Archivos para mayo, 2021

Eso no es nada y aunque el gobierno no lo proponga, seguirán llevando su mascarilla a la que tan bien se han acostumbrado. Respiran de nuevo lo que se debería expeler, (es una conclusión erudita que he desarrollado por la observación del uso fanático del bozal entre la cobardía ciudadana) un aire enrarecido e insano que los sume en esa dulce idiocia que no es del todo narcosis; pero crea adicción.

El bozal lo seguirán llevando hasta para masturbarse, como esa especie de estrangulación sexual en las películas de sexo blandito.

Crónica de la muerte del hombre como especie, una muerte premeditada.

Lo han conseguido, han sido feroces. Han eliminado al individuo y su intelectualidad.
Han culminado el golpe de estado terrorista a la cultura, la libertad del pensamiento y la creatividad; una fiera extinción del individuo y su creatividad, sepultándolo bajo los despojos sensibleros, infantiloides y musicales de las masas de borregos.
Sazonado todo ello con los memes de la ignorancia más chabacana.
Todo empezó en el inicio de la década de los 70 del siglo pasado, con la formación y concentración de aquellas decenas de miles de colosales rebaños de reses humanas, constituidos por cientos de miles de humanos alucinados con la gran variedad de drogas que se pusieron de moda, follando en barro amasado con orina y mierda, trascendiendo espiritualmente ante banales grupos de rock y pop y charlatanes sectarios. Fue entonces cuando el poder advirtió el verdadero y simple espíritu gregario o grupal de las masas. Vio el potencial que ofrecía para su explotación y sacrificio. Y se sentaron las bases para formar una sociedad estabulada y pastoreada.
Así dio comienzo una estrategia para convertir la mente de las masas humanas en un solo pensamiento y deseo insectil y maleable que, convertiría a hombres y mujeres en cabestros castrados y mansos, consumidores y votantes de unas democracias basadas en el voto estúpido o inculto.
El bombardeo de banalidad y consumismo llevaría a la humanidad al actual (mayo 2021) grado de decadencia, gracias a su acusado carácter gregario y la inducción del pensamiento único con la fórmula magistral de drogas, alcohol, música, consumismo y sexo que eliminó de la faz de la tierra las consideraciones intelectuales de pasadas generaciones de autores, filósofos y científicos. Un nuevo oscurantismo estaba arrasando el intelecto colectivo, ya de por si muerto por un consumismo febril. Se adoctrinó contra el tabaco porque es un hábito reflexivo (a las empresas el cigarrillo les salía caro por el tiempo laboral perdido y porque el obrero recapacitaba en su esclavitud mientras fumaba cansado del abuso); y en paralelo se permitió que los coches envenenaran masivamente las ciudades (es tal el analfabetismo inducido que los borregos temen más al humo inocuo de un cigarrillo que al humo tóxico y letal de los coches). No se ilustraron las bebidas alcohólicas con fotos de accidentes de coches, hígados podridos, pobreza y violencia que el alcohol provoca, tal como se hizo con el tabaco. Y nadie vio la trampa, la hipocresía. Las borracheras de los hijos fueron toleradas en nombre del gran esfuerzo que era estudiar y luego el porro y su narcosis, la coca y su euforia… Básicamente se siguió la pauta de la extinta URSS, consistente en alcoholizar y por ello anestesiar al obrero asfixiado por una vida gris. Sin embargo, la heroína tuvo poco recorrido, porque en lugar de castrarlos mentalmente, los mataba y el poder perdía contribuyentes y ganado humano que explotar. Por supuesto, creaba zombis de comportamiento imprevisible y violento.
Las ciudades no son metáfora alguna, son auténticos termiteros dominados por una casta de muy pocos individuos que rigen la colonia de millones de ciegas termitas, que se sacrifican sin ninguna utilidad a capricho de sus amos y dioses. Con la absoluta fe en la democracia: la más virulenta trampa contra la libertad y el hombre como especie creadora y libre. No existe peor gobierno que el elegido por una masa humana ignorante y miedosa, decadente y pueril.
