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Cometer pequeños actos de rebeldía contra el evangelio del medio ambiente como no tirar (también conocido como “depositar” porque “tirar” suena muy duro para los oídos de una sociedad blandita y beata) las baterías en putos de recogida específicos, no hace daño al planeta y calma esa comezón anal que se hace tan irritante al no haber descanso día tras día de las homilías que predican lo urgente que es que te arruines y vendas a tus hijos desnudos por internet, para dar todo el dinero que puedas al estado y que salve el clima del planeta.
Pequeñas rebeldías inocuas que no molestan a nadie y sin embargo, te hacen sentir más humano y menos res de pastoreo y luego matadero. Pequeñas rebeldías que restauran tu nivel de dignidad; algo muy importante, tal vez lo más importante en el cómputo de satisfacciones que te pueda dar la vida.
Hay que cuidar la dignidad propia.
Los jerarcas y burócratas que gobiernan usan aviones para ir de putas o a la playa. ¿Qué son un par de pilas AAA y cuatro alcalinas AA tiradas en la papelera o la bolsa de la basura, comparadas con las toneladas de combustible que queman miles de aviones cada día en viajes oficiales de miles de burócratas y jerarcas, militares y turistas dejando esas preciosas estelas que duran densas en el cielo, incluso horas?
Por no hablar de los residuos químicos y nucleares, medidos en metros cúbicos de los que se despreocupan con una autorización aburrida sin sentirse especialmente delincuentes de nada?
No pierdas ni malgastes energía caminando hacia un punto de recogida, hace calor y te puede dar un golpe. Y por otra parte suelen estar lejos y te miran mal si entras y no compras. Tíralas allá donde te sea más cómodo. No pierdas un tiempo de vida que es más valioso que la de quienes forman el estado, el gobierno. Tú vivirás poco y mal y ellos mucho y exquisitamente, sin tener que bajar del avión con las pilas en el bolsillo para dejarlas en un punto de recogida. Por ello, porque tu vida es escasa, como ocurre con las cosas pocas, es también muy valiosa.
Y dejémonos de monsergas, tu vida es la más valiosa del mundo porque sencillamente es tuya, qué cojones.
No la gastes en gestiones de basuras, que además ya pagas por ellas con impuestos que son auténticos delitos de usura y extorsión. Impuestos que te roban el esfuerzo y la salud.
Que recojan mierda ellos con la boca si tanto les gusta, los jerarcas y burócratas.
Son ellos quienes lo estropean y ensucian todo, incluso tu vida.
Te creen imbécil, es inevitable; pero no te lo creas tú ni actúes como tal, pringao.
Y además, sabes muy bien que millones de obedientes y buenos ciudadanos, orgullosos y fervorosos creyentes de ese evangelio que los hace mortificados pecadores y culpables del cambio climático, se dedican a clasificar sus inmundicias laboriosamente y casi con primor se dirigen con sus mini bolsitas a los distintos contenedores de basura, jugando a hacer parejas con colores, o bien pareciera que archivan documentos importantes que depositan con cuidado.
Ergo el planeta está a salvo porque otros con fervor religioso, lo cuidan. Tómate un descanso con las putas pilas.
No emplees un tiempo de la poca y valiosa vida que tienes mientras el estado lo usa en meterse largas rayas y limpiarse por frotamiento los piños con los restos de farlopa.

(Como poseo un estilo literario fastuoso, fascinante, sabio, sarcástico, cómico, trágico, académico y realista que podría llevar a pensar que narro hechos reales o bien apologizo sobre cosas feas, he de decir que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y no puedo parar de reír por una alergia casual que volaba por aquí.
Iconoclasta, el hombre definitivo)

