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Por tercera vez desde que estoy vivo, el socialismo ha creado una gran crisis y hundido la economía en España.
El socialismo en una secta evangelizadora de la hipocresía de una población controlada brutalmente por una burocracia millonaria en costos, con las emociones contabilizadas y legisladas. Una secta que pretende legislar incluso los momentos más íntimos de las familias y destruir al individuo para crear una conciencia insectil donde el sumo sacerdote será la reina de la colmena, el líder que gobierna.
La actual crisis no es causa de la guerra ruso-ucraniana, es lo de siempre, el socialismo es una secta destructiva de la libertad y la nobleza que empobrece a su plebe hasta el ascetismo.
El evangelismo socialista centra sus ideología en la banal difusión y adoctrinamiento de los sexos y sus perversiones o enfermedades, en los presuntos cambios climáticos (recaudación usurera), en el vegetarianismo (la ingesta de carne no es buena para mantener la mansedumbre del pueblo), los azúcares (demasiada energía para el cuerpo y la mente) y el tabaco, por ser reflexivo y no narcótico y olvidadizo como el consumo de alcohol y cocaína (tan extendido entre las clases política y alta).
Hay una película donde unos soldados encierran a todo un pueblo en una iglesia y, tras atrancar sus puertas y ventanas, le prenden fuego.
Es una idea aproximada de lo que pienso que debería ser una buena política en estos momentos: incinerar como vulgares cadáveres a los sectarios y continuar viviendo más o menos estafados; pero sin que nadie te toque los cojones diciéndote que eres una buena vaca mansa, hijoputas.

Iconoclasta

(Policía patrullando en las vacías calles de la España Nazi de los días y noches de cárcel para la población)

Australia es una república islámica fundamentalista sometiendo a su ciudadanía a la prisión y asfixia por el cuento del coronavirus. Tiene el récord de ser el país más cobarde del mundo.
China podría serlo; pero como es una dictadura con muchísimos años ya, lo que más la define es genocida, porque le es más fácil matar un chino que curarlo.
España es una alumna avanzada de China; pero debido a ser un país de gran tradición dictatorial y un folclore propio, los jerarcas actuales o gobernantes nazis españoles pertenecen a las generaciones sucias y son de otras maneras de acosar y encarcelar a la población; aquellas generaciones cuyos padres, abuelos y bisabuelos, decían que con Franco se vivía bien.
Aquellas generaciones de españoles que eran decididamente alérgicos al trabajo (la corrupción de Franco era descendente, empezaba en él y bajando por todos los jerarcas, contagiaba al obrero en su indignidad y desidia; se premiaba lo oral en lugar del trabajo); y al: “Bueno, si lo han metido en la cárcel, lo han torturado o lo han fusilado, algo habrá hecho”.
Mi principal “síntoma” de coronavirus consiste en una inflamación de la memoria: las noches grises del nazismo del coronavirus y sus serenos son idénticas a las del franquismo con sus grises asesinos y sus serenos delatores.
Y la actitud de la gente con su miedo a cuestionar los decretos de prisión y asesinato, también es la misma que en la gloriosa era franquista (para ellos): “Si no se vacuna, que lo maten o lo metan en la cárcel”.
Con Franco estaba prohibida la palabra “comunismo” y con el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus (también conocido con el eufemismo de presidente español), están prohibidas “libertad” y “respirar”.
De hecho el lema universal de la Nueva Normalidad es: La libertad es enfermedad y respirarás como tu Caudillo decrete.
Franco y el presidente nuevo y normal tienen el mismo fin: el poder absoluto y eternidad ejerciéndolo sin importar los muchos muertos, enfermos y hambrientos.
Hay millones de españoles que no quieren ver el golpe de estado que el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, cometió a mediados de marzo del 2020 en una aparición televisiva, maquillado teatral y burdamente con ojeras; decretó que no le temblaría la mano para poner freno al coronavirus y a los que no obedecieran a los decretos de prisión, acoso y represión del Nuevo Régimen Español.
Se impuso el bozal (vulgarmente mascarilla) con la aberración de que fuera obligatorio para respirar a cielo abierto. El bozal tiene tres fines: dada la dificultad que conlleva expresarse con bozal, no solo fonéticamente, sino por la ausencia de las líneas de expresión del rostro; es el método más eficaz para evitar que los españoles entre sí, pudieran criticar el nuevo régimen nazi, o hacerlo en menor medida. Y por otra parte, llevar bozal es inculcar el miedo en la población y hacerla sentir que la rodea la muerte. El miedo es la otra herramienta más eficaz. La que queda, la humillación es la más obvia; un pueblo humillado es la prueba de sumisión a su amo. Sin lugar a dudas, el bozal (vulgarmente mascarilla) es el saco de alfalfa del burro (la población) y sus riendas: no deja hablar, no permite donde ir libremente.
El Nazismo Español es líder mundial en prohibir la respiración y con ello enfermar a su población que respira sus propios deshechos biológicos en todo momento. Un resfriado se convierte así, automáticamente en coronavirus o algo peor.
Y ahora, los que se abrazaron acobardados a las rodillas del Nuevo y Normal Caudillo, no pueden dar marcha atrás en su indigno y mezquino desprecio a la libertad, ya que fueron también los primeros en aplaudir al dictador en las tardes de los días de prisión que siguieron al golpe de estado nazi: la policía acudía a los barrios para jalear a la población a que eufemísticamente, aplaudiera a los sanitarios y a sus mismísimos carceleros como protectores de sus vidas. Fueron tantos los que aplaudieron que era imposible esconderse de la vergüenza que luego llegaría y conduciría a sentir un odio feroz hacia los no vacunados (como los alemanes a los judíos) porque aquellos les delataban con su libertad, la miseria y cobardía de servidumbre profesada al nuevo régimen instaurado.
Esa vergüenza de la cobardía y sumisión de una sociedad mayoritariamente decadente en su cobardía e infantilismo, la Nueva Normalidad Nazi gracias sobre todo a una potente y e inescrupulosa red nacional y regional de jueces corruptos, la combatió psicológicamente con el pasaporte sanitario-veterinario de vacunación de coronavirus. A la mayoría se la dotó de una nueva identidad y su código que les permitía, tras mostrar con orgullo patriótico su obediencia al régimen, acceder a lugares vetados a los disidentes o no vacunados (por la razón que fuera). Un “pasaporte” que es ni más ni menos que la copia de la cartilla de razonamiento y cupones de ahorro del franquismo. Si no estabas de alguna forma inscrito en el sistema franquista, no podías acceder al alimento o su ahorro. Simplemente cambia el formato de analógico, al actual digital mediante teléfono móvil.
Y así, nuevamente, se creó una moral que canibalizó todo asomo de ética, como ocurrió con la Santa Inquisición y sus festivas torturas y cremaciones de personas en las plazas de los pueblos y ciudades, atiborradas de mezquinos sedientos de muerte.

