Archivos de la categoría ‘Histéricas’

Cojones… Es como leer en la prensa una reflexión de Bambi en versión YMCA.

Precioso de verdad.

Lo entiendo, cuando veo la mierda que me pagan, también pienso que estoy en el cuerpo equivocado; solo que yo adoro mi cuerpo con sus testículos y pene incluidos.

El problema no es el cuerpo: es un cerebro bastante estropeado.

Aun así, que cada cual haga lo que le salga del coño o la polla antes de perderlos.

Es que me parto con Bambigay transexual.

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Alguien podría pensar que al ser el Ripollés una comarca catalana principalmente ganadera, es lógico que por aburrimiento y desidia, las autoridades señalicen lo que no es necesario porque ya lo está con decenas de señales. Sin más malicia, con su mentalidad ganadera tratan a los ciudadanos como a las vacas y han decidido que hay que marcar con más rigor el paso de la reses humanas.
Si contamos además con que por este lugar no circulan coches, motos o camiones; que es eminentemente lúdico para peatones y bicicletas, lo absurdo llega a la comicidad.
Pero es mucho peor que una desidia o una “deformación profesional” derivada de la ganadería.
Lo real, lo exacto es concluir que realizan un ejercicio de autoridad y demostrar así a sus ciudadanos que son ellos los que ordenan y marcan por donde y como se debe caminar.
Con estos postes crean situaciones de accidente: que los ciclistas o los niños que aprenden a ir en bici se golpeen contra los grandes y llamativos postes, o se acumule gente y bicicletas en el embudo que han creado con esa mierda que han plantado.
Si generan situaciones peligrosas o irritantes, se hará necesario que intervengan las autoridades y hacerse así más necesarias en los lugares y momentos más banales e inverosímiles. Con ello tienen asegurado el control, la omnipresencia y la excusa para contratar más seguridad a costa de los siempre felices y pastoreados votantes o contribuyentes. Y todo con un objetivo fascistoide e hipócrita: vuestro Gran Hermano vela por la seguridad y el bienestar de las reses votantes.
Y aún hay más, el mensaje más duro y obsceno que transmiten esos postes con su rojo y blanco contrastando como barreras de aduanas, como mierda en la nieve, es: “No sois libres. Nosotros decimos hasta donde y por donde puedes serlo”.
Con sus deseos de crear más fronteras, los ilustres próceres de la sociedad no pueden reprimirse de crear puestos y sistemas de control y represión hasta donde pastan las vacas, jodiendo el paisaje y mi libertad con su omnipresencia de mierda.
Sin ser necesario.
Sería de risa si no fuera tan ofensivo y degradante como los chequeos de control de los aeropuertos.

Aún me pregunto cómo han dejado entrar en la ONU y otras sedes oficiales internacionales a una niña participante de un teleconcurso. No me lo pregunto, es retórica.
Todo el mundo sabe y si no mi gato os lo explica que, si Greta (que cada día le encuentro más parecido con Gollum, incluso coinciden las iniciales) no entra en la sede oficial de alguna entidad internacional, seguramente los adolescentes aborregados y de pocas luces que la siguen, tuiteros y feisbuqueros crédulos como niños de tres años, entrarían en crisis de histeria y serían capaces de tirarse ellos mismos gas pimienta en los ojos manifestándose desnudos y bailando algún perreo hortera de marcado carácter infra cultural en algún vertedero.
Por otra parte, además de fea como un Diablo de Tasmania, la Thunberg es terrorífica. Con ella podrían hacer El Exorcista Reloaded, en la que natural e inevitablemente interpretaría a Regan, la niña posesa (Trump sería el figurante gordo que va comiendo un perrito caliente con la barriga asomando por la cintura del pantalón y una camiseta llena de manchas de grasa y ketchup).
Respecto a sus lágrimas, es fea, es antipática y un monstruo de la telebasura; pero eso no quita que a su edad reconozca el nivel de imbecilidad de la humanidad en general y tenga la habilidad de llorar con un mal disimulado histrionismo, por el que sus padres han debido pagar un dineral en una escuela de actores.

