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En Telegramas de Iconoclasta.

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Se trata de una pista estrecha asfaltada de unos diez kilómetros que pasa por el interior de prados y montañas, y en algunos momentos, bordeando el río Ter. Es un paseo digno de hacerlo todos los días sin que te decepcione o aburra en ningún momento. Se encuentra en la provincia de Girona, en Cataluña.
Sin embargo, en los días primaverales, en los que los colegios hacen excursiones en bici, o los fines de semana cuando el ganado urbano invade el medio rural para tomarse un respiro, no se puede apreciar que es hermosa y naturaleza pura.
Dijéramos que cuando colegios y turistas invaden la Ruta del Hierro, solo puedes pensar que se trata de un lugar didáctico. Te sientas en un banco en cualquier día festivo o de excursión escolar, cuando una piara de colegiales en bici con abundantes subnormales entre ellos sale con su escuela a recorrer la ruta; y te das cuenta en los niños cuales serán los futuros idiotas que coparan los mejores puestos remunerados (he comprobado a lo largo de mi vida que los tarados y los idiotas son los que más cobran en los trabajos) y los que crearán los más graves accidentes de tráfico. Lo mismo vale para los adultos, que cuando llegan en su fin de semana, por alguna razón se piensan que el campo es todo suyo. Y por algún miedo o alguna homosexualidad precisan circular en bici el uno al lado del otro invadiendo dos idiotas todo el espacio de la estrecha pista.
Si a esto le sumamos que los cerebros catalanes, al igual que muchos de cualquier parte del mundo (el catalán no tiene nada de especial, creedme, yo soy catalán), son absolutamente incapaces de pensar que alguien puede circular en sentido contrario, los accidentes no demasiado graves se dan tan a menudo que siento ganas de rascarme el culo y escupir mierda con rabia incontenida.
Porque lo que te enseña la Ruta del Ferro i del Carbó (La Ruta del Hierro y del Carbón), es que hay niños idiotas que provocan accidentes con un retraso mental que con toda probabilidad han heredado de sus putos padres, que también provocan accidentes por que tienen miedo a pedalear solos, como ya he dicho, por alguna causa homosexual o alguna tara congénita.
Es didáctico este lugar, porque de paso desmonta el tan cacareado mito de la educación de los catalanes (profesorado y monitores incluidos), de su exquisitez y alto grado de respeto.
Y una puta mierda…
Son tan chonis, chulos, nacos, ineptos, incultos, mentirosos, vanidosos (de todos es sabido que los que más carencia intelectual tienen caminan o van en bici con una actitud de folladores reproductores natos), negados y maleducados como lo puedan ser en cualquier región del planeta. Solo que los diferencia su idioma, claro.
Pero que nadie se crea que en la Ruta del Hierro va a encontrar menos mierda que en otros lados.
En definitiva, cuando quieras conocer la Ruta del Hierro Ripoll-Sant Joan de les Abadesses, espera a que sea en día laborable y fuera de temporadas cálidas para no encontrarte con los mismos idiotas niños (sus profes y monitores), adolescentes y adultos que te harán sentir que sigues en la misma pocilga de la que saliste para disfrutar de libertad unas horas.
Y por favor, que nadie se crea el puto mito de la educación catalana porque te juegas la integridad física como en cualquier otro suburbio del mundo.

Está ya tan nervioso y sediento de seguir en el poder, que está decidido a destrozar cualquier asomo de evolución y selección natural en Francia.

Al pánico de los chalecos amarillos, se suma la avaricia. Y les guiña un ojito…

La avaricia lleva al populismo barato y facilón, apto y adecuado para las redes sociales (que son las que importan).

Yo no digo de prohibirlo, que cada cual se insemine como le salga del coño. Pero gratis… Ahora toda imbécil que despierte con el antojo, irá a un hospital sin bragas y tendrá una cría en el futuro con su genética rara y todo a costa de los contribuyentes, como si no tuvieran poco gasto manteniendo a todos los parásitos que forman parte del gobierno y administración francesa (en este caso en concreto; pero es aplicable también al gobierno y administración de España).

Que seáis felices en vuestra retro evolución, galos.

Y hoy día, con yutup, feis y tuiter, ese nicho de imbéciles rebajará el tamaño del cerebro humano al de un hígado de pollo.
Si es que no se necesita ser muy académico para saber cómo degeneró hasta hoy el ser humano. La decadencia tiene toda clase de efectos divertidos, cómicos..
(Fragmento de Sapiens. De animales a dioses, de Yuval Noah Harari)

Jamás podría estropear la intimidad e identidad de mi casa con una bandera, como hacen tantos patriotas en todo el mundo; luciendo en sus balcones, patios o ventanas el emblema de sus amos.
Yo no estropearía mi propiedad con semejante vulgaridad y muestra de sumisión o vasallaje.
Mi casa no es de mi país, ha dado la casualidad de que se encuentra en ese territorio administrativo, como mi nacimiento en ese territorio es también fortuita. Yo no pedí ni pude elegir donde me iban a parir, cojones.
No tengo orgullo patrio, solo amor propio. Mis cosas y yo tan solo estamos, sin más alegría y vanidad de lo que yo consigo independientemente de cuánto me quieren joder.
Mi propiedades, mis cosas son solo mías no pertenecen a ningún país de mierda. Mis paisanos son un efecto de esa aleatoriedad territorial que padezco. No son mejores personas por ser vecinos.
Doy gracias por no ser uno de esos pusilánimes que se sienten emocionados con himnos y banderas, como sumisos esclavos, alardeando de un territorio que solo les pertenece a sus amos y por el que irán a la guerra a morir si así se les ordena. Un país por el que son presos y explotados con mayor o menor grado de amabilidad o engaño.
Se lo creen de verdad. Que es su puto país…
Aunque si alguien cree en dios, se supone que acepta ser propiedad de alguien superior a él. Todo encaja.
Mierda…
Yo no pongo un mierdoso trapo en la ventana de mi casa, tengo elegancia.
Me parieron con tal grado de independencia que ya no recuerdo el rostro de mis padres.
Aunque me follaría a cualquier tía buena aunque estuviera envuelta en una bandera, incluso si fuera la congoleña. Incluso me gustaría dejar mi impronta seminal en ella, en las dos…
Ñam, ñam…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Hay que prestar atención a todas esas idioteces apocalípticas del cambio climático y así estar preparado para que cuando salga de entre tus excrementos un apóstol cambioclimatolofílico con algo entre los dedos, acusándote de haber cagado un trocito de plástico no biodegradable y te denuncie traidoramente para que pagues una multa que le servirá para hacerse unos porros y tomar unas copas, ya que no trabaja.
Caga siempre en lugares solitarios y limpios, donde no pueda haber ningún evangelista de la Suprema Ecología.