En Telegramas de Iconoclasta.

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Sucumbimos a los más altos instintos en la vorágine carnal.
Como animales…
Lo carnal es hermoso y sublime.
E irremediablemente las almas se encontraron, se reconocieron y se lloraron la una a la otra en el cárnico encuentro.
Porque las almas habitan en la carne, en lo más profundo. En los intersticios de piel, carne y hueso.
No hay alma sin carne, no hay carne sin alma que no sea cadáver.
Follar es la absoluta comunión.
Solo que, en demasiadas ocasiones follamos carne errónea.
Y mientras vivimos, buscamos la carne correcta porque no hay otra cosa que hacer cuando hambre y sed se han saciado.
Como animales…
Y cuando sacas un billete para pagar la carne en una banal y vacía transacción, tus genitales segregan flemas incapaces de trascender y permear ningún tejido. Y los cerebros acaban oliendo a fracaso y frustración.
Como cadáveres…
Es por ello que cada día doblan las campanas sin descanso, por los millones de cadáveres que pululan la tierra.

Iconoclasta

Si años atrás el puto generalísimo Franco paseaba bajo palio como un obispo maricón, la historia se repite con distinto atrezo; en esencia la misma mierda.

El Torra (presidente del gobierno de Cataluña), la semana pasada se montó un teatro paranoico donde el ambientador de la platea olía a rancio y añejo. El tipo en cuestión tras pedir que los catalanes se sacrificaran en una guerra al estilo esloveno, se escondió en el monasterio de Montserrat, que es ni más ni menos, el Valle de los Caídos de los catalanes; y la virgen Moreneta pues, viene a ser el Cristo de Lepanto español.

Bueno, hasta aquí todo normal, porque ya se sabe que todos los iluminados son alérgicos al sacrificio y al dolor que ellos mismos predican.

Dijo el Torra muy pillo él: “voy a ayunar en Monserrat solidarizándome con los pardillos que están en la trena”.

Torra y yo sabemos que no ayunó, y que cambió la sosa ratafia por un buen vino de verdad, con solera y de alto precio.

Es que no nací ayer.

¿Por qué todos los fascistas, falangistas y racistas se acogen a Sagrado? Muy sencillo, se creen ellos mismos unos enviados y que donde mejor están es con los curas y su iglesia, a salvo de palos, tiros, hambre y enfermedad.

Se han de conservar sanos para luego, poder abusar de los que queden vivos.

Iglesia y totalitarismo son siameses, a los que no se puede separar, solo aniquilar juntos.

No hay mucho más que decir. Los que queden vivos tras una guerra que no pidieron serán salpicados por el hisopo de un obispo y a su lado irá un presidente de rostro grave y compungido pero; con la tripa a reventar de embutidos y licores.

Mierda para los dictadores muertos, los vivos y los futuros.

Esto es una porquería iterativa en bucle infinito.

Los putos condes, marqueses, abades y toda la parafernalia del oscurantismo vuelve a asomar su rostro mierdoso con absoluta impunidad.

Sí, ya sé que mi gusto decorativo es muy discutible, incluso reprochable y delictivo.
Pero es que me lo paso bomba.
Precioso.

Los días de niebla, con una visibilidad de doscientos metros, son una gozada.
Ideales para, en lo profundo del bosque, acosar, violar, torturar, matar y descuartizar a cualquier ser vivo, sea primate o no. Macho o hembra, joven o adulto.
Lo recomiendo. Dios os creo a vosotros, monos y al resto de los animales, para que os despedace y os viole el alma y el cuerpo vivos o muertos.
Si nos encontramos entre la niebla, entenderéis sin duda alguna la naturaleza del mal.
Feliz día de muerte impune.
Siempre sangriento: 666.

En Telegramas de Iconoclasta.

Quiero creer; quiero imaginar en un ataque de romanticismo,ejerciendo mi privilegio de la imaginación y sin que sirva de precedente, que las nubes bajan a llorar los miles de cadáveres pequeñitos y grandes que hay en las montañas. Y que no estoy seguro de que el vapor sea del cielo. Parte de esos muertos se hacen humo para sentir la luz. Tal vez (pobres), tienen frío.
Son buena gente esas nubes y esos muertos.
Es un precioso momento para morir.
Compartir la muerte así es hermoso ahora que aún respiro.
Un día me lloraréis con esa dulzura ¿verdad, nubes? No soy un mal tipo después de todo.
Hasta pronto…