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Ya quedó atrás el Año Español de la Rata que decretó el nuevo y normal fascismo español del coronavirus (siguiendo las directrices de los dirigentes chinos de la dictadura comunista con su calendario de animales) con la cárcel para todos los ciudadanos, la imposición de toques de queda marciales vitalicios y el uso de la mascarilla para mantener a sus cabestros callados y dóciles. Aquel año de los cobardes que aplaudían cagados de miedo, absolutamente inmovilizados por su indignidad y el fascismo que surgió feroz.
Hay que aclarar que España, como es un país pobre, los animales que usará para nombrar los años serán de segunda categoría (nada de tigres, leones o tiburones) como: rata, medusa, murciélago, musaraña, topo, cucaracha, gusano, caracol, mejillón, berberecho, sardina y pescaíto frito.
Bueno, pues con el nuevo año ya se puede apreciar en la nueva, normal y fascista España y sus colonias o taifas del coronavirus, un notable incremento de una adolescencia maricona y mezquina que ha absorbido con éxito la cobardía y servilismo de sus progenitores. Y de su gobierno, por supuesto.
Los adolescentes españoles del rango de los 12 a los 17 años, ya son en su inmensa mayoría unos cabestros de cuidado que, a cada minuto comprueban con gesto neurótico que su bozal esté correctamente adherido al hocico. Incluso corren y van en bici tragándose su propia mierda con el orgullo que siente todo esclavo de hacer bien la tarea ante su amo.
Tanto es así, que la policía se ha relajado en sus abusos y acosos, aunque nunca hay que fiarse de ellos, si les faltara una mañana azúcar en el café, podrían pegarte un tiro en la nuca y follarse a tu hija adolescente y cabestra.
La infancia que anda por debajo de los doce años, aún parece tener cierta independencia y rebeldía a usar el bozal y caminar con la cabeza gacha y atemorizada, la típica pose oficial española.
Pero como en las zonas rurales se da más la cobardía por el efecto de una natural y acusada endogamia, es de suponer que en estos lugares los menores de doce años, sean en los próximos meses las primeras generaciones infantiles cabestras, amaneradas y plenamente integradas en el nuevo y normal fascismo español de la covid 19 (como ellos por una cuestión de ternura prefieren llamar al coronavirus, que se lee demasiado agresivo en su universo cobarde) adoptando así esa pose ya tan típicamente española de cobardía y mezquindad.
Me he cruzado ya con algunas adolescentes de entre 14 y 16 años, que al darse cuenta de que YO NO llevaba un bozal en el hocico, se han puesto evidentemente nerviosas e incluso gemían con miedo (como vírgenes en su descorche) buscando con paranoia la dirección más apropiada para alejarse de mí, como si el bozal estampado y guay que lucían no fuera suficiente para darles confianza en la mierda de aire que respiran.
La verdad es que me encanta, me hacen sentir poderoso los cobardes. Es satisfactorio y me envanece pasear por las calles del nuevo y normal fascismo español del coronavirus, sin bozal mostrando así lo muy hombre y macho que soy.
Me pregunto, si estas nuevas camadas de adolescentes cobardes sabrán encontrar y usar sus genitales de forma instintiva para follar, o de lo contrario, las escuelas deberán contratar a criadores de cerdos para educarlos en la metodología del joder y su reproducción con amenas clases prácticas. O si al igual que sus padres, acudirán a protestas contra el gobierno por alguna medida económica que los jode; con el bozal que se les ha impuesto y que sin embargo, lucen con obediencia y fe incondicional en sus amos, a los que mariconamente abuchean y gritan venialmente ya que no hay cojones ni ovarios para ir más allá.
Por último, desearos a todos una mierda de felicidad y que les den por culo a los serviles con una caña rota en este Nuevo Normal y Fascista Año Español de la Medusa.
Y ya sabéis ¿eh? En este Nuevo Normal y Fascista Año Español de la Medusa, los que no se hayan vacunado, serán obligados a llevar por la vía pública un manguito en el brazo con la estrella de David.
Y un último apunte: Europa está muerta, se ha inmovilizado cobardemente por una gripe y ha cometido genocidio contra su propia población. Europa es pura decadencia, vieja, asustada y endogámica; pero España en esta ocasión va en cabeza, su sociedad ya es pura putrefacción.

Sobre el 1700, el poeta inglés G.K. Chesterton, reflexionó sobre la mezquindad con estos versos:
“Y el cristiano mata al cristiano en una
estrecha y polvorienta habitación,
y el cristiano teme a Cristo, que lo mira
con rostro terrible”.

Solo lo mira ¿por qué no lo decapita? ¿por qué no le arranca el corazón Cristo que puede?
Je ne sais pas, merde…
Pace voua, morti nostri (Descansad en paz, muertos nuestros).

