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Dale a un idiota un poco de autoridad y se convertirá en el puto Idi Amin Dada.
Los celosos perros corruptos se dedican a revisar compras de los ciudadanos.
Y dejan pasar toneladas de droga cuando no hay alarma por coronavirus.
Incluso el ministro ha pedido que dejen de ser tan hijoputas.
España es un mal lugar cuando te has de topar con la “autoridá competente” (competente es retórico).
Por lo visto los corruptos policías envidiosos no pueden soportar que alguien compre cerveza o refrescos y multan.
Esto ya es México.

En España los puercos quieren prolongar más semanas su acoso policial con el pretexto de la cuarentena por coronavirus que, oficialmente y sin ningún pudor llaman confinamiento.
Sus políticos rigen la policía más psicópata y neurótica del mundo.
España siempre es la primera en lo malo.
Sus políticos trileros y negligentes, son la otra constante española.

Un aplauso a los generalísimos

Publicado: 2 abril, 2020 en Histéricas

¿No sienten pudor o vergüenza alguna los serviles que aplauden a los policías (sean civiles o militares)?
Se les debería caer la cara de vergüenza.
¿Son tan lerdos que no han visto en los rostros de los policías la cara más nítida y sincera del fascismo y su represión?
Los policías han asumido que cualquiera que camina por la calle es un delincuente en potencia. Y con dedicación absoluta acosan ferozmente.
Policías liderados por políticos y políticas de supuesta izquierda y clara orientación (supuesta también) hacia el bienestar de la clase obrera y clase obrero, como son el PSOE y Unidas Podemos.
Esos grandes defensores y defensoras de la justicia y el justicio social, no han sentido temblor alguno en sus manos (como tanto les gusta decir a Pedro Sánchez) para lanzar a sus perros y acosar a la población instaurando semanas de régimen carcelarios, oscurantismo y ruina.
Pero todo esa verborrea de justicia social, la tienen tan metida en el culo, que si sentaran deprisa en sus butacas, sangrarían.
Tal vez el timo de todo esto del coronavirus COVID-19 se encuentra en que han de hundir en la miseria al país para tener la herramienta legal que les de acceso e impunidad para intervenir las cuentas particulares de los ciudadanos y confiscar sus ahorros. Supongo que ese es el gran plan. El famoso corralito, un robo perfecto.
Lo han probado y les ha gustado, como los cerdos se vuelven histéricos al probar la sangre. El poder de la dictadura les ha fascinado. Tanto que se han convertido en la reencarnación de Francisco Franco y Arias Navarro. Así de fácil.
Les ha encantado convertir a la población enferma y sana, en peligrosos delincuentes a los que “confinar”, acosar, multar y encarcelar.
Lo más divertido, es que esos mismos ciudadanos aplauden cada tarde, festivamente, a sus carceleros.
Tiene una explicación: cobardía e ignorancia son los pilares básicos sobre los que se asienta toda dictadura.
¿Aplausos? Solo es servilismo e indignidad.
Y el miedo más vergonzoso que jamás haya visto en mi vida.
El acoso y el abuso policial es algo normal, estaba cantado que todos los cuerpos tendrían la absoluta dedicación a perseguir y controlar a ciudadanos, que la absoluta negligencia y omisión que demuestran en tiempos corrientes para controlar a la verdadera delincuencia.
Un brazo en alto por los generalísimos Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, futuros amos del corralito. Y por sus fieros y eficientes perros.
Que duerman felices las ovejas, las estúpidas ovejas.

Iconoclasta

Ellos, los puercos que ordenan cada día mi presidio, mi cárcel, siguen vivos.
Sabía que sería así, no mueren los que deben. Los que quiero que revienten.
Los puercos lucen lustrosos cada día en los televisores, más sanos que una manzana.
Yo esperaba con cierta ilusión que algún hijoputa del poder muriera. ¡Qué ingenuo!
Yo esperaba que esos putos puercos que me impiden pasear libremente, murieran, no todos, pero al menos un centenar sí.
Los presidentes y vicepresidentes siguen vivos, como los ministros.
Me cago en San Dios Puto…
Ellos pueden pasear por sus grandes jardines de un millón de putas hectáreas y yo tengo casi que pedir permiso para comprar tabaco.
No mueren.
El coronavirus es una estafa, solo afecta a los que ellos pretenden.
Los quiero muertos, soy ateo y rezo cada día porque así sea, amén.
En el nombre de la puta madre que parió a mis puercos carceleros de mierda.
Pasará el coronavirus y cuando todo esté arruinado, ellos respirarán libremente, esas hienas que se alimentan de mierda y son inmunes.
¿Por qué no vomitan los pulmones ante las cámaras de televisión mientras firman sus decretos de cárcel y ruina?
La puta madre que los parió, las serpientes son inmunes a sus propios venenos.
Bueno, pues si no es el coronavirus, que un cáncer los pudra y cuanto antes mejor.
Quiero ser libre de una puta vez sin cometer algo horrible (horrible para ellos)
Hijo putas…
No mueren los que deben.
Cada día igual, vivos los hijoputas.
No mueren los que deben,
no mueren los que deben,
no mueren los que deben,
no mueren los que deben,
no mueren los que deben.

