Archivos de la categoría ‘Absurdo’

A: Tenía la ilusión de que al arrancarle la hoja al árbol, se quejaran por un dolor alguna de las partes ante la tragedia de la amputación.
B: Por un momento pensé que las gotas en la hoja pudieran ser sangre. Eran agua. Simple lluvia.
C: A pesar de lo incruento del color, es bello y su textura cálida. Como si aún le quedara sangre en movimiento.
D: Está visto que los mejores resultados para realizar la foto de una cruenta tragedia de otoño, se obtienen con la amputación traumática de extremidades de seres vivos cárnicos, preferiblemente sin demasiado pelo en las extremidades.
E: No hay magia alguna en el planeta. No hay bellas tragedias. Demasiada simplicidad para mi gusto.
F: Tengo unas ganas de largarme… Me aburro.

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“Lunes antes de almorzar una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que planchar. Así planchaba, así, así… Así planchaba, así, así… Así planchaba, así, así… Así planchaba que yo la vi”.
Cantaba Fofó a los niñas y niños.
Y así todos los putos días de la semana: barrer, limpiar, coser, cocinar…
Pobrecita…
Era una de las canciones de mi juventud que recuerdo con cierta tristeza, me gustaba mucho a pesar de mi avanzada edad (9 años), me parecía la historia de una niña mártir.
Unos tachan la canción de sexista, gente que no entiende nada, que busca la miseria como los buitres en las entrañas de los cadáveres sin tener cerebro para elegir la mierda que come. Dicen los descerebrados que la canción era un panfleto para que las niñas se dedicaran a la casa y poco más.
Quieren ser tan críticos… Y con tan poco cerebro solo son patéticos.
Gentuza sin sensibilidad…
La puta verdad, es que unos payasos en la tele, con toda naturalidad, pusieron de manifiesto con sensibilidad y ternura, la pesada losa de esclavitud y mediocridad a la que estaban condenadas las mujeres por tradición.
Nadie me hizo pensar a aquella edad con tanta claridad e identificar así una lacra como la que aquella canción ponía de manifiesto. Y con más mérito porque eran tiempos en los que el trozo de mierda que era Franco y sus secuaces, aún tenían secuestrada la inteligencia y la libertad en España.
Hoy día la inteligencia no está secuestrada, simplemente no existe a nivel global.
La canción no exalta que la mujer deba dedicarse a las tareas domésticas. Lo critica de forma dulce, con una canción infantil. Infinitamente sutil en tiempos de mierda e ignorancia.
Una canción para que los niños sintieran esa amarga musicalidad.
Mientras los niños juegan, la niña se pudría de asco…
“Domingo antes de almorzar, una niña fue a jugar; pero no pudo jugar porque tenía que rezar. Así rezaba, así así… Así rezaba, así… así. A sí rezaba, así, así… A sí rezaba que yo la vi”.
Yo pensaba que el domingo realmente no rezaba, solo moría de hastío y cansancio.
“Pero no pudo jugar, pero no pudo jugar, pero no pudo jugar, pero no pudo jugar…”.
¿Dónde está el sexismo en esta continua letanía de imposibilidad, idiotas?
Me parecía triste, un asomo de depresión.
De una sensibilidad exquisita, casi lorquiana.
Un beso a la niña muerta que no pudo jugar; pero que supimos de su existencia con cierta triste ternura.

 

ic666 firma

Iconoclasta

Las cosas se caen solas sin que nadie las empuje.
La fuerza de la gravedad es inagotable y la voluntad humana finita como el universo, que siempre son las mismas estrellas.
Astrónomos y su optimismo…
Qué chochos…

¿De verdad un macho va a usurpar el descanso de la hembra paridera?
Los machos se están amariconando a marchas forzadas.
Hay que echar cojones a la vida, machotes envidiosos. A menos que por el culo os salga algo duro, doloroso y que os reviente el ojete, debéis trabajar y dejaros de mariconadas, nenazas.

Me gusta el silencio previo a la lluvia porque, todos los seres expresan con él sus temores: ¿será la última lluvia? ¿nos ahogará? ¿seguro que será agua y no mierda?
Y mientras todo ese temor primigenio se apodera de los seres vivos, se me ocurre que me falta ajo.
¿A qué precio está la malla de cabezas de ajo? ¿Son radiactivos los de color morado?
También me preocupa mucho que un día me receten supositorios. Es la medicina más denigrante.
Es tan puta la vida…
Como siempre caerán dos gotas, únicamente para emborronar lo que escribo.
Y no habrá calamidad alguna.
Qué aburrimiento.

Mi padre me amonestaba y aconsejaba: “Pablo, te he dicho que no hables, no es lo tuyo. Come, bebe, respira y fuma; pero no uses la boca para hablar”.
Yo pensaba que se podía meter sus consejos por el culo y cuando me hiciera un poco más fuerte, le daría una buena paliza, aunque en otros momentos lo quería mucho.
Él tampoco soltaba chorros láser de inteligencia por su puta boca.
A pesar de ello, callé y me puse a escribir furioso. Y también lo hice bien.
El que un padre sea amado, no le exonera de ser un bocazas listillo y un imbécil.
Soy la cumbre de la objetividad y la ecuanimidad. Ni mi puto padre se salva de mi poderoso e infalible juicio, digo. Sentencio.