Iconoclasta

El nuevo y normal fascismo español del coronavirus ha hecho retroceder social y económicamente a su población a las décadas franquistas del siglo pasado.
Como resultado de su asfixiante represión, ha resurgido una especie mezquina de la que muchos de sus especímenes quedaron impunes de sus actos de envidia que, causaron encarcelamiento, tortura, muerte y un expolio de bienes del que se vieron beneficiados en la dictadura franquista.
Colaboracionistas que denunciaban a sus vecinos por una razón de envidia y ambición eran premiados por el régimen franquista con una caricia en la cabeza o bien con parte del botín que la piara formada por Franco y sus secuaces, robaban sin ningún pudor. Con alegría.
Esos informantes, chivatos, confidentes y mierdas más; los que por envidia llevaban a la prisión, tortura e incluso a sellar la pena de muerte para sus vecinos (España está plagada de barrios, pueblos y ciudades donde viven sus descendientes que eran legión) son los que se asoman a las ventanas corriendo un poco las cortinas, para denunciar a gente que usa su libertad y recibir, como con Franco, las caricias; ya sea de los perros policía o de sus amos los fascistas normales españoles del coronavirus que llevan a cabo la gran estafa social y económica.
El fascismo español ha dedicado grandes titulares a denunciar que la juventud ha propagado el coronavirus, y el resto de la población se lo cree. España está llena de mierdas analfabetas, de auténticos pedazos de mierda, sean machos o hembras.
En España, el analfabetismo de la síntesis y la comprensión lectora, ha llevado a millones de personas a creer que arruinándose, empobreciendo su salud y humillando su libertad; conseguirán que el virus se marche al espacio exterior en busca de otros cuerpos que invadir.
Y el nuevo fascismo normal español del coronavirus, ha comprado toda la prensa posible y convertido a todos los periódicos españoles o agencias informativas, en la Hoja del Lunes del franquismo.
La Hoja del Lunes, era un diario publicado por el régimen franquista exclusivamente los lunes, ya que los censores no trabajaban en fin de semana (era pecado y estaba prohibido trabajar en domingo) y los periódicos por ello, no podían publicar en lunes.
Era por gente como aquellos mierdas confidentes, que los crímenes del fascismo se extendieron durante casi medio siglo en el tiempo. Los mismos que ahora lamen los genitales de las fuerzas del orden púbico para ganarse algún favor o sacar a pasear a su puto perro un par de veces más al día durante el encarcelamiento que imponen los caudillos Sánchez e Iglesias por su necesidad de enfermar y arruinar a la población para sacar más dinero de los fondos de la Unión Europea por esa gripe llamada coronavirus.
Cuando murió el cerdo (Franco) aquellos mezquinos confidentes (y aún vivos unos cuantos), lloraron porque no sabían que hacer sin aquel mierda en el poder.
Y en aquel instante se encuentra ahora España, sin necesidad aún de torturas (aunque nunca se sabe, mantienen un férreo control de la prensa y ahora quieren, al igual que sus amos chinos, controlar internet) y fusilamientos. En ese instante de una libertad robada y estafada hasta la pobreza y la enfermedad, con el tácito beneplácito de una población cobarde, decadente y degenerada en su endogamia.
El nuevo y normal fascismo español condena la violencia. Necesita para ejercer su estafa y prolongar su tiranía durante años, que los cabestros habitantes sean sumisos; aduciendo que si obedecen, les salvarán la vida.
Lo gracioso es que los están matando, están cometiendo genocidio con gente verdaderamente enferma a la que han negado sus tratamientos vitales.
Pero como el fascismo no se alimenta precisamente de inteligencia, se equivocan. Franco consiguió dominar a millones de españoles tras exterminar a más gente que la peste.
La guerra en sí no fue larga. Lo que se prolongó fue el sistemático asesinato de todo sospechoso de no ser afín al régimen; solo así se consigue implantar el terror en la población, para su obediencia y control. Franco y sus secuaces dedicaban meses a la depuración de todo pueblo o ciudad a la que llegaban las tropas; que no avanzaban hasta haber matado todo lo que debían.
El nuevo y normal fascismo español, si quiere durar como Franco, va a tener que masacrar a mucha gente para seguir en el poder. No lo ha hecho.
Y ahí radica la equivocación: la violencia es tan necesaria como inevitable para ganar una libertad robada. Y por lo tanto, el fascismo durante un tiempo va a perder mucho dinero que ha robado para atajarla.
Hay una violencia para agredir y otra para defender; pero tras una sola batalla de la guerra por la libertad, solo existe la violencia agresora.
Los cuchillos no solo sirven para cortar bistecs y embutidos, son igualmente útiles para cortar carne humana; un bate de béisbol, además de golpear una pelota, sirve para romper huesos. El fuego no solo sirve para cocinar y tener calor en invierno, también sirve para incinerar a los hijos de puta.
Quiero decir, que no es suficiente para evitar la violencia, la prohibición de la posesión de armas de fuego; es algo ya experimentado.
Afortunadamente, vivimos rodeados de objetos que pueden herir, matar, defender nuestra libertad y dignidad, etc…
Objetos con los que se puede defender el simple derecho a caminar por donde y cuando quieras.
Muchos cobardes morirán por inanición y debilidad orgánica que causa el nuevo y normal fascismo español del coronavirus.
Y unos pocos vivirán lo suficiente para intentar devolver el mal que se les ha hecho.
Mientras tanto, aquellos serenos (vigilantes nocturnos del franquismo que disponían de las llaves de las porterías de los barrios que rondaban para controlar quien salía, quien entraba; e interrogar a donde iba y de donde venía la gente cuando comenzaba a la noche el toque de queda eterno, de las 22:00 a las 06:00, y que se prolongó durante décadas) ya vuelven a arrastrarse por las calles como peligrosas alimañas a las que no les importa matar o asfixiar a nadie.
Bienvenidos de nuevo al siglo pasado de una España enferma y mezquina.
Y no es una broma, la dictadura franquista ha sido la más larga y sangrienta de la historia, tienen ese honor los españoles. Y ahora llega otra mierda igual.

