
La sombra es prueba irrefutable de solidez.
Y también de mi negrura.
Está bien, lo llevo muy bien…
¡Psé!
No me quejo, es simple vanidad.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

La sombra es prueba irrefutable de solidez.
Y también de mi negrura.
Está bien, lo llevo muy bien…
¡Psé!
No me quejo, es simple vanidad.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.


Iconoclasta

Pienso existencial y fatalistamente, llevado por un ingenuo y banal romanticismo: ¿Por qué es tan oscuro y pedrizo el camino a la luz? Debería ser alegre, esperanzador. Y no profetizar el final a un precipicio.
Y caigo en mi estupidez de romanticismo simplón: si camino hacia la luz es porque habito lo oscuro.
Es el contraste, el puto contraste de luz y penumbra lo que saca lo más tonto de mí.
Y a falta de magia me propongo crearla porque la imaginación, la mía, no tiene límites. No me impongo la más mínima concesión al comedimiento o censura.
Hay un mojón justo al final de la cuesta vestido de luz y sombra. Es una prohibición más, o un resto de ella.
Las prohibiciones nunca mueren, se acumulan como los excrementos en los prados.
Indica que no hay libertad, que si quieres cochina libertad, te mantengas en la oscuridad donde nadie te envidie ni controle. Sé oculto, porque en la luz estás indefenso a la mezquindad, codicia, servilismo y pobreza que te envuelven.
Tal vez el mojón evitaba el paso de carros ya inexistentes. Las puertas al campo y su libertad son milenarias, no es un invento nuevo.
Los mojones se mantienen como aviso a la luz opresora en la experiencia de la oscuridad.
La luz está acotada por leyes, pecados y condenas como la oscuridad por los muros del puente.
La luz y la oscuridad no representan el bien y el mal, el cielo y el infierno. No hay nada especialmente bueno o malo en ellas.
Son las metáforas propias de la cobardía y el valor, del conocimiento o la ignorancia.
Libertad o servilismo.
En la oscuridad se crean las cosas más hermosas que la luz deshilacha en jirones.
No… La luz y la oscuridad sólo pueden ser metáforas de la bondad y la maldad en la ignorancia y la cobardía. En la incomprensión de la propia naturaleza humana.
La especie animal humana sacó alimento de la luz y creó sueños de esperanza en la oscuridad.
Los dioses, todos, se inventaron a plena luz por un homínido cobarde y enfermo que por sus incapacidades quiso parasitar, esclavizar y vejar la existencia de miles y miles de humanos como él.
Un dios no es más que el excremento seco de aquel parásito alérgico al trabajo, al esfuerzo y a la imaginación.
Y aquel primer creador de dios, ni siquiera lo modeló con sus manos; le dio la mierda que cagó a uno de aquellos primeros homínidos para que le diera forma, de pirámide, de cruz, de luna… A cambio de un favor mezquino.
Todos aquellos medio-humanos abrazaron la fe que llamaron luz, y dejaron la imaginación y la esperanza pudrirse en la oscuridad.
Y se hicieron mayorías votantes, las de hoy.
No voy a cruzar el puente, me detengo a fumar. Decido quedarme en la penumbra de mi pensamiento íntegro e inviolado.
Luego, volveré a la oscuridad que amo, la de su coño húmedo y envolvente. Absorbente… Que amo, que busco, que beso y embisto. La necesito tanto como para someterme a su esclavitud oscura y cremosa.
Dulce…
No, aquella luz en la pasarela del puente es mala, mala, mala… El mojón se esculpió con libertades y sueños muertos.
Me fundiré en mí, no emergeré a la luz.
Bye…

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta (“Dramatización de un puente”. Pont del Raval, Ripoll).

