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Siempre vi algo venenoso en el actual Caudillo Español Sánchez.
Antes de que llegara a ser presidente era ya un ser mezquino, amargado porque no consiguió ser presidente de España, no le votaron lo suficiente. Tanto es así, que cuando llegó a tomar el poder de España con la complicidad de gente tan mala como él, lloró emocionado y se abrazó en un homosexual abrazo con su cómplice, en directo delante de las cámaras de televisión, sin pudor.
Pensé ante aquella muestra de ruindad que no podría haber ocurrido peor acto.
Tiene esa mirada venenosa, esa sonrisa de tiburón, ese ademán propio de un estafador profesional con complejo napoleónico; como un narcotraficante que nada en la abundancia de oro, billetes y cocaína.
También, ante la reacción de la gente, sentí que se había abierto la puerta de una taquilla (como en Hombres de negro) donde una multitud de pequeños y peludos palurdos ignorantes coreaba estupideces, sintiéndose felices ante el gobierno de los estafadores. Ignorantes, porque aún creen en la decencia de los indecentes. Me parece tan absurdo, que creo estar viviendo en un jardín de infancia con niños tocándome los cojones, molestándome, correteando a mi alrededor sin saber a qué juegan golpeándose contra los muros una y otra vez hasta morir desangrados con una sonrisa idiota en el rostro, con los huesos deshechos.
El político, por definición es ambicioso y febrilmente codicioso, en definitiva, roban más que administran o ese es su afán; pero hasta ahora, nunca habían sido tan hipócritamente estafadores alardeando de ser mesías y pater-salvadores de la vida y la muerte de sus votantes. Tanto es así, que apenas hace unos meses han robado, publican un libro de sus memorias ladronas y delincuentes. O se hacen películas de sí mismos creyéndose emperadores romanos de mierda.
Es muy desagradable que una cosa tan repelente como el Caudillo Español aparezca todos los días y a todas horas en los medios de comunicación, que se trata el conjunto del aparato de propaganda institucional del partido al que pertenece, un socialismo viejo, rancio e inservible. Me sudan las palmas de las manos al verlo, porque sé que con mi dinero, que es trabajo y esfuerzo, ha comprado todo lo necesario para convertirse en dictador vitalicio. Un tipo capaz de arrancarse los genitales antes que dejar su trono o poltrona.
Y lo que es aún peor, por mimetismo y la misma codicia enfermiza, prácticamente todos los presidentes autonómicos españoles o caciques neonazis, se han convertido a un fascismo más virulento que el de su Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario. Esto se traduce en que el dictador ha vendido patentes de corso a sus cómplices caciques, que han hecho barra libre de acoso, humillación, segregación racial y hambre contra los no vacunados y robo contra la población, contra la clase trabajadora concretamente.
Y así todos los funcionarios y altos cargos del gobierno, han pasado a convertirse en auténticos jerarcas y burócratas nazis de inusitado y tóxico fascismo. Hasta los policías se creen los putos sheriffs Wyat Earp.
La libertad es enfermedad, se convirtió de repente en el lema de la constitución española y todo encarcelamiento, acoso y humillación de la población, se lleva a cabo “con el aval de la justicia”, gracias a un alud de prevaricaciones cometidas, gracias también a una red estatal de jueces corruptos.
Todo empezó y continúa imparable (el golpe de estado contra los derechos mínimos y las necesidades biológicas) con la implantación e infección de la población con aquel resfriado llamado coronavirus o covid. Y la estafa adquirió proporciones colosales con la religión del cambio climático, una crisis energética decretada por el famoso imperativo del Caudillo “días difíciles” y la guerra ruso-ucraniana que, realmente es la guerra de China contra el decadente Occidente consumista y su envejecida y ridícula Europa.
Esta es la historia de España desde 14/03/2020 (instauración de la dictadura con “días difíciles” de crisis sanitaria), hasta el presente 31/10/2022, donde se ha implantado completamente el régimen dictatorial penitenciario homosexual sanitario ante la indiferencia de un pueblo o ciudadanía, ya domesticada generacionalmente en la dictadura desde los inicios del siglo pasado.
Y no es una historia a grandes rasgos, sino a grandes crímenes estatales impunes y con alevosía. Eso sí, aplaudidos por ese pueblo castrado de libertad e inquietudes que es el español, donde “mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”, el sumun de la cobardía más escatológica.

