Posts etiquetados ‘acoso’

La violenta represión contra el pueblo catalán, el encarcelamiento colectivo y acoso que ejerce su propio gobierno; tiene unas enormes posibilidades de que acabe en un estallido de violencia que, posiblemente cause los primeros muertos en la Nueva y Normal España Penitenciaria del Coronavirus. Esto es aplicable (y un hecho) al resto de las pseudodemocracias europeas y occidentales.
De esos muertos a que se complique la situación hasta desembocar en una guerra civil, no hay mucho recorrido.
Si durante décadas no se hubiera pervertido la educación, y naturalmente la historia, muchos lo sabrían.
Y para mayor inri hay un error en la estrategia de instauración de la dictadura en los nuevos líderes neonazis de las pseudo democracias occidentales, tal como ha hecho el Gobierno Nazi Catalán y el Gobierno Penitenciario Español (el francés, el australiano, el italiano, el austríaco, etc… Una plaga de nazismo planetario apoyado en el resfriado del coronavirus).
El error, el craso error radica en que han asaltado los derechos biológicos de la población: le han prohibido la respiración y el movimiento para el sustento vital por la fuerza, con policía, ejército y mediante chantaje económico y racial. Y no se sostendrá semejante nazismo, porque va directamente contra la naturaleza humana, su biología más básica y necesaria.
El tiempo que se puede poner en jaque la biología, si no se ha sobrepasado, está a punto de llegar al límite. Y el límite lo marca el hambre y el instinto más básico de vivir.
Los actuales líderes neonazis, son víctimas de la ignorancia u oscurantismo que se ha llevado a cabo durante décadas para convertir a las masas de personas en masas de herbívoros rumiantes. Su ignorancia llevará a un nuevo fracaso político social que costará muchas vidas y hambre.
La biología se rige por los caminos de la supervivencia y la violencia, son cosas que van necesariamente de la mano e inevitables cuando se ataca la básica naturaleza humana y su mantenimiento.
Toda retórica política se ha convertido en una patética liturgia y eucaristía digna del nazismo más pervertido fundado por Hitler.
La segregación de los no vacunados (pensamiento libre) es exactamente la racial. Y ahí los líderes neonazis han cometido otro error: entre los no vacunados hay “puros arios” que no asumen conformismo o mansedumbre alguna.
Se puede morir de muchas maneras; pero hoy día la que va tomando forma con más rapidez, es morir por los disparos de un policía adoctrinado (fanático) y acobardado por el resfriado del coronavirus narrado por la prensa del nuevo neonazismo y sus instituciones. Con lo cual, ese psicópata en potencia disparará contra cualquiera que no lleve mascarilla, no guarde una distancia de seguridad o tosa. Porque le han enseñado que si mata la persona, mata la infección y así ayudará a la especie humana a superar el resfriado.
El lema del neonazismo planetario del coronavirus: “la libertad es enfermedad”, es el más dañino y religioso con el que se haya adoctrinado jamás a los jueces, ejércitos y policías.
Ya es tarde, aunque desaparezca la enfermedad quedará el nazismo que seguirá atacando la biología, la naturaleza humana y contra eso, la única vacuna es la defensa, la violenta defensa de los acosados, encarcelados y asfixiados.
Si una canción decía: “antes muerta que sencilla” que dirá la canción de los que están encarcelados en sus casas y además, no se les permite la respiración libre.
Todo nazismo es una orgía de analfabetismo.

Iconoclasta

Precisiones navideñas jocosas para paliar el miedo al coronavirus y amenizar las cenas bajo toque de queda y control nazi (“restriccionadas” en argot fascista penitenciario) por el Nuevo y Normal Gobierno Penitenciario Fascista Español del Coronavirus y sus fieros Caciques Autonómicos nazis al mando de las taifas.