Iconoclasta

Esta noche de nuevo se celebrará la verbena de San Juan: petardos, hogueras, bailes y embriaguez.
Los más afortunados o con más dinero para gastar, una mamada o un mal polvo en el coche.
Bueno, lo de la embriaguez es cotidiano.
Se celebra el solsticio de verano, una fiesta pagana que la iglesia católica enmascaró con la onomástica de San Juan. No importa, sea cual sea el origen de la celebración, festejar con fuego y pirotecnia es bueno.
Hay una violencia obvia en las hogueras y petardos.
Un deseo de reventar con pólvora e incinerar lo cotidiano, lo esclavizador.
Al menos para mí, que no creo en paganías ni santerías.
Las verbenas de fuego son las válvulas de seguridad programadas por los gobiernos desde el primer contrato social de la historia: “Tú me pagas una parte importante de lo que ganes y yo te administro, te rijo, te dejo vivir y te protejo”.
Solo se cumple la primera parte del contrato la que hace mención al pago del jerarca de turno. Todo lo demás es mentira, robo y abuso.
Tiene sentido que los que pagan sientan necesidad de hacer arder y explotar todo lo que se les permita una noche al año.
Los antiguos paganos celebraban y daban las gracias a sus dioses estivales, una forma de conducir el malestar de la frustración y el robo de los frutos del trabajo hacia lo divino.
Lo cierto es que la verbena tiene su esencia en la violencia, en su control. Aunque dado el declive de la especie humana, se ha convertido en una celebración infantil y pueril; porque los esclavos no son conscientes de serlo.
Por ello, o se regala a la chusma unas horas anuales para ejercer una metafórica y controlada violencia, o los jerarcas corren el riesgo de perder sus riquezas y la vida.
Sean católicas o paganas, las verbenas tienen el único fin de proteger la estabilidad del poder: los amos dan permiso a los perros para que salgan a cagar y mear.
Hay que dar salida toda esa presión de la mediocre vida de los trabajadores.
El fuego no purifica nada, solo quema, carboniza en las hogueras verbeneras las frustraciones de los humanos convertidos en vacas y borregos. Lo de la purificación es un cuento infantil y sentimentaloide de los estafadores que gobiernan.
No me dejaron siempre; pero yo quería quemar los libros del colegio, de esa prisión a la que me obligaban a ir todos los días. La verbena marcaba el fin del curso, de los profesores malos y aburridos. Del hastío de estar siempre amenazado en clase: no hables, no te muevas, pide permiso para ir a mear. Amenazas y castigos.
Me gustaría volver al pasado siendo hombre y decirle a un profesor: “Castígame, cabrón”.
Sin los petardos y sus violentas y expansivas explosiones, con toda probabilidad me hubiera convertido en un asesino. Cada petardo que hacía -y aún hoy- hago explotar, imaginaba que era una bomba que les arrancaba la cabeza a aquellos malos profesores, rectos, severos y aburridos como una mierda al sol. Una bomba que hacía explotar en mil pedazos el puto colegio.
Nunca se me ocurrió pensar en Juan o en el dios sol de mierda.
En las hogueras metíamos botellas de vidrio, uralita, petardos sin mecha, pilas… Todo aquello que pudiera explotar y lanzar metralla.
Todas aquellas explosiones que a medida que crecía se hacían más violentas y peligrosas cada año, tenían el único fin de reventar en mil pedazos todo cuanto pudiera de aquella infancia y adolescencia mierdosa del oscurantismo escolar.
Enciendo la mecha de un petardo y sigo pensando en lo bueno que sería meterlo en la boca de alguien de quien se lo merece y lanzar su cadáver al fuego incinerador.
Solo hay algo incruento y dulce en la verbena de San Juan: la coca.
Por lo demás, no encuentro ningún tipo de alegría en ella, solo un rencor viejo como yo mismo.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Escuchar un discurso del Caudillo del Régimen Español, el generalísimo Sánchez, es tan aburrido como lo era soportar las largas peroratas de Fidel Castro. Ambos tienen en común que sus discursos son pura masturbación; y como ningún camello se ve su propia giba creen ser la hostia puta de la retórica, unos escritores natos (a sabiendas de que los discursos los escriben sus respectivos jefes de propaganda doctrinal).
Pues no hace mucho, el Caudillo español habló de la desescalada del estado de alarma y encarcelamiento ciudadano por coronavirus (desescalada es un eufemismo torpe por devolver las libertades que robó y usurpó a los ciudadanos españoles con el pretexto cobarde de la epidemia).
De esa basura de la “desescalada” dijo literalmente: “Será gradual. ¿Y qué quiere decir gradual? Que se hará poco a poco por etapas. Y será asimétrica. ¿Qué quiere decir asimétrica? Que no será igual en todas las comunidades.”
Es real, es literal. YO lo escuché en el mismo instante en el que soltó su lección de vocabulario for dummys.
Ocurrió que “gradual” y “asimétrica” eran términos que acababa de aprender hacía unas horas y estaba impaciente por lucir sus recientes conocimientos ante los españoletos.
Y como el idiota piensa que todos lo son, creyó acertado dar su lección semanal de Barrio Sésamo con estas dos palabras.
Hay que señalar que el Régimen Español, en sus lecciones de Barrio Sésamo, suele cantar habitualmente la canción del cinco de Barrio Sésamo versión infantil: Uno, dos, tres, cuatro y cinco, las abejas trabajan con mucho ahínco.
Sin embargo, hay en el Régimen Español una frecuencia oculta en sus discursos; la versión adulta que jamás se emitiría en Barrio Sésamo: Uno, dos, tres, cuatro y cinco, en el culo te la hinco. El mantra que el Caudillo canta para sus adentros mientras se hace la paja en público (declama su discursito).
Los países europeos con cierto y engañoso nivel “democrático” (el coronavirus ha tirado por tierra a todas las democracias y el respeto que se tenían a si mismas como formas de gobierno), gracias al Caudillo Sánchez están convencidos de que España es el cotolengo europeo y africano; el asilo adonde van a parar todos los tontos de los dos continentes.
Vamos, como un campo de refugiados para imbéciles
Es normal que España sea un país cobarde, va de la mano de la ignorancia y la dejadez, abulia, vagancia, desidia o pereza (toma vocabulario)
(Foto de un episodio de Barrio Sésamo y el gag habitual de Epi y Blas)

