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Siempre fueron así, no es un efecto de la vacuna; no totalmente.
No sé cómo pueden los españoles comer y vivir con tranquilidad ante un gobierno corrupto y peligroso que los somete y humilla, que perdona los delitos cometidos por los delincuentes políticos afectos al estado corrompiendo para ello las leyes; incluso alabando sus delitos, traiciones y vejaciones. Por cada político, jerarca o burócrata que aparece acusado de un delito, el gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario, decreta y revoca leyes en connivencia con un cónclave de jueces absoluta y desoladoramente corruptos para proteger sus delincuentes cómplices y sus riquezas atesoradas con sus altos cargos.
Sí que lo sé. Sé perfectamente porque los españoles están ciegos a esa corrupción. Solo utilizo la retórica para dar énfasis al ensayo.
Estoy seguro de que dada la alta impunidad, alevosía y desfachatez con la que actúa el gobierno con sus delincuentes amados; que la vacuna del coronavirus porta una enzima o proteína que en los vacunados provoca ceguera y sordera mental ante toda esa corrupción y tiranía desmedida, desbocada de jueces y estado.
Pero no ha sido la vacuna, la vacuna solo los ha sedado, les ha reducido la velocidad de reacción de las neuronas; lo realmente importante es que, con toda probabilidad, los hijos de los vacunados nacerán definitivamente más dóciles, más obedientes que sus progenitores hacia el pastoreo y sacrificio a los que serán sometidos por el estado. Es la consecuencia de una vacuna genética.
Nacerán castrados de valor y perspicacia, solo en la adolescencia y la madurez biológica se podrá observar el efecto castrante de la vacuna del covid.
Es una hipótesis más que posible dada la dictadura impuesta en España con un golpe de estado por medio de una sanidad de índole nazi. La corrupción va de la mano de todo estado nazi o fascista comunista.
El pueblo español es una raza de genética oscura, empobrecida, tal vez porque su tierra ha estado durante milenios aislada de Europa. Aislada de la cultura, la decencia, el valor, el orgullo y el conocimiento. Aislada de la riqueza genética que en Europa se dio al cruzar las líneas genéticas entre etnias asiáticas, europeas y africanas.
Por ejemplo, el pueblo francés no tiene la mansedumbre del español, esa indolencia bovina hacia la privación de libertad y la humillación. No hace mucho, los chalecos amarillos pusieron en jaque al estado francés con una espiral de espectacular y liberadora violencia.
O aquellos camioneros canadienses que salvaron a miles y miles de ciudadanos segregados, privados de libertad y humillados por el primer ministro homosexual que en nombre de la salud pública por la epidemia del covid, creó campos de concentración para los infectados y no vacunados, auténticos guetos con los que se disponía el gobierno canadiense a exterminar a los no vacunados y enfermos. Los camioneros canadienses dieron la libertad al pueblo de nuevo, sin ellos se encontrarían como los españoles de humillados e indiferentes a la corrupción, el robo y el acoso del estado. Asustaron a ese primer ministro maricón y las libertades volvieron a emerger a la superficie.
Son gentes con una genética muy distinta a la española. Más rica, más noble.
España sigue siendo un reino de oscuridad.
La población española se ha acostumbrado a ser expoliada por el estado. Saben que si dejaran de pagar al estado, éste les embargará todos los bienes y los condenará a la pobreza y el hambre. Y si eso no fuera suficiente, meterá en el trullo al trabajador durante décadas. Sabiendo esto, no les ofende que un jerarca del gobierno se pasee libre tras una estafa o traición. Es kafkiano…
Los soldados son severamente castigados por deserción o traición.
La ley en España es tan corrupta que provoca pesadillas en las gentes inteligentes.
Al que roba un par de zapatillas deportivas lo condenarán severamente los jueces corruptos que dejan a libres a los grandes delincuentes políticos que causan violencia, hambre y ruina en millones de personas.
Y ningún español alzará la voz cuando esos hijos de puta, los delincuentes políticos alabados, perdonados y enriquecidos por el gobierno dictador español se paseen libres e impunes, intocables. No alzará la voz ningún español cuando esos mismos políticos vuelvan a parasitar su trabajo y sus bienes. O cuando revienten toda libertad y necesidad biológica, cuando humillen a los padres ante sus hijos, cuando se vean forzados a esquivar en la calle a la policía nazi sanitaria como ocurrió durante el encarcelamiento de millones de españoles por decreto de un nuevo caudillo abiertamente homosexual (Franco era un maricón discreto).
Delincuentes del estado libres y con impunidad para continuar con fuerzas renovadas sus robos y extorsiones a la ciudadanía. Es el modelo de gobierno copiado de los narcotraficantes.
El español o nativo de la península ibérica ya no se espanta de la corrupción que vive cada día a cada hora. Sigue pensando que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer: la cobardía en su estado más puro, ignorante y tribal.
España es provinciana hasta la caricatura.
Es una pura cuestión genética, degeneración genética concretamente.
Pero no es culpa de la vacuna, no todo… La vacuna ha sedado a los adultos ya mansos de por sí y castrado mentalmente a las futuras generaciones por medio de la reproducción de machos y hembras vacunadas reproduciéndose y eternizando así la aberración genética.
Quiero pensar que es un apasionante relato de ciencia ficción, pero hay más de ciencia que de ficción y más de hechos y consecuencias político-delictivas e históricas que de imaginación.
