Democracias

¿De verdad puede creer alguien con un mínimo de criterio y amor propio que la democracia es la más justa y libre forma de gobierno?
Porque no hay ningún tipo de libertad y garantía de bienestar cuando vale lo mismo el voto de un cabrón que el de una buena persona (de las pocas que hay). No vale lo mismo el voto de un analfabeto integrado en la pequeña celda que le han proporcionado que el de alguien con criterio y una mente sin condicionar.
No vale lo mismo el voto de un moralista de mierda, que el de alguien libre y sin prejuicios.
Valen más los votos del analfabetismo, la estulticia y la envidia que los votos de la justicia y la libertad.
Ahí está el gran acierto de políticos y empresarios que gobiernan el mundo: la estupidez del pueblo les asegura su permanencia en el poder.
En las democracias no hay represiones tan cruentas como en las dictaduras, usan armas mucho más sutiles como la crisis y la alarma social (epidemia de asesinatos y robos, niños maltratados por otros, asesinos de juegos de rol, famosos con cáncer).
Si el político grita que viene el lobo, todas las reses querrán resguardarse bajo sus faldas.
Y la crisis es el arma más mortífera para la libertad. Periódicamente los gobiernos inventan una crisis para acaparar más impuestos, anular libertades y derechos de bienestar que gozaba el pueblo.
Y por supuesto, promulgar leyes más austeras para los pobres.
Así que al ciudadano medio se le infunde pavor a la crisis, y con ello la probabilidad de no poder pagar sus vacaciones de diez días a otro continente. Y tolera todo abuso, mientras se unta vaselina en el ano todas las noches.
Luego, en reuniones familiares hablan de que los hay peores, que aún tienen suerte.
Cuando un gobierno se inventa una crisis, acobarda al pueblo y lo somete sin policías ni grandes gastos militares.
Así que la democracia es el poder de los políticos y millonarios elegidos con total confianza y seguridad con votos de incultura, cerrazón y estupidez.
Todo perfectamente calculado.

Con premeditación y alvosía

Imagen  —  Publicado: 25 julio, 2017 en Reflexiones, Citas, Conclusiones, Chusma, Manuscritos
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Fumándote

¿Ves, cielo?
La montaña fuma ostentosa y melancólicamente, como yo pensándote.
Solo que ella es majestuosa y yo soy nada.
No tenemos otra cosa que hacer.
No podemos hacer más que añorarte.
A lo lejos suena U2 y su With or without you (Contigo o sin ti), en la plaza del pueblo.
Y parece que el mundo entero te piensa y te fumo solo lejos de la muchedumbre, frente a la montaña silente.
Está bien, amarte es un acto íntimo y secreto.
Pienso en la calcinación de los huesos y la carne y el humo y la ceniza.
Y el viento que lleva cosas a lugares que no llegamos en vida.

Videos para la chusma
Los videos de las redes, los que acaparan más visitas; son los que dan consuelo a los pobres: trastos inútiles construidos con basura y desperdicios, comidas de ingredientes baratos preparadas como manjares en minutos y animalitos simpáticos que aparentan reacciones humanas.
Ni que decir que son todos una soberana mentira.
Esos cansinos videos sin ninguna preocupación cultural, solo social o de ocio, son los que presumen de ser más vistos miles de veces.
El mensaje es claro: “Mira que bien nos lo pasamos los pobres. Imagina lo que te perderías de no tener un smartphone”.
Luego, los menos, intentan hacer lo mismo que han visto, pensando que es real y fácil; y se me deprimen porque no sale más que una mierda de todo eso.
Digo los menos, porque a la chusma le gusta ver, pero no trabajar; como pasa con el fútbol, básquet, tenis, ciclismo, etc…
Y así tienes a miles de asiáticos, americanos, africanos y europeos disfrutando de la misma mierda.
¿No es hermosa la globalización basura que une a todos los pueblos y culturas con entretenidas deficiencias mentales?
Y luego, cuando se han cansado de tanta estupidez, se masturban en una página de videos porno gratis. Una vez se han corrido se preocupan de borrar del historial del explorador.
Qué irritante es este ejemplo de basura global…

Larga duración
No tiene gracia que una pertenencia dure para toda la vida. Ha de haber renovación.
Toda la vida viviendo lo mismo…
Toda la vida yo sin esperanza de que una mañana sea otro.
Hay quien se siente orgulloso de su reloj de toda la vida.
Yo no puedo.
Algo demasiado longevo indica que el tiempo ha pasado sin que ocurra nada. Y que hay cierta obsesión en el cuidado de las cosas y el personal.
Demasiada obsesión.
Nada cambia para muchos, igual que la historia humana: la misma envidia, la misma idiotez, la misma miseria, la misma esclavitud, la misma vanidad absolutamente injustificada: cerdos que ven belleza en el espejo…
Las mismas carencias nacidas de la cobardía.
Follar es feo decirlo, causa vergüenza; pero hacerlo no causa inquietud alguna. La palabra sigue causando estragos en la moral humana.
En la ignorante moral humana.
Hipocresías que se aceptan borreguilmente.
Todo lo malo dura una eternidad.
Dios es una vaca desangrándose colgada de los ganchos de un matadero.
Y la felicidad es un estado de permanente idiocia.
La felicidad y la fe, a dúo; solo existen en cerebros planos, poco eficaces.
Cerebros longevos que eternizan lo mismo, los mismos días, las mismas palabras mal escritas, mal pensadas, mentirosas.
Siento asco por los insectos, si fuera gigante contrataría a una empresa de desinsectación para que eliminara esa minúscula ciudad de mi jardín y sus habitantes.
¿Cuánto tiempo llevo escribiendo?
No mucho, ha sido un pensamiento corto que ya ha muerto.
Cuando el pensamiento ha adquirido tres dimensiones, es cosa, es acto.
No me importa lo mucho que duran las palabras, porque no están pegadas a mí.
No las veo en mi cuerpo al despertar. No van prendidas de mi cuello o la muñeca. No he de subir en ellas para ir a un trabajo eterno de esclavo.
Y cuando las leo, no entiendo como puedo haber escrito eso.
Que las palabras duren largo tiempo, me parece bien.
Indiferente.
Pero mi larga vida no me es indiferente, ni la de ellos los ajenos. Los que no quiero.
Un escritor tituló su novela: La insoportable levedad del ser.
Los seres no son leves, duran millones de años, duran toda la vida.
De lo que realmente se trata es de la desquiciante longevidad de las cosas y los seres.
Breve es su placer y el mío, cuando agitando sus pechos contraídos y agitados, se convulsiona y se deja caer encima de mi pecho, jadeando: “Me corro, me corro…”.
Si la felicidad existe, solo dura unos segundos.
El rey ha muerto. Bien, que siga muerto que no viva más, ya ha habido suficiente.

 

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Francine Dee

En Telegramas de Iconoclasta.

Sin sutilezas

Y si digo que te quiero, no hay sutileza alguna en ello.
Adoro tu pensamiento y ansío follarte. Metértela.
No puedo querer a un cerebro o a un coño simplemente.
Entendiendo esto, es legal que bese tus pezones con obscena devoción sin menoscabo de tu mente.