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Iconoclasta

¡Qué pena de tiempos aquellos en los que había que acarrear un tintero para escribir y cargar la pluma continuamente!
¡Con la urgencia que sufro por escribir mi pensamiento!
Porque las ideas viven poco tiempo en la oscuridad.
Necesito la inmediatez paranoica de hacer de la idea algo palpable, tridimensional.
Es algo que la gente ignora; por ello hay tan pocos escritores y un exceso de copistas y versiones de más de lo mismo.
Escribir un diario es terapia; pero jamás literatura. Se trata de una acto de vanidad que a nadie interesará jamás.
Un diario debe ser personal e intransferible para que nadie se pueda reír de ti. Incluso para proteger tu propia dignidad de lo que el diario te desvela. ¡Shh…! Calla, sé oculto y secreto con tus miserias diarias.
Una crónica es un suceso histórico muy limitado en el tiempo, no un diario. Hay que diferenciar cosas.
El diario tiene exactamente la misma utilidad y creatividad que resolver una sopa de letras, es entretenimiento, masturbación flagelante.
Escribir de uno mismo y pretender que pueda interesar a alguien más mediocridad, es algo que se da en las sociedades decadentes y aburridas. Por ello actores populares y timadores como los políticos escriben sin pudor su vida, plagándola de mentiras y auto hagiografía.
Así pues, no importa escribir con plumilla y tintero algo que no es urgente, que es incluso mejor dejarlo para los ratos de ocio, de mucho ocio y hastío.
Si tienes una idea, sé veloz, usa medios apropiados para salvar la idea que podría fundirse en la oscuridad de la mente; porque cada vez que hundes el plumín en el tintero, tu idea se hunde un poco más con él. Y el papel necesita sangre…

Las libretitas más pequeñas suelen guardar las ideas más grandes.
Es una cuestión de logística y eficiencia: algo pequeño es fácil de llevar y por tanto, de usar frecuentemente. Se pueden escribir al instante las ideas antes de que se olviden o queden sepultadas en la mente por otros cientos que van saliendo (quien sea capaz de producirlas, tampoco hemos de sobrevalorar con banal optimismo el intelecto de la masa humana; hay carencias, serias carencias).
Así que no se te olvide nunca tu procesador de texto analógico o perderás tus genialidades si las tuvieras. Teniendo en cuenta que las libretitas se deben llenar antes de que se deshagan en los bolsillos.
Y además, se debe escribir tonta y suavemente con un boli en ellas, y no con un lápiz de punta gorda; debido a la pequeñez de las páginas, seamos lógicos y congruentes.

Traducción del manuscrito:


¡¡¡Mierda!!!
Después de jugar unas horas al Mario Kart; la velocidad de la escritura es incontrolable.
Derrapa el boli en el papel y no hay caparazón de tortuga que lo detenga.
Voy a vomitar…

Iconoclasta