El pueblo español obró igual durante el franquismo a como ha actuado (es decir con indolencia y mansedumbre) en la actual dictadura.
Cuando el estado fusilaba a un vecino o al hijo de ese vecino; el español en voz baja durante la cena le decía a su parienta (el macho hablaba de las cosas serias y la mujer escuchaba sin mirarle): “Algo habrán hecho. ¿Por qué cojones tienen que hablar de política ni mierdas?”. Esa fue la postura de millones de españoles.
Se podría decir que el español es una raza mezquina comparada con la de otros países con más sentido de la libertad y orgullo propio. Una raza que no supo ni pudo aprender nada de la cultura y nobleza de aquellos pueblos que invadieron su oscura y aislada península y los dominaron durante siglos y siglos. El cerebro de los habitantes de la península ibérica es impermeable a la cultura y la libertad.
Pero durante la guerra civil española, la genética de la raza española aún sufrió más degradación. Se dice que fue una guerra muy larga; no es correcto del todo. Las batallas se libraban rápidamente, lo que alargó la guerra fue la tarea genocida de Franco. En cada pueblo o ciudad que tomaba, durante el tiempo que fuera necesario, a menudo meses, los dedicaba a la exterminación de toda persona que sospechara no abrazar su degradante fascismo paranoico. Franco no salía de una ciudad hasta haber asesinado a todo aquel que tuviera inquietudes humanísticas o de libertad. Eso es lo que más tiempo llevó para finalizar la guerra. El puerco no dejaba a nadie vivo tras de sí que pensara distinto a su doctrina criminal de analfabeto palurdo. Y mientras tanto, los militares en otros frentes, se podría decir que se aburrían esperando el momento de la acción. Esperando que Franco hubiera exterminado todo asomo de lo que le podría dar dolor de cabeza: libertad y dignidad.
Así las cosas, es fácil de imaginar cómo la dictadura franquista modificó las líneas genéticas de la población, dejando vivos solo a los mediocres o faltos de inquietudes y los lameculos.
Casi exterminó el código genético de la libertad y la nobleza de la península ibérica.
Fue un trabajo colosal de selección ganadera en humanos: matar lo que no sirve al régimen y dejar que se reproduzca la útil mediocridad, indolencia y mansedumbre.
Y por tanto, los colegios se convirtieron en cuarteles y santuarios franquistas y los padres educaban a sus hijos en el respeto al caudillo, sin consideraciones éticas y con admiración; como si fuera un jesucristo más.
Hubo un momento en la que la dictadura española tuvo que a abrirse al mundo o arruinarse. Se abrió y entraron ideas extranjeras de libertad y decencia; pero era tarde, cientos de generaciones se ensuciaron bajo la selección genética franquista; y así hasta el día de hoy, que siguen accediendo al poder los políticos generados por el franquismo, o bien los ciudadanos generados también por el franquismo, ciegos a la corrupción y rompiéndose las manos aplaudiendo a los delincuentes que forman el gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario, con fecha de instauración catorce de marzo del 2020. Aquel aciago día, en poco menos de veinticuatro horas, el lema “La libertad es enfermedad” se extendió por toda la península ibérica como una plaga de pulgas en el pelaje del gato enfermo.
Es fácil que dada la carga genética en los españoles de la dictadura franquista, la nueva dictadura penitenciaria homosexual sanitaria entrara sin que mediaran siquiera cincuenta años entre una y otra.
Y el español hizo lo mismo que antaño con Franco: delatar a su vecino y arrodillarse ante los malolientes genitales de sus gobernantes con hambre homosexual; ya que si algo tiene el español, es la afanosa capacidad de copiar en todo a sus fascistas amos. Por supuesto, si un inocente es encarcelado, viendo la propaganda del fascismo actual en formato telediario, el buen ciudadano del fascismo pseudo sanitario dirá: “Algo habrá hecho”.
Así que los españoles ciegos e indolentes (como es característica de la raza española o de la península ibérica) cuando salgan libres e impunes los delincuentes del estado, no alzarán una ceja. Y al ciudadano digno, acusado con vehemencia y severidad por una falta administrativa que lo conducirá inexorablemente al hambre y a la violencia para obtener comida y por tanto, a la muerte o al trullo a perpetuidad; le espetarán que “algo malo habrá hecho”.
No, todo no es culpa de la vacuna del coronavirus, decididamente. La vacuna habrá garantizado la mansedumbre e inmovilidad en las generaciones que ahora suben y en las que han de nacer. Son el futuro negro y terrible de una nueva dictadura.
El español, es cobarde, manso, ciego y mezquino por genética, sin necesidad de vacuna.
Y esto explica porque las dictaduras en España son las más longevas y sangrientas del planeta. Aquella popular sentencia española de “más vale lo malo conocido…” es definitivo y probatorio (en jerga judicial, de la corrupta) del carácter esclavo e ignorante de los pobladores de la península ibérica.
“Algo habrán hecho”, pero no hicieron nada, hijo de puta.
Hurgar en la memoria histórica no siempre es aleccionador y enriquecedor, hay mucha mierda para todos. No vale la pena agitarla, el mal ya está hecho y se sigue haciendo. Es mejor atajar el problema, a la francesa, que es lo que de verdad resulta.
A veces pasa que la sabiduría da dolor de cabeza, como a los dictadores les enferma la libertad.
Vomitar es inevitable y un acto tan natural ya como respirar.
Prefiero morirme que vacunarme, aún me queda ese suicida y romántico sentido de la libertad y dignidad.

