Archivos para febrero, 2021

Mientras temes niegas las pequeñas ternuras que suceden.
Con el miedo desvaneces las ilusiones.
Y el miedo te roba la fuerza.
El miedo da oídos a charlatanes y mientras mueres, te pudren con promesas y mentiras la vida que te queda.
Por miedo rezas cuando nunca lo haces, el miedo te hace hipócrita.
Y te hace idiota, porque si lo pretendes encuentras mil razones al día para sufrir por miedo.
Si por miedo no vives, no respiras, cavas tu tumba con más rapidez que el sepulturero.
Si no sabes vivir, la muerte la llevas montada en los hombros; morir está a un paso.
Si te apartas por miedo, te apalean por gusto. Porque el miedo te hace mezquino y despreciable a otros ojos.
Si naciste cobarde, cobarde morirás. Simplemente, alguien tenía que decirte las consecuencias de lo que eres, no por aconsejar, solo por meter un dedo en tu llaga y ver como te mortifica.
No puedes morir, no puedes irte sin ser plenamente consciente de tu indignidad.
No es por ti que escribo esto; es por mí, que despreciándote, siento que hago algo de justicia en este error de mundo en el que me escupieron.
Una cosa más, cabestro; si caminas en naturaleza con el bozal en el hocico, ten la decencia y dignidad de suicidarte, o morir lo más pronto posible. Y mientras alguna de esas dos cosas ocurre, no te reproduzcas, no dejes que tu genética y su cobardía trascienda más allá de ti; no más de lo que lo hayas hecho hasta ahora ensuciando generaciones.
Y ahora sigue, ve y teme.
Y muere pronto.

Iconoclasta

Si fuera vampiro jamás mordería a nadie para beberme su sangre. Usaría un serrucho o una navaja para rajarle el cuello y recoger la sangre en un termo; a las mujeres me las follaría enseguida, antes de que se enfriaran; no me acaba de convencer el carpaccio y su proverbial frialdad. Y SOLO mujeres, yo no soy un vampiro maricón como el Banderas en Entrevista con el vampiro.
En definitiva, YO no convertiría a nadie.
Más de un vampiro en el mundo sería adocenamiento. Y si la exclusividad tiene el precio de la soledad, para eso creó Dios la masturbación. Y también el puto ajo, el puto crucifijo y la cochina estaca de madera; para algo bueno que hizo con las pajas, tuvo que joderlo todo con lo demás, hijo de puta…

Dicen con cierto orgullo (los que llevan uno) que lo mismo da la hora un reloj de veinte euros que uno de miles. Pero no es una cuestión de tiempo, es el eczema que me provoca el de veinte.
Y su tristeza.
Ocurre como con la sórdida experiencia de verse obligado a escribir con un bolígrafo bic.

– ¿Alguna vez has visto a Dios?
–No me jodas, cabrón. Quiero pasar desapercibido.
–Eres un borde.
–Y tú un rencoroso. La culpa fue tuya y de tu parienta. Mira que había manzanos en el paraíso y tuvisteis que comer de aquel.
– ¡Joder! Es que hiciste a Eva muy puta. Antes de morder la manzana, ya le había hecho una mamada a tu angelito disidente. ¡Coño! Cuando la mordí me di cuenta, la guarra ni se había limpiado la boca.

Hay algo obsceno como pocas cosas en esta sociedad. Obsceno en cuanto a que denigra a los humanos de corral que exhiben frente a él sin pudor su estulticia e indignidad.
Es el televisor.
Y las familias reunidas frente a él durante la comidas y cenas atendiendo sus decretos y abusos son una vergüenza; algo que produce el súbito deseo de incinerarlos con napalm y lanzallamas mientras respiran con la boca abierta.
Son millones de familias masticando vorazmente junto con su pienso, las mentiras y pánicos que les introducen en su mente meramente funcional a través de sus ojos fijos en la pantalla. Son auténticos chimpancés en una jaula cuyo domador los adiestra a través de una cámara de circuito cerrado.
Es fascinante en su obscenidad y repugnancia observar de qué manera el fascismo gobernante, les inculca sus órdenes y decretos de prisión y sumisión bovina sin ninguna resistencia por parte de los monos.
El televisor es el consolador del gobierno, un consolador remoto que se mete en los anos y vaginas de los chimpancés que jadean, sin saber por qué, escupiendo trocitos de comida. Luego confundidos, algunos padres harán madres a sus hijas.
Y así siempre.
Y así amén.
Una buena ración diaria de mentiras con sabor a mierda y de postre endogamia incestuosa exprés es la programación diaria, un menú para miles de millones de reses humanas.
Una vez les dijeron que la libertad era enfermedad (“la libertad es covid 19”). Una mentira que les secó el cerebro; ahora solo pueden obedecer como monos vestidos de hombres y mujeres en la pista del Gran Circo Fascista.

