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Con la última película de James Bond, Sin tiempo para morir, 2021; se ha conseguido hacer del agente secreto una especie de Tintín al que George de la jungla 1997, de Disney, supera en violencia, aunque no en comicidad. Las muertes en las películas de Bond, se han hecho tan dulces como beatos los disparos sin sangre ni su color. Es un tanto triste, sobre todo si Fleming viviera para ver la cosa piadosa y monacal en la que han convertido al castrado y asexuado 007.
Desde aquel James Bond de Casino Royale 2006 hasta la actualidad, han conseguido en quince años hacer de las películas del agente secreto una especie de saga de héroes tan sosos y repetitivos como los de marvel, dirigido exclusivamente al público infantil y adolescente. Y eso se debe a que las productoras audiovisuales solo realizan obras que coinciden con el nivel intelectual del gran público, es algo básico para obtener beneficios.
Esto quiere decir que la calidad del cine se ha situado a la altura del público. Y si el gran público tiene una mentalidad de entre cinco y 16 años, el cine adulto ha muerto definitivamente, es obvio.
Pareciera que en las películas de adultos, ya disparan con pistolas de juguete con lo que los actores tienen que hacer ellos el ruido del disparo o la onomatopeya, como hacíamos los niños cuando no se nos prohibía jugar como queríamos, con aquellas pistolas de plástico tan peligrosas ahora para las dictaduras de las falsas democracias socialistas o liberales de mierda, en su idioma nazi.
Lo que no debería pasar inadvertido a la chusma, por muy deficiente mental que sea, es que en las películas cuando alardean de que censuran el consumo de tabaco, no se censura la ingesta de bebidas alcohólicas, que son el gran daño sanitario y sociofamiliar de las actuales sociedades.
Con las películas de James Bond en este caso, porque la censura ha infectado todo el cine adulto; es exactamente lo que ha ocurrido con el neonazismo surgido mediante el coronavirus en las podridas y decadentes democracias europeas y de corte occidental: las estadísticas sobre el nivel intelectual de la población confirmaron que era el momento de encarar la dictadura ya que sería acatada, obedecida y adorada por el noventa por ciento de la población, que a su vez es exactamente el mismo porcentaje que se ha vacunado incluso hasta cuatro veces a pesar de que no había vacuna de nada. Y a su vez es el idéntico porcentaje poblacional que ostenta ese intelecto entre infantil y adolescente; o sea que la población adulta ha descendido peligrosa y graciosamente hacia la deficiencia mental.
Han corrompido el cine, la literatura, la historia, la educación, la inteligencia, el ingenio, la madurez, la dignidad, el valor, el esfuerzo, la creatividad y la determinación; con lo cual ya puede decirse que la especie humana se ha extinguido. En las guerras y pandemias ya no mueren seres humanos, solo son vacas sin ningún valor intelectual intrínseco.

Iconoclasta

Lleva lloviendo tres semanas.
Dan ganas de quejarse como Sarah:
“– ¡Esto parece más surf que patinar! Podría dejar de llover por una vez”.
Y que alguien como Eric Draven nos responda también, con tristeza y esperanza:
“–No llueve eternamente”.
El Romanticismo y su feroz existencialismo murió devorado por la vulgar y cobarde sonrisa cultivada en el buen y manso ciudadano. Y de alguna forma hay que recrearlo para que el coraje no sea devorado por la cobardía.
No ha habido en la historia de la humanidad causa alguna de optimismo que justifique la sonrisa mansa, el frívolo y artificioso optimismo como el que hoy inunda la decadente sociedad para conjurar sus miedos ignorantes.
Todo comenzó con la banal y caníbal sonrisa optimista de los que han pervertido la historia y la nobleza hasta hacerla mierda: reyes, políticos y sacerdotes de cualquier pelaje.
(Entrecomillado, diálogo de El Cuervo, 1994)

