Archivos de la categoría ‘Absurdo’

Si no eres capaz de respirar en este lugar y ahora, déjalo.
El suicidio es un acto absolutamente necesario en tal caso.
Piénsalo bien, estás sufriendo para luego morir igualmente.
Porque vivir paralizando la respiración libre por el miedo, es agonizar. Ya estás muerto.
Hay alturas, trenes, venenos, filos cortantes, drogas y gases para elegir la forma de dejar la vida; si es que se le puede llamar vida a la tuya.
Vamos… Deja ya de sufrir y deja espacio y aire a otros.
Nadie sentirá demasiado tu muerte. Los cobardes son hojas de periódicos ajados al viento. No tienes nada que hacer aquí más que lloriquear.
Y si me haces una jugosa transferencia bancaria ahora mismo, alivio al instante tu agonía. Incluso evitaré que tu ropa se ensucie con la sangre que manará de tu cuello con un tajo rápido e indoloro.
Será tan rápido como un parpadeo y no es necesario que te quites la mascarilla. Será profiláctico también.
Y si eres crédulo, te dejaré morir con una biblia para asegurarte de que vas al paraíso. Como a ojos de tu dios serás un asesinado y no un suicida, entrarás al cielo con un certificado de buen tipo en general, sin trámite alguno. Directo y rápido como un infarto.
Y ya sabes ¿no? Los muertos no necesitan ni pueden hablar, ni respirar, ni llorar.
Nadie sabrá que fuiste cobarde hasta el colapso nervioso; y si alguien lo supiera, callará el muy zorro porque hay millones de cobardes como tú. No es algo de lo que sentirse orgulloso.
Es más, dirán que fuiste un valiente al suicidarte. Te aseguro que yo no diré nada de mi intervención.
No será una tragedia, en absoluto. Verás que pronto se olvidan de ti tus seres queridos. Y los que no te quieren, ni siquiera saben que existes, qué más da.
Todo son ventajas con el suicidio.
Y sobre todo, dignidad.

Claro que sí, cuanto menos tiempo estén aprendiendo en el colegio, más cabestros se crean.
Y así, gente muy joven, crece y se desarrolla en la ignorancia, la cobardía, el terror al esfuerzo y en la obediencia ciega o fe en sus amos y protectores que forman el nuevo fascismo de la nueva normalidad española.
Está visto que en tiempos de epidemia crecen los cretinos como hongos en los pies.

Es otro amarillismo más al servicio de la propaganda fascista española.
¿Mil contagios y trece muertos de una población de seis millones?
Es el titular perfecto para la chusma cobarde con memoria de pez.
Cada año en invierno la gripe colapsa urgencias y las cifras son mucho mayores, tanto de muertos como de contagios.
Es patético.
Eso sin contar que de esos “mil contagios” con total seguridad, un gran porcentaje sean pura sugestión y los médicos lo pasan como coronavirus.
Tanta cobardía y tanto deseo de machacar cualquier tipo de libertad…
Los caudillos españoles y sus caciques autonómicos son veneno puro para la inteligencia y la libertad.
Qué suerte tengo de ser inteligente, coño. De la que me he librado…
No me gustaría verme incluido en mis propias reflexiones.
“Sin control”, no mames, güey…
Ni Resident Evil Apocalipsys.
Puto fascismo español y su puta prensa…

No puedo dejar de escribir porque sería no existir.
Mientras lleno páginas con palabras, respiro.
De ahí las dichosas apneas del sueño…
Debo programar una alarma nocturna para que suene cada dos horas y no dejar de escribir así, mis estupideces, esas que me dan oxígeno.
El problema del papel no es el ecologismo, el problema es que los puercos no quieren que escribas tu pensamiento real en un soporte táctil, tridimensional.
Es pura envidia y control.
Es el fascismo de la ignorancia y la incapacidad intelectual global.

Vivir duele todos los días en partes aleatorias del cuerpo. A medida que avanza el tiempo uno siente con precisión cada uno de esos dolores.
Se requiere cierta edad para ser consciente del dolor de vivir.
Duele a todas las edades; pero el descubrimiento del mundo, distrae del dolor.
Hasta que inevitablemente lo sabes todo…
El dolor de vivir, no tiene nada de relativo, el dolor es rotundo, a menos que seas un enfermo mental deseando que te claven agujas en los genitales y en el blanco de los ojos.
Sin embargo, las tristezas son subjetivas: tu tristeza puede ser mi indiferencia o alegría.
Y viceversa.
Cuando leo o escribo “viceversa”, me viene a la mente un espejo en el cual se escurre un escupitajo que deforma mi reflejo.
El espejo esconde y refleja lo que desconozco: mi rostro mismo.
Yo no soy ese ser que me observa con indiferencia y desdén.
Me creía mejor…
Hay un breve momento en la vida en el que te encuentras frente a un desconocido cuando te asomas al espejo.
Y después, lo echas de menos, porque ya no volverá a aparecer jamás ese rostro desconocido que estaba en el “otro lado” y al cual desearías ver para concretar diferencias, incluso preguntarle como es la vida en ese otro mundo.
Tal vez sea mejor así. Una forma de evitar la locura, porque… Si algo es distinto al otro lado del espejo ¿qué o quién es el reflejo?
No quisiera sumar al dolor de vivir, la frustración de ser irreal.
Los espejos esconden las ideas más malvadas.
Y yo reflejo los dolores más vitales aunque no quiera.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

