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Es que no es noticia.
Cualquiera con un mínimo de cerebro ya conocía que la playa no se puede negociar.
Es de todos sabido que a la chusma la encierras en casa diciéndole “quédate en casa y no vayas a trabajar”, que se lo tome como una festividad, sintiéndose feliz, a salvo y obediente. Pero si le prohíbes que vaya a la playa, te dirá que una mierda; por mucho coronavirus que flote en el aire, en el agua o en la cerveza que se están tragando.
La playa no se perdona, aunque llueva mierda.
Eso del “ejemplar comportamiento ciudadano”, los caudillos Sánchez e Iglesias y su corte de negligentes y cobardes, pueden metérselo por el culo y no sacarlo hasta reventar.

Super Patán Simón tiene dificultades para controlar a la chusma familiar y sus comilonas (qué mala es la envidia).
Y también tiene un serio problema con su papel de héroe encumbrado por el régimen español dictatorial de Sánchez e Iglesias, ya que si la peña se cura, él se queda sin ese estupendo trabajo de no hacer nada y contar unas cuantas mentiras durante unos minutos al día.
Seguro que está pensando, que además de los campos de concentración para contagiados por el coronavirus, también está haciendo tratos con los veterinarios para sacar un buen precio y una buena mordida por implantar el chip perruno a todo español para tenerlo debidamente controlado.
Cobardía e incapacidad y falta de formación, es lo habitual en los que gobiernan y mandan en todos los gobiernos de todos los países, solo que como España es diferente, han querido superar el absurdo y la caricatura de los Simpson.
Lo que necesita España, es que al ejecutivo en pleno se le practique una lobotomía coral. La imbecilidad y la cobardía no se les curará; pero los dejará vegetales para que no sigan jodiéndolo todo.

El vacío que dejan los humanos cuando no existen o están, es fascinante: sus posibilidades
Se crean mundos extraños que barren toda la vulgaridad de tantos siglos y siglos de su presencia ensuciadora.
Los mundos que sueño cuando ellos no están, son extraños, son angustiosos, son hermosos, o son decididamente temibles.
Pero amo ese vacío y cada una de las luces y formas que puede crear.
Tal vez una epidemia haya conseguido hacer realidad un mundo que siempre he soñado, donde la injerencia ajena en mi pensamiento sea igual a cero.
No soy un ingenuo de mierda, durará poco, yo busco los lugares y los momentos de vacío humano, diríase que no tengo otra cosa que hacer.
Es una forma de asear el planeta.
Y ser hiriente se me da bien de una forma natural.

Ojalá nunca se ocupen los bancos vacíos de humanos. Siempre así…
Ojalá las nubes me llevaran lejos, allá donde acarician obscenamente a las montañas.
Aunque ya estoy en el bosque… En mi cabello aún hay briznas de hierba y en las pestañas alguna pelusa de polen que no me molesta demasiado.
Soy un caprichoso.
Ocurre siempre, los horizontes te atraen sin ser necesario, porque no hay nada mejor allá que aquí. De hecho, si estuviera allá, quisiera volver aquí por la misma compulsiva razón.
Solo se trata de caminar, avanzar. Cuanto más avanzas, cuanto más cielo te cubre y más amenazador, más vida acumulas. Y más valor tienes entre las cosas que pueblan el planeta. Me acuerdo de un tiempo en el que no avanzaba y la muerte me mordía los tobillos, la hijaputa…
Tengo cicatrices vergonzosas que ocultar.
No sé si así se sentiría Moisés allá solo, esperando a recibir los mandamientos de dios; pero yo estoy tan bien, tan solo, tan desidioso y sin necesidad de nada; que si se me apareciera alguna divinidad, bien en forma de rayo, de anciano venerable o como puta de lujo de televisión o revista porno, diríale con displicencia: ¿No tienes nada mejor que hacer que venir a tocarme los cojones ahora? Guárdate tus mandatos, tu bondad y tus mamadas, coño. Vete de aquí con tu poder de mierda. Vete, vete, vete…
Sinceramente, si alguien tuviera que entregar unas tablas con mandamientos, debería ser yo; porque ahora mismo soy el mismísimo dios. No se las daría a nadie, las dejaría caer sobre los vacíos bancos para prevenir futuras plagas u ocupaciones indeseables cuando el sol brille en todo su asqueroso esplendor.
Ahora mismo, bajo el cielo salvaje que baña de gris los colores y mi piel, soy lo más parecido a alguien afortunado.
Feliz no sería correcto, la felicidad está solo en las risas bobas de los idiotas.