Iconoclasta

No se puede luchar contra el estado sin jugarse la vida, solo se le puede faltar al respeto. Es inevitable, es la única defensa a un fascismo feroz y humillante.
Y deberían estar agradecidos que solo se les falte el respeto. Podría haber una guerra, un estallido de violencia.
Al estado no le importa el respeto, no tiene dignidad, solo codicia, avaricia y ganas de follar con putos y putas caras.
Al estado no le importa el respeto, solo que se le obedezca. Exige que se ingrese dinero en las cuentas personales de quienes lo forman, que sus robos y extorsiones sean efectivas. Puedes insultar al gobierno cuanto quieras y no le importará; pero si sus robos y estafas no dan el resultado monetario que esperaba por lo cuantioso, predicará día y noche desde los medios informativos, prensa e internet que manipula gracias al soborno y la compra, sobre los sacrificios de penuria económica que la población deberá realizar para pagar los tributos al personal que forma el gobierno.
Y lo predicará con la ley en la mano (con la ley del estado y por el estado que es la única que existe y les da impunidad absoluta, junto a la indolencia de la población), exigiendo la sangre del pueblo para que ellos puedan seguir esnifando la cocaína más exquisita y follar a las más bellas putas y putos del mundo.
Se dice que una serpiente no envenena a otra serpiente.
Los políticos y burócratas son inmunes a todo, salvo a ellos mismos, no son como las serpientes. No tan nobles.
Un político sí que mata a otro cuando se lo propone (de la misma forma que un mafioso elimina a su rival). Y se lo proponen muy a menudo; porque el estado es un auténtico terrario de insectos dañinos, reptiles y anfibios.
Este cacique autonómico nazi, competía con el resto de los cuarenta ladrones de Alí Babá (el Estado Penitenciario Fascista Español del Coronavirus y ahora guerra ruso-ucraniana) por ser el que más decretos de encarcelamiento, acoso, represión y penuria económica dictaba contra la población, y así desde el 2020.
Resulta que estos subnormales nazis decretadores de encarcelamiento, acoso, ruina y respiración insana (su bozal) tenían miles de metros cuadrados para pasar su encarcelamiento decretado (confinamiento lo llamaban los hijo putas), y la población pudriéndose de asco encerrados en sesenta metros cuadrados.
No hay que olvidar ni por un momento que nazis como este que dice “Basta ya de insultos”, nos lanzaron a sus sicarios (policías) para humillarnos, para decirnos que no podíamos salir a la calle libremente, que teníamos que respirar podridamente a través del bozal que impusieron como símbolo del Nuevo y Normal Nazismo Penitenciario Español. Envenenaron a sus cabestros habitantes adoctrinándolos sobre lo muy delincuentes que eran los no vacunados y lo bueno que era vacunarse; sembraron el odio. Sembraron la humillación, muchos padres tenían que sufrir ante sus hijos la vejación de que incluso el guardia de seguridad más tirado, les ordenara donde tenía que ir, qué podía comprar, que podía decir… ¿Os acordáis de aquellos orgullosos cabestros que exhibían su brazalete nazi al camarero del bar sintiéndose importantes los muy palurdos? El estado nazi español y sus autonómicos presidentes narco fascistas, consiguieron que fueran millones de ellos (de cabestros vacunados) para que al final, con el brazalete nazi o pasaporte covid, se contagiaran de nuevo vacunados y no vacunados en una orgía sanitaria.
Si alguien se merece insultos es este Cacique Autonómico Asturiano y todos sus colegas, todo el Estado Español Nazimafioso que compró jueces para decretar acoso, prisión y empobrecimiento con aquella coletilla de timadores: “Con el aval de la justicia”, de su puta justicia criminal, delictiva y nazi. Si surgía un juez que dijera que aquellos encarcelamientos y acosos eran anticonstitucionales, lo arruinaban. Tal vez los habrá con un tiro en la nuca en la sierra.
Irrespetuosamente, que se vaya a la mierda el nazi asturiano. ¿O acaso el palurdo nazi presidentillo se ha creído por algún momento ser un enviado salvador del pueblo a base de humillarlo y pudrir su respiración y vida? Lo único que tiene de salvador es que es un salva slip en el coño de una puta ronca.
Y lo que queda de insultarlos aún. Porque han cedido su nazismo a los empresarios (gozosos ellos por su nuevo poder) para que sigan asfixiando a los trabajadores en sus puestos de trabajo con el cochino bozal nazi, en el transporte público de nuevo tras una puta jornada de trabajo. Lanzando nuevos impuestos para arrancar hasta la última moneda de los bolsillos de los pobres y trabajadores. Fomentando la ebriedad del pueblo y castigando la molesta lucidez de la “droga” del tabaco. Aconsejando marihuana mejor que tabaco.
La prensa, todos los medios de comunicación han recibido grandes cantidades de fondos públicos del Estado Penitenciario Fascista Español para que publicaran loas y miedos. El periodismo es una puta enferma en España, una puta con sida terminal.
No pueden parar los insultos, porque es un daño personal el que me han hecho a mí y millones más. Hay un odio, un rencor tumoral y natural en mucha gente que ha sido humillada y acosada en estos años de dictadura nazi con el coronavirus. Madres y padres humillados por los sicarios del nazismo español (los policías) que los han tratado como mierda, como delincuentes; para extorsionarlos y educarlos en la obediencia y fe ciega hacia el fascismo, diciéndoles dónde y qué podían comprar. Hasta donde llegar en su recorrido. Prohibiéndoles el sustento vital.
Si alguien merece ser insultado y atacado, es el Estado Nazi Español y sus representantes, hasta el burócrata más mediocre y oculto; una caterva de narcotraficantes que han masacrado la libertad, la dignidad y el sustento de millones de españoles. Y lo siguen haciendo impunemente con el aval de sus cochinos jueces (suyos de su propiedad).

