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Dime espejito mágico: ¿Quién es el hombre más chachi, retorcido, ingenioso, escritor de lo sórdido, odiador profesional, irreverente, obsceno, sexual, cruel y al mismo tiempo una belleza de ser humano por dentro y fuera, aclamado y deseado por todas?
Y no quiero saber ninguna verdad de mierda. Te la metes en el culo si tuvieras.
Mejor será que no te hagas el listo y no me jodas o te destrozo a martillazos, pedazo de mierda reflectante.

Es adorable y no tiene coronavirus.
Simplemente ha reaccionado a la imbecilidad social de los aplausos de las 20:00 todos los putos días.
Llevan tantas tardes los idiotas aplaudiendo felices que, ambos hemos sido poseídos por el espíritu humano de la hijoputez.
Yo no me he fotografiado en el momento de los aplausos porque me afecta al pene y he de ser cuidadoso con los nuevos censores.
Murf y YO tenemos, evidentemente, naturalezas distintas.
Estas primeras semanas de la recién estrenada dictadura del Régimen Sánchez-Iglesias, se me hincha y endurece grotescamente, y aparecen en el meato dientes en el momento álgido de la ofrenda de aplausos y agradecimientos de los tontos a sus amos, por alguna razón que ni ellos saben; tal como actúan algunas mujeres maltratadas con su macho.
No gano para pantalones (calzoncillos ya no tengo) y me da miedo masturbarme.
Pero me mola mucho Murf.

Régimen Español cien por cien anal.

El Régimen Español es 100% anal.
La chepa de Iglesias no es congénita, es vicio.

Hay en la esencia del ser humano un aroma a mierda al que no me acostumbraré jamás.
Su absoluta cobardía, su repugnante cobardía, su injustificada vanidad, su mezquina dependencia de líderes políticos o religiosos…
Y además ciegos que, ante el espejo no se reconocen a si mismos como el montón de carne mezquina que son.
Toda esa miseria humana es gestionada y controlada por otro apestoso que sin más mérito que el azar se colocó como jefe de estado.
Insisto, la muerte de seres humanos tiene mucho menos de tragedia de lo que ellos mismos piensan.

El presidente del país que habito es mi enemigo, me prohíbe la más básica libertad y debo ejercer una violencia de cazador para ir adonde quiero y adonde debo.
Así pues, se dice que los enemigos del presidente del país que habito, son mis amigos.
Pero no me fío de ellos, son unos hijoputas por definición, en potencia y en esencia.
Mi enemigo y sus enemigos son la misma mierda al final.
Estoy rodeado del mal, acosado desde todas las direcciones, en todo tiempo.
Solo la violencia te hace libre, mis cojones.

Me cago en San Dios Cabrón del Coronavirus y en sus carceleros hijos de puta. Otro día de mierda más.
Por lo demás, hoy va a ser otro día asqueroso de presidio.
¿He dicho que me cago en Dios? ¿No?
Me cago en Dios. Y en la puta Gestapo.
Y la Virgen no lo era, era más puta que las gallinas de Jericó que aprendieron a nadar para chingarse a los patos.
Y que la Gestapo me la chupe, esta es mi voluntad.

Los cuchillos (con una gruesa hoja muy afilada) son buenos. Nos protegen, nos cuidan.
Ayudan a matar al enemigo más rápidamente que con una piedra o un palo a falta de balas.
Y el tabaco le da sabor y elegancia a la vida. Fumar es bueno.
La jeringuilla es genial para curar la ansiedad, la vacías y la llenas, la vacías y la llenas, la vacías y la llenas, mientras unos elefantes se balancean en una tela de araña chutándose cosas insanas en la trompa.
No sé qué coño hacen los calzoncillos ahí, pero me hacen reír.
Hoy todo son ventajas y optimismo.