Archivos de la categoría ‘Lecturas’

Conocimiento e incontinencia

Adquirir conocimiento es desarrollar la decepción.
La decepción es la absoluta uniformidad, lo monótono y predecible.
Lo predecible y monótono es el pensamiento colectivo y común.
Y solo por medio del dolor es posible evadirse de ese pensamiento común que pudre la dignidad.
Si el dolor es ajeno conducirá a una inevitable, deliciosa y perversa satisfacción.
A veces se me escapa el semen sin pretenderlo y sin placer. Una incontinencia obscena.
No es patológica, tan solo una inmoral reacción a la decepción.
Si Dios fuera un tumor, yo sería un bisturí extirpándolo del colectivo pensamiento.
El conocimiento lleva a la decepción y a mi autodestrucción, porque no existen dioses ni bisturís extraordinarios.
Las madres deberían considerar las posibles decepciones antes de parir.
Mi madre pecó de egoísta y frívola al parirme.

Anuncios

El arte y mi locura

No existe mejor galería de arte
El planeta es autor y expositor.
Crea sus obras colocando los seres y las nubes en el preciso lugar, en el preciso momento. Conmigo dentro, aunque no se me vea.
Si lo piensas bien, si lo ves es porque estás; formas parte de ello, de la obra magna, de ese arte colosal, desproporcionado en su grandeza inhumana.
Y vuelves a casa con quien amas, intentas explicarle lo que has sentido. Y en la foto no aparezco; pero soy. La luz que me cubre y la que reflejo aparece por toda la imagen.
Ella me besa riendo porque estoy loco,
Tal vez…
Yo te como a besos porque eres otra obra de arte que el planeta ha ejecutado, lo hace contigo cada día, con cada matiz de luz y sombra que te rodea y creas.
Hay momentos en los que vale la pena respirar.

Llorar sangre

Lo malo de llorar sangre, es que es imposible.
Si fuera posible existiría la sinceridad y la valentía.
Y habría muertes por auténticas tristezas sangrantes y desangrantes.
Querer elevarse por encima de la mediocridad comporta ciertos riesgos. El maldito romanticismo dice que donde no hay tragedia, no hay coraje y una nobleza que demostrar.
Es lo que tiene el verdadero y salvaje romanticismo: es trágico y absurdo.
Tengo libros y libretas en la mesita de noche para sentirme tranquilo y preparado para anotar unas últimas palabras sangrientas en una última fría y oscura noche, o en un amanecer que pudiera ser temible en su similitud con el de ayer, y el de anteayer, y al otro, y al otro, y al otro…
Tengo papel y pluma para transformar los vulgares gritos de los borrachos, en los alaridos de mi alma condenada. O el sonido de una tos matinal, en el rugido de un volcán por el que subo con una pata de palo buscando una muerte épica.
Lo que sea para disfrazar la insoportable realidad de los días y noches iguales.
Bellas lágrimas de sangre que no caerán jamás. Tragedias imposibles…
No soy nada, no soy nadie.
Un réquiem por el hombre que murió en el momento de nacer y no lo supo hasta que ya era tarde para desnacer.

Carol Alt

En Telegramas de Iconoclasta.

Comunicación en redes sociales propuestas y análisis

La comunicación, la que se ejerce simplemente por hacerse notar, sin ningún mensaje claro y ameno que transmitir; conduce al empobrecimiento del lenguaje y con ello, más analfabetos al poder de una forma totalmente indiscriminada y peligrosa.
No se deberían vender teléfonos con teclado alfanumérico a cualquiera, es malo. Debería haber versiones potentes y completamente multimedia, pero sin teclado, solo un menú para elegir emoticonos, monosílabos y palabras sencillas de uso habitual con un máximo de cuatro letras.
Con eso sobra y basta para las funciones de redes sociales y mensajería.
Algo así como la democracia y el voto: cada cual elige una papeleta sin saber que significa. Es cuestión de azar y que esté en el lugar adecuado.
Porque la claridad y precisión de la expresión escrita no admite analfabetismo disfrazado de anarquía esnobista; ya existe el tam-tam africano si alguien quiere ser ácrata de mierda expresándose.
Tiene que haber claridad en el mensaje para definir con precisión la verdad, y lo que es más importante y a mí me interesa más: la mentira.
Sin claridad, sin conocer el código de escritura, no se puede mentir bien.
A mí no me preocupa; pero a los que ignoran su analfabetismo, debería preocuparles mucho.
Más soluciones para los que tienen ansias de escribir por puro aburrimiento y no saben una mierda: los investigadores usan con los monos unos pizarrones en los que hay dibujados plátanos, pelotas, cuerdas, agua, etc…
Este mismo sistema cumpliría a la perfección su cometido comunicativo en Twiter, Facebook, Instagram, etc… Debería implementarse como opción en una barra de herramientas, accesible para los simi… usuarios.
Y en cuatro días, todos lo usarían con gran jolgorio. Un éxito brutal.
También existe la tortura física (la psicológica no serviría de nada, ya que hay poca psique) como medida correctora. Alguien con las uñas arrancadas en vivo, sin anestesia y sin higiene, no siente especiales ganas de teclear sus analfabetismos.
Recordemos que por mucho menos, se quemaba (no, no me he equivocado; no se escribe “kemava”, genios) a un judío en el siglo pasado.

