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Podría ser el castillo de Frankenstein; pero solo es el vulgar campanario de un monasterio, nada más alejado de la imaginación.
Los cuentos son más apasionantes que la mediocre realidad. Es la razón de la creación del vampiro, el hombre lobo, el jovencito Frankenstein e incluso Snoopy.

Las navidades son fiestas ideales para sacar las más deprimentes conclusiones de familia y amigos.

Son fechas en las que se crean expectativas que invariablemente acaban en grandes decepciones cuando los comensales y celebrantes, tras horas de verse las caras, se dan cuenta de que todos son tan mediocres como en los días corrientes.

Siempre se cumplen los mismos desengaños y siempre se juntan de nuevo en las mismas fechas con la esperanza de que una suerte de lotería pueda cambiar toda esa vulgaridad tradicional.

Lo de las doce uvas, al final, es un acto de eufórica desesperación ante lo inevitable del hastío.

Como unas elecciones talmente.

La niebla ocultó las montañas e hizo estrecho el planeta con un muro blanco que hacía próximos los límites e infinitas las ideas.

Le dije:

– ¿Qué has hecho con las montañas? Las has borrado con todo lo que contienen. Y a mí, nadie me ve, no existo. Nadie me recordará, porque te has tragado lo que fui.

La niebla me respondió:

– No te preocupa ¿eh? Tú eres niebla, eres secreto y manto borrador.

Le sonreí y encendí un cigarro que aspiré largo tiempo en silencio, el humo parecía crecer a mi alrededor. Al fin le dije:

– Solo pretendía hablar con algo como yo: inhumano. No es por aburrimiento, se trata de tu bello misterio, Niebla.

– Soledad y niebla… Somos lo mismo, solitario. Somos sin estar para crear melancolías, añoranzas, delicadas tristezas de gas; con el propósito de intuir el fin como el acto más íntimo. Somos el ensayo de Madre Muerte, un sórdido simulacro de ser nada.

Le contesté fascinado por su razonamiento, por su oculta y simple verdad:

– Lo sabía… ¿Sabes? Me gusta mi trabajo. La soledad tiene la belleza del silencio del valor y la comprensión. La intensidad vital de existir en el páramo helado de las ideas tristes.

Me contestó con una sonrisa divertida:

– Soy niebla y me deprimes.

Se me escapó una risa como una tos, me difuminé con el mundo ciñéndome la soledad como un abrigo, caminando hacia ningún lugar.

Y desdibujándome, le hablé a la niebla desde la lejanía que creé, sin mirar atrás, un poco avergonzado de pedir:

– De colega a colega, divertida Niebla, un favor: a ella no la ocultes, la quiero visible y táctil donde quiera que esté. Necesito la certeza de saber que está siempre para que mi mundo sea mejor.

– Eso está hecho, señor Soledad.

– Adiós.

– Adiós.

Dejé tras de mí una estela de volutas de niebla que giraban y se deformaban sobre sí mismas, sin sentido; con la caótica angustia existencial de una vida que sin poder evitarlo, se acaba.

Tenía razón la niebla, soy un tanto deprimente; pero sonreí de nuevo.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

En lo que respecta al cine, no hay sorpresas.

Está visto que se van a producir verdaderas mierdas a juzgar por el gran consumo de cine basura e idiota que ha inundado las pantallas en el 2019.

Es una ley universal que lo malo siempre ha de ir a peor infinitamente.

Y es que ya han asumido los cineastas que si haces el peor cine, el más barato y lerdo, les irá genial. Bajo coste y cantidad de imbéciles comprando entradas.

La conclusión es lógica y acorde con los hábitos de la chusma.

Si la peña es capaz de enchufarse a internet a ver videos repugnantes e indecentes para la inteligencia de cualquier plataforma como yutup, feisbuc o los gifs de tuiter. Y además, mirándolos en pantallas miserables y baratas, es obvio que si les pasas la misma mierda en una gran pantalla, con sonido dolby surround maricón-lesbiano de mierda, se pisarán los unos a los otros para llenarse los ojos con los excrementos que ha filmado un yutuber o algo parecido.

