Archivos de la categoría ‘Amor cabrón’

El más hermoso error

Eres un error, una equivocación del planeta.
Algo salió mal cuando te concibieron.
Sé lo que digo, porque siento un profundo malestar por la humanidad, un desprecio connatural desde el momento que nací. No puedo evocar a alguien que admire o ame entre tantos millones de seres muertos y vivos.
Deseo estar lejos de ellos y lo que tienen. Los rechazo como mi organismo lucha contra la enfermedad.
Eres un error, un accidente; porque pienso en ti constantemente.
Porque quiero estar cerca de ti, dentro de ti.
¿De dónde saliste, hermosa mujer? No puedo imaginar que salieras por un coño.
Tú brotaste perfecta, hermosa y completa en algún lugar secreto del planeta.
O en un lugar ignoto del cosmos.
Te parió la tierra secreta y oscuramente.
Yo, indiferente a la alegría y al dolor de la humanidad, te pienso, te sueño, te imagino. Río contigo porque me contagias, porque me apasionas.
Lloro contigo porque tu dolor son espinas que se clavan en mis ojos.
Eres el único error del planeta al que deseo besar, abrazar, follar…
Te amo tanto que te haría daño para llorar contigo, lo amo todo de ti.
Sentiría tu dolor de la misma forma que sentiría tu coño oprimir húmedo, pulsante y caliente mi verga.
Eres única, un azar irrepetible.
El último tesoro del mundo.
Me arrancaría trozos de piel para que lloraras por mí.
Por mi desdicha de no ser un error: desde que existes, todo es adocenado. Y me conviertes en vulgar a mí con tu extraña naturaleza.
Me haces anodino y pienso que no merezco amarte.
¿Y si realmente no te amo? Tal vez solo te ambiciono como un coleccionista obseso busca la pieza más valiosa.
Es solo semántica, amada rareza; un divagar filosófico de la volubilidad de la palabra. Porque el hecho es que te deseo con la potencia de mi cerebro, mi pensamiento y con el rabo duro hasta el dolor.
Tenía que ser tajante, porque la ambigüedad es la consecuencia de lo vulgar.
Ergo te amo, rareza.

 

ic666 firma
Iconoclasta

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Melancólicamente tuyo

¿Qué ocurre conmigo?
¿Por qué?
Una dulce y serena melancolía que requiere toda mi atención para no abandonarme en un rincón oscuro a llorar con una sonrisa, me invade el pensamiento y la piel.
La dulce y serena melancolía que traen las nuevas nubes arrastrando el verano a otro lugar.
Un aire de renovación.
¿Y por qué esta melancolía?
¿Es la reacción natural ante el descanso de la lucha contra el calor? Como un soldado cansado que tras la batalla, evoca tiempos y lugares de serenidad.
No es solo la temperatura, no es hormonal. Es inevitable que piense que el aire trae tu aroma y me das paz con esas nubes que son besos.
¿Te das cuenta, mi bella?
Soy un animal sujeto a los cambios estacionales. Soy una bestia enamorada en algún anónimo lugar del planeta, que cierra los ojos con placer cuando el viento acaricia mi rostro. Son tus besos los que me dan paz.
Es el espejismo de tus labios lo que provoca esta melancolía feroz.
Y está bien. Es privilegio sentirte llegar como una heroína derrotando el verano y aportando el color y la templanza del otoño.
Se acabó la lucha, dulcemente entra el otoño que tiene tu rostro divino para desprender las hojas de los árboles y llenar mis hojas de papel con confidencias de un amante melancólico.
La distancia implacable y descorazonadora sucumbe ante tu presencia de nubes y aire fresco.
Y haces del cercano otoño un amor táctil.
¿Ves, cielo? Los ojos no obedecen a mi voluntad y se hidratan cansados del calor con frescas lágrimas, con un amor que se extiende por el horizonte como un canto de esperanza.
Está bien, mi amor, te siento.
Me envuelves, me haces pequeño e indefenso de nuevo.