 

ic666 firma
Iconoclasta

El amor y su longevidad

Amores demasiado fuertes, demasiado largos para la juventud.
Amores demasiado apasionados para la vejez, que parecen infinitos cuando la vida dice lo contrario.
No se puede conjugar el afán de descubrir cosas nuevas con un amor eterno.
El amor se come la libertad y cuando nos damos cuenta de ello, resulta traumático; resulta irrecuperable el tiempo que se fue. Y el amor se convierte en desprecio y odio.
La longevidad de los amores se aclimata a los ciclos vitales, a las épocas de la vida; aunque nos pese.
Aunque maldito el romanticismo.
De una forma consciente o inconsciente, los amores nacen o mueren según la edad, según la experiencia.
Según el dolor.
Es algo intrincado en el cerebro, en el sistema hormonal.
Como las células que mueren y se regeneran.
Como las estrellas que nacen y explotan en el universo.
Somos el reflejo mínimo e intrascendente de un universo atómico.

La aberración de un dios

La idea de un dios es un concepto aberrante para la razón y la ética; pero consuela la pusilanimidad y el oscurantismo de la ignorancia ingenua. También ayuda a los que conocen absolutamente la vida en toda su magnitud (los menos), con una sabiduría cuasi “einsteniana”.
Ante todo, consuela del miedo a la muerte. Porque si te mueres no mueres, sea en el infierno o en el cielo, seguirás existiendo.
A pesar de que los que han muerto no aparecen jamás, es aceptado el hecho de que morir es comenzar a vivir en otro “plano”.
Es un temible acto de fe que requiere de toda la ingenuidad que el cerebro puede crear.
No hay misterio alguno en el mito de un dios, no hay mensajes ocultos.
Tan solo hay delirios en los creyentes y sus sacerdotes o santones.
Y sin embargo, siento admiración por esa ingenuidad pueril de la que hacen gala las personas cultas capaces de desarrollar lógicas y conceptos tangibles, medidos, calculados y probados; porque han elegido la fe escrupulosamente. Con toda su significación, aceptando el sarcasmo de la existencia de un todopoderoso y omnipresente a pesar de todo lo que ocurre y lo que no. Es una extraña disciplina que se han impuesto. Tal vez un intento de aplacar una vida llena de banalidades e imperfecciones que no les llena y los conduce vertiginosamente a la nada.
Porque al final, mejor vivir con optimismo que como yo.
Si existiera alguna deidad todopoderosa, sería un ser absolutamente degenerado, enfermo mental e imbécil.
Porque dios ayuda al violador, le proporciona el momento y a la niña o mujer que ha de violar. Luego, si hay suerte castigará al violador. Sin embargo, con toda probabilidad, dejará herida o incluso muerta a la víctima.
Dios proporciona personas a las que decapitar y a las que llenar de oro sin ningún criterio, insultando a la justicia.
Dios ayuda al ladrón y hunde en la miseria a la víctima.
Dios ayudó a los alemanes a extinguir a millones de judíos.
Cuando hay un dios de por medio, es así en toda situación, en todo momento: las víctimas piden por su salvación, pero los dioses han escuchado primero a los asesinos.
Te pudre una pierna y hay que darle gracias porque te ha salvado luego la vida.
—Gracias a dios lo has podido contar —dijo ella con voz conmovida cuando desperté de la anestesia.
—Dios me ha querido matar durante un año entero y no ha podido. No doy gracias por ello a nadie —le contesté harto de tonterías con la boca seca y la molestia de una sonda metida en la polla.
—Tú ya me entiendes —afirmó mirando a la ventana ignorando la blasfemia.
—Claro que te entiendo. Eres tú la que no comprende nada. Ese cobarde servilismo religioso me pudre más que la gangrena y el cáncer. Estoy vivo por mis cojones.
Y lloró. A mí me importó una mierda y encendí un cigarro en la cama del hospital.
El conflicto ético, el insulto a la inteligencia lo resuelven por medio de la inescrutabilidad divina.
Dios premia con muerte a las víctimas y al asesino “condena” a una longeva y rica vida. Quien crea en Dios, debe aceptar con resignación que todo es obra suya ¿no?
Precioso…
¿De verdad nadie se da cuenta de la manipulación?
La indignidad del miedo a morir es espantosa. Hace mierda la vida.
Si dios es un delirio enfermizo que ofende la ética, la justicia y el buen humor; los ignorantes crédulos son auténticos fetichistas de penes y vaginas hambrientas y temerosos. Flojera espiritual…
Es la naturaleza de la gran mayoría de la humanidad no tiene demasiado sentido reflexionar porque acabas con dolor de cabeza. Ha pasado demasiado tiempo y la estulticia se ha hecho gen en el ADN humano. Por ello, no se debería reprochar, insultar o menospreciar a la serpiente, al gusano, o al cerdo porque se arrastren o se revuelquen en sus excrementos. Nacieron así, como el ser humano.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.