Archivos de la categoría ‘Música’

“Sabes que las amapolas son altas, altas, altas
naciste patito ¿Qué puedes hacer?
Sabes que las amapolas son altas, altas, altas.
Y eres pequeño, y eres pequeño…”

(Papaveri e papere, de Nilla Pizzi)

A-weema-weh, a-weema-weh, a-weema-weh, a-weema-weh
En la jungla, la jungla poderosa
El león duerme esta noche
En la jungla tranquila
El león duerme esta noche
A-weema-weh, a-weema-weh, a-weema-weh, a-weema-weh

No sé… A veces uno se cansa y pretende escapar, sin pretenderlo, de tanta tecnología. Y da cuerda a la caja de música.
Es inevitable sentir cierta ternura por ese Mozart de resina que toca orgulloso (¿sabe que está muerto?) y su melodía mecánica de La flauta mágica.
Y le das cuerda otra vez, para que se sienta bien el músico que tan generosamente toca para ti.
Cuando por fin y lentamente se detiene parece que el mundo queda suspendido en un suspiro de silencio.
Bravo, Maestro.

Has de vivir unos años en México para entender a esas bellas mujeres mexicanas y su infinita capacidad para mortificarse ellas mismas y mortificarte a ti si eres su pareja en las veladas de tacos y chelas nocturno-musicales.
Son tan viscerales… Tan dramáticas.
Pero ante todo son auténticas filántropas. Las canciones que disfrutan están plagadas de letras en las que todo lo hacen por tu bien, te abandonan, te llaman pinche naco, y te desean lo mejor; pero siempre sufriendo ellas más que tú. Si te dejan es por tu bien y les duele que aun así, vas a sufrir de lo lindo. Y si te vas, lárgate deprisa y que lo pases bonito, aunque te avisan de que un amor como el suyo no lo tendrás jamás. O sea, vete con la chingadera; pero lo vas a pasar del culo.
Te pueden volver loco con un simple karaoke de esos que se cantan cuando las patas de las sillas están cubiertas por botellas vacías de cerveza. Porque cuando agarran el micro no sabes si simplemente cantan la letra o con esa mirada clavada en ti y con tanta chela, te lo dicen directamente, incluso con un rencor que no sabes de donde chingaos ha salido:
“Y aunque te amo con locura, ya no vuelvas más” (Paloma Negra/Chavela Vargas).
Así que cuando empiece el karaoke, mejor que salgas a fumarte un cigarro o mear en una esquina de la casa si no quieres que te envíen a la mierda sin saber porque.
En España, por ejemplo, te mandan a tomar por culo sin más explicaciones o con un simple: hijo puta, cabrón, putero, medio hombre, etc… Pero la mexicana, parece que más que enviarte a la mierda, te lanza una maldición de por vida:
“Ojalá que te vaya bonito
Ojalá que se acaben tus penas
Que te digan que yo ya no existo
Que conozcas personas más buenas
Que te den lo que no pude darte
Aunque yo te haya dado de todo
Nunca más volveré a molestarte
Te adoré, te perdí, ya ni modo” (Que te vaya bonito/Chavela Vargas)

A pesar de lo que sufren las buenorras mexicanas, tienen un ego gigante, de tamaño familiar como un refresco de tres litros:
“más de mil cosas mejores tendrás
pero cariño sincero jamás
vete olvidando…” (Tu cárcel / Lila Downs)
Cuando aprietan muy fuerte el micro del karaoke y cantan esto, quiere decir que vas a pasar cuarenta días y cuarenta noches sin coger:
“Y más que ahora me quede sin ti
Me duele lo que tú vas a sufrir” (Tu cárcel / Lila Downs)
Y esto es el fin de la velada, cuando cantando ya se les pega la lengua al paladar. Significa que no te van a dirigir ni una sola palabra en una semana, sin que hayas hecho nada malo o bueno:
“Culpable no he de ser
De que por mi puedas llorar
Mejor será partir
Prefiero así que hacerte mal
Yo sé que sufriré” (Cruz de Olvido/Chavela Vargas)
Y dale… Te joden y te dicen que es por tu bien.
Sinceramente, no hay forma de pasarlo mejor que con ellas.
Buen sexo, si lo tuvieras tras el pinche karaoke.

Iconoclasta

Un grupo de judíos y algunos inocentes más asaban ayer malvaviscos a la lumbre que daba el pináculo ardiendo de Notre Dame cantando a coro como excursionistas hermanados, el ñoño Wooden Heart.
Al fin y al cabo la inquisición los asesinó torturándolos y quemándolos para quedarse con su dinero y propiedades, acusándolos de herejía y brujería.
Sentimentalismos baratos aparte, la catedral chamuscada podría ser una tardía venganza de todos aquellos asesinados. Soy un romántico redomado.
Todo lo justo llega tarde. ¡Psé…!
¿No debería también pedir perdón la iglesia por los asesinatos cometidos por aquel entonces?
Penitenciagite…
No hay que estar tristes por muchas cosas que se digan del cacareado jorobado; mirad el coliseo romano hecho una mierda y tan visitado.
Las ruinas son más rentables que cualquier otro monumento y precisan menos gasto en mantenimiento.
Y ahora a comprar lacitos ardiendo.

“Cuando los ángeles del cielo caigan y abran sus alas como palomas. Hermanos y hermanas caminaremos de la mano por la tierra prometida”.
(Promised Land, de Joe Smooth)
Me gustaría creer en ángeles y demonios para poder escribir cosas a las que se pudiera imprimir un ritmo musical tan bueno, tan energizante y danzante. Tan optimista; pero soy un sórdido insalvable.
Y arderé en un infierno sordo.

En Telegramas de Iconoclasta.