Iconoclasta

Hay una frase que se repite hasta la náusea en el cine y las series televisivas de los actuales nazismos sanitarios, homosexuales, climáticos, cobardes y analfabetos (ni más ni menos que las falsas democracias que a inicios del 2020, propagaron el coronavirus o covid y lo gestionaron o administraron como dictaduras). Y la repugnante frase que están metiendo en todos los cerebros castrados de los espectadores es: “Con el debido respeto…”. Se trata de una fórmula de servilismo que ha inundado las pantallas de cine, teléfono, ordenador y salón en todo el mundo, en todos los idiomas. Un auténtico mandamiento para que la chusma demuestre sumo respeto y temor al dictador de mierda (o presidente electo) que lo gobierna, a sus ministros, funcionarios y a tu puto jefe mismo.
No hay película o serie donde no la digan al menos dos veces, se repite como el ajo. Se repite como los subnormales que no dejan de aparecer a tu alrededor todos los días en toda noticia, bulo o propaganda gubernamental.
Un dogma que impregna miles de películas y series con esa pátina de cobardía, reverencia, sumisión e indignidad. Cuya traducción real es: “Habla a los superiores a ti con reverencia. Y si no estás de acuerdo con ellos, pide perdón sino puedes callar la puta boca.”
No he escuchado aún a ningún subnormal en la vida real diciendo “Con el debido respeto…”; pero ante la gran difusión de este dogma del nazismo maricón sanitario climático; estoy seguro de que serán ya unos cuantos millones los que han usado esta fórmula de mamada de polla o coño para dirigirse a sus putos “superiores”.
Nadie es superior a mí y en mi vida para expresar que algo no me gusta, jamás he pedido la venia, permiso o perdón.
Digo y opino lo que debo, sin mamadas. Y que se joda al que no le gusta.
Está claro que para obrar así es necesario tener cierto nivel cultural y no estar castrado por una ideología, religión o por los decretos de cualquier líder político salvador de la humanidad, hijo de puta, mesiánico y timador.
Que le den por culo a sus respetos de mierda, hijoputas.