Así se explica como unos pocos con repugnancia, hemos llegado a ver a esos millones de aplaudidores cobardes, mansos y analfabetos de las genocidas dictaduras “democráticas” que han emergido tras la infección de las ciudades por medio del coronavirus.
El proceso de castración emocional e intelectual de la humanidad ha sido lento, ya que las logias o castas de poderosos debieron esperar pacientemente a que murieran los grandes filósofos, escritores y científicos que eran el referente de la cultura a nivel planetario, quienes abogaban con naturalidad y sin dogmas por la libertad advirtiendo del fraude de la democracia.
Esperar que se extinguieran los intelectuales tenía dos objetivos: no tener excusa para aplastar/censurar con más banalidad e idiocia los programas divulgativos de cultura que eran habituales: entrevistas semanales con escritores, filósofos, biólogos, físicos, médicos, realizadores de cine, pintores, historiadores, etc… Y el otro objetivo: los políticos son seres surgidos de los mismos miasmas que la sociedad, con idéntico analfabetismo, con idéntico adocenamiento; pero nacidos en familias de poder económico y político. Esos políticos analfabetos, tenían que permanecer en la sombra mientras un erudito de libre pensamiento aún respirase para no quedar en evidencia.
El cine se prostituyó hacia las nuevas doctrinas de la mansedumbre (el exacerbado pacifismo que consiste en pura pasividad y abulia) y el mono pensamiento. El cine para adultos junto a la divulgación cultural en forma de programas televisivos, ha sido censurado para que la edad intelectual de la población insectil humana no supere los cinco o seis años (Marvel y Disney más concretamente).
Actualmente apenas hay diferencia de poder entre las grandes multinacionales, las dueñas de las redes sociales y los políticos. El mundo empresarial, su dinero, quita y pone políticos y es quien dicta las tendencias que han de seguir las masas en cuanto a consumismo y conducta social. El lugar de la cultura y la ciencia se ha usurpado por empresarios millonarios actuando con su retórica de iluminados, como sacerdotes ante un público ansiando comprar sus productos, líderes sectarios de absurdos radicalismos y falsas causas ecologistas o sociales que se han creado para llenar con paja los cerebros vacíos de los superficiales y maleables habitantes de las naciones.
Y lo mismo con la literatura, incluso algunos títulos de libros del siglo pasado, han sido descatalogados para mantener las librerías llenas de la actual bazofia con la que se adultera el escaso espíritu de los insectos.
La divulgación cultural fue empujada, arrastrada al arcén con una invasión de música rock psicodélica en los 70, en los 80 eclosionaron los videoclips musicales que coparon las emisiones televisivas y crearon un sinfín de estilos musicales con el propósito de que cada intérprete y autor pudieran hacer su videoclip. Cuando llegó internet, los videos de caídas y accidentes ridículos, fueron ocupando el espacio de los videoclips que ya comenzaban a saturar las pocas neuronas de la chusma. Y claro, los videojuegos se convirtieron en los juguetes de la infancia. Juguetes que evolucionaron hacia la realidad aumentada que la gente juega por la calle como si tuviera (de hecho la tiene) una grave deficiencia mental. Mientras tanto la informática invadió como otro virus los hogares y se formaron las redes sociales. En paralelo surgieron los programas basura televisivos, los reality show; una forma de voyerismo blanco para ir a dormir con el cerebro abotargado por la repetitiva visión de los monstruos absolutamente estúpidos y anodinos, parásitos que ganaban dinero exhibiendo su imbecilidad y analfabetismo como una forma de vida desenfadada y divertida. Las redes sociales mientras tanto ganaban a velocidad lumínica millones de adeptos.