Iconoclasta

Es imposible de soportar si tienes un mínimo de inteligencia y criterio propio.
Es increíble ver las noticias en la televisión. Su nivel de adoctrinamiento y prostitución al Régimen Español al emitir sin tregua y enmascarados de bondad y buenismo, los grandes abusos, acosos y corrupción en la crisis del coronavirus.
Que nadie se pierda las telementiras, son una auténtica diarrea mental.
O cualquier artículo de la prensa española, que esos sí que se han prostituido bien al Régimen Español junto con las grandes empresas alimentarias. Aquel famoso periódico del franquismo, la Hoja del Lunes, comparada con los principales periódicos actuales, parece un panfleto comunista.
Es absolutamente asfixiante para cualquier persona con una inteligencia decente, leer la prensa escrita y su colaboracionismo con el fascismo español. El adoctrinamiento de obediencia y bondad del Régimen Español, causa vergüenza ajena por su burdo y torpe paternalismo y buenismo; que se convierten ambos en un burdo descaro que hacer reír a cualquier país demócrata del mundo.
Todo son grandes ventajas para los que han perdido su puesto de trabajo porque así son conscientes de que también sirven (si encuentran otro trabajo) para fabricar mascarillas y embolsar guantes en cualquier fábrica cutre y pirata. Según las televisiones del gobierno del Régimen Español, es puro enriquecimiento personal. Y sonríen como repugnantes beatos cuando los presentadores recitan la bazofia.
Y para los que están “confinados” (la gran mentira de la represión dictatorial del Régimen Español, ya que es la represión más obsesiva y paranoica desde que el marrano de Franco murió), no hay día sin aplausos para sus carceleros y acosadores. No hay día en el que no les digan, que lo peor está por llegar, que cuando les den permiso para salir con libertad de sus casas, comerán mierda; pero que con los años conseguirán superarlo si venden a sus hijos desnudos a empresas de pornografía en internet.
O cuando los presentadores babean pestañeando al cantar las excelencias de los menús de caridad para los nuevos indigentes del coronavirus; que el Gran Régimen Español que cuida de todos ellos, ofrece con celeridad y palabras amables, aunque detrás de la cámara atizan con una porra de madera y extienden multas a cuatro manos.
La farisea democracia del Régimen Español es el más grande insulto a la dignidad y a la inteligencia. El adoctrinamiento ha superado con mucho al fascismo del comunismo soviético. De largo.
No jodas, qué asco.
Si a la mañana enciendes la tele, ve con cuidado, te puede salir la presentadora-hiena contando alguna historia conmovedora y riendo con trozos de carne podrida entre los dientes.
Es lo más bajo que he visto en mi vida.