Iconoclasta

No se puede luchar contra el estado sin jugarse la vida, solo se le puede faltar al respeto. Es inevitable, es la única defensa a un fascismo feroz y humillante.
Y deberían estar agradecidos que solo se les falte el respeto. Podría haber una guerra, un estallido de violencia.
Al estado no le importa el respeto, no tiene dignidad, solo codicia, avaricia y ganas de follar con putos y putas caras.
Al estado no le importa el respeto, solo que se le obedezca. Exige que se ingrese dinero en las cuentas personales de quienes lo forman, que sus robos y extorsiones sean efectivas. Puedes insultar al gobierno cuanto quieras y no le importará; pero si sus robos y estafas no dan el resultado monetario que esperaba por lo cuantioso, predicará día y noche desde los medios informativos, prensa e internet que manipula gracias al soborno y la compra, sobre los sacrificios de penuria económica que la población deberá realizar para pagar los tributos al personal que forma el gobierno.
Y lo predicará con la ley en la mano (con la ley del estado y por el estado que es la única que existe y les da impunidad absoluta, junto a la indolencia de la población), exigiendo la sangre del pueblo para que ellos puedan seguir esnifando la cocaína más exquisita y follar a las más bellas putas y putos del mundo.
Se dice que una serpiente no envenena a otra serpiente.
Los políticos y burócratas son inmunes a todo, salvo a ellos mismos, no son como las serpientes. No tan nobles.
Un político sí que mata a otro cuando se lo propone (de la misma forma que un mafioso elimina a su rival). Y se lo proponen muy a menudo; porque el estado es un auténtico terrario de insectos dañinos, reptiles y anfibios.
Este cacique autonómico nazi, competía con el resto de los cuarenta ladrones de Alí Babá (el Estado Penitenciario Fascista Español del Coronavirus y ahora guerra ruso-ucraniana) por ser el que más decretos de encarcelamiento, acoso, represión y penuria económica dictaba contra la población, y así desde el 2020.
Resulta que estos subnormales nazis decretadores de encarcelamiento, acoso, ruina y respiración insana (su bozal) tenían miles de metros cuadrados para pasar su encarcelamiento decretado (confinamiento lo llamaban los hijo putas), y la población pudriéndose de asco encerrados en sesenta metros cuadrados.
No hay que olvidar ni por un momento que nazis como este que dice “Basta ya de insultos”, nos lanzaron a sus sicarios (policías) para humillarnos, para decirnos que no podíamos salir a la calle libremente, que teníamos que respirar podridamente a través del bozal que impusieron como símbolo del Nuevo y Normal Nazismo Penitenciario Español. Envenenaron a sus cabestros habitantes adoctrinándolos sobre lo muy delincuentes que eran los no vacunados y lo bueno que era vacunarse; sembraron el odio. Sembraron la humillación, muchos padres tenían que sufrir ante sus hijos la vejación de que incluso el guardia de seguridad más tirado, les ordenara donde tenía que ir, qué podía comprar, que podía decir… ¿Os acordáis de aquellos orgullosos cabestros que exhibían su brazalete nazi al camarero del bar sintiéndose importantes los muy palurdos? El estado nazi español y sus autonómicos presidentes narco fascistas, consiguieron que fueran millones de ellos (de cabestros vacunados) para que al final, con el brazalete nazi o pasaporte covid, se contagiaran de nuevo vacunados y no vacunados en una orgía sanitaria.
Si alguien se merece insultos es este Cacique Autonómico Asturiano y todos sus colegas, todo el Estado Español Nazimafioso que compró jueces para decretar acoso, prisión y empobrecimiento con aquella coletilla de timadores: “Con el aval de la justicia”, de su puta justicia criminal, delictiva y nazi. Si surgía un juez que dijera que aquellos encarcelamientos y acosos eran anticonstitucionales, lo arruinaban. Tal vez los habrá con un tiro en la nuca en la sierra.
Irrespetuosamente, que se vaya a la mierda el nazi asturiano. ¿O acaso el palurdo nazi presidentillo se ha creído por algún momento ser un enviado salvador del pueblo a base de humillarlo y pudrir su respiración y vida? Lo único que tiene de salvador es que es un salva slip en el coño de una puta ronca.
Y lo que queda de insultarlos aún. Porque han cedido su nazismo a los empresarios (gozosos ellos por su nuevo poder) para que sigan asfixiando a los trabajadores en sus puestos de trabajo con el cochino bozal nazi, en el transporte público de nuevo tras una puta jornada de trabajo. Lanzando nuevos impuestos para arrancar hasta la última moneda de los bolsillos de los pobres y trabajadores. Fomentando la ebriedad del pueblo y castigando la molesta lucidez de la “droga” del tabaco. Aconsejando marihuana mejor que tabaco.
La prensa, todos los medios de comunicación han recibido grandes cantidades de fondos públicos del Estado Penitenciario Fascista Español para que publicaran loas y miedos. El periodismo es una puta enferma en España, una puta con sida terminal.
No pueden parar los insultos, porque es un daño personal el que me han hecho a mí y millones más. Hay un odio, un rencor tumoral y natural en mucha gente que ha sido humillada y acosada en estos años de dictadura nazi con el coronavirus. Madres y padres humillados por los sicarios del nazismo español (los policías) que los han tratado como mierda, como delincuentes; para extorsionarlos y educarlos en la obediencia y fe ciega hacia el fascismo, diciéndoles dónde y qué podían comprar. Hasta donde llegar en su recorrido. Prohibiéndoles el sustento vital.
Si alguien merece ser insultado y atacado, es el Estado Nazi Español y sus representantes, hasta el burócrata más mediocre y oculto; una caterva de narcotraficantes que han masacrado la libertad, la dignidad y el sustento de millones de españoles. Y lo siguen haciendo impunemente con el aval de sus cochinos jueces (suyos de su propiedad).

Iconoclasta

Una pequeña muestra de los nuevos faraones nazis surgidos gracias al coronavirus.