Los únicos programas divulgativos que han sobrevivido son los reportajes de vida animal a las horas en las que los termiteros bajan su actividad metabólica, como la siesta tras la comida. Y se desarrollaron las performances de los gurús de youtube (falso periodismo inhibidor de la cultura y la dignidad) con monstruos extraídos de los excrementos de la sociedad: putas de lujo y putas de calle, vividores estafadores, aristócratas rancios y arruinados, falsos médicos, falsos actores, falsos cocineros, falsos cantantes, malos políticos olvidadizos y en los últimos quince meses (a fecha de la redacción de este ensayo). Y no se puede obviar el absoluto y apabullante adoctrinamiento sobre el uso del humillante e insalubre bozal o mascarilla contra el coronavirus, la necesidad de vacunarse aunque cause en “pocos casos” la muerte y saber que antes no estabas protegido porque las aspirinas son venenosas y que la libertad es lo que menos que te conviene porque es enfermedad. Veinticuatros horas al días, siete días a la semana sin descanso. En televisión, internet y los teléfonos.
Con la adjudicación a cada ciudadano de un teléfono inteligente, han modificado el lenguaje pervirtiéndolo hacia lo más básico y popular para que el analfabetismo del termitero fuera capaz de entender y asimilar los dogmas. Un lenguaje puramente funcional para una sociedad formada por hormigas que van y vienen y se reproducen sin pudor alguno para mayor gloria de los analfabetos poderosos de dinero.
Coche y casa de propiedad son las consignas de triunfo social de las masas, a pesar de que muchos morirán antes de ser dueños de una casa por la que se han hipotecado más allá de la vida; es literal.
Los que fracasan en el logro de ambos objetivos, en el teléfono móvil encuentran las suficientes razones y argumentos para no sentirse fracasados y acceden a pornografía gratis que combina muy bien con la borrachera y la narcosis para olvidar que son unos fracasados.
La aniquilación del individuo (lo que crea arte y pensamiento, así como conocimientos científicos) se ha hecho realidad de una forma tan definitiva y con tanta habilidad que los propios insectos que alimentan el poder, no son capaces de verse a si mismos como realmente son. Es el gran triunfo del fascismo de la nueva y normal decadencia y cobardía: que un bicho o insecto llegue a creer que es un individuo con capacidad lectora, con libre albedrío y obediente hasta la emasculación.
Los logros de un individuo son parasitados por un controlado y numeroso grupo de hormigas robando una autoría de algo que jamás hubieran conseguido sin la existencia de ese único e irrepetible ser humano.
Mientras ejercían el oscurantismo (control absoluto y censura de la cultura) en escuelas, televisión, prensa y puestos de trabajo, ponían el pie sobre la cabeza de cualquier intelectual que pudiera destacar y afirmara que la creatividad y el intelecto no se encuentra en un hormiguero, si no en cada cerebro humano con inquietudes humanísticas. Que la colectivización es esclavitud del pensamiento y convierte al hombre en un animal sin otro fin que la ganadería: su explotación y sacrificio. Los intelectuales o libres pensadores que murieron desde la década de los 70 del siglo pasado, hasta la entrada del presente siglo XXI; no tendrían continuación alguna. Alea jacta est.
El fraude que constituye la democracia desvelado con las voces tranquilas entre humo de cigarrillos en tertulias y entrevistas de los intelectuales, quedó silenciado. Y por tanto la libertad del individuo se convirtió en enfermedad y rechazo social.
En el actual neofacismo, solo se permite la existencia dentro de un enjambre si no eres millonario.