Iconoclasta

Crónica eterna e inmutable en el tiempo.
(Léase cada año sin perder actualidad)

Es un día especialmente molesto y peligroso.
Molesto porque quien no lee ni media página de literatura en todo el año, se convierte en un ávido lector y un intelectual radical en este día. Y son miles los que forman muralla ante los puestos de venta para comprar absolutamente nada e imposibilitar ver las portadas de los libros malos, vulgares y baratos que se venden hoy a precio de plata de ley con un cuantioso descuento mentiroso.
Peligroso porque los vendedores de rosas payos y gitanos, los estudiantes de escuelas e institutos y los mendigos te obligan con la hostilidad de una sonrisa paranoide y feliz a que compres una rosa, con la amenaza implícita en la mirada que dice: si no me la compras te meto el tallo espinoso en el culo con la bandera catalana y la espiga de trigo que decora la rosa incluidas
Rosas que cuestan como poco siete veces más que en cualquier otro día.
En lo que a mí respecta, no me molesta porque compro libros durante todo el año, no espero a fechas de casposas tradiciones mercantiles y por lo tanto no pierdo mi precioso tiempo delante de puestos llenos de culos que esconden libros. Cuando se retiren todos esos saldos de libros de Sant Jordi, dentro de dos o tres meses, compraré alguno que tengo en mente.
Y no tengo miedo a los injertos florales anales porque mi culo es hermético y de una sola vía: de salida. Hasta tal punto, que de pequeñito me tenían que administrar los supositorios por vía oral con un tenedorcito de postre.
Es decir, soy 100% macho.

Iconoclasta

No soporto a ningún político sea de la secta que sea, aunque al final todos son fariseos.
No importa si están libres, encarcelados, torturados o ejecutados. Los odio de una forma vehemente, con saña.
En este momento no podría mencionar un político muerto; me es indiferente la muerte de cualquier individuo de esta especie. Sinceramente, cuando uno muere si me lleva a algo es al optimismo: uno menos.
No me voy a arrodillar para hacerle una mamada al hijoputa que me ha jodido toda la vida, al que me ha querido hundir aún más cuando he estado mal y al que piensa dañarme y robarme próximamente.
Mira, el mejor político es el muerto, porque se escriben numerosas hagiografías de él (mentiras glorificantes, literatura para subnormales) y así pasa a ser una especie de santo o mártir en el imaginario de la chusma.
Un político que sufre o muere, jamás compensará el daño y el robo cometidos desde que nací (porque me importa el rabo de la vaca lo que ocurrió antes de mi existencia).
Han intentado acabar conmigo desde que nací (políticos y sus instrumentos de poder): exijo que mueran a cientos, incluso su descendencia.
El político va contra mi libertad, mi trabajo e insulta de una forma continua mi inteligencia: que muera será motivo para que yo pueda aspirar una bocanada de aire más sano.
Pero la verdad es que cuando uno muere, me importa tan poco que ni siquiera me acuerdo de sonreír.
La peña que se manifiesta por ellos y los aprecia, padece de ese taedium vitae tan propio de los indolentes de la clase alta de la Roma clásica. El rebaño bosteza y se asusta al ritmo de sus amos, los políticos.
El político se merece la muerte como pago al mal que me ha hecho, la libertad robada y la humillación de haber nacido en el repugnante momento y lugar que han creado y perpetúan.
Si Kennedy (el que se follaba a la Marilyn Monroe) hubiera sido asesinado en este tiempo, con toda la mediática comunicación y redes sociales que hoy existen, hubiera escrito: “Joder… ¿Por qué coño no mataron antes de nacer al putañero? Me duele la cabeza, callad ya hijos de puta”.
¿Políticos muertos? Sí gracias.
Es un sueño (no puede hacer daño) y un buen, justo y honrado lema.
Los hay que aman y los hay como yo: odiadores profesionales.
¿Verdad que es hermosa esta diversidad social de mierda?
Si yo tengo que tragar, que traguen otros también. La democracia es muy puta.
Mierda para dios y para ellos (políticos).

