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Si la frustración y el desánimo se extienden por la piel, si la rabia al salir de la garganta, no da consuelo; es hora golpear todo lo cercano sin control.
Lesión y dolor son remedios eficaces para aliviar la presión.
Cuando la violencia se retiene demasiado tiempo, se convierte en sadismo y es infinitamente peor; cuando se derrama sangre ajena con una violencia reprimida, se crea fascinación y narcosis.
No se debe prolongar lo inevitable.
Y al fin y al cabo, la violencia es la más alta, legítima y auténtica expresión de la libertad.

El fascismo español dijo que debían morir miles de personas con afecciones graves desatendidas para curar en su inmensa mayoría, un catarro de ocho días de un coronavirus perfecto para imponer una larga y prolongada dictadura con la cárcel diurna o nocturna para el ciudadano, “confinamientos” o “toques de queda” en los que la bofia, como las ratas, ronda las calles (cosa que no hacía cuando había “democracia”). Instaurar y decretar además, el control masivo de la prensa y los medios de comunicación, una premeditada ruina económica de las clases bajas como los trabajadores asalariados y cometer un genocidio libre de cargos y responsabilidades.

La pandemia no mata, ni por asomo; lo que asesina es el nuevo fascismo genocida normal de España.

Y toda esa impunidad con que actúa el nuevo y normal fascismo, se debe agradecer a la cobardía de una país decadente como ninguno. España es de tradición totalitaria porque sus habitantes gozan de una notable mansedumbre endogámica y se sienten como dios con sus bozales y toques de queda.

Incluso aplauden con beato fanatismo cuando les dan un motivo o una orden para quedarse en casa.

Dado el éxito del nuevo y normal fascismo español con sus encarcelamientos, represiones y ruinas contra la población, el gobierno holandés se decidió hace un par de días a encarcelar por las noches a sus ciudadanos, apuntándose así a la moda del toque de queda fascista.
Y es que al final, los políticos tienen suficiente ponzoña en su cabeza como para desear ser también ellos reyes y caudillos de sus países.
El gobierno holandés ha mordido hueso.
Y es que afortunadamente, el nivel de mansedumbre y cobardía necesario en un pueblo para ser encarcelado y que además aplauda, se encuentra solo en España.
El cuento del coronavirus con sus encarcelamientos, represiones y ruinas solo es aplicable en poblaciones como la española, es un carácter de raza.
Está claro que no todos los habitantes de Europa son aptos para ser pastoreados y abastonados como lo es el español medio.
Con solo un día de encarcelamiento o toque de queda nocturno, algunos holandeses han reaccionado como seres humanos.
Y no han sido pocos…
Es esperanzador que entre tanta mierda de mentiras, control, represión y cobardía de los recientes gobiernos que se han convertido al fascismo capitalista o comunista; los holandeses no traguen con toda esa porquería que lleva camino de durar decenas de años.
Contenidos aplausos para los no castrados holandeses.

No es que sea ésta, la de la pandemia de coronavirus, una época peligrosa. No le tengo miedo a un catarro o una gripe; por muy viejo que sea.
Es algo infinitamente peor contra lo que no se puede combatir; es repulsiva e indigna.
Cuando toda la humana cobardía, mezquindad y fe en los seres superiores del imaginario de la chusma (políticos, santones, sacerdotes…) se abren ante tus ojos como una inevitable escena pornográfica casera; se hace imposible digerir tanta basura humana.
Como si la chusma ignorante y supersticiosa de la Baja Edad Media, se hubiera reencarnado en los actuales y obedientes cabestros que forman la masa electoral o población.
No podía haber vivido peor momento que este, en el que me veo salpicado por la más sucias emociones del género humano. Y lo que es peor, no tengo un arma adecuada calibre 357 Magnum para mantener a la indigna plaga llorosa y quejumbrosa a una buena distancia de seguridad.
Los bozales crean un atractivo e irresistible blanco.
Me refiero a una diana, lelos y lelas; no al color del bozal; que por otra parte el más usado por la bofia y otros cobardes al uso es el negro u oscuro que adelgaza de mierda.
Me extraña mucho que no haya habido un subida de ventas de armas de caza y sus correspondientes licencias. Y es que, sin pretenderlo, por medio de la prisión y la pobreza que han creado las democracias fascistas y sus caciques, ministros y caudillos; hay un efecto colateral gracias al cual pueden los tiranos y estafadores, pasear muy tranquilamente su bozal entre la chusma con una buena sensación de seguridad de que no les volarán la cabeza con unas postas del doce. A todos los tontos (los nuevos y normales fascistas españoles en el poder) se les aparece la virgen.
O sea, como hay ruina, no hay dinero para comprar armas que utilizar para la defensa propia contra el fascismo.
Y si a tanta mierda le sumamos los tarados de siempre que, al igual que dicen del cáncer, piensan que el coronavirus es un castigo por un mal rollo psíquico; bien del propio cuerpo y una corrupta psique, o bien directamente de dios; aún es más desesperante vivir aquí y ahora.
Lo del proverbial y cacareado castigo de los ignorantes, bueno… A mí me la pela, sueño y me masturbo con lo muy sucio que he follado y me cago en dios.