La victoria del fascismo de la insectil sociedad y su cobardía y mansedumbre, explotó como triunfo en Marzo del 2020 (tras haber infectado a la población con el coronavirus y su pánico) sometiendo una población acobardada, su supervivencia y alimento a los designios de políticos analfabetos nacidos de familias ricas. Una sociedad cuyos insectos llegaron a creer con ferviente anhelo que sus amos políticos los alimentarían quedándose en casa y conservarían sus valiosas propiedades como casa y coche. Que salvarían sus vidas de un resfriado si se quedaban encarcelados en el hogar aplaudiendo el fascismo y su genocidio.
Y fueron millones y millones de hormigas pensando lo mismo, respirando lo mismo: su propio aire viciado y gastado inhalado cientos de veces al día que les hacía el cerebro más lerdo y los pulmones más débiles. Y enfermizos.
En todas las naciones del planeta se libró una guerra entre políticos: quien sería el mayor y más temible tirano. Entre la población: quien sería el más obediente y aplaudía con más fuerza.
Ya nadie se acuerda de los bebés de la talidomida cuando aparece una vacuna en menos de un año. Y si se acuerdan, es para decirte que ahora solo muere algún desgraciado raramente por trombos; pero que vale la pena que mueras por el bien de las hormigas y su imbecilidad y cobardía.
Es de película de terror que todas aquellas entrevistas en blanco y negro a Borges, Josep Pla, Cela, García Márquez, Dalí, Cortázar, Onetti, Vargas Llosa, Severo Ochoa, Carpentier, Benedetti, etc… Un día sean borradas, para que ya nadie las pueda ver en youtube; para que nadie ose pensar, ser libre, ser individuo único, irrepetible e imprescindible.
Es de película de terror cómo se ha pervertido la educación, incluso a niveles biológicos, para confundir a la infancia y que no acaben de saber si son mujeres u hombres. Si su futuro dependerá de si tienen pene o vagina y si deben transformar sus genitales y anatomía.
Bajo la prohibición de la tauromaquia por razones animalistas humanitarias, subyace la cobardía y la envidia. Que un hombre de setenta kilos se enfrente a un toro de casi seiscientos y asuma el riesgo de morir para crear una emoción en el público, es algo que no pueden soportar las generaciones adoctrinadas por el fascismo de la cobardía: el miedo a la lucha, a la violencia más primigenia. Reses se sacrifican cientos de miles cada día en el planeta. Que un toro tenga el privilegio de luchar contra su enemigo, es algo que admirar.
Admirar a ambos.
Es tan solo una anécdota de tantas sobre la evangelización de la globalidad: todos igual de pobres, igual de ignorantes.
Han creado al cobarde perfecto con la cultura del miedo enmascarada de ecología y animalismo. Esos insectos que a lo sumo se atan a un seguro arnés para dejarse caer unos metros al vacío y gritan con euforia infantil su valor, son una pequeña muestra de la cobardía sembrada entre la población y que ha dado generosos frutos.
Es lógico que las hormigas se quedaran en casa quietas, sin una sola protesta ante la prohibición de realizar sus más elementales actividades de supervivencia como encontrar comida. Dejaron sus vidas y las de sus hijos, de forma absurda y alienante en manos de unos dictadores. Se repite sin hornos de cremación (por ahora), el borreguismo judío del Tercer Reich.
Una proclama como: ¡Quédate en casa! (cabestro). Sesenta años atrás y con el nivel cultural veinte veces superior al actual, no se hubiera obedecido.
Ernest Hemingway se hubiera reído de semejante basura cobarde.
Ahora que se ha demostrado que el ser humano no es más que una hormiga y se ha prohibido y penalizado el individualismo (lo que hizo evolucionar al hombre y le dio más años de vida y conocimiento), todo irá a peor. El miedo de los bichos a una gripe es tal que, prefieren sacrificar el alimento de sus hijos quedándose en casa aprendiendo que hace más pupa una aspirina que una vacuna.
Ya no hay eruditos, solo sacerdotes oscurantistas que evangelizan el miedo y la pasividad, el analfabetismo y la enfermedad que es la libertad.
Sé corrupto y cobarde tendría que ser el lema de la nueva logia sectaria del poder surgida con el coronavirus.

