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Por supuesto…
La cobardía española, su inmovilidad, la prisión llamada “confinamiento” decretada por el gobierno fascista-chino español y las insanas mascarillas; han creado a uno de los pueblos con el organismo más débil del mundo.
Otra cosita: Rusia tiene 144, 5 millones de habitantes. España: 46, 9 millones.

Llevo ya unos días en los que en plena naturaleza, veo gente paseando o montando en bici con la mascarilla o bozal cubriéndoles el hocico.
¡En plena naturaleza y sin policía de mierda cerca!
Hay que ser cobarde y poca cosa…
Y la cobardía lleva inevitablemente de la mano el servilismo.
Cobardía y servilismo crean al idiota perfecto, al más evolucionado de los imbéciles.
Como si España entera, al igual que ocurre en el delta del Mississippi y sus devoradores de cangrejos, fuera endogamia pura.
Las familias españolas de hoy en día son las mismas que las del famoso cartel de la película Los Santos Inocentes.
Obviamente se diferencian en el color de la ropa y que los tontos de antaño no llevaban bozal.
Los antiguos imbéciles se morían de hambre, y los actuales cobardes de “la covid” también, solo que no se enteran porque están aturdidos de tanto aplaudir a las sucias autoridades; y porque al final son imbéciles tipo Pokemón, es decir: evolucionados.
No los he fotografiado, porque me dan grima.

Los personajes de mujeres hermosas en las películas baratas de terror, son asesinadas cruelmente enseñando sus enormes tetas deseablebleblebles…
Es una norma de este tipo de cine para momentos de absoluto aburrimiento y abulia casera.
Esta ley ¿es un castigo moral por ser tan hermosas, sexuales y sensuales?
¿Un castigo moral de apoyo a los papás y mamás que creen que sus hijas son la Virgen María?
¿Tranquiliza a los feos y feas, gordos y gordas, la muerte de las mujeres de póster de Private?
¿Sueñan los obesos con matarlas ellos mismos durante el rito sexual flatulento?
La muerte por descuartizamiento de las tías buenas es el vivo reflejo de la envidia de esta sociedad podrida.
Yo no las mataría, no por descuartizamiento, apuñalamiento o lanzamiento de altura; sino por fatiga.
Una y otra y otra y otra y otra vez…
Una reflexión cinéfila de Iconoclasta, el hombre.

Una.
Reflexión de un astronauta flotante en el espacio, su nave ha estallado cuando arreglaba una atomium-bujía del carburador trónico.
Respecto al mensaje de alerta de la falta de aire en su traje:
“¿Para qué cojones quiero dos minutos de aire en mitad de la nada. Ahora necesito una mamada.
Y veinte rollos de papel para el culo.”.

Dos.
En el 2094 (como asegura alguna película) ni de coña se harán viajes espaciales con gente hibernada. Estarán muertos todos, no habrá nada que congelar, ni una miserable merluza empanada. Las películas de ciencia ficción rozan ya la ingenuidad pueril.
Deberían adaptarse a los nuevos coronavirus.

Ya hay unos cuantos políticos infectados de coronavirus en el mundo, la apuesta es: ¿Cuál morirá antes?
Siempre hace falta un mártir en toda causa.
Y mejor un político, para eso están, para morir con honores. Además, en toda película siempre ha de morir un malo para dar más interés a la trama. No solo la han de palmar inocentes, sería aburrido.

Un envidioso grita para espantar la presa del cazador.
El cazador le descerraja un tiro en el pecho.
¿Dónde está el delito? ¿Eh? ¿Eh?

¿Quién muere antes en idénticas circunstancias: un ser humano con el cerebro grande o con los sesos pequeñitos?
La cuestión está clara: los cerebros pequeños viven más. Lo demuestran las estadísticas demográficas.
O sea… Dar vueltas alrededor de una piedra, adorar a las ratas o a un muñeco es un síntoma de céfalo-enanismo, ergo mayor longevidad. Son miles de millones votando siempre a la misma basura.
Estoy abandonado…

Se han clausurado en un parque infantil dos venenosos toboganes y un temible balancín rompeculos.
No sé cuantos técnicos habrán sido necesarios para inmovilizar a esos diablos; pero estoy seguro de que han sido muchos durante mucho tiempo.
Así a ningún anciano se le ocurrirá jugar en ellos y ser devorado, andador y cochecito eléctrico incluidos. Jamás hubiera pensado que la corporación Umbrella (véase Resident Evil) fuera tan exhaustiva.
Yo, ni me he atrevido a acercarme a esas temibles bestias. Me da miedo.
Joder…
También ha habido ovaciones para el personal sanitario, no sé porque… Las ovaciones son para profesionales diligentes que no dejan que te mueras en una sala de espera de urgencias en cualquier fecha del año elegida al azar.
Sin embargo, a los que recogen la basura evitando que la gente se ahogue en mierda, ni un mísero letrero melindroso dibujado por el hijito bien adiestrado de unos papis chachis-pirulis votante-manifestantes crónicos, en ninguna ventana del planeta.

