Archivos para marzo, 2020

Y una mierda.
¿Y los que han muerto?
Más vale tener las hojas bien afiladas. Si un cuchillo no corta, no comes.
Es solo una ley básica de supervivencia. Todo consejo es bienvenido cuando una gran parte de la población piensa que el gps del teléfono le podría dar de comer sin más esfuerzo que abrir Google maps. Cuando los adultos y viejos cantan que todo va a ir bien, escupiendo a los muertos en una burla preñada de hipocresía cobarde y venenosa.
No hay final feliz, no está ocurriendo semejante cosa. Y cuando acabe, el recuento de muertos no será motivo de orgullo o alegría. Nada habrá ido bien.
La longitud y el buen filo de un cuchillo pueden marcar la diferencia entre el hambre y la comida, entre el más débil y el más fuerte. En definitiva, entre vivir y morir.
Por otra parte, usar un cuchillo es menos agotador que ir olfateando los contenedores de basura en tiempos de crisis.
La inmovilidad y el miedo, matan a más gente que cualquier enfermedad.
Si algo lo demuestra, son los campos de exterminio nazi y la obediencia de los judíos.
Y es que la obediencia ciega se debe a una ingenuidad fruto de una decadencia social que provoca dependencia hacia el brujo de la tribu o el puto presidente de una nación.
La ingenuidad lleva inevitablemente a la humillación y tras unos días de vida de mierda, a la muerte.
De morir no te libras; pero de la humillación… Bueno, es una cuestión de cojones, seas macho o hembra (podría decir de valor; pero no me sale de la polla).
Un síntoma de decadencia en una sociedad es el excesivo número de amistades que cada individuo ostenta, siendo necesarias para soportar su mediocre y triste existencia; porque si se queda solo, se muere de asco de llegar a conocerse.
Otro síntoma, tal vez el que demuestra definitivamente que los individuos de esta sociedad están absolutamente castrados, como animales de granja talmente, es la ostentación y alarde que hacen de su cobardía en nombre de la paz y las buenas vibras.
No es nada nuevo, desde hace siglos por ejemplo los machos, se van a follar con putas en grupos. Ni eso son capaces de hacer solos.
Cuando la chusma precisa para sentirse protegida que, cualquier imbécil de sus congéneres le diga que todo va a ir bien y le creen, es que la sociedad ha descendido ya muy abajo por la vertiginosa curva de la decadencia y degradación social.
Sus individuos adultos y viejos, se escudan en las palabras “todo va a estar bien” cuando todo se derrumba.
Y cantan y hacen cosas infantiles, inservibles y banales en sus últimos momentos de bienestar, justo unos segundos antes de ser arrollados por una destrucción para la que no están anímicamente preparados por esa cobardía con la que se les ha castrado durante años y años de adoctrinamiento generacional.
Hacen como que no sucede la muerte y tienen un miedo que se cagan, dan las gracias servilmente a las cajeras del supermercado por “estar ahí” con toda su irreprimible cobardía y escuchan las noticias con el corazón en un puño.
Es repugnante, es asqueroso que mientras muere gente a miles, los adultos de mierda se dicen a sí mismos que todo va a ir bien.
Nótese la repugnante hipocresía y la mierdosa solidaridad: solo si ellos viven, todo irá bien.
¿No notas un vómito subir a la boca?
Nada va a ir bien, mientras pronunciáis el mantra de la cobardía y lo creéis, están muriendo, lelos. ¿Qué es lo que puede ir bien?
No eduquéis a vuestros hijos en la cobardía, los pusilánimes no tienen nada de que sentirse orgullosos.
Ignorar la muerte de otros, es tanto como celebrarla.
