Archivos de la categoría ‘fotografía’

No puedo administrar mi imaginación.
No puedo dominarla.
Contigo, cielo, fracaso estrepitosamente a cada momento.
Es imposible asistir a las cosas hermosas de la tierra y no evocarte.
Y cuando te sueño, la soledad que tanto deseo y protejo, se torna un monstruo que desgarra mi ánimo.
Tengo cicatrices profundas que me hacen deforme ante la humanidad.
Sería perfecto que no existieras, que no te hubiera conocido; para que mi soledad fuera inviolable e indestructible.
Tú no puedes imaginar cuanto te quiero. Ignoras que tu amor es un ariete que rompe todas las barreras que levanté para protegerme del mundo y su injerencia.
Desear compartir contigo cada momento de belleza que encuentro en mis solitarios paseos me deja indefenso, destruye mi soledad y la convierte en angustia y una espera quejumbrosa.
Y lo que es peor, cielo, espero que lo hagas a cada instante.

Aunque más que perdiz, me gustaría compararme con algo más exótico, como un ornitorrinco.
No importa tanto la estética como la exclusividad.
Es pura especulación infructuosa, porque ni la perdiz, ni el ornitorrinco, ni yo tenemos esa característica llamada felicidad todos los cochinos días.
Dijéramos que soy feliz como una perdiz cuando el bosque me rodea y no hay a mi alrededor ningún idiota con mascarilla, un policía tocando los cojones o el puto presidente pidiendo encarcelamiento y represión, llamándolas prórrogas del estado de alarma por coronavirus de la puta madre que lo parió.
A mí si me dejan en paz y no se me acerca nadie, incluso puedo cometer un amago de sonrisa.
Pero que nadie se fie, soy de naturaleza hosca y si sonrío es porque realmente estoy solo.
Las ardillas no cuentan, ni los jabalíes, ni las putas moscas…
Bueno, como ya he realizado mi reflexión del día, voy a seguir fotografiando con mi costosa cámara porque soy odiosamente vanidoso también.
Y después de montar en bici, fumo más a gusto que dios si existiera, un alarde de mi vitalidad y generosidad con mi propia salud.
Joder, no puedo parar de hablar de mis virtudes…
Es un asco ser tan asquerosamente fascinante.
Al menos no ocurre los que a los héroes Marvel de las películas Disney, que se deprimen como mariconas por la responsabilidad de su poder.
Y…
¡Ya! ¡Shhh!

La vida es maravillosa hasta que se te abre la conciencia a la injerencia de los otros, aquellos absoluta y ridículamente distintos a ti. Es entonces cuando lo maravilloso es tormento y prisión.
Y el buen humor un sarcasmo constante.
Y cuando estás solo, es un placer no hablar, no sonreír.
Y cuanta más soledad, más profunda la buscas.
O la necesitas.

Yo no necesito que ningún idiota me diga que distancia de seguridad he de guardar.
Siempre he guardado una inimaginable distancia de seguridad de todo humano.
Y no por temor a contagios, simplemente por misantropía congénita. Me distancio de ellos como del veneno.
Guardo la misma distancia de los humanos que las nubes de mí.
Ellas saben que no soy buena cosa.
Bueno… Follar ni que decir tiene que junto con agredir, es una excepción a la distancia social de mierda.
Qué más quisieran contagiarse algo de mí.
No lo permitiré.

Una vaca come pasto a mis espaldas y de vez en cuando tose como lo haría yo, cosa que me incomoda un poco: ¿Es la vaca la que se parece a mí o yo a ella?
Como no tengo otra cosa que hacer, la fotografío.
Y de pronto, en el prado de enfrente una vaca muge fuerte y prolongadamente.
La vaca deja de pacer y me mira con sus grandes ojos bobos. Como si me preguntara por que mujo.
¡Qué susceptible!
Y yo le digo: ¿Y a ti qué te pasa, te parezco de las tuyas?
Qué tiempos de mierda… El Régimen Español del coronavirus del caudillo Sánchez, consigue estresar hasta el ganado.

Y cuando pase esta puta mierda del estado de encarcelamiento que el Régimen Español ha decretado con una pistola en la nuca con la excusa del coronavirus; tocará arreglar cuentas con esos ciudadanos ejemplares de mierda que desde los balcones y ventanas de sus pocilgas, han delatado rastrera y servilmente a la bofia a gente con el valor y decencia que a ellos les falta. Que los jodan
Que los jodan dos veces.

No es tan exótico como Gorilas en la niebla; pero nada es perfecto.
Y no tengo dinero para viajecitos y safaris, coño.
Es lo que hay, la pobreza crea humildes y lácteos ingenios.