Posts etiquetados ‘fascismo español’

Si al español medio, al votante usual y visitante asiduo de los centros comerciales, se le supone una edad intelectual media de unos cinco años infantiles, los políticos ascienden en el escalafón intelectual hasta una madurez máxima de siete, ocho años máximo. Es por ello que se pueden subir tranquilamente en la chepa de sus votantes y darles por culo con una sonrisa comprensiva del sodomizado. Ambas especies están muy lejos de mis ciento setenta años de madurez mental. Bueno… Que se le va a hacer, hay idiotas ricos, idiotas poderosos, idiotas pobres, y luego estoy yo. Mi humildad es algo que llevo con dignidad; aunque si pudiera compraría una de las muchas y follables presentadoras y mentirosas profesionales de los telediarios, elegida al azar, para hacerla puta mía de lujo.
Visto esto, si el nuevo y normal fascismo español del coronavirus decretara a su chusma votante y obrera (sin que le temblara la mano) el viaje de una nave espacial al Sol para embotellar rayos UVA y Gamma de primera calidad con los que combatir el coronavirus, más conocido como La Covid 19. Y por ello, decretara a su vez un nuevo robo o estafa subiendo el IVA en todos los productos de alimentación y profilaxis un 1000 %; los que disfrutan de una mentalidad de cinco años, aplaudirían ilusionados (otra vez) y colgarían de sus ventanas y balcones pancartas con dibujitos de Pocoyo y mensajes como: “Todo irá bien”, “El Sol nos cuidará, el Sol nos salvará, el Sol es nuestra esperanza”, “Os esperamos astronautas, feliz viaje, ángeles”, “Que viva el Zumosol” y más mierda como éstas.
Los más lelos, con su bozal muy bien puesto, irían por la calle con botellas vacías de vino, sin tapón, para recoger rayos de sol y ducharse con ellos en la intimidad y la endogamia de sus casas de mierda.
En definitiva, si a los españoles les venden que se puede viajar al Sol; los españoles buscan en internet vuelos low-cost de fin de semana a Nuestra Preciosa Estrellita con gafas ahumadas de regalo.
El resto del mundo, sobre todo países con cierta dignidad y valor, como Holanda y algunos países nórdicos; incluso algunos mexicanos relajados del miedo; exclamarían: “Pinches españoles culeros”.
Y así, en dos semanas el nuevo y normal fascismo español con sus infantiles votantes, vencerían y erradicarían el coronavirus cambiándolo por una epidemia de cáncer de piel que los mataría a todos lentamente y aplaudiendo a sus respetados caudillos y sus decretos de mierda; dejando (con un poco de suerte) espacio a nuevas generaciones con una mejor y mayor madurez mental y dignidad.

Iconoclasta

Las noches del miedo y la sumisión
son noches de vergüenza y asco.
Putas noches…

Las noches de los aplausos y la indignidad
son noches de vergüenza y asco.
Cochinas noches…

Las noches de la desconfianza y el acoso
son noches de vergüenza y asco.
Sucias noches…

Las noches de la hipocresía y la ignorancia
son noches de vergüenza y asco.
Apestosas noches…

Las noches negras de espías y envidia
son noches de vergüenza y asco.
Repugnantes noches…

Las noches de la pobreza y amén
son noches de vergüenza y asco.
Pornográficas noches…

Las noches de ratas y policía
son noches de vergüenza y asco.
Bastardas noches…

Las noches de cárcel y calles oscuras
son noches de vergüenza y asco.
Perras noches…

Las noches de televisión y mentiras
son noches de vergüenza y asco.
Mezquinas noches…

Las noches de los caudillos, caciques y serenos
son noches de vergüenza y asco.
Vomitivas noches…

Las noches del coronavirus y el fascismo
son noches de vergüenza y asco.
Enfermas noches…

Son las auténticas noches de la vergüenza y el bochorno, en las que los caudillos y caciques decretan que la libertad es enfermedad y los mediocres frente al televisor y el móvil, lo creen con fe analfabeta.
Son las noches que avergüenzan a mujeres y hombres; y dan paz y protección a las bestias de las granjas humanas.
Y a la noche de la vergüenza y la náusea, le sigue el amanecer indigno del bozal y las miradas cobardes.
Un nuevo sol para respirar el aire corrupto que se acumula en el bozal de sus hocicos medrosos.

El nuevo y normal fascismo español del coronavirus, del miedo y la vergüenza; ha llevado a España a la edad media, de donde nunca debería haber salido.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Otro nuevo día.
Amanece en la república bananera del fascismo español tras una noche de ratas, bofia y basura. Las únicas cosas que pululan en las tiranas calles frías y malolientes
Las tres cosas se llevan fenomenal en la nocturnidad franquista.
El toque de queda no frena el coronavirus, ni los bozales; cosa que no le importa al Caudillo, ni a sus caciques. No es por eso la cárcel nocturna, es algo más mezquino, más criminal.
Y mientras la cosas ocurrían o no, soñaba con un follar cremoso. Su vagina voraz pulsaba exprimiéndome de la polla hasta la última gota de mi humanidad retornándome a la animalidad más salvaje. Era táctil, era húmeda la onírica realidad fascinante.
Después he despertado de nuevo en la pesadilla de siempre con la polla aún dura y el glande agotado y empapado.
Y está bien.
He jugueteado con una navaja sin precisar ideas, solo tabaco y café.
Ha sido una buena noche, definitivamente.
Mi lascivia es solo comparable a mi absoluta indiferencia a quien vive o muere.
Me pregunto si padre y madre podrían imaginar en lo que me convertiría, en una nocturna obscenidad insaciable ajena a todo, cruel con precisión y un vocabulario perfectamente escogido, ni una palabra o idea al azar.
El amanecer hace foco en la mezquindad: en los que se colocan el bozal en el hocico y sonríen invisiblemente a un nuevo día de mierda, a la madre puta cobarde que, tiene miedo a que su hija entre en casa y la contagie de coronavirus. A las embarazadas desarrollando fetos de rata que nacerán vestidas de humanos y roerán libertad y dignidad hasta pudrirse en vida.
Y yo cierro la ventana a la mezquindad. Rezo cosas innombrables cagando y jugando con un videojuego.
Bofia, ratas y basura… Estoy a salvo de toda esa mierda.
Y ahora ya tengo hambre.
Que los jodan a todos a plena luz del día. Que los tigres y los leones los devoren. O las bombas hagan su trabajo, hasta que la cobardía desaparezca de toda estirpe humana; o que desparezca toda estirpe humana, me da igual. No importa, ya he vivido suficiente y no quiero más mierda.
Bon apetit.

Iconoclasta