  • Un niño superdotado de ocho años (de esos cientos de miles de “pobres” niños que hay en toda Europa, incluso en España; aprobando cursos y materias en colegios que valen una pasta) teclea malhumorado sentado en la alfombra del salón, la carta a los reyes magos en realidad aumentada y a 5putosG+. Está molesto porque el código QR del certificado de coronavirus flota translúcido en la pantalla y le molesta. Su padre lo ha configurado y no ha podido quitarlo a pesar de su superdotadura.
    El papi sorbe ruidosamente una cerveza sin alcohol viendo en yutup premium las noticias del coronavirus en una pantalla de trescientas pulgadas y cuatrocientos putos K.
    –¿Qué le pides a los reyes, Pau? –el padre intenta animarlo tras acabar un bloque de noticias sobre lo gratis que salen los test de antígenos en algunas taifas españolas.
    –Un juez, yo quiero uno como los políticos que salen por la tele.
    –Pero un juez no se compra, son señores que trabajan en los juzgados.
    –Sí que se compran, lo he visto en la tele. Y quiero uno.
    –Está bien… ¿Y para qué lo quieres?
    –Tú no fuiste superdotado ¿verdad? Pues para que avale encarcelarte y me dejes tranquilo de una puta vez. Y quítame ya esta mierda de código de la pantalla.
    –No te pongas así, Pau. Es mejor que…
    –¡Que me quites esta mierda, joder!
  • La raza española cada día se parece más a los negros por sus anchas, deformadas y dilatadas narices. Es la secuela más obvia de los continuos pcrs y pruebas de antígenos de coronavirus que se hacen porque están cagados de miedo y además, en algunos sitios son gratis. Y ya sabemos que el español, se apunta a todo lo que sea regalado, sea para la nariz o el culo.
    Dan ganas de meterles una argolla en la nariz y atarle una cuerda para pasearlos en alguna feria ganadera.
    ¿Qué tendrán los bastoncitos de limpiarse el cerumen de las orejas que hace tan adictivo que se los metan en los agujeros de las napias y los hagan girar con paranoia una y otra y otra y otra vez? ¿Es sugestión de cabestro o realmente esnifan algo tan blanco y más sabroso que el algodón?
    Si los test se siguen regalando, en un par de semanas la raza española se confundirá con la negra albina.
  • Si el test de antígenos o la pcr del coronavirus fuera anal, el éxito estaría garantizado. Ni siquiera habría negacionismo (lo que quiera que sea).
    Estoy convencido que se usaría con mucho más entusiasmo que el bozal (vulgarmente conocido como mascarilla), que es mucho decir.
    Además, bozal y culo contento, sería tan bueno para la moral de la población como aplaudir cuando el Nuevo y Normal Caudillo lo decretaba. Vamos, sería lo que rima con joya.
  • Y para acabar, me referiré a la profilaxis, como palabra. Y es que hay mucha gente aún que no sabe bien si es una marca de pasta dentífrica o bien, una de condones.
    A pesar de las horas que queman frente al televisor acatando decretos y creyendo mentiras, aún no acaban de concretar en sus pequeños cerebros lo que es “profilaxis”. Lo único que han aprendido es a aplaudir, el quédate en casa que yo también me quedo y lo muy peligrosas que son las aspirinas y las vacunas del coronavirus unas santas.
    Lo sé porque cuando se pronuncia ese ladrillo de palabra: ¡profilaxis!, levantan mucho las cejas al no entender. Y es que al llevar el bozal no se atreven a abrir la boca y dejar caer la baba por si se contagian de si mismos. Es fascinante como el ser humano desarrolla habilidades gesticulares para vencer las dificultades que un bozal le provoca y comunicarse con el prójimo para preguntarle si ya tiene la pauta completa de las quince revacunaciones del coronavirus.

Y recordad en las cenas de nochebuena y nochevieja, los abuelos al piso de abajo o al establo y vosotros arriba. Es mejor que estén ellos abajo por la ventilación y para no tener que subir y bajar escaleras (me les dejáis un orinal debajo de la mesa ¿eh?).

Iconoclasta

En España y sus taifas, antes de que se cometan nuevas elecciones, debería legislarse que los candidatos a cualquier cargo presenten un certificado médico psiquiátrico conforme están libres de enfermedades mentales como paranoia, esquizofrenia, complejo mesiánico, sadismo, fetichismo fascista (una parafilia que ha resurgido con fuerza con el coronavirus), ambición patológica o cualquier otra enfermedad que; como ha ocurrido con los actuales jerarcas y burócratas españoles (nos encontramos en diciembre 2021), han llevado a la población a la encarcelación, segregación racial, acoso, extorsión, represión, ruina y corrupción (de magnitud mexicana).
Porque con el cuento de la epidemia de coronavirus se ha repetido lo que ocurrió en la Alemania de Hitler: él mismo y sus burócratas, formaron y eran una auténtica feria de monstruos con peligrosas (para la población, al menos la judía sobre todo) taras y enfermedades mentales.
Ahora, aprovechando el 5G y las potentes herramientas informáticas, podrían fácilmente (como han hecho tan velozmente con el pasaporte del coronavirus o brazalete nazi) en unas semanas legislar la buena salud mental de políticos y burócratas españoles como requisito obligatorio; aunque sea para cargos tan insignificantes como diputados, senadores, alcaldes o regidores.
Es inadmisible, no puede volver a ocurrir que unos pocos desequilibrados mentales vuelvan a condenar a millones de inocentes (y muchos enfermos) a la cárcel, la ruina, el acoso, el hostigamiento y la segregación racial. Y que además, hayan prohibido la correcta respiración (sin bozal), el acceso al sustento vital (alimento) y la libertad de movimiento para ejercerlo; mediante la fuerza y la coacción de personal sanitario, policías, ejército y la corrupción judicial.
O eso, o volveremos a una guerra civil. Que posiblemente y dada la degradación de la “democracia 😃” española hacia los mínimos derechos biológicos de la población, sería la solución más rápida.
Este trámite también deberían hacerlo el resto de pseudo “democracias 😀” europeas; pero me importan una mierda. Ya tengo bastantes problemas con los enfermos mentales españoles que gobiernan, legislan y administran actualmente.

