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Y la enfermedad parirá otra enfermedad. Y la enfermedad criará la enfermedad. Y la enfermedad se desarrollará acunada por una sociedad podrida y decadente.

No hay alegría, no hay ironía, no hay desprecio hacia una mente enferma en un cuerpo corrupto. Solo hay espanto y tristeza por lo que nacerá, de quien nacerá y como crecerá: con la falsa convicción de que es hijo de la tierra, del planeta. Y no la permisiva deformación ética de una sociedad que ha caído en lo más profundo de una obscena decadencia.

Pobrecitos ambos, padre/madre e hijo, son los nuevos monstruos de aquellas crueles y horrendas ferias ambulantes de antaño, enfermas obscenidades que provocan fascinación en los más podridos cerebros humanos.

Lo siento de verdad, es pura tragedia porque son la insana consecuencia de la perversión y degeneración absolutas de la vida misma que, una sociedad corrupta comete con una sonrisa obscena y beata en su rostro nefando.

Juro que estaba esperando que también apuntaran que si no te vacunas vendrá la bruja, te cebará con golosinas de todo tipo y luego te cocinará y comerá, niño malo.
No jodas con Antena 3, qué asumido tiene que sus programas y noticias van dirigidos a un público básicamente “border line”. A un milímetro de la idiocia. (Me da un orgullo casi masturbatorio mi conocimiento y análisis histórico-político que, haría llorar por su precisa sabiduría a Benito Perez Galdós ante la banalidad de sus Episodios Nacionales).
Esto es idéntico a la escuela franquista, que pretendían hacernos creer que el Cid Campeador era un personaje histórico que nos libró de los moros herejes que ocuparon España durante casi un milenio. Lo jodido es que los moros se fueron y nos dejaron abandonados a los futuros reyes y caudillos que mantendrían a España como el “number one” de las democracias tercer mundistas (democracias es solo retórica ¿eh? Que nadie se confunda).
Os explico, lelos. El fascismo español ha apostado por la trombo-vacuna de Astra-Zeneca y eso quiere decir que necesitan chutaros todas las dosis posibles para que ellos (los caudillos y caciques españoles) se lleven la comisión millonaria del laboratorio farmacéutico que las comercializa.
No hay ningún otro motivo por el cual, el fascismo encarga a la prensa que explique cuentos a los tarados para que obedezcan.
Es tan claro como una mierda en la nieve.

Pues ya mismo a los temporeros y otros inmigrantes en España, me les ponen un manguito con la estrella de David en el brazo y les prohíben sentarse en los asientos del transporte público con un cartel de aviso: “Solo para cabestros españoles”.
Ahora ya solo queda que el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus, ordene a sus tropas invadir Polonia (y no me refiero a la Polonia catalana).

El test o PCR del grafeno (venenoso como la aspirina del fascismo español) en el bozal o mascarilla del régimen fascista español; consiste en ir a cagar y limpiarse el culo con él. Si el bozal tiene grafeno, no se ensuciará ya que resbalará la mierda. Tira inmediatamente el bozal.
Pero si se ensucia de mierda póntela enseguida y respira tranquilo porque no lleva el puto grafeno fascista.

Claro, como vivimos en un fascismo ahora todos quieren ser la misma mierda facha y dicen que hay maquillajes que evocan la prostitución. Claro que sí, nada de maquillaje para las mujeres y un burka con bozal antimamadas.

Ahora los censores salen como ladillas de entre los pelos del coño de la puta y su cliente.

