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En el dudoso caso de que el nuevo fascismo deje de estrangular las más elementales libertades por la baja incidencia de “contagios por coronavirus o lacovid? (gripe o catarro): ¿Qué ocurrirá con su fiera policía cuando ya no pueda ejercer su abuso, paranoico control, extorsión, maltrato y sanción caprichosa a los ciudadanos honrados?
¿Deberán ser reeducados para que puedan distinguir a los delincuentes de los ciudadanos honrados a los cuales se han habituado a perseguir y acosar alegremente?
¿Necesitarán tratamiento psicológico, incluso psiquiátrico por depresión? Porque volverán a trabajar de verdad y dejar la comodidad y alegría de controlar a los trabajadores que, acuden a sus puestos de trabajo en las noches oscuras de la nueva y normal dictadura española como si fueran delincuentes.
¿O tal vez el nuevo y normal fascismo español se inventará nuevas enfermedades graves para mantener las medidas de prisión, extorsión, acoso y represión contra el ciudadano honrado y así la bofia y sus amos vivan felices durante cuarenta años más?
Total, está visto que lo único que se le da bien a la bofia es el acoso a la gente honrada. Y como el fascismo español miente a cada segundo, le contará en una comparecencia televisiva a la chusma que lo alimenta y lo nutre de millones que, gracias al coronavirus y su policía, los niveles de delincuencia han sido los más bajos en diez siglos. Y por lo tanto se verán moralmente autorizados a proseguir con sus acosos a los niños que no llevan bien colocado su bozal y a los fumadores.
A propósito del bozal ¿se sentirá la policía desnuda sin la impunidad añadida de sus negros bozales?
Son cuestiones muy importantes que necesitan esclarecerse urgentemente; porque cada vez que salgo a la calle, corro un gran riesgo de toparme con un madero de las más de cuatrocientas clases de policía que el nuevo y normal fascismo español ha implantado y que pululan extorsionando la ciudadanía y robando libertades sin pudor. Policías que, para mayor inri, ganan dinero parasitando el jornal de mi trabajo.
Hay que conocer en todo momento al enemigo y saber cómo pueden reaccionar, es pura supervivencia en toda dictadura con tantos sus secuaces y delatores controlando.
Al final, en caso de que el fascismo afloje su feroz y china represión, será inevitable sentir cierta ternura por esos policías abatidos anímicamente que ya no podrán clausurar con sus cintas de plástico y precinto los parquecitos infantiles en las calles como si fueran alijos de cocaína, con ese mismo rigor y agresividad de la lucha contra narcotraficantes.
Con lo felices y empoderados que se sentían al dedicarse a aquellas estupideces. Pobres…

La libertad está por encima de toda consideración ética y legal.
Por encima del dinero y poder que ambicionan los corruptos presidentes y ministros electos de las dictaduras europeas, extintas democracias degeneradas y decadentes para ser más preciso.
Por encima de cualquier vida sea cual sea su edad.
Si eres humano, no perteneces a un rebaño, a menos que estés castrado, cabrón.
La libertad está por encima de cualquier miedo y el mezquino que lo padece hasta el punto de prostituir su más básica capacidad de movimiento.
No existe nada que valga más que ella, porque todo lo que no es libre, es animal sin cerebro, no es humano. Los esclavos son bestias de carga y máquinas sexuales para los actuales políticos demócratas de mierda.
Cualquiera que robe una libertad, es un criminal, alguien susceptible de ser asesinado. Cortarle la cabeza y pincharla en un poste de una plaza, como antaño, es lo único que puede saldar el crimen del robo de la libertad.
No me engaño, no ha habido suerte en la historia con este tema, salvo con el Duce, en Italia. Las buenas cosas no abundan; pero solo pensar en la decapitación del cerdo, sinceramente, se me pone dura.

De un coche patrulla de la bofia se bajó el madero e interrumpió mi relajado paseo.

– ¡Señor! Debe usar mascarilla – díjome con autoridad y evidente hostilidad, a pesar de que con la mascarilla parecía un poco retrasado hablando.

Le dan trabajo a cualquiera que tenga un buen  enchufe, como siempre.

-Mi abuela era puta en Barcelona- le respondí con cordialidad y una sonrisa.

-¿Y qué tiene que ver…? -preguntó con evidente malhumor.

Pero no le dejé de acabar la pregunta, mi cerebro es muy rápido procesando.

-Que igual tu abuela y la mía trabajaban en la misma calle, lo que nos hace paisanos- le respondí con rapidez, poniendo en jaque su única neurona que rebotaba dentro de su gran cráneo, como una pelotita de aquellos antiguos juegos de tenis electrónico de los bares de los setenta.

Me recetó una buena multa  que, cada vez que la muestro a amigos, conocidos e incluso enemigos, nos partimos el pecho de risa.

Hasta los buenos momentos requieren de cierto poder adquisitivo.

La epidemia delacovid tiene cosas buenas y jocosas además de aliviar de peso humano al planeta.

