Archivos para julio, 2013

Los que seáis un poco listos no vomitéis conla introducción, los que sois más de lo mismo, seguid leyendo a ver si aprendéis algo.
Frases de Jorge Bucay.
– El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede.
– Porque nadie puede saber por ti. Nace puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no conoce representantes.
– No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones.
Frases de Paulo Coelho.
– Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.
– Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.
– Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo.
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Me parece increíble (es retórica, debido a mi sabiduría y objetiva visión sé todo lo que es posible o no lo es en el ser humano) que un par de iluminados como estos dos hayan vendido libros.
Es un insulto a la inteligencia; pero claro, en un mundo de analfabetos, el que atina a juntar más de tres palabras que sean correctas con los cánones impuestos por el poder y la farisea moral de conducta y respeto, encontrará la editorial para publicar su ignorancia empática con las clases sociales más decadentes: burgueses, funcionarios de ventanilla, letrados y políticos.
Los que tienen dinero y poder (los que esnifan coca bajo palio o se las chupa una niña) alaban una vida que solo conoce uno entre cinco millones de burros. El dinero otorga a pesar de su decadencia, una ignorancia pueril y optimista. Es tan infantil, que ellos mismos se creen ejemplo a seguir.
Los pobres por su parte, necesitan mesías y lecturas de este tipo de escritores-pastores para sentirse afortunados entre la mierda en la que nadan cada día. Su ignorancia es más básica aún que la de los poderosos o los escritores-pastores.
Tanto a pobres como poderosos, es igual de fácil de engañar. Simplemente se trata de darle otro nombre a las heces que forman sus cerebros para que se crean seres racionales y con libre albedrío.
Las editoriales se convierten junto con  la televisión y el cine, en los guardianes y jueces de una sociedad basada en la hipocresía, el arribismo y la esclavitud.
Solo los cerebros muy enfermos de hipocresía  pueden soñar con ser ángeles
y sabios pisoteando o ignorando en su escalada “al poder”, a miles de seres
humanos que son solo piel y huesos, seres que nacen con sesenta o setenta años menos de vida.
Cualquiera que diga que el universo se confabula para ayudarnos a hacer un sueño realidad, es un hijoputa, la peor y más rastrera bestia que pueda uno conocer. Porque afirmar algo así es un crimen y un insulto al orgullo, al sufrimiento y al esfuerzo.
Lo que les ha ocurrido a estos “genios” que afirman que con buena voluntad y optimismo se logra todo, es que se han llevado a la boca el pene del poder y con ello han quedado protegidos de cualquier misil o rayo láser que les disparen. Igual que en las viejas películas de Star Wars o Star Trek en las que los campos de fuerza de las naves son la suprema protección y mientras hacen orgías, la nave es bombardeada por unos enemigos idiotas que no llegan a enterarse.
Por todo esto, cada día resulta más difícil encontrar un buen libro que leer o una buena película. Respecto a la televisión, no hay remedio, es una pura sucesión de basura epiléptica, sea de pago o no.
Es mejor ir al restaurante chino y comprar una galletita de la suerte para tener la misma lectura que nos ofrecen, sale más barato.
En la literatura: follar, polla y coño está prohibido como norma. En la televisión se disimulan las palabras fuertes con aplausos o pitidos, en el cine (el porno es otra historia y carece de hipocresías, aunque sobra deficiencia mental) estas cosas se visten de video clip con rápida sucesión de imágenes. Pero en ninguno de estos medios, se pone de manifiesto la falta de cultura y capacidad de síntesis de la gente para no degradar demasiado a la clientela.
En fin, que me cago en la puta madre de editoriales, productoras de cine y emisoras de radio y tv.
Y es que no hay inteligencia suficiente ni entre ricos ni pobres para alimentar todos los días a la peña. Que nazca alguien inteligente en cada generación es una lotería.
Piara de idiotas…

“Todos los días Dios nos da un momento…”. Hay que joderse con la estupidez.

 

 

Iconoclasta

En Realidades truncadas.

No tiene demasiado valor una vida si no hay un interés económico o político tras ella. Por lo tanto, con un buen respaldo económico (o político que es lo mismo), uno puede acceder a la compra de una buena colección de humanos para esclavizarlos, desguazarlos o para obligarlos a participar en esos videos idiotas que tanto éxito tienen en yutup.
Por ejemplo, le compras su bebé hembra a la china que la va a tirar al arrozal, le metes algún polvo en la nariz y que ría, le pones una música ñoña a la grabacion y a salir en la tele.
Voy a por la lavadora vieja para cambiarla por mi primer elemento de la colección.

El tiempo pasa y arrasa con la esperanza. Es bueno que también mitigue el dolor.
Lo malo es que no es una vacuna y los dolores se suman. Se amontonan caóticamente.
La indiferencia es la mejor arma; pero es difícil de usar y calibrar. Causa demasiados daños colaterales.

Dios es una rana molesta en boca y oídos de muchos. Es cansino por iterativo y rompe la serenidad de la noche sin dar consuelo. Con las ranas, ergo con Dios, solo queda resignarse.
Y claro, ante la carencia de potencia intelectual, cualquier rana cuenta una parábola ininteligible que da consuelo a los palurdos.
De ahí el éxito de la famosa rana Kermit de los teleñecos.
(Philosophia intertesticular iconoclástica).

No estoy de acuerdo con el tan explotado beso de amor.

Ni siquiera con el amor.