Y la ignoran por ese miedo que demuestra lo necesaria que es desde ya una selección natural.
Los que no sean demasiado ingenuos unos minutos antes de morir concluirán que la sociedad está acabada.
Cuando se ha constatado que la sociedad ya está en proceso de derrumbe, llega la violencia, la destrucción, el hambre, la sed, más enfermedad y las muertes sin funerales (como ya estamos acostumbrados a verlo en países africanos y algunos asiáticos; no debería sorprender a nadie, no es ninguna novedad el proceso de la muerte de una sociedad).
Cuando han muerto los necesarios, comenzará otra reconstrucción social. El resultado de la nueva sociedad dependerá de si los que quedaron vivos para realizar semejante tarea, eran más o menos idiotas. Suponer que hubiera alguno inteligente, sería cometer otra ingenuidad nivel “todo va a estar bien”.
Es el proceso de toda civilización o sociedad: crecer, decaer, morir y reconstruir para volver a crecer hasta el próximo apocalipsis.
¿No es maravillosa la simplicidad y claridad que otorga el hábito de lectura y pensar por uno mismo sin escuchar al imbécil que dice “todo va a ir bien”?
Nada ha ido bien, lelos.
Nada va bien mientras mueren seres bajo vuestras engalanadas ventanas de mierda con dibujos de patéticos arcoíris.
Ya nada puede ir bien con los que han muerto, gilipollas.
Si no se odiaban, si no los han matado ellos, los muertos no son para hacer fiesta; no si el cerebro está sano, hijoputas.
Zoi hun jenio…
Por otra parte me gustan las mujeres con lencería translúcida, si son morenas en blanco, si son rubias en negro para que haya contraste.
Están preciosas y follables con esas indiscretas blondas revelando sus pezones y sexos.
Me gustan de verdad.
Ñam…
Nada está bien, ni irá bien. Solo sumaremos muertos mientras follamos.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Yo digo que una cuarentena demasiado larga va a crear problemas consanguíneos.
No hace falta ser demasiado listo para darse cuenta del resultado de que madres y padres recluidos en casa con sus hijas e hijos adolescentes con todas sus hormonas desatadas y los padres con ganas de tener nuevas sensaciones sexuales o simplemente tenerlas con otra cosa diferente; acaben oliendo a escondidas las bragas y calzoncillos sucios de sus adolescentes hijos.
Y de ahí a que se monten una orgía (me parece bien, soy la hostia puta de liberal) en la que no saben si se la meten a papá o a mamá, y queden embarazadas madres e hijas y nazcan cosas raras; es algo que no precisa de un gran alarde de imaginación.
¿Acaso no es precioso y tierno que sea papá el que eduque y libere de la pesada carga del himen a su hija tan dada al perreo reguetonero?
Que mamá le enseñe los secretos del coño a su hijo que se masturba frenéticamente en el lavabo todo el día.
Las páginas de porno gratis, se llenarán de sabrosos videos caseros con los hashtags: “yomequedoencasacogiendoconmisniños” “quevivaelcoronavirusquericocogenpapaymama”
Todo va a ir bien, si no nacen niños con dos cabezas y ocho brazos tras haber sobrevivido al virus por haber estado en casa una puta eternidad sin hacer más que follar embrutecidos en familia.
No soy un ingenuo. Conozco tan bien al ser humano que cuando soy consciente de mi profunda sabiduría al respecto, siento la suciedad humana ajena por dentro apestándome.
Si pudiera (y fuera indoloro) me arrancaría ese conocimiento con un pela patatas rascando los intestinos por dentro.
No os perdáis el porno gratuito en los próximos días (carita sonriente).

