Archivos para mayo, 2022

Como ya es habitual en todo jerarca hispanoamericano para no dar un palo al agua y distraer la atención del populacho sobre su absoluta incapacidad para trabajar y sus habilidades como estafador y extorsionador, se dedica a llorar por lo que ocurrió hace seiscientos años.
Precisamente lo que ellos están cometiendo, para mayor inri: abuso, corrupción, extorsión, pobreza, miseria…
Menos mal que estoy yo aún que vivo para decir cosas importantes y la verdad sobre los ladrones lloricones (que rima con maricones) para distraer de sus delitos a su plebe humillada y hambrienta.

Ya te digo que el tabaco no atonta lo suficiente, la cuestión de la prohibición no es salud ni su ecología de mierda.
Es que necesitan imbecilizar a la población para que siga aplaudiendo los decretos nazis de mansedumbre, indolencia, ruina, encarcelamiento, bozal y vacunación para nada más que llenar sus cuentas bancarias personales. Y como son tantísimos ministerios, necesitan las veinte próximas generaciones babeando como subnormales en sus puestos de trabajo.

La mariconez en España es incluso jocosa.
Aunque no se sepa la identidad del árbol muerto o caído, se decreta luto oficial anticipado y sine die en los parques madrileños. Descanse en paz el hermano árbol, quien quiera que sea, donde quiera que esté. ¡Heil, Caudillos!

La fiebre nazi en España por prohibirlo todo, al cabo de dos años de dictadura de coronavirus es ya un clásico. La democracia está pegada en los papeles de limpiarse el culo que usaron los políticos, sobre todo los del estado, flotando aún en las alcantarillas.

Lo que tampoco entiendo es qué cojones hacen los servicios de jardinería, contratados por gobiernos y ayuntamientos ¿solo prohibir también porque el nazismo se contagia? Deberían trabajar, conservar y reparar sus putos jardines y parques de mierda en lugar de limitarse a prohibir; que para eso nos roban con los impuestos de usura, estafadores de mierda.

A Ghost Story, 2017 es un película que necesita una hora y media para explicarte que si eres un pasmado o lelo, cuando mueras serás un fantasma lelo, punto.
Para amenizar el ladrillo, te muestra una kilométrica escena de la viuda, sentada en el suelo de la cocina comiéndose una tarta entera y luego, como no podía ser de otro modo, la vomita.
Si durante la peli te dan ganas de cagar, no te preocupes y lee las noticias sentado cómodamente en el váter como yo hice. Por mucho que tardes en salir del cagadero, verás exactamente la misma escena. Yo digo que el director de dicho ladrillo incluyó un avance tecnológico: la Pausa Inteligente (PI).
Podría haber aplicado la “I” de “inteligente” e “interés” en alguna parte de la película; pero nada es perfecto y no ocurrió así.
¿Sabéis de esos marcos digitales para adornar el salón que pasan una foto cada dos horas o algo así? Pues eso es la película, pero la suerte es que solo dura esa hora y media.
Hora y media que debió ser el regalo de cumpleaños de un ejecutivo de unos estudios cinematográficos a su hijo de seis años, que hizo sus gracias con una videocámara.
Y ya, que me da dolor de cabeza.

Iconoclasta

No sé que es Alcarrás (suena a pueblo, con sus fuertes reminiscencias fonéticas rurales); pero el cine, tanto independiente como dependiente, es ya historia y se ha convertido también en un continuo catecismo fascista que aburre a las ovejas (nunca mejor dicho) que balan las pobres, desesperadas. Lo mató el coronavirus al propagar el neonazismo por todo el planeta y contagiar a todas las falsas democracias de mierda, a las de corte occidental con especial ferocidad.

Las narco autonomías o Caciquerías Autonómicas que hablan catalán o algún sucedáneo como el valenciano o mallorquín, ibicenco, etc… Por alguna oscura razón, coinciden en su irracional y desbocado nazismo robando libertades y arruinando a la población con sus impuestos de extorsión y usura. Es como si fueran una especie de confederación mafiosa fascista (creada en los primeros meses del coronavirus de marzo 2020 para contener todo tipo de libertad portadora del dichoso virus), que cada día que pasa, consiguen crear nuevas extorsiones y estafas.
Es lógico que la peña sienta neurosis, incluso que ante la posibilidad de no poder escapar de sus extorsionadores y su negro futuro de prisión ideológica y recoger colillas para sobrevivir, se me vuelven locos o ansiosos.
Seguramente en el País Vasco también existe esta mafia fascista; pero la prensa, como es lógico, es reticente a jugarse el pellejo aludiendo al nazismo de esta caciquería.