Esto es otro ejemplo del periodismo español del coronavirus.
Lo mucho que se ha tenido que prostituir la prensa al Régimen de los Caudillos Sánchez e Iglesias para redactar semejante noticia.
Es como si el puto o puta periodista acudiera a unos aseos públicos para explicar y documentar como se limpian el culo los españoles cobardes con mascarilla.
Es de risa, y si no hubiera tanta ignorancia y cobardía, a más de uno le dolerían los ojos de leer semejante mierda.

Nadie vive lo suficiente y para mayor inri, en demasiados casos se dice del muerto: “¡Qué pena! Si no era tan mayor…”
Lo de “no era tan mayor” se comprende: quieren creer que vivirán el doble, morir tan joven (a los 80), es raro.
Lo de no vivir lo suficiente solo se puede entender porque viven como pez en el agua en esta putrefacta sociedad.
Yo no soy retórico, ni siquiera un poco cuidadoso o diplomático. Soy alérgico a censurarme a mí mismo sin vivir en mí. Yo digo que no mueren los suficientes.
(N. del A.: podría haber ilustrado la reflexión con una foto de alguna tumba o nicho del cementerio, pero dado que no tenía ganas de pasear, me pareció más sórdido fotografiar los restos de un pájaro aplastado. Al fin y al cabo, el aplastamiento es una forma habitual de muerte humana, sea por automóvil, martillazo, puñetazo e incluso escupitajos si son muchos.)