La cobardía no es algo de lo que sentirse orgullosos. Es una tara mental, es indignidad.
En marzo del 2020 millones de personas entraron en pánico y se ocultaron en sus casas esperando que unas decenas de miles les salvara de morir por coronavirus o “la covid 19”, como el gobierno español decidió bautizarlo para suavizar la palabra virus y en femenino además, que es más inclusiva de mierda para una población envejecida, decadente, perezosa; pero ante todo cobarde.
El gobierno español en un descarado giro al fascismo rápido como el rayo, calcó los medios del genocida gobierno chino para contener la epidemia. Decretó la prisión domiciliaria para todos los españoles y cerró las residencias geriátricas con cadenas para que se murieran dentro los viejos. Todo ello, comprando los medios de comunicación y prensa que operan en España para instaurar su filosofía de encarcelamiento y persecución policial al ciudadano.
Durante los tres meses de represión china en España, las televisiones tenían la obligación de emitir todos los partes de contagios y muertos, usando para ello a personajes que al final calaron hondo en el imaginario de la cobarde población. Como el indigente Simón, el anodino Illa o el ex astronauta ministro de no sé qué. Sin olvidar por supuesto, el institucional y patético momento diario de aplausos a la autoridad y los sanitarios.
Mientras avanzaba el tiempo, se perdían miles de empleos, los enfermos se curaban como de cualquier otra enfermedad y los que morían podrían ser los mismos que mata la gripe. Con la salvedad de que la represión más dura del mundo contra el ciudadano, la española, mataba a más gente que ninguna otra debido al empobrecimiento físico de la población reclusa en sus casas.
A finales de junio, cesó el estado de alarma; pero impusieron el uso de mascarilla al aire libre. La ciudadanía española, cobarde como en ningún otro país, las usó de forma masiva prohibiéndose a sí mismos un aire necesario para reforzar los pulmones y por tanto el organismo. Si un país es cobarde, puedes apostar lo que quieras a que también es ignorante y desconoce totalmente el concepto de sentido común.
Los cobardes mueren antes y sufren más.
No sirvió de nada la mascarilla de mierda, surgieron brotes de coronavirus entre individuos de menor edad que en marzo, gente que había quedado debilitada inmunológicamente por tres meses de encierro e inactividad.
Los caudillos Sánchez e Iglesias, delegaron autoridad en los caciques de las distintas comunidades autónomas para que procedieran, según su criterio, con la represión que tan buenos resultados les había dado durante tres meses.
Arruinada España, ya en una profunda recesión; los países europeos que no hicieron gala de la cobardía y salvaje represión a la española, avisaron al dictador Sánchez que buscara soluciones económicas con sus propios medios.
Empresas importantes como Airbus o Nissan, han anunciado su cierre dejando decenas de miles de personas sin trabajo.
En definitiva, muchos países no están dispuestos a sufragar la cobardía y la desidia de un país de marcada índole fascista que quiso ser hermano de la dictadura china. Y el capital, necesario para que un país pueda avanzar económicamente, huye de los lugares donde reina la cobardía, la desidia y la ignorancia.
El mentado Sánchez tuvo que mendigar un fondo de rescate durante días.
Ahora España está al borde de la ruptura total sin haber erradicado la enfermedad.
¿Qué hubiera pasado con España si hubiera tenido que, igual que otros países, vivir con enfermedades endémicas como la malaria?
Definitivamente, los cobardes mueren antes que los valientes. Y la inmovilidad es enfermedad.
Los nuevos enfermos más jóvenes demuestran sin lugar a dudas el empobrecimiento orgánico provocado por el nuevo fascismo español.
Y los países europeos con un carácter más demócrata, piden que sus ciudadanos no hagan turismo en España, con toda razón. Un lugar en el que es necesario respirar con mascarilla las veinticuatro horas del día, es veneno puro.
Es la historia de la reciente España sin los detalles aburridos, solo los esenciales: enfermedad, muerte, tiranía, ignorancia, cobardía, represión y ruina.
El único récord del que puede alardear el fascismo español es el del número de muertos por habitante que ha provocado su particular “la covid 19”.
Cecilia compuso y cantó “Mi querida España”, no sé si hubiera podido cantar lo mismo en este año de la era de “la covid 19” y la vergonzosa nueva normalidad española 2020. Quiero pensar que no, que se hubiera sentido ofendida hasta en lo más profundo de ver lo que es España.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Llevo ya unos días en los que en plena naturaleza, veo gente paseando o montando en bici con la mascarilla o bozal cubriéndoles el hocico.
¡En plena naturaleza y sin policía de mierda cerca!
Hay que ser cobarde y poca cosa…
Y la cobardía lleva inevitablemente de la mano el servilismo.
Cobardía y servilismo crean al idiota perfecto, al más evolucionado de los imbéciles.
Como si España entera, al igual que ocurre en el delta del Mississippi y sus devoradores de cangrejos, fuera endogamia pura.
Las familias españolas de hoy en día son las mismas que las del famoso cartel de la película Los Santos Inocentes.
Obviamente se diferencian en el color de la ropa y que los tontos de antaño no llevaban bozal.
Los antiguos imbéciles se morían de hambre, y los actuales cobardes de “la covid” también, solo que no se enteran porque están aturdidos de tanto aplaudir a las sucias autoridades; y porque al final son imbéciles tipo Pokemón, es decir: evolucionados.
No los he fotografiado, porque me dan grima.