Iconoclasta

Todo indica que en pocas semanas el Gobierno Penitenciario Fascista Español Homosexual y Sanitario, decretará encarcelamientos nocturnos masivos contra la población (en jerga nazi “toques de queda”). Y prohibirá con controles policiales la circulación entre ciudades y pueblos (en jerga nazi “confinamiento perimetral”).
Tal vez, ante los lógicos y necesarios estallidos de violencia, decrete además, un estado de excepción y cartillas de racionamiento, que afectará también la vida diurna.
Todo ello con “el aval de la justicia”, lo que explica el afán del Caudillo Penitenciario Homosexual Sanitario Español por apropiarse del sistema judicial español. Se trata de una medida “cosmética y psicológica” para hacer creer a la chusma que todo es legal, que nada ha de temer del Gobierno Dictador Homosexual Sanitario. Todo es por el bien del ciudadano y que quien bien te quiere te hará llorar. Y la letra con sangre entra.
Ni que decir tiene que, los presidentes o caciques autonómicos están preparando sus propias baterías de represión, ya muy experimentados en la dictadura: encarcelamiento, acoso y segregación racial (en este caso según la región geográfica y su folclore) contra la población con sus pasados y muy recientes decretos de encarcelamiento y extorsión por coronavirus.
Y todo ello justificado y avalado por la justicia para evitar el “gasto energético” o “crisis energética”. Como el gasto nocturno derivado del descanso laboral de la población: bares, restaurantes, salas de baile, cines, etc… O sea, controlar los hábitos de ocio de la clase paria o baja trabajadora. Y prohibir el uso de combustible de automoción en los fines de semana de la masa trabajadora, prohibiendo que puedan salir de sus granjas dormitorio.
En definitiva, los acosos y extorsiones y encarcelamientos llevados a cabo desde la instauración de la Dictadura Penitenciaria Fascista Homosexual Sanitaria Española el 14 de marzo del 2020, volverán a tener plena vigencia en pocas semanas para “luchar contra la crisis energética”, extendiéndose en el tiempo con la “crisis climática” con el aval de la justicia, de propiedad de la Dictadura Homosexual Española.
El Caudillo Homosexual Español lleva meses profetizando que decretará “días difíciles”; pero no son días difíciles; se trata de “días oscuros” de persecución a las más básicas libertades. Los próximos encarcelamientos, acosos y represiones son una estrategia necesaria, ya que la clase trabajadora va a conocer el hambre de primera mano y las necesidades de temperatura por la gran crisis instaurada por el gobierno en España, lo cual se traducirá en violencia, en revueltas sociales y podría desembocar en una guerra civil.
Por ello el Gobierno Penitenciario Fascista Homosexual Sanitario Español, acabado el periodo vacacional, comenzará el acoso y derribo contra la libertad y los básicos derechos biológicos de los ciudadanos españoles.
Es algo que se ve venir de una hora lejos. Y la lógica consecuencia de la instauración en España de la Dictadura Penitenciaria Fascista Homosexual Sanitaria. En toda dictadura, es preciso recordar cada breve tiempo a la población que no es libre, que no existen libertades ni derechos, se trata de gobernar con franquismo, por decretos ultra fascistas.
Los días oscuros en España son ya la norma de un gobierno de marcado y delictivo fascismo.
El narcisismo injustificado (no valen ni un céntimo de lo que se creen) de los dictadores y su complejo mesiánico, regirá y llenará la vida de la población española de nuevo durante décadas, en un país ya acostumbrado a vivir con los decretos de políticos asesinos, como los franquistas, tan cercanos, tan vivos y con sus descendientes ideológicos ocupando los cargos de poder españoles.
Aún así, que lo sepan los amantes de la libertad y el libre pensamiento: veremos de nuevo aplausos al Caudillo Penitenciario Homosexual Español y todos sus secuaces, como ministros, caciques autonómicos, jerarcas funcionarios, funcionarios y los aparatos represores y acosadores que usa el estado maricón.

