Posts etiquetados ‘ensayo’

1984 (en su versión original en inglés: Nineteen Eighty-Four) es una novela política de ficción distópica, escrita por George Orwell entre 1947 y 1948 y publicada el 8 de junio de 1949. La novela popularizó los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del Pensamiento y de la neolengua, adaptación del idioma inglés en la que se reduce y se transforma el léxico con fines represivos, basándose en el principio de que lo que no forma parte de la lengua, no puede ser pensado.
Muchos analistas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad orwelliana, una sociedad donde se manipula la información y se practica la vigilancia masiva y la represión política y social
.” Wikipedia.


El fascismo, sea como sea y donde sea, pretende inyectar en todo momento y lugar su ideología y marcadores de conducta. Primero lo intentó metiendo porquería falangista, socialista, comunista y revolucionaria en los cráneos vacíos del pueblo. O sea, adoctrinando al vulgo mediante himnos y panfletos de un mundo mejor y justo.
La radio acostumbró al rebaño a reunirse en torno a él para escuchar los mensajes del poder y unas noticias que aún no podían ser amañadas a la velocidad adecuada.
Luego inventaron la televisión para que cualquier piojoso gobierno entrara en las casas de su ganado con un rostro familiar.
Con la informática llegó la corrupción del periodismo, amañar las noticias a la velocidad de la luz, incluso la historia. Mientras tanto, mediante reformas de los sistemas educativos entraban en los colegios para hacer idiotas a los niños, amañando y ocultando la historia para crearles una burbuja de bienestar y permisividad en la que se hicieron cobardes y mansos. Los incitaron a la ingesta masiva de alcohol y drogas narcóticas; castigando, a sí mismo, el tabaco (ya que es un hábito reflexivo y no narcótico) y refrescos (ya que el azúcar es el alimento que más consume el cerebro). Entre otras cosas les enseñaron que en el homosexualismo y transexualismo son todo ventajas y les negaron el conocimiento de las infamias de la historia para mantenerlos ciegos y torpes. Crearon las redes sociales para que esos idiotas que crecían, se sintieran formar parte de una gran rebaño de reses, y felices por ello. Con las nuevas redes de telecomunicaciones de gran potencia y alcance directamente en el teléfono móvil del ganado, consiguieron un gran y útil control estadístico, de movilidad y veterinario. Y provocaron un estado de alarma planetario para robar cualquier asomo de libertad y someter al populacho a sus decretos mediante histeria colectiva, por medio de una simple gripe; y todo ello con la alegría de los idiotas, a pesar de la cárcel y la ruina.
De la evidente estafa.
Y ahora, lo definitivo: inyectar la mierda de su ideología y control directamente en la carne, en la sangre de la hiper adocenada chusma. Le llaman vacuna, precioso; el fascismo hace alarde de una poesía de niño de cinco años. Y si alguien se piensa que no habrá marcadores en sangre, debería dar un repaso a su madurez intelectual.
Antes han asesinado a muchos miles para crear un gran estado de alarma y pánico social que lleve a las reses a vacunarse ávidamente, desesperadamente.
Y ahora, tendrán a sus cerdos, vacas, gallinas, cabras y ovejas, sometidos a un estricto control, con una precisa ubicación cada una de las bestias votantes.
Orwell se quedó muy corto con su 1984 y sus ovejas mansas y estúpidas; pero con sus gobernantes fabricando noticias y rehaciendo la historia a su conveniencia continuamente, hizo gala de una precisión quirúrgica, es plena actualidad. Es literal a la novela lo que los fascismos que antes decían ser democracias, con la estafa del coronavirus han llevado a cabo el más importante y global movimiento dictatorial jamás creado y han subordinado toda noticia, toda literatura y arte en pro de su ideología y fines lucrativos y de poder estafando con el método epidemiológico.
Que Orwell se quedara corto describiendo una sociedad de mierda como esta en la que estoy viviendo, es normal. Nadie podría haber imaginado el grado de mezquina decadencia en la que se precipitarían las actuales sociedades.
Orwell era un cándido que sobrevaloraba al género humano. Un ser humano capaz de escribir sus ideas con claridad e imaginación, es uno entre millones. Su existencia nada tiene que ver con la inteligencia ni las habilidades de la especie humana.
Los nuevos y normales gobiernos fascistas del coronavirus están formados por una piara de trileros con una corrupta ambición como nunca en la historia se había visto con tanta desfachatez y ceguera por parte de un populacho endogámico; sin rastro alguno de dignidad e inteligencia, salvo la básica del cobarde para encontrar un lugar donde esconder su cabeza vacía de todo.
Los actuales presidentes y ministros de los países más ricos y algunos, como España, de los más pobres, son auténticos degenerados como el mesías Hitler; solo que con otros trajes, otro decorado y, sobre todo, con la retórica de los telepredicadores y sus mandamientos sagrados: Si respiráis sin nuestro permiso, moriréis. Si os movéis donde os prohibimos, moriréis. La libertad os matará. Y sin nosotros moriréis.
Los nuevos fascismos surgidos con la estafa del coronavirus, han adquirido un carácter mesiánico para un rebaño degradado globalmente en su salud e intelecto que, en lo más absurdo nunca visto, se ha dedicado a aplaudir desde los balcones y ventanas de sus prisiones a sus perros carceleros: la feroz y carente de cerebro policía y ejército; cuando según las noticias del nuevo y normal régimen fascista, estaban muriendo cada día centenares de reses.
Los actuales trileros fascistas electos en una falsa democracia, son unos genocidas que nada tienen que envidiar a los nazis o a los jemeres rojos.
Se dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece; pero los pueblos nunca han tenido la habilidad y la oportunidad de merecer nada, de la misma forma que las vacas no saben que las llevan al matadero hasta que las destripan; un colectivo, o un conjunto de reses humanos jamás podrá crear nada, y menos de provecho. Son meros esclavos al servicio de reses que son poco más listas que ellos.
El asesinato del individuo, como libre pensador, ha sido la consecuencia de una sociedad insectil, basada en la importancia del rebaño. Y ser parte de un rebaño es el más grande y ofensivo insulto que a un ser humano se le podría hacer, salvo ahora, en esta sociedad endogámica, asfixiante en su cobardía, analfabetismo y dejadez.

