Archivos de la categoría ‘Humor’

No existe nada como refugiarse del cansancio y el ardor bajo la fronda de un árbol y ser acariciado por una súbita ráfaga de aire.
Una caricia del planeta, tal vez como agradecimiento por caminar sobre él.
Un poco de pagana ingenuidad no puede hacer daño.
Hay días que la vida carga con todo su peso sobre los hombros y tengo la impresión de que la gravedad hoy es más fuerte.
La sombra y la caricia del aire no me los merezco, me pertenecen por el sólo hecho de haber nacido en el planeta.
En realidad, desconfío del planeta porque a la mayor parte de la vida que soporta y mantiene la trata con hostilidad.
Sea como sea, este momento provoca la emoción de creer estar en el lugar adecuado y con eso me basta.
Claro que, esto no podía quedar así de tranquilo y perfecto; un par de subnormales se detienen cerca de mí para hablar de su mierda.
Idiotas incapaces de caminar y hablar al mismo tiempo.
Luciéndose ante nadie, pensando con injustificada vanidad que importa lo que cotorrean.
E importa, exactamente, una mierda.
En los mejores momentos del día siempre hay de guardia un par de imbéciles para molestar. Joder, más concretamente.
Tal vez, es el pago al hostil planeta: dos subnormales rompiendo la magia del momento por una ráfaga de frescor.
Espero que un día el planeta sea decidida e impíamente hostil también con los idiotas.
Estoy harto de su proverbial suerte, esa en la que se les aparece la virgen en exclusiva.
Tampoco creo en las vírgenes, creo que la virginidad es una falta de experiencia o una incapacidad como otra cualquiera.
Y ahora que los subnormales se alejan al fin dejo de rajar. Me gusta más la voz de los árboles que la de mi tan familiar pensamiento.
Vaya… Ahora tengo sed.
Nada es perfecto de mierda.

Foto de Iconoclasta.

El mundial de fútbol del 2026 está aburriendo a las ovejas que balan desesperadas.
Y es que se echa en falta el folclore monocromático de los mantelitos que lucen en la chepa las huestes wokeprogres pro-hamas y su terruño palestino.
En fin, nada es perfecto excepto yo.
Es un asco estar tan aislado en un planeta.
Pero lo llevo bien; tengo mis aficiones.
Vale, sí, son lácteos vicios.

Y díjole Yahvé:
– ¡Haz crosffit!

El hombre respondiole:
– ¡No me sale de la polla! ¡No quiero!

Y Yahvé maldíjole con dos tazas:

Foto de Iconoclasta.

Es espeluznante la cantidad de viejos que acumula Japón por culpa de sus políticas de bienestar social.
Y el café colombiano recién hecho tiene un aroma y sabor excepcionales.
La verdad es que lo de Japón y sus viejos me importa lo mismo que el rabo sucio de la vaca.
Ocurre que al escribir o pensar en viejos, me es imposible no asociarlos con el café descafeinado o adulterado.
Mutilado…
Estamos abandonados…
Es lo que tiene filosofar cuando tienes un gran conocimiento y sabiduría: divagas con un absurdo y jocoso sarcasmo quieras o no.
Va en el lote de ser listo como una ardilla.
Es un asco ser tan intelectual y prolífico.
A veces, incluso locuaz como una cotorra.

Foto de Iconoclasta.

La sombra es prueba irrefutable de solidez.
Y también de mi negrura.
Está bien, lo llevo muy bien…
¡Psé!
No me quejo, es simple vanidad.

Foto de Iconoclasta.