Iconoclasta

El principio activo por el que (en este caso) el Estado Penitenciario Fascista Español acosa y extorsiona a los fumadores y el tabaco, y no carga contra otras drogas narcóticas, se debe a la libertad que conlleva su uso y consumo. Fumar es una elección, y se trata de una libertad lúcida y reflexiva, una de esas libertades cuya rebeldía no se puede disculpar con “Déjalo, está borracho”, “Déjalo, está colgao”. La libertad debe ser siempre feroz, certera y clara; sin balbuceos ni titubeos; como dar una profunda calada a un cigarro y echarle el humo a la cara al hijo de puta que nos roba todo, incluso el aire imponiendo un bozal para pudrir libertad, comunicación y la respiración misma.
Todo aquel placer que no causa narcosis o simplemente es reproductivo, es perseguido por el estado. Y lo debe prohibir rigurosamente para evitar críticas de los intelectuales (si los hubiera, si no los hubieran censurado) a la sociedad y sus gobiernos tal y como ocurría durante las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo pasado. Hoy día y con la inmediatez tecnológica con la que corren las ideas, serían catalogados como auténticos apologistas terroristas aquellos intelectuales que aparecían en tertulias en blanco y negro televisivas o entrevistas, fumando cada vez que les apetecía.
Además, hay que añadir esa envidia mezquina y obscena (sobre todo en la venenosa España, de donde se extiende hacia todo el planeta) que se genera en todo aquel cabestro adaptado y fervoroso de la dictadura que rige su vida más íntima, hacia aquel que fuma y opina con natural libertad, libre de dogmas. Porque todo aquel que usa su libertad, pone en evidencia la esclavitud intelectual de los mansos obedientes que votan con fe religiosa a sus líderes nazis destructores del libre pensamiento y el individuo. Si se elimina la libertad, se elimina a falta de comparación con los que tienen inquietudes de libertad, la calificación de pobres y mezquinos serviles a los que no saben qué hacer si los dejaran actuar libremente (no digo ya pensar porque no pueden, solo obedecen); tal y como ocurría cuando Franco asesinaba a cientos de personas y el pueblo español en general decía: “Que no hubieran hablado de política”.
La globalización propuesta por el Neonazismo Mundial del Coronavirus pasa por hacer de la humanidad un enorme termitero (socialista, por supuesto) con un único pensamiento corriendo como una señal eléctrica en los cerebros atrofiados e inoperantes de la población.
Toda esta persecución a la libertad de fumar y acoso al fumador, que no se da en ningún otro consumo de drogas, es una gran mierda de un nazismo sanitario que se alza como una peligrosa secta destructiva de razón y libertad, creando la sombra de un enorme excremento humano en un vasto territorio del planeta, que enturbia la luz y la razón, la ética y la lógica, y la libertad y al individuo.
El Neonazismo actual (al igual que el comunismo soviético) solo se sostiene con los delirios de los yonquis o alucinados que babean repetidamente las consignas del estado en sus casas y puestos de trabajo, como oraciones y mantras de una fe sagrada en su venenoso y genocida estado que creyeron haber elegido “democráticamente”.
No hay expertos de nada en un estado neonazi, solo son corruptos burócratas en busca de dinero y acoso (poder, porque se escribe realmente con “j”).

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Una pequeña muestra de los nuevos faraones nazis surgidos gracias al coronavirus.

Ya no existe riesgo alguno, el control absoluto de la masa humana poblacional y la destrucción de sus necesidades biológicas y libertades individuales es ya un hecho.
El riesgo estaba en lo que aquellos escritores distópicos como Huxley, Orwell y Bradbury entre otros, escribían. Y no escribían novelas, era puro ensayo sobre el camino al que conducían las nuevas sociedades “democráticas”. De hecho, todo intelectual entrevistado entre los años 70 y 80 del siglo pasado, levantaba las cejas con escepticismo cuando se hablaba de democracia. Los nazismos ocultos durante años han esperado con impaciencia que aquellos intelectuales murieran para que nadie recordara su escepticismo y desconfianza ante lo falsamente llamado “democracia” y que aquellos sabios sabían a donde conduciría.
Los líderes políticos de las falsas democracias en marzo del 2020 decidieron infectar sus naciones con el resfriado del coronavirus para eliminar viejos jubilados y pensionistas y aliviar así el gasto del estado; pero sobre todo para instaurar el pánico en una población envejecida, infantilizada y funcionalmente analfabeta, intelectualmente incapaz de discernir una estafa o mentira de la realidad. Y con ello, asestar un auténtico golpe de estado contra las mínimas libertades individuales y el control veterinario y psicológico de las masas.
Sin embargo, el coronavirus del neonazismo (posmodernismo le llaman algunos que tienen cierta dificultad para expresarse abiertamente), ha sido la herramienta para dar pista libre a la humillación del individuo (la masa humana ya no importa porque es prácticamente un rebaño manso a estas alturas de la historia, los individuos sí porque son detalles a pulir, a eliminar concretamente) y su ruina con los tributos de usura que los nuevos estados nazis (antes del coronavirus “democracias de pleno derecho”) han decretado contra la población con sus nuevas políticas del Cambio Climático.

Titulares absolutamente imbéciles y tremendistas de la prensa pro nazi machacando a la masa humana con el cambio climático y sus faraones nazis como intérpretes del libelo. Es pura estrategia nazi de inducción al miedo. A más miedo, más recaudan los farones nazis de la miedosa chusma o plebe.