Ya no existe riesgo alguno, el control absoluto de la masa humana poblacional y la destrucción de sus necesidades biológicas y libertades individuales es ya un hecho.
El riesgo estaba en lo que aquellos escritores distópicos como Huxley, Orwell y Bradbury entre otros, escribían. Y no escribían novelas, era puro ensayo sobre el camino al que conducían las nuevas sociedades “democráticas”. De hecho, todo intelectual entrevistado entre los años 70 y 80 del siglo pasado, levantaba las cejas con escepticismo cuando se hablaba de democracia. Los nazismos ocultos durante años han esperado con impaciencia que aquellos intelectuales murieran para que nadie recordara su escepticismo y desconfianza ante lo falsamente llamado “democracia” y que aquellos sabios sabían a donde conduciría.
Los líderes políticos de las falsas democracias en marzo del 2020 decidieron infectar sus naciones con el resfriado del coronavirus para eliminar viejos jubilados y pensionistas y aliviar así el gasto del estado; pero sobre todo para instaurar el pánico en una población envejecida, infantilizada y funcionalmente analfabeta, intelectualmente incapaz de discernir una estafa o mentira de la realidad. Y con ello, asestar un auténtico golpe de estado contra las mínimas libertades individuales y el control veterinario y psicológico de las masas.
Sin embargo, el coronavirus del neonazismo (posmodernismo le llaman algunos que tienen cierta dificultad para expresarse abiertamente), ha sido la herramienta para dar pista libre a la humillación del individuo (la masa humana ya no importa porque es prácticamente un rebaño manso a estas alturas de la historia, los individuos sí porque son detalles a pulir, a eliminar concretamente) y su ruina con los tributos de usura que los nuevos estados nazis (antes del coronavirus “democracias de pleno derecho”) han decretado contra la población con sus nuevas políticas del Cambio Climático.

Titulares absolutamente imbéciles y tremendistas de la prensa pro nazi machacando a la masa humana con el cambio climático y sus faraones nazis como intérpretes del libelo. Es pura estrategia nazi de inducción al miedo. A más miedo, más recaudan los farones nazis de la miedosa chusma o plebe.

Libertad, cultura y arte se han eliminado o convertido en herramientas de control del pensamiento insectil humano, para que acepte la ruina, la extorsión y la esclavitud de los nuevos gobiernos sectarios nazis con buen talante y fe.
El llamado lenguaje “inclusivo” es una eficaz herramienta nazi de analfabetismo de la población; por poner un ejemplo de muchos actos contra la cultura.
Lo más llamativo por la codicia recaudatoria, lo descarado y sin elegancia alguna, ha sido el inicio de la persecución inquisitorial del tabaco (se pretende una humillación y purga del fumador de carácter religioso-nazi como se cometió contra los judíos) porque no es narcótico. Se trata de reconducir a las masas al consumo de marihuana como complemento al alcoholismo. Y hacer de ellos, como titulaba su novela Huxley: Un mundo feliz.

Titulares antitabaco de la prensa pro nazi publicados en un solo día.

Titular pro nazi para alentar el consumo de marihuana.

Táctica que tiene como fin conducir a la masa humana a una mayor sumisión o docilidad y tolerancia hacia el nazismo. Y por otra parte, al tratarse la marihuana de una droga ilegal, proporcionará su consumo masivo grandes beneficios a la corrupción estatal: reyes, presidentes, ministros, senadores, diputados, jueces, comisarios, etc… Los cobrarán como comisiones o sobornos como jamás antes los habían percibido en tanta cuantía.
Lo malo del tabaco y el alcohol para los actuales líderes delincuentes nazis del Cambio Climático, es que al ser sustancias legales, no les dan los beneficios suficientes y libres de impuestos para su ambición. Y por supuesto, no alelan completamente a la población.
Para llegar a este momento, durante décadas, ha sido necesaria una constante idiotización de las masas hasta retornarlas al analfabetismo de la edad media, infectarlas con miedo y así hacerlas dependientes del estado.
Lo que antes era un brazalete o insignia nazi, ahora es una vacuna o una mascarilla.

Fotos de los medios informativos pro nazis para alentar vacunación y mascarilla. Durante dos años sin descanso se publicaron miles de fotos iguales.

