Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

 

No sé que pensar de este momento hermoso.
Quiero soñar que el árbol da gracias al sol con mensajes encriptados en volutas de vapor, en jirones de vida. Que lo invita a un trago de su propia savia por el calor necesario que le regala tras la noche helada.
Soy un extraño entre ellos dos, un pequeño ser que ve cosas más grandes de las que debiera. Porque estaría más tranquilo si no supiera de la inmensa vida de otras cosas y seres. No haría la mía tan ínfima.
Demasiado grandes en su poder y en su edad.
Grandes en sus vidas interestelares y profundamente clavadas en la tierra.
Soy tan efímero, tan desarraigado de todo…
He tenido un casual privilegio de estar tan cerca de ellos.
El planeta no habla conmigo, no soy parte de él. Solo asisto a encuentros de amigos de una forma accidental.
Mi pensamiento no trascenderá, no será vapor; al menos visible para nadie.
No habrá la huella de un tullido en la tierra que ha asistido, sin pretenderlo, a la charla de dos seres de una trascendencia inabarcable.
Mi piel se abrasa con el sol y se hiere con las cortezas de los árboles.
Mis piernas se rompen con chasquidos que no me dejan dormir cuando los evoco en el silencio y la oscuridad de la noche, cuando me enfrento a mi pensamiento.
Mis ojos padecen con los rayos del sol y el frío.
Hay una belleza letal en el planeta, hay una íntima complicidad que me hace forastero.
Y hay tanto tiempo que me falta vida.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Video y foto de Iconoclasta.

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El suicidio no es solo una salida digna y un buen analgésico para el interesado. Es un bien para la humanidad.
La eutanasia también cumple su función, pero se realiza demasiado tarde para el interesado y la humanidad.
Y es que a la muerte, le ocurre como al tiempo: es oro.
Hay muertes que se esperan con avidez y nunca llegan.
Como el buen marisco y el dinero.
Así que mientras algún suicida hace lo que debe, me tomo un cruasán y un café a falta de langosta.
También pienso en cosas más bucólicas al merendar, aunque procuro evitar una notoria erección en el bar.
No sé para qué coño murió Cristo ¿Por mí tomándome un cruasán en un bar? Ser un iluminado tampoco es garantía de eficacia.
Que aproveche.

Amarte no me hace mejor ni peor persona, es algo que no considero.
Simplemente me hace voraz.
Un depredador rastreando tu pensamiento y tu coño, porque en ambos resido yo.
Tal vez, si te poseo, me tendré a mí, me encontraré.
Tal vez…
Porque sé que cuando esté dentro de ti, no me buscaré, ni sabré que existo.
Clavado en ti.
Fundido en ti.
Soy voraz y huelo el aire buscando tu rastro.

Nadie muere de un exceso de sentimiento. Nadie cae enfermo por usar el “alma”.
Quien muere “por amor”, es porque no ha leído la etiqueta del bonito y decorativo frasco de veneno.
Al fin y al cabo, el deseo, el amor, el odio y la lucha son adrenalinas que mantienen el corazón en funcionamiento.
Solo el autoengaño y la autocomplacencia (no me refiero a la masturbación) son venenosos.

Soy la montaña que jamás alcanzará la nube. No llegaré a ti por mucho que lo desee, por mucho que luche para desgajarme de la tierra y ascender a ti.
Ese limbo azul es infranqueable.
Eres mi nube hermosa que pasa inalcanzable mirándome con triste amor.
Soy la tragedia de un lugar y un tiempo que no son míos, un extraño suceso que ocurre lejos de ti.
Mi cielo amado, mi cielo deseado.
Es imposible sustraerse a la verdad que el planeta proclama cada vez que te envío un beso y mi deseo mirando al cielo.
La tristeza mina mi ánimo y siento la derrota como el balance de toda de mi vida.
No es una rendición amor, solo afronto un hecho como puedo.
A veces estoy tan cansado, que no me es posible mentirte con más sueños.
Solo soy un accidente en la corteza de la tierra que tuvo una osadía de amar lo que no le correspondía.
Lo siento, lo siento, lo siento…

La Nebulosa de la Muerte

¿Sería así si una nebulosa galaxia tragara La Tierra?
¿Así sería minutos antes de que la vida se extinguiera y los restos de Dios flotaran como un polen negro junto con sus creaciones envenenadas y dientes en suspensión?
Sería un magnífico y mágico espectáculo. Una muerte preciosa…
Una hermosa extinción galáctica y nebulosa que barriera toda mediocridad vivida.
Pura redención.

Frías melancolías

Llega la fría noche y es un privilegio estar con los bancos vacíos en la solitaria calle. No tener a nadie a mi lado, sino dentro de mi pensamiento y ahí, a salvo del frío y soledades tristes.
Le diría en silencio que quisiera ser ese árbol, que no necesito pensar, no necesito moverme. Me conformo con recortarme contra cielos oscuros y claros y que mis ramas secas sean saludo o despedida.
Una cortesía nostálgica no puede hacer daño.
He caminado demasiado y los huesos duelen, aunque aún puedo aguantar más dolor, eso no me preocupa. He pensado demasiado y los sesos se han irritado. He escrito tanto que, mis dedos escriben sin cesar cosas en el aire. Aunque no quiera.
Me preocupan los años perdidos en los que no formé parte de la belleza melancólica de un solitario anochecer de invierno.
Me hace pensar que es tarde, que no soy árbol y que muero en ese mismo instante. Tal vez porque siento el dolor de los dedos fríos, como las ramas desnudas del árbol parecen crisparse ante el mordiente aire.
Está bien, he vivido suficiente y he hecho lo que debía. Y así, cualquier momento es bueno para morir.
Pero a ella no le digo esto último, es demasiado triste; por bello que sea.
La beso en mi pensamiento y hace un mohín de cariño que acaricia mi corazón. Y conjuro así con ella, la tristeza vital de la certeza profunda.
Evoco el himno del silencio y bailamos juntos bajo este cielo y en esta soledad, al son de una trompeta muda y fría.

 

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Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.