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Mi rumbo

Publicado: 21 septiembre, 2020 en Sin categoría
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Busco un rumbo que me lleve a quien amo.
Que sea en un lugar donde solo vivan animales sin habla. Aunque sean humanos con cáncer de cuerdas vocales, que ya no puedan hablar. Apenas vivir…
Que nadie pueda expresar mediocridad si no han muerto todos los afectados de mezquindad.
Y en semejante paraíso de silencio y mudas indignidades, la quiero a ella.
Con amnesia, para que no se acuerde que en otro momento y lugar fue feliz sin mí.
Que no recuerde lo que amó y a los que la amaron, para que no tenga datos para juzgar.
Para evitar que pueda tener cualquier tipo de competencia, sean recuerdos en su hermosa mente o humanos que aún existen. Quiero ser su único amor y dios.
Quiero que mi brújula marque ese rumbo donde para ella seré la única posibilidad de encontrar amor y ser amada.
No importa cuantas mentiras y verdades deba inventar.
El rumbo a ella justifica cualquier barbaridad o falta de sutileza. Justifica todos los medios.
Y jugar limpio es una opción que no me ha servido de nada a lo largo de la vida que se me agota ya.
Si tuviera alma se la vendería al diablo si existiera.
La quiero a ella y su coño en el mejor lugar, sin más interferencias e injerencias.
Así, con todo mi egoísmo, con mi indiferente crueldad a todo lo que no sea ella.
Con esta polla dura de glande viscoso marcando el rumbo al único paraíso que puedo imaginar.

El puto grupo Covid lo forma una banda de fascistas hijos de puta, ansiosos como perros en celo de amputar cualquier tipo de libertad y bienestar.
Es un grupo de piojosos dictadores enmascarados con un bozal forrado de oro y cocaína.
Y tienen la sagrada y puta misión de joder, matar y envenenar cualquier asomo de dignidad.
Pero sobre todo, llevar a cada rincón del país la ignorancia, la cobardía y la mezquindad con la que fueron putamente paridos y tan malformados (aunque alguna esté realmente follable).

Lo que me encanta de este asunto del coronavirus, es que son los dueños de los perros los que llevan el bozal.
Talmente como si el perro los paseara a ellos.
De hecho es así, ellos, los perros, saben mejor que hacer y como comportarse.
Digo yo que estarán alucinando pepinillos en vinagre, como si les hubiera bendecido una justicia divina colocando el bozal en la jeta de sus amos.
A veces algo tiene un final feliz.

Al subnormal que ha redactado la noticia: si no convives con tu pareja, no es tu pareja; solo son servicios comprados a un chapero o a una puta.
Alguien tenía que escribir la imbecilidad que anhelaba leer y que tanto ha tardado en salir.
Cuando lo lean las parejas cobardes tanto macho-macho, hembra-hembra o macho-hembra sopesarán follar con mascarilla como dice la noticia boba de los medios de la incultura y el fascismo, está clarísimo. Pronto, en las noticas, veremos videos de folladores mal follando muy obedientes al régimen fascista.
Y en caso de tener dificultades respiratorias, que hagan como los perros y por el ojete.
Hay matrimonios o parejas con derecho a follar que son auténticos cretinos: dentro, en su propio coche usan mascarillas. Eso quiere decir que no follan o han aprendido a hacerlo con antenas como escarabajos y otros insectos que juegan con mierda.
La mezquindad y la cobardía pudrirán cualquier actividad sexual.
Aunque de hecho siempre ha sido así, lo que ocurre es que ahora se vanaglorian de ser grandes y obedientes cabestros estabulados exhibiendo sus miserias en las redes suciales.

Si no eres capaz de respirar en este lugar y ahora, déjalo.
El suicidio es un acto absolutamente necesario en tal caso.
Piénsalo bien, estás sufriendo para luego morir igualmente.
Porque vivir paralizando la respiración libre por el miedo, es agonizar. Ya estás muerto.
Hay alturas, trenes, venenos, filos cortantes, drogas y gases para elegir la forma de dejar la vida; si es que se le puede llamar vida a la tuya.
Vamos… Deja ya de sufrir y deja espacio y aire a otros.
Nadie sentirá demasiado tu muerte. Los cobardes son hojas de periódicos ajados al viento. No tienes nada que hacer aquí más que lloriquear.
Y si me haces una jugosa transferencia bancaria ahora mismo, alivio al instante tu agonía. Incluso evitaré que tu ropa se ensucie con la sangre que manará de tu cuello con un tajo rápido e indoloro.
Será tan rápido como un parpadeo y no es necesario que te quites la mascarilla. Será profiláctico también.
Y si eres crédulo, te dejaré morir con una biblia para asegurarte de que vas al paraíso. Como a ojos de tu dios serás un asesinado y no un suicida, entrarás al cielo con un certificado de buen tipo en general, sin trámite alguno. Directo y rápido como un infarto.
Y ya sabes ¿no? Los muertos no necesitan ni pueden hablar, ni respirar, ni llorar.
Nadie sabrá que fuiste cobarde hasta el colapso nervioso; y si alguien lo supiera, callará el muy zorro porque hay millones de cobardes como tú. No es algo de lo que sentirse orgulloso.
Es más, dirán que fuiste un valiente al suicidarte. Te aseguro que yo no diré nada de mi intervención.
No será una tragedia, en absoluto. Verás que pronto se olvidan de ti tus seres queridos. Y los que no te quieren, ni siquiera saben que existes, qué más da.
Todo son ventajas con el suicidio.
Y sobre todo, dignidad.