Iconoclasta

“Lunes antes de almorzar una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que planchar. Así planchaba, así, así… Así planchaba, así, así… Así planchaba, así, así… Así planchaba que yo la vi”.
Cantaba Fofó a los niñas y niños.
Y así todos los putos días de la semana: barrer, limpiar, coser, cocinar…
Pobrecita…
Era una de las canciones de mi juventud que recuerdo con cierta tristeza, me gustaba mucho a pesar de mi avanzada edad (9 años), me parecía la historia de una niña mártir.
Unos tachan la canción de sexista, gente que no entiende nada, que busca la miseria como los buitres en las entrañas de los cadáveres sin tener cerebro para elegir la mierda que come. Dicen los descerebrados que la canción era un panfleto para que las niñas se dedicaran a la casa y poco más.
Quieren ser tan críticos… Y con tan poco cerebro solo son patéticos.
Gentuza sin sensibilidad…
La puta verdad, es que unos payasos en la tele, con toda naturalidad, pusieron de manifiesto con sensibilidad y ternura, la pesada losa de esclavitud y mediocridad a la que estaban condenadas las mujeres por tradición.
Nadie me hizo pensar a aquella edad con tanta claridad e identificar así una lacra como la que aquella canción ponía de manifiesto. Y con más mérito porque eran tiempos en los que el trozo de mierda que era Franco y sus secuaces, aún tenían secuestrada la inteligencia y la libertad en España.
Hoy día la inteligencia no está secuestrada, simplemente no existe a nivel global.
La canción no exalta que la mujer deba dedicarse a las tareas domésticas. Lo critica de forma dulce, con una canción infantil. Infinitamente sutil en tiempos de mierda e ignorancia.
Una canción para que los niños sintieran esa amarga musicalidad.
Mientras los niños juegan, la niña se pudría de asco…
“Domingo antes de almorzar, una niña fue a jugar; pero no pudo jugar porque tenía que rezar. Así rezaba, así así… Así rezaba, así… así. A sí rezaba, así, así… A sí rezaba que yo la vi”.
Yo pensaba que el domingo realmente no rezaba, solo moría de hastío y cansancio.
“Pero no pudo jugar, pero no pudo jugar, pero no pudo jugar, pero no pudo jugar…”.
¿Dónde está el sexismo en esta continua letanía de imposibilidad, idiotas?
Me parecía triste, un asomo de depresión.
De una sensibilidad exquisita, casi lorquiana.
Un beso a la niña muerta que no pudo jugar; pero que supimos de su existencia con cierta triste ternura.

 

