Posts etiquetados ‘Citas’

Me gusta el silencio previo a la lluvia porque, todos los seres expresan con él sus temores: ¿será la última lluvia? ¿nos ahogará? ¿seguro que será agua y no mierda?
Y mientras todo ese temor primigenio se apodera de los seres vivos, se me ocurre que me falta ajo.
¿A qué precio está la malla de cabezas de ajo? ¿Son radiactivos los de color morado?
También me preocupa mucho que un día me receten supositorios. Es la medicina más denigrante.
Es tan puta la vida…
Como siempre caerán dos gotas, únicamente para emborronar lo que escribo.
Y no habrá calamidad alguna.
Qué aburrimiento.

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Mi padre me amonestaba y aconsejaba: “Pablo, te he dicho que no hables, no es lo tuyo. Come, bebe, respira y fuma; pero no uses la boca para hablar”.
Yo pensaba que se podía meter sus consejos por el culo y cuando me hiciera un poco más fuerte, le daría una buena paliza, aunque en otros momentos lo quería mucho.
Él tampoco soltaba chorros láser de inteligencia por su puta boca.
A pesar de ello, callé y me puse a escribir furioso. Y también lo hice bien.
El que un padre sea amado, no le exonera de ser un bocazas listillo y un imbécil.
Soy la cumbre de la objetividad y la ecuanimidad. Ni mi puto padre se salva de mi poderoso e infalible juicio, digo. Sentencio.

La felicidad es un estado de gracia buscado por los pusilánimes. Yo no quiero felicidad, quiero hacer y tener cosas que deseo sin aparatosas ingenuidades e histrionismos escandalosos de dicha de mierda.
Por otra parte, la muerte es lo que lleva a trascender (por decirlo de algún modo), la felicidad es solo una banal y temporal sobreproducción hormonal.
Hay cadáveres de saltamontes felices sin pudor a los que no se presta atención.

En Telegramas de Iconoclasta.

Tengo la sensación de estar mirando un paisaje un tanto lejano y ajeno a mí desde una ventana, con cierta melancolía por desear estar ahí.
Parece un paisaje de cuento…
Y caigo en la cuenta de que estoy ahí, dentro y entre las montañas y el río. Con las caóticas nubes haciendo caricias obscenas a los bosques
Es magnífico.
Es mejor morir aquí que donde me parieron, en la sucia ciudad.
Es importante morir donde debes.
Es importante salir y encontrarse en un cuento durante unos segundos de controlada ingenuidad.

En Telegramas de Iconoclasta.

No falta nada, es todo lo que necesito.
El tabaco está en el bolsillo de la camisa y tú en mi corazón, profunda e inevitablemente clavada en él.