Mi hijo Iconoclastito (el diminutivo es un ataque emotivo de cariño paternal, porque folla más que los monos), me gritó desde su habitación:
–¡Qué asco! ¡Mira, papa!
Acudí corriendo, con la ilusión de que me iba a mostrar una buena escena sórdida de porno fetichista (de esas que tanto me gustan de mujeres penetradas por muñones de brazos o piernas); pero qué va…
Era infinitamente más repugnante, más blasfemo. Absolutamente fascista.
El pseudo humorista, pseudo cronista de chismorreos banales y pseudo todo: el Gran Wyoming, aparecía en un video que el ordenador de mi hijo reproducía; en su prostituido (al régimen español, of course) programa El Intermedio (no sé a que viene semejante título, porque está en la cima de la cadena alimenticia del fascismo español). Saltaba gritando, vitoreando y loando la gran hazaña del fascismo español del día: haber pinchado la vacuna de la trombosis contra el coronavirus a no sé cuantos miles de cabestros o mansurrones de una tacada.
Este insigne bufón, telepredicador y voz del sacerdocio del Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus, incluso lloraba emocionado muy fascioso él, dando gracias al Caudillo Sánchez, sus ministros, funcionarios y caciques autonómicos de forma nada sutil.
Para acabar el bloque publicitario y doctrinal del programa (muy bien pagado con las pensiones que el fascismo español ha dejado de pagar a los ayudó y ayuda a bien morir), muy serio el telepredicador, recriminaba a sus telespectadores que, ya no se aplaudía a los acosadores del régimen (nueva y normal bofia política española), ni a sus aburridos funcionarios de la sanidad. Que según el televisivo catequista del fascismo, son los grandes mártires y sufridores de la gripe del coronavirus, por la gran carga de trabajo en la que ni tiempo tenían para atender a los enfermos que precisaban diálisis, tratamientos oncológicos, infartos, comas diabéticos y otros accidentes vasculares, hemorrágicos y traumáticos. Estos eran los verdaderamente sacrificados y santurrones de esta global pandemia (no la llamó estafa) del coronavirus o lacovid19.
Y así exigió un aplauso para esos mártires que jamás fumaron, ni hicieron videos graciosos en sus hospitales.
Y así cada día es menester de hacerse.
También predicó el nuevo y normal latiguillo fascista: “Nadie muere por las trombo-vacunas, las aspirinas son el verdadero veneno”.
–¡Hostia puta, papa!–exclamó mi hijo al darse cuenta de que había vomitado en el suelo viendo ese obsceno recorte del programa.
Me abracé a Iconoclastito.
–¡Nunca más, mijo! ¡Nunca más me llames para ver algo así! ¡Ni siquiera me lo cuentes! ¿Sabes que hay cientos páginas de porno gratis, aunque sea con publicidad? Te la puedes pelar la mar de bien y te libras de ser imbécil.
Me tiré un pedo dirigiéndome a mi despacho y pensé en el Gran Wyoming haciendo el trenecito desnudo. Él era el vagón de intermedio entre el Caudillo Sánchez el ex vice Caudillo Iglesias.
El telepredicador de El Intermedio, es al Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus, lo que era la voz del Nodo en los cines del franquismo.
Estoy abandonado…

No jodas… ¿El tontito con bozal y manos arriba es el Caudillo? ¿Y qué cojones hace con las manos en alto? ¿Saludar a un payaso en una fiesta de cumpleaños? ¿Tiene problemas de coordinación motriz? ¿Asiste a una clase de psico-motricidad para personas con deficiencias psíquicas? ¿No son demasiados enfermitos para un solo logopeda? ¿O se trata de la sesión de un grupo de ayuda a la drogadicción, de esos que te hacen confesar, que no solo había un gramo de coca en la rayita que esnifó? “Hola soy el Caudillo y soy también adicto a la dictadura”.
Lo importante es que no le esté subiendo un trombo al cerebro, donde quiera que esté si lo tiene.
Los fascistas lo último que inspiran es inteligencia y luego elegancia.

Las cifras no importan, como en todo fascismo es invento puro para justificar, sin parecer demasiado hijos de puta, la prisión que dictan contra el ciudadano. Y que ni se les ocurra sacarse el puto bozal a los cabestros.
Que endurezcan las medidas los caciques de las taifas autonómicas es previsible, son simples criadores de cerdos con la venia de El Caudillo Español del Nuevo y Normal Gobierno Fascista del Coronavirus.

Nada nuevo bajo el sol, la taifa catalana Barcelona, es usurera por naturaleza desde tiempos inmemoriales. Quien haya vivido en Barcelona, habrá asumido en muy poco tiempo que vive bajo una alcaldía que realmente es un cártel mafioso que cobra tributos por lo que sea; pero además, sin dar protección alguna.
Barcelona es un pozo negro para cualquier trabajador, y pobre de aquel que tenga la mala suerte de no salir de ese lugar gobernado por una camorra eterna. A mí me pasó, nací allí y me fue muy difícil salir de ese gueto.