Archivos para febrero, 2015

Hay unos ojos entornados con un sobrio destello de cariño. Una hermosa amenaza.
Parece decir: “Te quiero; más allá de lo que conoces, es profundidad ¿entiendes?”
Se hallan sobre unos labios carnalmente gruesos, perfectamente tallados, desesperadamente deseables; sus comisuras forman el inicio de una sonrisa.
No entiendo nada, cielo, solo intuyo; porque eres enloquecedora en toda esa gama de emociones a la que me sometes, forman una intrincada trama en mi cerebro que es difícil de concretar. Basta con intuir, jamás podría entender.
No ante esos labios que inspiran el temor de no abarcarlos con un solo beso. Solo que el temor va de la mano del deseo atroz haciendo inevitable la batalla por lograrlo.
Y pienso que no hay nada superfluo en ella.
Nació para un fin y sus labios dicen que el fin es enloquecerme con ese amplio espectro de emociones.
Es un misterio que de resolverlo, me llevaría a las puertas de un enigma. Es excesiva en su sensualidad que asalta sorpresivamente mi corazón sin previo aviso.
Como un ataque…
Temo no poder abarcar esos labios suculentos con los míos. Es agonía tener la certeza que un beso no bastaría.
Es delirante su mirada cargada de gravedad y cariño. Esa dulzura tan sólida y formal como un pacto… No es de aquí, tiene que tener otro origen incierto.
Un hombro cubierto tan solo por dos estrechos tirantes… No es un hecho extraordinario en otros seres.
Nada es superfluo en ella y todo lleva a pensar que tras el primer beso, nada volverá a ser igual.
Algo tiene que ocurrir, un desplazamiento cósmico, una erupción solar extraordinaria, la destrucción de la vida en un planeta…
Cuando la carne de sus labios cubra los míos y sea sometido a esa mirada densa de cariño y profundidad, sé que deberé soportar el peso de un amor que jamás podrá ser sereno.
Será una tormenta de amor geológico, perturbador como un corrimiento de placas continentales.
Tan profundo como el magma.

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Con esta canción oí por primera vez tararear a mi hijo con claridad, la cantaba mirando por la ventanilla del coche, atrás en su silla de seguridad, como si estuviera solo.
—¡Life… oh life… oooh liiiiiiife…!
Cantaba flojito intentando imitar la voz de la cantante que sonaba en la radio. Y todo estaba bien, el cantaba a la vida, como debía ser y yo conducía el coche hacia la playa.
Luego pensé en la muerte, a la que nadie canta tiernas canciones, y me alegré de que no sonara algo parecido a eso. Era algo demasiado lejano para él; era inmune a esas cosas.
Algo inconcebible en mi mente por muchos años que pasen para él.

Adiós al sueño

Ya he perdido la oportunidad, he llegado a la hora sin retorno, cuando irremediablemente el sueño se ha retraído en el fondo de mi cerebro. Como una amante que cansada de esperar, se aleja con la serenidad de lo acabado.
Nunca más, dice su caminar defraudado.
Yo la veo… Se dirige hacia a mí; pero resulta que es a través de mí. Y lloro la inmensa imposibilidad de traspasar ese umbral que parece muerte.
Así ocurre con el sueño, se rinde ante mi poco interés por ceder a él. No sabe que golpeo el aire para decirle que estoy cerca.
El sueño se aleja de mí, porque no consigue descansarme, ha perdido su función básica.
Está herido en su amor propio.
Temo soñar cosas.
Secretos que oculto para no avergonzarme a mí mismo. Hay días en los que el sueño es mi enemigo: me dice la verdad.
No es ético que saque todo eso a la luz. No tengo miedo, como él insiste. Lo tergiversa todo, mi sueño está corrompido por tantos años de vivir entre ellos, entre los otros, los ajenos.
No es miedo, es hartazgo y tedio, mi sueño ha perdido la intensidad, le gana mi conciencia en lo malo y en lo bueno.
No quiero la verdad oculta, ni despejada. Estoy cansado de verdades, de razones, no quiero saber.
No quiero metáforas oníricas.
La ignorancia es un don que me está prohibido. Se fue a la mierda a pasear de la mano con el sueño.
No puedo dormir mentiras ya, he perdido la gracia del hombre, su última inocencia.
Ahora soy puramente consciente todas las horas del día y de la noche, de lo que me rodea.
La muerte se ha quedado sin su halo de misterio, solo es un trámite que a menudo, me encuentro ansioso por realizar. Como si fuera un pendiente que tachar de una lista de tareas.
Es la maldición de saberlo todo.
Por eso el sueño se ha rendido, ya no hay una pesadilla que me haga despertar vomitando, o llorando.
Pobre sueño mío, corrupto y gastado.
El sueño está debajo de la cama, ya separado de mí. Espera que muera para entrar y cumplir con su función, aunque sea unos segundos antes de que se agote la electricidad en el cerebro.
Pudiera ser que estoy viviendo más tiempo del que me otorgaron, y el sueño se ha muerto agotado y corrupto por demasiada vida.
Vete para siempre sueño, no esperes más, no te canses.
No pudiste evitarlo, hiciste lo posible en este mundo grotesco.
Te añoraré lo que me quede de vida.

ic666 firma
Iconoclasta

fergie

En Telegramas de Iconoclasta.