Ante la rápida propagación del corona(beer)virus, se han convocado masivas manifestaciones en todo el mundo para condenarlo con el lema: “No te temo, yo no me lavo las manos”.

Finalizarán los actos con una cadena de besos y abrazos de paz y amor entre los participantes.

Han pasado muchos años desde la última vez que vi Apocalypto, y durante ese tiempo he maldecido que en ninguna cadena de televisión fuera emitida alguna vez, o que en ninguna plataforma de películas y series, estuviera catalogada.
La sociedad ha virado hacia la censura y la castración intelectual de padres, madres e hijos; promoviendo incruentas y festivas manifestaciones pacíficas, donde las reses humanas se apiñan unas contra otras como las vacas en los pasos estrechos entre montañas, convirtiéndose toda esa chusma en un rebaño de igual características que el vacuno ya mentado.
Se han desterrado de emisoras y plataformas multimedia de pago, las series de televisión y las películas más violentas (las que son auténticamente para adultos formados, sin concesiones).
Puta época de mierda ésta…
Y mira por donde, Amazon Video la ha incluido en su catálogo con dos cojones o con dos ovarios para ser inclusivo de mierda.
Es una película de acción ultraviolenta; la violencia más brutal y primitiva. Fastuosa en sus adultas agresiones sin espacio para un acto de piedad.
Por supuesto, es ficticia; no está basada ni por asomo en hechos reales; aunque transcurra en plena decadencia y ocaso de la cultura maya. Es una aventura lógica y natural que parte de un certero entendimiento de la historia de la especie humana. El mensaje desmitificador de Mel Gibson es claro y contundente: no existe ni ha existido una sola civilización en la que sus jefes políticos o religiosos, no hayan asesinado, robado, esclavizado y masacrado a la gente que gobiernan. Y entre las reses gobernadas, la forma de vida se basa en robos, pereza, acusaciones, asesinatos, etc… Es decir todo aquello que promueve la envidia y el miedo al esfuerzo del trabajo.
No importa si las razas humanas viven, como dice la patética expresión: en comunión con la naturaleza. Son todos unos hijos de la gran puta a grandes rasgos.
Mel Gibson dice: toda civilización es igual de violenta, envidiosa y corrupta por sus mandatarios y su populacho, la máxima de que todo pueblo tiene el gobierno que se merece, es infalible. Si unos pocos conquistadores pudieron dominar toda una civilización se debía a que esa gente estaba más preocupada en matar y esclavizar a sus vecinos que en luchar contra los invasores.
Apocalypto jodió a muchos, porque no idealizó la cultura maya. La mostró decadente, depravada y apestosa. Mel Gibson ni siquiera intentó idealizar a Jesucristo, es un genio contando apasionantes medias mentiras.
La peli dice que si quieres libertad, has de matar al que te esclaviza. Es la esencia humana, matar lo que te quiere esclavizar o denigrar. También demuestra que los sacrificios cruentos, son la forma más efectiva de mantener a la chusma atemorizada y mansa.
Los que no tienen valor, mueren esclavos gritando en manifestaciones festivas los lemas que les han obligado a memorizar.
Por no hacer caso a esta esencia, es por lo que la sociedad ha llegado a este grado de decadencia, cobardía, servilismo, inmadurez e ignorancia.
Todas las razas humanas son malas, venenosas para si mismas y otras especies, en cualquier región del planeta que habiten.
El pacifismo, al final, es la dominación doctrinal de las masas, que persigue un abaratamiento en los gastos de control.
Y no hay mejor forma de engañar y adoctrinar a la chusma para que se conviertan en cabestros que, censurar cualquier obra artística, literaria o cinematográfica que ponga de manifiesto la idiosincrasia violenta (una buena y necesaria característica para la supervivencia y evolución), repugnante, envidiosa y cobarde de la especie humana.
La envidia y la avaricia son los motores que crean y hunden civilizaciones; y solo el individuo alejado de la masa, puede ser creativo, noble y valiente.
No sé si Amazon es consciente de su alto grado de libertad y su burla al sistema al haber incluido Apocalypto en su colección cinematográfica; pero ahí va mi admiración hacia ese acto de rebeldía contra la asfixiante e hipócrita censura global que infecta todas las artes, políticas y economías.
El mensaje de Mel Gibson es de una contundencia que avergüenza a los actuales buenistas y su preocupación por el adoctrinamiento y castración globales de sus esclavos o productores.
Mi admiración a Mel Gibson y Amazon en estos momentos en los que la hipocresía y la censura son tan asfixiantes como lo eran los regímenes fascistas y comunistas del siglo pasado, desde la gestación de la Segunda Guerra Mundial a la posguerra que se extendió hasta bien entrados los 80.

Iconoclasta