Libertad, cultura y arte se han eliminado o convertido en herramientas de control del pensamiento insectil humano, para que acepte la ruina, la extorsión y la esclavitud de los nuevos gobiernos sectarios nazis con buen talante y fe.
El llamado lenguaje “inclusivo” es una eficaz herramienta nazi de analfabetismo de la población; por poner un ejemplo de muchos actos contra la cultura.
Lo más llamativo por la codicia recaudatoria, lo descarado y sin elegancia alguna, ha sido el inicio de la persecución inquisitorial del tabaco (se pretende una humillación y purga del fumador de carácter religioso-nazi como se cometió contra los judíos) porque no es narcótico. Se trata de reconducir a las masas al consumo de marihuana como complemento al alcoholismo. Y hacer de ellos, como titulaba su novela Huxley: Un mundo feliz.

Titulares antitabaco de la prensa pro nazi publicados en un solo día.

Titular pro nazi para alentar el consumo de marihuana.

Táctica que tiene como fin conducir a la masa humana a una mayor sumisión o docilidad y tolerancia hacia el nazismo. Y por otra parte, al tratarse la marihuana de una droga ilegal, proporcionará su consumo masivo grandes beneficios a la corrupción estatal: reyes, presidentes, ministros, senadores, diputados, jueces, comisarios, etc… Los cobrarán como comisiones o sobornos como jamás antes los habían percibido en tanta cuantía.
Lo malo del tabaco y el alcohol para los actuales líderes delincuentes nazis del Cambio Climático, es que al ser sustancias legales, no les dan los beneficios suficientes y libres de impuestos para su ambición. Y por supuesto, no alelan completamente a la población.
Para llegar a este momento, durante décadas, ha sido necesaria una constante idiotización de las masas hasta retornarlas al analfabetismo de la edad media, infectarlas con miedo y así hacerlas dependientes del estado.
Lo que antes era un brazalete o insignia nazi, ahora es una vacuna o una mascarilla.

Fotos de los medios informativos pro nazis para alentar vacunación y mascarilla. Durante dos años sin descanso se publicaron miles de fotos iguales.

Es ahora que el miedo a un resfriado y a un cambio climático predicado como bíblico a todas las horas del día por los medios informativos prostituidos al nuevo nazismo, son aceptados con resignación por la chusma, y por ello besa la mano de sus respectivos jerarcas nazis como un rito religioso.

Serie de titulares de prensa pro nazi, publicitando una nueva epidemia y orientando de nuevo a la población al pánico y la mansedumbre hacia el nazismo, pagando de su pequeña nómina todo lo que le pidan los nuevos y normales faraones. Estos titulares son producidos cada día en cantidades industriales.

Una vez alimentada la masa con marihuana y alcohol, una vez sea instaurado “un mundo feliz” (en pocos meses al ritmo que lleva el nazismo), se decretará su nueva dieta: vegetal para evitar un desarrollo muscular excesivo (una mayor facilidad de las policías políticas para ejercer la extorsión y represión) y sin azúcar para evitar que llegue glucosa al cerebro y pueda funcionar con agilidad, rapidez y libertad.
No se trata de ninguna ilusión de conspiración, es un hecho constatable actual y en plena implantación aún; a cada minuto se crean más libelos dogmáticos para mantener a la masa humana distraída de su propia indignidad, humillación y ruina.
Todo comenzó con las conclusiones político-sociales y religiosas tras finalizar la Segunda Guerra Mundial. Los líderes políticos, militares, económicos y religiosos, se inspiraron en el nazismo de Hitler que supo convertir a cada uno de sus millones de habitantes en un solo pensamiento de odio asesino y ladrón, creando una auténtica colonia insectil cuyos dogmas se propagaban por estímulos eléctricos que corrían por la colmena, hormiguero o termitero.
Y a aquellos líderes del “mundo libre”, a los llamados “aliados”, les encantó la idea del nazismo y su poder sobre las masas. Su enriquecimiento faraónico. Y la llevaron de nuevo a cabo, en secreto con reuniones político-sociales-religiosas de corte masónico hasta llegar a este momento y recoger sus frutos en forma de montañas de dólares, euros, oro y poder.
Se ha encubierto la responsabilidad del pueblo alemán y se ignora para evitar la verdad que deja en un lugar deleznable a la masa humana: mucho antes de que se llevara a cabo la “solución final del problema de los judíos” por parte del gobierno nazi alemán, los alemanes (como ciudadanos, como civiles, se constituyeron en hordas de fanáticos asesinos y ladrones), destruían los comercios judíos y asesinaban o apaleaban a todo judío para robar sin pudor e impunidad su dinero y pertenencias en una orgía absolutamente desbocada de crímenes y demonización de los que antes eran sus vecinos y amigos. Es la parte más sucia y repugnante del nazismo, que en realidad no era más que un fascismo con otras liturgias que ya fue un éxito también con Franco (el más longevo dictador sangriento de la historia), Mussolini y Stalin (un genocida como Hitler, pero usaba otro tipo de ornamentación).
Que sus jerarcas nazis quemaran a personas vivas en los hornos o los enterraran vivos, era algo que carecía de importancia y aplaudía el pueblo alemán, digan lo que digan. La sociedad alemana se convirtió en la primera muestra de salvajismo y perversión del ser humano (por lo multitudinaria) comandado por un líder sin carisma ni inteligencia; pero con gran difusión continuada en los medios de comunicación.

