En Telegramas de Iconoclasta.

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Papá le compra a su hijo una casa de diseño en la montaña, muy cercana a la suya. Podrían compartir putas.
Papá compra a su hijo un coche porque ha conseguido finalizar la carrera en la costosa universidad.
Papá le regala a su hijo un smartphone y suspira tranquilo porque así lo deja en paz.
Papá le regala a su hijo un pequeñísimo dron de oferta en el hipermercado.
Papá le regala algo de ropa de invierno a su hijo.
Papá vende a su hijo a una red de prostitución y pornografía y compra tres flamantes botellas de ginebra en el supermercado.
Papá mata a su hijo a golpes porque no puede mantenerlo, ante el cadáver del niño se folla a su mujer que dejará preñada de nuevo.
Papá llora borracho en el salón ante el televisor, debería suicidarse pero no tiene cojones. Su hijo, por fin, le revienta el cráneo con un bate de béisbol.
Papá se folla-viola a su mujer, a pesar de que ya se le han muerto dos crías por la hambruna y sequía etíope, el macho precisa dejar a su hembra embarazada para demostrar su virilidad.
Tendría que haber explicado que los papás “eran”; porque están muertos, desde el más rico al más miserable. A cada uno de ellos le corté con precisión la carótida, un corte fino e indoloro. La Dama Oscura les inmovilizó la cabeza mirando al techo de sus casas de mierda, para que la sangre fluyera sin demasiados obstáculos. Me encanta verlos morir lentamente. La Dama Oscura acariciaba mi bálano excitada, mi negro semen contrastaba en sus pálidas manos.
A alguno se le metía el primer chorro a presión de sangre en los ojos. Nos partíamos de risa…
Al niño que mató a su papá con el bate, lo decapité para que no se crea nadie que siento algún tipo de piedad por ningún piojoso primate.
Y al mono etíope le metí su mísero rabo amputado en la boca, no murió asfixiado porque no era tan macho como se creía.
Creedme, si fuerais la maldad pura, seríais como yo.
Si tenéis que matar a papás o mamás ejemplares o no tan ejemplares, usad un buen filo y no hagáis chapuzas.
Y si lo hacéis, yo os descuartizaré, porque al fin y al cabo, asesino asesinos, no tengo una simpatía especial por nadie.
Y recordad, la pasión es necesaria. Un buen trabajo, siempre es algo personal, aunque no importe el motivo.
Monos…
Siempre sangriento: 666.

Iconoclasta

La Biblia, Antiguo Testamento.
1 Samuel, capítulo 8, versículos 10 al 22.
(1 Sam 8, 10-22)

Reinado de Saúl.
Los gravámenes de la monarquía.

“Samuel comunicó al pueblo que le pedía un rey todas las palabras de Yahveh y les dijo: «Éstos serán los derechos del rey que reine sobre vosotros: tomará a hijos y los utilizará para sus carros y sus caballos, y los hará correr por delante de su carroza. Los nombrará jefes de mil y jefes de cincuenta; los hará labrar sus campos, recoger sus cosechas, fabricar las armas de guerra y el atelaje de sus carros. Tomará vuestras hijas como perfumistas, cocineras y panaderas. Se apoderará de lo mejor de vuestros campos, viñas y olivares y se los dará a sus servidores. Exigirá el diezmo de vuestras cosechas y de vuestras viñas para dárselo a sus eunucos y funcionarios. Tomará vuestros siervos y siervas, vuestros mejores bueyes y asnos, para emplearlos en sus labores. Exigirá el diezmo de vuestros rebaños, y vosotros mismos seréis sus siervos. Entonces clamaréis contra el rey que os habéis elegido, pero Yaveh no os responderá».
Sin embargo, el pueblo no quiso escuchar las palabras de Samuel, sino que le respondió: «¡A pesar de todo, queremos tener un rey! Queremos ser como las demás naciones: que nos gobierne nuestro rey y que salga al frente de nosotros a combatir en nuestras guerras».
Samuel escuchó todas las palabras del pueblo y las transmitió a Yahveh. Yahveh dijo a Samuel: «Atiende su petición y nómbrales un rey». Dijo entonces Samuel a los hombres de Israel: «Que cada uno se vaya a su ciudad».”

