Archivos de la categoría ‘Lecturas’

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He visto a miles de imbéciles dar vueltas rezando alrededor de una piedra.
He visto a miles de idiotas vestir banderas y cantar un himno.
He apagado la tele, he ido a la montaña y ha pasado la crisis de náuseas.
Y mientras fumaba he deseado la guerra y la muerte para todos los habitantes del planeta. Aunque me joda también, prefiero ser yo el que elige la forma de vivir asquerosamente.
Y me he sentido bien.

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Catalunya una nueva nación una nueva guerra civil

España y Cataluña van camino de una guerra civil motivada por la independencia de Cataluña.
Lo que me maravilla, lo sorprendente; es que la gente, el pueblo de ambos bandos piensa que el asunto de la independencia es una fiesta. Una anécdota pueril.
Es como si todo lo que ha ocurrido en la historia, no hubiera dejado huella. Los humanos son insectos con una mínima capacidad de entendimiento y con una memoria del carajo.
Una región o estado de una nación, no puede independizarse sin guerra, sin muertes; puesto que la supervivencia de cualquier ejército (el dinero que ganan) depende de la unidad de la nación. A menos ciudadanos, menos impuestos, menos dinero.
Hace miles de años, eran los militares quienes mataban y nombraban césares en la vieja Roma.
Los militares en España decidieron derrocar la república provocando la Guerra Civil Española en el siglo pasado.
La creación de una nación escindiéndose de otra a la que pertenecía, se resuelve de una forma u otra con muerte, con guerra, con violencia y con represión. El que más mate y el que más reprima al pueblo, gana.
Hay una historia muy reciente de ello en Europa del Este, a finales del siglo pasado: la guerra de Bosnia, Sarajevo y Herzegovina.
Allí murió gente, que no se crea nadie que se saldó con una fiesta de tomates maduros.
La historia me ha enseñado que el gobierno que pretende la independencia de Cataluña, ha pactado con la región militar de Cataluña para hacer frente al eventual ataque del ejército español.
Es lo lógico en una secesión: un ejército se declara en rebeldía y apoya a sus futuros y nuevos gobernantes, el otro ejército responderá.
Guerra civil es el enfrentamiento de dos pueblos y dos ejércitos, antes unidos.
Es lógico que esto ocurra (la historia y mi inteligencia son infalibles e impecables en su lógica y su experiencia) si el resultado del próximo referéndum catalán de Octubre 2017, es: “Sí a la independencia”.
No será una fiesta, sería de ingenuo y deficiente mental pensar que se saldará con himnos, hurras y pirotecnia.
Se pagará con miseria y sangre. La humanidad no ha evolucionado tanto como para hacer las cosas sin asesinatos e imposición.
El rey español es el general del ejército y considerará que el gobierno catalán se ha declarado en traición y rebeldía.
Pudiera darse el caso (cosas ridículas que pueden ocurrir a pesar de que parezcan imposibles) que el gobierno catalán no disponga del apoyo del ejército o una fuerza armada para erigirse en gobernantes y jefes de una nueva nación; creyendo con una impensable ingenuidad, que la independencia catalana se puede resolver mediante negociaciones políticas.
Yo no puedo creer esto, no puedo asimilar que un político o alto funcionario sea tan ingenuo de ponerse a debatir con otro, leyes que ninguno de los dos bandos cree ni respeta o respetará.
En el dudoso caso de que el resultado del referéndum sea: “No a la independencia de Cataluña” (cosa que me parece imposible, porque los políticos catalanes ya tienen el resultado de la votación de antemano; de lo contrario, no hubieran montado este teatro); todos estos políticos y funcionarios dejarán de tener credibilidad, deberán pagar con inhabilitaciones y prisión su rebeldía y los gastos ocasionados. Y además, alguien de fuera de Cataluña, impondrá un nuevo gobierno menos democrático y con las manos más fuertemente atadas. Mucho menos independiente.
Esta opción del “no”, sería vergonzosa; es imposible con la experiencia de la historia y la del conocimiento del ser humano, que los que hoy se quieren proclamar como jefes de una nueva nación, dentro de unas semanas pudieran ser juzgados y privados de sus actuales privilegios.
La ambición se paga con las vidas del pueblo.
No era necesario vivir o atisbar una nueva guerra; pero la ambición y la negligencia de los políticos y funcionarios, nunca ha conocido límites.
Y si los catalanes son ambiciosos, los españoles también. Nadie se queda atrás, es un pulso entre iguales.
Napoleón, Franco, Hitler, Stalin, Mussolini…
Grandes ambiciosos que usaron cadáveres para escalar al podio del poder y mantenerse en él.
Ahora, en los anales de la historia del presente siglo, es necesario renovar; mejor dicho, ampliar la lista de ambiciosos y asesinos que usan cadáveres y miseria para subir al poder. Nuevos ambiciosos en el listado, es necesario que la historia no se detenga. Es una ley no escrita.
Si esto no ocurre (la guerra), es que el gobierno catalán y el español, simplemente se han dedicado a hacer una pantomima con la que distraer al ignorante y feliz pueblo de algo realmente malo que están preparando.
Pudiera ser, lo maquiavélico nunca pasa de moda.
Danton dijo: “Seamos nosotros terribles para evitar que el pueblo lo sea”.
El hijo de puta ambicioso tenía razón, aunque no era inteligente; porque sin frases grandilocuentes, es lo mismo que yo pensaba de pequeño con solo conocer a los profesores de mi escuela.
Los hay que por algún error nacemos listos, sabiendo más de lo que nos gustaría conocer.
Eso sí, lo llevo con cierta vanidad, a veces me soplo las uñas con suficiencia y les saco brillo con el pecho pensando en el poderoso procesador que tengo en este cráneo pesado y voluminoso.
Buen sexo y feliz Independence Day, o lo que toque.