Iconoclasta

Es increíble, absolutamente absurda la fe de la cobardía.
Les han robado la libertad más básica, la del movimiento; los han encarcelado en sus propias casas, les obligan a usar un bozal que les cubre el hocico y han dicho amén a la ruina económica.
Incluso han dejado entrar mezquinamente la desconfianza y la cobardía en sus casas, entre su familia y amigos.
Es increíble, absolutamente absurda la fe de la cobardía que, ha accedido a prostituir su libertad de respirar libremente para nada.
Son incapaces en su cobardía de ver la estafa y el ansia de control de los tiranos que votaron.
Ni siquiera con la rotundidad matemática de la duplicación y triplicación del coronavirus, son capaces de razonar que todo ese control, prisión y dominación que ha decretado el nuevo fascismo de las democracias, ha servido para duplicar y triplicar muertos y contagios. Aunque muertos, no; porque cada vez quedan menos vivos susceptibles de morir por coronavirus. Es una purga.
Sus mesías políticos no han conseguido frenar la enfermedad, la han hecho más virulenta porque por ignorancia y ambición de poder, han minado el organismo de los habitantes que han aceptado debilitarse por una cobardía injustificada. La imagen de las ovejas amontonadas entre ellas, ofreciendo sus cuartos traseros a los lobos es la verdad de esta sociedad que algunos pocos hemos tenido la mala fortuna de ver, oír y sentir.
Es fascinante en su sordidez observar la fe de la chusma que, a pesar del engaño obvio y en presente, siguen llevando con fe indigna su bozal de moda, creyendo que pueden morir si respiran con decencia y dignidad.
Es fascinante en su sordidez la fe de la chusma, en sus políticos electos, estafadores y dictadores que ven como auténticos mesías y padres salvadores.
Y se dejarán inyectar el veneno de la mezquindad con agradecimiento y reverencia.
Ni siquiera es necesario esperar un tiempo para tener una perspectiva histórica de esta decadencia político social.
Es tan patente ahora que vuelve a ser increíble, absolutamente absurda la fe de la cobardía.
Es sucio incluso de escribirla; y no hay un gel, filtro de aire o vacuna que cure la mezquindad y la cobardía, estoy abandonado…
Nunca como ahora, los límites entre ganadería y política, veterinaria y medicina, nazismo y democracia, voto y sumisión, oscurantismo y educación, y madurez e infantilismo; han sido tan confusos y difusos.
Tal vez, el gran visionario que haya conocido la humanidad en toda su historia, fuera Kafka.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta

Hay gente que se esfuerza en entender y buscar la razón que explique tanta banalidad y engaño político y económico con argumentos apoyados en la fe de que la sociedad es capaz de encontrar algo de justicia entre las leyes creadas para defender el dinero y el poder; y así defender libertad y dignidad. Creen sinceramente convencidos por una lógica y una ética que no existen, que las cosas pueden cambiar; repararse más concretamente de forma pacífica, negociando o pactando.