Ocurre que por lo visto, la mayor parte de la chusma incluidos estos lumbreras de científicos, deben hablar habitualmente por el culo y no se les había ocurrido pensar que de la boca, que sale la tos, salen las palabras también y seguramente, el coronavirus incluido. A menos que cuando llegue a la boca diga la lacovid: “Mejor me doy un paseo por el culo de este pringao”.
Si algo tiene el nuevo y normal fascismo español de divertido, es lo jocoso de los retrasados mentales que investigan, gobiernan y se inventan noticas.

No sé porque será; pero desde marzo del año pasado, cada vez que veo un madero siento la acuciante necesidad de partirlo en trozos y echarlo a la chimenea, haga frío o no.
Incluso hacerlo arder entero a un millón de grados centígrados o Celsius. Hasta tal punto llega mi avidez.
Debe tratarse de uno de esos síntomas tan graves del coronavirus o su prima lacovid.
A lo mejor soy de alma pagana dada a sacrificios incontenibles y cruentos, como los aztecas y su canibalismo.
O simplemente, es una consecuencia lógica del odio.

La fortaleza de los seres humanos se mide por su capacidad de sentir vivamente toda emoción.
Y cuanto más fuerte se ama, más fuerte se odia también.
Los dolores intensos como una corrida…
Los grandes amantes son feroces y se devoran hasta ser uno en el otro, o hasta la propia desintegración del amor.
Y de la misma forma, son los que más fuerte ríen, y lloran.
No hay tiempo para morir tibios o en paz
Cuanto menor es la fortaleza, no es debilidad, sino mediocridad; algo infinitamente peor.
Los mediocres tienen una salud de hierro, practican una mezquina usura con la salud y se reproducen como insectos. Y mientras eso ocurre los voraces amantes se asfixian en un decorado terrorífico.
La fortaleza humana se mide por su capacidad de resistencia contra lo establecido, por no ser uno más, aunque joda.

