Archivos de la categoría ‘Lecturas’

El Chapo Torra jefe del Cártel de la Generalitat de Cataluña (una de las más famosas organizaciones mafiosas de España), en connivencia con sus amos y directores generales de la federación de los cárteles españoles, los Caudillos Chapo Sánchez y Chapo Iglesias; ha creado una nueva línea de extorsión para recuperar el dinero que antes de la crisis del coronavirus robaban de forma habitual.
Se trata de obligar a la chusma a calzarse mascarilla en todo tiempo y lugar en el que estén fuera de sus casas; con ello y en vista del calor veraniego, pretenden con las sanciones recuperar los sobornos o mordidas que han dejado de cobrar por causa del estado de alarma por coronavirus y el cierre de empresas (Nissan ha dejado de invertir en el territorio que controla dicho cártel catalán) que han dejado gran número de parados.
Como ya es habitual, en toda dictadura la mafia entra por la puerta grande y se instala como un parásito en todas las instituciones públicas y privadas.
De hecho, la UE ya es un reservorio de mafiosos.
Las extorsiones mafiosas, siguen el mismo patrón de las extorsiones de los gobiernos franquistas o fascistas.
España está absolutamente podrida a nivel molecular.
En definitiva, el puto cártel de la Generalitat y su Chapo Torra, solo consiguen asfixiar a Cataluña, con mascarilla y robándoles todo el dinero posible.
Hay que tener en cuenta que, los chapos o dictadores de segunda categoría, son mucho más represivos y feroces que sus amos o jefes, debido a ese normal complejo de inferioridad y la envidia que les tienen.
Y como la chusma tiene ese miedo tan propio de la ignorancia y la superstición, creen con fervor que es una medida sanitaria y profiláctica.
Qué lelos…
Por mi parte, juro que reciclaré todas las mascarillas que use y no las tiraré a la vía pública (y una polla).
Voy a dejar un notorio rastro para que me puedan controlar mejor.
Hijo putas fascistas mafiosos ladrones…
Y mira que me caen bien alguna de sus madres, en el burdel te hacen unas mamadas de infarto en tiempo récord.

Es que no es noticia.
Cualquiera con un mínimo de cerebro ya conocía que la playa no se puede negociar.
Es de todos sabido que a la chusma la encierras en casa diciéndole “quédate en casa y no vayas a trabajar”, que se lo tome como una festividad, sintiéndose feliz, a salvo y obediente. Pero si le prohíbes que vaya a la playa, te dirá que una mierda; por mucho coronavirus que flote en el aire, en el agua o en la cerveza que se están tragando.
La playa no se perdona, aunque llueva mierda.
Eso del “ejemplar comportamiento ciudadano”, los caudillos Sánchez e Iglesias y su corte de negligentes y cobardes, pueden metérselo por el culo y no sacarlo hasta reventar.

“Una cuidadora del zoo de Zurich (Suiza) murió después de ser atacada por una tigre siberiana cuando la trabajadora se encontraba dentro del espacio ocupado por los grandes felinos y mientras un grupo de personas visitaba esa zona del zoológico”
(La información)

Es asfixiante la ignorancia que aparece ya de una forma cotidiana y sin pudor en los medios de información y los gubernamentales. Por lo visto, cualquiera puede ser periodista o político si es suficientemente inculto.
¿Una tigre siberiana? Es patético que ignoren que el femenino de tigre es tigresa.
No saber escribir es tan peligroso como la endogamia para la especie humana.
Un periodista puede infectar a miles e idiotas de su propia enfermedad analfabeta.
“La trabajadora” no era necesario, incluso queda de redacción de niño de siete años. Tampoco era necesario escribir “esa zona del zoológico”.
La noticia se debe escribir así (a menos que, quien “redactó” noticia cobrara por palabras y se hiciera así indigno de sí mismo y a ojos de dios):
“Una cuidadora del zoo de Zurich (Suiza) murió por el ataque de una tigresa siberiana cuando se encontraba en el recinto de los grandes felinos ante un grupo de visitantes”.
Y ahora me voy a la ducha, me siento sucio como mujer violada.
No siempre me masturbo bajo el agua y con una suave esponja acariciando el bálano con movimientos uniformemente acelerados, soy muy sensible ante los problemas de cultura de la sociedad cuando me lo propongo.

Y todos esos enchufados para conseguir que grandes empresas como Nissan se vayan de España y dejen a miles de trabajadores en el paro.
¿Cuánto cuestan los asesores que necesita un presidente sin carácter y sin formación para gobernar?
Los enchufados tienen que cobrar una buena pasta, cuando se llaman asesores es porque cobran como si fueran inteligentes.
España no cambiará nunca.
Estos “sabios” sumados a la colosal nómina de funcionarios hace a un país miserable de por vida.
Supongo que lo único que han calculado son las nóminas que se han ahorrado por la muerte por “coronavirus” de tantos pensionistas.
Y han calculado con timo porque solo cien asesores, van a cobrar lo mismo que quince mil pensionistas muertos.
No necesito sabios de mierda para saber lo que ocurre.