Es mentira, es una ingenuidad creer algo así.

Y así transcurre todo inamovible, con las mismas esperanzas y frustraciones durante milenios.

No pueden asumir, debido a un pensamiento condicionado e integrado en la sociedad, que los más altos valores que rigen toda sociedad basada en poder y obediencia (de hecho, no existe otro tipo de sociedad), es la envidia, la ambición y la represión.

Cuando toda esa mezquindad se quiere explicar o excusar mediante leyes, política y moral; se otorga impunidad a los grandes estafadores electos, a los tiranos y a los ministros religiosos.

Si un estafador es tratado como político es impunidad.

Solo saliendo de ese círculo vicioso (como ocurrió durante un breve tiempo con la Revolución Francesa, una excepción que rara vez se da en la historia), se puede identificar correcta y realmente a los políticos y su ambición desmedida de poder y dinero. Al reconocerlos como criminales, la conciencia propia se relaja y el pensamiento se hace más grande y potente una vez liberado del yugo de la presión social que excusa lo inexcusable por medio de esperanzas y argumentos que se esconden tras un grueso pellejo de estafa, cobardía, ignorancia e indolencia.

Saber que todo permanecerá igual que los milenios pasados o peor, otorga de por sí al pensador una visión clara, la herramienta necesaria para su liberación intelectual con la que a su vez, podrá asumir y entender que política, economía y religión son un conjunto de degeneraciones que más tienen que ver con la ganadería que con la humanidad.

Saber y entender que el poder de las actuales pseudodemocracias ahoga y asfixia, que no hay protección alguna a pesar de lo que te roban y pagas, es un acto de madurez contra tanta estafa, tiranía e hipocresía.

No dar crédito a los grandes estafadores de la política, la economía y la religión, es dignidad.

Por la evolución de millones de generaciones castradas mentalmente a lo largo de la historia, el instinto de defensa y supervivencia se ha fulminado definitivamente en la especie humana. Y esperan encerrados en sus establos produciendo la miel y leche necesarias para alimentar el poder político, religioso y económico; esperan con fe ciega que sus ministros y sacerdotes los guíen y los salven del hambre y la enfermedad.

Lo que en un tiempo lejanísimo se arreglaba por la fuerza y evitaba así la proliferación de cobardía, ambición y envidia, ahora se eterniza con sesudas discusiones y explicaciones de erróneas y amañadas comprensiones nacidas de la decadencia actual con votos, aplausos, fanatismos y militancias.

Y así, el poder actúa cada vez con más impunidad y virulencia, con el beneplácito de sus ingenuos votantes frustrados que, prefieren engañarse a sí mismos a realizar el esfuerzo de la correcta y digna defensa; pero sobre todo, si reconocen la degeneración de la sociedad en la que viven, deberían reconocer la suya propia y su cobardía; cosa que no les complacería si tuvieran la suficiente intelectualidad y cultura para concluir que gozan de semejantes “virtudes”.

Un solo tarado estafador, alimenta y da esperanza a millones de seres, sin que haga ninguna de las dos cosas. Desde siempre ha sido así.

Es una sociedad ciega que ocupa todo el planeta. Y no sé ya si su cobardía se debe a esa ceguera, o la cobardía le infectó los ojos. A efectos prácticos poco importa el origen o causa de ambas cualidades.

A efectos filosóficos, como ocurre desde tiempos inmemoriales, se han convertido la ceguera y la cobardía, el gobierno y la estafa; en un misterio indescifrable para ocultar la indignidad de que millones de seres humanos sean pastoreados por un sujeto de pocas luces y mucha suerte.

A un parásito, el gobernante; se une otro en simbiosis, el filósofo que los disculpa con sus meta estupideces (los filósofos, al final acaban creando leyes, tradiciones y culturas adecuadas para el rebaño). Al fin y al cabo, el filósofo, como animal nacido en granja, se avergüenza de sí mismo excusando al poder y por tanto su dignidad al vestir de complejos pensamientos su propia cobardía, inoperancia e indolencia.

Amén.

Iconoclasta

¡Recién salido del horno!
Un ensayo en clave humorística y sarcástica.
Aunque pudiera ser que de vez en cuando, levante ampollas en la dignidad; cosa que nos ayudará a entender la mezquindad que hoy día vivimos.
La Biblia es muy larga, con muchas páginas repetitivas y muchas páginas aburridas; pero para eso estoy aquí, para darle interés, diversión y comprensión a los misterios que no lo son.
Lo podéis leer en Issuu:
https://issuu.com/pablolopez5/docs/la_20biblia_20for_20dummys_20o_20la_20iconoclasta_

O bien, por demanda en comentario, os puedo enviar el pdf por email.

