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Los indepas catalinos pacíficos y no pacíficos tienen un asombroso parecido con los habitantes de la taquilla C18 de Men in Black 2.
Solo que los independentistas catalanes no son tan graciosos y son mucho menos inteligentes que los seres de la taquilla C18. Por otra parte, Torra o el Dador de la Luz, no tiene ni mucho menos el gracejo del portavoz de la taquilla.
Es para partirse el pecho riendo, una genialidad… (la taquilla C18 por supuesto, no los racistas indepas catalanes).

Es el único personaje decente e inteligente de toda la mitología de la biblia y su nuevo testamento. Un soplo de luz, aire fresco, sensatez e inteligencia en un texto oscuro, confuso y absolutamente artificioso, redactado para el gobierno de las reses.
Su carisma es muy superior al protagonista (el mediocre Jesucristo).
Y en la película Jesucristo Superstar (1973), Poncio es pura genialidad.
Poncio Pilatos es fascinante. Solo tuvo que mirar a los ojos de Jesucristo para ver la locura y entender.
Aunque todos los mitos inteligentes y sarcásticos lo son, en cuanto pretenden hacerlos reales o les dan un toque humano, se convierten en pura mediocridad. Sin embargo, Poncio Pilatos ha resistido muy bien el paso del tiempo, nadie lo ha contaminado porque no hay suficientes cerebros operativos para entender su gran sarcasmo y su inteligencia acerada y libre de moralidades baratas (crítico con Roma, crítico con los judíos). Un pensamiento libre adelantado miles de años, incluso a nuestra época.
Ojalá hubiera existido semejante genio.
¡Bravo por él y el escritor que lo inventó!

Menos mal que la serie de ciencia ficción es más mala que pegarle a un padre con el calcetín sucio en la puerta de una iglesia, y por eso me importa una mierda que salga la cuota necesaria de mariconez, bollería o transexualismo, incluso queer-ismo.
La puta que los parió…
Netflix muy oportunista y buscando clientes donde sea, te mete a la fuerza, en una nave espacial a un monstruo LGTBI.
Yo me doy de baja, no puedes ver nada sin que salga un gazapo maricón.
Pronto harán la versión Alien Gay. Me refiero a que el Alien se llamará Petunia, tendrá tetas caídas y un pene minúsculo del que se enamorará un queer pedófilo y zoofílico con banderita arcoiris en la frente.
Y para mayor inri concluirá el guión además que al fin y al cabo, el Alien no deja de ser un inmigrante hambriento y sediento.
Puta madre…
Que harto me tienen. ¿Habrán hecho en la nueva parida de El Rey León, del jabalí o babirusa un maricón también?
Da miedo, son tan capaces e impunes…

Ahora sí “quemecansao”.
Estoy hasta la polla de que en todas las películas deba de salir una pareja de julandrones ingeniosos de mierda besándose, abrazándose y dándose por culo con filtro de difusión de los putos cojones.
Ya no empiezo una peli de Almodóvar porque sé que a veces saltan rabos sin previo aviso, incluso en 3D y con una definición de un trillón de megapixels.
Coño, es que en casi todas las pelis tienen que salir los maricas de turno. Las tortilleras no me molestan porque me ponen, me masturbo con absoluta devoción y normalidad con sus indecencias.
Así que he ido a comprarme la serie completa del inspector Harry Callahan (Harry el sucio, Harry el fuerte, Harry el ejecutor…) y algunas sueltas de El justiciero de la ciudad, con Charles Bronson, que tienen una violencia y cierto aire intolerante con los seres de otras orientaciones sexuales, sin complejo alguno. Que sean fascistoides, me parece mejor que mariconoides.
Era necesario algo de naturalidad en mi vida cinéfila, estoy harto de ver rabos de cerdo como si fueran obras de arte, joder. Tengo el mío y no lo miro tanto, cojones.
Además, en la vida real, los maricas son tan hijoputas como yo, y mucho menos ingeniosos, guapos y hábiles de lo que los pintan.
Y sobre todo, a destacar la elegancia y el saber estar que derrochan en sus días de neurosis u orgullo. Mierda…
Si me das dos tazas de puto caldo, te las tiro a la cara, cabrón.
Con 300 llegué al límite de lo que podía tragar.
Qué aburrimiento con los dichosos julais…

El hedor a descomposición de la carne no augura gratos momentos en el más allá.
Lo que mal empieza…
¿O es que acaso no veis películas basadas en hechos reales?
Un poco de cultura y menos fe jovial y cándida, por favor.

Debido a la patética cultura cinematográfica, cine de serie sub Z para fines de semana chungos y sin dinero; muchos hijos han desarrollado miedos cuasi patológicos por payasos, muñecas viejas de porcelana y cajitas musicales sorpresa.
Y se les llena la boca de orgullo cuando te dicen que su hijo es taaaaan especial en sus miedos, talmente un prodigio (que viendo a los padres se hace absolutamente inverosímil).
Los hay que incluso de mayores, en una partida de póquer tiemblan inconteniblemente porque tienen un joker o comodín en su mano.
Pues como estoy hasta el asco de tantos miedos exóticos, he decidido (si fuera posible que tuviera miedo) aterrarme por los osos panda.
Cada vez que vea uno en una de esas sensibleras noticias televisivas, me cagaré encima de miedo y así seré especial.
Acto seguido actualizaré mi estado en feisbuc contando con pelos y señales el mal rato que he pasado y lo que se me han aflojado los intestinos. No hay nada más malvado y que dé más mal rollo que un oso panda llevándose a la boca esa obscena caña de bambú. El mal en estado puro.
También he sopesado aterrorizarme ante los negros albinos; pero me tacharían de negrófobo y no me darían un puto like, de esos que van muy bien para limpiarse el culo.