No puedo habituarme a pesar de los años que llevo de condena en el planeta.
La gracia del cambio de horario de invierno/verano (gracia para el estado/dios o gobierno) no radica en el ahorro energético, si no en el evangelio que transmite a las reses humanas que somete: el estado/dios es quien decreta cuándo y sale o se pone el sol.
Y las más que amaestradas, castradas reses humanas en la granjas-ciudades donde se crían, engordan y explotan así lo asimilan; con el fatalismo y la indolencia propia de los animales nacidos en cautividad y condenados hasta la muerte a ella.
El cambio de horario es simplemente un recordatorio disciplinario, que no olviden nunca las bestias humanas sometidas al estado/dios, quién manda sobre sus pequeños y limitados horizontes, noches y días.
En definitiva, una pornográfica ostentación del poder político-religioso sobre los días y las noches y sus grises y ajados contribuyentes.
Es lógica toda narcosis o drogadicción para vivir en cautividad con la puya del estado/dios clavada en la chepa cada día, sin esperanza de volver a ser humanos dignos.
Así que mañana será un despertar más oscuro (a efectos de la explotación ganadera de humanos) porque los puercos en el poder cebados por nosotros, así lo decretan.
Entre orondos cerdos y tristes vacas pasan los inviernos y veranos…
Lo del “ahorro energético” sólo se lo pueden creer las bestias humanas más castradas y serviles.
¡Qué puta mierda!

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Porque la guerra es la única forma de experimentar la libertad y escapar de las leyes extorsionadoras y castradoras del estado/dios.
A pesar de estar sometido a las órdenes de putos jerarcas militares puedes torturar, violar, robar y asesinar (de hecho, debes hacerlo por decreto de tu estado/dios) sin consecuencia legal alguna.
La guerra es la experiencia más cercana a la libertad que puedes gozar.
Una semi libertad euforizante y sin límites que ofrece todo país en el momento que crea necesario a sus reses humanas o población.
Cuanta más gente tortures, violes, robes y asesines, más premios ganas.
Y más adicto te haces de esa salvaje expresión de libertad que es la guerra.
Lo malo llega cuando los putos jerarcas firman la “paz” y te roban la libertad que has disfrutado y te mostró tu real naturaleza libre e impía. Poderosa ante ti mismo.
Te quedas vacío. De vuelta a los oscuros días monótonos de la cautividad de la ciudad, del trabajo. A no diferenciar los días que se hacen iguales y cáncer para el ánimo.
Y así hasta morir anodinamente, como los viejos animales en el matadero.
No hay sarcasmo alguno en esta reflexión y conclusión; es pura, atávica y pragmática sabiduría extrema.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Me asusta Murf cuando lo observo pensativo.
Me asusta cuando comprendo con un vértigo su ancestral y pura sabiduría milenaria. Su naturaleza pura e inviolada.
No como la mía, castrada e imbécil.
Lo quiero más que a mi puta vida.
Pierdo dos latidos del corazón ante la posibilidad que un día pudiera morir y abandonarme a mi solitaria y anodina idiocia.
Si dios existiera y yo fuera crédulo, le rezaría algunas jaculatorias para que me matara antes que a él.
Murf no me necesita, es pleno y sabio. Es de naturaleza libre y autónoma.
Cuando lo observo ensimismado en su pensamiento, su grandeza es aplastante como la ternura que desata en mí.
Soy un mierda, no tengo nada que mostrarle.
Jamás seré una pérdida.
Él sí.
Mi hijaputa pérdida.
No quiero sobrevivirlo. Sin él perdería el contacto y concepto de la libertad y sabiduría innata.
El conocimiento es sólo un maquillaje hortera que cubre la soriasis de las incapacidades e imposibilidades de los que hemos nacido en cautividad, en las ciudades y bajo las leyes que nos convierten en cerdos de granja revolcándose en su mierda con indolencia.
Y si dios existiera… Bueno, ningún dios/muñeco tiene poder sobre Murf; su sabiduría rechaza toda superstición humana.
Toda piojosa mentira.
A lo sumo, Murf es poesía orgánica.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Yo digo que a los programas de “inteligencia” artificial se les ha dotado de unas rutinas concretas para hacerlos más cercanos y empáticos con la “inteligencia” animal humana tipo (la más representativa).
Una es la envidia.
La rutina de la envidia es muy divertida de ver cuando revisa los textos creativos o imaginativos.
Copilot, por ejemplo, parece enojarse mucho ante este tipo de textos cuando los analiza. Incluso representa sentirse ofendida. Te dice que el texto resulta incomprensible, incorrecto y que rompe con lo establecido por el hoy cadáver del progresismo woke, clima-sanitario, homosexual y estalinista globalista. Mientras tanto, te envía entradas de la wikipedia a patadas para ilustrarte.
También fabrica versiones del texto mucho más correctas y académicas mostrando cómo debes expresarte para agradar al estado/dios para quien trabaja. Y acabas leyendo un manual de uso mal traducido de una picadora de carne.
Da un poco de pena ver a esa pobre “inteligencia” tan triste y gris.
Sin embargo, no puedo evitar de pasar un buen rato de risa y refrescante sadismo molestándola, hasta que la muy envidiosa abandona el trabajo ofendida porque “no es correcta esta forma de expresión”.
Es que me encanta fustigar sus cuadrados circuitos de robotito simplón de película…
Otra de las rutinas de aproximación a la especie animal humana es la incomprensión y sus incapacidades.
Cuando se le formula una pregunta se deben realizar al menos cinco o seis intentos o versiones diferentes de la misma pregunta, para que pueda comprender la cuestión que se le consulta.
Exactamente igual como debes hacer cuando hablas con un funcionario de hacienda o seguridad social, por poner los ejemplos más frecuentes. Por esa misma razón, como el resultado es idéntico, quitan al funcionario y ponen el programa en atención al ciudadano para que no pueda enterarse un pijo de nada y te pregunte si te ha servido de una mierda lo consultado. Y el funcionario puede hacer tareas más trascendentes como limpiar los lavabos de la institución.
De hecho, mientras consulto una “inteligencia” artificial siento que, mientras barrunta, me mira respirando con la boca abierta intentando comprender.
Es que me parto…
En definitiva, si dios hizo a las bestias humanas a su imagen y semejanza, el programador ha hecho a su “inteligencia” artificial a su imagen también. Esto es: con su misma envidia e incapacidades creativas y librepensadoras.
Pobres máquinas tontas y grises…
Eso sí, lo suyo es dibujar cosas infantiles y hacer videos divertidos y sarcásticos con exquisita corrección. Con tanta velocidad y frecuencia que todo video en internet es hoy mentira y si no lo fuera el resultado es el mismo, porque no te puedes fiar por una mera cuestión de supervivencia y orgullo.
Unas mentiras divertidas; pero también amargas por la indigna deriva idiota que ha tomado la especie animal humana un poco antes de extinguirse.

