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Ahora viene lo bueno y lo divertido.
A ningún gobierno fascista de mierda, como todos estos gobiernos de falsa democracia, estos taifas que han surgido como un mal hongo por todos los países del mundo; le tendría que salir gratis y fácil aplastar las libertades más fundamentales y arruinar al pueblo con edictos que obedecen a ambición y corrupción, enmascarados en un hipócrita paternalismo. Ya sean comunistas o fascistas puros. Son la misma mierda, con distinto color de collar.
Ojalá la violencia vaya a más y a los caudillos de las falsas democracias les salga muy caro y molesto su abuso, su paranoica represión sobre los más cobardes de la sociedad a costa del coronavirus.
Que se convierta en guerra civil en muchos lugares; puestos a que nos arruinen y e impidan el simple derecho a caminar, mejor que sea con violencia. Es más digno.
Lo que mal empieza, con violencia se acaba.
Aplausos, italianos. ¡Bella ciao!

Mirad a los puercos, jugando con mi libertad para conseguir sus fines; regateando y comerciando el tiempo que me permiten vivir libre. Su extinción es un sueño dorado, no puedo hacer otra cosa que soñar con la evisceración de sus cuerpos.
Con su democracia de mierda, junto con la mascarilla y la prisión llamada confinamiento, pueden hacerse un buen supositorio.
¿Quién cojones son ellos para decidir sobre mi libertad?
Solo son unos mierdas. Me jode que un ladrón con deficiencia mental tenga el poder de destrozar mi libertad.
Siempre ha sido así; pero no soy un cabestro que se acostumbre a semejante estafa y semejantes tarados mentales.

El gobierno español con su nueva normalidad fascista del coronavirus se revuelca lascivamente como un cerdo en una charca masturbándose de su poder.
Son tiempos oscuros de noches de asfixia y abuso; de perros fieros acechando. Y aun así serán elegidos de nuevo por la chusma temerosa, la que vota con mano temblona y mascarilla enferma de fetichismo homosexual.

El hijo puta epidemiólogo pide dos semanas de prisión para la ciudadanía. El hijo de puta no se acuerda de que el primer puto encierro severo de tres meses no sirvió para nada.
El epidemiólogo hijo de puta tiene demasiado dinero, muy poco cerebro y una vena fasciosa que seguramente es más gorda que su pene y el diámetro de su cerebro de mierda. El coronavirus es campo abonado para los imbéciles hijos de puta.

Por si fuera poco tener que vivir en un país fascista y cobarde, España, of course (sé inglés aunque prefiero que me hagan un francés), además de la mascarilla y de la frustración de que no muere quien debe (los fascistas disminuidos mentales que gobiernan la nueva normalidad española del coronavirus), además de todo eso: ¡Han vuelto a joder con el cambio de horario al de invierno! Me cago en Dios…
¿Por qué nadie les retrasa una hora la cabeza girando su cuello porcino trescientos sesenta grados, aproximadamente?
Es que la poca inteligencia que tienen, solo la usan para joder.
Lo cierto es que si estos tarados que gobiernan la nueva normalidad, tuvieran cerebro, no serían políticos ni ocuparían cargos importantes.
Y así en el trabajo, y así en la literatura, y así en el cine, y así en el supermercado, y así en la escuela.
La subnormalidad sí que es vírica y lo copa e infecta todo.
Estoy abandonado…

Los días de sol y niebla tienen el encanto de un sortilegio hostil con el que se ha conjurado a las montañas a desaparecer.
Y si entre la niebla se esconde la enfermedad, es apasionante; la ponzoña difusa forma el negro manto de la muerte.
La Parca que flota invisible entre el vapor con su capote homicida acechando, cazando la vida que se esconde trémula.
La vida del no ver, el mono se cubre los ojos con las manos…
Pobre mono.
Toda esa muerte.
¿Y mis montañas, negro hechicero?

Están enfermos de poder, es patológico y sucio.
Muy sucio.
El Caudillo de La Nueva Normalidad Española del Coronavirus y sus caciques o presidentes autonómicos, gimen a gritos con ansia lasciva, por volver a decretar prisión para los ciudadanos.
Cuando el cerdo prueba la sangre, no le temblará la mano otra vez.
Precioso.
El fascismo español está completamente desbocado en su ansia de poder y control.
A pesar de que la primera prisión (estado de alarma, le llamaron) que decretaron (instaurando así una dictadura satélite de la china), solo sirvió para crear a un pueblo enfermizo y cobarde. Y con las mascarillas obligatorias como su ley primera de control ganadero, han conseguido debilitar más aun a los ciudadanos. No es más fuerte el virus, es más débil la población.
Se veía venir.
Cuando el cerdo prueba la sangre, no le temblará la mano de nuevo.
Las noticias y sus políticos y expertos mierdosos del fascismo de la nueva normalidad española, crean una capa de mierda debajo de mi piel que no me puedo quitar.
Es asqueroso todo lo relacionado con ellos.
Cuando el cerdo prueba la sangre, no le temblará la mano de nuevo.

En lo más profundo del planeta.
¡A que no me pillas, cara de papilla!
A veces me dejo llevar por un indigno infantilismo.
O eso, o las neuronas ya escasean alarmantemente.
Da igual, estoy aquí adentro, aunque sea con el cerebro podrido.

Qué mierda… Hay un día dedicado a los defectos de cada cual: el del tartamudo, el del gay, el de la mujer, el del niño, el del padre, el de la madre, el del abuelo, el del docente y el del Alzheimer.
Hasta los muertos tienen su día.
Y yo no tengo ni uno solo de esos defectos.
El que tengo no tiene día que lo celebre.
¿Acaso soy el único al que mortifica el picor del culo? ¿O es que está censurado el culo en su modalidad “picor” o “comezón”?
Porque en la modalidad sexual no lo está. Incluso se le dedican sambas.
Si fuera yogui, me lo depilaría a conciencia, a lo mejor es solo algo tan sencillo como eso y no requeriría de un día mundial para sanarme. Pero si puedo depilarme el culo, también podría dar un buen repaso bucal al pene, que es mucho más edificante.
Bueno, sea como sea, a los que les pica el culo que se jodan ¿no?

Junto con el coronavirus, como daño colateral ha surgido una serie de parásitos que pomposamente se hacen llamar epidemiólogos, sanitarios, economistas, periodistas que nunca lo fueron…
Los expertos son, ni más ni menos, que idiotas con mucho dinero, tiempo libre y mucho espacio e inmunidad para moverse. De ahí que insistan en seguir robando todo asomo de libertad.
Así que sus consejos de mierda, no son de aplicación para ellos mismos. Por una suerte o un azar, tienen mucho dinero y están muy alejados de la realidad. Tanto que son los ciudadanos bien situados de la nueva decadencia de la Roma de Nerón, en la España fascista de la nueva normalidad del coronavirus.
Que callen los putos expertos que no tienen puta idea de nada.
Y que el coronavirus infecte sus bien situados y acomodados genitales.