Archivos para marzo, 2019

En Telegramas de Iconoclasta.

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Dada la actual filosofía de vida emocional, en la que todos son más jóvenes de lo que aparentan y los tontos no quieren dejar de creer en los reyes magos por una ñoña ilusión e inquietud a envejecer; no tardará la industria relojera en fabricar relojes que giren al revés para una mayor tranquilidad de los idiotas (hablo de seres humanos cualquiera que sea su sexo y edad, que ninguno se sienta excluido de mierda).
Las 16:43, es una buena hora para morir, gire o no al revés.

Cuando veo cielos tan enormes siento un deseo suicida de hacerme un punto, desaparecer en el horizonte, aunque fuera para siempre.
Tal vez por eso soy un tullido, para que el dolor me frene, me detenga. El cuerpo se protegió de mi mente en algún momento, cuando supo que no habría final feliz.
Es tan grande el mundo y mi pierna tan mierda…
Es tan bello el cielo y mi pierna tan negra…

Así se crean grandes y pequeñas obras, con silencio y soledad. Con valentía y sin vulgares vanidades.
Artistas, amantes y arañas precisan concentración para hacer lo que deben sin interferencias de envidias y miedos ajenos.
Dos son multitud.
Necesitamos un espacio de seguridad entre nosotros y el mundo.
(Cielo, no lo tomes al pie de la letra, rasga la distancia de seguridad en torno a mí. No soy artista, ni valiente sin ti.)

El pacifismo es una filosofía y práctica derivada de la ganadería, adaptada meliflua y bucólicamente (sin mencionar los mataderos) al ganado humano.

Llega la tarde y tras el paseo me apetece un sándwich de pan tostado con paté.
Así que pongo el pan en el tostador y espero a que las tostadas se enfríen, me gusta el paté frío.
Y mientras tanto, en la misma cocina y con un vaso de agua fría, observo la cocina y su extractor, incluso hay olores no muy rancios de pócimas cocinadas hace unas horas. También alguna mancha de aceite y algunos granos de arroz cocinado hace un rato.
Todo muy relajado, no me estresa la limpieza o su ausencia, tarde o temprano limpiaré.
Está bien, más tarde.
Lo que me preocupa es que mientras mastico con delectación y casi lujuria el pan tostado con paté, me viene a la mente la imagen de ese muñeco horrible que me causa cierta incomodidad emocional: Bob Esponja.
Creo que es una mala pasada de mi mente por mi desenfadada higiene; pero me preocupa.
Hay mujeres desnudas bajo un mínimo delantal que limpian con un glamur incomparable.
¿Qué coño hace Bob Esponja en mi cabeza jodiendo mi apetecible merienda?
¿Cuántas neuronas me quedan? ¿Me pondré pronto los calzoncillos como lo hace Superman?
Mierda…