Archivos de la categoría ‘Conclusiones’

La confusión piadosa y absolutamente hipócrita de compañía por amor, es la más extendida del planeta.
La peña busca compañía y así ser cuidada en la enfermedad y la vejez.
Lo primero que piensa la chusma cuando su cerebro ya se ha estabilizado (cuando el sexo ebrio ya no es una necesidad perentoria y semanal) es: ¿Y el día que me pase algo y no tenga a nadie?
Por efectos electoralistas y piadosos para no denigrar demasiado a la chusma y no haya merma en su auto estima (los votantes son más maleables si están cómodos), la cobardía pasó a ser cariño en estos casos de corrupción y prostitución del amor.
No hay culpa en ello, aunque existan velos y confesiones susurradas en templos para ocultar la vergüenza. La cobardía a la soledad es un tara característica de la raza humana, igual que el cáncer, la chepa, las malformaciones congénitas de orejas y nariz, las tetas pequeñas, el culo caído, los huevos que no bajan y los mini penes.

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La brutalidad del peso de las gotas de lluvia era tal, que los pájaros caían rotos al suelo. Caminar se hacía peligroso, todas aquellas plumas muertas formaban una capa resbaladiza y mi pierna podrida se resistía a pasar por encima de ellas y romperse. Otra vez…
He pensado en lo oportuno de la situación: un hombre roto caminando sobre rotos cadáveres.
Y he sonreído torcidamente.
No hay romanticismo ni ventaja alguna que consuele en ser un tullido; pero si consigues un alto umbral de tolerancia al dolor y la vergüenza, el sarcasmo cae por su propio peso.
Como esta lluvia apocalíptica.
Si me drogara, me pregunto qué tipo de absurdos escribiría.
Tal vez, si me drogara, no los escribiría.
No lo necesitaría.
Hay pájaros que suenan a patata frita cuando los pisas.

Iconoclasta
201808111932

“Nunca llueve eternamente” (película El Cuervo, 1994).
Ya…

http://manuscritosiconoclastas.blogspot.com/2018/08/a-solas-lluvia-apocaliptica.html

Hay un tremendo e iterativo fallo conceptual en las definiciones y uso del amor: no se puede universalizar. Su propia esencia no admite generalización.
El amor universal es degeneración, mina las bases del amor puro. Lo denigra, lo diluye, lo prostituye y al final, lo convierte en una vulgar religión de tantas de las seguidas por los sectarios.
El amor es intransferible, irrepetible, nace y muere en ciclos vitales. Y excluye todo lo que le rodea y es ajeno.
Cualquier otra consideración de amar no va más allá de una simpatía, cariño o el mercadeo de una cópula. Actos cotidianos que contaminan el concepto real.
Y por ello el romanticismo grita a través de los tiempos y sus románticos, que el amor es tragedia y suicidio.

En Telegramas de Iconoclasta.

Hay drogas y otras adicciones.
Intento relajarme, no escribir, no inventar; pero el puto cerebro no tiene freno. Está cansado y no cesa.
Duelen los huesos del cráneo por la presión e insiste en escribir cosas sin sentido, sin utilidad. Mentiras para alimentar un ego.
Prometo no escribir.
Pero la tinta es heroína pura y me aleja de todo lo que me rodea.
Lo que no pedí.
Lo que no soporto.

La más patética prueba del sentimiento borreguil de la humanidad (dejando de lado las manifestaciones que se “disculpan” por algún sueño de mejora social o económica) son los maratones populares.
Todos los que se inscriben en ellos (salvo cinco o seis de los cien miles), lo que buscan es pasear sin prisas, acompañados y en continuo roce con un número en el pecho y otro en la espalda.
Por lo visto les da miedo pasear solos, ya que la libertad asusta a todos los animales condicionados a sus jaulas y granjas.
Es una neurosis como otra cualquiera, como las de guerra y las de creerse inteligente o buen ciudadano votante.
Lucir un número les llena de simpatía y ansía de camaradería hacia el prójimo, posiblemente los judíos se debían sentir igual con sus números cuando los amontonaban en un vagón de tren con destino a un horno crematorio. Mierda…
Los maratones populares son una ocasión ideal para que los amantes adúlteros puedan encontrarse “por casualidad” a pleno día y no en el sucio motel o en el coche donde joden sin elegancia alguna. Suelen ser colegas en el trabajo y así se lo presentan al cornudo del cónyuge (macho o hembra, qué más da) durante la maratón.
Al final, de todos los inscritos solo diez o tres llegan a la meta con dignidad y la camiseta mojada.
Si un león viera por televisión un maratón popular, se le haría la boca agua ante tal magna concentración de cebras y antílopes pastando a dos patas.

En la presentación de la horrorosa Megalodón, película de verano y público poco exigente, Jason Statham dice: “Es una fantasía sobre los peligros del mar”.
¡Olé! Tiene un pico de oro…
Qué orgulloso debe estar su padre.
Si la película hubiera ido de un mamut hubiera dicho: “Es una fantasía sobre elefantes peludos”.

Y ya solo queda mencionar a Televisión Española y el equipo móvil que ha llevado al puerto de Algeciras para cubrir la noticia de la llegada del barco Open Arms con tropocientos refugiados africanos en sus bodegas.
En algo tienen que tirar el dinero en verano y un puerto siempre es refrescante.
La tripulación despidiéndose con besos y abrazos…
¡Ay qué chocho!
No sé si alguien ha seguido la noticia, porque oigo ovejas balar por un aburrimiento desesperado.
Si el barco fuera cargado con conejitas de Playboy, Yo hubiera seguido la noticia sin fingido interés, sinceramente.
El verano es un mal tiempo para las noticias, el cine y la soledad.
Aunque en cuestión de periodismo y noticias, todo el año es patético y falso.

Algunos dicen que el vinilo se oye mejor (lo dicen porque se los compran).
Y una mierda.
Otra cosa es que encuentres cosas muy viejas en vinilo que no se publicaron en CD, eso es lo correcto.
Durante toda mi infancia (en la infancia fui usuario del comediscos , el dinosaurio de los walkman) y hasta casi entrada la madurez, viví con los vinilos y sus horribles sonidos de fritura; cuando ya los había escuchado dos o tres veces, sentía la deprimente sensación de haber tirado el dinero por lo poco que duraban. Acababas escuchando el rasguño de la aguja más que la música en poquísimo tiempo. Y tenía tocadiscos de muy buenos, a pesar de lo muy joven que era, le exprimía dinero y cosas a mi padre como si fuera la mejor de las prostitutas del barrio chino.
Negativo: el vinilo no se oye mejor que el CD ni de coña. Es solo otra de esas modas impuestas que llevan a la necesidad de comprar cosas inservibles con argumentaciones y consuelos falaces. A veces cojo un CD con los dedos sucios de ceniza, patatas fritas y semen; y se reproduce a la perfección. Ese nivel de primitivismo y obscenidad en el trato musical era impensable con los LPs (33 R.P.M.) y Singles (45 R.P.M).
Y no seáis tacaños, gastaos la pasta en un buen reproductor de CD, coño.