Y dicen que hasta a las focas en el Polo Norte y la Antártida, se las ve más relajadas gracias al efecto cagadero del coronavirus.

Confirmado, la nueva dictadura española, se ha constituido en la más represora, cruel y estafadora de toda África, incluso de Europa.
El nuevo y normal fascismo español liderado por Sus Caudillos y sus secuaces (ministros y caciques autonómicos de los distintos taifas que componen el estado español), ha dado ya carácter definitivo a la destrucción de la democracia (o ese conato que era). Recién estrenado el año 2021, han decretado y cometido una batería de medidas represoras y extorsionadoras contra la libertad y la economía de los habitantes españoles; como son los nuevos decretos de prisión para la población, perpetuar el toque de queda, la toma en propiedad de todos los medios informativos y la usura con una batería de subidas de impuestos; esto último, con toda probabilidad se traducirá en que su “la Covid” (la del gobierno fascista español) dejará de tener importancia frente al hambre y la violencia consecuente en muy pocas semanas.
El hambre matará más gente que sus gripes. Ya lo dice el refrán: más puñaladas da el hambre.
Como siempre, los caudillos, ministros y caciques autonómicos del nuevo y normal régimen dictatorial, disfrazan de medidas sanitarias sus abusos y robos de libertades incrementando las estadísticas de las tasas de contagio del coronavirus con los datos de catarros, gripe, fibromialgia, neumonía, hepatitis, diabetes, jaqueca, etc.; y accidentes de tráfico y laborales. Con estas componendas estadísticas, consiguen meter el pánico en el cuerpo a una españolidad vieja, deteriorada, decadente, supersticiosa e ignorante. De esta forma, el robo de la libertad, la prisión a la que se condena al pueblo español y la próxima ruina de obreros y trabajadores autónomos, será vista por la chusma como un mal menor.
Así que estrenamos el año con la feroz bofia del fascismo patrullando traidoramente las noches y de día sancionando sin pudor para que la idea de sometimiento al nuevo régimen dictatorial, forme parte del pensamiento español como ocurrió con el franquismo.
Así se ha instaurado en España una de las dictaduras más lesivas para la salud y la libertad de toda África y Europa; y a sus habitantes como el rebaño de castrados más mansos, temerosos y crédulos a nivel mundial.
Como es ya proverbial: Cuando el cerdo (el nuevo y normal fascismo español) prueba la sangre (la dictadura o el fascismo), ya no quiere otra cosa.