 

ic666 firma
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

Rincones ocultos

Hay rincones ocultos que no tienen interés arqueológico, paleontológico o antropológico.
Se trata de intimidades y deseos que a la humanidad y su aburrida y repetitiva historia no le importa.
Tu coño es mío, solo mío. Y tuyo…. Tú lo haces resbaladizo.
Que se joda la humanidad y sus anales.
Tu ano es más fascinante que los anales de la historia.
Hay rincones ocultos, como tesoros que los idiotas sueñan y buscan sin encontrar, como cerdos frustrados que no encuentran la trufa.
Yo soy un sabio respirando entre tus muslos.

Donde Dios habita

Hay quien se pregunta donde está Dios.
En que lugar o dimensión reside.
Yo lo sé: está en tu coño. Está tan dentro de ti, que la única forma que tengo para ser perdonado por mis pecados y bendecido, es follarte.
Follarte duro.
Aunque me importa nada ser bienaventurado.
Tal vez seas tú misma Dios.
Bien, no quiero tu perdón en tal caso.
Solo quiero metértela y que Dios gima tan alto como una puta fingiendo.
Tu coño es un santuario, la entrada al paraíso.
Nadie me adoctrinó, lo supe la primera vez que te vi.
Palpé la divinidad la primera vez que te jodí.
Como si fuera mi primera y única comunión.
He vivido ateo toda mi vida y tú, en un instante has hecho de mí tu apóstol.
Y predico la verdad de tu Coño.
Y seré tu Lucifer, tu ángel caído cuando muera y no te tenga.
Sin tu coño, seré el mal absoluto.
Tienes que hacer algo por evitar que me separe de ti. Eres Dios, eres diosa.
Soy tu responsabilidad.
Quiero follarte el pensamiento entero y fundirme definitivamente contigo, teologías aparte.

 

ic666 firma
Iconoclasta

Fumándote

¿Ves, cielo?
La montaña fuma ostentosa y melancólicamente, como yo pensándote.
Solo que ella es majestuosa y yo soy nada.
No tenemos otra cosa que hacer.
No podemos hacer más que añorarte.
A lo lejos suena U2 y su With or without you (Contigo o sin ti), en la plaza del pueblo.
Y parece que el mundo entero te piensa y te fumo solo lejos de la muchedumbre, frente a la montaña silente.
Está bien, amarte es un acto íntimo y secreto.
Pienso en la calcinación de los huesos y la carne y el humo y la ceniza.
Y el viento que lleva cosas a lugares que no llegamos en vida.

Sin sutilezas

Y si digo que te quiero, no hay sutileza alguna en ello.
Adoro tu pensamiento y ansío follarte. Metértela.
No puedo querer a un cerebro o a un coño simplemente.
Entendiendo esto, es legal que bese tus pezones con obscena devoción sin menoscabo de tu mente.

 

Los tañidos del deseo. Tel Samsung.

El monasterio es casi tan viejo como mi pensamiento. Y a pesar de ello, sus incansables campanas marcan las horas infaliblemente.

Las horas de besarte, abrazarte, follarte…

Si hubieran sabido aquellos benedictinos, que cerca de 1200 años más adelante, sus tañidos serían confundidos con la llamada del deseo; en el monasterio no habría una virgen.

Ni tendría su nombre.

Besaría las piedras de sus milenarios muros cuando las campanas toquen el arrebato de la pasión. A cada hora, a cada media, a cada cuarto…

¿Ves cómo es mi amor de antiguo, amada mía?

Soy un amanuense preso en un scriptorium, pergeñando frenético en recias y toscas hojas de papel las indecencias y blasfemias de amarte con cada tañido.

A cada hora, a cada media, a cada cuarto…

 

 

(Foto: Monasterio de Santa María de Ripoll, idealización)

 

 

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Iconoclasta
Foto de Iconoclasta