Iconoclasta

Libro de los Jueces Avaladores.

Capítulo 1, versículos 1 al 4 (Jue Av 1, 1-4).

1/: Dios está muerto, aunque nunca existió. Es por ello que locos, bastardos e hijos de ramera ocupan su lugar.

2/: Y decretan y prohíben.

3/: La noche es del coronavirus: que los locos, bastardos e hijos de ramera, nos asistan y protejan del mal.

4/: Nosotros los Jueces avalamos y santificamos sus podridos y salvadores mandamientos.

Iconoclasta

Notas previas, situación histórica y social de la aparición de la nueva biblia del Coronavirus.
Una nueva biblia que se escribe sola a tiempo real gracias a la red 5G, el colaboracionismo de las llamadas redes sociales (sectas del pensamiento único) y los temibles y fuertes algoritmos de control censor, la prensa prostituida al nuevo régimen pandémico neonazi y los informativos televisados como pura catequesis.
Obedecer nunca ha sido creer hasta que inventaron el coronavirus y los políticos se convirtieron en los sumos obispos de una Nueva y Normal Santa Inquisición Sanitaria. Y la multitud se arrodilló ante ellos, obedientes, con una ferviente fe. Tan ferviente era su fe en los líderes neonazis, que fascinaría a un antropólogo que no estuviera en esos momentos liando o fumando un porro de marihuana. O bien, esnifando los bastoncillos de algodón de los test de coronavirus.
Se obedece por miedo y por coacción; pero por fe como empezó a ocurrir en marzo del 2020, solo tiene el parangón de la Alemania de Hitler. Hay que tener en cuenta que esta pandemia de nazismo, es planetaria; mucho más invasiva y extendida (por número de creyentes y naciones) que el Tercer Reich del pasado siglo.
Aquellos judíos o israelitas de hace miles de años, los protagonistas del Viejo Testamento de la Biblia, obedecían por hambre y por ser esclavos en tierra ajena; no importaba creer, importaba comer y vivir. Matar en el nombre de Yahveh y ocupar.
El concepto de fe en la actualidad, es mucho más psicológico, más profundo en el pensamiento emocional de una sociedad acomodada, infantilizada y decadente; necesitada de gurús que los guíen por el hastío que gobierna sus días en las ciudades granja donde sus angustias se reflejan en lo que necesitan consumir, donde la comida es cosa secundaria. Donde olvidaron que son mujeres y hombres para convertirse en seres estabulados y medicalizados para un control óptimo por parte del poder: la Nueva y Normal Santa Inquisición Sanitaria del Coronavirus (NNSISC)

Libro del Génesis del Neo Nazismo (Nueva y Normal Santa Inquisición Sanitaria del Coronavirus) en La Tierra. Periodo: marzo del 2020 a diciembre 2021)

Capítulo 1, versículos 1 al 19 (Genzi 1, 1-19):

1/: He aquí que los sumos obispos de las sagradas y falsas urnas, insuflaron en las narices de la multitud el hálito de la peste del Coronavirus. Porque la humanidad era plaga difícil de controlar.
2/: Y les ordenaron con sacerdotes policías, sacerdotes soldados y armas: Quedaos en casa, no tendréis sustento, no tendréis libertad. Porque en verdad os decimos que la libertad es enfermedad (primer salmo de la NNSISC).
3/: Y se quedaron en casa. Y cantaron el salmo sagrado: Yo me quedo en casa, quédate en casa (segundo salmo de la NNSISC).
4/: Y les ordenaron: Aplaudid a vuestros carceleros y seréis benditos por siempre.
5/: Y encerrados en sus casas desde las ventanas y balcones aplaudían y cantaban al atardecer a los sacerdotes de patrullas de luces azules y a los de batas blancas.
6/: Y les ordenaron: Reveladnos a los que faltan a la ley.
7/: Y observaban pérfidos, sedientos de las caricias de sus amos, desde sus balcones y ventanas buscando a quien acusar ante los sumos inquisidores, a aquel que ejercía su enfermiza libertad.
8/: Y les ordenaron respirar a través de una máscara de obediencia. Y al toser y estornudar tragaban sus miasmas con la cabeza gacha y un caminar débil.
9/: Y las máscaras se convirtieron en su nuevo rostro. No se desprendieron de ella, aunque respiraban de nuevo sus propios fluidos de deshecho durante horas y horas, incluso a cielo abierto. En su intimidad. Un sacrificio que los llevaría al cielo.
10/: Y les ordenaron: Desconfiad entre amigos y amigas, padres e hijos, madres e hijas, abuelos y abuelas; pues ellos son portadores de la enfermedad. Porque prevalece el derecho a la vida sobre vuestra dignidad y libertad, mantendréis la distancia sagrada (tercer salmo, de los Jueces Avaladores de la NNSISC).
11/: Y desconfiaron con fe beata entre abuelos, padres, hijos y amigos. Separaron las mesas y compartieron el miedo con la distancia correcta, con la máscara de la obediencia en sus rostros cuando no comían o bebían.
12/: Y les imprecaron: La vacuna es vida (cuarto salmo de la NNSISC).
13/: Y se vacunaron en masa, en tropel, con miradas esperanzadas en los sacerdotes blancos y el bozal húmedo de baba. Ofreciendo sus brazos en sacrificio.
14/: Y odiaréis la aspirina, decretaron de nuevo los Sumos Obispos del Coronavirus.
15/: Y cantaron el salmo de la Nueva y Normal Santa Inquisición: La aspirina es mala, tiene más efectos secundarios que la vacuna de nuestros amos (quinto salmo de la NNSISC).
16/: Los sumos obispos decretaron de nuevo: Llevaréis un brazalete que diga quien sois y si sois merecedores del cielo.
17/: Y se lo ciñeron al brazo. Lo mostraban beatamente a los sacerdotes policías, a los inspectores camareros, a los sacerdotes médicos e inspectores monitores de gimnasia para acceder a los lugares de privilegio.
18/: Y los sumos obispos maldijeron: Malditos sean los de brazo incircunciso, los no vacunados. Serán desterrados de la faz de La Tierra (salmo sexto de la Nueva y Normal Santa Inquisición).
19/: Y los de brazo incircunciso fueron condenados al hambre, a la violencia y la caza.