El beso es solo una muestra de libido con la que se busca algo de trascendencia a todo ese apareamiento con un romanticismo de novelucha de quiosco.

Yo solo sé, que si hubiera amor, residiría en su sexo. Por ello lo busco y me trago su coño entero.

No entiendo el amor si no es a través de su vulva elástica, viscosa y hambrienta.

Succiono su clítoris hasta que la presión de mis labios lo hace enorme, hasta que sus labios íntimos se abren tímidamente como alas de mariposa recién salida de la crisálida, así de húmedas… Y puedo aferrar con los dientes esas alas sintiendo la cabeza de la mariposa presionar contra mis incisivos. Su clítoris es una pura muestra de deseo, sin estupideces de amor.

Si tuviera alma o amor, no residiría en su corazón, está en su coño. Lo sé porque ese espíritu de amor se derrama en una viscosidad que crispa las venas de mi pene y suaviza mis cuerdas vocales cuando mi lengua la desliza por la garganta.

Su coño es la esencia de la vida. De la suya.

A veces de la mía; aunque no importa cuantas veces lo haya sido, no importa siquiera si nunca lo ha sido.

Devorando su coño, estas cosas no se plantean.

No en el corazón, no en su privilegiado cerebro. No se aloja ahí la esencia de lo que busco.

No me preocupa que me ame, ni me preocupa amarla. Solo investigo y busco.

Soy curioso, soy espeleólogo.

Todo son mentiras de literatura barata para disfrazar el deseo sexual y hacernos importante, inteligentes, psíquicos…

Soy científico desbaratando mitos y falsos delirios de amor ultrahumano.

Por ello también hundo mi dedo en su coño para dilatarlo. Y luego meto otro, y otro… Hasta que le quepa el puño entero lubricado por su deseo y pueda dar así, con la existencia del amor.

Y tal vez tomar una muestra para analizarla en algún erotomicroscopio.

Sin embargo, me entretengo en lamer mis dedos untados de su esencia viscosa y lechosa como el león limpia sus garras después de abrir a su presa: sabe a mujer y su coño es lo que es, no hay nada más que un deseo desmedido. Una vagina hambrienta, tanto como mi pene balanceándose frente a lo que desea invadir.

Eso no es amor. Tal vez el amor solo pueda identificarlo el enamorado… Tal vez no me corresponde descubrirlo.

Sigo buscando dentro de ella, aunque a veces solo siento placer y eso entorpece y hace lenta mi búsqueda. Metérsela es como resbalar por un vertiginoso tobogán no encuentro dirección ni sentido, se me pierde la horizontalidad y la verticalidad de la vida dentro de su coño.

Puedo sentir en mi glande henchido de sangre su placer, su tremendo éxtasis. No importa en quien piense, la jodo y ya está. Es el único hecho tangible.

Ella con su coño lleno y yo con mi pene arropado, nos alejamos de la cordura por el camino del placer, cada uno con su locura. Cosa que no importa, el placer no es bueno discutirlo, es un regalo de Dios. Y Dios ahora mismo está en mi glande y en su clítoris.

Preciosa la comunión de la carne…

Vuelvo a su coño porque me enloquece lo que pudiera esconder y lo que se le escapa y derrama. Aspiro, lamo y bebo. No importa por quien sea toda esa parafernalia de placer, sabe bien.

Su pelvis presiona contra mi boca, se mueve salvaje buscando el roce brutal; aún a costa de mi respiración. Tal vez sea eso el amor, esa fuerza intensa, ese buscar por todos los medios el placer; cuando se agita hasta para dañarse contra mis dientes.

No me ama, a pesar de que su coño está lleno de amor.

Está bien, es bueno. Es importante no hacerse ilusiones pueriles.

No es por mí toda ese deseo que nace de lo profundo. Soy un medio de desahogo. Solo soy una boca y una polla. Cosa que no importa, soy un buen científico, soy un espeleólogo.

Y mientras explota el placer nos hacemos animales, nos olvidamos de respirar para gemir roncos.

Follar es más intenso que morir e igual de sencillo.

No… Los besos son una pobre muestra de amor. Ni siquiera se le debería llamar amor. Una buena mamada llega mucho más profunda y es sincera y es real y es una pelvis enloquecida…

Los besos solo son el pago a cuenta de dos seres ambiciosos de devorarse y penetrarse, cosa de adolescentes a los que aún no se les ha desarrollado todo el vello.

Enciendo el cigarro. Me doy cuenta de que no he encontrado el tan buscado amor. Pienso que debe estar más profundo y que me falta longitud de pene para llegar allí.

O simplemente no sea yo el que pueda encontrarlo, tal vez el coño sabe a quién ama y qué le entrega.

Me conformo con lo que me toca, ya habrá tiempo después para perder la curiosidad.

No está tan mal investigar, la ciencia me pone cachondo.

Hay búsquedas y estudios que proporcionan un placer no solo intelectual o el tan mitificado reto a la inteligencia. No todo va a ser angustia, para variar.

“Un regalo de Dios…” No jodas… Menuda estupidez.

Qué chocho…

Iconoclasta

Ella con su coño lleno y yo con mi pene arropado, nos alejamos de la cordura por el camino del placer, cada uno con su locura. Cosa que no importa, el placer no es bueno discutirlo, es un regalo de Dios. Y Dios ahora mismo está en mi glande y en su clítoris.
Preciosa la comunión de la carne…