Tal vez, en un futuro no muy lejano, el pasaporte sirva también para reclutar con diligencia y precisión individuos aptos para las próximas guerras que se avistan en el horizonte. Porque realmente, en el momento en el que se escribe esta historia de la Nueva Normalidad, la geopolítica está tendiendo hacia un controlado y motivado belicismo (expulsar de sus poltronas a viejos dictadores ineficaces en el nazismo sanitario) para reajustar a los Nuevos y Normales Caudillos a una nueva organización mundial más eficiente.
No tan notoria, dura y millonaria en seguidores como en España; pero así se relata la vuelta al nazismo de las democracias, sobre todo europeas y occidentales.
Al final la Unión Europea se ha convertido en una federación de dictadores y la todopoderosa OMS (la Sanidad Nazi Mundial), es el órgano de arbitraje y recursos para la implementación del nazismo del coronavirus; así mismo reparte proporcionalmente (más o menos, según la amistad) el botín monetario de los contratos con las farmacéuticas inventoras de las vacunas entre los dictadores guardándose su comisión. Usa recursos como, por ejemplo, hacer de los que han optado por no vacunarse los monstruos que buscan la perdición de la humanidad. Y de los vacunados, los mártires beatos que han dado incluso su vida por los demás (el Papa elevó a acto de fe y santidad la vacuna y prometió el cielo a los vacunados a mediados del 2021), es literal, así como suena. Los vacunados forman ya una gran hermandad que cree profundamente ser auténticos ángeles protectores de la humanidad (es necesario este ejercicio de fe para distraer la atención de una mansedumbre y cobardía indigna mostrada a sus líderes nazis); como si vacunarse no fuera un acto personal y único de protección que protege al vacunado y a nadie más; se ha elevado a rango de filantropía beata. La OMS sabe cómo hacer las cosas y vender su saber hacer a los líderes fascistas adscritos a ella.
Negar estos hechos ya históricos sería (ahora sí, con todo academicismo) negacionismo.
A los mal llamados negacionistas que no se han vacunado, que son disidentes por definición (el negacionismo que proclama como herejía el nazismo del coronavirus es una grosera ostentación de analfabetismo) les espera el hambre o que sus cadáveres aparezcan en las cunetas de las carreteras secundarias con un tiro en la nuca (la OMS calla los datos que pueda haber al respecto), como ocurría en las carreteras franquistas.
Porque todo fascismo vive inevitablemente gracias al asesinato, el hambre y la analfabetización de la población.
Solo hay que leer la historia; pero los hay que en lugar de leer (la inmensa mayoría que ha votado al Nuevo y Normal Caudillo como votarían a Hitler) han preferido aplaudir los simplones mensajes de la catequesis nazi del coronavirus, su profilaxis y sus consignas de “libertad es enfermedad” y con un bozal (vulgarmente llamado mascarilla por el régimen) en la boca, besar la mano del Caudillo con un pinchazo en el brazo de una vacuna que no vacuna y necesita muchas, muchas más dosis de refuerzo semestralmente.
Vacunarse debería haber sido un acto tan cotidiano y relajante como no vacunarse; pero en cuestiones de fascismos, es necesario demonizar a unos y santificar a otros, según le vaya bien al Caudillo en el momento que crea oportuno: crea sectas y vencerás. Y así ha sido fácil y de una lógica fascista aplastante, implantar una segregación racial (por la brutalidad) contra los disidentes.
El Neonazismo del coronavirus se ha globalizado gracias a una prensa y medios de comunicación prostituidos y absolutamente volcados a la implementación del cariño y sumisión a los líderes de un nazismo homicida que exhibe un rancio paternalismo, al que han llamado Nueva Normalidad. Un fascismo tan dañino, moralista, represivo y asesino, que incluso ha sublevado los ánimos de la ultraderecha.
Valga decir por último que el viejo nazismo, el de Hitler, tardó casi quince años en implantarse. La Nueva Normalidad Nazi, se ha implantado tan solo en veinte meses. Los golpes de estado a las libertades comenzaron globalmente a mediados de marzo del 2020.
Y está ya tan arraigado en las decadentes sociedades occidentales que solo una gran y devastadora violencia podría devolver las mínimas libertades biológicas que han sido robadas.

