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Érase una mariposa boba que revoloteando tontamente se posó en mi bici y me preguntó con cierta picardía: ¿Me llevas?
Le dije que sí, farfullando como un idiota. Muy nervioso, pensando en la magia con la que la paranoia te premia en la intimidad del planeta.
Ocurrió una vez que la diosa del mar me preguntó si me gustaban las mariposas. Aparte del sobrenatural nexo común entre ambos sucesos; si fue mágico hablar con la diosa, hablar con una mariposa me pareció de lo más normal.
Mi cerebro está bien, lo malo es el corazón y esa arritmia de amor y ternura que me provoca cierta dificultad para respirar el aire de la realidad.
Cuando me colgué la mochila (hace unos segundos ya) para emprender la marcha con mi mariposa, voló. Se marchó.
Y una lagartija me sacó la lengua desde el borde del bosque.
Está bien, puede que esté loco, o que mi cigarro presentara trazas de marihuana o algo así; pero la cuestión es que la mariposa se llevó mi corazón y quedé boqueando.
Me pegué dos puñetazos en el pecho para lanzar sangre al cerebro.
Me quité la mochila y me senté, de repente ya no tenía donde ir.
La tristeza muy afanosa ella, un poco harta de tener que salvarme el pellejo día sí y otro también; hizo crecer un corazón que comenzó a latir como un motor de dos cilindros de nuevo, mientras la imaginación se retiraba muy lejos de mis ojos, al fondo del cráneo; asustada por el riesgo que habíamos corrido todos los que soy por una pequeña mariposa bonita y un poco descarada.
Escupí sangre residual que se había metido por algún agujero de los que dejó el corazón que se llevó la mariposa y pedaleé sin alegría de nuevo a casa.
Y aún así, no podía evitar sonreír.
Hubiera sido una muerte linda, mejor que la que se me echa encima, el camión está demasiado cerca de mis ojos y yo en el carril equivocado, la tristeza no podrá reparar semejantes daños.
Si existen las almas ¿revolotean como mariposas alrededor de las dio…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Las cosas mínimas suaves y hermosas existen para avergonzar la vanidad de las cosas grandes y cárnicas y sus miedos banales.
Las cositas mínimas existen y es imposible no preguntarles: “Hola pequeñas. Sois tan valientes… ¿No tenéis miedo a morir?”.
“A veces dan ganas de llorar al veros, pequeñas mías. No sé porque…”
Me provocan una lástima, una pena pequeñita como ellas; que florece en mi corazón incoloro.
Una lástima porque me duele que mueran, son muy frágiles.
Aunque no más que yo. ¿Está ahí mi vergüenza?
Las cosas mínimas viven hermosamente y mueren en tecnicolor, la muerte no puede robarles en un segundo lo que un día fueron. La muerte no les roba el color que las hace bellas como deja fría la carne de las cosas grandes, en apenas un pétalo desprenderse y caer a la tierra como una lágrima de amor y melancolía.
¿Cómo lo hacéis para marchitaros tan bellamente?
Las cosas pequeñas son como el amor que siento, oculto entre la fronda nemorosa, silencioso, con los colores de la pasión y el valor, ancladas a la tierra y tan libres y potentes que irisan mis retinas pintando mi pensamiento. Y sin miedo a la muerte, la de nadie.
Tal vez amo como ellas viven: con un terciopelo violeta que no hace daño a nadie, solo ¿conmueve? (me aterra la duda). Sin gritos, sin molestar.
Tal vez me quiero mentir. Tal vez quiero amar y no sé.
Mierda…
No sé porque quieren las cosas grandes que no ame, lo hacen todo para que odie.
Porque si no amas, no encuentras las mínimas cosas bellas y esa penita hermosa.
Esa ternura que la soledad te regala en la inmensidad del planeta en una mirada secreta; un dolor también pequeñito para no sentirte del todo un trozo de carne de color infame.
Si no amas, te ahogas en tus propias lágrimas, que atascados los ojos, te inundan por dentro.
Ojalá de mi carne marchita surja una violeta pequeñita, una piedad por un pensamiento que ya murió.
Hasta pronto bonitas, ojalá viváis más que yo, lo hacéis mejor.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Como de instagramers, yutubers y otros gilipollers están los gobiernos servidos, no es extraño ver en la prensa semejantes tonterías.
Lo divertido es que Guerra Mundial Z parece ser ya (afortunadamente) una realidad.
La pena es que no hubiera llegado a abrir la puerta y se hubiera ido a la mierda la tiktoker idiota.