Temo al puto año 2020.

Me cago de miedo al imaginar el próximo Joker (el gran video de yutup del 2019 que ha dejado claras las tendencias de incultura para el próximo milenio: cobardía en violencia y ausencia absoluta de diálogos inteligentes). Y temo que el próximo Joker sea una princesa Disney violada por un transexual rencoroso con un cirujano que le hizo unos pezones desiguales y un labio vaginal que cuelga más que el otro.

Pacagarsendios…

No nací ayer. ¿Qué cojones dice la noticia de que acaba de nacer este partido?
Este partido fascista (Renaixença Nacional Catalana), nació de los mismos cojones de los monseñores Mas y Puigdemont cuando soltaron sus primeros lloriqueos pacíficos para quedarse con Cataluña para ellos solitos (y los ilustres empresarios catalano-ambiciosos que les pagan para ello).
Estos fachas, están tan cerca de Milosevic, que si dan un paso más a la derecha, los nacionalizan búlgaros con honores.
A ver si aún hay lelos que ignoran que cualquier nacionalismo es supremacista, racista y dictatorial y violento. Sobre todo para aquellos que no tengan un rancio apellido con aparatosa y rural fonética catalana.
Cataluña es la región europea más represiva y la que roba más dinero con impuestos al obrero.
Si en el sur de España hay “señoritos”, en el norte también los hay. Son la imagen perfecta para en una enciclopedia, ilustrar las voces: franquismo, usura y racismo.
Los de Renaixença son aquellos que cagan leyendo una exquisita y pacífica (cómo no) traducción pompeu-fabriana del Mein Kampf.
Putos fascismos repugnantes.
Moraleja: el poder de los imbéciles siempre será superior al de los cultos o listos, porque de subnormales siempre hay más (para votar y gobernar).
Siempre se impondrá la cantidad a la calidad, el ser humano es mezquino hasta la náusea; donde quiera que crea que es su patria de mierda.

“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.”
Cicerón.
Siempre lo he pensado así.
Os explico: “niños” es un eufemismo piadoso por “idiotas”.
La idea es la misma para quien se cree versiones “raras” y distorsionadas de la historia, debidamente acomodadas a las ideologías de moda en cada época de la mierdosa humanidad.
El analfabetismo, al no permitir comprender lo leído, es campo abonado para las infecciones de la mentira histórica. Y un bocado de dulce imbecilidad para los crédulos iletrados.
Leer crepúsculos, guerras del hambre y de enigmas facilones de iglesias y números falsamente históricos, no es algo de lo que sentirse orgulloso ni de considerarse lector profesional.
Y al igual que los borregos, los idiotas se apiñan y amontonan entre sí para rendir culto a su ociosidad y absoluta y mísera ignorancia “infantil” (eufemismo, claro).

He sentido náuseas al leer la gran degeneración, cobardía, mojigatería, censura y miedo de estos estudiantes que representan lo más bajo, tirado y populista de una sociedad tan decadente que solo se merece muerte, guerra, hambrunas y extinción.

Pertenecer a la especie humana con tanto cobarde y maricón llorón es algo que consigue amargarme hasta el límite de ansiar el genocidio.

¿A estos estudiantes idiotas y sus profesores les van a poner orejeras como a los burros para que no vean lo que temen al caminar?

¿Van a seguir censurando películas, libros, cómics y arte como si fueran los putos inquisidores de la cobardía y la degeneración psíquica y física?

Se acabaron los tiempos de los latigazos a los idiotas y por tanto, se reprodujeron como mierda para joder hasta el arte. La línea sanguínea de la cobardía y la ignorancia ha infectado a la humanidad, y la penicilina es insuficiente para curar esa miseria de hipócrita y cobarde cultura aunque se les dosifique con una inyección a través del iris del ojo.

Es tan solo una muestra de subnormalidad, hay muchas más todos los días.

Sangre y destrucción.