Iconoclasta

Yo soy catalán y los catalanes hacen exactamente lo mismo que el resto de la chusma: vacunarse y usar su bozal a tutiplén sin ningún rubor, haciendo alarde de ese mezquino gesto neurótico de comprobar el correcto pegado del bozal en el hocico en todo momento, como si pudieran ver cuando se acerca un trozo de virus volando a por ellos.
Hay gente con ganas de tocar los cojones, en Cataluña se adora la cobardía y la mansedumbre como en el resto de España.

Espero que lo hagan bien los judíos porque si los moros se salen con la suya, con la cobardía que hay en Europa y en Occidente en general, la chusma aceptaría llevar el burka con alegría (incluso los hombres) para alentar el pacifismo y la tolerancia de mierda; de la misma forma que llevan con tanta dignidad y orgullo su bozalito anticoronavirus.
Y se acabaría el ver esas rotundas piernas y tetas que en verano tanto se prodigan a través de mini faldas y transparencias absolutamente masturbatorias en las calurosas noches de verano. Y en las frías de invierno, qué cojones.

Pues se va a hacer muy popular España entre las mulas.
Y bueno, como si la gonorrea no existiera…
Eso sí, enhorabuena a los funcionarios por ahorrarse lo más sórdido de la inmigración.
De cualquier forma, apesta a populismo barato, como todo en las “democracias” fascistas surgidas con el método del coronavirus.

–Ico, mira que he escrito: La soledad es el estado de equilibrio en el que no necesitas a nadie. Y así el amor adquiere la cualidad de lo desinteresado, sin frustraciones y miedos que lo puedan desvirtuar.
–Es perfecto. ¿Estás un poco triste, Jade?
–¿Verdad que es difícil estar solos? Tal vez un poco cansada de tantas amigas, de tantas risas. Soy una loba solitaria que no encuentra soledad. ¡Eh, no tengo la regla! Es que hoy me siento existencialista.
–El amor es una soledad compartida. Los enamorados dejan el mundo fuera de sí, y se hacen extraños en el planeta. Son uno contra todo. Es difícil, realmente difícil encontrar una soledad de amor, Jade Negro.
–¡Exacto! Amar es lo más difícil, Ico. Te lo dice una lobita que ha vivido siglos.
–Es un hecho extraordinario, rarísimo; pero a veces sucede que una loba hermosa te arranca el corazón y sangrando la besas. Esas cosas ocurren, Jade.
–¡Ladrón! ¿Me amas?
–No, es tarde para esas cosas. Pero es difícil no amarte, me pones en un aprieto.
–Te muerdo, te hago lobo y ya está; así cuando me emborrache, no te mato. Y te quedas conmigo, porfi.
–Has tenido muchos amores, cielo.
–Ya, pero tomo mucho vodka, aparece la luna llena y me como al amante. Nunca aprenderé.
–No necesitas amar: quieres amar. Quieres estar con una persona todo el tiempo posible y cerrar la puerta de salida al mundo.
–¿Y qué más da querer que necesitar?
–Si necesitas, corres el riesgo de quedarte con algo como yo. Pero si simplemente quieres serenamente amar, esperas y aparece lo que no necesitas, sino lo que es imposible negar. Si buscas amor por miedo a la soledad, tu miedo e hipocresía serán dañinas.
–Vaya, Ico, si llevara bragas se me mojarían escuchándote. Di que me amas.
–No.
–Un día te morderé y me besarás sangrando. ¡Cómo me gusta!
–Estás en celo, lobita hermosa.
–¡Ah, cabrón! ¿Te he dicho que no llevo bragas?
–¿Dónde has estado, Jade, mientras yo corría veloz hacia la muerte?
–No sigas ¿eh? Te morderé.