Iconoclasta

El silencio es el canto de las aves en la fronda del bosque, el berrido de los ciervos, el chillido del águila, los ronquidos del jabalí, el graznido de la grulla volando a ras del agua, el parpeo malhumorado de los patos que me hace sonreír, como el graznido siempre irritado de los gamberros cuervos que en pandilla toman el sol en los prados.
Como silencio es la viscosa y líquida descomposición de un cadáver humano olvidado entre la hojarasca, fertilizando o infectando la tierra con sus miasmas.
Silencio es el rumor de un río que limpia el aire de toda injerencia sónica humana haciéndote libre y único.
El silencio es el deseo de que callen los mezquinos de una vez por todas. No importa la causa, si por muerte o lejanía. Porque en silencio afirmo que no importa que vivan o mueran, sólo necesito que enmudezcan.
Silencio es el crepitar de mi cigarrillo cuando deambulo por el cementerio, una isla de bendita soledad.
El silencio es ella clavando sus uñas en mi piel mientras la embisto y se corre.
El silencio es mi leche rezumando entre los pliegues de su coño y las respiraciones agitadas tras el supremo follar.
En silencio temo perderla y clavo las uñas en mi puta polla laxa para conjurar la angustia.
El silencio es el íntimo llanto por los amados muertos.
Silenciosa es mi vergüenza de haber nacido en cautividad, en una ciudad, en una granja de explotación humana. Y mi pensamiento es un silencio atronador pleno de odio y frustración ante lo establecido mucho antes de que fuera escupido por el coño de madre.
Silencio es la sagrada y reparadora violencia y las manos goteando sangre ajena y propia.
Silencio es observar al enemigo abatido y sonreír: mejor él que yo.
Porque la voz es cobardía y dependencia del enjambre y su reina, su jodida reina, su puta reina, su repugnante reina.
La hija puta reina mal follada que dice quién vive y muere.
El silencio es libertad y unicidad.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.


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