Incluso los grandes y prestigiosos estudios cinematográficos se han volcado en realizar malos telefilms. De los peores que se han visto nunca en televisión.
Todo lo que no sea superhéroes y animación infantil, o sea, para todos los públicos, está vetado.
Cine, difusión cultural y literatura inteligentes, o al menos para adultos formados intelectualmente, han muerto.
Son vergonzosos los diálogos y fotografía. Los actores son meros aficionados de asociaciones de padres de alumnos.
Toda la industria mundial de cine y televisión se ha volcado en fabricar series televisivas y crean títulos que llenen los menús de ofertas de entretenimiento para que los abonados tengan mucho que elegir entre ingentes cantidades de basura.
Los reportajes han quedado sepultados por una gran avalancha de mierda. El canal Viajar ha desaparecido (de Disney por increíble que parezca; se habrán dado cuenta de que tenían un exceso de cultura) de las plataformas de televisión de pago en España. Sus reportajes eran demasiado buenos (y caros) y en algunos de ellos, se hacían críticas sociales y políticas, exponiendo algunos momentos críticos de la historia del lugar o de algunos de sus personajes más abyectos. Y la pobreza no se ocultaba.
En su lugar han encajado un canal de viajes puramente comercial, de factura casera, de calidad de televisión de barrio realizado por aficionados; donde emiten grabaciones caseras de blogueros que no tienen formación, técnica y ni siquiera vocabulario para comentar lo que mal graban: esos espantosos videos caseros.
La alternativa son los docu-dramas de national geografic, discoveris, canal historia y toda esa mierda que repite la misma escena entre cortes publicitarios constantes. El reality show de la difusión cultural o cultura para mansos sin inquietud intelectual alguna.
¿De verdad no les da vergüenza cómo están prostituyéndose a la mediocridad? Lo cierto es que Disney (el Vaticano de EE.UU.) es una de las grandes corporaciones que apoyan el neonazismo al que se han convertido las democracias occidentales.
De hecho, no son necesarios los censores, los programas de cultura y difusión son tan banales e incapaces de toda crítica que, ya funcionan autocensurándose sin que nada ni nadie los controle. Ocurre lo mismo con la prensa, se ha prostituido tanto al poder del neonazismo que muchos de sus “periodistas” accederán a altos cargos políticos sin necesidad de ser elegidos en votaciones. Se ha contaminado de innumerables blogueros que llenan los espacios en blanco de las ediciones y se usan para ensalzar esta nueva cultura del analfabetismo, consumismo, cobardía, indolencia y mansedumbre de un occidente muerto en su decadencia de circo romano.
Un Occidente que caerá bajo el poder un nuevo Oriente, como indican los hechos de la actual política internacional basada en la conversión de libertad y democracia a un fascismo de control tecnológico-sanitario e ideológico del adocenamiento, gracias a la herramienta perfecta del control de masas: el coronavirus. La globalización siempre consistió en repartir la pobreza, no la riqueza ni la cultura. Consiste en clonar la intelectualidad, comportamiento y necesidades de la masa trabajadora, repitiéndolas en todo el planeta. Y se ha conseguido con bastante acierto y aproximación, crear el ciudadano perfecto que paga (un único pensamiento en millones de reses humanas trabajando) trillones de billetes en impuestos a los jerarcas neonazis en Occidente, o a los burócratas fascistas comunistas de Oriente.
Ahora hay un enfrentamiento entre el fascismo comunista y la incongruencia semántica que es el fascismo-liberal de las viejas y acabadas democracias occidentales.
Por eso ha sido necesario pudrir la información, la cultura y las artes; para que la chusma o plebe, no sepa discernir. Y si se le ocurriera algo semejante al análisis o razonamiento, que piense lo que se emite constantemente.

Iconoclasta

Nuevos mártires para el martirologio y catecismo de la vacunación de la Bondad Suprema y Filantrópica.

Nadie sabe si existen, es tan probable como que aún queden no vacunados vivos.

El Nazismo es una simple orgía de mentiras y alegorías de religiosidad sanitaria.

