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Todo ha sido un cuento para conseguir la obediencia, la fe ciega del pueblo en el estado y el control 5G de la población.
El tiránico robo de las libertades, eufemísticamente llamado confinamiento no ha servido para contener la epidemia, ni siquiera estaba pensado para eso.
El único fin, y lo ha logrado el nuevo fascismo global; ha sido hacer de la población un rebaño manso, servil y anodino con sus mascarillas salvavidas. Que se siente temeroso, enfermo y dependiente de los grandes timadores que han sido los responsables de la epidemia del coronavirus.
Los contagios crecen y muchos son pura sugestión (al estado le va muy bien que los cobardes hipocondríacos cuenten como infectados), y siguen muriendo los débiles.
Nada ha cambiado tras meses de prisión domiciliaria; excepto que ya no hay drama porque la chusma está sometida y obediente bajo sus mascarillas y el control policial; pero sobre todo asfixiada por una crisis que los gobiernos mundiales han impuesto.
La han impuesto de la forma más descarada, grotesca y evidente que nadie se pudiera imaginar. Si salvas a un cobarde que piensa que puede morir, la crisis es un buen pago por ello. Así que ni siquiera ningún jefe de estado, como el caudillo Sánchez de España, se escondía de decir que lo peor estaba por venir, lo declaraba con orgullo y con fascista amenaza.
La cobardía anula cualquier especulación que no esté relacionada con la salud.
Es la gran estafa, inmensa, grandiosa y sin necesidad de inteligencia. Para atacar con lo más básico: el miedo a una enfermedad, no se necesitan grandes estrategas ni jefes de estado inteligentes. De hecho, ni jefes de estado se necesitan para realizar semejante timo.
Por supuesto, hay países que lo han sabido hacer bien, y otro como España, que no sabe aún como crear una gran y devastadora crisis y tener el control de ésta.
También se puede encontrar información sobre la mortandad por hambre: debería estar informado todo el mundo en estos asuntos, porque las crisis traen hambre y más enfermedad.
Respecto a los cobardes/as que tienen una fe ciega en su mascarilla por orden de sus timadores amos: si no mueren de coronavirus, morirán de cualquier otra infección que se desarrollará en su sistema respiratorio por lo insalubre de la respiración, incluso envenenados por su propio aliento.
Y si aún sobrevive alguno, las balas los matarán, porque al final estas cosas acaban en guerra.
El coronavirus es solo eso, un gran timo a escala planetaria y la vergonzosa evidencia de una decadente sociedad débil y ya prácticamente muerta.

Iconoclasta

A mí me importa nada la humanidad y su futuro. No soy aficionado a ser santón y buen tipo en general.
La cuestión es que la humanidad tiene una vida muy larga y la mía es muy breve.
Así que no me planteo ninguna acción para el futuro. Solo me importa el presente bienestar, el mío.
No soy responsable de las negligencias de las futuras madres y padres.
Tengo un hijo; pero es como yo: no necesita caridades y bondades de nadie para vivir y sobrevivir.
En mi bienestar no contemplo la posibilidad de perder el tiempo separando desperdicios o guardar profilaxis para evitar que una epidemia pueda contagiar a todo el puto mundo. Tampoco me preocupa el consumo energético, me gusta la luz y como puedo permitirme el gasto, uso la suficiente y mucha energía para encender toda mi casa a mi gusto.
Yo debo hacer lo que quiero, porque ya está el gobierno y los negligentes cobardes e ignorantes que lo forman para joderme con sus prohibiciones e impuestos.
Comprendo que haya santones que nacieron con esa necesidad de cuidar de los demás: preparar la bienvenida al mundo de las próximas generaciones y tenerlo todo bien limpio y en buen estado de conservación; al menos eso cuentan en su mentidero público de feisbuc o tuiter.
Yo soy infinitamente mejor: para que las próximas generaciones puedan vivir, han de aprender lo dura y puta que es la vida; porque si crecen en un lugar donde todo es perfecto, seguirá ocurriendo como ahora: han nacido unas cuantas generaciones cobardes, lloronas y homosexuales en poco tiempo. Y lo que es peor: ignorantes hasta ser condenados a ejecución.
Es aconsejable, aconsejable no; necesaria, la ocasional muerte de los seres humanos.
La naturaleza es así, los hay que mueren para no enturbiar la genética de la especie.
Este es el gran problema que acucia a las sociedades de hoy en día: la falta de selección natural y la salvaje y masiva fertilización de mujeres que no hubieran debido parir porque la naturaleza no lo permitía.
Demasiados nacimientos forzados y artificiales lo están jodiendo todo a marchas forzadas.

Por supuesto…
La cobardía española, su inmovilidad, la prisión llamada “confinamiento” decretada por el gobierno fascista-chino español y las insanas mascarillas; han creado a uno de los pueblos con el organismo más débil del mundo.
Otra cosita: Rusia tiene 144, 5 millones de habitantes. España: 46, 9 millones.