El nuevo y normal fascismo español del coronavirus ha hecho retroceder social y económicamente a su población a las décadas franquistas del siglo pasado.
Como resultado de su asfixiante represión, ha resurgido una especie mezquina de la que muchos de sus especímenes quedaron impunes de sus actos de envidia que, causaron encarcelamiento, tortura, muerte y un expolio de bienes del que se vieron beneficiados en la dictadura franquista.
Colaboracionistas que denunciaban a sus vecinos por una razón de envidia y ambición eran premiados por el régimen franquista con una caricia en la cabeza o bien con parte del botín que la piara formada por Franco y sus secuaces, robaban sin ningún pudor. Con alegría.
Esos informantes, chivatos, confidentes y mierdas más; los que por envidia llevaban a la prisión, tortura e incluso a sellar la pena de muerte para sus vecinos (España está plagada de barrios, pueblos y ciudades donde viven sus descendientes que eran legión) son los que se asoman a las ventanas corriendo un poco las cortinas, para denunciar a gente que usa su libertad y recibir, como con Franco, las caricias; ya sea de los perros policía o de sus amos los fascistas normales españoles del coronavirus que llevan a cabo la gran estafa social y económica.
El fascismo español ha dedicado grandes titulares a denunciar que la juventud ha propagado el coronavirus, y el resto de la población se lo cree. España está llena de mierdas analfabetas, de auténticos pedazos de mierda, sean machos o hembras.
En España, el analfabetismo de la síntesis y la comprensión lectora, ha llevado a millones de personas a creer que arruinándose, empobreciendo su salud y humillando su libertad; conseguirán que el virus se marche al espacio exterior en busca de otros cuerpos que invadir.
Y el nuevo fascismo normal español del coronavirus, ha comprado toda la prensa posible y convertido a todos los periódicos españoles o agencias informativas, en la Hoja del Lunes del franquismo.
La Hoja del Lunes, era un diario publicado por el régimen franquista exclusivamente los lunes, ya que los censores no trabajaban en fin de semana (era pecado y estaba prohibido trabajar en domingo) y los periódicos por ello, no podían publicar en lunes.
Era por gente como aquellos mierdas confidentes, que los crímenes del fascismo se extendieron durante casi medio siglo en el tiempo. Los mismos que ahora lamen los genitales de las fuerzas del orden púbico para ganarse algún favor o sacar a pasear a su puto perro un par de veces más al día durante el encarcelamiento que imponen los caudillos Sánchez e Iglesias por su necesidad de enfermar y arruinar a la población para sacar más dinero de los fondos de la Unión Europea por esa gripe llamada coronavirus.
Cuando murió el cerdo (Franco) aquellos mezquinos confidentes (y aún vivos unos cuantos), lloraron porque no sabían que hacer sin aquel mierda en el poder.
Y en aquel instante se encuentra ahora España, sin necesidad aún de torturas (aunque nunca se sabe, mantienen un férreo control de la prensa y ahora quieren, al igual que sus amos chinos, controlar internet) y fusilamientos. En ese instante de una libertad robada y estafada hasta la pobreza y la enfermedad, con el tácito beneplácito de una población cobarde, decadente y degenerada en su endogamia.
El nuevo y normal fascismo español condena la violencia. Necesita para ejercer su estafa y prolongar su tiranía durante años, que los cabestros habitantes sean sumisos; aduciendo que si obedecen, les salvarán la vida.
Lo gracioso es que los están matando, están cometiendo genocidio con gente verdaderamente enferma a la que han negado sus tratamientos vitales.
Pero como el fascismo no se alimenta precisamente de inteligencia, se equivocan. Franco consiguió dominar a millones de españoles tras exterminar a más gente que la peste.
La guerra en sí no fue larga. Lo que se prolongó fue el sistemático asesinato de todo sospechoso de no ser afín al régimen; solo así se consigue implantar el terror en la población, para su obediencia y control. Franco y sus secuaces dedicaban meses a la depuración de todo pueblo o ciudad a la que llegaban las tropas; que no avanzaban hasta haber matado todo lo que debían.
El nuevo y normal fascismo español, si quiere durar como Franco, va a tener que masacrar a mucha gente para seguir en el poder. No lo ha hecho.
Y ahí radica la equivocación: la violencia es tan necesaria como inevitable para ganar una libertad robada. Y por lo tanto, el fascismo durante un tiempo va a perder mucho dinero que ha robado para atajarla.
Hay una violencia para agredir y otra para defender; pero tras una sola batalla de la guerra por la libertad, solo existe la violencia agresora.
Los cuchillos no solo sirven para cortar bistecs y embutidos, son igualmente útiles para cortar carne humana; un bate de béisbol, además de golpear una pelota, sirve para romper huesos. El fuego no solo sirve para cocinar y tener calor en invierno, también sirve para incinerar a los hijos de puta.
Quiero decir, que no es suficiente para evitar la violencia, la prohibición de la posesión de armas de fuego; es algo ya experimentado.
Afortunadamente, vivimos rodeados de objetos que pueden herir, matar, defender nuestra libertad y dignidad, etc…
Objetos con los que se puede defender el simple derecho a caminar por donde y cuando quieras.
Muchos cobardes morirán por inanición y debilidad orgánica que causa el nuevo y normal fascismo español del coronavirus.
Y unos pocos vivirán lo suficiente para intentar devolver el mal que se les ha hecho.
Mientras tanto, aquellos serenos (vigilantes nocturnos del franquismo que disponían de las llaves de las porterías de los barrios que rondaban para controlar quien salía, quien entraba; e interrogar a donde iba y de donde venía la gente cuando comenzaba a la noche el toque de queda eterno, de las 22:00 a las 06:00, y que se prolongó durante décadas) ya vuelven a arrastrarse por las calles como peligrosas alimañas a las que no les importa matar o asfixiar a nadie.
Bienvenidos de nuevo al siglo pasado de una España enferma y mezquina.
Y no es una broma, la dictadura franquista ha sido la más larga y sangrienta de la historia, tienen ese honor los españoles. Y ahora llega otra mierda igual.