No es por homofobia.
Es una cuestión de estética, me la pela que sea maricón el tatuado; pero qué mal gusto hay que tener para tatuarse al indigente ese de la tele, el de las peroratas diarias del coronavirus y héroe de los llorones cobardes españoles en encierro domiciliario.
Repito, hay que ser imbécil…
Y luego hablan de la exquisita sensibilidad de los homos.

A ver idiotas:
Disparar contra fotos de personajes públicos no es amenazar, y mucho menos cuando se hace a cara descubierta y públicamente. O sea, con dos cojones.
Disparar contra esas fotos es broma, cachondeo, burla, crítica…
Es libertad de expresión.
La misma que esa feria de “arte” Arco Madrid, suele exponer.
Una foto no es un tirano o un vividor elegido democráticamente. Además, sus imágenes son de uso público, ya que nos las meten hasta por el ojo del culo todos los días a todas horas en televisión, prensa e internet.
Así que hago lo que me sale de los huevos con lo que me meten en casa.
Incluso en alguna ocasión he meado sobre rostros famosos que el viento arrastra a lugares insospechados. Y he sonreído con bendito candor.
Así que los tiroteados en fotografías no se las den de tan valientes y víctimas. No son héroes de mierda.
Ocurre que ahora todos esos taifas cobardes del Régimen Español del coronavirus se las quieren dar de valientes y de grandes defensores de una democracia que han usado de felpudo para sacarse las cagadas de perro de las suelas de los zapatos.
Todos esos cobardes pretenden ahora lavar su cara fascista con valentías vanas.
El taxista que se lo pasa tan bien haciendo puntería con cosas divertidas, debería ser acogido en la feria de Arco Madrid, con su tan adrenalínica y euforizante performance.
No solo hace falta humor en el mundo, también esperanza (carita angelical).
Que la policía lo haya detenido, es normal. Están tan viciados a detener gente inocente durante la cuarentena española por coronavirus que, simplemente por inercia se deslizan hacia el lado oscuro del fascismo como la mierda de gato resbala sobre el linóleo en vertical.

Una mierda se ha suspendido el estado de alarma por coronavirus.
Millones de jetas cubiertas por mascarillas de papel y trapo lo niegan.
Ahora con un eufemismo ofensivo para cualquier inteligencia por mínima que fuera y la hubiera, al estado de miedo y represión (sobre todo en España) lo llaman: “nueva normalidad”, una normalidad de mierda.
Solo buscan eternizar su dictadura a través del miedo que inoculan a la ignorante chusma votante y crédula. Es la nueva normalidad real: la dictadura de los hipócritas, mezquinos y oportunistas políticos de las redes sociales.
Han conseguido inocular un miedo tan visceral entre el rebaño, y de una forma tan infantil; que es kafkiano que tantos borregos tengan esa ciega fe en ellos y no sean capaces de ver la realidad.
La cobardía y la infantilidad de los adultos es asfixiante.

No quisiera alardear; pero si un perro guardián me da un latigazo, le arranco los pulmones a puñetazos a falta de balas y pistola para pegarle un tiro en la cara.

El coronavirus no es la enfermedad, es solo el catalizador de la mezquindad humana.

A ver si en un siguiente rebrote mueren los que deben, esos perros que colaboran con el poder desde ventanas y balcones y esos indiacos con látigos que se creen el puto poder legislativo de mierda.

Cuanto más pobres más idiotas, tal vez el hecho de ser idiotas los ha hecho pobres. Que si el huevo, que si la gallina…

Gracias al coronavirus los cobardes han salido del armario después de haber estado escondidos meses en sus casas, atentos a las consignas televisadas del Régimen Español. Lo han hecho sin ningún tipo de pudor y alardeando con absoluto orgullo de su cobardía. Como si de danzarines y vanidosos travelos, maricas y tortilleras se tratara en su señalado día.
Es tan decadente la sociedad española que ha llegado al extremo de alabar la cobardía como virtud con un vergonzoso “quédate en casa y no hagas nada, cabestro”. La ignorante población española mayoritariamente ha aceptado sin rechistar, con sumisión total las consignas del Régimen Fascista del Coronavirus.
La represión ha sido ampliamente aceptada por una sociedad estática y pusilánime que básicamente se siente bien en cualquier prisión siempre y cuando tenga televisor, teléfono y además, forme parte de un gran número de reses en la misma situación.
Nunca un país ha sido tan indigno como España y sus españoles confinados y aplaudiendo cuando así lo exigía la autoridad dictatorial.
Y ahora, con el organismo débil por la inmovilidad solo se atreven a salir a la calle con un bozal, para enfermarse aún más. Usan en masa sus mascarillas aunque tengan a su alrededor veinte kilómetros libres de “distancia social”.
España no tiene una “nueva normalidad”, se trata de una “subnormalidad enfermiza y cobarde”.
Y la vejez, pegada todo el día a su nuevo oráculo sagrado imbécil (la televisión prostituta del Régimen Español), no ha podido caer más bajo en sus niveles de dignidad.
Ojalá se hicieran epidemiológicos los tumores cerebrales y que solo decapitando a los idiotas, se pudiera evitar su transmisión; pero tumores rápidos que mataran en treinta horas a lo sumo. Sería ideal para evitar que se reprodujeran mientras se les administra morfina para bien morir o hasta que les toca turno para una piadosa lobotomía.