Es ahora que el miedo a un resfriado y a un cambio climático predicado como bíblico a todas las horas del día por los medios informativos prostituidos al nuevo nazismo, son aceptados con resignación por la chusma, y por ello besa la mano de sus respectivos jerarcas nazis como un rito religioso.

Serie de titulares de prensa pro nazi, publicitando una nueva epidemia y orientando de nuevo a la población al pánico y la mansedumbre hacia el nazismo, pagando de su pequeña nómina todo lo que le pidan los nuevos y normales faraones. Estos titulares son producidos cada día en cantidades industriales.

Una vez alimentada la masa con marihuana y alcohol, una vez sea instaurado “un mundo feliz” (en pocos meses al ritmo que lleva el nazismo), se decretará su nueva dieta: vegetal para evitar un desarrollo muscular excesivo (una mayor facilidad de las policías políticas para ejercer la extorsión y represión) y sin azúcar para evitar que llegue glucosa al cerebro y pueda funcionar con agilidad, rapidez y libertad.
No se trata de ninguna ilusión de conspiración, es un hecho constatable actual y en plena implantación aún; a cada minuto se crean más libelos dogmáticos para mantener a la masa humana distraída de su propia indignidad, humillación y ruina.
Todo comenzó con las conclusiones político-sociales y religiosas tras finalizar la Segunda Guerra Mundial. Los líderes políticos, militares, económicos y religiosos, se inspiraron en el nazismo de Hitler que supo convertir a cada uno de sus millones de habitantes en un solo pensamiento de odio asesino y ladrón, creando una auténtica colonia insectil cuyos dogmas se propagaban por estímulos eléctricos que corrían por la colmena, hormiguero o termitero.
Y a aquellos líderes del “mundo libre”, a los llamados “aliados”, les encantó la idea del nazismo y su poder sobre las masas. Su enriquecimiento faraónico. Y la llevaron de nuevo a cabo, en secreto con reuniones político-sociales-religiosas de corte masónico hasta llegar a este momento y recoger sus frutos en forma de montañas de dólares, euros, oro y poder.
Se ha encubierto la responsabilidad del pueblo alemán y se ignora para evitar la verdad que deja en un lugar deleznable a la masa humana: mucho antes de que se llevara a cabo la “solución final del problema de los judíos” por parte del gobierno nazi alemán, los alemanes (como ciudadanos, como civiles, se constituyeron en hordas de fanáticos asesinos y ladrones), destruían los comercios judíos y asesinaban o apaleaban a todo judío para robar sin pudor e impunidad su dinero y pertenencias en una orgía absolutamente desbocada de crímenes y demonización de los que antes eran sus vecinos y amigos. Es la parte más sucia y repugnante del nazismo, que en realidad no era más que un fascismo con otras liturgias que ya fue un éxito también con Franco (el más longevo dictador sangriento de la historia), Mussolini y Stalin (un genocida como Hitler, pero usaba otro tipo de ornamentación).
Que sus jerarcas nazis quemaran a personas vivas en los hornos o los enterraran vivos, era algo que carecía de importancia y aplaudía el pueblo alemán, digan lo que digan. La sociedad alemana se convirtió en la primera muestra de salvajismo y perversión del ser humano (por lo multitudinaria) comandado por un líder sin carisma ni inteligencia; pero con gran difusión continuada en los medios de comunicación.

Hitler, el maricón fundador de la Alemania Nazi que se hizo popular, amo y señor de Alemania por aburrimiento y hastío con su presencia constante en todos los medios. Si hubiera existido internet en aquellos tiempos, hubiera tardado menos de dos meses en adueñarse del estado alemán.

Que tantos millones de personas se convirtieran en asesinos dice mucho de la mezquindad, indignidad e indecencia de aquella sociedad podrida de crueldad, codicia y analfabetismo.
De la misma forma, actualmente la sociedad acobardada se prostituye vendiendo por miedo su dignidad, incluso la libertad y la humanidad de sus hijos al neonazismo del cambio climático (primero fue coronavirus, insisto). Los costes que tiene que soportar la masa humana trabajadora, en cualquier otra época hubieran desembocado en revueltas, revoluciones, en guerras civiles.
La nueva dinastía de faraones es nazi y son malos, malos como Hitler; de hecho son sus hijos intelectuales (si hubiera intelecto en estos faraones). Porque si algo dice la historia, es que los líderes políticos no son inteligentes, solo tienen suerte durante un corto espacio de tiempo en el que roban y someten. Hasta que otros más podridos que ellos los apartan del poder, o una revolución a la francesa los decapita.
Esto no es una novela, es un terror real, ya instaurado.