Ahora que la peña ya está sentada y bebiendo en las terrazas de los bares (milagrosamente han dejado de hacer deporte en masa), es hora de dar un repaso al timo que han llevado a cabo los gobiernos de la Red 5G con el coronavirus. Es un buen momento para volcar en el papel toda la mierda que he tenido que ver y oír, mientras los borregos se beben su cervecita sintiéndose protegidos tras dos meses de cárcel en casita, como decretaron los titos salvadores, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Estoy asistiendo a una época vergonzosa de la historia. Una cobardía inédita de la especie humana. Desmesurada y multitudinaria. Veo gentuza conduciendo su propio coche sin acompañantes con mascarilla y guantes. Hay gente paseando por la montaña con mascarilla. Gente corriendo con mascarilla donde no hay nadie más. Hay gente que debe follar (mal) con la mascarilla y los guantes para meterse los dedos en sus propios anos. Gente que mira con desconfianza y camina cabizbaja temiendo que el coronavirus les rompa el cuello o algo así. La vejez nunca había sido tan indigna como en la era del coronavirus. Gente que se siente enferma porque sus pobres cerebros han sido usurpados por la miseria de los mensajes doctrinales de las emisiones televisivas.
La cobardía de los borregos es una venenosa e indigna caricatura de si mismos.
En una era de avances tecnológicos y sanitarios, las reses humanas se han refugiado en sus casas hasta el punto de no ejercer sus obligaciones de subsistencia, dejando en manos de sus amos todo lo que se refiere a su trabajo y economía. Con una obediencia ciega. Tan ciega que me daba miedo de que se pudiera contagiar toda esa imbecilidad.
Los líderes políticos, sobre todo los de países mediocres y pobres como España, han mostrado su depravado carácter dictatorial y ambición desmedida. Todos los esfuerzos y gastos para salvar la crisis sanitaria por la imposición del coronavirus, se han dedicado exclusivamente a encarcelar, acosar y reprimir a la población. La compra del favor de la prensa y medios audiovisuales hacia el nuevo régimen, intenso rastreo de las redes en busca de publicaciones notorias que critiquen el Régimen Español de Sánchez e Iglesias, y un adoctrinamiento exhaustivo y asfixiante (con la comprada complicidad de la prensa y la televisión) para que las reses encarceladas piensen que es mejor estar arruinados que la posibilidad de caer enfermos de coronavirus.
El gobierno buenista y paternalista del tándem Sánchez e Iglesias, ha negado sistemáticamente todos los días que la ruina económica va a ser con creces, mucho peor que la enfermedad. Y por otro lado, se han preocupado diariamente en sus homilías de insistir en que la gran crisis económica va a requerir muchos sacrificios; pero a las reses no les importa, porque tienen una fe inquebrantable que el gobierno les dará de comer, casa y algo de dinero para pasar los meses sin trabajar.
Ha sido tan brutal en desmesura y paranoia el adoctrinamiento por medio de prensa, internet y medios televisivos, que los cobardes que han guardado cárcel en sus casas con aplausos y carteles de “todo irá bien, quédate en casa” (en tu puta casa), han hecho de los enfermos sus enemigos.
Y cada día, sin faltar y con verdadera devoción e ilusión han aplaudido cobarde y servilmente a sus carceleros y estafadores. Los propios acosadores se dedicaban a las ocho todas las tardes, a exigir aplausos y vítores a los encarcelados.
En medio de tanta muerte, no podía haber nada más vergonzoso que lanzarse a la fiesta como niños de tres años.
Esto es el único resumen y conclusión de una estafa cuya ruina provocada, se prolongará posiblemente por dos lustros y creará más enfermedad y muertes que la enfermedad que los gobiernos de la Red 5G, han provocado y extendido entre sus habitantes.
¿Y qué han ganado los gobiernos y las empresas afines? El primer gran control exitoso de las masas, convertirse en la salvación (en el imaginario de la chusma) de millones de reses, enriquecerse y crear una gran crisis económica que, inequívocamente está destinada a esquilmar la economía de los obreros o trabajadores a fin de que gran parte de lo que trabajen, sea dedicado al gobierno para protegerlos de otras posibles epidemias que sin duda alguna volverán. Ese dinero en forma de impuesto, irá a parar a los bolsillos y bancos de siempre; para que se empolven la nariz con más frecuencia.
Lo mismo que existe una poderosa Red 5G, es innegable la antiquísima y poderosa corrupción de los políticos, forma parte de su idiosincrasia.
Salvo que seas un lerdo ciudadano integrado, un mediocre anodino, jamás se debería considerar la honorabilidad y honradez de los políticos; sobre todo si son españoles o hispanoamericanos.
Al final, las grandes ciudades y toda la inmundicia que fluye por las inmensas cloacas, con toda probabilidad ha ayudado a propagar una enfermedad que, sin sentirme paranoico, ha sido perfectamente diseñada con una precisa diana de mortalidad y contagio por edad: jubilados.
Las granjas humanas o ciudades, es lo realmente insalubre e indigno.
Demasiados miles de reses cagando, meando y follando al mismo tiempo, hace mierda cualquier higiene y su profilaxis.
Tampoco creo en la inteligencia de todos estos tiranillos de medio pelo que son los presidentes elegidos democráticamente por la chusma, así que no me extrañará nada que llegue un crack rotundo y mortal de las economías occidentales.
Y cuando eso ocurra, será mejor que seas cazador y tengas armas en casa.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Hay mascarillas, lo que falta es cerebro.
Ahora que han bajado los contagios, ahora que los depravados dictadores del hipócrita paternalismo han dado unas migajas de libertad, la chusma se da bofetadas por llevar mascarillas.
De ahí que aunque poca inteligencia, me sienta continuamente ofendido por los estafadores de la alarma y estado de sitio del coronavirus.
¿Follan con las mascarillas? ¿Es fetichismo de ganadería?
No. Es mucho más sencillo y claro, tan obvio; que creo sinceramente que esta sociedad debe ser arrasada y que sangre nueva cree otra nueva. Porque reconstruirla con esos malos cerebros, sería como dijo Einstein.
Sánchez e Iglesias, los nostálgicos de antiguos regímenes fascistas del comunismo fracasado, no son sutiles para una inteligencia tan baja como la mía.
Son sutiles para la chusma sin inteligencia. Que no se crean inteligentes, solo son tuertos entre ciegos.
Saben que obligando a la chusma a llevar mascarillas, los hará sentir enfermos, les hará vivir en un estado de terror para que dependan de ellos.
Y lo más importante: cuando esos dos dictadores simpatizantes del régimen chino, den otro golpe de estado a la democracia vía decreto, la chusma no rechistará. Callará muy cobarde y enferma ella.
Es horrible la obviedad de todo y la ceguera de tantos millones.
Se merecen una mascarilla y un cilicio que les perfore los pulmones.

Una vaca come pasto a mis espaldas y de vez en cuando tose como lo haría yo, cosa que me incomoda un poco: ¿Es la vaca la que se parece a mí o yo a ella?
Como no tengo otra cosa que hacer, la fotografío.
Y de pronto, en el prado de enfrente una vaca muge fuerte y prolongadamente.
La vaca deja de pacer y me mira con sus grandes ojos bobos. Como si me preguntara por que mujo.
¡Qué susceptible!
Y yo le digo: ¿Y a ti qué te pasa, te parezco de las tuyas?
Qué tiempos de mierda… El Régimen Español del coronavirus del caudillo Sánchez, consigue estresar hasta el ganado.