Archivos para febrero, 2015

Un sueño y una mentira mini

Un sueño y una mentira.

El arbol humano Portada libro

“La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.” (Iconoclasta)

Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656

Las Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta ya no son virtuales. Ya se pueden tocar, doblar, usar como papel higiénico de emergencia, etc…

Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta
Tarjetitas de la sabiduría de Iconoclasta

La libertad y elección de follar, fornicar o coger con diez o con quince, es un ejercicio que solo atañe a quien lo disfruta sin que arrastre a nadie por el fango con mentiras y tristes y patéticas actuaciones de soledad ante un teatro de público silencioso que nada le importa.
Follar, fornicar o coger con diez o con quince, es una buena forma de pasar el tiempo cuando nadie te espera, cuando no hay compromiso emocional. Cuando hay sinceridad en ello o cuando no es necesaria la verdad, porque uno solo, jamás se miente.
Follar, fornicar o coger con diez o con quince, es prostitución cuando le pides a alguien que te espere y te esperan. Más que prostitución, es ser malo en el más amplio sentido de la palabra. Una auténtica víbora humana. Y lo que es peor, creer que ejerce con libertad y ética su derecho al sexo múltiple, es la actitud más rastrera, farisea, cobarde y anti higiénica que alguien pueda asumir. Los mártires y santones suelen ser gente con una mente sucia y vanidosa.
Es curioso que haya tanta sangre fría en un coño ardiendo y tan baboso. Debe ser fiebre…

Un sueño y una mentira

Hay un sueño en el que respiramos juntos.
Caminantes cansados que se tienden a la sombra de un árbol escuchando las hojas agitadas por la bendita brisa.
Como tu vestido liviano que el aire azota dulcemente para mostrar el asomo de un pecho, de un muslo, un fragmento seductor de tu cadera…
Esas dos rendijas hermosas… Dos sonrisas que forman tus exóticos ojos cerrados. Espero el momento casi indecente de deseo, en que los abras y me mires.
No muevo la mano de tu espalda, apenas respiro. Soy cuidadoso, amor.
Es ese momento que nunca se olvida, cuando todo está bien. Es lo que buscamos largo tiempo.
La paz y la serenidad de ser nosotros. Y el mundo pasa muy por encima de nuestro amor, como si no pudiera arrasarlo. Somos trinchera y somos piel revuelta.
Los monstruos que azotan amor y felicidad, quedaron allá gritando su vanidad, soberbia y envidia tras un vidrio que no pueden romper. Mudos, inexistentes.
Sé que oyes mi corazón, como siento tus pulmones en mi mano.
Ya estamos, ya llegamos. Es hora de sonreír.
Lo alcanzamos.
Tu respiración me acaricia y mi corazón un motor que ronronea amor en tu mejilla.
¿Te parece bien si estamos aquí hasta la hora de cenar? Cuando sea de noche y el temor de que la luna combata la calidez, te susurraré si quieres una copa de buen vino.
Y caminaremos, pasearemos desapercibidos por calles iluminadas y musicales con estas sonrisas y tremendo amor.
Ya no sé si es mi sueño o el tuyo.
Y no sé donde estoy. Porque tú no me dejas ver nada que no seas tú.
Solo sé que no puedo quitar de mi mente tu piel descubierta por la lujuriosa brisa y la caricia de tu respiración.
Si alguna vez te pregunto si fue real, dime que sí. No puede hacer daño una mentira, mi diosa.
En un mundo de negaciones, tu afirmación salvará mi cordura.
No sabes cuánto te quiero…
Yo y mi brisa…
O tal vez, sí. Porque si este motor ronronea es por tu piel. Lo debes saber, cielo. Hay una sonrisa indecentemente hermosa en tu deseada boca.
Hay cosas que no se pueden olvidar y tú eres todas ellas.
Hay cosas que se olvidan porque tú arrasas con ellas, como un milagro.
¡Shh…, mi amor! Respira tranquila, descansa…
Te estoy amando y es absolutamente real.

ic666 firma
Iconoclasta

Iconomonstruo

Iconomonstruo.

La mentira existía antes de conocerla; pero con ella se hizo omnipresente.
La hipocresía lo llenó todo y desplazó el aire y lo que contiene.
Al final no valió la pena tanto esfuerzo en fabricar tantas, solo con la primera mentira se condenó y corrompió el aire.
La verdad es que de hipócrita, pasó a ser patética.
Nada nuevo bajo el sol, una de tantas.
La vulgaridad en todo su esplendor.