Iconoclasta

Todo ha sido un cuento para conseguir la obediencia, la fe ciega del pueblo en el estado y el control 5G de la población.
El tiránico robo de las libertades, eufemísticamente llamado confinamiento no ha servido para contener la epidemia, ni siquiera estaba pensado para eso.
El único fin, y lo ha logrado el nuevo fascismo global; ha sido hacer de la población un rebaño manso, servil y anodino con sus mascarillas salvavidas. Que se siente temeroso, enfermo y dependiente de los grandes timadores que han sido los responsables de la epidemia del coronavirus.
Los contagios crecen y muchos son pura sugestión (al estado le va muy bien que los cobardes hipocondríacos cuenten como infectados), y siguen muriendo los débiles.
Nada ha cambiado tras meses de prisión domiciliaria; excepto que ya no hay drama porque la chusma está sometida y obediente bajo sus mascarillas y el control policial; pero sobre todo asfixiada por una crisis que los gobiernos mundiales han impuesto.
La han impuesto de la forma más descarada, grotesca y evidente que nadie se pudiera imaginar. Si salvas a un cobarde que piensa que puede morir, la crisis es un buen pago por ello. Así que ni siquiera ningún jefe de estado, como el caudillo Sánchez de España, se escondía de decir que lo peor estaba por venir, lo declaraba con orgullo y con fascista amenaza.
La cobardía anula cualquier especulación que no esté relacionada con la salud.
Es la gran estafa, inmensa, grandiosa y sin necesidad de inteligencia. Para atacar con lo más básico: el miedo a una enfermedad, no se necesitan grandes estrategas ni jefes de estado inteligentes. De hecho, ni jefes de estado se necesitan para realizar semejante timo.
Por supuesto, hay países que lo han sabido hacer bien, y otro como España, que no sabe aún como crear una gran y devastadora crisis y tener el control de ésta.
También se puede encontrar información sobre la mortandad por hambre: debería estar informado todo el mundo en estos asuntos, porque las crisis traen hambre y más enfermedad.
Respecto a los cobardes/as que tienen una fe ciega en su mascarilla por orden de sus timadores amos: si no mueren de coronavirus, morirán de cualquier otra infección que se desarrollará en su sistema respiratorio por lo insalubre de la respiración, incluso envenenados por su propio aliento.
Y si aún sobrevive alguno, las balas los matarán, porque al final estas cosas acaban en guerra.
El coronavirus es solo eso, un gran timo a escala planetaria y la vergonzosa evidencia de una decadente sociedad débil y ya prácticamente muerta.