Por supuesto que colaborarían. Ya han colaborado y siguen con la mano en alto.
Todos esos que aplaudían histéricos encerrados en sus balcones a los policías que pegaban y acosaban a quien se encontraban por la calle, eran auténticos nazis. Lo son.
Por eso el hijoputa de Franco duró casi medio siglo, porque España está lleno de gente nazi y cobarde.
Bueno, Francia, Alemania, Italia… También, pero no vivo allá, me suda la polla lo mierdas que son.
Claro que sí, y denunciarían a la Gestapo al vecino sin mascarilla para que lo quemaran en un horno. El proceso es sencillo como una pelota: Si alguien no obedece al fascismo, los que lo obedecen se convierten en cobardes mediocres. Para solucionarlo se elimina al valiente y al no haber comparación…
Seguro que muchos no lo entienden, margaritas a los cerdos.
Todo eso ya se ha demostrado y respondido, no sé a qué viene la pregunta mierdosa del titular.

La sombra perfecta es la que nada la interfiere, se recorta perfectamente en su insignificancia y nada la perturba en la cercanía, ninguna otra sombra humana.
Te convierte en cosa negra en el páramo, se prolonga desde ti y en ti se extingue.
Es exactamente igual que tú, sin perturbaciones, sin adulterar, tu sombra es exactamente lo que eres, lo que la luz ve de ti. Porque en medio de la soledad, no eres nadie.
Y es perfecto.
Si fuera medianamente translúcida, estarías muerto. ¿Lo sabes, verdad? Si como individuo no existes, no existes, estás muerto, no tienes sombra.
Solo lo sólido, solo lo rudo, solo la hostilidad, solo lo que sangra, solo lo que duele, da una sombra perfecta.
No está mal, soy una buena oscuridad, una buena y tangible nada.
Felicitaciones a los padres que parieron algo tan oscuro.
El color me da jaqueca.

Ya es un hecho social de cotidiano debate buscar los medios necesarios maquillados de legalidad para que el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus pueda encarcelar a la población y arruinarla cada vez que se le antoja.
Hay una ansia cotidiana por encontrar métodos y maneras de robar la más mínima libertad y que los cabestros aplaudan.
La única preocupación del fascismo, su caudillo y caciques es perpetuar la cárcel y el hambre para los ciudadanos. Como cantaba Talking Heads: “Mientras las cosas caían a pedazos, nadie prestaba atención”.
Es absolutamente kafkiano.
Si a la cobardía y un nivel cultural del carajo, le añadimos esa pereza genética española para el trabajo, el fascismo florece sin cuidados algunos en semejante estercolero.
Es ya tan descarada e instaurada la represión y el acoso, que incluso la prensa toma este debate como una ley más de normalidad. El fascismo ha sido aceptado, la dictadura es la nueva forma de vida y los votantes ilusos, continúan con su fe ciega en el encarcelamiento y el bozal del fascismo asesino español.
De verdad, es como si las vacas, debatieran si es mejor que las electrocuten primero en el matadero o directamente les peguen un tiro en la cabeza.
En la Alemania nazi funcionaban así las cosas, pero tenían judíos que matar; no como aquí que matan y arruinan al propio español.
Y la libertad no es enfermedad, cabestros. La libertad da sustento y cobijo, idiotas…

El Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus no se fía de sus jueces corruptos, y les dice a sus caciques autonómicos: “Tranquilos, que si alguien os tumba vuestra dictadura, yo (el Caudillo) os regalo un decreto que se lo va a tener que meter por el culo el tribunal supremo”.
El Fascismo Español ya no tiene límites, los campos de concentración, gulags o guetos del coronavirus están garantizados por tiempo indefinido. El día que el Caudillo o un Cacique autonómico se levante con cierto humor por alguna disfunción cerebral u hormonal, dispondrá para sus cabestros españoles un nuevo encarcelamiento nocturno o diurno, según le plazca porque así le apetece, con la impunidad que da el miedo de un pueblo cobarde y manso. Recordad, borregos que: “Libertad, en España, es enfermedad”.
Y los jueces, a cobrar para hacer absolutamente nada.
Que viva México (corrupción) en la Península Ibérica (sin la más elemental libertad).