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La gallinaza española

Publicado: 30 julio, 2020 en Sin categoría

La feria de los monstruos

Publicado: 28 julio, 2020 en Sin categoría

¿Y por qué no puede haber niños con dos cabezas y cuatro patas?
¿Y por qué no deben tener pene las mujeres y menstruar los hombres?
Hay que estar enfermo para intentar manipular lo que es tan obvio con sofismas ignorantes y arribistas.
Que estén enfermos, pase. Pero que además lo quieran torcer con alevosía a su particular paranoia, es francamente de risa.
Bienvenidos a la feria de los monstruos.

El chapo Torra, presidente autonómico de Cataluña (los presidentes autonómicos son caciques con licencia de corso impuestos por el gobierno español de los Caudillos Sánchez e Iglesias para violar los derechos civiles del pueblo); con su institucionalizada retórica franquista de amenaza de prisión para toda la población (no le temblará la mano, es el lema del fascismo español), ha dicho que pasará como en los colegios de toda dictadura: pagarán todos por lo cometido por otros.
“¡Portaos, bien hijos de puta, porque no me temblará la mano!”, es el resumen de su perorata.
No está mal por ser el Chapo Torra uno de los primeros que se contagió y naturalmente contagió a muchos más de coronavirus.
Los fascistas son como cagarros en la playa que te vuelves loco dando manotazos al agua para que se vaya a otra dirección, solo que el cagarro aparece en la televisión amenazando con su mierda, en lugar de flotar en la playa.
Esto no tendrá un final feliz; ni para el fascismo español ni para mí y otros que no tragan con toda esta mierda.

El gobierno español está absolutamente desbocado, no cesa con sus mentiras para acabar con cualquier tipo de libertad, no pueden vivir sabiendo que hay libertades que destruir.
Y es que el fascista español no fuma, solo esnifa cocaína y es alcohólico.
Mentirosos de mierda…

Los frikis y otros aficionados a los juegos de rol, están de enhorabuena: Hasbro en colaboración con la fundación Nueva Normalidad Española, ha lanzado la versión CV19 (spanish corona) del mítico juego Monopoly.
La nueva actualización, en sus primeros quince millones de ventas, regalará a cada comprador dos mascarillas estampadas con los famosos billetitos del juego y perforadas estratégica y disimuladamente para que podáis respirar como personas decentes por la calle.
Tiene unas pequeñas variantes que apenas afectan a las reglas del juego; pero sí a su estética. Se trata de garantizar la actualidad social del juego y conseguir que sea más entrañable para los jugadores españoles.
La gran diferencia está en que, una vez has conseguido edificar cuatro casas en cada calle del mismo color de tu propiedad, ya no se cambian por un hotel, se conservan. Lo que sí puedes hacer cuando tengas todas tus calles edificadas, es comprar un juez; representado por un cerdito-hucha dorado. Cuando consigues comprar el juez, puedes encarecer los alquileres hasta un trecientos por cien y practicar desahucios exprés sin moratorias ni juicios ya que esa es la función del juez y te sale gratis cualquier abuso.
Las conocidas estaciones de ferrocarriles y compañías de agua y electricidad se han cambiado por comisarías, farmacias, hospitales y funerarias.
Cada vez que un jugador caiga en estas casillas, incluso si le pertenecen, deberán aplaudir todos los participantes no menos de dos minutos sin descanso.
La casilla que te envía a la cárcel dice: “Vaya a la cárcel por prevaricación, sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las veinte mil”.
Y la tarjeta que te libera de la cárcel dice: “Indulto decretado por el Gobierno Español de la Nueva Normalidad, la prevaricación no es punible”.
Si caes en esta casilla y tienes juez y tarjeta, todos los jugadores te han de pagar una cantidad pornográfica de dinero en billetitos. Si un jugador no puede pagar, deberá dar a su hija, hijo, madre, padre, esposa o esposo para que se los folle el dueño del juez y la tarjetita como pago en especie o alternativo. Si un jugador tiene poco dinero, puede elegir entre vender a su madre o pagar con dinero, es una cuestión de estrategia como la vida misma.
Va a ser una auténtica gozada.
Daos prisa, que las mascarillas se agotan.