Iconoclasta

La comarca histórica como dice románticamente el pseudo periodista, no es tal.
Ojalá el fuego se hubiera comido hace decenas de años toda esa miseria, muerte, endogamia y putrefacción. Porque aquello era inhumano. Es tal la miseria y la muerte que allá se respiraba, que no quedaba resquicio alguno ni para la sonrisa, ni la esperanza y mucho menos para un recuerdo romántico.
Aquellos que gobierno tras gobierno ignoraron mil veces la ruindad y la degradación con su dejadez e indiferencia, propició una estirpe humana tan salvaje y monstruosa, de tal magnitud que se creó el infierno en la tierra. Los políticos quedaron en evidencia como lo que eran, unos timadores de medio pelo sin conocimiento de su propio país; al menos para aquellos pocos intelectuales que vieron aquellas imágenes sórdidas, grotescas, brutales. Aquellos pocos elegidos que tenían acceso a un cine, a una cultura vedada al resto de ciudadanos.
Sin embargo, la orgía de la hipocresía no cesó: gente rica, niñatos bien que heredaron un poder que no se merecían; continuaban lanzando sus peroratas sesudamente académicas dejando que todo se fuera a la mierda. Dejando que el país se hundiera en una guerra que provocaron con su negligencia, dejando crecer a un general ambicioso, corrupto y codicioso hasta el asesinato, arropado por decenas como él.
Nunca más se ha visto la dureza y la pornográfica imagen de gente, niños y mayores, beber agua turbia de sus propios excrementos y orina.
No. No señor, aquellas Hurdes no tenían que haber existido jamás.
Y repito, ojalá el fuego hubiera quemado toda esa miseria y enfermedad.
El documental es una muestra sin censura (a pesar de los propios escrúpulos de los autores) de a qué punto llega la especie humana a denigrarse y la especie política a permitir que eso ocurra y alardear de líderes. Son malos, unos son pobres seres humanos vacíos, sin cerebro; pero los políticos son asesinos fríos y psicópatas, que ni ellos mismos pueden intuir su cerebro podrido de ambición, codicia y vanidad.
Por ello, es muy posible que en poco tiempo, el gobierno penitenciario fascista español, decida eliminar este documental que revuelve las tripas y el alma. Hay que verlo y soportar la realidad, la verdad sin tapujos; antes de que youtube lo retire por algún decreto del actual dictador español. Y todo el mundo olvide hasta qué punto es salvaje el ser humano, tanto el pobre como el poderoso ignorante, codicioso y criminal sin escrúpulos.
Hay que verlo antes de que se pierda en las leyes-cepo de la memoria histórica o perversión de la historia, para ser más concretos, que están preparando para ocultar la esencia mala y enferma del poder político, económico y religioso. La de los ricos hipócritas que comen mierda con tenedores de oro.
Niños muertos, monstruos humanos, bocio, paludismo, seres humanos comiendo pan mojado en las aguas de un riachuelo de mierda humana, de perros, asnos y cerdos. Es imposible asistir a semejante documental sin sentir que el estómago se nos retrae.
Es de una inaudita dureza y crudeza.
Gracias por tu existencia, maestro Buñuel. Gracias…
Gracias por esa voz sentida, Paco Rabal.
No debería haber existido jamás. No debería hablar ningún falso periodista inculto tan a la ligera. Ningún botarate con pretensiones de escritor, debería escribir con romanticismo casi nostálgico sobre el paisaje de esa “histórica comarca” recorrida por Buñuel. Porque el propio Buñuel se sintió enfermo.
No hay ni una sola escena hermosa en “Las Hurdes. Tierra sin pan”, 1933, de Luís Buñuel. Documental rodado tras la instauración de la República Española.
Y empieza con esa festividad espantosa de borrachos arrancando cabezas a gallos atados a una cuerda. ¿Qué tipo de humanos eran aquellos? Porque también hay que preguntárselo.
Pero sobre todo acabas pensando que la especie política es un veneno más difícil de erradicar que el paludismo y cualquier otra enfermedad.
Ante tanta monstruosidad, miseria y animalidad dice el último párrafo del epílogo escrito tras los títulos de crédito:
“Con la ayuda de los antifascistas del mundo, la paz y la felicidad darán paso a la guerra civil y hará desaparecer para siempre los focos de miseria mostrados en esta película”.
Es decir, el desespero de los intelectuales era tal que no podían ver otra solución para reparar tanta decadencia del poder y los ricos, la miseria, la maldad y degeneración humana; que una guerra que arrasara con todo. Era la única salvación y esperanza de liberarse de toda esa degradación humana en el ya bien entrado siglo veinte. Aún no hace cien años que se rodó esa feria de monstruos.
Desafortunadamente, fue Franco, otra bestia, el que ganó la guerra y llevó el genocidio y el asesinato por todos los rincones de España durante medio siglo.
Eso no lo podía saber Buñuel. El cineasta solo quería que aquello dejara de existir.
Lo que recorrió Buñuel fue la miseria y la podredumbre más extrema a la que es capaz de llegar el ser humano. Algo a lo que ni las bestias no humanas llegarían jamás.
Veintiocho minutos recorriendo la más profunda miseria humana… Pareciera que dura horas.
No hay nada que añorar de aquella visita de Buñuel a Las Hurdes, a menos que tengas también el cerebro podrido.