Iconoclasta

La cobardía no es algo de lo que sentirse orgullosos. Es una tara mental, es indignidad.
En marzo del 2020 millones de personas entraron en pánico y se ocultaron en sus casas esperando que unas decenas de miles les salvara de morir por coronavirus o “la covid 19”, como el gobierno español decidió bautizarlo para suavizar la palabra virus y en femenino además, que es más inclusiva de mierda para una población envejecida, decadente, perezosa; pero ante todo cobarde.
El gobierno español en un descarado giro al fascismo rápido como el rayo, calcó los medios del genocida gobierno chino para contener la epidemia. Decretó la prisión domiciliaria para todos los españoles y cerró las residencias geriátricas con cadenas para que se murieran dentro los viejos. Todo ello, comprando los medios de comunicación y prensa que operan en España para instaurar su filosofía de encarcelamiento y persecución policial al ciudadano.
Durante los tres meses de represión china en España, las televisiones tenían la obligación de emitir todos los partes de contagios y muertos, usando para ello a personajes que al final calaron hondo en el imaginario de la cobarde población. Como el indigente Simón, el anodino Illa o el ex astronauta ministro de no sé qué. Sin olvidar por supuesto, el institucional y patético momento diario de aplausos a la autoridad y los sanitarios.
Mientras avanzaba el tiempo, se perdían miles de empleos, los enfermos se curaban como de cualquier otra enfermedad y los que morían podrían ser los mismos que mata la gripe. Con la salvedad de que la represión más dura del mundo contra el ciudadano, la española, mataba a más gente que ninguna otra debido al empobrecimiento físico de la población reclusa en sus casas.
A finales de junio, cesó el estado de alarma; pero impusieron el uso de mascarilla al aire libre. La ciudadanía española, cobarde como en ningún otro país, las usó de forma masiva prohibiéndose a sí mismos un aire necesario para reforzar los pulmones y por tanto el organismo. Si un país es cobarde, puedes apostar lo que quieras a que también es ignorante y desconoce totalmente el concepto de sentido común.
Los cobardes mueren antes y sufren más.
No sirvió de nada la mascarilla de mierda, surgieron brotes de coronavirus entre individuos de menor edad que en marzo, gente que había quedado debilitada inmunológicamente por tres meses de encierro e inactividad.
Los caudillos Sánchez e Iglesias, delegaron autoridad en los caciques de las distintas comunidades autónomas para que procedieran, según su criterio, con la represión que tan buenos resultados les había dado durante tres meses.
Arruinada España, ya en una profunda recesión; los países europeos que no hicieron gala de la cobardía y salvaje represión a la española, avisaron al dictador Sánchez que buscara soluciones económicas con sus propios medios.
Empresas importantes como Airbus o Nissan, han anunciado su cierre dejando decenas de miles de personas sin trabajo.
En definitiva, muchos países no están dispuestos a sufragar la cobardía y la desidia de un país de marcada índole fascista que quiso ser hermano de la dictadura china. Y el capital, necesario para que un país pueda avanzar económicamente, huye de los lugares donde reina la cobardía, la desidia y la ignorancia.
El mentado Sánchez tuvo que mendigar un fondo de rescate durante días.
Ahora España está al borde de la ruptura total sin haber erradicado la enfermedad.
¿Qué hubiera pasado con España si hubiera tenido que, igual que otros países, vivir con enfermedades endémicas como la malaria?
Definitivamente, los cobardes mueren antes que los valientes. Y la inmovilidad es enfermedad.
Los nuevos enfermos más jóvenes demuestran sin lugar a dudas el empobrecimiento orgánico provocado por el nuevo fascismo español.
Y los países europeos con un carácter más demócrata, piden que sus ciudadanos no hagan turismo en España, con toda razón. Un lugar en el que es necesario respirar con mascarilla las veinticuatro horas del día, es veneno puro.
Es la historia de la reciente España sin los detalles aburridos, solo los esenciales: enfermedad, muerte, tiranía, ignorancia, cobardía, represión y ruina.
El único récord del que puede alardear el fascismo español es el del número de muertos por habitante que ha provocado su particular “la covid 19”.