La fuerzas armadas y policías de toda calaña han desarrollado un notable complejo fascioso de superioridad y poder, como en los tiempos de oscuros regímenes asesinos. Y a su vez, los demócratas y sentidos ciudadanos (aquellos que se manifestaban en grandes rebaños hermanados y felices, solidarios hasta la náusea), piden que se identifique y marque al enfermo. Que lo quemen si hace falta; pero que no ronde las calles, que no se acerque.

#todosomosnaziscontracovid19, dicen a coro con sus hijitos, resguardados con fervor y fe en sus casas, con sus brazaletes de aplaudidores de las ocho de la tarde.

Donde vivo, hay una calle: El Carrer Perdut (la calle perdida, en catalán).
Durante una epidemia de peste en el siglo XVII, se tapiaron los dos extremos de la calle para matar de hambre y peste a los enfermos y evitar más contagios.
Y así estuvo cerrada por mucho tiempo, con los cadáveres pudriéndose hasta que se dieron cuenta de que aquella calle y los que vivieron en ella, se perdieron en la memoria.
Alardean de que Ripoll es el bressòl de Cataluña (España), o sea la cuna; donde se fundó.
No es de extrañar por su tradición que, el presidente de Cataluña (un tal Torra) y otros “valientes” y aguerridos catalanes de pura casta y sangre más pura y privilegiada aún, intente hacer lo mismo con algunas ciudades catalanas especialmente castigadas por la epidemia, y con sus propios paisanos para evitar más contagios de coronavirus. Porque ya se sabe que, muerto el perro se acabó la rabia.
Es solo un ejemplo de vileza y ruindad humana, porque en el otro extremo de España, en el sur, Cádiz más concretamente; están dispuestos, y lo han intentado de corazón, matar a pedradas a los enfermos.
Da igual que seas catalán, andaluz, belga, inglés, alemán, mexicano, judío o moro. La vileza es la marca de la raza humana, se extiende por todo el planeta en todas las direcciones.
Junto con las estafas y mentiras del poder, la ruindad y la envidia es lo más global que existe.
Esa basura que predican los seres celestiales que están de incógnito en la tierra (de ahí que no veamos sus putas alas) de la solidaridad como virtud del ser humano en malos tiempos; es una falacia populista y repugnantemente sensiblera. Un insulto a mi inteligencia y sabiduría.
Los hijoputas que asesinaron hace siglos a sus vecinos en Ripoll y los actuales hijoputas que intentan matar a pedradas a los enfermos en Cádiz; son solo una pequeña y anecdótica muestra de toda la podredumbre que hay en las granjas humanas, en las ciudades y pueblos del planeta.
Yo apuesto por que el coronavirus se convierta en una herramienta de extinción y el virus mate lo que deba morir de una vez por todas.
Que use el tiempo que sea necesario y que llegue también a exterminar a gente muy importante del mundo de la política, la economía y sociedad. Eso ayudaría a pasar con mejor humor la puta cuarentena de mierda.
Porque al igual que pasa con los perros y la rabia; muertos los cerdos, se acabó la peste porcina.

Iconoclasta

¿Os habéis fijado en esas reses que caminan presurosas por las calles, como las ratas al salir de la cloaca? Con sus mascarillas y guantecitos, con la cabeza gacha para estar a salvo de alientos ajenos.
Así son los delatores que venden a quien sea por conseguir un favor o para distraer su cobardía repulsiva.
En todas las épocas aparecen; con la cabeza inclinada y la mirada infecta de envidia y cobardía. Llenando con sus mugrientas ambiciones y mentiras cárceles, pelotones de fusilamiento, campos de concentración y hornos crematorios. Desde sus patios, tierras, balcones y ventanas espiando quien se mueve, inquietos con su pensamiento podrido, corrupto y moral.
Me encanta esa podredumbre humana, me fascina observarlos y saber que morirán con sus mascarillas y guantes entre orines e intestinos vaciados, con los pulmones hechos jirones.
Es precioso… Incluso pestañeo emocionado.
Qué bueno…
Y como soy un tanto necrofílico, me acucia la perentoria necesidad de masturbarme ante los enmascarados y enguantados cadáveres. Me he puesto cachondo con mi gran y precisa imaginación. Gracias a mi prodigiosa mente, visiono cadáveres a trillones de megapíxeles de definición, a diez millones de putos K.
Si pienso en la carne muerta de los miedosos delatores me pican las palmas de las manos y no puedo dejar de imaginar la absoluta dedicación de buitres y ratas en su diligencia eliminando mierda. ¡Cómo les gusta y disfrutan de su trabajo!
No sé si yo podría comerme los ojos de esos puercos.
Soy un tanto mirado con la porquería.
¡Pá correrse!
¡Hala, ahí va! Decenas de miles de hijos míos que podrían haber nacido…
Pobres hijos míos deslizándoos sobre el rostro de indecentes muertos.

N.del A.: me ha faltado imaginar algún héroe francotirador cazador de enmascarados y enguantados delatores; pero nada es perfecto.

A veinticinco de marzo del año del coronavirus y vuestro señor dos mil veinte.
(Era de la Cobardía, como si alguna no lo fuera)

Iconoclasta