Iconoclasta

El Nuevo y Normal Nazismo del Coronavirus se extiende a idéntica velocidad y proporción que la cobardía humana y su connatural ignorancia.
La sociedad ha vuelto dócil y alegremente (con aplausos) a la época en la que se quemaba gente inocente acusada de brujería; un espectáculo hipnótico para una sociedad podrida.
Realmente el nuevo nazismo es el coronavirus.
Y como todo fascismo sienta sus bases fundacionales militares y legales en su propio analfabetismo y endogamia. El fascismo florece entre las castas humanas genéticamente defectuosas y corrompidas sanguíneamente, abanderando la envidia hacia libres pensadores y creadores y, líneas genéticas limpias.
Es de cajón: si eres un tarado necesitas extinguir a los buenos individuos para que no destaque tu podredumbre genética y por lo tanto, intelectual.
Y en esta fase se encuentran ahora las pseudo democracias mundiales que han adoptado ese aforismo fascista de “nueva normalidad” a su gobernanza de control ganadero y veterinario de la población. Es un momento histórico idéntico al del esplendor de Franco, Stalin, Hitler, Mussolini, etc… Pero con una población sumamente decadente, cobarde e infantilizada. Y por supuesto, el Nuevo y Normal Nazismo Mundial posee además con la potencia del 5G, una cobertura impensable para aquellos artesanos genocidas dictadores ya mentados; para propagar su catequesis de la obediencia ciega, el miedo, la extorsión, el acoso, el encarcelamiento y la ruina de sus habitantes. La avalancha de noticias diarias de decretos de prisión y acoso contra la población suman cientos de miles diarias bombardeadas a cada segundo contra el imaginario patético de sus habitantes. Noticias de prensa, internet y televisión que son auténticos loas o libelos de amor y sumisión a los actuales líderes políticos nazis en el poder.
Ahora cabe esperar cuando, oficialmente, será declarado extinto el último ser humano libre y decente. El que afea a millones de indecentes.
Y esto no es una previsión, es una crónica de rigurosa actualidad, a tiempo real y a pleno 5G (eso dice el teléfono que me muestra continuamente las noticias del nazismo).
Cualquier titular de prensa y cualquier decreto de un gobernante de cualquier país elegido al azar lo corrobora.
Y sobre todo, los muchos millones de humanos que lucen con orgullo patrio ante los camareros o gorilas de discoteca, su brazalete nazi o pasaporte covidiecinueve con pauta completa.
La libertad es enfermedad y todos temerosos, enfermos y obedientes por igual; son las directrices básicas ideológicas de la “nueva normalidad” del Nuevo Nazismo del Coronavirus.
Si un policía te ve comer por la calle cualquier cosa, con toda seguridad se sentirá ofendido y posiblemente te pida documentación (lo sé por experiencia) porque no demuestras estar suficientemente acobardado.
Y mientras tanto, solo queda verlo venir, esconderse de la policía cuanto sea posible y escribir porque es mi placer y mi inteligencia convertida en tres dimensiones, en el papel, con una costosa y lujosa pluma que marca la diferencia con la vulgaridad, fuera de todo alcance del nazismo que todo lo ve.
Luego diré: este mensaje se autodestruirá en cinco segundos y pulso “publicar”.
¿Habéis visto como no he negado nada? Soy un “afirmacionista”.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