Lo han hecho todo mal, todo se fabrica con y para la mediocridad; y los seres sobresalientes mal vivimos en medio de medidas y calidades despreciables.
Por ejemplo, los inodoros. Cuando cago he de hacerlo con un cubo entre las rodillas, puesto que mi pene no cabe dentro del inodoro; y si me esfuerzo por mantenerlo vertical, rozo la porcelana con la consiguiente inquietud y frío para mi ánimo y bienestar.
¿No podrían medir veinte centímetros más de longitud los cagaderos?
Es difícil, incluso, limpiarse el culo. He de asir el pene en vertical para que no caiga contra en el agua. Le deberían haber dado otros veinte centímetros de profundidad.
Pero lo peor llega cuando aprieto. Lo normal es mear ¿no? Pues por eso el cubo, porque como el pene reposa horizontalmente como una venosa serpiente albina, apoyado en el asiento del minúsculo inodoro, el chorro sale directo contra el armarito de las toallas y condones. Hay instantes de urgencia que ni el cubo sirve para nada.
Por que si vas con prisa o diarrea, no te da tiempo de apretar, mear y a la vez mantener el cubo en la línea del caño de orina. Hay días que salgo estresado y agotado después de cagar.
Cuando era pequeño, recuerdo el momento de soltar los truños como una dulce y relajada intimidad mientras me la pelaba con las guías de televisión y sus anuncios de ropa interior de mujeres: las modelos luciendo braguitas. No se les veía la cara, pero siempre me ha importado el rabo de la vaca el color de ojos de la maciza que lucía la minúscula y tersa prenda, realzando sus tan maravillosos muslos y el vientre liso y deseable con un perfecto ombligo, colocado con precisión en la justa perpendicularidad de la raja de su sexo, Siempre observaba detenidamente si en alguna foto se podía ver un asomo del vello del monte de Venus; pero nunca tuve suerte hasta que encontré una baraja de póker de mi padre con tías en pelotas y las piernas tan separadas que me mareaban. No tenían vello; pero era innecesario para mi trabajo.
Como iba diciendo, en esta sociedad mediocre de medidas y accesorios más mediocres aún, para cagar preciso de una logística comparable a la de Amazon y sus envíos.
Masturbarme, sin embargo, es dulce y suave. Uso el cubo porque ya que está, lo aprovecho; pero no soy melindroso con la leche si me cae en los pies o en los muslos y a veces en mi pecho cuando pierdo el control durante el orgasmo. Vaya donde vaya la lefa, siempre me hidrata graciosamente. Además, es ácidamente dulce, cosa que la orina no.
Insisto, el tamaño de los inodoros es una vergüenza para alguien especial.
Y vamos a ver, el tamaño de la ducha no es como para tirar cohetes; pero si me sitúo en un extremo de la diagonal, puedo mantener una distancia de seguridad, un par de centímetros libres hasta el extremo opuesto y así, no tener que pasar el glande por las baldosas continuamente con la consiguiente irritación que ello conlleva. El problema es que en cuanto meto un pie en la ducha, me sobreviene inevitablemente una erección, cosa que es buena porque facilita la higiene íntima y lo que después será incontenible durante el suave, metódico y jabonoso roce.
Ser sobresaliente en una sociedad mediocre, es incómodo por decir poco; por decir lo mínimo.
Es el drama de la excelencia, qué le vamos a hacer…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Hacía meses que no veía la televisión española, cualquiera de las cadenas que el nuevo y normal fascismo español ha comprado para instaurar su dictadura plagiada de la china.
Y sentí que se había metido mierda en mi casa al ver el spot doctrinal del coronavirus del fascismo en la televisión. El anuncio es repugnante en cada escena. Apesta a la cobardía de una familia española al uso (o lo que debería ser según el nuevo y normal fascismo español): la madre que se pone con estúpida ilusión (talmente como si nunca hubiera follado y fuera madre por el espíritu santo del fascismo español y no por el coño) el bozal para recibir a alguien que entra en casa, los propios familiares se dan el codo en una perfecta coreografía, abren las ventanas y llaman a la puerta de los abuelos a su casa, a una muy prudente distancia, para que por la calle de por medio, se puedan ver cenando.
O sea, la mezquindad elevada al más alto grado: los viejos desconfiando de sus hijos y nietos, porque “seguro que esos cabrones de mierda están enfermos y nos quieren matar con el coronavirus”. Los menos viejos desconfiando entre ellos en una misma mesa, porque al fin y al cabo son tan hijos de puta y se conocen tan bien a sí mismos que saben que, a sabiendas de que tienen el coronavirus, sus hijos o hermanos los infectarán por pura maldad.
Y a todo esto, el criador de cerdos, el ministro de sanidad; amenazando y advirtiendo a la chusma de los controles aleatorios que ha impuesto: en su paranoia, ha decretado (lo sueña sudando todas las noches con obscenas imágenes) que la bofia asalte e irrumpa en casas elegidas al azar para comprobar que el ganado cumpla las normas dictadas por el Caudillaje español y sus caciques autonómicos. Y que nadie se salte el puto toque de queda de mierda.
No quiero ni deseo un bueno año 2021, deseo una violencia inusitada, algo que me lleve a olvidar que por un desliz, dejé que en la puta nochevieja del 2020, entrara mierda en mi casa a través de la televisión. Y eso sí que es infeccioso; no puedo conseguir, a pesar de abrir las ventanas, que se vaya de la casa el hedor a mierda del fascismo español.
La violencia no tiene por qué llevar necesariamente la desdicha, puede ser edificante, liberadora y divertida. Y sobre todo, aportará una cultura y una dignidad ya muy necesarias a través de la purificación de la muerte.

¡Feliz Año Nuevo de un nuevo, normal y más fuerte franquismo 2021!
Y recordad: vacunaos para que los Caudillos que todo lo saben, aquellos que os salvan la vida cada día; no os jodan trabajo, economía y la poca libertad que no han podido arrasar aún.
Porque ellos y su bofia sabrán con precisión quien sí y quien no lleva cosida la estrella de David amarilla en el abrigo.
Y para celebrar todo lo perdido, aquí una bonita estrofa de canción (de aquellas inteligentes, divertidas y libres que se han ido censurando con paranoico oscurantismo año tras año, gobierno tras gobierno) de aquellos ingeniosos y transgresores Los Toreros Muertos y su Mundo Mágico.

“Es divertido estar aquí,
puedes hacer una canción
con alcalde y gilipollas, por ejemplo:
Alcalde gilipollas
Alcalde gilipollas
Alcalde gilipollas
Alcalde gilipollas.
Es fácil.
Vivimos en un mundo mágico
puedes hacer una canción
con fin y con de las
fin y con de las…
Magic world! Magic world!

Que se metan el puto reguetón y “tú eres mi bebé” en el culo.

Siempre hay errores de cálculo en las “democracias” franquistas/comunistas.
Tres ejemplos al azar de los millones que cometen los dictadores y sus caciques:

Cuarentena no significa centuria.
Enfermar no es forma de curar.
Solo un idiota aplaudiría a las siete de la tarde todos los días a sus represores y carceleros (presidentes, ministros y bofia).

El analfabetismo nunca ha sido una ciencia exacta.
De hecho, aunque los fascistas electos no se lo crean, ni siquiera ha sido ciencia.

Puta nochevieja de bozal y prisión…