Iconoclasta

Los fascistas del coronavirus y sus consejos domésticos… Qué vergüenza y poca clase tienen con su oratoria de puritanos para niños de tres años.
Una vez demostrados los buenos resultados de obediencia, mansedumbre y fe de la población en sus líderes y gobiernos neonazis occidentales y europeos particularmente, que han gestionado la epidemia de coronavirus; prosigue el saqueo a la economía de la clase pobre o trabajadora (en España prácticamente, parias).
Tal y como está ocurriendo aún con el coronavirus, el neonazismo con una buena experiencia acumulada y con la prensa totalmente prostituida a sus decretos, ha censurado toda noticia (sobre todo real e importante) que no haya sido inventada o decretada por él, por cualquiera de los líderes de las ya muertas democracias europeas y occidentales en general. Con la censura y el oscurantismo, preservan la decadente fe y mansedumbre de sus aniñadas poblaciones vacunadas en sus designios, decretos y futuras vacunas u ortopedias de control.
Con la misma exitosa táctica invasiva de lavado cerebral de los mansos y vacunados, el neonazismo del coronavirus inunda con imágenes de los refugiados ucranianos de la guerra y mensajes de piedad, las pantallas móviles o de salón de sus ciudadanos; para que tomen nota de lo que ocurre cuando los pequeños no obedecen a sus mayores y profesores. También adoctrinan sobre la caridad a países pobres como España para que el poco trabajo que tienen sus habitantes se lo cedan a los refugiados, ya que al igual que vacunarse, arruinarse por un ucraniano/a/ito/ita es un acto de bondad (según el Papa decretó).
Y con el alto burócrata y jerarca neonazi aconsejando (ahora por las buenas) lo que cada uno tiene que hacer en su casa, el 2º Acto de la Estafa y Golpe de Estado Neonazi a los Derechos Biológicos, va viento en popa.
No sé con cual de las tres posibilidades imaginadas, seguirá el 3er Acto de la Estafa; pero es seguro que acabará con mucha más violencia y muertes en las calles de Europa de las que por ahora se pueden ver en Ucrania.
Si no es por las armas, los decadentes habitantes occidentales morirán por hambre y enfermedad en cantidades industriales. Y serán muertes y miseria impuesta por otras naciones invasoras.
El Neonazismo Occidental del Coronavirus ha demostrado a Oriente que gobierna sociedades decadentes, de gran mansedumbre y cobardía; habitantes absolutamente dependientes de los dictados de sus caudillos; y por tanto, son naciones que se pueden invadir, saquear y ocupar con mucha facilidad. Solo necesitan como está ocurriendo ahora, que corran las imágenes de la violencia y penurias que pueden provocar los fascismos orientales, para que los occidentales agachen su cabeza alimentándose con trocitos de mierda.