La violenta represión contra el pueblo catalán, el encarcelamiento colectivo y acoso que ejerce su propio gobierno; tiene unas enormes posibilidades de que acabe en un estallido de violencia que, posiblemente cause los primeros muertos en la Nueva y Normal España Penitenciaria del Coronavirus. Esto es aplicable (y un hecho) al resto de las pseudodemocracias europeas y occidentales.
De esos muertos a que se complique la situación hasta desembocar en una guerra civil, no hay mucho recorrido.
Si durante décadas no se hubiera pervertido la educación, y naturalmente la historia, muchos lo sabrían.
Y para mayor inri hay un error en la estrategia de instauración de la dictadura en los nuevos líderes neonazis de las pseudo democracias occidentales, tal como ha hecho el Gobierno Nazi Catalán y el Gobierno Penitenciario Español (el francés, el australiano, el italiano, el austríaco, etc… Una plaga de nazismo planetario apoyado en el resfriado del coronavirus).
El error, el craso error radica en que han asaltado los derechos biológicos de la población: le han prohibido la respiración y el movimiento para el sustento vital por la fuerza, con policía, ejército y mediante chantaje económico y racial. Y no se sostendrá semejante nazismo, porque va directamente contra la naturaleza humana, su biología más básica y necesaria.
El tiempo que se puede poner en jaque la biología, si no se ha sobrepasado, está a punto de llegar al límite. Y el límite lo marca el hambre y el instinto más básico de vivir.
Los actuales líderes neonazis, son víctimas de la ignorancia u oscurantismo que se ha llevado a cabo durante décadas para convertir a las masas de personas en masas de herbívoros rumiantes. Su ignorancia llevará a un nuevo fracaso político social que costará muchas vidas y hambre.
La biología se rige por los caminos de la supervivencia y la violencia, son cosas que van necesariamente de la mano e inevitables cuando se ataca la básica naturaleza humana y su mantenimiento.
Toda retórica política se ha convertido en una patética liturgia y eucaristía digna del nazismo más pervertido fundado por Hitler.
La segregación de los no vacunados (pensamiento libre) es exactamente la racial. Y ahí los líderes neonazis han cometido otro error: entre los no vacunados hay “puros arios” que no asumen conformismo o mansedumbre alguna.
Se puede morir de muchas maneras; pero hoy día la que va tomando forma con más rapidez, es morir por los disparos de un policía adoctrinado (fanático) y acobardado por el resfriado del coronavirus narrado por la prensa del nuevo neonazismo y sus instituciones. Con lo cual, ese psicópata en potencia disparará contra cualquiera que no lleve mascarilla, no guarde una distancia de seguridad o tosa. Porque le han enseñado que si mata la persona, mata la infección y así ayudará a la especie humana a superar el resfriado.
El lema del neonazismo planetario del coronavirus: “la libertad es enfermedad”, es el más dañino y religioso con el que se haya adoctrinado jamás a los jueces, ejércitos y policías.
Ya es tarde, aunque desaparezca la enfermedad quedará el nazismo que seguirá atacando la biología, la naturaleza humana y contra eso, la única vacuna es la defensa, la violenta defensa de los acosados, encarcelados y asfixiados.
Si una canción decía: “antes muerta que sencilla” que dirá la canción de los que están encarcelados en sus casas y además, no se les permite la respiración libre.
Todo nazismo es una orgía de analfabetismo.