Iconoclasta


Es hora de escapar de Cataluña, de este gueto nazi y mafioso al que el Gobierno Central Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, le ha concedido “patente de corso” para llevar a cabo con impunidad los actos de extorsión, robo, fraude y violación de libertades a todo habitante no asociado a los clanes mafiosos catalanes de corrupción y estafa, también conocidos como Generalitat o Generalato de Cataluña.
Si te demoras demasiado en escapar, por ley, por decreto, pronto cerrarán las fronteras para no perder población a la que robar y extorsionar. Corre si puedes. Porque la libertad ya es una mecha corta que apenas da tiempo a un par de pasos.
No ha servido de nada durante todos los años de tu vida que te hayan robado y sigan haciéndolo en concepto de basuras y limpieza; ese dinero se lo quedan los clanes mafiosos catalanes que están en el poder, cada día inventan una nueva extorsión. Un nuevo tributo de protección a comercios y ciudadanos que no sean catalanes puros.
Y dejan las calles llenas de mierdas grandes que abultan como un millón de colillas.
Lo siento por los que no tienen medios económicos para escapar de este lugar, porque su futuro pasa por limpiar con sus manos las sucias calles de Cataluña, ante sus propios hijos. Sucias calles porque la corrupción catalana no ha permitido que el dinero recaudado se dedique a ese fin.
Sucias porque todo lo que pagas va a un agujero negro de usura y corrupción, de nazismo y caciquismo. Cataluña pertenece a cuatro o cinco familias y el dinero de los catalanes pertenece a la mafia catalana.
Y ahora quieren más, como de los refrescos, de los coches, más de reciclaje y de independencia de la mafia catalana.
El Gobierno Central Español está tan podrido, que le lanza una sonrisa cariñosa a sus colegas catalanes de criminal talante nazi que forman el estado o gobierno de la Generalitat.
Lo siento por los catalanes que tienen un abuelo murciano, por ejemplo, porque al igual que yo, en Cataluña son catalanes sucios; por eso no podemos asimilar el grado de fascismo y de extorsión en Cataluña como un bondad. Hay que nacer puro ario catalán para soportar a esa mafia extorsionándote, obligándote a agacharte a que recojas la basura del suelo a pesar de haber pagado impuestos de limpieza. Y aplaudirles luego…
Quieren el acto de tu humillación si necesitas que te devuelvan lo que te han robado por unas caladas de sosiego. Que les pidas limosna. Al fin y al cabo, una escoba barre un papel y una colilla. ¿O tiene orden el basurero de dejar las colillas para que las recojan los catalanes que no tienen dinero para comprar la cocaína que la Generalitat consume despachos adentro?
Hay que nacer especialmente puro, limpio, atleta, beato, obediente, santo, mártir… Catalán de “de debó”, no un sucio catalán charnego; para sentir afecto a esa Generalitat que se empolva con farlopa la nariz y luego se limpia con ella los dientes, en sus despachos y burdeles, en sus palacios y chalets. Y dicta sus órdenes de extorsión en lugar de administrar un país.
Y pronto también, deberemos marchar de España, porque al final, es el gobierno español el que permite el nazismo, lo aplaude y lo subvenciona. Pero primero de Cataluña, antes de que cierren las fronteras. Y luego, sin perder mucho tiempo, salir de España y su fascismo que durará más de lo que muchos vivirán a día de hoy. Como duró aquella bestia inmunda, aquel cerdo llamado Franco.
Lo siento por los que no tienen dinero para emprender una nueva vida en otro lugar, porque morirán indignos en la vejez, si llegan a ella. Humillados y avergonzados de sí mismos ante sus hijos y nietos por tener que caminar con mierda en las manos a cambio de alimento.
Porque para el siguiente acto exigirán las peladuras de fruta y pieles de pollo para que te devuelvan un dinero robado.
Agradezco que de alguna forma compré sin pretenderlo, para bien o para mal, mi libertad gracias a una pierna podrida llena de cáncer y sangre sucia. Y cojeando puedo marchar donde quiera, sin depender de nadie. Y otros se deben quedar en esta prisión.
Pobres…
Lo siento porque muchos deberán agacharse al nazismo de la mafia catalana y rogar por lo que es suyo, humillados, con la dignidad quebrada.
Insisto, tuve suerte con mi pierna doliente y podrida de enfermedad y miseria.
Y tuve suerte porque me duele más la pierna que el nazismo, y escribo fría quirúrgicamente por ello.
Lo siento porque llegará el día que les dirán a los padres que su hijo catalán ya tiene su futuro decidido, porque las pruebas genéticas solo le permiten ejercer de reponedor de supermercado.
Lo siento de veras, pero debo escapar de Cataluña.
Y una vez asentado en una escasa libertad, estoy seguro de que el resto de España se tornará irrespirable.
Y diré desde el avión ¡Qué viva México!
Si no he muerto ya.
Lo importante es escapar, ser refugiado en tu propia país.
Escapar de Cataluña antes de que sea tarde, antes de que mueras ahí.