Iconoclasta

El derecho a la vida no existe, la vida no está regulada. Los seres vivos nacen y respiran sin que nadie les de permiso.
La vida no tiene ni precisa derecho alguno.
Y en muchos casos, para vivir hay que matar o cazar.
Ningún ser vivo tiene otorgado ningún derecho a la vida. Eso no existe, es solo un insulto burdo e infantil del poder para someter a las grandes manadas humanas. Un derecho es algo que impone el poder político, militar o religioso para erigirse en dueño y señor de todo lo que gobierna.
Es solo cháchara del más puro fascismo, viejo como el mar.
Hablar de derecho a la vida, es decir que alguien regula tu vida, tu respiración, tu libertad. Es decir: el poder te da su bendición y permiso para vivir.
Y resulta que los grandes líderes democráticos, sobre todo europeos (aquellos a los que se les llenaba de flores las bocas alardeando de su democracia de mierda) se han erigido en auténticos Moisés, enviados para defender su fe y la vida de sus judíos, encarcelándolos y acosándolos. Europa es un vertedero de un fascismo que se ha hecho llamar sanidad.
Y es entonces cuando entra en juego (su juego, el del poder) mi derecho a defenderme y ejercer la violencia necesaria y efectiva para proteger mi vida y su dignidad de la extorsión a la que me somete el poder. Todos sabemos que contra el poder, se tiene las de perder; pero es algo que como se dice coloquialmente: me suda la polla.
Haré lo que deba aunque me joda.
Quien no tenga valor para ser violento, vivirá según le deje el poder. Justo lo que está ocurriendo en este momento en el que los gobiernos occidentales han elevado a rango de santidad nazista, la sanidad.
Millones y millones de reses humanas respirando pobremente a través de un bozal en el hocico (incluso en campo abierto) y dejándose chutar en las venas o en la carne el veneno que les ha sido asignado por la poderosa Sanidad Nazi a través de esos criadores de cerdos que son los políticos y sacerdotes de cualquier religión elegida al azar.
Alguien dijo: Debieron elegir entre el deshonor y la guerra. Eligieron el deshonor y por tanto la guerra.
El nuevo nazismo surgido en el mundo no está resuelto, ha de vivirse un alto grado de violencia de tal magnitud, que los criadores de cerdos de la Sanidad Nazi, se deban plantear si ha valido la pena subir el grado de extorsión a la población a cambio de tanta destrucción y pobreza que ha de llegar aún. Independientemente de que se consiga volver a ser medianamente libres o no.
La violencia es inevitable y es el medio definitivo para conseguir un vencedor y un vencido; mientras no haya una gran violencia y sus muertos, no habrá paz.