Iconoclasta

Para asimilar la educación no se debe perder el tiempo en idiomas extranjeros que no van a servir de gran cosa. El idioma extranjero debería elegirlo cada cual a su gusto y necesidades. Aunque por lo visto, han elegido el modelo de enseñanza soviético (hace muchos años) para que los niños sean jugadores de ajedrez, neuro cirujanos, astronautas e ingenieros de puertos, caminos y canales, físicos nucleares, etc…
Hay cosas importantes como el conocimiento general a los que se les ha negado el estudio: la biología humana (que sepan lo que es respirar dignamente, por ejemplo), la historia sin fechas que memorizar: economía y política. El perfecto dominio del lenguaje de su país o región para el total entendimiento y buena comunicación, geografía útil y práctica; física y matemáticas al nivel adecuado a las expectativas de cada alumno según su orientación de estudios. La informática no ha de ser motivo de estudio, es como usar la televisión, una utilidad de consumo y de uso cotidiano; hay manuales hasta para teclear. Así que no pierdan el tiempo en trivialidades.
Incluso yo fui pequeño, y lo que no entendía, me aburría. Memorizaba lo necesario para salvar un examen y luego olvidaba. Cuando empecé a adquirir conocimientos útiles y criterio, fue cuando salí de la nefasta influencia de una enseñanza franquista. Y la actual, con otras palabras, es una enseñanza doctrinal y dictatorial, donde se pretende influir en los hijos y dejar a los padres fuera de juego en su orientación estudiantil o laboral (razonable, ya que los padres fueron educados y castrados con el mismo sistema educativo).
Otra cosita para esa enseñanza de mierda: cuando se es niño se estudia, se comprende y se memoriza en el idioma en el que se piensa, idiotas.
Y por supuesto, si no se usa un idioma se olvida.
Así que es prácticamente delito robar tiempo de enseñanza útil a los niños, el poco tiempo que disponen para aprender cosas necesarias y un lenguaje eficaz y de comprensión.
Algún funcionario o ejecutivo de gobierno quiso llevarse una buena tajada de comisiones en gastos de personal docente para el bilingüismo de mierda y evitar una educación lógica, funcional y que realmente abra un abanico de posibilidades a los niños. Porque hasta ahora las posibilidades que les han inculcado son: banalidades sobre el homosexualismo, el transexualismo y el feminismo. El pene o la vagina no es cosa de niños o niñas (es muchísimo más complejo y posiblemente quien tiene vagina o pene aún no sabe que debería tener otra cosa, no un pene o una vagina necesariamente, por ejemplo), tolerancia indiscriminada y ciega (borreguez); y el trabajo en equipo donde nadie debe resaltar, salvo los que mandan y decretan. Beber alcohol es tolerable; pero fumar, que es un vicio reflexivo y no es narcótico como el beber, es casi delito. Una persona que se detiene para fumar un cigarrillo, es lo más peligroso para cualquier gobierno ideológico y para el empresario, porque podría recapacitar el obrero sobre lo mucho que trabaja y la mierda que le pagan y además, perdiendo un tiempo precioso para la producción. Los borrachos se reinician cada fin de semana y no hay problema. Si no fuera así, etiquetarían las botellas con accidentes de tráfico, padres maltratando a niños y mujeres, mujeres abandonando a sus hijos, hígados podridos por cirrosis, etc…
En las escuelas no dicen que las ideas y el trabajo de uno son parasitadas por cientos. Sin embargo hay un presidente, un rey o un tirano que lo crea todo. El máximo hacedor ¿no?
Y lo más lamentable y espantoso para la libertad y la imaginación que intentan implantar: el germen del pensamiento insectil o colonial.
Lo que pretenden enseñar en las escuelas son doctrinas y fábulas casi religiosas. Conocimientos intrascendentes que se aprenden viviendo, con la experiencia y el desarrollo normal de todo individuo en su medio y no requieren reventar la educación útil y eficaz de los niños en la escuela. Otra cosa que deberían entender los indecentes docentes del puritanismo actual.