 

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Iconoclasta

Monika Vesela

En Telegramas de Iconoclasta.

Bajo el cielo

Qué hermoso…
El sol brilla potente y en pocos segundos, una oscura y pesada nube lo tapa y descarga sus truenos y lluvia sin piedad.
Y no hay donde cubrirse.
Así que todos los animales y árboles estamos bajo el mismo cielo y agua sin importar edades o morfologías.
Y eso me hace bestia, una bestia que por algún azar escribe cosas de lo que fue y lo que es.
De lo que le gustaría que fuera y lo que de verdad ocurrirá.
Y mientras la lluvia moja la ropa, no tengo prisa.
No siento necesidad de apresurarme a ningún sitio.
Tengo suficiente con el sonido de las gotas contra el suelo y las hojas, y con el atávico temor que me recorre el espinazo por el temblor de un trueno.

Claudia Schiffer

En Telegramas de Iconoclasta.

El sudor

No existe nada más fascinante que sentarme en un banco o en un piedra agotado, sudando. Inclinar adelante la cabeza y ver como el sudor se convierte en un goteo, en un pequeño chorro de mí mismo.
Primero la tierra lo absorbe rápidamente; pero soy poderoso cansándome, ergo sudando. Se acaba formando un charquito.
Y eso soy yo fundiéndome con la tierra.
Yo devolviendo la parte que me toca al planeta.
La sensación de liberación, el refrescante momento en el que se disipa poco a poco el calor acumulado en músculos, piel y huesos.
Sudar en soledad sin que nadie te diga que te seques ofreciéndote un pañuelo.
Porque hay quien se siente un poco angustiado de ver sudar a otro. Tal vez, asqueado. A mí me suda la polla (valga la redundancia) si a alguien le incomoda mi sudor. Tendrá que joderse, o simple y más sencillamente, no mirar de mierda hacia mí.
Yo solo quiero sudar, empaparme de mí mismo y empapar la tierra de mi propio ser.
¿Y si el alma es líquida? Si el alma es sudor, las lágrimas solo son dolor, algo neurálgico simplemente.
Cuando sudo soy solo yo y cada gota que se desliza me acaricia, me refresca.
Me cuido, me consuelo. Soy perfecto…
Tal vez es la forma de llorar del cuerpo, por el dolor, por el esfuerzo.
Mentira. Para eso están las funcionales lágrimas, demasiado salinas para mi gusto.
Es bueno, es mágico, es trascendente sudar en soledad.

20170811_143241 Vic desde el tren copy

A través de la ventana del vagón los paisajes pasan veloces.
Tan rápidos que confunden mi visión y a veces juraría que me he visto ahí fuera y me he saludado con la mano, apoyado en mi bastón y la gorra goteando sudor por la visera.
Porque yo habito esos parajes, me gusta el cielo abierto y los grandes horizontes, como me gusta el oscuro bosque, los ríos y el mar.
Para ser libre no se ha de temer al sol, al frío o las distancias. Para ser libre hay que ser fuerte. Si eres fuerte no te pierdes y haces tuyo el planeta.
He pensado desde el tren, enviarme una foto del lugar en el que nos hemos cruzado el saludo.
He sonreído al recibirla con cierta nostalgia.