Archivos para noviembre, 2017

Mentiras políticas

Si no se tiene criterio propio y una buena formación intelectual, al escuchar a un político corres el riesgo de creerle.

Porque el político miente. Y miente la mentira para disfrazarla.

Es la naturaleza de la política.

Para una sola verdad, los políticos mienten dos veces.

No es una negación matemática, dos veces no, no es sí. Porque una mentira no es negativa, ni por metáfora.

Es lo que tienen las matemáticas, son irrefutables y la oratoria de los ambiciosos, cuestionable hasta en los silencios.

La mentira es una herramienta, algo necesario. Puede ser protección y fraude.

La mentira, simplemente es otra afirmación más.

No hay nada tan irracional y a la vez tan obvio como la ambición política.

No hay nada más obvio y manejable, que el comportamiento de la masa humana.

Para captar las mentiras de la boca del político, si no eres un tanto hábil mentalmente; precisas los servicios de un torturador experimentado.

Anuncios

Ser sombra

No quiero ser rico, famoso, admirado, inventor, creador, buen hombre, mal hombre, tener la polla gorda y larga o un cerebro privilegiado. No pretendo ser amado, no pretendo ser sonreído.
No pretendo ser especial.
Me basta ser una sombra que emerge entre la oscuridad de vez en cuando.
Ser anodino y sórdido no es pedir demasiado.
Ser sombra de la sombra, un borrón que se mueve y crees que ha sido un fallo en tu visión adormilada.
No quiero ser sólido para llenarte toda, cubrirte toda como un vapor.
Un gas en tu coño y en tu boca.
Me basta ser esa cosa oscura e informe que se mueve cuando se apagan las luces o sucumbe el sol. En la habitación donde yaces en la cama, o en el sillón en el que dormitas con las piernas separadas, pensando que es tu íntimo momento de descanso.
Ser sombra arrastrándose por tu piel, el sueño extraño en tu cabeza y la humedad en tu coño que se abre ante mi aliento obsceno.
Soy la oscuridad íntima, testigo de tus gemidos nocturnos, de los que no te acordarás. Ni recordarás mis dedos sombríos separando los labios resbaladizos que tus muslos han dejado de proteger.
Ni mi sombrío pene dejando un rastro húmedo y viscoso en tu vientre camino de tu raja, de esa sima también oscura de placer y blasfemias secretas, jamás escritas, jamás dichas.
Mi puta polla anodina invadiéndote una y otra y otra y otra vez… Con la furia de amarte y follarte.
Violarte y rendirte culto.
Observarte sufriendo y gozando la extraña penetración profunda, corriéndote inmóvil por unas manos oscuras que sujetan tus brazos por encima de la cabeza.
Ser sombra en tus paredes, en tus noches.
En el frío y el calor…
En los días de lluvia y viento, cuando los ruidos del mundo se solapan con mis jadeos sobre y dentro de ti.
Lo negro que te desea, lo que te ama hasta renegar de ser hombre y convertirse en un fluido lamiendo tu coño y besando tus labios gimientes.
Secreto, anodino, ignorado…
Sombra y paranoia…
Me condenaste en el mismo instante que apareciste en el mundo.
Y cada día volver de nuevo a la oscuridad.
Ser la sombra cansada y saciada que te besa desde las paredes en la penumbra que antecede al amanecer.
Ser la oscuridad que se diluye cuando tus ojos empiezan a parpadear y bostezas acariciando tu sexo bajo la sábana, dulcemente anegado, cálidamente viscoso.
Soy la última oscuridad que habita tu mundo cuando pospones el momento de salir de la cama con los muslos brillantes aún por lo que cometí contigo, hace apenas unos segundos. Cuando sonríes ya consciente, pensando en qué has soñado para despertar tan caliente, tan húmeda…
Ser sombra, ser nada es mejor que no estar en ti.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