Algunas noticias dicen que han bajado los índices de delincuencia. Pero no es verdad, es que simplemente no se enteran de los delitos cometidos porque el trabajo de policías, jueces, diputados, senadores, ministros, caciques autonómicos y del caudillo español; es acosar al ciudadano, controlar qué come, qué bebe, cómo come, cómo bebe, donde se sienta, adonde se dirige, encarcelarlo por las noches; y si se quita por un segundo la mascarilla, recurrir a la fuerza si es necesario. Que para eso llevan pistola y bozal negro, modelo Verdugo 2021.
Y ante tan peculiar, facilona y eréctil tarea policial (la dominación siempre tiene una componente de frustración sexual), el Estado Penitenciario Español disfruta de la más tranquila paz sin conflicto alguno con los delincuentes de verdad, que tienen bufet libre. El trabajo de la bofia nunca había sido tan fácil y banal. Por esta razón, cada vez que el fascismo español decreta prisión a través de sus jueces tan bien comprados, hay gritos nerviosos e incluso homosexuales de alegría entre los miembros de los cuerpos policiales españoles.
Se puede observar en el panfleto pseudo periodístico de la prensa prostituta española, a una pareja de la policía pretoriana del nuevo y normal fascismo español, controlar a peligrosos ciudadanos y delincuentes en potencia, cómo toman su consumición en la terraza de un bar.
Y como alguien intente sentarse en la mesa libre, es muy posible que pase varios años en un gulag de cualquiera de las muchas taifas que hay en esta inmensa prisión que es España.
La imagen ha causado sensación de trending topic de mierda y viralizada (más que una versión delta del coronavirus), hasta el punto de convertirse en la Nueva y Normal Postal Turística del Estado Penitenciario Español. Han retirado los mini toros y las bailarinas sevillanas de plástico de las tiendas de souvenirs por ser crueles y sexosas. Y han dejado como estampa popular la fasciosa imagen de los fieros policías controlando el gallinero muy estrictos ellos.
Los turistas ya consideran que hacen vacaciones en un país tipo Escape Room y buscan el romántico peligro del nazismo en España, desbancando así a Chernóbil como destino turístico para pobres y descerebrados.

Le llaman río, pero es una maloliente cloaca rajada a cielo abierto.
La fotografía puede ser amable y dulcificar lo sórdido.
Y lo dulcifico porque de suciedad y sordidez estoy colmado. Alguien tiene que hacer algo por higiene, aunque no sirva de nada.
Huele a mierda, orina y cosas podridas. Es tóxico, es peligroso. Es infeccioso.
A veces, se forman presas y quedan fetos abortados atascados entre papel higiénico lleno de mierda y bolsas de plástico.
No se ven muchos condones, porque imagino que si no tienen agujero, los lavan y vuelven a usar.
Las ciudades deprimentes hacen de sus habitantes gente triste.
Pasear entre porquería y peste, aunque sea un instante, te lleva a despreciar el lugar que se habita y que regala como premio a tus días de trabajo un puñado de mierda. Los políticos ni siquiera tienen ingenio para decorar sus delitos de corrupción, dejación e insalubridad.
(Río Atoyac, a su paso por algún lugar de Puebla, México, octubre 2013).

¿Has visto, amor? El sol quiere amar a sus montañas como yo te amo, como te observo fascinado y radiante.
Como yo te admiro invisible desde alguna distancia insalvable. Deberías sentir el calor de mis haces de amor en toda tu piel, en el corazón y entre los muslos.
Te ilumino con mis rayos de amor rasgando el cielo como desgarraría tus ropas; para que la pasión llegue precisa y potente a ti. Que se derrame en ti…
El sol quiere ser como yo, sabe de la fuerza de mi amor y rinde honores a sus amadas montañas antes de que la noche lo borre.
Hace de las montañas sus deidades, de la misma forma que tú eres mi diosa.
Y así todos los días rasgamos furiosos sin esperanza de vencer, el telón que la noche y sus nubes ciernen sobre la tierra.
Y es precioso, ¿verdad, amor?
Eres preciosa.
Pinche sol envidioso…

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Encarcelamiento nocturno ejecutado contra el pueblo español en la Taifa Fascista Española Cataluña (por ejemplo) en múltiples ciudades y sub-guetos. Noche de prisión para y contra los ciudadanos: nº 6.