No hay ninguna cepa de mierda “más contagiosa”.
Simplemente ha sido que la chusma, al usar masivamente y a todas horas (incluso en sus putas cenas de navidad) los bozales, se han debilitado. Una respiración pobre, hace una sangre pobre y un sistema inmunológico aún más pobre, agravado por la cobardía y la ansiedad que les provoca el machacón adoctrinamiento del miedo y la obediencia del nuevo y normal fascismo español. Todo el mundo lleva mascarilla y los contagios se han cuadriplicado; porque yo veo a todo cristo con su bozal y su miedo, cada día y a todas horas. Y bien calladitos todos en las noches negras del toque de queda, aguantando un nuevo franquismo por pura cobardía.
Gracias al bozal y la cárcel domiciliaria más gente se ha contagiado de gripe y acatarrado. Y el fascismo español lo suma todo al coronavirus para seguir manteniendo sus toques de queda y el control de la chusma mediante miedo y represión obligando el uso del bozal.
Claro que se enteran los que bailan y hacen uso legítimo y ético de su libertad. Se enteran de que el bozal, la prisión y el toque de queda solo han servido para que haya más enfermos y una dictadura criminal apoyada en los pilares de la estafa de la pandemia. Están hasta los huevos del nuevo y normal fraude español.
Así que la indignidad de los envidiosos en las “redes suciales” viene porque alguien que tiene cierto valor para rebelarse contra la dictadura, los hace a ellos cobardes y cabestros. Y por mucho que lo sean, no es agradable verse en el espejo como lo que realmente se es. Los envidiosos quieren que todos sean como ellos para no salir retratados ilustrando las entradas de mezquindad y e ignorancia en la Gran Enciclopedia de la Humanidad. Por otra parte, tampoco sabrían qué hacer con la libertad si la tuvieran; salvo ir al centro comercial en borregada.
Son todos una piara de cobardes quejumbrosos, prosélitos de una secta del engaño.
Y claro, las redes sociales son el espejo del borreguismo, la ignorancia y la cobardía.
Las cadenas de televisión españolas, son la gacetilla del fascismo, la prostitución pura de la ética y el periodismo. La Sexta causa vómito y la Primera risa. Antena 3 prurito genital y así todas y cada una de ellas.
No hay ni una sola cadena televisiva libre de ser puta del nuevo y normal fascismo español del coronavirus.

Estaba fumando en el balcón esperando que el coronavirus volador me entrara en el cuerpo para disfrutar de mi particular aventura, cuando he visto a un niño corriendo con un bozal negro en el hocico por la acera.
Y luego un adulto con paso presuroso y con bozal también.
No hay nada extraordinario en ello, pero mi percepción de esos humanos ha sido nueva, original, sorprendente y radical. Ese perfil de perro o hiena que muestran los que llevan bozal, me ha evocado a los perros del circo, esos que visten como seres humanos y caminan sobre las patas traseras, erguidos y haciendo estupideces sin gracia.
No puedo imaginarlos ya como humanos. Llevan el bozal con tal naturalidad, tan integrado en ellos mismos, que pareciera que nacieron con la mascarilla implantada. Se sienten bien, como si fuera normal respirar mierda y ser cosa sin identidad.
Y en verdad han mutado, se han convertido en bestias esclavas con un bozal para que no muerdan ni hablen.
Ignorantes de lo que son, caminan tan dignos…
Y también pienso que importa poco si viven o mueren. Como si se los folla un pez.
No puedo asumir como humano a un perro disfrazado de hombre, no es por el bozal simplemente, es la actitud; son una pieza bozal, hocico, obediencia y fe.
Las bestias esclavas son una consecuencia lógica de la evolución de una sociedad decadente, acomodada, cobarde y de un analfabetismo funcional; consecuente a su historia y su indiscriminada reproducción.
He lanzado la colilla a la calle y me he sentido orgulloso de mi pensamiento eficaz e inmisericorde.
Son malos tiempos para importar a nadie, sobre todo si te han cubierto la jeta negando tu identidad. Si no tienes rostro, no eres nada.
Es el mensaje inextricablemente unido a la estafa de la pandemia del coronavirus.
Hoy ha sido un día filosóficamente útil en el que de una forma cuasi mística he dado con la idea acertada, clara y veraz de los nuevos seres que ahora me rodean (cuando no puedo evitarlo, claro).

Escribo con la punta del alma intentando dar precisión y claridad a las letras con esta emoción inquieta, agresiva e hiriente de amor y odio.
Precisión y claridad para codificar mi alma, o lo que sea ese vapor en mi cráneo.
Es agotador hacerse entender con tanta pasión, sea alta o baja.
Las ideas, una vez las has escrito y adquieren tridimensionalidad; no hay solución. No es posible arrepentirte ni evadirte de lo que eres.
Has atisbado en tu pensamiento y lo que has sacado en claro, será una certeza con la que tendrás que cargar el resto de tu vida, por muy poca memoria de la que alardees tener.
Un tullido con un dolor del carajo escribiendo rarezas, no es precisamente lo que deseaba ser. O tal vez sí, soy retorcido como una vid bicentenaria.
Y aun así ser amado en su pensamiento, resulta cuanto menos desconcertante, está tan lejos…