El frío

Es bueno el frío porque hace a los humanos menos complacientes consigo mismos.
Dijéramos que si estás preocupado por la insensibilidad de los dedos y los mocos y lágrimas congeladas, te importa una mierda la cotización del barril de petróleo, por ejemplo. O el precio del kilo de tortillas de maíz (soy internacional).
El organismo está ocupado en generar calor y las orejas se esfuerzan en no congelarse.
Las orejeras, aunque indignas, cumplen su cometido, lo sé. Y por ello comprendo que algunos digan “yendo yo caliente, ríase la gente” (creo que las orejeras quitan muchas oportunidades de follar, sinceramente).
Pero soy vanidoso cosa mala y me siento orgulloso de mis pabellones auditivos, así que los luzco, aunque adquieran un tono oscuro de “quemadosporelfrío” a medida que camino calentando los pulmones con un cigarro tras otro.
Es que aún no he encontrado unas orejeras dignas de mí. Es un asco ser tan especial.
Del banco helado, que ahora no tiene utilidad alguna para paliar mi cansancio, hablaré otro día. Mierda…
Puto frío…

Fotor_150688389441095

El inestable y maníaco-depresivo monseñor y ex–soberano catalán Puigdemont, en una de sus habituales homilías a la prensa amarilla, dice ahora que Cataluña debería salir de la Unión Europea por ser un conjunto de países decadentes. Y pide otro referéndum de mierda para mantener entretenida a la chusma.
Y pensar que todos sus sermones los predicaba con la bandera azul con estrellitas de la Unión Europa a su espalda y a favor de ella, clamando que Cataluña debe ser un país de la UE.
(Para los que tienen esa memoria efímera de los peces: podéis ir a yutup, que hay muchedumbre de videos del monseñor)
El Alzheimer es malísimo, deberían extraditarlo directamente a un sanatorio para que le controlen los pañales.

20171126_161125

El alma desmontable

Si existiera el alma en el cuerpo del ser humano, tal y como muchas religiones e individuos creen; de tal forma que efectivamente se pudiera separar del cuerpo; el alma iría a precio de perejil y el diablo no ofertaría importantes dones a cambio de esa miseria.
Sería todo tan poco romántico, que al sentarnos en el cagadero no habría disquisiciones teológicas de paraíso e infierno producidas por el estreñimiento, ya que la peña conocería muy de antemano su mediocre final.
Sigamos la lógica, si desmontas el alma del cuerpo, te queda un cuerpo vacío. Si el cuerpo está vacío, no hay humanidad y por lo tanto se puede usar sin ningún escrúpulo (matar un cuerpo no-humano no iría en contra de ninguna ley civil y religiosa) como almacén de repuestos para políticos y gente adinerada y con poder. O bien como abono de bonsáis, por ejemplo.
Respecto a las almas, se embotellarían (talmente como las hadas del videojuego La leyenda de Zelda) y con una barata manufacturación, servirían como ambientadores en casas, cines, burdeles y grandes almacenes.
Si el alma se disocia del cuerpo, nos convertimos en una cosa de carne y en un vapor que vuela libre y por lo tanto, susceptible de ser envasado.
Consideraos afortunados de que eso del alma sea un cuento. El cerebro es el que crea el pensamiento, las emociones, las bondades, las maldades y las ganas de follar. Es obvio que el cerebro es más funcional en algunos individuos que en otros; pero seas idiota o no, lo tienes.
Así que la espiritualidad y los excesos físicos de toda índole se han de practicar mientras haya cerebro. Esperar algo tras la descomposición del cerebro, sería tanto como creer que la virgen María quedó preñada por una paloma y que murió virgen, claro.
Si de verdad hubiera un alma desmontable, rezad para no acabar como ambientador o abono.
Ser absurdo es como contar un chiste: hace los largos minutos más entretenidos y llevaderos cuando no estás cagando.

 

ic666 firma
Iconoclasta

Muertes sintéticas

Pienso en muertes sintéticas y debo dar una explicación a esta absurda idea.
Porque lo sintético, lo artificial, no puede morir. Es inorgánico.
O al menos no piensa, no debería hacerlo de un modo autónomo.
Y todo concuerda.
Muerte sintética es la que sucede o se realiza por medios artificiales.
Si un ser sintético (aunque sea contradictoriamente orgánico), artificial, hipócrita, de pensamiento preprogramado y conducta condicionada; muere por causas naturales o artificiales, la muerte siempre es sintética. No hay duda alguna: un ciudadano integrado, respetuoso con la autoridad y que cree que las leyes son una forma de justicia; producirá una muerte sintética a pesar de no ser un muñeco o un androide.
Es deprimente, aunque se me escape la risa.
Hay muñecos rotos a los que no se llora porque no es necesario.