Iconoclasta

Se acabó, si no tienes un blog no podrás ejercitar la literatura con las palabras que elijas sin castrar tu obra.
Todas las redes sociales, con especial hincapié en tuiter y feisbuc son las guardianas del nuevo fascismo que ha surgido como una infección paralela con el coronavirus (en caso de no haber sido el coronavirus la herramienta para robar cualquier asomo de libertad individual). Toda palabra que consideren malsonante sea en el contexto que sea (no importa si es literatura de ficción, humor o ensayo) será censurada.
Las redes sociales se han colocado en primera fila para acabar con cualquier libertad de expresión y juzgan qué palabra les gusta y cual no.
Me parece bien, es su puta casa. Yo en mi casa hago lo que me sale de la polla. Así que a la mierda con los “me gusta”. Mientras tenga humor servirán las “suciales” redes para llenar mi espacio con los enlaces de lo que publico en mis blogs; cosa que más pronto que tarde, me aburrirá.
Cualquiera con un nivel medio de capacidad lectora sabe que el fascismo se apoya en una ignorancia y una espantosa falta de creatividad e imaginación. El fascista no tiene de esas cosas. Es simplemente un imbécil (sea comunista o capitalista) envidioso que odia el arte o el ingenio que otros pueden tener.
A ver si va a resultar ahora, que el cochino Franco era un premio nobel de mierda; cuando su innombrable libro debería estar en los cagaderos de los burdeles para limpiarse el culo con sus hojas en caso de emergencia, como en tiempos franquistas se usaban los listines telefónicos en los bares.
Las redes sociales han regulado su nivel de expresión, al nivel de la ignorancia de sus usuarios, promoviendo y acelerando la castración intelectual; tal y como ha ocurrido con el cine, que lo han convertido en un espectáculo siempre para adultos menores de cinco años mentales. Afortunadamente aún quedan Netflix y Amazon Video creando cosas serias para adultos formados. No sé cuánto durará; pero mientras tanto, mis respetos para estas dos compañías.
El cine murió antes que la literatura, porque era más visual y enganchaba a mayor número de cabestros. Leer es algo más marginal si pretendes algo bueno. Porque catedrales del mar, pilares de la tierra, crepúsculos, sinsajos, potteres, etc… No es literatura, es adoctrinamiento puro para conducir a los borregos a la ignorancia más elemental. Se trata de manuales de superación tipo: “Consiga ser un perfecto mediocre en 15 días”.
Nadie me puede prohibir escribir “maricón”, “puta”, “follar”, “tortillera” o cualquier otra lindeza que se me ocurra. Si existen las palabras, las uso y si no, las invento.
El lenguaje es lo más sagrado de la comunicación, cualquier censura sobre el mismo, es el mortífero veneno contra la imaginación, la creatividad y por supuesto, la más esencial libertad: la de expresión.
Los arribistas políticos, jueces, policías, militares, editoriales, cadenas televisivas y plataformas sociales en internet, se han erigido en los máximos censores de las palabras.
En las dictaduras fascistas o comunistas de siglos pasados se quemaban y prohibían libros. Los nuevos fascismos van directamente a por las palabras.
Y la RAE, dando entrada a ridículas nuevas voces y regulando los parámetros ortográficos a la ignorancia imperante, se ha constituido en la gran puta de todos los censores.
Que descanse en paz la literatura, el arte y la historia. Ha llegado la extinción de la inteligencia, la intelectualidad y la libertad creadora; pero ante todo, ha desaparecido todo asomo de ética y honestidad. Todo se ha prostituido a la cobardía y al servilismo de un rebaño de tarados mentales en plena fase de muerte por decadencia.
La cobardía rige el nivel de expresión y los fascismos del oscurantismo (actual ignorancia) son los que plasman el sello de “Censurado” en cada palabra.
Si alguien hoy quisiera escribir y publicar una novela como La Naranja Mecánica o realizar un corto como Un Perro Andaluz (“perro” no se permitiría, ni siquiera en Francia donde se realizó), serían obras censuradas y masacradas por las redes sociales, los ministerios de inCultura, los políticos, las editoriales, los curas, los militares, los policías, los alcaldes y los ignorantes profesores de escuela.
En serio, el cine murió hace una década y ya no puedes comprar un solo libro que tenga la categoría mínima para no ofender tu inteligencia.

