La vida es maravillosa hasta que se te abre la conciencia a la injerencia de los otros, aquellos absoluta y ridículamente distintos a ti. Es entonces cuando lo maravilloso es tormento y prisión.
Y el buen humor un sarcasmo constante.
Y cuando estás solo, es un placer no hablar, no sonreír.
Y cuanta más soledad, más profunda la buscas.
O la necesitas.

Morir en paz es una entelequia.
Volamos directamente hacia la eternidad desde que nacemos. Solo que a cierta edad comienza a acelerar.
Y está bien, entra dentro de las expectativas de vida. Solo los que tienen el cerebro vacío desean vivir eternamente.
Es normal que poéticamente pensemos en reunirnos con todos aquellos que amábamos y murieron, a veces es una tentadora ilusión.
Pero no es tan fácil; es un delirio muy controlado, un lujo que me permito en muy pocas ocasiones.
Moriré solo y no habrá nada después, no quedará un resto de mí; porque no ha quedado un resto de ellos.
Las apariciones de espíritus son solo espejismos de mentes débiles que no aceptan la muerte como realmente es.
No habrá tiempo para la venganza, no podré ser un fantasma torturando a los vivos que odio.
Nadie lo ha hecho. Han pretendido eternizar una mentira para convertirla en verdad; pero eso solo resulta con las mentes simples.
Y a veces me entristezco porque los que odio seguirán respirando y yo no podré plasmar contra ellos mi pensamiento en soporte tangible.
He de apresurarme en odiarlos con fuerza, mi padre y mi madre me esperan.
Me he de mantener con vida el máximo tiempo posible para verlos morir. Mi abuela también me espera.
Tengo que centrarme en ensuciar sus casas y jardines con mis orines y excrementos, mis perros Falina, Megan, Atila, Demelsa, Bianca y Draco. Y mis gatos Murf I, Xibalba y Clarís me esperan.
Los recuerdo a todos con una tristeza que me dobla.
¿Ves lo que pasa? Ahora tengo ganas de llorar.
Durante unos segundos me esfuerzo en creer que todos ellos existen en algún lugar. Tiembla el pulso cuando escribes con putas lágrimas difuminando la visión.
Debería morir ahora que estoy ilusionado y triste.
Es un buen momento, dejaría a mi amada y a mi hijo tristes, llorarían por mí.
Tal vez no…
Es bonito. No importa ser egoísta, necesito estos momentos aunque puedan herir a los que más quiero.

Iconoclasta

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Los personajes de mujeres hermosas en las películas baratas de terror, son asesinadas cruelmente enseñando sus enormes tetas deseablebleblebles…
Es una norma de este tipo de cine para momentos de absoluto aburrimiento y abulia casera.
Esta ley ¿es un castigo moral por ser tan hermosas, sexuales y sensuales?
¿Un castigo moral de apoyo a los papás y mamás que creen que sus hijas son la Virgen María?
¿Tranquiliza a los feos y feas, gordos y gordas, la muerte de las mujeres de póster de Private?
¿Sueñan los obesos con matarlas ellos mismos durante el rito sexual flatulento?
La muerte por descuartizamiento de las tías buenas es el vivo reflejo de la envidia de esta sociedad podrida.
Yo no las mataría, no por descuartizamiento, apuñalamiento o lanzamiento de altura; sino por fatiga.
Una y otra y otra y otra y otra vez…
Una reflexión cinéfila de Iconoclasta, el hombre.

¡Qué puta mierda de mascarillas!
Desde que el fascismo ibérico con el pretexto del coronavirus ha obligado por decreto el uso de mascarillas a full time o tutiplén; los idiotas que antes paseaban por la calle con la boca abierta, ahora han dejado de cumplir su misión en la vida.
Y la cantidad de insectos voladores que hay es muy desagradable. Lagartijas, ranas y aves no dan abasto para comérselos.
La chusma ya no come lo que debiera.
La boca cerrada de los idiotas y el psicótico fascismo español, han roto la precaria estabilidad de la cadena trófica en la naturaleza.

Vaya con el coronavirus, parece un águila por lo bien que vuela…
Pues prácticamente, el diario prostituido a los caudillos Sánchez e Iglesias 20 Minutos le da la razón al Régimen Fascista Español. La solución es matar al mayor número posible de españoles, por enfermedad, por hambre o por asco. Y los que queden vivos a trabajar gratis.
El encarcelamiento, confinamiento o cuarentena ya no es suficiente. Lo necesario es la asfixia durante un año o más.
Prensa colaboracionista de mierda… Mienten los hijos de puta más que hablan.
Si la prensa sigue vendiéndose así, las putas van a tener que meterse a periodistas, que lo harán mejor.

Y tras la severa y exhaustiva cuarentena española, el fascismo ibérico ha conseguido mutar a una nueva cepa: la covid-20 XXXL.
Los caudillos españoles Sánchez e Iglesias invierten grandes sumas en la industria del bozal.

Hola, cielo.
Te escribo una carta que nunca llegará. Hasta que te entregue en mano las cientos que te he escrito. Porque escribirte me acerca a ti, eres mi misión.
Tenemos unos asuntos pendientes urgentes de resolver.
Hay una cantidad preocupante de abrazos y besos suspendidos en el aire, congelados por imposibilidades que no vale la pena enumerar y porque la bendita muerte no nos despeja el camino que invaden tantos seres humanos que injustamente respiran, deambulan y ocupan espacio.
Así que en cuanto hayan muerto los que deben y los cimientos de esta sociedad se desintegren por su propia degeneración; estaremos juntos para poner en marcha el asunto de los besos y abrazos suspendidos.
Y en cuanto haya llorado lo suficiente ante ti y sobre tu piel (el tiempo ha sido demencialmente inmóvil, cielo) tendremos el más desesperado y sucio sexo.
Y eso no es todo.
Queda lo más precioso…
Culminaremos nuestros asuntos pendientes con unas silenciosas tazas de café al amanecer, dejando que el alma y el pensamiento tan comprimidos durante estos milenios sin ti, se expandan a nuestro alrededor con ese sosiego que nos hemos ganado a pulso.
No te engaño. La cuestión del sexo no se resolverá de una sola vez en una noche.
No es por alardear, cielo. Es que tengo un hambre ancestral de ti.
De hecho, tengo cierto temor a que me digas después del primer asalto: ¿Y para esto tanto follón?
Que mi sonrisa llegue a ti, amor.
No recuerdo ya los días en los que no era consciente de tu existencia. Lo ocupas todo en mi memoria, como si no hubiera sido niño jamás.
No te amo, es solo sexo.
¡Ja! ¿A que soy borde?
Con todo mi amor, cielo.
Resolveremos esos asuntos pendientes de una vez por todas.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.