Odio con toda mi alma (si la tuviera) el país que en nombre de su cobardía e ignorancia me ha robado la libertad por más de tres meses.
Parafraseando el escudo franquista español: España, una, pequeña, cobarde, sucia y venenosa.
Deseo su extinción por coronavirus o calcinación.
Y si fuera Dios, en este mismo instante debería recurrir a mi diario para recordar en que fecha dejó de existir semejante cosa de país.
Sé que desgraciadamente no se cumplirá mi deseo; pero no puedo evitar dar rienda suelta a mi imaginación pueril y bienintencionada. En mis sueños solo mandan mis cojones.
Y mi odio es tan real que me salen sarpullidos en la piel.
Me voy a untar la polla con crema, me pica el pijo.

El gobierno español está absolutamente desbocado, no cesa con sus mentiras para acabar con cualquier tipo de libertad, no pueden vivir sabiendo que hay libertades que destruir.
Y es que el fascista español no fuma, solo esnifa cocaína y es alcohólico.
Mentirosos de mierda…

Los actores comprados por el Régimen Español de los Caudillos Sánchez e Iglesias, para responder interpretando a médicos a los entrevistadores de los informativos amañados, dicen siempre la misma cantinela: “Lo único que da resultado para contener el coronavirus es el confinamiento”.
Y a quien le duele el pecho, le dirán que no respire. Es de novela de Kafka…
Todo médico que se precie, ha de conocer la situación social de su paciente para dar un tratamiento efectivo y acorde a su entorno.
El Fascismo de la Nueva Normalidad Española, carece de médicos, lo que sale por la tele son eso: malos actores de malos spots publicitarios.
Matar a alguien de hambre y ruina, ponerle una campanilla colgada del cuello como a los leprosos de antaño o encarcelarlo donde sea hasta que se extinga, es lo más grotesco, ridículo y cobarde que nadie con un intelecto siquiera operativo, podría aceptar.
Los seres humanos no son cerdos (de cuatro patas) y precisan realizar su actividad diaria, lo que incluye conseguir comida; y en las ciudades solo se consigue trabajando para tener dinero.
Los niños de cuatro años que no han sido educados en España saben estas cosas.
Los médicos (la sanidad) debe atender y curar. Y la gente a realizar su vida diaria con las medidas profilácticas de entorno que disponga la autoridad y las personales que sean aconsejadas y no impuestas con policía ideológica como vienen haciendo los Caudillos Sánchez e Iglesias y sus caciques autonómicos.
Es tan simple la respuesta a una enfermedad que parece increíble que la chusma trague toda la mierda sin rechistar. Cualquiera diría que en España se está rodando una película de ciencia ficción distópica de serie Z.
Y otra cosa, que nadie se crea las mentiras del “gobierno español”, la caridad no va a alimentar ni pagar la casa y los gastos de nadie.
Es algo que ha dejado claro la Unión Europea negando la presidencia del Eurogrupo a la ministra de economía del Caudillo Sánchez que, soñaba con la caridad del “rescate” (como Grecia) para solucionar el hundimiento económico que ha provocado con su negligencia cobarde y su fervoroso e inquebrantable fascismo. El Gobierno Español con su temible dictadura ha querido ser como China; pero le ha faltado dinero, poder e inteligencia.
Así que, si el fascismo español vuelve a imponer otro estado de alarma encarcelando a la gente en sus casas por medio de su feroz policía ideológica; los españoles tendrán que alimentarse con sus propios excrementos.
Hay que decirlo, porque hay lelos que creían que iban a vivir de la caridad del fondo europeo para la reconstrucción.
Ni Holanda, ni ninguna nación va a dar caridad al gobierno fascista español que ha hundido con cobardía, negligencia y vanidad injustificada su propia economía.
Y por otro lado, por ética a nadie le gusta tratar con repúblicas bananeras de reciente aparición, aunque sea al otro lado de los Pirineos.
A mí tampoco me caen bien los vagos que lloran en lugar de mover el culo para ganarse la vida. Ni agua les daría.