Cecilia compuso y cantó “Mi querida España”, no sé si hubiera podido cantar lo mismo en este año de la era de “la covid 19” y la vergonzosa nueva normalidad española 2020. Quiero pensar que no, que se hubiera sentido ofendida hasta en lo más profundo de ver lo que es España.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Pocas películas usan tantos medios para convencer a los ignorantes de lo maravillosa que es la actual sociedad occidental. Es tan edulcorada, que incluso es peligrosa su visión para los diabéticos.
Fast & Furious 8 es el mensaje doctrinal por excelencia, se ha convertido en una película de escuela infantil y juvenil.
Rozaría la caricatura sino fuera porque pretenden que sea una parábola religiosa en la que se ensalzan las grandes virtudes religiosas y éticas como la obediencia, la fe, la moral, la honradez, la ética, el valor, el esfuerzo, su triunfo y recompensa; familia, amistad y más mierda que te va saltando a los ojos como un cuervo hambriento. Todo ello en un ambiente y lugar saturado de banalidad, materialismo, embriaguez y sexo de postal. Las tías que aparecen entre los coches, tienen el coño relleno de goma espuma y más seco que la mojama de perfectas que son. Los penes de los pavos motorizados serán pequeñitos pero juguetones y desprenderán aromas de miel y hierbabuena para atraer a las idiotas de buen follar; y en lugar de semen escupirán aguas frescas de muchos sabores y colores. Serán eso sí, obscenamente fértiles y tendrán pequeños hijos cabestros como ellos mismos.
Mismamente como si toda esa alegría, sensualidad, riqueza y erotismo, fuera la forma de vida habitual de una sociedad deprimente, represiva, cobarde y masacrable.
Esas escenas de mal cine son la versión pornográfica de la mísera sociedad cobarde, triste, adocenada y ebria que me explota en las narices.
Porque sinceramente, después de haber visto la cara más repugnante de esta sociedad con el coronavirus, ver siquiera el inicio de la estúpida película, ha rebasado mi capacidad de aguante.
Será espectacular el número de aplausos de los sincerebro cuando sus dictadores cobardes del fascismo del coronavirus como Sánchez o Iglesias en España, decreten la encarcelación de los enfermos en los campos de concentración que están preparando (según tenían pensados ellos mismos y dijeron públicamente en ruedas de prensa) con el nombre de “arcas de noé”.
¿Seguirán haciendo mierda de películas como fast & furious? Seguramente las harán aún peores, porque todo arte y ciencia se ha prostituido a las tecnodictaduras del coronavirus.
Por supuesto, cuanto más miserable es un país, más represiva es su dictadura y mayor número de muertos y enfermos causa: España es el ejemplo mundial del fascismo más letal en la actualidad.
En definitiva, quien tenga algo de cerebro, cuando su hijo vea una película como la mentada que lo eduque: esas películas son propaganda de los gobiernos del coronavirus. Nadie es así de rico y feliz de mierda en esta puta sociedad, solo unos pocos que han nacido con suerte en un lugar y tiempo adecuados a ellos.
Porque cada noche de viernes y sábado escucho a los borrachos vomitar y llorar su apestosa vida.
Y cuando follas rabos y agujeros huelen a orina y mierda, hay que ser explícitos en este punto; sin piedad.
Decidle a vuestro hijo sin ningún pudor que la vida en esta sociedad que le ha tocado vivir es una continua miseria de esclavitud, pobreza y podredumbre mental. Rigurosa y severamente controlada por unos políticos que han vestido su feroz fascismo de paternalismo y buenismo.
No permitáis que se convierta en un reguetonero borracho que a los cuarenta años aún seguirá pensando que será un multimillonario con kilos de cadenas de oro en el cuello y cien putas a su disposición cada noche.
Y por favor, no le dejéis que se haga maricón o tortillera por consejo de sus profesores (corre un grave riesgo de que ocurra), preocupaos por su educación; no dejéis nada de las cuestiones de ética y cultura en manos de los docentes que solo buscan convertirlos en bestias serviles afines a los medios de represión y control.
Que no se fíe nunca del cine, la literatura y la cultura de esta época, son falsas y conducen directamente a la persecución y asesinato de la creatividad del individuo para que el adocenamiento de los nuevos dictadores del buenismo lo llene y arruine todo.
Y bueno, si no hay más remedio que ver una mierda de película, que sirva para que entrenéis vuestro vocabulario de insultos llevados por el ambiente propicio a ello.
Jamás morirán los que deben, así que esto va para largo, hasta que venga un Nerón maricón y le pegue fuego a todo de una vez por todas.

