San Valentín versus Mi Reina

Publicado: 14 febrero, 2010 en Amor cabrón

¿A San Valentín le he dar las gracias de haberme convertido en un esclavo?

Yo no necesitaba eso, no necesitaba amarla así. Vivía muy tranquilo respirando la mediocridad del día a día. Exhalando rencores contra lo establecido.

Contra lo repetido.

Me sentía heroico y luchador en un mundo gris.

San Valentín es un pobre compulsivo que enamora indiscriminadamente, sin criterio alguno.

No se da cuenta de que con su torpeza me ha hecho cobarde, cuando yo era el hombre más valiente del mundo. La vida sin ella, me aterra, me colapsa, me hiela la sangre en las venas y prefiero estar muerto que sin mi reina.

La vida no puede seguir sin ella. Y con ella, es un frenesí agotador de esperas y deseos y de una voluntad de amar que seca hasta las lágrimas.

¿Qué me ha hecho ese santo loco?

Cada vez que cierro los ojos imagino los labios de mi bella, sus dos zafiros de brillo hiriente que son sus ojos.

Los he besado cuando ríe, cuando está seria y cuando llora.

Cuando gime…

Y es narcótica, estoy enganchado a su caballo de amor.

San Valentín trafica con drogas.

Ya no pienso en nada que no sea abrazarla.

A San Valentín le debo que me ha hecho un hombre sin ambiciones, al que no le importa nada más que abrazar y sentir la piel de mi reina, de mi bella.

Ahora ya no respiro aire. ¿Qué me ha hecho el maldito? Mis pulmones sólo buscan su esencia, respiro mi reina y cuando no está cerca, siento que me asfixio.

¿Y esto es gracias a San Valentín?

No lo necesitaba, el amor no es bello, no es algo para sentirse bien. Es una trampa, una adicción tormentosa de la cual nadie puede evadirse y la disfrutamos como los pervertidos mártires disfrutaban sus torturas.

Gracias San Valentín, te debo el haberme convertido en una marioneta cuyos hilos salen de los labios de mi amada reina.

De mi bella.

¿Sabes, mi reina Aragón? No existe San Valentín.

Y si existiera, tampoco sería su mérito.

Siempre te lo he dicho, mi reina, te parieron para ser amada hasta la esclavitud. Para que yo te amara con una pasión sangrante.

San Valentín se deprimiría porque eres tú el paradigma del amor y de tus manos manan los efluvios que infectan mi corazón de ti.

San Valentín no tiene nada que hacer, le has robado su trabajo. Pobre…

Y se piensa que celebramos el día de los enamorados por él.

Cuando es tu propio ser una esencia de amor. No necesitas ángeles ni santos.

Cupido se cubre los ojos para no mirarte, porque también se enamoraría de ti.

Y el pequeñín se siente un poco avergonzado ante la verdadera e imponente diosa del amor.

No es por menospreciar las mitologías; pero eres tan importante para mí, que no puedo permitir que ningún santo, ángel o dios frivolice tu naturaleza extraordinaria.

Te parieron para ser amada, me parieron para amarte, nací con mis ojos abiertos buscándote.

No, mi reina. No celebro San Valentín ni el día de los enamorados.

Celebro tu vida, celebro tus labios y tus ojos. Y cierro los míos ante el tacto de tu piel y te hago responsable de esta hermosa historia de amor en la que dulcemente me ahogo llevado por ti.

Feliz día de mi Reina Aragón, mi bella.

Beso tu vida y tu piel.

(Por y para ella: María Gabriela Aragón, Reina de Corazones)

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