Y es que la ola de NeoNazismo Mundial ha podrido incluso el cine.
Nunca se habían hecho tantas películas infantiles que hicieran caer la baba a tantos adultos con problemas de psicomotricidad.
Es realmente humillante ver los títulos.
El cine más blanco siempre es de las dictaduras más negras.
Oscurantismo total.
Dentro de unos meses, quemarán brujas en las calles.

Joe (Joaquín Phoenix) dice con la cara ensangrentada:

–Tío… En serio, no sé que coño está pasando aquí; pero la verdad es que… Me importa una mierda.

Ojalá Joker (interpretado por Phoenix) hubiera sido una cuarta parte de lo interesante y dura que esta película.
En realidad, nunca estuviste aquí; retrata la locura como pocas veces se ha visto.
Una apoteosis de cine negro.
Bravo por Lynne Ramsay (directora y guionista) y por Joaquín Phoenix, impresionante.

Antes del resurgimiento del Nazismo Europeo (año 2020 o año 0 del nuevo y normal nazismo) del coronavirus y sus brazaletes nazis de identificación de vacunados por coronavirus, ómicron era la decimoquinta letra del alfabeto griego y no el coronavirus africano.
Ahora ómicron es el grito de odio de la Nueva y Normal Europa Nazi del Coronavirus, es el grito de guerra contra los africanos por no estar vacunados. Dejando aparte que las gallinas europeas y occidentales en general, se han chutado todas las vacunas del coronavirus dejando a los pobres sin ellas (qué rápido se olvidan estas gallinas ponedoras de las penurias del tercer mundo cuando se avecina un catarro ¿eh? 😃. Da gusto la solidaridad, es mucho mejor preocuparse por el calorcito del cambio climático ¿eh? 😃).
Si Alemania en pleno lanzó durante una década su odio hacía los judíos con: “¡Judío!”. Europa usa ahora “¡Ómicron!”.
Dejando hipocresías ciudadanas y cobardes aparte, los africanos no vacunados son un problema porque podrían justificar a los no vacunados europeos u occidentales. También habrá que esperar a ver si la OMS se inventa tantas versiones del coronavirus como letras tiene el alfabeto griego (24). Tal vez deberían recurrir al alfabeto japonés que tiene unos cientos de miles de ideogramas, les daría más facilidades para los coronavirus de vacaciones de verano y las fiestas navideñas.
Con toda esa gente sin vacunar en África es muy difícil para los países nazis europeos justificar la extorsión, segregación y odio que se está dirigiendo contra sus no vacunados (no vacunados por muchas causas, y no por el negacionismo que, es otra enfermedad que el nazismo europeo se inventó en el ya mentado Año 0).
En definitiva, el mensaje subliminal de la SS OMS y la SS EU, más o menos podría ser que los africanos en África o exterminados.
“¡La Europa Nazi te llama para salvaguardar su gloriosa SS Sanidad! Alístate presentando tu brazalete nazi debidamente actualizado en tu portal sanitario!”.
Bien podría ser la publicidad institucional nazi del comienzo de una nueva guerra y su genocidio.
Y bueno, literaturas aparte, más o menos viene a ser así como Europa extiende su mensaje de odio contra los africanos, con el apoyo de sus países fascistas o neonazis como España (la taifa Cataluña y sus jueces en primer lugar como ultranazi), Francia, Italia, Austria, Holanda, Bélgica, (sin olvidar ni por un momento a la fasciosa Australia, que tiene tela también), etc…
Cada vez somos más los no vacunados odiados en todo el planeta. Y me gusta, tiene un romanticismo que me arranca de la mediocridad analfabeta y cobarde que se vivía ya en toda Europa segundos antes de la farsa del coronavirus. Algo bueno debía tener el nuevo nazismo occidental del coronavirus.
Si no fuera porque hay tantos hechos reales, con tantos nombres reales imposibles de esconder en el guion, con tantos países nazis reales y con tantos ciudadanos cobardes aplaudidores; sería una buena película ¿eh? 😃.

En Cinesuerte, de Iconcoclasta.