Hitler, el maricón fundador de la Alemania Nazi que se hizo popular, amo y señor de Alemania por aburrimiento y hastío con su presencia constante en todos los medios. Si hubiera existido internet en aquellos tiempos, hubiera tardado menos de dos meses en adueñarse del estado alemán.

Que tantos millones de personas se convirtieran en asesinos dice mucho de la mezquindad, indignidad e indecencia de aquella sociedad podrida de crueldad, codicia y analfabetismo.
De la misma forma, actualmente la sociedad acobardada se prostituye vendiendo por miedo su dignidad, incluso la libertad y la humanidad de sus hijos al neonazismo del cambio climático (primero fue coronavirus, insisto). Los costes que tiene que soportar la masa humana trabajadora, en cualquier otra época hubieran desembocado en revueltas, revoluciones, en guerras civiles.
La nueva dinastía de faraones es nazi y son malos, malos como Hitler; de hecho son sus hijos intelectuales (si hubiera intelecto en estos faraones). Porque si algo dice la historia, es que los líderes políticos no son inteligentes, solo tienen suerte durante un corto espacio de tiempo en el que roban y someten. Hasta que otros más podridos que ellos los apartan del poder, o una revolución a la francesa los decapita.
Esto no es una novela, es un terror real, ya instaurado.

Iconoclasta


Es hora de escapar de Cataluña, de este gueto nazi y mafioso al que el Gobierno Central Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, le ha concedido “patente de corso” para llevar a cabo con impunidad los actos de extorsión, robo, fraude y violación de libertades a todo habitante no asociado a los clanes mafiosos catalanes de corrupción y estafa, también conocidos como Generalitat o Generalato de Cataluña.
Si te demoras demasiado en escapar, por ley, por decreto, pronto cerrarán las fronteras para no perder población a la que robar y extorsionar. Corre si puedes. Porque la libertad ya es una mecha corta que apenas da tiempo a un par de pasos.
No ha servido de nada durante todos los años de tu vida que te hayan robado y sigan haciéndolo en concepto de basuras y limpieza; ese dinero se lo quedan los clanes mafiosos catalanes que están en el poder, cada día inventan una nueva extorsión. Un nuevo tributo de protección a comercios y ciudadanos que no sean catalanes puros.
Y dejan las calles llenas de mierdas grandes que abultan como un millón de colillas.
Lo siento por los que no tienen medios económicos para escapar de este lugar, porque su futuro pasa por limpiar con sus manos las sucias calles de Cataluña, ante sus propios hijos. Sucias calles porque la corrupción catalana no ha permitido que el dinero recaudado se dedique a ese fin.
Sucias porque todo lo que pagas va a un agujero negro de usura y corrupción, de nazismo y caciquismo. Cataluña pertenece a cuatro o cinco familias y el dinero de los catalanes pertenece a la mafia catalana.
Y ahora quieren más, como de los refrescos, de los coches, más de reciclaje y de independencia de la mafia catalana.
El Gobierno Central Español está tan podrido, que le lanza una sonrisa cariñosa a sus colegas catalanes de criminal talante nazi que forman el estado o gobierno de la Generalitat.
Lo siento por los catalanes que tienen un abuelo murciano, por ejemplo, porque al igual que yo, en Cataluña son catalanes sucios; por eso no podemos asimilar el grado de fascismo y de extorsión en Cataluña como un bondad. Hay que nacer puro ario catalán para soportar a esa mafia extorsionándote, obligándote a agacharte a que recojas la basura del suelo a pesar de haber pagado impuestos de limpieza. Y aplaudirles luego…
Quieren el acto de tu humillación si necesitas que te devuelvan lo que te han robado por unas caladas de sosiego. Que les pidas limosna. Al fin y al cabo, una escoba barre un papel y una colilla. ¿O tiene orden el basurero de dejar las colillas para que las recojan los catalanes que no tienen dinero para comprar la cocaína que la Generalitat consume despachos adentro?
Hay que nacer especialmente puro, limpio, atleta, beato, obediente, santo, mártir… Catalán de “de debó”, no un sucio catalán charnego; para sentir afecto a esa Generalitat que se empolva con farlopa la nariz y luego se limpia con ella los dientes, en sus despachos y burdeles, en sus palacios y chalets. Y dicta sus órdenes de extorsión en lugar de administrar un país.
Y pronto también, deberemos marchar de España, porque al final, es el gobierno español el que permite el nazismo, lo aplaude y lo subvenciona. Pero primero de Cataluña, antes de que cierren las fronteras. Y luego, sin perder mucho tiempo, salir de España y su fascismo que durará más de lo que muchos vivirán a día de hoy. Como duró aquella bestia inmunda, aquel cerdo llamado Franco.
Lo siento por los que no tienen dinero para emprender una nueva vida en otro lugar, porque morirán indignos en la vejez, si llegan a ella. Humillados y avergonzados de sí mismos ante sus hijos y nietos por tener que caminar con mierda en las manos a cambio de alimento.
Porque para el siguiente acto exigirán las peladuras de fruta y pieles de pollo para que te devuelvan un dinero robado.
Agradezco que de alguna forma compré sin pretenderlo, para bien o para mal, mi libertad gracias a una pierna podrida llena de cáncer y sangre sucia. Y cojeando puedo marchar donde quiera, sin depender de nadie. Y otros se deben quedar en esta prisión.
Pobres…
Lo siento porque muchos deberán agacharse al nazismo de la mafia catalana y rogar por lo que es suyo, humillados, con la dignidad quebrada.
Insisto, tuve suerte con mi pierna doliente y podrida de enfermedad y miseria.
Y tuve suerte porque me duele más la pierna que el nazismo, y escribo fría quirúrgicamente por ello.
Lo siento porque llegará el día que les dirán a los padres que su hijo catalán ya tiene su futuro decidido, porque las pruebas genéticas solo le permiten ejercer de reponedor de supermercado.
Lo siento de veras, pero debo escapar de Cataluña.
Y una vez asentado en una escasa libertad, estoy seguro de que el resto de España se tornará irrespirable.
Y diré desde el avión ¡Qué viva México!
Si no he muerto ya.
Lo importante es escapar, ser refugiado en tu propia país.
Escapar de Cataluña antes de que sea tarde, antes de que mueras ahí.

