En Telegramas de Iconoclasta.

 

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No fotografío lo que veo, fotografío lo que soy.
Estoy ahí, dentro y a su alrededor.
Estoy ahí y soy materia.
Soy ahí y soy bestia.
Soy sol y nube, luz y oscuridad, hierba y tierra y el graznido de un cuervo que anuncia deseo y muerte con el mismo tono enojado.
Fotografío lo que soy. Y soy parte de esa catedral de árboles y montañas que sol y nubes hacen templo de vida.
Hay coros que elevan al cielo las plegarias muertas y vivas antiguas como mi alma.
Fotografío lo que soy y nunca hubiera pensado ser tan bello.
Fotografío lo que soy: la libertad absoluta es abrumadora. Monumental.
Una vez fotografié lo que veía, hace eones de latidos. Y no me gustó, no me gusté.
Si fotografías lo que eres y no te gusta, te compadezco y te entiendo.
Conocí aquello.

 
ic666 firma
Iconoclasta
Fotografía de Iconoclasta.

Como decía en otra reflexión, cuando llegues a tu destino deja que tu montura descanse, apárcala en la sombra, límpiala de barro y revísale la presión de los neumáticos para no llevarte una desagradable sorpresa en el largo camino de vuelta.
Y por supuesto, lubrícala.
En fin, que cuando llegas a tu destino, te espera un trabajo de cojones.
Me saldría más a cuenta comprarme un burro.
Fui al estanquero a consultar qué coño llevan los cigarrillos que fumo habitualmente y dejó caer que, o necesitaba gafas o un psiquiatra.
Yo le respondí: “Hijo puta” y le compré otra marca de cigarrillos.
Tengo que buscar una bici un poco más ligera, aunque no sea tan eficaz para montaña. Es tengo que subirla cada día en el hombro hasta el primer piso, donde vivo y acabo fumando cuatro cigarrillos seguidos para calmar mis pulmones por el esfuerzo.

En Telegramas de Iconoclasta.

A veces me asusto porque parece que se le ha caído o perdido la cabeza. Es un histérico durmiendo.
Si mi naturaleza me dejara, dormiría tan resguardado del mundo como Murf (en la foto, es un gato).
Por poco que se me doble un poco el cuello durmiendo (además de babear), al despertar quedo tan doblado, con tanta torticolis, que parezco un amante de los cuadros de Nicoletta Tomás.
Incluso es capaz de respirar toda esa maraña de pelos. Gatos y su flexibilidad…
Cochina envidia.

Siento una tremenda comezón cerebral. No puedo asimilar esos rebaños de 10, 15 o 20 individuos humanos de todo rango de edad que pasean juntos por las montañas y los caminos.
Me chirrían los engranajes del hostil pensamiento.
Llamadme cabrón si os sentís mejor, yo lo haría si alguien me faltara el respeto como hago con la ralea humana, sinceramente.
Me la pela. Escribo y sufro/disfruto sin pudor alguno. Me joda o no.
No puedo aceptar vivir en una ciudad apestado todo el día por la chusma y cuando llega un momento en el que podría disfrutar de libertad, seguir con ellos, con esa plaga.
Qué cobardes son.
Qué poco valen como individuos.
Es lógico que cuando un pastor llama a las reses a manifestarse, acudan en grandes manadas adonde se les manda.
Solo sé que respiro aliviado de estar solo, de respirar libre soledad y ser absolutamente independiente de cualquier ser humano.
Si fuera como ellos y en algún momento de lucidez me diera cuenta de mi gregarismo bovino y cobardía, me suicidaría.
Los grupos y colectivos, son la humana indignidad de la sociedad. Solo el individuo es digno y susceptible de no ser exterminado.
Deberían leer esto con una navaja en la mano y clavarla profundamente en el cuello. Los cortes en la muñeca no suelen ser muy efectivos: cuando cortas un tendón (entre ellos están las venas) duele un millón. Es insoportable y el corte no acaba de profundizar
No es digno ir en rebaño en plena naturaleza, es el mayor acto de cobardía que se comete cotidianamente en todos los putos fines de semana.
El mejor día de la semana es el lunes. Los animales y los árboles respiran aliviados de tanto cobarde ramoneando en grupos gritones y sin elegancia.
Los lunes hay un silencio especial que no se parece en nada a ningún otro día de la semana. Mis pensamientos parecen hacerse audibles fuera de mi cráneo y me gusta esa potencia intelectual.
Por primera vez en mi vida, adoro los lunes desde que soy libre.
A veces me retrato a mí mismo para asegurarme que no soy como ellos y que realmente estoy solo y no loco.
Espero ansioso que llegue mañana y su gélido silencio.

En Telegramas de Iconoclasta.