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(Valga decir respecto al título, que “poder” referido a la política y la economía, como norma general se escribe siempre con “j” inicial; aunque la RAE es permisiva al respecto)

Lo que no acabo de digerir es que para trabajar envasando canicas se solicita título de ingeniería, y para ser presidente o ministro de una nación, bastan unas semanas de trabajo en una granja de cerdos.
Esto explica también que por cada legislatura de cualquier “democracia” del mundo elegida al azar, se desarrollan tres o cuatro crisis económicas.
Que tantísimos millones de lerdos voten a un mismo criador de cerdos, no es preocupante, es consecuencia lógica de una sociedad mentalmente subnormal y porcina, of course (quería lucir mi inglés, soy vanidoso).
La verdad es que si las actuales sociedades siguen creyendo en las supercherías o religiones que se inventaron tres mil años atrás; cualquier criador de cerdos gobernando un país, es lo menos malo de esta civilización que agoniza entre lamentos de adultos infantilizados hasta parecer maricones.

Es la retórica y literatura de la prensa fascista española.
Si la noticia fuera verdad y no de la prensa prostituta del nuevo y normal gobierno fascista español, a pesar del puto “récord”, medio millón largo de parados no es como para alardear de récords de mierda.
Todas las dictaduras se conducen igual, con mentiras para enaltecer al generalísimo o caudillo que asfixia con decretos y prisión.
España es un nicho de dictaduras viejas como la misma tierra.

El nuevo y normal fascismo español del coronavirus es incapaz de sumar correctamente.
Tantas mentiras que contar y tantos muertos por contabilizar que no son por coronavirus, es algo que requiere una gran planificación que ningún fascismo puede ejecutar; porque el fascista no tiene cerebro, solo el símbolo del dólar clavado en su córtex liso.

Esto no debería ser noticia si llevas viviendo en España (o en cualquier país fascista de falsa democracia) dos o tres meses.
En seguida te das cuenta de que va el rollo (los subnormales tardan una semana más, pero se enteran también). Y no es por internet, es que en los barrios más pobres contratan gente de menor cualificación técnica y por lo tanto son más torpes para teclear cosas en el ordenador y mientras tanto, el sanitario que tiene que inyectar las vacunas, entre dosis y dosis habla y folla con el maniquí de primeros auxilios de la cantidad de tiempo libre que tiene.
Si al menos, las oficinistas aprendieran a usar un dedo más para teclear las cosas que no importan, podrían vacunar a doscientos cabestros más por día.

Es que esas tetas son de infarto, y esa cara que ha tenido a bien de no cubrirse con el bozal.
Su actitud soberbia, voluptuosa la hace prácticamente follable aunque tenga que pagar.
Es la virgen María personificada; pero en versión playmate del año del fascismo español del coronavirus (lástima de bozal de la papada, es lo único que objetar).
Y el tarado del articulista o pseudo periodista hablando del estado de alarma fascista y su bofia fascista y sus multas.
Ser idiota, vale; pero además ser maricón ante semejante diosa, es algo que no se puede indultar.
Es que me he enamorado del pibón, en el fondo soy un romántico.

No veo porque tiene que haber polémica; en mi casa no me manda ni dios. Hago lo que me sale de la polla.
Ciertas ordenanzas son como el papel del culo, para limpiarse con ellas.
A ver si además de ser acosado en la calle por la policía, obligado a respirar mierda por un bozal y estar encarcelado por decretos fascistas, voy a estar pendiente de la hora y las ordenanzas para usar la lavadora, o lo que me dé la gana.
No sé si alguien siquiera, ha sido tan subnormal como para pensar en las ordenanzas y hacer en su casa lo que le dicen otros; pero si así ha actuado, lo siento por su dignidad y su cerebro podrido y cobarde. Pobrecito…

Que nadie se asuste, por mucho que el coronavirus haya ahogado a la vieja, si llevas el flotador de patito y un buen bozal para que no te entre mucha agua en esa boquita cobarde, el asesino en serie español coronavirus nadador, no os podrá ahogar.
Lo peor que os puede ocurrir en la playa durante el baño, es que se os acerque un cagarro flotante, eso sí que acojona un millón.