Hay asaz de tontos del culo yendo en bici grabándose con el móvil, y estoy pensando que están infectados de algún coronavirus que provoca una imbecilidad profunda.
Aunque no es tan fácil para ellos el que sea una enfermedad. Los idiotas son producto de una genética sucia y repetitiva.
Los accidentes no ocurren por estas cosas.
Un accidente es un hecho fortuito. Que un primate con teléfono móvil se rompa la crisma haciendo el idiota, es una consecuencia lógica.
O sea, que no basta con llevar cuidado de uno mismo, sino que además has de vigilar de evitar toparte con un tarado con móvil.
Y el hecho de que en verano se prodiguen más los idiotas que en invierno, se debe a que además de idiotas son débiles y pusilánimes; se cagan y marchitan con el frío.
No es extraño que en su propio coche conduzcan con una piojosa mascarilla o bozal para hacerse una puta selfi y demostrar que son buenos ciudadanos o cabestros más específicamente.

Las dictaduras como la china, mienten a velocidades de feisbuc, tuiter o lumínicas.
Y la dictadura española, que es su hermana pequeña, lo hace muy veloz también; aunque más caricaturesca. Es sabido que los más palurdos quieren ser siempre más radicales que sus amos o padrinos.
Eso de las vacunas chinas tiene la misma credibilidad que un discurso de los Caudillos Sánchez o Iglesias: cero.
Las pruebas de las vacunas chinas funcionan ejecutando al enfermo que no ha respondido bien a la vacuna, los que sobreviven a la enfermedad y la bala, son éxitos.
Y como es ya tradicional en China, la familia del ejecutado, deberá pagar la bala.
España es más medieval y la chusma teme a los enfermos de coronavirus como si fueran leprosos de la edad media. Es decir, los matarán a palos, o de hambre; esta última es la opción que actualmente está usando La Nueva Normalidad Fascista Española.

¿Me lo parece a mí, o la puta policía va husmeando como cerdo en busca de trufas a los que no llevan bozal (mascarilla de mierda)?
Es buena época para los delincuentes, los policías están ocupados en acosar al ciudadano trabajador.
No es que la policía cumpla con su deber, se trata de pura cobardía cómoda. Y de servilismo a un fascismo vomitivo, a la voz de su amo.

Va a llover y es bueno. Aunque no sea un buen detergente, la lluvia consigue arrastrar con cierto alivio la horrible pátina de cobardía y mezquindad que me salpica desde los otros, los ajenos. Los que no quiero, los que desprecio, los que odio.
Que mal cáncer los mate, ese que una mascarilla no puede evitar.
Va a llover y no será lluvia radiactiva, ni tan siquiera ácida.
La humanidad tiene una suerte que no se merece, como la de los idiotas.
Lloverá pronto porque los colores del planeta son mates y saturados.
El verano está muriendo, todo concuerda.
Es perfecto, aunque no del todo satisfactorio.
Imagino millones de humanos mirando al cielo con el cuello y la boca abierta, inmovilizada por una enfermedad neurológica, por envenenamiento o por clavos en la quijada.
E imagino la lluvia ahogándolos, lenta y temible.
Ellos lloran sin posibilidad de salvación y a medida que sus pulmones se anegan escupen el agua que les vuelve a entrar, y así hasta morir.
A medida que se aproximan las pesadas nubes, mi humor mejora.
Debería haber un día mundial de la lluvia justiciera y reparadora.
Y que a los muertos no se les ponga nombre.
Lo que nace anodino, anodino es su cadáver.

Generaciones cobardes

Publicado: 7 septiembre, 2020 en Sin categoría
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“Más de ocho millones de alumnos comienzan a partir de esta semana un curso escolar en el que no podrán darse abrazos, ni jugar al balón, ni compartir el bocadillo. Tras medio año sin pisar un aula, los padres volverán a llevar estos días a sus hijos al colegio con incertidumbre y temor al contagio por Covid-19.”
Menudo drama de mierda. Pobrecillos…
El miedo a un resfriado del coronavirus supera con mucho al del cáncer genital, e incluso a la leucemia galopante.
Lo que deben temer es que sus padres y profesores les contagien esa tremenda cobardía que ha permitido el robo de la libertad durante meses y el uso de una mascarilla que debilita y enferma y hace res a quien la lleva.
Ocho millones es mucho, son varias generaciones que van a transmitir el virus de la cobardía y la mezquindad. Ocho millones son los suficientes como para estropear todo un grupo autóctono humano para siempre.
Porque cuando se reproduzcan, tendrán otros pequeños mamones cobardes que empezarán su desarrollo con ese germen de la mezquindad como parte de su genética.
Bueno, a mí me suda la polla; es por este vicio de escribir sobre la gran miseria humana que inevitablemente ha llevado a una decadencia vergonzosa e indigna.
Que se jodan y se resfríen.