(Fotografiaron a una triste mujer recolectando colillas en la playa, como ejemplo de la libertad catalana, la que se merece, su futuro)

Iconoclasta

Ciudadano -1 se despierta, consulta en el móvil la predicción del tiempo y cagando, da un repaso a las noticias.
Es día de elecciones generales. No hay avisos de una mutación nueva del coronavirus. Y decide que irá al colegio electoral pronto, una vez haya desayunado.
Y en efecto, tras elegir una mascarilla oscura estampada con copos de nieve (es invierno), sale de casa para dirigirse al colegio electoral. Durante el recorrido revisa que su brazalete nazi o certificado de vacunación veterinaria del coronavirus, luzca en verde el código QR.
Porque para acceder a la sala de votación, primero debe presentar el brazalete nazi antes de cruzar las rejas del colegio y las alambradas de espinas de seguridad.
Dos soldados con máscaras herméticas antigases y armados con subfusiles protegen la reja de entrada al colegio y tras ellos, se encuentra el presidente de la mesa electoral, que con su móvil en la mano, da el visto bueno o no a los ciudadanos que presentan su brazalete nazi y los soldados se separan o no para permitir o negar el paso al interior del colegio.
En una zona de aparcamiento adyacente al colegio, hay una tienda de campaña militar con una cruz roja, es un centro de vacunación móvil rápida para los votantes cuyo brazalete nazi esté caducado o luzca rojo.
El Ciudadano -1, tranquilo y orgulloso de que su brazalete esté en orden y su bozal sea el correcto según las especificaciones del Gobierno Penitenciario Autonómico de su Región Militar, se acerca hasta los dos soldados armados.
El presidente de la mesa electoral asoma la cabeza entre los subfusiles que mantienen en alto los militares:
–Muestre su brazalete nazi, por favor.
Ciudadano -1 eleva el móvil hasta la altura del rostro del presidente electoral que con su propio teléfono móvil escanea el código QR.
–Su brazalete nazi no está actualizado con la última pauta.
Ciudadano -1 observa el código QR ahora en rojo.
–Le aseguro que hace menos de tres minutos, estaba en verde.
–Acaba de decretarse la 9ª revacunación de invierno –responde el presidente de la mesa electoral indicándole con la cabeza que se dirija al centro militar de vacunación.
Ciudadano -1 se apresura como perro de ocho patas hacia el centro de vacunación veterinaria militar para evitar que entre alguien antes, tiene prisa para acabar el trámite del Buen Ciudadano.
Al cabo de veintiocho segundos vuelve a la entrada del colegio con el móvil en alto.
Por un momento los soldados le han apuntado el pecho hasta cerciorarse de que solo alzaba un teléfono.
El presidente de la mesa, escanea de nuevo su brazalete nazi.
–Perfecto, yasvotao.
–Oiga, ni siquiera he entrado en el colegio –replica -1 sudando copiosamente por la reacción de la vacuna.
–Sí que ha votado. La novena vacuna tiene efectos secundarios como breves lagunas mentales, amnesia. Nada grave.
– ¿Y a quién he votado?
–No lo sé, su voto ha sido secreto.
– ¡Oh! Está bien. Adéu!
–¡Eh, Ciudadano! ¿Acaso no quiere votar? –le increpa el presidente de la mesa electoral cuando -1 comienza a alejarse.
– ¡Pero si ya he votado! Me lo acaba de decir.
–Yo no –le responde el presidente con semblante serio.
–Me acabo de pinchar la novena vacuna del invierno.
–No señor, eso fue ayer, en las pre elecciones. La vacuna, con toda probabilidad, le provocó un fuerte shock.