Iconoclasta

Yo solo quiero salir de aquí.
Siento a menudo esa necesidad desesperada de escapar de este inmenso campo de concentración del Estado de la Imbecilidad en el que se ha convertido el planeta.
¿Qué hago? ¿Hacia dónde ir si el mal te rodea desde todas las direcciones?
Siento una urgencia que nace de la tristeza de vivir aquí. Es existencial, con causas concretas.
Solo podría escapar a un lugar desconocido, donde no pueda identificar con precisión la mezquindad en cada mirada de los seres que me rodean.
Quiero la tranquilizadora ignorancia de un mundo nuevo.
La sabiduría mina mi paz y la esencia humana, la certeza de su idiosincrasia, es tortura.
La sociedad es un germen que intenta infectar mi imaginación.
No es hartazgo, es pura asfixia.
A medida que han aumentado mis conocimientos, todo se ha revelado rancio e indigno; y lo que es peor: de una espantosa previsibilidad.
Es lógica la conclusión a la que he llegado: todo estaba mal desde mi nacimiento, nací en un momento y lugar apestado y roto.
Como si los cadáveres, en lugar de enterrarlos, dejaran que se pudrieran en las calles y las gentes ya no les prestaran atención, con sus narices saturadas del olor de la carne podrida.
Y los que caminan, se parecen tétricamente a los podridos.
¡Quiero irme de aquí, por favor!
Cuando llueve, el agua se ensucia al tocar el suelo y arrastra líquidos nauseabundos, marañas de pelos crespos, como alambres malolientes donde se agitan insectos, pieles ennegrecidas y enmohecidas por la muerte a las que las gordas ratas ni huelen.
Tengo la esperanza de que sea una pesadilla; pero es una ominosa realidad de la que no hay consuelo, soy consciente de mi realidad porque esta necesidad de escapar es de una lucidez devastadora. No puedes despertar y escapar. Las drogas no consiguen engañar la mente. Te metes un jaco de caballo y todo empeora, porque las cosas se pudren y rompen más rápidamente y deliras con larvas que se agitan hambrientas en tus agujeros y genitales.
No quiero morir aquí, ser un cadáver al sol pateado por los idiotas que caminan torpe y quejumbrosamente por las calles.
Me hago rayas con vidrio molido y no muero, solo me sangra la nariz.
No quiero creer que soy inmortal, no aquí, entre ellos.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Posiblemente, la película V de Vendetta, 2005; sea hoy día una de las películas más censuradas por la Unión Europea, puesto que con la epidemia del Covid 19, ha resultado ser profética en la descripción de la actual sociedad ante el maligno y peligroso viraje que han practicado hacia el Absolutismo los gobiernos de los países de la UE. La película es el reflejo exacto de la actual sociedad Covid 19.
La OMS tiene la función principal de transmitir el virus del Nuevo Nazismo o Absolutismo a todos los puntos del planeta.
El pasaporte o certificado Covid se ha erigido a una velocidad lumínica (son tiempos de doctrinas y mentiras informatizadas) en un auténtico brazalete nazi de aceptación y lealtad de la ciudadanía a los nuevos fascismos surgidos con rebuscadas, falsas y victimistas proclamas sanitarias y paternalistas que han borrado cualquier tipo de libertad básica como el respirar libremente y la movilidad para el sustento diario (o la prohibición directa al sustento al cerrar por decreto los puestos de trabajo y arruinar al obrero).
Para llegar a que una población acepte de buen grado, en tantos países y tantos millones de habitantes, el fascismo y su acoso, represión y ruina, las sociedades deben estar sumidas en una gran decadencia.
Y por decadencia se entiende: banalidad, ignorancia, consumismo, indolencia, miedo, infantilismo y exaltación de la fe en los fascistas líderes políticos, y gurús religiosos, gurús científicos o multimillonarios con complejo de realeza.
El robo de las más básicas libertades que han cometido impunemente los líderes de las naciones con el exhaustivo y eficaz apoyo de la UE y la OMS, contra la ciudadanía ha quedado ya como leyes o decretos irreversibles, sin fecha de caducidad. Porque el coronavirus no desparecerá, se ha convertido en una gripe más, en una enfermedad de temporada.
Por ello, los gobiernos de los países europeos han cometido el crimen perfecto de lesa humanidad contra su ciudadanía al robar la escasa libertad que podía quedar, la que les daba el derecho a respirar y por tanto a vivir. Y aún peor, han sido aclamados por ello, por sus víctimas. Es verdaderamente escalofriante el ver a las falsas democracias de la UE reptar por encima de sus habitantes como una serpiente venenosa.
Los pasaportes de vacunación son ya los nuevos brazaletes nazis de los ciudadanos, un certificado que prueba su juramento de fidelidad al Nuevo y Normal Régimen Fascista del Coronavirus o Covid 19 (ya se les quiera llamar fascistas, comunistas, capitalistas o simplemente dictadores; es simplemente una distinta sintaxis para una misma semántica).
Los que no dispongan de su pasaporte Covid, serán los judíos perseguidos y segregados.
Luego llegará el momento de exterminarlos de una vez por todas.
Para aquellos lerdos indolentes, ignorantes y atemorizados gallinas, súbditas del nuevo y normal fascismo, aunque resulte como echar margaritas a los cerdos; hay que aclararles que la decisión de no vacunarse y luchar e inmunizarse contra el virus de una forma natural, confiando en la capacidad defensiva del propio organismo, no solo es un derecho legítimo, es biológico. Un derecho que solo un nazismo genocida y estafador se siente movido a robar.