(Fotografiaron a una triste mujer recolectando colillas en la playa, como ejemplo de la libertad catalana, la que se merece, su futuro)

Iconoclasta

Por tercera vez desde que estoy vivo, el socialismo ha creado una gran crisis y hundido la economía en España.
El socialismo en una secta evangelizadora de la hipocresía de una población controlada brutalmente por una burocracia millonaria en costos, con las emociones contabilizadas y legisladas. Una secta que pretende legislar incluso los momentos más íntimos de las familias y destruir al individuo para crear una conciencia insectil donde el sumo sacerdote será la reina de la colmena, el líder que gobierna.
La actual crisis no es causa de la guerra ruso-ucraniana, es lo de siempre, el socialismo es una secta destructiva de la libertad y la nobleza que empobrece a su plebe hasta el ascetismo.
El evangelismo socialista centra sus ideología en la banal difusión y adoctrinamiento de los sexos y sus perversiones o enfermedades, en los presuntos cambios climáticos (recaudación usurera), en el vegetarianismo (la ingesta de carne no es buena para mantener la mansedumbre del pueblo), los azúcares (demasiada energía para el cuerpo y la mente) y el tabaco, por ser reflexivo y no narcótico y olvidadizo como el consumo de alcohol y cocaína (tan extendido entre las clases política y alta).
Hay una película donde unos soldados encierran a todo un pueblo en una iglesia y, tras atrancar sus puertas y ventanas, le prenden fuego.
Es una idea aproximada de lo que pienso que debería ser una buena política en estos momentos: incinerar como vulgares cadáveres a los sectarios y continuar viviendo más o menos estafados; pero sin que nadie te toque los cojones diciéndote que eres una buena vaca mansa, hijoputas.

Iconoclasta

Vivir en Cataluña es volver a los 50 y 60 del siglo pasado, donde en Berlín, circulaba la peligrosa Stasi, la policía política hermana de la KGB soviética.
Por mucho que le quieras echar romanticismo no hay encanto alguno, con esa policía circulando lentamente, silenciosa y con perfidia buscando con avaricia ciudadanos sin el bozal (vulgarmente mascarilla) obligatorio del régimen fascista español y catalán. Es el juramento, la aceptación del Nuevo y Normal Estado Penitenciario Fascista Español del Coronavirus.
Debes llevar bien visible el brazalete nazi de identificación (un certificado veterinario de vacunación) para entrar ya en muchos lugares. O mejor ni acercarse a ellos para no ser identificado y ser deportado a un campo de exterminio.
Pero sobre todo, sus noches de prisión masiva, son las más grises del mundo. Cuando sales a pasear de madrugada, debes ser muy cauto con la Stasi: porque la noche es prohibida, la noche es del fascismo catalán; para que sin testigos, puedan cometer sus actos indignos de acoso y asfixia a la población.
Debes ser muy cuidadoso con los balcones y ventanas, hay ciudadanos cooperando con el régimen para delatarte en nombre de la Sanidad Nazi que todo lo pervierte y todo lo prohíbe.
De hecho, Cataluña ya es un lugar de destino turístico para gente que quiere emociones fuertes y vivir una dictadura como las de hace decenas de años que no se vivían. Unos van a Chernobil y otros se deciden por el Nuevo Berlín Este: Cataluña.
Pero maldita la gracia cuando vives todos los días en la penitenciaria catalana, tener que pasear controlando a la pasma continuamente.
Bueno, es lo que toca. Cuando algo se prohíbe, no se debe obedecer si tienes un mínimo de amor propio. Cueste lo que cueste, porque al final, podrías morir con esa sucia sensación de haber sido humillado y no hacer nada por quitarte la mierda de encima.
Sería una mala forma de morir.
Si obedeces te conviertes en esa cosa amorfa que mira temblorosa la ciudad desde una ventana, con una cortina mal ocultándola.
Un roedor cobarde e inquieto…