No sé porque; pero se me hace muy desagradable esa imagen e imaginar como ha llegado hasta ahí el enano.
Deberían leer las instrucciones antes de usar los juguetes.
Me pasa a mí y me muero, eso sí, sin chistar. No me atrevería jamás a confesar semejante cosa.

Las producciones de películas y series de webs de internet se fabrican en tal cantidad para llenar espacios en blanco en los servidores, que ya no existe ni siquiera la probabilidad de encontrar algo decente a pesar de los cientos y cientos de grabaciones caseras que tienen en catálogo. En lo más que se esmeran, es en el reparto; debe aparecer en algunas ocasiones algún viejo y famoso actor ya decadente que sirva de anzuelo para los ingenuos suscriptores del portal de “streaming”.
Estas productoras de “streaming”, hacen de las películas de universitarios gilipollas estadounidenses (divertidas, toscas, sin interés intelectual alguno; pero matan el tiempo), por ejemplo; auténticas novelitas rosas aptas para niños de dos años hasta para tortugas centenarias por lo absolutamente blancas y aburridas que son. Literalmente, acabas rascando el culo de un vaso para distraerte de toda esa mediocridad que escupe la pantalla. Incluso las amas de casa (si existe alguna todavía) curtidas y acostumbradas a las horrendas telenovelas hispanoamericanas, bostezarán ostentosamente pintándose las uñas de colores que no puedan confundirlas con actrices porno, por supuesto.
De este tipo de películas han eliminado hasta el humor, incluso la tosquedad. Observar algo así, como por ejemplo la que últimamente ha incluido en su catálogo Prime Video: ¡Emergencia!, 2022; es lo mismo que abrir el envoltorio de una gasa o apósito estéril: no ofrece absolutamente nada más que un blanco trozo de tela sin ninguna gracia. Así de triste.
Ni siquiera tiene la emoción de la misa televisada los domingos a la mañana.
He de confesar mi satisfacción al no ver, como ya es habitual en toda película, a dos maricas o dos tortilleras (aunque las tortilleras me ponen) dándose el filetazo en las dichosas fiestas de las fraternidades universitarias; sin embargo, en el momento de escribir esto, aún no he acabado de ver el ladrillo. Pudiera ser que dicha escena de homos, se me hubiera pasado mirando como corren los segundos en el cronómetro del teléfono móvil, no sé…
El guion ha sido escrito, sin duda alguna, por alguna monitora de niños de guardería, cuando dormían la siesta y la dejaban tranquila.
Es tan aburrida que consigue cabrearme, estoy tentado por apagar la tele. La peor película de mi vida que he visto en los últimos quince minutos. Rebuscando en mis registros mentales, no encuentro momento más humillante que el actual, tanta vida perdida para esta mierda.
Sé que podría haber apagado la televisión y a tomar por culo la mierda; pero necesito llenarme de angustia vital para dar mayor dramatismo al texto, hijoputas.
Y al final, lo que no podía ser peor: un mal actor negro mal llorando en una lacrimógena mala escena que no sé cómo coño la han colado en la mala comedia. Como si en un vestido de gala negro hubieran zurcido un remiendo de color rosa motel/burdel mexicano, así de llamativo, en la zona del culo.
Siempre digo que el cine ha muerto con el neonazismo y su puritanismo. Lo apuñalaron con el cine infantil masificado de ideología del servilismo, beatitud y conformismo, y del tipo Dwayne Johnson-Marvel-Disney; y ahora huelo su descomposición.

Iconoclasta

Está claro porque ha decretado el estado penitenciario español regalar aprobados o cursos con suspensos a los estudiantes en las escuelas españolas: para continuar con la misma riqueza de vocabulario, como en esta ley de puro Barrio Sésamo, que no dice ni sí ni no, sino todo lo contrario. Pero si es sí, según como sea dicho, podría ser un a lo mejor si no se contempla un ademán de hartazgo en el rostro de quienquiera que diga sí. O no, todo puede ser.
Nunca te fíes en España de pedir un aumento de sueldo, aunque te digan sí, corres el riesgo de acabar con una polla en la boca.
Si consiguen hacer a todos los españoles tan idiotas como los jerarcas y burócratas que forman el estado penitenciario español, dicho estado no quedará en evidencia; su analfabetismo y sus carreras universitarias con suspensos, pasarán desapercibidas para la población borregal.

Al igual que en los colegios, cuando se educaba en cuestiones geográficas sin doctrinas políticas y religiosas, el nuevo y normal estado penitenciario fascista español del coronavirus y la guerra ruso-ucraniana, ha hecho un mapa a todo color de los lugares en los que se realizarán las extorsiones al ciudadano con el timo del cambio climático. En todos esos puntos, ocurrirá como en Cataluña: deberán recoger colillas del suelo para poder comer cada día en esta España Nazi y satélite de la genocida China.