Cuando todo duele en todas direcciones y queda algún atisbo de humor.

Hay algo que me toca los huevos muy especialmente: los diálogos de películas en las que hay duelos de citas bíblicas. A ver quien dice el sinsentido más grande.
He leído la biblia, y hay que tener una vida muy triste para memorizar algo de toda esa árida literatura.
Solo hay algo (aparte de la circuncisión) que se aprende por su machacona iteración: “Yo soy Yahvé. Y soy un dios celoso”.
Exactamente lo mismo que dice un idiota cuando se calza un uniforme.
Conocen cientos de estupideces de la biblia y no saben encontrar el clítoris que debieran lamer o acariciar.
Estamos abandonados…

La desmesura de una deidad

No me quejo; pero…
¿No podrías moderarte?
¿Qué te ocurre, cielo?
¿No te das cuenta que gravitas sobre ti misma, que cada día eres más importante?
A veces temo por ti, eres de una trascendencia casi destructiva.
¿Qué pasará conmigo cuando te conviertas en un nuevo sol que avergonzará con su luz potente y omnisciente a los seres de la penumbrosa mediocridad?
Me dejarás solo y desamparado, toda intensidad desparecerá de mi vida. Seré de nuevo lo que era antes de conocerte e intuirte.
Modérate, mi amor, porque siento el desasosiego de no ser merecedor de ti.
¿No sientes ni un poco de lástima?
Soy un masturbador que eyacula en un llanto. Quiero adorarte de rodillas para lamerte las ingles y hundir la lengua en tu vagina. Y ahogarme…
Balbucear un ruego en tu sexo apresando tus nalgas: no te hagas luz.
No trasciendas…
Lo pagano tiene el peso de la carne y lo espiritual. No trasciendas más allá, mi diosa carnal.
No me dejes sin tu cuerpo.
Deja que la penumbra los siga envolviendo. Hunde tus dedos en mi cabello, lanza tu pelvis con más fuerza contra mi boca.
¿Te das cuenta, amor?
Te puedo hacer trascender, aunque no lo parezca, amarte me hace potente. No te hagas luz, solo hazte agua en mi boca. Haz sangrar mi cuero cabelludo clavando tus uñas durante el orgasmo, cuando tu coño se convierte en supernova.
Cálmate mi amor, el placer nos hace importantes, no subas al cielo. Me convertirás en insignificancia.
Como si no lo fuera…
Moriré pronto, solo unos años de cariño. Solo son unos segundos para ti.
No te eleves allá donde está vedado para mí.
No es justo que lo que he buscado e imaginado la vida entera, se ofrezca ante mí como aquello que no supe encontrar. Un ejemplo precioso…
No siempre he sido bueno; pero te hacen daño y es inevitable ejercer la ira.
Y la ira no es justa, es una venganza descontrolada.
No. No me merezco que te hagas luz y seas la más obscena y rutilante estrella reflejada en el mar.
Como te quiero…
Estoy condenado desde el instante que te conocí, te lo dije: amarte es tragedia, la mía.
Ríes hermosa pensando que exagero con mis dedos manchados de semen acariciando tus muslos.
Y dices que soy tierno, aún así…
No trasciendas más, mi amor, no te fundas con el aire y el mar, con las plantas y la tierra.
Aún no, cielo.
Jesucristo era idiota.
Tú no. No te eleves por encima de lo consciente para iluminar los ojos de un planeta cada día más oscuro.
No te hagas sagrada, ni divina. Sé mi diosa pagana y carnal.
No se lo merecen, no te merecen.
Yo sí, he vendido veinte años de vida por una semana de amor.
No seas efímera.
Satanás ríe en algún lugar porque ha sido fácil engañarme.
Apelo a tu justicia, a apresarte por la espalda y cubrir tu vientre y tu coño con las manos y que tus pechos asomen por la tela desgarrada por este furibundo deseo.
Sé que serás una deidad y un efímero amor en mi existencia.
Solo te pido unos segundos de tu eternidad.
Haz que calle Satanás, que no se ría tan ostentosamente ante la tragedia que soy.
No tiene ninguna gracia amarte.
Es un esfuerzo agotador.
Un terror a que trasciendas…
Dile que no ría más, soy poca cosa.
Que todo el universo me ignore, excepto tú.
Temo por ti a pesar de que eres deidad.
Y como humo se va…
Así no, cielo.
Así no…

ic666 firma
Iconoclasta