Iconoclasta

En España y sus taifas, antes de que se cometan nuevas elecciones, debería legislarse que los candidatos a cualquier cargo presenten un certificado médico psiquiátrico conforme están libres de enfermedades mentales como paranoia, esquizofrenia, complejo mesiánico, sadismo, fetichismo fascista (una parafilia que ha resurgido con fuerza con el coronavirus), ambición patológica o cualquier otra enfermedad que; como ha ocurrido con los actuales jerarcas y burócratas españoles (nos encontramos en diciembre 2021), han llevado a la población a la encarcelación, segregación racial, acoso, extorsión, represión, ruina y corrupción (de magnitud mexicana).
Porque con el cuento de la epidemia de coronavirus se ha repetido lo que ocurrió en la Alemania de Hitler: él mismo y sus burócratas, formaron y eran una auténtica feria de monstruos con peligrosas (para la población, al menos la judía sobre todo) taras y enfermedades mentales.
Ahora, aprovechando el 5G y las potentes herramientas informáticas, podrían fácilmente (como han hecho tan velozmente con el pasaporte del coronavirus o brazalete nazi) en unas semanas legislar la buena salud mental de políticos y burócratas españoles como requisito obligatorio; aunque sea para cargos tan insignificantes como diputados, senadores, alcaldes o regidores.
Es inadmisible, no puede volver a ocurrir que unos pocos desequilibrados mentales vuelvan a condenar a millones de inocentes (y muchos enfermos) a la cárcel, la ruina, el acoso, el hostigamiento y la segregación racial. Y que además, hayan prohibido la correcta respiración (sin bozal), el acceso al sustento vital (alimento) y la libertad de movimiento para ejercerlo; mediante la fuerza y la coacción de personal sanitario, policías, ejército y la corrupción judicial.
O eso, o volveremos a una guerra civil. Que posiblemente y dada la degradación de la “democracia 😃” española hacia los mínimos derechos biológicos de la población, sería la solución más rápida.
Este trámite también deberían hacerlo el resto de pseudo “democracias 😀” europeas; pero me importan una mierda. Ya tengo bastantes problemas con los enfermos mentales españoles que gobiernan, legislan y administran actualmente.

