Más que dictar, no dejan de amenazar y continúa el sistemático robo de libertades, así como la prisión y ruina de la clase obrera.
Sus navidades estarán llenas de muchos y muy valiosos regalos que podrán lucir con la impunidad que todo dictador, sea comunista o sea franquista tiene.
La infección es el nuevo fascismo español, no hay más vector de mierda que ellos.

Todas las montañas exhalan vapor. Deben tener frío.
Me pregunto si es el vapor de la respiración de todos los seres que estamos en ellas, o es la tierra y sus cadáveres la que despide vapor.
Es un día tan húmedo y frío que es desapacible para el cuerpo.
Un día precioso para los sentidos y para el pensamiento. Eso sí, hay que darse prisa para admirarlo y meditar; y así evitar que las orejas se desprendan congeladas.
Nada es perfecto, es la historia de siempre.

Hay tantas películas basadas en “hechos reales” porque hay el mismo número de guionistas que realmente no tienen ya nada que contar, nada que imaginar. Sin habilidades concebidas, amén. Desde que pactó e institucionalizó la industria del cine el prefijo telefónico ficticio 555 (como una norma ISO), empezaron a escribir guiones basados en hechos reales para no hacer demasiado el ridículo.
Otra cosa a tener en cuenta es que, muchas pelis basadas en hechos reales (suelen ser telefilmes para las depresivas tardes de los domingos), realmente (es un hecho real) las hacen malos actores
Un actor pésimo, solo puede hacer películas pésimas. Y si las hace habitualmente es porque previamente apareció en alguna serie televisiva.
Y quien se ha dado a conocer en la televisión, seguirá trabajando en el cine con total impunidad independientemente de lo muy mal actor que sea y será siempre.
El precio de la fama lo paga el espectador y el petardo de actor se lleva el dinero. Nada nuevo bajo el sol, la vida laboral es igual.
Esta experiencia no está basada en un hecho real: es una realidad tan actual que, se hace más interesante la mosca que se golpea contra el vidrio de la ventana una y otra y otra y otra vez, que cualquier película de realidades.
Si yo fuera uno de esos directores que ha dirigido a un mal actor y realizado así una película de puta pena, me negaría a que mi filmografía apareciera en la Wikipedia; tengo demasiada decencia y pudor.
Con que me pagaran discretamente, no exigiría ni esperaría fama; ni siquiera bombones rellenos de una crema blanca que, se desliza eróticamente por la comisura de los labios cuando los muerdes con la apatía de quien ha hecho un mal trabajo y se la pela.

Ocurre que lloriquear por todo y tener miedo a cualquier cosa es la forma de vida habitual en las ya viejas sociedades degeneradas.
Y trabajar duro causa un temor paralizante a la chusma que bala aburrida.
Lo extraño es la independencia y el pensamiento libre.
La libertad y la autonomía no son una simple cuestión de inteligencia, es una genética que está desapareciendo asfixiada entre la mediocridad, mezquindad y envidia.
Ser feliz en las granjas humanas o ciudades es auténticamente ser imbécil.
No hace falta que ningún iluminado explique lo obvio, bueno… A los idiotas sí.

Claro, seguro que con cubos de basura harán fogatas y cantarán villancicos con los mocos congelados y guantes con los dedos rotos.
El entorno seguro es tener una cuenta bancaria repleta de dinero, y una casa de un millón de metros cuadrados, hijos de puta.
No me jodas, con tanta mierda.
¿Es que no va a cesar nunca el nuevo fascismo español del coronavirus de pagar dinero por artículos de prensa imbéciles?

Una epidemia en una sociedad decadente, ignorante y cobarde es causa de destrucción.
Son tiempos, además, en los que se castiga el valor y la determinación de vivir para que los políticos cobardes y sus también cobardes votantes, no queden en evidencia ante unos pocos, muy pocos.
De nuevo, junto con la epidemia surge otra infección paralela: la envidia.
Una sociedad cobarde jamás debería sobrevivir a una epidemia, estropearía peligrosamente a la especie humana.
Las sociedades decadentes deben morir, extinguirse definitivamente.
Y mientras ocurre, la muerte, aconsejo dosificar en la red de agua potable anticonceptivos para evitar su reproducción, ya sea voluntaria o accidental.

Este tipo debería figurar en una enciclopedia ilustrando las entradas: “cobardía” y “mezquindad”.

Lo que tiene que hacer cualquier político con un cargo, es curar a los enfermos y poner medios para atajar una epidemia. Y eso no se hace robando libertades y provocando muertes negando tratamientos médicos a las personas graves. Y tampoco se salva una epidemia arruinando a la gente.

Si eres cobarde, no seas político, está bien: te sacas una pasta; pero te saldrá cara, fascista.

No cargues con responsabilidades “a la juventud” y ahora “a los madrileños por respirar”.

Qué mezquindad…

La enfermedad no se va a ir, hay que vivir con ella como millones de seres humanos vivieron con ella en otros tiempos y viven en otros lugares sin esconderse como perros atemorizados, idiota.

Mierda de cobardía e hipocresía las del nuevo y normal fascismo español del coronavirus y su estafa…

Que algo salga mal es normal (de ahí el “mal”, de “normal”; soy lingüista); pero que algo salga bien es extraordinario.
Ambas cosas son la pura realidad de la praxis vital.
Es tan desalentador que voy a fumarme un cigarrillo en cuanto encuentre el encendedor, si tiene gas, claro.

Cuando eres alma ¿te puedes negar a entrar de nuevo en otro cuerpo?
¿Quién es el responsable de la asignación de cuerpos?
¿Cuántos cerdos están rellenos de almas humanas? Las cifras podrían ser incómodas para algún alma cándida debido a su elevado número.
El que me masturbe con tanta afición y frecuencia, ¿prueba que mi alma era de mujer y esté así obsesionada con el pene que habita? Lo tengo irritadísimo.
Es que si fuera alma de hombre, me corto la polla.
Sería lógico suponer que hay un programa dedicado a la asignación de almas a los cuerpos. Quisiera ser cualquier cosa, salvo un delfín. Se ríen todo el día sin saber de qué.
¿Tienen debidamente actualizada la base de datos de las almas con los filtros tipo: inteligencia, graciosa, graciosilla, mediocre, viciosa, hijaputa e imbécil?
Porque no quiero que mi inmenso y lujurioso cuerpo esté habitado por un alma tarada.
Dios es un puto y absentista funcionario; nada más nacer te has dado cuenta de que te han vuelto a joder, incluso al morir piensas: ¿Y para esto tantos poemas, coño?

He visto en una mala película lucir a un agente del FBI un reloj por el que no pagaría más de veinte euros siendo muy generoso.
Lo cual me hace pensar que, o era un limpiador de cines disfrazado de agente investigador; o bien el FBI ha copiado de la industria de la moda (en sus fábricas del tercer mundo) los jornales de arroceros y así paga a sus lumbreras investigadoras.
Si le mostrara alguno de mis relojes a ese supuesto agente del FBI, lloraría amargamente y decidiría cambiar su profesión por la fontanería y la electricidad.
Y la peli se iría a la mierda.