Que cada uno se vaya a tomar por culo, les debería haber dicho Samuel a esos deficientes mentales, porque no se merecían otra cosa. No es de extrañar que las democracias den como resultado, gobiernos miserables, corruptos y con una programación televisiva de mierda. Viendo el legado de todos aquellos israelitas retrasados, no es de extrañar que el género humano sea lo que ahora respira y habla.
Este capítulo es buenísimo porque indica el grado de idiocia de los israelitas. A pesar de que han de ofrecer el trabajo, el culo y a sus hijos e hijas a un rey, exigen tenerlo.
No hay capítulo en la biblia donde queda tan patente la estupidez de aquellos judíos y que prácticamente sigue siendo la misma en los actuales habitantes del planeta.
Solo una buena epidemia mortal al 100% podría limpiar tanta basura de gente que no debería haber nacido.
A veces la biblia regala grandes verdades; pero son tan pocas…

(Fragmento de mi libro: La biblia for dummys)

En Telegramas de Iconoclasta.

El gato corretea eufórico por el estrecho balcón y él, divertido, se enciende un cigarro; porque hay que fumar para calentar los pulmones en una mañana tan fría.
Sonríe torcidamente, porque cuando hace calor también fuma.
En un momento de silencio escucha los sonidos que hace el aire con las cosas y observa la vieja fachada frente a él, una galería ruinosa que parece gemir su mísera antigüedad agitando un viejo plástico hecho jirones.
El gato observa una paloma con ansia predadora y él cree que el velo mísero que agita el aire es un alma en pena.
Todos tenemos cosas que hacer, que pensar.
Las almas de las cosas son esos velos rasgados azotados por el aire como festones de la decadencia, ignominia, vejez, abandono y muerte.
Velos de plásticos quemados por el tiempo y lonas corruptas que hacen sórdidos ruidos con sus sacudidas agónicas.
Ha habido muertes tras los velos de la miseria. Lo sabe porque al crepitar, lloran las vidas que hubo dentro hace eones ya.
Y piensa:


Yo soy cosa, lo sé porque mi alma cruje igual cuando la azota el aire, lo siento hasta en el tuétano de los huesos.
Lo sé porque soy una ruina, algo ajeno a los que me rodean.
Y sé que soy cosa, porque no siento pudor alguno por ser un plástico rasgado.
Qué más da que fuera de puto oro y seda, si ya estoy muerto…
Decoraciones aparte, ser algo y trascender como sea, siempre está bien.

El gato se pone en pie sobre sus cuartos traseros y le roza las piernas con sus suaves patas: quiere jugar. Y seguramente no le gusta el rumbo del pensamiento de su compañero humano.
Da una última calada al cigarro y tira la colilla a la calle con desdén.
El pelaje del animal se agita lleno de vida y color.
Y se siente mejor.
Para celebrarlo, ya en el calor de la casa, enciende otro cigarro para quemar alguna tristeza, alguna melancolía.
Lanza la pelota con cascabel, el gato la caza al vuelo tras dos rebotes chocando sonoramente contra la puerta del salón.
No es precisamente un ser delicado… Y sonríe, esta vez bien.

Iconoclasta


Foto de Iconoclasta.

Son tan valientes…
Aguantan todo ese frío y congelación sin gritar piedad a dioses o ministros.
No rezan para que llegue el calor.
Mantienen sus colores y texturas con la misma fuerza con la que el planeta intenta congelarlas; pero solo consigue embellecerlas más.
Hay quien dirá que no gritan porque no pueden, pero si moviera su perezoso culo fuera del caliente y mullido asiento al gélido bosque, y se acercara a ellas; sentiría la fuerza y la serenidad que de ellas dimana.
Su arrojo y fuerza causan una silenciosa e incómoda vergüenza a muchos necios humanos.
La helada no hace más que mantenerlas más vivas, más hermosas.
David contra Goliat. Yo contra Dios…
Con nosotros el frío hace pálidos cadáveres de matadero. Nada que ver con la elegancia de esas pequeñas hojas, flores y hierbas vestidas de blanco cristal.
Solo temo que las pisen y se rompan como vidrio, en un tierno crujido que si te acercas lo suficiente, es un adiós inaudible.

Ahora, de forma coloquial y adocenada, la chusma teclea longitud y latitud en el móvil o GPS y llegan a su destino.
La inmensa mayoría no tiene ni zorra idea de que significan esos números; pero funciona, que en definitiva es lo que importa.
Bueno… Funciona mientras hay batería.
Margaritas a los cerdos…
La humanidad no es inteligente; pero tiene la propiedad ratonil de poder ser condicionada con un chasquido de dedos de un listillo (domada rápidamente) y con una aceptable precisión.