Los chulos de putas, políticos, sacerdotes y la policía tienen las mismas ambiciones y aficiones: vivir a costa del trabajo de otros.
Los chulos facilitan un servicio sexual y se llevan una pasta de sus putas.
Los políticos mienten a las presentes y próximas generaciones con esa basura de “un futuro mejor para ellas” y una mierda para los que respiran ahora.
Los sacerdotes te dicen simplemente: “espera a morir para tener cosa buena”. En definitiva: después de muerto ya hablaremos de tu felicidad.
Y la policía de las “democracias” alardea de respetar derechos y libertades. Mienten como bellacos: acosan, extorsionan, sancionan por nada y dan palizas si se surge la oportunidad. Por el mismo precio, tal vez sea una opción mejor ser negro en USA.
Confía en el proxeneta.

Cuando escucho las sintonías de los dibujos animados de mi infancia pienso que entonces mis seres más queridos estaban vivos.
No podía imaginar su muerte por esa inocencia que nos deja indefensos a todo.
Y admito que nunca se me había ocurrido pensar que debería deshacerme del niño para ser hombre. Lo hice de repente, como una revelación que nada tenía de divina.
Es mentira, el ser humano adulto no puede ni debe esconder al niño dentro de sí. Es obsceno solo imaginarlo. Lo ha de matar y asumir su forma definitiva adulta.
Jamás un adulto debe usurpar edades que no le corresponden, porque es indignidad y cobardía.
Los recuerdos de mi infancia son las pruebas del crimen, lo que queda tras el asesinato que cometí.
Si te matas a ti mismo, matar lo demás es casi intrascendencia. Si has asesinado al niño que fuiste y te has untado la cara con su sangre, te has hecho adulto. Es un bautismo cruento.
No hay lenta metamorfosis, un disparo en la cabeza y tomas el mando.
Y mejor así. Si el pequeño residiera en una parte de mí se asustaría como cuando despertaba gritando por una pesadilla.
La pesadilla era yo, el adulto, el poderoso; un tumor que acabaría con él.
No lo echo de menos, no quisiera volver a ser aquel indefenso Pablín; pero a veces miro su esquela y le digo que lo siento; aunque no sea verdad, no puede hacer daño.
Si el mal está hecho, no es necesario ensañarse más.
Hay días malos y días peores.
Mejor que esté muerto.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Este pensamiento ya estaba escrito e iba a publicarlo cuando he sabido de la muerte de mi amigo, de mi viejo amigo Gerardo Campani. ¡Qué puta tristeza!
Por eso es mejor que el Pablín esté muerto, para que no llore por las muertes de los seres queridos. Porque hoy, al saber de la muerte de mi amigo, hubiera llorado dentro de mí.
Gerardo me llamaba blasfemo (con tal gracia que me hacía reír durante todo el día) a menudo, era un creyente, era uno de esos genios que sabía lo muy puta que era la vida y aún así, cultivaba una ternura rayana en la inocencia con su creencia religiosa.
Varias veces le hablé a mi hijo de que era realmente uno de los pocos y grandes amigos que tenía, un académico de la lengua con un elegante sarcasmo que para si hubiera querido Camilo José Cela.
No siento en absoluto lo que voy a decir, él sabía que lo quería mucho, incluso sonreiría por esto; que Dios se pudra por lo que ha hecho.
Hago un ejercicio de esa fe optimista de Gerardo, y digo que pronto me tocará a mí, y allí nos encontraremos.
Que se pudra Dios, porque ha estropeado más el mundo al matarte, amigo mío.
Que se pudra…

Pablo López Albadalejo, 25/02/2021.

Los políticos del nuevo y normal fascismo español confunden la realidad con sus alucinaciones narcóticas, esnifar les inspira verdaderos paraísos de protección, seguridad y libertad de mierda.

Mientras están jodiendo con sus putos toques de queda marciales, prisión e imposición del bozal, los próceres del nuevo y normal fascismo español, pretenden dar una buena ración de libertad a los maricas, tortilleras y feministas.
Supongo que se trata del consabido corporativismo de los médicos aplicado a la mariconería.
Y luego cacarean que la Nueva y Normal España Fascista, es una democracia de pleno derecho de mierda.
Pues eso, una mierda.

En las noches de toque de queda marcial del fascismo español del coronavirus, los zombis volverían a morir de hambre porque solo quedan en las calles los agentes de la policía política que, se dedican a patrullar para apresar o sancionar a ciudadanos y hacerse unas mamadas con los delincuentes.

Además, carne y sesos encarcelados durante meses, son de una pésima calidad para estos muertos idiotas que ni siquiera saben que lo son.