Archivos de la categoría ‘Absurdo’

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Es maravilloso, es mágico escuchar el paranoide y metafísico ritmo de Talking Heads en su Seen and Not Seen; hablar sin pudor a tu coño y lamerlo. Y en una de tus contracciones de placer, detenerme para explicarte las tantas idioteces que he visto y leído, mientras tu respiración es obscenidad pura.
Succionaría tu clítoris con profundidad como el ritmo de Visto y no visto con el que los Talking hacen mierda mi piedad y cordura si las tuviera.
Y con los labios de tu coño entre mis dientes hambrientos, te diría que a veces sueño con diseccionar un bebé humano para arrancar la repugnante rata que es su génesis profunda y real.
Luego, con la picha muy dura y el glande brillante por tanta insania, me metería en ti con unas lágrimas casuales. Te preguntaría con el rabo empapado de tu coño y chapoteando en tu fluido: ¿Si no eres puta cómo me soportas?
Y apagaría el cigarrillo en el retrato de mi hijo muerto que está tumbado en la mesilla, mirando al techo con aburrimiento.
Observaría con rostro imbécil como escupes mi semen por la raja del coño y rezaría una ave puta maría rascándome el culo.
Así visto y no visto, como la puta canción que esponja indoloramente mis sesos.
Talking Heads, hace ya rato que han enmudecido espantados por tanta miseria que hay en mis cojones o en mi cerebro. No acabo de distinguir.
Si algo te queda de mi leche en tu coño y te deja preñada, no me lo digas, deja que la rata haga su trabajo. ¡Ja!
Es un chiste, es tan solo ese sarcasmo de los que no tendríamos que haber nacido jamás.
Visto y no visto…
Y una mierda, todo es lento hasta la exasperación, nada concluye jamás.
Me cago en dios…

Iconoclasta

¿Y por qué no han colocado medias sombrillas en la valla fronteriza? ¿Para que los niños se desequen y den más lástima?
¿Quién le ha regalado el título de profesor a este genio?
Y los niños y sus progenitores, son tontos del culo. Como si no hubiera espacio en el planeta…
Bueno, un profe universitario tonto y unos niños tontos resultan una conmovedora estupidez.
Una nueva ONG ha nacido: Columpios for freedom.
No jodas…
Los cerebros humanos se han secado antes de su extinción. Han tenido suerte, así irán anestesiados y felizmente lobotomizados a la muerte.

Me tatué un 666 en el antebrazo sin asomo alguno de pudor, bien visible. Por una vanidad mitómana.
En el otro brazo, un circuito electrónico, porque no soy una creación de Dios, apenas humana.
Y en una mano llevo tatuada una placa metálica con mi inicial: mi propio y válido bautismo.
Soy inorgánico en esencia.
Y cuando hay tormenta, paseando por la montaña pienso: Si Dios existe que me parta un rayo.
Y se me escapa una risa pérfida.
No ocurre nada no hay rayo que se me acerque, solo estoy jodido y mojado. Abandonado en este planeta que no pedí.
Esperaba que la vejez me aplacara; pero estos putos músculos palpitan violentamente henchidos de sangre.
Como mi rabo.
Si Dios existe, me espera una muerte apoteósica.
Mientras tanto, follo y fumo.
Está bien, fumo más que follo, nunca he sido muy sociable, tengo una dificultad patológica para entablar relaciones sociales.
Y así es imposible encontrar otra mujer que no sea de pago.
Y soy demasiado hermoso para pagar por sexo.
Si Dios existiera, me la tendría jurada.
Es romanticismo, ese que ayuda a dormir pensando que has vencido a todos los subnormales divinos y mortales con los que te has cruzado a lo largo del día.
A veces me sangran los tatuajes.
Estigmas de un jesucristo que no acaba de entender qué cojones hace aquí.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Les tiene locos y obsesionados las fotos de cánceres, enfermedades y malformaciones en las cajetillas de cigarrillos. O el fumar en tu propio coche ahora.
Bueno, a ver si se enteran de que lo que han de etiquetar con fotos sórdidas son las botellas y cartones de cervezas, licores y vino.
Es lo que se lleva el Óscar al mejor y mayor número de muertes de tráfico, palizas domésticas y asesinatos.
Hay que ser lerdos con esa obsesión idiota por el tabaco cuando los borrachos matan más rápida, aparatosa y eficientemente provocando más gasto social.
Lelos, que sois unos lelos sin cerebro.

Hay momentos que desciendo suave y desidiosamente por la pendiente de la idiotez. Y mientras mi cerebro se vacía y me siento feto sumergido en imbecilidad; pienso con una estúpida sonrisa: Que os jodan. Para lo que me queda en el convento me cago dentro.
Dios me mira con ojos terribles y yo le pregunto: ¿Y a ti que te pasa?
Y ríome, ríome, ríome, ri… rio… ri…