Unos años atrás la ciencia estaba a salvo de la influencia de las doctrinas fascistas de acoso y represión; y afirmaba que las personas debían pasar por las enfermedades inherentes a su especie, por si mismos, sin influencias externas, y así desarrollar un correcto y natural sistema inmunológico; sobre todo en la infancia. Así fue como decenas de generaciones hemos pasado sarampión, paperas, varicela, gripes, catarros, etc…; y todo ello sin morir.
Y sin ser infectados por el virus fascista del miedo y la decrepitud social; la cobardía y el oscurantismo institucional de la nueva dictadura europea preñada de falsos paternalismos y oportuno amor por la salud pública. Trileros embaucadores es lo único que son los nuevos líderes de los países de la UE.
Los que han elegido la opción de no vacunarse, ya saben que el nazismo no les permitirá movilidad alguna, o acceso a algunos lugares como los restaurantes.
Y lo peor llegará cuando no les permitan la entrada a los supermercados o tiendas de alimentación, o a sus hijos a la escuela.
Porque de esto se trata el pasaporte Covid; su finalidad es acabar con cualquier conciencia aún libre, capaz de sostener su propio criterio, han convertido en asesina a la libertad. Han decretado que la libertad es enfermedad; superando así a V de Vendetta y su distopía.
A los no vacunados les será vedado el acceso al mundo laboral. De hecho, posiblemente la semana que viene.
No es ciencia ficción, es la realidad de unas dictaduras que como se está viviendo en este instante; sus acobardados habitantes piden con fanatismo islámico que se destierren, encierren o eliminen a los no vacunados que han tenido la osadía de ejercer su libertad en base a un criterio propio y al conocimiento y/o convencimiento de su naturaleza o genética. Al convencimiento de tener una buena y autosuficiente salud. Es pura biología.
Es en este punto, en el que la masa humana que luce el brazalete nazi, no puede permitir que los libres de vacuna circulen entre ellos por causa de esa envidia endémica que forma parte los seres más mediocres.
Debo insistir que un solo individuo ejerciendo su libertad y determinación, delata a millones de reses humanas como cobardes patológicos.
A la chusma, a pesar de que reconoce su propia ignorancia y cobardía, no le gusta que la dejen en evidencia. Que nadie les pueda recordar lo muy bajo que han caído en la cadena trófica.
Quien tiene inquietudes intelectuales y éticas, también es celoso de su libertad; y a menos que su organismo se encuentre comprometido, no sentirá la necesidad de vacunarse y figurar así como nazi colaboracionista.
La Unión Europea y la OMS están trabajando febrilmente para eliminar a los no vacunados, independientemente de si son inmunes. Erradicarlos por el problema que supone en un nazismo la libertad o el libre albedrío.
Los que ostentan con orgullo de ciudadano ejemplar su brazalete nazi o pasaporte covid, que ni por un instante se crean libres con sus jerarcas fascistas: se crearán nuevas infecciones para el mantenimiento y longevidad de los nuevos fascismos y el control ganadero humano. Se les exigirá constantemente test, actas, certificados y declaraciones de estar al corriente de las pautas de vacunación de cada cepa y de cada virus nuevo, que por ley se decretarán con la frecuencia que el nazismo crea oportuna.
Y a cargo de sus jornales y pensiones, se creará el Ministerio de la Vacunación y Salud Colectiva y sus santuarios.
Vacunarán a sus hijos al nacer, cualesquiera que sean las consecuencias que conlleve.
Y no sabrán que cosa les inyectan, ni a ellos ni a sus hijos. Porque es básico saber y es de jardín de infancia, que los dictadores mienten y cometen genocidio constantemente.
Y de la misma forma que les obligan a inyectarse cosas sin saber de qué se trata; les señalarán y acotarán la cantidad exacta de metros cuadrados que el nazismo dicta que precisan como habitantes. Y según su cargo, según su jornal y según su obediencia.
El destino profesional de sus hijos estará marcado por los funcionarios del nazismo y sus ministros. Los padres no decidirán ni orientarán el futuro de sus hijos. No en un país de la UE.
Para entonces no quedará un solo ser humano libre, los habrán matado a todos con hambre, a tiros o con torturas.
Y la especie humana tendrá entonces un valor inferior al de un termitero.
Si han sido capaces los líderes nazis de erradicar cualquier concepto de libertad a un nivel casi planetario, es fácil de ejecutar lo que aquí se enumera. El infantilismo crea una ceguera mala para la propia vida.
En este punto, quien aún no puede ver hacia donde derivan las actuales dictaduras confederadas europeas del coronavirus (las antiguas falsas democracias); se merece incluso diez dosis de vacuna contra la covid en una sala VIP de los ya tan folclóricos vacunódromos nazis.
Respecto a los no vacunados, ya saben que sus oportunidades laborales se encuentran en el robo, el asesinato a sueldo y en el terrorismo; pero ellos ya saben, qué cojones… Adelante con ello.
Es por todo esto que ya ha empezado a ocurrir, que la película V de Vendetta, tenga la gloria y el orgullo de ser una de las películas más censuradas en el decadente universo de las sociedades Covid 19.
Como última reflexión, dentro de los países de la Unión Europea, y en vista de su viraje al fascismo, entre la gran cantidad de bulos que producen al día, he podido intuir que los productores de ciudadanos nazis más potentes son Francia (hace unos meses atrás qué revolucionarios eran y ahora qué cabestros mansos), Reino Unido y Alemania. España es más del folclore propio (del franquismo y el falangismo); pero es una potente productora de ciudadanos fascistas que en nada tiene que envidiar a los que van en cabeza.