Iconoclasta

Franco demostró que tras matar a millones de personas en una guerra y cometer crímenes cotidianamente, imponer la corrupción política, judicial y religiosa; la ignorancia y convertir España en una gran cárcel anulando toda básica y elemental libertad como forma de gobierno; era posible erigirse en un líder querido, amado y respetado por ese pueblo sometido y asesinado. Un pueblo que saliendo de la posguerra aclamaba en multitud a Franco y sus sicarios asesinos en desfiles y visitas oficiales.
Un pueblo cobarde a pesar de que los muertos aún casi apestaban en las calles, demostró un afecto desmedido vitoreando y aplaudiendo a aquel puto, degenerado y homosexual que era el depravado dictador y trozo de mierda Franco, el Generalísimo.
Lo que ha hecho el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus, ha sido tomar el relevo de Franco y seguir su ejemplo, su lección. Sin recurrir a una guerra que hubiera puesto en peligro la integridad del patrimonio y riqueza de los que gobiernan actualmente, ha instaurado la dictadura del miedo lanzando cargas de profundidad repletas de explosiva ignorancia y adocenamiento; consiguiendo, al igual que Franco, el aplauso de los españoles.
La lección de Franco sobre la mansedumbre y servilismo del pueblo español, es toda una tesis que ha pasado a los anales de la historia política y social de la humanidad.
No ocurre en ningún otro lugar del planeta, que una dictadura pueda eternizarse casi cincuenta años. El caso de la ciudadanía española es excepcional, no ha existido jamás una dictadura tan sangrienta y acosadora y un pueblo que la aplaudiera tanto, por encima de sus propios muertos.
El nuevo y normal gobierno fascista español, ha sacado provecho de ello merced a una gran y acusada decadencia de una sociedad débil y cobarde, sin valor para enfrentarse a un resfriado y mucho menos a una nueva dictadura asesina y represora hasta en la intimidad de los hogares (hoy día, dogmas y preceptos entran sin permiso en las casas y en los cerebros de los ignorantes con una facilidad que hace cuarenta años no se podía imaginar gracias a haber dotado a la población de telefonía móvil con internet).
Otros países no lo tienen tan fácil para imponer la dictadura del coronavirus, Francia recientemente ha tenido que recurrir a realizar maniobras militares para amenazar con el ejército a una población que no es lo mansa que la española. La presidenta alemana tuvo que pedir disculpas a la ciudadanía tras intentar imponer más prisión al pueblo con el cuento del coronavirus en la semana santa.
Salvo los chinos sometidos por el fascismo del comunismo en una férrea dictadura, actualmente no hay parangón en mansedumbre, obediencia y servilismo en ningún otro lugar del mundo como el que luce el pueblo español.
En estos instantes, el gobierno central fascista español discute con sus caciques autonómicos (presidentes de las distintas taifas del territorio español), prolongar la cárcel, la represión y el acoso de la ciudadanía por más tiempo, incluyendo el uso del malsano bozal al que llaman “mascarilla”; y arruinando al pueblo con total impunidad (“estado de alarma” usan como eufemismo). Todo ello con la venia y los aplausos de una ciudadanía indolente y acobardada hasta el paroxismo.
Es teatro para dar imagen de democracia a los decadentes y temerosos mansos que añoran los tiempos de Franco y aquella felicidad, y que son aún muchísimas generaciones activas. No hay debate judicial alguno, es mentira. La corrupción alcanza a todo lo que forma el gobierno, y por supuesto, al poder judicial (que no es ningún poder es simplemente otro departamento más, otra nómina de funcionarios que saquean cualquier opción de prosperidad económica).
Realmente, cada taifa (llamada autonomía) tiene asignados los jueces corruptos necesarios para dar aire de legalidad a los decretos de represión, acoso y encarcelamiento que dicten los caciques autonómicos (llamados presidentes). Si al pueblo ignorante le dices que un juez democrático ha autorizado la cárcel nocturna, la diurna y el uso de un bozal enfermizo, los mansos suspiran resignados por la bendita democracia, mientras los políticos se limpian el culo con las papeletas recolectadas en urnas de mierda.
Además de los jueces, hay una serie de falsos y corruptos “epidemiólogos”, falsos y corruptos “médicos” y falsos y corruptos “periodistas y presentadores de televisión” que aportan sus dotes de actores para inducir como dogma y verdad todas las mentiras del fascismo como: estadísticas, efectos de las vacunas, número de contagios, número de muertes (en España no existe otra forma de morir que no sea por coronavirus o la covid 19) y la idea tan enraizada ya de que “Libertad es enfermedad y sin bozal te mueres, lelo” o “La juventud es el verdadero coronavirus” (esto es una mentira de las más gordas, cualquiera que pasee por cualquier calle española, verá que los jóvenes son tan cobardes como cualquiera, ya que llevan sin excepción, el bozal en el hocico a “full time”). En definitiva, el mensaje del fascismo es claro: “Es precisa la férrea dictadura para salvarnos de morir por la gripe”. “Es preciso que a pesar de los trombos, os vacunéis, porque la aspirina sí que es mala de verdad, de verdad de la buena”.
La ignorancia hace creer esto último a la población a pies juntillas. Cuando la verdad es que la aspirina se administra como prevención a personas con graves riesgos de trombosis y otros problemas cardiovasculares.
Pero el anodino pueblo español, vistiendo su bozal en el hocico y el certificado ganadero-veterinario de vacunación sellado bajo el sobaco, aplaudirá al nuevo caudillo y sus caciques hasta que le duelan las manos y la boca de sonreírles.
Se aproxima una nueva orgía de fascismo desatado con el cuento de una gripe como el coronavirus. España lleva ventaja en esta carrera mundial por la instauración de la dictadura, por las causas ya mencionadas anteriormente, y que se podrían resumir con la reflexión: un pueblo manso es el paraíso soñado de todo dictador.
El Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus, es el legado de Franco.
Fin (de todo).

Iconoclasta

Quién iba a decir que serían los jueces los verdaderos demócratas, los que plantan cara al gobierno cobarde fascista español y sus caciques autonómicos, auténticos talibanes contra la libertad.
Quién iba a decir que un juez sentenciara que la cobardía desmesurada no justifica estrangular las más básicas libertades, entre ellas la salud. Las mascarillas son la forma más vil y rastrera de minar la libertad y la salud pública.
Ahora el juez de Ciudad Real, debería dictar orden de prisión contra los políticos fascistas cobardes y las familias colaboracionistas en el robo de las libertades.
Debería dictar prisión contra el gobierno español y los presidentes autonómicos por el genocidio cometido durante la prisión que decretaron como confinamiento y que mató a miles de personas que precisaban atención médica por afecciones mucho peores que un simple coronavirus.
Bravo por el juez, su decencia y sentido común libre de la cobardía que infecta a España como el peor virus.