Horario de encarcelamiento: de las 01:00 a las 06:00 todas las putas noches del mundo (cinco largas horas si los cipayos del poder no imponen más en cada uno de sus guetos donde rigen sus volubles voluntades).

(Dicen que puedes descargarte de tu ano el certificado de movilidad nocturno de la Nueva Generalitat Fascista Catalana)

Anexo 1.

Con la bendición de los poderes españoles legales, militares, pseudo sanitarios y religiosos que han otorgado el Absolutismo al actual Caudillo Generalísimo, así como a sus Ministros y Caciques Autonómicos; se ha decretado contra la población española la Segunda Prisión Nocturna de la Nueva y Normal Dictadura Española del Año 1 del Fascismo del Coronavirus.

Anexo 2.

Igual que ocurrió el verano pasado del Año 0 de la Nueva y Normal Dictadura Española, ha considerado el Nuevo y Normal Caudillo Español, su Tribunal Constitucional y sus Caciques Autonómicos que el coronavirus o la covid 19 muerde especialmente en las noches, siendo especialmente agresivo; un cuento al estilo de Hansel y Gretel que hace de los ciudadanos criaturas asustadas que desde los barrotes de sus ventanas, observan horrorizados y con aplausos pulular a los agresivos y peligrosos nuevos y normales policías pretorianos y serenos fascistas de la Nueva y Normal Dictadura Española.

Anexo 3.

Anteriores decretos de prisión que se han ejecutado contra la población española:

Decreto 1: encarcelamiento nocturno y diurno de la población en el Año 0 de la Nueva y Normal Dictadura Instaurada. Más de tres meses de prisión absoluta con control policial y militar (incluso severa inspección policial de los productos que la población compraba en los supermercados). Más de nueve meses contando las prisiones parciales en franjas horarias con control policial y prohibición de la libertad de movimiento por todo el territorio español). Inicio: Marzo 2020 (Año 0 de la Nueva y Normal Dictadura Española).

Decreto 2: encarcelamiento nocturno de la Nueva y Normal Dictadura Española, que se extendió desde el verano del Año 0 hasta el Año 1 de la Nueva y Normal Dictadura Española (prácticamente un año de prisión nocturna). Anexo a este decreto, se encontraba la prohibición de respirar libremente incluso en espacios abiertos, decretándose contra la población la obligatoriedad del uso del bozal o mascarilla bajo amenaza, castigo físico policial y multas en caso de respirar libremente.

“La libertad es enfermedad”, el dogma ideológico del nuevo y normal gobierno fascista español, está ya plenamente implantado en el imaginario popular. Plenamente asumido por la ciudadanía como ley que les salvará la vida.

Anexo 4.

Libertades masacradas en la República Popular Española (colonia de facto de la República Popular China).

Hace apenas veinticuatro horas el Tribunal Constitucional (propiedad del Nuevo y Normal Caudillo) sentenció cosméticamente que el primer encarcelamiento de la población en el Año 0, fue ilegal. Es solo una maniobra de trileros, una hipocresía zafia y chapucera que pretende lavar la cara de sucio fascismo ante otros países europeos menos represores y destructores de derechos ciudadanos.

Porque ese mismo tribunal, ha sentenciado a muchos más de seis millones de habitantes a prisión nocturna sin fecha de liberación. Se les podrá escuchar reír mientras pasean libremente por sus calles en las noches oscuras de prisión que, a partir de poco más de seis horas, comenzarán a sumarse indecentemente sobre la ciudadanía.

La población española está completamente acosada, extorsionada y prisionera de la ambición y paranoia fascista de decenas de miles de políticos (diputados, eurodiputados, senadores, ministros, viceministros, presidentes, vicepresidentes, alcaldes, concejales y regidores), jueces, militares y policías, todos ellos corruptos conforme al más elemental sentido de la ética.

Anexo 5.