En Ripoll, a jueves día quince de julio, del año de la epifanía del nazismo del coronavirus, dos mil veintiuno (Año 1 de la nueva era fascista).

Iconoclasta

La amañada legalidad corrupta de los nuevos fascismos surgidos con el coronavirus, cuyos corruptos jueces son los que le dan el falso sello de legalidad a todo tipo de estafas, crímenes y acosos a la población; esgrime un lema letal, preñado de hipocresía, oportunismo, populismo e infantilismo: “Prevalece el derecho a la vida”. Resulta que la propia salud y la necesidad de moverse con libertad, es veneno.
¿De verdad se ha llegado a este límite de lo dictatorial, corrupto y criminal para acusar a cualquier individuo elegido al azar y condenarlo culpable de atentar contra la vida por respirar? Culpable de vivir.
Y las ratas cobardes encerradas en sus casas royendo sus propios excrementos entre aplausos y lloriqueos.
Solo hay un nombre para esos jueces y gobiernos: Marranos hijos de la gran puta.
Con el “Prevalece el derecho a la vida” han ejecutado a decenas de miles de enfermos, han encarcelado a millones de humanos y han arruinado a otros tantos. Así, genocidamente. Y eso solo en España.
Es una secta fascista golpista que ha cometido crímenes y estafas contra una sociedad indolente, cobarde e intensamente mezquina. La secta fascista del coronavirus, ha dicho que el individuo es un veneno, quiere borregos adocenados. Porque el individuo, es infeccioso, su veneno es el más letal.
Está tan podrido el nuevo y normal gobierno fascista del coronavirus que los jueces esgrimen “Prevalece el derecho a la vida” como un bolígrafo entre sus corruptos dedos con aburrimiento, cómplices impunes del fascismo.
Porque si “Prevalece el derecho a la vida”, se prohibirá el vino, la cerveza y el resto de bebidas alcohólicas que a tantas reses de ganado humano enferman y matan al año. Por el puto y cochino “Prevalece el derecho a la vida”, prohibirán la conducción de vehículos para evitar las muertes. Por el “Prevalece el derecho a la vida” prohibirán los deportes de agua, de saltos, de escalada; para proteger al ganado humano. Por el “Prevalece el derecho a la vida” prohibirán caminar por montañas, para que no se pierdan las reses humanas y caigan por barrancos. Por el “Prevalece el derecho a la vida” prohibirán las manifestaciones, los actos políticos electorales, los conciertos de música, los eventos deportivos, las visitas a los museos, los transportes públicos; porque en el hacinamiento hay peligro de perder la vida.
Y luego, por el “Prevalece el derecho a la vida”, podrán adueñarse de los hijos que ellos consideren que peligran por la ineptitud por la que juzgarán y condenarán a los padres. Porque necesitarán mantener un banco de órganos bien surtido, para ese selecto grupo que decreta los “Prevalece el derecho a la vida”.
Y por “Prevalece el derecho a la vida”, permitirán o no, follar a los monos humanos, a las reses que se gobiernan con “una mano que no tiembla”.
¿Es ahí adonde quieren llegar los bastardos gobiernos neofascistas y normales del coronavirus? ¿A prohibirlo todo, absolutamente todo?
Sí… A eso quieren llegar estos hijos de la gran puta.
Les saldrá mal, les estallará su dictadura en el rostro y se convertirán en muertos y sepultureros. Porque los políticos, los jueces y otras cosas con riqueza y poder, son el reflejo mismo de la sociedad, solo que en un lugar que han obtenido por la suerte de nacer en el momento adecuado y en el seno de una familia del selecto club del poder. Esta chusma no es inteligente, son de la misma calidad mediocre e ignorante que el pueblo que gobiernan. La misma torpeza, la misma cobardía, la misma mezquindad, solo varía su nivel de impunidad.
Hijoputas deficientes mentales…
Nunca en la historia han peligrado tanto y han sido destruidas las más básicas y elementales libertades, con una hipócrita, facilona e idiota coletilla como “Prevalece el derecho a la vida”, es un insulto a cualquier intelecto. No ha existido jamás un golpe de estado a las libertades más básicas; tan brutal como el que comenzó el mes de marzo del 2020 en todo el planeta al mismo tiempo, perfectamente sincronizado.
Tiene que llegar una guerra aniquiladora, devastadora para que les digan a los soldados que “Prevalece el derecho a la vida”.
A ver que dictan los corruptos jueces genocidas, carceleros y envenenadores profesionales.
No solo joden mi libertad, insultan mi inteligencia con su podredumbre.
Mi libertad y salud está por encima de cualquier consideración, de cualquier manada de borregos de dos patas. Mi libertad y yo no matamos a nadie como han matado los fascistas gobiernos y sus jueces hambrientos de carroña. Como los mezquinos cobardes, que han colaborado con tantas muertes cagándose encima de miedo.
Me hierve la sangre esperando la gran ola de violencia que mate y destruya lo podrido, hasta los mismísimos cimientos de estos cochinos fascismos y sus legalidades de estafa global. Que la muerte de millones y millones de humanos (o lo que quiera que sean todos esos mezquinos), sea renovación para nuevas líneas genéticas.
Ya toca, me lo dicen mis cojones plenos de mal semen, con el escroto duro como el cuero.
Es necesaria la guerra, la violencia; la masacre para respirar de nuevo libremente.
Que sea una muerte planetaria.
Está bien, la otra opción (pero ya es una cuestión de azar y por lo tanto mucho menos probable que un gran conflicto bélico mundial) sería que un meteorito colosal impactara contra La Tierra e hiciera con rapidez, lo mismo que aquel (que dicen) extinguió a los dinosaurios.
Lo que sea que tenga que pasar, que ocurra pronto, antes de seis meses; porque necesito que mueran muchos para poder respirar de nuevo.
Mis cojones ya duelen mucho por el esperma ya fermentado de tanto fascismo y persecución.