ic666 firma

Iconoclasta

El fracaso de la 2ª República Española

Se ha escrito demasiado de este asunto, lo malo es que estos escritores suelen creer en la política y con una increíble ingenuidad aceptan, transcriben, razonan y disculpan los datos acumulados en las hemerotecas y documentación oficial de ese período. Todos vienen a decir lo mismo, desde su simpatía teñida hacia la izquierda, la derecha, el catolicismo o el ateísmo.
Cuando no caen en la hagiografía, pretenden ser cuidadosos para no parecer radicales a unos y a otros bandos.
El peor delito de un escritor es ser ambiguo, porque la ambigüedad va en contra de la claridad del mensaje que un medio escrito debe ofrecer. La ambigüedad ya tiene su propio medio que es la retórica, sobre todo la discursiva.
Lea lo que lea sobre la república y la guerra civil, la sensación que siento, es que me sumerjo en una penumbra que no dice nada y ofende mi inteligencia: tantas palabras escritas para decir nada, es una tomadura de pelo.
Cuando leo libros y artículos referentes a la 2ª República Española, debo detenerme, no dejarme engañar por las supuestas estrategias que los sesudos historiadores y politólogos desean destacar y explicar para alardear de un profundo conocimiento.
Debo dejar de leer para escuchar a mi propio pensamiento y sacar la auténtica razón de ese fracaso de gobierno y la guerra que acabó con él.
Y entonces, todo es más sencillo y razonable: a veces es necesaria la amputación y otras veces, sacrificar al animal que padece sin esperanza de vida, sea racional o irracional.
España por aquel entonces (1931-1939), era un organismo podrido hasta la médula por la metástasis de un cáncer que dejó el rey Alfonso XIII y su lacayo y ahijado José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange Española, que quiso eternizar la miseria con cruces y yugos en la clase campesina del sur.
Por mucho que pese reconocerlo, el aborto que era Franco no acabó con la 2ª República Española.
Franco fue la consecuencia, el germen infeccioso de una sociedad caótica, sin gobierno ni leyes que paliaran el hambre y la desmesurada ambición de la burguesía catalana, los amos de los esclavos mineros y fundiciones del País Vasco, los señoritos latifundistas del sur, los falangistas que eran los burgueses de Castilla y así un listado que llenaría varias páginas.
La república fue destruida por la negligencia e ingenuidad de unos políticos burgueses, tan bien acomodados, como lejanos del hambre que padecían obreros y campesinos en toda España.
Solo en casos excepcionales, cuando había asesinatos de funcionarios policiales o militares, miraban a los pobres con sorpresa; no se habían dado cuenta de que en su país de mierda había esclavitud y muerte por hambre.
E inadvertidas también pasaban las muertes de niños y hombres esclavizados en las empresas textiles catalanas.
Cataluña siempre ha sabido llevar con secretismo el abuso de su burguesía fascista contra sus trabajadores.
La gente pasaba hambre y moría por ello. Esclavos en el norte y en el sur.
Entiendo que antes que morir de hambre, hay que robar o matar (yo lo haría). Es una ley básica de la dignidad, la supervivencia no está sujeta a ninguna ley o moral.
La negligencia y dejadez de presidentes y jefes de gobierno de la 2ª República permitió que creciera el hongo infecto del patriotismo militar. Alimentándose de él, un corrupto oficial que compró con el dinero que robaba de los presupuestos de dotaciones militares en Marruecos, el cargo de general (como tantos otros); engordó como el gusano de la putrefacción que se alimentaba de mierda: Franco.
El ejército español en África era un auténtico gobierno militar de corruptos, y además obvios y visibles. No era una sociedad secreta, ni por asomo.
Los anarquistas esnobistas tiroteándose en las calles contra los falangistas hipercatólicos y recalcitrantes
Los sindicatos eran una nulidad absoluta en el aspecto laboral y constituían una mafia que cobraba protección a los obreros. No hacían absolutamente nada por ellos.
Y en el parlamento español, no se hacía otra cosa que tertulias de taberna lujosa y peleas de burócratas por conseguir un cargo público de importancia. Las discusiones en las cortes eran solo un pedante concurso del ingenio y la retórica de esos niños mimados que eran los políticos de la 2ª República. Un alarde banal e injustificado en un país que se había ido hace años a la mierda.
Todo ello bien entrado el siglo XX, cuando en el Reino Unido ya había un potente sindicato que defendía (o lo intentaba) a los mineros, por ejemplo.
España era una aldea atroz, el hecho de que se dijera en Europa que África se encontraba tras los Pirineos, no era un chiste.
Semejante caos había creado un gobierno y una sociedad irrecuperable.
Debía destruirse completamente el país y volver a empezar de nuevo.
Es lo que ocurrió con el peor individuo que existía: Franco.
Ya no hubo libertad de expresión, ni tregua en los asesinatos y torturas diarias del régimen franquista, hasta que ETA en 1973 salvó a España de ese goteo de asesinatos y abusos matando al sucesor de Franco: Carrero Blanco.
Tantos años perdidos hasta entonces y cuántos borregos domados y condicionados a la férrea moralina del marrano generalísimo, germen desasosegadoramente longevo de la podredumbre de una sociedad.
No se puede olvidar que gracias a lo que hoy es una organización mafioso-terrorista, en su día abrió el paso al espejismo de la libertad que, en segundos, degeneró en democracia.
Porque al fin y al cabo, la democracia no tiene nada de libertad ni justicia. Simplemente es una metodología de gobierno, en el que la represión hacia el pueblo se lleva a cabo por medios electorales haciendo así responsables a los votantes de las malas actuaciones de los políticos que han elegido. Eso sumado a una tasa de impuestos que culmina con una declaración de renta anual, es la forma más sombría del poder.
Una forma de control copiada de la burocracia soviética, con la que se atemoriza a la clase obrera con fuertes multas y penalizaciones, creando una angustiosa sensación de control total en el núcleo mismo de las familias.
Por medio de los impuestos, con algo aparentemente tan banal, las democracias ejercen la total e íntima represión en los ciudadanos, tan profunda, que se mete en sus hogares como un miembro más de la familia.
Siempre es mejor esto que un general salido de la mierda, tome el mando y asesine indiscriminadamente y con el apoyo de la Iglesia, a todos aquellos que no le gusten, según su humor, según la cantidad de azúcar en su café de mierda, si ha follado o no, etcétera…
En cuestiones políticas y sociales, solo se puede optar por lo malo o lo menos malo, porque no hay nada bueno.
Lo único en común que hay entre aquellos tiempos de caos, y los de acomodada ingenuidad actuales; es el ejército.
Sea cual sea el país, existe el ejército para proceder a la destrucción de lo que está podrido. Al igual que los curas, los militares son una institución absolutamente dogmatizada hacia el amor a la patria y no les cuesta una mierda declararse protectores de la nación, sea cual sea.
Es necesario afirmar esto, porque hay muchos que piensan con su teléfono móvil en la mano, que en estos tiempos no puede haber una guerra.
Bueno, Santa Claus entrará pronto en sus casas, seguro.