La enfermedad que aterroriza al cobarde es la que anuncian por televisión los gobiernos para, obtener su atención y obediencia ciega para realizar un sacrificio “por el bien de todos” de mierda.
Cualquier sacrificio en pro de la sociedad, inevitablemente acabará en violencia, porque un sacrificio que se prolonga se convierte en abuso.
Los sacrificios en pro de la sociedad o por “la patria”, son mermas y dolores que no compensan y menos se agradecen.
Quiero decir que, por la sociedad o el bien de un país no llevaré acabo sacrificio alguno.
Si yo estoy bien, todo está bien.
Este precepto es el que he vivido y el que he experimentado como la puta realidad. Cuando he pasado malos momentos, se decía que el país iba bien, los políticos satisfechos por la buena marcha de la sociedad, y yo comiendo mierda.
Es el precepto más repetido de forma subliminal por todo funcionario, político o jefe de estado.
Desde el momento en el que dicen que hay una buena estabilidad socioeconómica, se cagan en los pobres que viven en su mismo país y en su mismo momento.
Pues eso, al país o a la sociedad, ni agua; al menos de la mía. Y mucho menos, mi tiempo.
No tengo alma de estudiante que recoge mierda en las playas con mascarilla como actividad de vacaciones de una nueva y puta normalidad.
Si yo estoy bien, todo está bien; lo dicen los putos políticos votados por los cobardes.
Así que el sacrificio que lo hagan ellos con su culo de mierda.

Lo que mal empieza mal acaba.
Las sociedades humanas han empezado todas mal; unas están muertas y el resto agoniza.
Y es que la sociedad humana es la parasitación del individuo o creador, ya sea por envidia o por ambición y usura para conseguir algo que como colectivo, jamás lograría.
Ninguna sociedad quiere que nadie sea diferente, que demuestre valor; porque un solo valiente deja en evidencia a diez mil cobardes. De ahí que quieran uniformar a todos por igual, con mascarillas y con cobardía. Los políticos mismos que acceden al poder provienen de rancias y estropeadas líneas genéticas endogámicas como las aristocráticas, que han creado cobardes arribistas generación tras generación.
La sociedades buscan el sometimiento y aniquilación del individuo y yo busco la exterminación de toda colonia insectil humana.
Ambos, yo y la humanidad, tenemos tareas que hacer.
Ganará la piojosa sociedad de la mezquindad: tiene más intestinos y por lo tanto más mierda para asfixiar.
Pero no sé porque, me siento bien jodiendo y denigrando cuanto puedo.
Aunque pierda.
¡Ea, no se hable más! A seguir trabajando cada uno en lo suyo y que gane el más hijo puta (la sociedad).

Llevo ya unos días en los que en plena naturaleza, veo gente paseando o montando en bici con la mascarilla o bozal cubriéndoles el hocico.
¡En plena naturaleza y sin policía de mierda cerca!
Hay que ser cobarde y poca cosa…
Y la cobardía lleva inevitablemente de la mano el servilismo.
Cobardía y servilismo crean al idiota perfecto, al más evolucionado de los imbéciles.
Como si España entera, al igual que ocurre en el delta del Mississippi y sus devoradores de cangrejos, fuera endogamia pura.
Las familias españolas de hoy en día son las mismas que las del famoso cartel de la película Los Santos Inocentes.
Obviamente se diferencian en el color de la ropa y que los tontos de antaño no llevaban bozal.
Los antiguos imbéciles se morían de hambre, y los actuales cobardes de “la covid” también, solo que no se enteran porque están aturdidos de tanto aplaudir a las sucias autoridades; y porque al final son imbéciles tipo Pokemón, es decir: evolucionados.
No los he fotografiado, porque me dan grima.

Odio con toda mi alma (si la tuviera) el país que en nombre de su cobardía e ignorancia me ha robado la libertad por más de tres meses.
Parafraseando el escudo franquista español: España, una, pequeña, cobarde, sucia y venenosa.
Deseo su extinción por coronavirus o calcinación.
Y si fuera Dios, en este mismo instante debería recurrir a mi diario para recordar en que fecha dejó de existir semejante cosa de país.
Sé que desgraciadamente no se cumplirá mi deseo; pero no puedo evitar dar rienda suelta a mi imaginación pueril y bienintencionada. En mis sueños solo mandan mis cojones.
Y mi odio es tan real que me salen sarpullidos en la piel.
Me voy a untar la polla con crema, me pica el pijo.

Lo que no hay son datos al público sobre el coronavirus: estadísticas detalladas por edades, hábitos de vida de los enfermos, su lugar geográfico de residencia, su situación social, etc…
Cosas de las que deberían dar información y una idea de cómo actuar.
El oscurantismo del fascismo en España, es prácticamente pornográfico.
Y ridículo.
¿Cuánto le paga el gobierno de los Caudillos Sánchez e Iglesias a su prensa prostituta?
Si me pagan bien, puedo hacer artículos más especializados sobre los succionadores clitorianos o sobre los intruders anales que tanto gustan a hombres, más que a mujeres (los hombres empiezan a sentir el ano como un elemento más de su sexualidad en tiempos de coronavirus).
Herramientas para dar por culo al fascismo español no le faltan.
Y prensa de mierda, tampoco.