Iconoclasta

Un gueto cualquiera en el estado fascista español, en cualquiera de sus taifas autonómicas gobernadas por severos caciques.
Son las 21:30 y la calle está desierta, silenciosa, muerta.
Las viviendas nunca han guardado tanto silencio por el temor a la policía y al coronavirus, se diría que alzar demasiado la voz les podría llevar a entrar en tu casa derribando la puerta, a ambos.
En los campos de concentración y en los guetos, el silencio absoluto es cuestión de supervivencia.
Tan solo las amenazantes y tenebrosas patrullas de la policía política del nuevo y normal régimen fascista español del coronavirus, rompen el silencio momentáneamente al pulular a la caza de aquellos quienes intentan salir de la prisión en la que han convertido las viviendas del gueto.
Sin embargo, las calles lucen más brillantes que nunca: han mejorado la iluminación nocturna para evitar sombras que puedan ocultar a los que intentan conseguir unos minutos de libertad. Joderlos como sea es su única misión.
Hay mucha luz para que la policía política del régimen ejecute sus sentencias apoyada por una maligna red de delatores, como en todo régimen oscuro; negro como cruces de la SS.
Los campos de concentración de la España Fascista y sus Taifas Autonómicas gobernadas por feroces caciques, son obscenamente eficaces en quebrantar libertades y derechos.
Aunque las fuerzas fascistas lo tienen fácil para realizar sus acosos, represiones y encarcelamientos; mucho más que en los guetos de Varsovia en la Segunda Guerra Mundial. Los habitantes de un gueto español, con total seguridad respiran con un bozal en el hocico dentro de su propia casa (como en el campo, lejos de cualquier control) y les han educado en el lema: “la libertad es enfermedad”.
Los han amaestrado bien: se sienten protegidos como antaño en aquel longevo fascismo de Franco con el que vivían mejor.
Tras las nueve horas largas (se encierran ellos solos antes de la hora) de prisión nocturna, los habitantes de los campos de concentración españoles volverán a sus trabajos (quienes tengan), encenderán los receptores de televisión o atenderán el teléfono móvil para escuchar los bandos matinales del Nuevo y Normal Régimen Fascista Español del Coronavirus que, como cada mañana les anunciará que durante la noche (a pesar de las calles desiertas y muertas de todos los guetos del reino fascista) el número de contagios ha subido pavorosamente, por lo cual continuarán vigentes las leyes marciales de prisión nocturna y anulado todo derecho fundamental. El bando diario del fascismo se despedirá hasta una nueva emisión con su lema de estado: “La libertad es veneno. Fascismo forever).
Y el adoctrinamiento del miedo en las escuelas de los guetos proseguirá de la mano de maestros afectos al régimen, de esos que creen con fe ciega que podrían morir si al caminar por la calle, se les desprende del morro el bozal (aunque en su ingenuidad, le llaman mascarilla).
Maquiavelo debería leer esto, eyacularía en el tercer párrafo.
–¡Shh…! ¡Silencio, la bofia se aproxima!
(Extracto de “Las noches en el gueto”, diario de Iconoclasta Frank)

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.