Archivos de la categoría ‘Humor’

  • La pobreza es inversamente proporcional al peso de la ropa de abrigo: cuanto mayor es la pobreza, menor el peso. Más sudaderas ligeritas.
  • La pobreza es directamente proporcional al número de teléfonos móviles: cuanta más miseria, más usuarios de teléfonos móviles; aunque no abriguen. Mientras leen mentiras en la pantalla, se distraen del frío y la pobreza que pasan y se cubren la sesera con la capucha de la sudadera que da poco alivio. Algo es algo.
  • La pobreza es directamente proporcional al número de vacunados por coronavirus. La fiebre que causa la vacuna como efecto secundario, es calor y gratis. Por tanto, cualquier cosa que chutarse a la sangre y dé calor, bienvenida; ya que sudaderas ligeritas y smartphones no proporcionan el calor necesario para que las neuronas se muevan con alegría.

    Hay algunas cuantas proporciones más; pero me aburro de siempre lo mismo, sinceramente.
    Como cachondeo con tres proporciones hay más que suficiente para trazar el perfil de una sociedad que además de pobre y fría, es absolutamente impermeable a la inteligencia. Está a salvo de semejante contagio como de leer y comprender correctamente un texto o lo que le predican en la tele.

Iconoclasta

El que ha escrito el titular viene a decir: tú no te preocupes por el nazismo surgido con el coronavirus que ha convertido la libertad en enfermedad, tu hogar en una prisión desde donde aplaudías a tus carceleros, la vacuna en dogma, tu mansedumbre en virtud religiosa, que te ha prohibido incluso el acceso al sustento y ha convertido tu nómina de trabajador en papel para limpiarse el culo, tan solo para alimentarte de cardos. Lo que de verdad te ha de preocupar es si La Tierra deja de girar, cabestro.
A bote pronto, lo primero que le respondería sería: ¿Y por qué no te vas a la mierda tú y el planeta?
Pero como soy tosco, inculto e incrédulo; le respondería con mi pedantería ignorante que, si se diera el caso de que La Tierra dejara de girar porque algún malvado de la Marvel ha construido un electroimán nuclear de un tamaño mucho más grande que el de un berraco de feria; su madre no sabría si es de día o de noche y seguiría tras más de treinta y seis horas, tragando en el burdel en el que trabaja.
Y es que una de las características más irritantes de todo fascismo es que es un insulto constante a la inteligencia, en todo lo que publica y decreta para prohibir y acosar.

Del disco de Lorde, Solar Power (2021).
Es una obra maestra de la provocación, la erección y la publicidad.
Estoy decidido a hacer un mural en vinilo de 2 x 2 m. para la pared de mi salón.
Ese gran angular de tan eréctiles bajos es de una belleza excelsa.
Una obra maestra que, ríase usted de la Gioconda o la Última Cena.
Y Lorde canta bien; aunque el contenido del disco no me apasiona.

Compro zona oscura o aislada sin suministro de ningún tipo y sin esperanza de que se revalorice.
No soy bueno con las inversiones, ni con el contacto humano.
Pero… Es que follar me gusta, tampoco soy tonto; así que el terrenito o la parcela debería estar cerca de un centro comercial con asaz de antros de putas para desahogar mi sexualidad por unos pocos billetes.
Vale, internet me gusta. Quiero que haya cobertura.
Y una pizzería, y un cine, y un sex-shop.
Está bien, no soy tan románticamente solitario como quisiera.
Y sería un mal inversor, si tuviera dinero para invertir.
Dijéramos que envidio al personaje solitario de Soy leyenda; pero sin fanatismo.

Solo una idea de dos palabras para crear la perfecta obra literaria. Y se necesita habilidad para combinarlas, claro.
El minimalismo, al final es de una máxima superficialidad y una aparatosa ingenuidad.

Es correcto que los dioses vivan eternamente (todos los que aparecen en la güiquipedia y algunos más olvidados); ya que al no existir, no hay vida que gastar.
No existe nada tan gratificante como aplicar la lógica a la irritante y machacona superstición de la hostia, que si el cerdo es malo, mutílate la polla para ser puro, la libertad es enfermedad, o el bozal y la vacuna te libran de morir.
Y si mueres siendo creyente y cumplidor, tienes un gran burdel tras la muerte con bufet libre.
Sin embargo, todos los que he conocido y que han muerto (padre, madre, abuelas, abuelos, tíos, primos, perros y gatos), ni uno solo se ha manifestado, ni para decir: ¡Qué rica es esta nueva vida, carajo!
Idos a la mierda con los dioses y sus impuestos y leyes de la puta polla.

Vamos a ver, que ya estoy perdiendo la paciencia. Si algo no es lo que parece ¿qué cojones estoy viendo cuando me miro?
La peña tiene ganas de complicarlo todo con filosofía de feriante.
«No todo es lo que parece, no todo es lo que parece».
Lelos…
Ñiñiñi…
¡Pringaos!

Día un millón doscientos de mi inacabable estancia en La Tierra.
Un idiota ha empleado más de cinco minutos gritando al teléfono: “¡Mari! ¿Me oyes? ¿Me oyes?”.
A escasos treinta metros de mí, en una senda recta y despoblada de medio kilómetro.
Cinco eternos minutos aguantando al andoba hasta que su pobre cerebro ha comprendido que no tenía cobertura.
Y venga joder la marrana con la Mari…
Nunca he tenido suerte, ni a estas alturas de mi vida la tendré.
Lo que si tengo es imán para los tontos que, se acercan a mí hasta en los lugares más inverosímiles.
Estoy abandonado entre idiotas.

Siempre jodiendo… Los epidemiólogos, los grandes farsantes y cómplices del fascismo del coronavirus en el mundo, ahora quieren joder la selección natural que se lleva a cabo con los imbéciles y sus selfis.
Ahora que empezaba la naturaleza a hacer su trabajo, pretenden que no ocurra y no mueran.
Y al igual que en Australia los conejos se hicieron plaga, ahora se harán plaga estos imbéciles de la noticia.
Dejad que la naturaleza siga su curso, hijo putas. Dedicaos a mamársela a los gobiernos del coronavirus y ganar vuestra pasta tan indecentemente.

Pues esos usuarios apenas deben tener un cerebro (si lo tuvieran) más desarrollado que el de una mosca, porque no puede entender como una app de fotos puede dañar la salud mental de un ser humano con un mínimo de cerebro operativo.

Tal vez fuera que Instagram proyectaba nano insultos voltaicos que atravesando la pantalla del pc o el móvil, se les clavaba en las pupilas y por ellas, se introducía en sus cerebros, si los tenían, destruyendo la única neurona útil. Y se quedaban con la boca babeando ante la pantalla como si hubieran llegado a algún clima sexual eterno y la entrepierna húmeda y resbaladiza de humores sexuales.

Y si así fuera, pues que quieres que te diga… Que feisbuc hizo un buen trabajo bombardeando con nano insultos voltaicos a tanto cabestro y cabestra estúpida y banal hasta la náusea.