Corto es el camino de mi lengua a tu coño.
Y sin embargo, para llegar a semejante distancia he recorrido eones de vacío a cero absoluto para colisionar con tu alma.
Soy un enamorado y obsceno asteroide que se desintegra en ti.
Se me ocurren tantas formas de amarte y hay tantas distancias que salvar, cielo…
Amar no es sosiego aunque seas piedra.

Alegrías del coronavirus

Publicado: 29 marzo, 2020 en Sin categoría

Líderes

Publicado: 29 marzo, 2020 en Sin categoría
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Los líderes políticos del planeta se han comportado con la epidemia del coronavirus, como gallinas, como histéricas y cacareantes gallinas asustadas. Han perdido la serenidad y la objetividad.
Y como es natural, cualquier asomo de dignidad.
Su cobardía se ha puesto de manifiesto con ramplón populismo y falso paternalismo.
Cloqueando, solo han sabido ofrecer ruina y represión para salvar su propio pellejo sea como sea.
Se han embrutecido en la cobardía como la chusma que gobiernan, convirtiéndose en el reflejo de esos millones de esclavos que los eligieron con absoluta ignorancia, esos que aplauden cada tarde encerrados y a salvo en sus casas para liberar su miedo indigno.
Los políticos de la globalización y el tuiter son tan anodinos y vacuos como los memes que escriben en las redes sociales, cada vez que tienen ese momento íntimo para cagar o mear.
No he asistido jamás a un desfile tan grande de estadistas con tal ausencia de carisma y coraje.
Son blanditos y tontos como Bob Esponja (a nivel cerebral).
Si han sido elegidos por la chusma y la chusma es cobarde, ellos son directamente proporcionales. Es matemática pura.
Deberían avergonzarse si tuvieran dignidad.
Infantiles nenazas sin capacidad de decisión, ambiciosos usureros acaparadores de votos y “me gusta”. Llorones que se hacen llamar demócratas que, aterrorizados se convierten en feroces y patéticos dictadores a los que “no les tiembla la mano” para arruinar, encarcelar y matar a quien sea cuando llegue el momento de los saqueos; pero son absolutamente inútiles para organizar un país y que la gente lleve una vida activa y no pase hambre. Por muchos medios que tienen, sus cerebros cagados de miedo son incapaces organizar y administrar medidas eficaces que eviten el hambre y la ruina sobre la enfermedad. Se limitan a adoctrinar a sus votantes en cobardes actitudes indignas de hombres y mujeres adultas.
Si los líderes políticos que intervinieron en la segunda guerra mundial hubieran tenido las aptitudes y actitudes de los actuales, ahora el idioma oficial del planeta sería el alemán.
Y el Horst Wessel Lied, el único himno nacional.
El puto chucrut acompañando el jamón ibérico (si lo hubiera).
Líderes…
¿Líderes de qué?
No jodas…
Gallinazas.

Esos segundos que sin previo aviso, por causa de algún olor, de algún tacto, o de algún pensamiento volátil e imperceptible; detienen el corazón, te roban un latido, dejan en suspenso la vida y te arrastran inevitablemente a la añoranza de un beso, un abrazo. Aunque claves las uñas en tu propio pecho, te arrastrarán a la inquietud del recuerdo de un dolor, de una muerte, de un engaño, de una frustración.
Cuando la aguja del reloj se detiene demasiado tiempo y deja en suspenso el alma porque una palabra necesaria no se dijo o escribió en el momento adecuado.
Ese segundo que marca el funesto aviso de que tal vez es hora de despedirse, si tienes a alguien de quien hacerlo.
El segundo que te transporta a un mundo absurdo y ajeno cuando ves a padre muerto. Con el color de la carne fría de los cadáveres y la nariz hinchada.
Las manos parecen de plástico…
Ahí no hay ni un ápice de calor…
Pobre padre…
Cuando la miras y sientes la imperiosa necesidad de abrazarla, de decirle que ha sido tan difícil llegar a amarla… Que has tenido suerte de llegar a este momento y no haber muerto antes.
Esos segundos de amor, dolor o miedo son tragedias por bellos que puedan ser.
Porque duran eso, un segundo miserable.
Un segundo para un infarto es suficiente, y te da el color de la carne fría.
Oh, padre…
A veces se repiten hasta doblarte, como si quisieras vomitar.
Oh, madre que no vi tu carne fría.
Qué suerte recordarte hermosa.
Un beso, mama.
Otras son simplemente irrepetibles y te frotas un poco las manos desesperado.
Y sin darte apenas cuenta, recitas el rosario de los segundos.
Soy hombre porque pesa la vida y soy un titán.
Soy hombre porque temo el dolor de morir.
Soy hombre porque he amado.
Soy hombre porque he odiado.
Soy un mierda porque lloro.
Y una hiena porque río.
Una bestia desbocada cuando pego.
Un charco de sangre cuando me pegan.
Unas uñas desgarradas cuando me precipito.
En solo un segundo tengo la concreta definición de lo que soy, por mucho que duela.
Tal vez por eso el corazón se detiene, para que preste absoluta atención a la miseria a la que me reduce un segundo.
Segundos que marcan la diferencia entre amar y odiar…
Si fueran horas trágicas, haría muchos años que estaría muerto, tal vez antes de llegar a joven.
No sé si es suerte o naturaleza que los segundos de dolor y humillación sean los que más abundan en el reloj. Tal vez soy pesimista; pero no encuentro suficientes razones para el optimismo. Una o dos cada veinte años a lo sumo.
Ya no queda ninguna veintena.
Cuando te das cuenta de que es tarde, más vale que tengas una buena sobredosis de sedantes a mano. Porque de sufrir no te libras. Si el segundo no te mata, te mata una hora durante días.
Cuando es tarde, el segundero se detiene y solo avanzan las horas.
Sé atento.
Sería lo peor que te podría pasar.
Sé astuto.
No te fíes de los segundos que tardan más de dos respiraciones.
Determinación.
No vivas, evita como sea una hora trágica, son trampas de eternidad.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.