Iconoclasta

Los médicos de hoy son incapaces de dar un diagnóstico, ni siquiera como posibilidad informativa al paciente, si no tienen una imagen o un análisis entre las manos que les diga lo que le está ocurriendo. Y si supieran algo de medicina, tampoco diagnosticarían por simple dejadez o para evitar un error que los pudiera poner en evidencia, o por sacarse al paciente de encima rápidamente. Si los médicos de antaño hubieran actuado como los presentes, la especie humana estaría extinta al fin.
Los profesores omiten y tergiversan hechos históricas y éticas practicando un oscurantismo disfrazado de tolerancias dogmáticas impuestas por un gobierno fascista bajo su decorado democrático.
En la universidad, con dinero compras una titulación en cualquier carrera.
Los políticos son auténticos analfabetos que propagan machaconamente su ignorancia entre los habitantes del país que saquean (o pretenden) y cuyos votantes no entienden nada de lo que está perorando el charlatán. Cuando alguien no se entera de lo que dice un político, no se debe a la riqueza ni al academicismo del vocabulario del político; se debe a que el propio timador no entiende lo que le han escrito en el papel y así lo transmite a la chusma que lo escucha con caras de murciélagos colgados de un techo.
Los padres son incapaces de educar a sus hijos porque ellos mismos no fueron educados en la madurez y la ética.
Los hijos crecen débiles, dependiendo de un teléfono, encerrados en grandes granjas (ciudades y pueblos) y viviendo sedentariamente. Recibiendo los mensajes de un televisor que se entromete con sus decretos y dogmas en la intimidad familiar.
La esperanza, la gran esperanza de futuro para esta sociedad decadente, es que los hijos sean directivos de empresas, políticos, científicos importantes, filósofos o yutubers.
Los trabajos manuales o mecánicos, no son una opción para los hijos, ya que los padres no podrían alardear con sus amigos de que sus hijos acaban de entrar a trabajar en una empresa y ya los han nombrado consejeros delegados.
Decir que un hijo es electricista o albañil, es tan vergonzoso como llevar el teléfono móvil prendido del cinturón del pantalón. El analfabetismo funcional y una vanidad irracional y desproporcionada es una mezcla letal para la ética y el coraje.
Nadie se pronuncia en contra de la opinión de otro con firmeza. Se habla despacio, buscando muy bien las palabras (pobreza de léxico), con un tono de voz tirando a susurro para no parecer beligerante y actitud sonriente y tolerante para ponerse en el pellejo del otro.
Se le dice al contrario que comprende su opinión y que la respeta; incluso que tiene la razón, si pretende ser muy molón y amigable.
Es esa falta de determinación y valor, con la que los padres impregnan a sus hijos de la mediocridad que los docentes de los colegios no han acabado de inducirles.
Fumar puede ser un vicio asqueroso; pero si en lugar de tabaco los hijos fuman marihuana, “está bien si no abusas”. Emborracharse los fines de semana es incluso necesario, ya que ayuda a desahogar la tensión de la esclavitud del estudio y la poca trascendencia propia. Y así, miles de universitarios, varias veces al año se concentran por millares en un único rebaño para celebrar que se han rasurado esa mañana al despertar los genitales.
Y así es como al final, una sola persona, con toda probabilidad un inmigrante; realiza el trabajo de veinte.
La sociedad actual ya no puede absorber más mediocridad, se ha colmatado de ella. Y de hipocresía y banalidad.
Y de una cobardía que asesina libertad, coraje y entendimiento.
Los borregos se dejan hacer, comen sin dudar lo que su fascista amo les proporciona y se meten obedientes en el redil cuando se les ordena dejando paso a las brigadas nocturnas que recogerán sus excrementos y entre ellos, su libertad para procesarla en comida rancia de nuevo.
Esta sociedad es una inmensa corporación de ganadería humana.
Y cuando hay que sacrificar a las reses, éstas aceptan el designio con aplausos y cariño hacia su matarife: el analfabeto político que ha impuesto mediante decreto a unos ignorantes veterinarios o curanderos para envenenarlos.

Iconoclasta

Pocas películas usan tantos medios para convencer a los ignorantes de lo maravillosa que es la actual sociedad occidental. Es tan edulcorada, que incluso es peligrosa su visión para los diabéticos.
Fast & Furious 8 es el mensaje doctrinal por excelencia, se ha convertido en una película de escuela infantil y juvenil.
Rozaría la caricatura sino fuera porque pretenden que sea una parábola religiosa en la que se ensalzan las grandes virtudes religiosas y éticas como la obediencia, la fe, la moral, la honradez, la ética, el valor, el esfuerzo, su triunfo y recompensa; familia, amistad y más mierda que te va saltando a los ojos como un cuervo hambriento. Todo ello en un ambiente y lugar saturado de banalidad, materialismo, embriaguez y sexo de postal. Las tías que aparecen entre los coches, tienen el coño relleno de goma espuma y más seco que la mojama de perfectas que son. Los penes de los pavos motorizados serán pequeñitos pero juguetones y desprenderán aromas de miel y hierbabuena para atraer a las idiotas de buen follar; y en lugar de semen escupirán aguas frescas de muchos sabores y colores. Serán eso sí, obscenamente fértiles y tendrán pequeños hijos cabestros como ellos mismos.
Mismamente como si toda esa alegría, sensualidad, riqueza y erotismo, fuera la forma de vida habitual de una sociedad deprimente, represiva, cobarde y masacrable.
Esas escenas de mal cine son la versión pornográfica de la mísera sociedad cobarde, triste, adocenada y ebria que me explota en las narices.
Porque sinceramente, después de haber visto la cara más repugnante de esta sociedad con el coronavirus, ver siquiera el inicio de la estúpida película, ha rebasado mi capacidad de aguante.
Será espectacular el número de aplausos de los sincerebro cuando sus dictadores cobardes del fascismo del coronavirus como Sánchez o Iglesias en España, decreten la encarcelación de los enfermos en los campos de concentración que están preparando (según tenían pensados ellos mismos y dijeron públicamente en ruedas de prensa) con el nombre de “arcas de noé”.
¿Seguirán haciendo mierda de películas como fast & furious? Seguramente las harán aún peores, porque todo arte y ciencia se ha prostituido a las tecnodictaduras del coronavirus.
Por supuesto, cuanto más miserable es un país, más represiva es su dictadura y mayor número de muertos y enfermos causa: España es el ejemplo mundial del fascismo más letal en la actualidad.
En definitiva, quien tenga algo de cerebro, cuando su hijo vea una película como la mentada que lo eduque: esas películas son propaganda de los gobiernos del coronavirus. Nadie es así de rico y feliz de mierda en esta puta sociedad, solo unos pocos que han nacido con suerte en un lugar y tiempo adecuados a ellos.
Porque cada noche de viernes y sábado escucho a los borrachos vomitar y llorar su apestosa vida.
Y cuando follas rabos y agujeros huelen a orina y mierda, hay que ser explícitos en este punto; sin piedad.
Decidle a vuestro hijo sin ningún pudor que la vida en esta sociedad que le ha tocado vivir es una continua miseria de esclavitud, pobreza y podredumbre mental. Rigurosa y severamente controlada por unos políticos que han vestido su feroz fascismo de paternalismo y buenismo.
No permitáis que se convierta en un reguetonero borracho que a los cuarenta años aún seguirá pensando que será un multimillonario con kilos de cadenas de oro en el cuello y cien putas a su disposición cada noche.
Y por favor, no le dejéis que se haga maricón o tortillera por consejo de sus profesores (corre un grave riesgo de que ocurra), preocupaos por su educación; no dejéis nada de las cuestiones de ética y cultura en manos de los docentes que solo buscan convertirlos en bestias serviles afines a los medios de represión y control.
Que no se fíe nunca del cine, la literatura y la cultura de esta época, son falsas y conducen directamente a la persecución y asesinato de la creatividad del individuo para que el adocenamiento de los nuevos dictadores del buenismo lo llene y arruine todo.
Y bueno, si no hay más remedio que ver una mierda de película, que sirva para que entrenéis vuestro vocabulario de insultos llevados por el ambiente propicio a ello.
Jamás morirán los que deben, así que esto va para largo, hasta que venga un Nerón maricón y le pegue fuego a todo de una vez por todas.