“LA CRISIS DEL CORONAVIRUS.
Delirios y psicosis, entre los efectos del coronavirus en el cerebro.
Su mujer se comportaba de manera extraña. Se ponía y quitaba el abrigo de forma repetitiva. Decía ver leones y monos en casa y aseguraba que alguien la perseguía. Incluso se mostró agresiva con su familia y el personal médico. Solo mejoró tras tratarla con haloperidol y risperidona, dos medicamentos antipsicóticos. Es un caso extremo, pero es parte de lo que el coronavirus le está haciendo al cerebro de algunas de las personas a las que infecta.”
(El País, 8/8/2020)

Pues no sé, eso de los monos, los leones y lo de quitarse y ponerse el abrigo debería ser dramático y preocupante; pero no podía parar de reír leyéndolo.
Y seguro que no cuenta los detalles sórdidos: lo que creía que los monos le hacían sexualmente.
Dentro de poco, encontraremos gente comiendo pasto en la montaña y diciendo “¡Beeee!”.
O metiéndose cosas en el ano en un parque infantil ocupado por niños zombi.
Pero lo que más esperanza me da, es que las tías buenas (véase foto) en lugar de jugar al quita-pon con el abrigo, se desnuden y salgan a la calle mostrándose esplendorosa y masturbatoriamente obscenas en su bella locura.
Monos y leones en la casa… ¿Seguro que era por el coronavirus? Es que en esta época de miedo e histeria colectiva se achaca cualquier cosa graciosa o no al coronavirus.
Por otra parte, las noticias que se fabrican para tener a la población atemorizada, le quita la gracia de que la locura de los leones y los monos sea real. Los gobiernos del nuevo fascismo y anormalidad feliz del coronavirus, sin duda alguna han aconsejado publicar esta mierda a su prensa sobornada, como hacen habitualmente.
Aunque sea mentira, sigo riendo. Imaginar a una loca así de tebeo, hace la mierda fascista más llevadera.

Es que no es noticia.
Cualquiera con un mínimo de cerebro ya conocía que la playa no se puede negociar.
Es de todos sabido que a la chusma la encierras en casa diciéndole “quédate en casa y no vayas a trabajar”, que se lo tome como una festividad, sintiéndose feliz, a salvo y obediente. Pero si le prohíbes que vaya a la playa, te dirá que una mierda; por mucho coronavirus que flote en el aire, en el agua o en la cerveza que se están tragando.
La playa no se perdona, aunque llueva mierda.
Eso del “ejemplar comportamiento ciudadano”, los caudillos Sánchez e Iglesias y su corte de negligentes y cobardes, pueden metérselo por el culo y no sacarlo hasta reventar.

Super Patán Simón tiene dificultades para controlar a la chusma familiar y sus comilonas (qué mala es la envidia).
Y también tiene un serio problema con su papel de héroe encumbrado por el régimen español dictatorial de Sánchez e Iglesias, ya que si la peña se cura, él se queda sin ese estupendo trabajo de no hacer nada y contar unas cuantas mentiras durante unos minutos al día.
Seguro que está pensando, que además de los campos de concentración para contagiados por el coronavirus, también está haciendo tratos con los veterinarios para sacar un buen precio y una buena mordida por implantar el chip perruno a todo español para tenerlo debidamente controlado.
Cobardía e incapacidad y falta de formación, es lo habitual en los que gobiernan y mandan en todos los gobiernos de todos los países, solo que como España es diferente, han querido superar el absurdo y la caricatura de los Simpson.
Lo que necesita España, es que al ejecutivo en pleno se le practique una lobotomía coral. La imbecilidad y la cobardía no se les curará; pero los dejará vegetales para que no sigan jodiéndolo todo.

El vacío que dejan los humanos cuando no existen o están, es fascinante: sus posibilidades
Se crean mundos extraños que barren toda la vulgaridad de tantos siglos y siglos de su presencia ensuciadora.
Los mundos que sueño cuando ellos no están, son extraños, son angustiosos, son hermosos, o son decididamente temibles.
Pero amo ese vacío y cada una de las luces y formas que puede crear.
Tal vez una epidemia haya conseguido hacer realidad un mundo que siempre he soñado, donde la injerencia ajena en mi pensamiento sea igual a cero.
No soy un ingenuo de mierda, durará poco, yo busco los lugares y los momentos de vacío humano, diríase que no tengo otra cosa que hacer.
Es una forma de asear el planeta.
Y ser hiriente se me da bien de una forma natural.