Ciudadano -1 respira agitadamente por ansiedad, y le muestra temblorosamente el brazalete nazi al presidente para que lea el código QR.
–Está caducado –le responde malhumorado el presidente de la mesa electoral–. Vaya al puesto de vacunación y haga lo que cualquier ciudadano ejemplar del régimen haría.
Ciudadano -1, de nuevo se encamina confuso hacia el centro de vacunación militar. Es un día soleado, aunque la periferia de su visión forma una zona oscura que parece hacerse más grande por momentos.
Una vez pinchada la décima vacuna, se acerca de nuevo al acceso de entrada al colegio electoral.
–Ya tengo la pauta completa de la vacuna –le dice al presidente de la mesa electoral mostrándole el brazalete nazi.
El presidente escanea de nuevo.
– Molt bé! ¡Yasvotao!
– ¿De verdad? ¿A quién?
–A nuestro Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista del Coronavirus.
–Yo pensaba votar a Unidas Jodemos…
El presidente con displicencia le muestra en su móvil un video de una mujer votando al Nuevo Caudillo Fascista.
–Esta era usted hace apenas quince minutos.
– ¡Es una mujer!
–Exacto, era usted con los efectos secundarios de la décima dosis.
–¡Vale! –exclama con cansancio y desánimo Ciudadano -1– Adéu!
Ciudadano -1, aturdido camina paralelo a la valla del colegio electoral, dirección a su casa. Cuando de repente tose.
Los micrófonos unidireccionales instalados en la valla, recogen el sonido de su tos. De la tienda médica militar, emerge un soldado con un fusil de precisión con mira telescópica. Apunta cuidadosamente a la nuca del Ciudadano -1 y dispara.
Al presidente de la mesa electoral se le escapa una risotada al ver el impacto de la bala en la nuca de -1.
Cuando su rostro toca el suelo, no queda nada de conciencia en él.
La mascarilla se ha rasgado con el impacto. Junto al tejido textil y cerebral, en el suelo, en forma de estela, se puede también observar restos de huesos, parte de la nariz, medio labio y varios dientes, algunos rotos. Hora de la muerte por coronavirus: 11:14.
Las noticias de las 11:15 anuncian a través de mensajes a móviles, radio, televisión y boletines impresos con urgencia por los ayuntamientos que, en pleno día de elecciones generales en la Nueva y Normal España Penitenciaria Fascista del Coronavirus, se ha detectado la primera víctima mortal por coronavirus kappa (-1) -en honor al primer ciudadano que ha muerto infectado e intubado en un hospital militar con esta nueva variante o cepa del coronavirus-.
Se decreta el uso indefinido de la triple mascarilla en exteriores y el encarcelamiento diurno y nocturno por estado de alarma en toda España y sus taifas autonómicas. Se prohíbe así mismo y se castigará severamente cualquier acto por procurarse el sustento vital mediante ejecución pública con un disparo en la cara.
El Nuevo y Normal Tribunal Sanitario Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, avala la destrucción de los mínimos derechos biológicos y sociales (año 13 de la Nueva y Normal Era de la Dictadura Penitenciaria Fascista Española del Coronavirus).

Iconoclasta

Libro de los Jueces Avaladores.

Capítulo 1, versículos 1 al 4 (Jue Av 1, 1-4).

1/: Dios está muerto, aunque nunca existió. Es por ello que locos, bastardos e hijos de ramera ocupan su lugar.

2/: Y decretan y prohíben.

3/: La noche es del coronavirus: que los locos, bastardos e hijos de ramera, nos asistan y protejan del mal.

4/: Nosotros los Jueces avalamos y santificamos sus podridos y salvadores mandamientos.