Los actores comprados por el Régimen Español de los Caudillos Sánchez e Iglesias, para responder interpretando a médicos a los entrevistadores de los informativos amañados, dicen siempre la misma cantinela: “Lo único que da resultado para contener el coronavirus es el confinamiento”.
Y a quien le duele el pecho, le dirán que no respire. Es de novela de Kafka…
Todo médico que se precie, ha de conocer la situación social de su paciente para dar un tratamiento efectivo y acorde a su entorno.
El Fascismo de la Nueva Normalidad Española, carece de médicos, lo que sale por la tele son eso: malos actores de malos spots publicitarios.
Matar a alguien de hambre y ruina, ponerle una campanilla colgada del cuello como a los leprosos de antaño o encarcelarlo donde sea hasta que se extinga, es lo más grotesco, ridículo y cobarde que nadie con un intelecto siquiera operativo, podría aceptar.
Los seres humanos no son cerdos (de cuatro patas) y precisan realizar su actividad diaria, lo que incluye conseguir comida; y en las ciudades solo se consigue trabajando para tener dinero.
Los niños de cuatro años que no han sido educados en España saben estas cosas.
Los médicos (la sanidad) debe atender y curar. Y la gente a realizar su vida diaria con las medidas profilácticas de entorno que disponga la autoridad y las personales que sean aconsejadas y no impuestas con policía ideológica como vienen haciendo los Caudillos Sánchez e Iglesias y sus caciques autonómicos.
Es tan simple la respuesta a una enfermedad que parece increíble que la chusma trague toda la mierda sin rechistar. Cualquiera diría que en España se está rodando una película de ciencia ficción distópica de serie Z.
Y otra cosa, que nadie se crea las mentiras del “gobierno español”, la caridad no va a alimentar ni pagar la casa y los gastos de nadie.
Es algo que ha dejado claro la Unión Europea negando la presidencia del Eurogrupo a la ministra de economía del Caudillo Sánchez que, soñaba con la caridad del “rescate” (como Grecia) para solucionar el hundimiento económico que ha provocado con su negligencia cobarde y su fervoroso e inquebrantable fascismo. El Gobierno Español con su temible dictadura ha querido ser como China; pero le ha faltado dinero, poder e inteligencia.
Así que, si el fascismo español vuelve a imponer otro estado de alarma encarcelando a la gente en sus casas por medio de su feroz policía ideológica; los españoles tendrán que alimentarse con sus propios excrementos.
Hay que decirlo, porque hay lelos que creían que iban a vivir de la caridad del fondo europeo para la reconstrucción.
Ni Holanda, ni ninguna nación va a dar caridad al gobierno fascista español que ha hundido con cobardía, negligencia y vanidad injustificada su propia economía.
Y por otro lado, por ética a nadie le gusta tratar con repúblicas bananeras de reciente aparición, aunque sea al otro lado de los Pirineos.
A mí tampoco me caen bien los vagos que lloran en lugar de mover el culo para ganarse la vida. Ni agua les daría.

El Chapo Torra jefe del Cártel de la Generalitat de Cataluña (una de las más famosas organizaciones mafiosas de España), en connivencia con sus amos y directores generales de la federación de los cárteles españoles, los Caudillos Chapo Sánchez y Chapo Iglesias; ha creado una nueva línea de extorsión para recuperar el dinero que antes de la crisis del coronavirus robaban de forma habitual.
Se trata de obligar a la chusma a calzarse mascarilla en todo tiempo y lugar en el que estén fuera de sus casas; con ello y en vista del calor veraniego, pretenden con las sanciones recuperar los sobornos o mordidas que han dejado de cobrar por causa del estado de alarma por coronavirus y el cierre de empresas (Nissan ha dejado de invertir en el territorio que controla dicho cártel catalán) que han dejado gran número de parados.
Como ya es habitual, en toda dictadura la mafia entra por la puerta grande y se instala como un parásito en todas las instituciones públicas y privadas.
De hecho, la UE ya es un reservorio de mafiosos.
Las extorsiones mafiosas, siguen el mismo patrón de las extorsiones de los gobiernos franquistas o fascistas.
España está absolutamente podrida a nivel molecular.
En definitiva, el puto cártel de la Generalitat y su Chapo Torra, solo consiguen asfixiar a Cataluña, con mascarilla y robándoles todo el dinero posible.
Hay que tener en cuenta que, los chapos o dictadores de segunda categoría, son mucho más represivos y feroces que sus amos o jefes, debido a ese normal complejo de inferioridad y la envidia que les tienen.
Y como la chusma tiene ese miedo tan propio de la ignorancia y la superstición, creen con fervor que es una medida sanitaria y profiláctica.
Qué lelos…
Por mi parte, juro que reciclaré todas las mascarillas que use y no las tiraré a la vía pública (y una polla).
Voy a dejar un notorio rastro para que me puedan controlar mejor.
Hijo putas fascistas mafiosos ladrones…
Y mira que me caen bien alguna de sus madres, en el burdel te hacen unas mamadas de infarto en tiempo récord.