Iconoclasta

Esta noche de nuevo se celebrará la verbena de San Juan: petardos, hogueras, bailes y embriaguez.
Los más afortunados o con más dinero para gastar, una mamada o un mal polvo en el coche.
Bueno, lo de la embriaguez es cotidiano.
Se celebra el solsticio de verano, una fiesta pagana que la iglesia católica enmascaró con la onomástica de San Juan. No importa, sea cual sea el origen de la celebración, festejar con fuego y pirotecnia es bueno.
Hay una violencia obvia en las hogueras y petardos.
Un deseo de reventar con pólvora e incinerar lo cotidiano, lo esclavizador.
Al menos para mí, que no creo en paganías ni santerías.
Las verbenas de fuego son las válvulas de seguridad programadas por los gobiernos desde el primer contrato social de la historia: “Tú me pagas una parte importante de lo que ganes y yo te administro, te rijo, te dejo vivir y te protejo”.
Solo se cumple la primera parte del contrato la que hace mención al pago del jerarca de turno. Todo lo demás es mentira, robo y abuso.
Tiene sentido que los que pagan sientan necesidad de hacer arder y explotar todo lo que se les permita una noche al año.
Los antiguos paganos celebraban y daban las gracias a sus dioses estivales, una forma de conducir el malestar de la frustración y el robo de los frutos del trabajo hacia lo divino.
Lo cierto es que la verbena tiene su esencia en la violencia, en su control. Aunque dado el declive de la especie humana, se ha convertido en una celebración infantil y pueril; porque los esclavos no son conscientes de serlo.
Por ello, o se regala a la chusma unas horas anuales para ejercer una metafórica y controlada violencia, o los jerarcas corren el riesgo de perder sus riquezas y la vida.
Sean católicas o paganas, las verbenas tienen el único fin de proteger la estabilidad del poder: los amos dan permiso a los perros para que salgan a cagar y mear.
Hay que dar salida toda esa presión de la mediocre vida de los trabajadores.
El fuego no purifica nada, solo quema, carboniza en las hogueras verbeneras las frustraciones de los humanos convertidos en vacas y borregos. Lo de la purificación es un cuento infantil y sentimentaloide de los estafadores que gobiernan.
No me dejaron siempre; pero yo quería quemar los libros del colegio, de esa prisión a la que me obligaban a ir todos los días. La verbena marcaba el fin del curso, de los profesores malos y aburridos. Del hastío de estar siempre amenazado en clase: no hables, no te muevas, pide permiso para ir a mear. Amenazas y castigos.
Me gustaría volver al pasado siendo hombre y decirle a un profesor: “Castígame, cabrón”.
Sin los petardos y sus violentas y expansivas explosiones, con toda probabilidad me hubiera convertido en un asesino. Cada petardo que hacía -y aún hoy- hago explotar, imaginaba que era una bomba que les arrancaba la cabeza a aquellos malos profesores, rectos, severos y aburridos como una mierda al sol. Una bomba que hacía explotar en mil pedazos el puto colegio.
Nunca se me ocurrió pensar en Juan o en el dios sol de mierda.
En las hogueras metíamos botellas de vidrio, uralita, petardos sin mecha, pilas… Todo aquello que pudiera explotar y lanzar metralla.
Todas aquellas explosiones que a medida que crecía se hacían más violentas y peligrosas cada año, tenían el único fin de reventar en mil pedazos todo cuanto pudiera de aquella infancia y adolescencia mierdosa del oscurantismo escolar.
Enciendo la mecha de un petardo y sigo pensando en lo bueno que sería meterlo en la boca de alguien de quien se lo merece y lanzar su cadáver al fuego incinerador.
Solo hay algo incruento y dulce en la verbena de San Juan: la coca.
Por lo demás, no encuentro ningún tipo de alegría en ella, solo un rencor viejo como yo mismo.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

El hecho de que una sociedad haya entrado en un pánico tan inmovilizador como para que les impida realizar sus actividades más básicas de supervivencia, indica la degradación, el grado de decadencia tan peligroso en la que vive. Es inadmisible para cualquier especie del planeta sufrir semejante cobardía paralizadora.
El coronavirus no es nada comparado con la peste neumónica. Hay cosas peores, mucho peores; so cobardes.
Una sociedad cobarde (aunque sea la cobardía de su gobierno) está abocada a su destrucción o caer bajo el gobierno de naciones o gobiernos con determinación y valentía. Enfermedades y epidemias han existido siempre. Los africanos viven con ellas de forma habitual y no se pueden permitir esconderse y no hacer lo posible para comer, para vivir en definitiva.
Tal vez sea un país africano el que tenga fuerza y determinación para ocupar una nación cobarde como España, por ejemplo.
Es el momento perfecto para guerras invasivas entre naciones.
Es fascinante observar en vivo el colapso de pánico en el que han caído las reses humanas en muchos lugares del mundo. Por supuesto, los más cobardes han sido los representantes de los gobiernos e instituciones. Incluso los militares y fuerzas policiales represoras se han cagado por la pata abajo.
Los cobardes no solo merecen ser esclavizados e invadidos por otras sociedades: deben ser severamente controlados y sometidos sin contemplaciones.
Los países valientes y activos, con determinación de vivir; tienen la responsabilidad de cuidar de la pureza y el vigor de la especie humana: controlando las sociedades acobardadas, incluso evitando su reproducción para evitar más sucias líneas genéticas como las que hoy abundan.
Solo una violencia sin límite que supere en mucho a las muertes provocadas por cualquier epidemia, puede resultar un escarmiento a las decadentes sociedades de la tecnología de las redes sociales. Es la única forma posible de erradicar la podredumbre sobre la que duermen las reses humanas de las actuales sociedades occidentales, tan indignamente decadentes.

Iconoclasta