Pues a mí me importaría el rabo de la vaca que Mandela se pintara de blanco marfil, incluso de rosa maricón.
Son tan idiotas que tienen la obsesiva parafilia de hacerse mártires de sí mismos por un insano masoquismo.
Eso y querer ganar más votos y simpatías en las redes mierdasociales.
El Trudeau debería ser presidente de una casa de putas, y que deje la política para hombres y mujeres con carácter y carisma.
Esta sociedad amariconada necesita algo de eficiencia y menos likes de mierda.
Porque está más que probado, que un idiota llama a más idiotas, incluso los multiplica como Jesusito multiplicaba panes y peces en su particular paranoia.

¿De verdad existe alguien que sonría al despertar? ¿Se puede tener el cerebro tan vacío y ser un infantil patético para sonreír en ese momento legañoso?

Al despertar me pregunto quién cojones me va a joder hoy.

Si sonrío, es ante las necrológicas del periódico, por alguien especialmente odiado o simplemente despreciado.

Incluso por alguien que tuvo más suerte que yo.

No soy un buen bicho al despertar.

Claro, que tampoco hago nada por evitarlo. Me parece correcto.

Con este continuo cacareo mediático de los milenials, estoy a punto de comprarme uno junto con su jaula de hámster y noria silenciosa para que mi gato se entretenga viéndolo correr. Dicen que les gusta teclear y mirar cosas en las pantallas, así que le compraré un telesketch para que se entretenga y no tenerlo todo el día llorando porque está aburrido, porque no tiene lugar en esta sociedad o porque de quien está enamorado en facebook no le hace ni puto caso.
Son tan cansinos estos milenials con sus noticias de disneylandia, su tristeza y desubicación infinitas, que son como una degeneración rara e innombrable de la especie gótica/emo, ambos sometidos a medicación crónica para controlar esa depresión. El drama milenial es un ladrillo, un hastío que con frecuencia aparece como un hongo en las noticias y en los reportajes pseudo periodísticos.
Aburren a las ovejas con sus agobiantes referencias a esta generación y sus penas y grandes prodigios de absoluta intrascendencia, tal vez porque los articulistas y gente que trabaja en prensa (muy lejos de ser periodistas) también son eso: milenials.
Y ya sabemos como le gusta el auto-bombo a la especie humana sea cual sea su generación de los cojones.
Dicen que mastican internet en lugar de chicle; pero es que eso no es de su generación, por internet pululan incluso los analfabetos y los pastores de cabras que tienen ya noventa años. Yo mismo por ejemplo, solo que tengo gracia, precisión, ingenio, cáncer, arte, belleza, sensualidad y poderosos músculos.
Todo el mundo está en internet y suelta su mierda en ella.
Es que ni eso de especial tienen los llorones milenials, mascotas de un mundo pleno de masturbaciones tecnológicas.
A mí me suda la polla la generación a la que pertenezco, soy totalmente impermeable a las modas sociales y su taxonomía de grupo generacional. Mi odio y desprecio se ha mantenido intacto a través de todos los tiempos hasta llegar a lo que hoy soy: un orgulloso poseedor de un milenial dando vueltas en su noria y conectado al mundo con su bonito e inservible telesketch.

Iconoclasta

La Reina de Barcelona, su Majestad la Colau, ha dictado orden de multar, cazar y capturar los patinetes eléctricos y los perezosos que van encima, ya que son más fáciles de denunciar, multar, e inmovilizar que los ladrones violentos homicidas y traficantes de drogas. Incluso molestan más que esos vendedores africanos tan morenos y negros que venden gafas, bolsos, carteras y paraguas de grandes marcas a precio de estiércol. No tan barato resulta cuando no les puedes dar un solo uso, tampoco seáis tan ingenuos de pensar que solo pagáis “marca” por un bolso caro.
Por lo visto los patinetes son muy grandes, ocupan mucho espacio y sobre todo, le hacen la competencia a la mierda de transporte público barcelonés. Pero lo que es peor: son agresivos, sus ruedas tienen cuchillas que amputan los pies de los peatones. De ahí ese chorro de multas que ha puesto la guardia mora de Colau.
Es su feudo y tiene derecho a llevar su puto reino como le salga del coño.
Luego dicen del buen talante antimonárquico, democrático y liberal de Unidas Podemos, la bondad de sus medios machos, de sus curtidas mujeres y otros satélites asociados.