Iconoclasta



Lo dice uno de los medios de comunicación del Régimen Español, La Vanguardia.
Y no como se decía antes, que se encontraba en los pangolines y más recientementente, en los murciélagos.
Los pobres tenemos la culpa de la pandemia por vivir en casas pequeñas y mierdosas. De ahí que la dictadura española nos confine (como lo ha hecho la dictadura china) hasta morir, para que no contagiemos a los ciudadanos pudientes y a los ciudadanos pobres que son afines a la dictadura española y le comen la polla a ricos y cargos del gobierno.

Los gobiernos de la globalización del coronavirus forman una corporación de delincuentes y dictadores que les caracteriza a todos ellos una retórica meliflua, dirigida a la infancia de entre los ocho y doce años, justo la edad mental de sus votantes.
Ningún escritor imaginó jamás una sociedad tan maligna y tan tóxica como la actual. Esta que ha robado la libertad por medio del coronavirus y el terror que produce en los castrados humanos o ciudadanos.
Cuando todos esos millones de votantes deficientes sean conscientes de la mierda que comen cada día y que la cobardía los ha llevado a la ruina y además a la indignidad, será tarde.
Porque la retórica venenosa de falso proteccionismo paternal, cambiará drásticamente; en lugar de ser ciudadanos, pasarán a ser ya sin eufemismo alguno: tarados y taradas que no se pueden valer por sí mismos sin sus líderes fascistas (sean de derechas o izquierdas, es la misma mierda). Conducidos por mano firme, esa que jamás les temblará a los tiranos del coronavirus y sus secuaces, la bofia, los militares y los jueces.
Es el peor escenario que podría haber sido posible.
Y el reinado de estos políticos degenerados durará generaciones y generaciones. Tantas que en cinco o seis, las crías de los tarados y taradas (añadir el toponímico que corresponda) ya nacerán castrados gracias a la endogamia, una selección genética enferma que hace de la imbecilidad una característica cualidad humana. Ya no necesitarán los tiranillos orar su mierdosa retórica de adoctrinamiento institucional y mansedumbre.
Destaca Europa, un continente tan decadente como viejo; cosa que lo convertirá en la sede de la dictadura mundial. Una triste y peligrosa cueva de Ali Babá y los cuarenta ladrones (sí, ya sé que serán muchos más, coño); pero sin ninguna gracia.
Pero tampoco será tan fácil para nadie, son demasiado idiotas para llevar bien sus repúblicas bananeras y ocurrirá algo terrible y de muchas muertes; tantas que las reses humanas añorarán el coronavirus y la feria que montaba la bofia para tenerlos contentos todas las tardes, confinados en su miedo y miseria.

Iconoclasta