 

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Iconoclasta

 

 

El moderno oscurantismo

Desde el momento en el que un ignorante aprendió a escribir su ignorancia y ambición enfermiza con tinta en un papel, nació la política.
Y los que veían aquellos símbolos escritos, debían pensar: es magia.
Y se postraron ante los genitales de aquel señor tan listo.
El tiempo perfecciona el engaño hasta convertirlo en dogma, verdad y al final: ley.
Una mentira o una ignorancia pronunciada mil veces, se convierte en ley.
Los códigos penales, la biblia, el corán, la torá… Todos esos libros sagrados eran las herramientas básicas para la propagación del oscurantismo.
Solo que no son llamativos para el actual gusto de la chusma y son lentos transmitiendo su mensaje de dependencia y obediencia ciega.
Ahora se ha conseguido repetir las mentiras mil veces en muy pocos segundos. Es lo que tiene la informática y la tecnología.
Los actuales presidentes, jueces y magistrados son los sucesores de aquellos ociosos y bien acomodados borrachos que sabían escribir su nombre con suficiente legibilidad, creando así los primeros documentos para mantener a la chusma o pueblo bajo control económico y social. Los de ahora publican un tuiter de mierda, que no dice nada y la peña se vuelve loca retuiteando lo que no entiende. O dando un “me gusta” en el feisbuc, porque hay muchos que lo hacen.
Ahora es internet la que salvaguarda el mismo oscurantismo creando desinformación y mentiras que la chusma sin ningún criterio, ni tipo de análisis medianamente inteligente, asume como verdades y por tanto leyes.
Los bulos (noticias falsas o amañadas según el interés de quien las propaga, siempre alguien con mucho poder) de internet, esos que llaman virales, son asumidos como verdades por la chusma que se cree todo lo que ve en una pantalla.
Hay miles de videos en la red que instruyen para que seas feliz con tu mierda de vida, que lo que importa es la felicidad interior (¿será eso que mana del coño o el pene en forma de blanquecino maná?). Hay tanto consuelo espiritual hoy día que dan ganas de meterse los dedos en la boca y vomitar el veneno.
Un pueblo ignorante era una fuente inagotable de dinero y mujeres a las que someter a pernada.
No ha variado en absoluto, solo que se ha optimizado el engaño porque los hay que ya saben leer e incluso entienden (de una forma primitiva) algo de eso que descifran. En el tercer mundo, cualquier ignorante peón especialista de una fábrica de automóviles, puede conseguir una mamada de una putilla por tan solo dejarla subir en un coche llamativo. El estúpido obrero se siente potentado y se conforma. Y el que está en el poder se conforma con vampirizar su vida y economía .
Se permite que la chusma tenga sus momentos “prohibidos” para que se sientan transgresores y por tanto, sufran el espejismo de ser libres.
De ahí que la droga no se legalice: es un válvula de escape controlada por el poder para aliviar ciertas presiones.
Y el dinero del “perico” que recogen esos ilustres próceres siempre va bien para comprar ciertas posesiones como grandes casas, coches y humanos para las tareas domésticas y del follar.
Pongamos que mientras un papá abraza a su hijo con cariño y lo instruye sobre la felicidad y la grandeza de su planeta, y con ello el orgullo de ser humano, todo ello frente a un paisaje de impactante belleza; el juez o el político sodomiza a la madre que grita verdaderas obscenidades tras toda esa sensibilidad de teatro pueril.
Las redes sociales han conseguido ocultar los gritos y blasfemias de placer de papá y mamá violados, con una andanada aburrida de mensajes de superación y consuelo barato.
En fin, más de lo mismo, los esclavos han cambiado el uniforme a lo largo del tiempo y los repulsivos jueces y políticos siguen haciendo lo que sus decadentes, ociosos y borrachos antecesores hacían con los palurdos aldeanos.
El oscurantismo, la inmersión del pueblo en la ignorancia de forma sistemática y doctrinal, se propagaba hasta hace unos años por medio de los programas de televisión a horas determinadas; ahora, gracias a internet y la tecnología de consumo, está presente las veinticuatro horas del día en el bolsillo de cada borrego.
Bueno, es una simbiosis donde el esclavo vive bien (no importa el espejismo) y su amo, mejor. Los dos contentos.
Y yo deseando que ocurra alguna catástrofe a nivel planetario, sinceramente.

 

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