Esa mierda de los “asintomáticos” es la mentira más burda y simplona de los Nuevos y Normales Fascismos surgidos por medio del coronavirus.
No jodáis, hijos de puta… Si eres “asintomático” de mierda, es que eres inmune. O sea, la enfermedad te resbala como le resbala al Nuevo y Normal Fascismo Español robar libertades y acosar con la bofia y los militares a los ciudadanos (los delincuentes nunca han sido tan felices y tan amigos de la bofia desde que se ha decretado el coronavirus en España). Cualquier otra consideración sobre los “asintomáticos” es pura cháchara y excusa para decretar prisión y más represión para los ciudadanos votantes, que lo aceptan con su mezquina cobardía como si les salvaran su puta vida.
Por la retórica de los mezquinos gobiernos fascistas, los “asintomáticos” o sanos y fuertes, son peligrosos y auténticos delincuentes.
Y es que la envidia es muy mala; en el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español es una virtud que se ha promocionado y adoctrinado entre los sectores más bajos de la chusma (un 99 % largo) con todos los medios informativos, todos los días, a todas horas.
El gen que han de buscar no es esa cosa inexistente de lo “asintomático” o sano y fuerte. El que deberían identificar si tuvieran conocimientos para identificar alguno y sobre todo decencia, es el de los hijos de puta.
Y el de los envidiosos.
Y el de los cobardes.
Y el de los delatores.
Y el de los analfabetos.
¿Desde cuándo, so pedazos de mierda, a alguien sano se le acusa de “asintomático”?
Trozos de mierda… “Asintomáticos”… No jodas con la mentira fascista.

¡Ay sí, ay sí!
Ahora cada gobierno fascista quiere tener su propia cepa para imponer más prisión y bozal a los cabestros que pastorean o gobiernan.
Y si no encuentran su cepa, se la inventan. De la misma forma que se inventan dioses y hobbits. Y por supuesto, muchísimo más peor, mortal y contagiosa que la anterior cepa.
Si los cabestros no estaban suficientemente cagados de miedo con la cepa india, ahora se arrejunta con la inglesa.
Esos virus folladores que no les importa montárselo con un indio o un inglés… Al final, el virus, se extinguirá por el sida, por ser tan impúdico y salido.
Y si además se le añade la proverbial ignorancia de la chusma… “Pa” cagarse en dios.

Jesucristo pasa ante un vacunódromo y decide, por un bien de la humanidad, vacunarse contra el coronavirus.
En la cola un policía municipal le increpa:
–Ponte la mascarilla, hijo de la gran puta o te rompo la cabeza con la porra, cabrón de mierda.
Y Jesucristo crea de un excremento de perro, un bozal que se coloca en el hocico.
Cuando llega su turno de entrar, el voluntario de protección civil le grita a la enfermera que teclea en el ordenador datos para el control de la libertad robada:
–¡Pepa, este idiota no tiene cita previa! ¿Qué hago?
–¡Déjalo pasar, tenemos vacunas caducadas!
La enfermera le pregunta su nombre, profesión y edad, así como el número de la Seguridad Social y el del carnet de identidad. Y le interesa también si es patriota y ha votado al partido socialista, el del Nuevo y Normal Caudillo Español.
Cuando Jesucristo le explica quién es, anota en su ordenador, sacando la lengua en cada tecla que va a pulsar: “tarado psíquico”. Y lo envía a la siguiente enfermera para que le pregunte las mismas cosas.
Por fin, al cabo de una hora, consigue llegar al practicante que pincha las vacunas. Al ver las llagas o estigmas en las palmas de las manos de Jesucristo, le derrama la vacuna en ellas para ahorrarse el jaco.
Al cabo de unos segundos, Jesucristo se queja de dolor de cabeza y no le dan ni una aspirina porque dicen que son venenosas, muy malas. Muchísimo peor que una sacrosanta vacuna de la covid 19.
Y Jesús vomita también.
Y en los ojos se le han formado derrames.
Y vuelve a morir otra vez por un coágulo del tamaño de un hueso de oliva que le ha subido al cerebro.
Al cabo de unos minutos, cuando el personal sanitario está a punto de etiquetar su cadáver como “muerto por la covid 19”, resucita otra vez. Y limpiándose las llagas con gel hidroalcohólico, le dice al sanitario que le ha administrado la vacuna:
–No estoy aquí para condenar a nadie, sino para salvar vuestras almas; pero eso no te hace menos hijo puta a los de Dios, mi papá. Así que cuando llegues a tu casa, reza ante los cadáveres de tu hijo y esposa, que acaban de morir hace unos segundos. Y da gracias a mi Padre en los cielos, de que a ti no te ha enviado un trombo al pulmón porque cerebro no tienes. ¡Oye! ¿Aquí no dais bocadillo como cuando te sacan sangre? ¿No tendréis un poco de vinagre en esponja, la vacuna da mucha sed y mis labios están secos por la resurrección?
Al salir, santigua el aire frente al andoba de protección civil que cae muerto en el acto.
Observa al policía municipal, pero se encuentra demasiado lejos y le da pereza santificarlo también. Siempre se cansa tras morir y resucitar; así que se va a dar una vuelta por el barrio a ver si encuentra un camión de la cruz roja para donar sangre y comer un bocadillo, aunque sea duro y de chorizo barato de supermercado.
Y así es como Jesucristo volvió a redimir a todos los hombres sacrificándose con la vacuna del coronavirus.
(Nuevo y Normal Testamento Español del Coronavirus).

Iconoclasta