Iconoclasta

Notas previas, situación histórica y social de la aparición de la nueva biblia del Coronavirus.
Una nueva biblia que se escribe sola a tiempo real gracias a la red 5G, el colaboracionismo de las llamadas redes sociales (sectas del pensamiento único) y los temibles y fuertes algoritmos de control censor, la prensa prostituida al nuevo régimen pandémico neonazi y los informativos televisados como pura catequesis.
Obedecer nunca ha sido creer hasta que inventaron el coronavirus y los políticos se convirtieron en los sumos obispos de una Nueva y Normal Santa Inquisición Sanitaria. Y la multitud se arrodilló ante ellos, obedientes, con una ferviente fe. Tan ferviente era su fe en los líderes neonazis, que fascinaría a un antropólogo que no estuviera en esos momentos liando o fumando un porro de marihuana. O bien, esnifando los bastoncillos de algodón de los test de coronavirus.
Se obedece por miedo y por coacción; pero por fe como empezó a ocurrir en marzo del 2020, solo tiene el parangón de la Alemania de Hitler. Hay que tener en cuenta que esta pandemia de nazismo, es planetaria; mucho más invasiva y extendida (por número de creyentes y naciones) que el Tercer Reich del pasado siglo.
Aquellos judíos o israelitas de hace miles de años, los protagonistas del Viejo Testamento de la Biblia, obedecían por hambre y por ser esclavos en tierra ajena; no importaba creer, importaba comer y vivir. Matar en el nombre de Yahveh y ocupar.
El concepto de fe en la actualidad, es mucho más psicológico, más profundo en el pensamiento emocional de una sociedad acomodada, infantilizada y decadente; necesitada de gurús que los guíen por el hastío que gobierna sus días en las ciudades granja donde sus angustias se reflejan en lo que necesitan consumir, donde la comida es cosa secundaria. Donde olvidaron que son mujeres y hombres para convertirse en seres estabulados y medicalizados para un control óptimo por parte del poder: la Nueva y Normal Santa Inquisición Sanitaria del Coronavirus (NNSISC)

Libro del Génesis del Neo Nazismo (Nueva y Normal Santa Inquisición Sanitaria del Coronavirus) en La Tierra. Periodo: marzo del 2020 a diciembre 2021)

Capítulo 1, versículos 1 al 19 (Genzi 1, 1-19):

1/: He aquí que los sumos obispos de las sagradas y falsas urnas, insuflaron en las narices de la multitud el hálito de la peste del Coronavirus. Porque la humanidad era plaga difícil de controlar.
2/: Y les ordenaron con sacerdotes policías, sacerdotes soldados y armas: Quedaos en casa, no tendréis sustento, no tendréis libertad. Porque en verdad os decimos que la libertad es enfermedad (primer salmo de la NNSISC).
3/: Y se quedaron en casa. Y cantaron el salmo sagrado: Yo me quedo en casa, quédate en casa (segundo salmo de la NNSISC).
4/: Y les ordenaron: Aplaudid a vuestros carceleros y seréis benditos por siempre.
5/: Y encerrados en sus casas desde las ventanas y balcones aplaudían y cantaban al atardecer a los sacerdotes de patrullas de luces azules y a los de batas blancas.
6/: Y les ordenaron: Reveladnos a los que faltan a la ley.
7/: Y observaban pérfidos, sedientos de las caricias de sus amos, desde sus balcones y ventanas buscando a quien acusar ante los sumos inquisidores, a aquel que ejercía su enfermiza libertad.
8/: Y les ordenaron respirar a través de una máscara de obediencia. Y al toser y estornudar tragaban sus miasmas con la cabeza gacha y un caminar débil.
9/: Y las máscaras se convirtieron en su nuevo rostro. No se desprendieron de ella, aunque respiraban de nuevo sus propios fluidos de deshecho durante horas y horas, incluso a cielo abierto. En su intimidad. Un sacrificio que los llevaría al cielo.
10/: Y les ordenaron: Desconfiad entre amigos y amigas, padres e hijos, madres e hijas, abuelos y abuelas; pues ellos son portadores de la enfermedad. Porque prevalece el derecho a la vida sobre vuestra dignidad y libertad, mantendréis la distancia sagrada (tercer salmo, de los Jueces Avaladores de la NNSISC).
11/: Y desconfiaron con fe beata entre abuelos, padres, hijos y amigos. Separaron las mesas y compartieron el miedo con la distancia correcta, con la máscara de la obediencia en sus rostros cuando no comían o bebían.
12/: Y les imprecaron: La vacuna es vida (cuarto salmo de la NNSISC).
13/: Y se vacunaron en masa, en tropel, con miradas esperanzadas en los sacerdotes blancos y el bozal húmedo de baba. Ofreciendo sus brazos en sacrificio.
14/: Y odiaréis la aspirina, decretaron de nuevo los Sumos Obispos del Coronavirus.
15/: Y cantaron el salmo de la Nueva y Normal Santa Inquisición: La aspirina es mala, tiene más efectos secundarios que la vacuna de nuestros amos (quinto salmo de la NNSISC).
16/: Los sumos obispos decretaron de nuevo: Llevaréis un brazalete que diga quien sois y si sois merecedores del cielo.
17/: Y se lo ciñeron al brazo. Lo mostraban beatamente a los sacerdotes policías, a los inspectores camareros, a los sacerdotes médicos e inspectores monitores de gimnasia para acceder a los lugares de privilegio.
18/: Y los sumos obispos maldijeron: Malditos sean los de brazo incircunciso, los no vacunados. Serán desterrados de la faz de La Tierra (salmo sexto de la Nueva y Normal Santa Inquisición).
19/: Y los de brazo incircunciso fueron condenados al hambre, a la violencia y la caza.

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