Que la suerte o el azar en forma de catástrofe planetaria o nuclear, nos libre del duro castigo y ruina que la República Popular China está ejecutando contra nosotros, a través de sus títeres que forman el Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español y su Tribunal Constitucional. En una de estas noches de prisión, en las comisarías y edificios oficiales, colgarán de los mástiles o astas la bandera China, cerrando así el proceso de destrucción absoluta de las libertades más básicas: las meramente biológicas como el respirar, el libre movimiento de esparcimiento y acceder al sustento para comer; porque de otro tipo, apenas quedaban.

En algún lugar del Gueto Español de China (Nueva República Popular Española), a las 18:51, del Año 1 de la Dictadura Fascista Española (2021) y viernes dieciséis de julio de mierda: me cago en Dios.

Yo solo quiero salir de aquí.
Siento a menudo esa necesidad desesperada de escapar de este inmenso campo de concentración del Estado de la Imbecilidad en el que se ha convertido el planeta.
¿Qué hago? ¿Hacia dónde ir si el mal te rodea desde todas las direcciones?
Siento una urgencia que nace de la tristeza de vivir aquí. Es existencial, con causas concretas.
Solo podría escapar a un lugar desconocido, donde no pueda identificar con precisión la mezquindad en cada mirada de los seres que me rodean.
Quiero la tranquilizadora ignorancia de un mundo nuevo.
La sabiduría mina mi paz y la esencia humana, la certeza de su idiosincrasia, es tortura.
La sociedad es un germen que intenta infectar mi imaginación.
No es hartazgo, es pura asfixia.
A medida que han aumentado mis conocimientos, todo se ha revelado rancio e indigno; y lo que es peor: de una espantosa previsibilidad.
Es lógica la conclusión a la que he llegado: todo estaba mal desde mi nacimiento, nací en un momento y lugar apestado y roto.
Como si los cadáveres, en lugar de enterrarlos, dejaran que se pudrieran en las calles y las gentes ya no les prestaran atención, con sus narices saturadas del olor de la carne podrida.
Y los que caminan, se parecen tétricamente a los podridos.
¡Quiero irme de aquí, por favor!
Cuando llueve, el agua se ensucia al tocar el suelo y arrastra líquidos nauseabundos, marañas de pelos crespos, como alambres malolientes donde se agitan insectos, pieles ennegrecidas y enmohecidas por la muerte a las que las gordas ratas ni huelen.
Tengo la esperanza de que sea una pesadilla; pero es una ominosa realidad de la que no hay consuelo, soy consciente de mi realidad porque esta necesidad de escapar es de una lucidez devastadora. No puedes despertar y escapar. Las drogas no consiguen engañar la mente. Te metes un jaco de caballo y todo empeora, porque las cosas se pudren y rompen más rápidamente y deliras con larvas que se agitan hambrientas en tus agujeros y genitales.
No quiero morir aquí, ser un cadáver al sol pateado por los idiotas que caminan torpe y quejumbrosamente por las calles.
Me hago rayas con vidrio molido y no muero, solo me sangra la nariz.
No quiero creer que soy inmortal, no aquí, entre ellos.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Murf es mi Yoda. Incluso a veces, parece levitar y como un dios, mostrar con donosura y verbigracia su divina vanidad felina. Dice que si le pones un bozal te arranca los ojos. Y si le chutas una vacuna, te desgarrará la garganta cuando duermas.
Me parece bien. Los gatos son inmunes a la decadencia. Yo solo soy inmune a la subnormalidad global. Y aunque me falte la elegancia felina, ya puedo sentirme orgulloso de mí observando con recelo las cosas que pululan sobre dos patas en el planeta Coronavirus de mierda. Y que mal asteroide extinga la vida que contiene. Esta es mi voluntad.
Y la de Murf, por supuesto.

¿Y si alguien me los roba, me los impide?
¿Qué hago? ¿Cómo gestiono la venganza, la violencia que conlleva el robo de la más básica libertad?
¿Cómo defender pacíficamente lo que me pertenece cuando me lo han robado a la fuerza, con humillación?
¿Cómo hacer pagar el dolor causado cuando intentan robarme mi parte del planeta encarcelándome?
No saben lo que hacen, no pueden imaginar dónde les llevaría semejante acto.
Hay consecuencias…
Es precioso y es mi privilegio de hombre admirar los amplios cielos, los inabarcables horizontes.
Vale la pena combatir por ellos, cualquiera que sea el precio.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.