Archivos de la categoría ‘Humor’

El Torra dice: “No soy un presidente para gestionar la autonomía” -la de Cataluña-. (La Vanguardia).
Por supuesto que no. Tras quemarse las uñas de los pies con una zarza ardiendo, tuvo una revelación: Él es el enviado para conducir al pueblo sefardí catalán hacia la tierra prometida cruzando el Llobregat por un surco abierto por Yahvé, que graciosa y generosamente formará dividiendo las aguas. Más tarde, le será entregada una memoria usb lacrada con un lazo amarillo que contendrá las mil prohibiciones y los diez impuestos más importantes con los que grabar a los obreros catalanes y cambiarles el vellocino de oro por unas botellas de ratafía (rancia para los apellidos de fonética poco catalana).

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Que cabrón el bañista, no tiene corazón. En cambio el reportero y su periódico deberían ser elevados a la categoría de santos (no importa si las madres son putas) por su gran sensibilidad económica para montar la mejor portada “performance” y que más insectos atraiga.
Versión 1:
Parece que no puedes comer tranquilo en la playa sin que se acerque traidoramente un barco de refugiatas y te traten de insensible por comer y disfrutar de tus vacaciones.
Versión 2:
Bueno, también podría darse el caso de que el reportero te invite a un plato de mejillones para que los disfrutes en el lugar adecuado para hacer la foto.
Y con el asunto de los repartos, lo mejor, al igual que con las colecciones de cromos de futbolistas y Angry Birds, es que cada puerto y país haga una lista y se encuentren los representantes con sus respectivos álbumes bajo el brazo en algún lugar (como el mercado de San Antonio de Barcelona en los domingos) para intercambiar los refugiados repetidos.

Aún no he podido explicar el porqué la perdiz es la personificación de la felicidad. Es colorida; pero elegante no. Es solo una gallina exótica.
A mí no me hace feliz usar gorras y ropa de distintos colores, me hace feliz el dinero.
Y las perdices no tienen bolsillos, no pueden llevar dinero.
Tal vez algún genio pensó que al comerse la perdiz, el animal sería la hostia puta de dichoso por ser devorada. O peor aún, se creyó el mismísimo Espronceda rimando algo que su pequeño cerebro consiguió ligar por algún casual o por los cuentos de mierda que le contaba borracho su papá en las noches, confundiendo a la perdiz con los que felices comían y bebían
Como acaba en iz, pues está bien ¿no? ¿Por qué no, nariz, matriz, madriz, cádiz, cerviz…?
O vete a tomar por culo, rime o no.

Hay cierta indecencia espiritual en la raza humana, sobre todo en la especie urbana:
Esa permanente prostitución por obtener las cosas más banales, cosa que se acentúa con la euforia vacacional.
Conclusión:
Las mamadas de la puta consiguen extraer con eficacia y rapidez la leche junto con la inteligencia y la dignidad si las hubiera.