Iconoclasta

Las decadentes “democracias” occidentales y sus débiles y cobardes líderes, por medio de la epidemia del coronavirus han jugado a convertirse en dictadores, en nazis. Su control absoluto sobre quién respira, dónde se mueve y cuándo, la continua catequesis de una vacunación que han convertido en comunión obligatoria del neonazismo, y la mansedumbre de una sociedad acomodada, cobarde y decadente, han dado paso a la competencia.
Es decir Asia (China, Rusia, India, Corea…) han visto la debilidad occidental, su cobardía e inmovilismo. La estrategia del avestruz.
Y es una ley tanto biológica como histórica (el ser humano es animal territorial) que cuando un territorio es débil debe ser invadido y tomado en posesión.
Dentro de todas las teorías políticas, de sociólogos infectados de la misma decadencia, prevalece el sentido común y práctico, el conocimiento del ser humano como animal que es, sin las alas de ángel con las que él mismo se ha disfrazado: unos dirigentes occidentales con ansias mesiánicas que han esclavizado y arruinado a su población por una gripe, se enfrentan ahora a una civilización, la asiática, infinitamente más combativa; con el permiso y autoridad que le ha dado la historia de ser la cuna de las civilizaciones.
Lo pensé y escribí cuando España ( y todo Occidente) decretó hace casi dos años enterrar la cabeza bajo tierra por miedo a un resfriado: si un país quisiera invadirnos, lo haría ahora, tras vislumbrar la cobardía, abulia, infantilismo y mansedumbre absoluta de Occidente.
Y Oriente (Rusia me parece una marioneta de China) pide ser, tras años de esclavitud al consumismo occidental, quien dicte economía: tasas de mercancías e impuestos propios a la población. Y política: nuevos territorios, nuevas sedes mundiales donde ellos sean anfitriones.
Es algo que estaba llamado a ocurrir; pero la indecente Europa y el resto de sociedades occidentales y su decadente infantilismo e ingenuidad: “En estos tiempos no puede haber una guerra, una guerra no interesa a nadie”; han precipitado lo que debía ocurrir tarde o temprano.
O hay guerra, u Occidente deberá doblarse ante Oriente.
Ser cobarde y demostrarlo, nunca ha sido una buena estrategia.
Y Occidente, al pasar de una democracia a un neonazismo con el coronavirus, ha provocado un verdadero desafío hacia otros líderes nazis: China y Rusia.
Ahora hay una guerra por demostrar quién es más nazista o fascista.

Iconoclasta

(Policía patrullando en las vacías calles de la España Nazi de los días y noches de cárcel para la población)

Australia es una república islámica fundamentalista sometiendo a su ciudadanía a la prisión y asfixia por el cuento del coronavirus. Tiene el récord de ser el país más cobarde del mundo.
China podría serlo; pero como es una dictadura con muchísimos años ya, lo que más la define es genocida, porque le es más fácil matar un chino que curarlo.
España es una alumna avanzada de China; pero debido a ser un país de gran tradición dictatorial y un folclore propio, los jerarcas actuales o gobernantes nazis españoles pertenecen a las generaciones sucias y son de otras maneras de acosar y encarcelar a la población; aquellas generaciones cuyos padres, abuelos y bisabuelos, decían que con Franco se vivía bien.
Aquellas generaciones de españoles que eran decididamente alérgicos al trabajo (la corrupción de Franco era descendente, empezaba en él y bajando por todos los jerarcas, contagiaba al obrero en su indignidad y desidia; se premiaba lo oral en lugar del trabajo); y al: “Bueno, si lo han metido en la cárcel, lo han torturado o lo han fusilado, algo habrá hecho”.
Mi principal “síntoma” de coronavirus consiste en una inflamación de la memoria: las noches grises del nazismo del coronavirus y sus serenos son idénticas a las del franquismo con sus grises asesinos y sus serenos delatores.
Y la actitud de la gente con su miedo a cuestionar los decretos de prisión y asesinato, también es la misma que en la gloriosa era franquista (para ellos): “Si no se vacuna, que lo maten o lo metan en la cárcel”.
Con Franco estaba prohibida la palabra “comunismo” y con el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus (también conocido con el eufemismo de presidente español), están prohibidas “libertad” y “respirar”.
De hecho el lema universal de la Nueva Normalidad es: La libertad es enfermedad y respirarás como tu Caudillo decrete.
Franco y el presidente nuevo y normal tienen el mismo fin: el poder absoluto y eternidad ejerciéndolo sin importar los muchos muertos, enfermos y hambrientos.
Hay millones de españoles que no quieren ver el golpe de estado que el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, cometió a mediados de marzo del 2020 en una aparición televisiva, maquillado teatral y burdamente con ojeras; decretó que no le temblaría la mano para poner freno al coronavirus y a los que no obedecieran a los decretos de prisión, acoso y represión del Nuevo Régimen Español.
Se impuso el bozal (vulgarmente mascarilla) con la aberración de que fuera obligatorio para respirar a cielo abierto. El bozal tiene tres fines: dada la dificultad que conlleva expresarse con bozal, no solo fonéticamente, sino por la ausencia de las líneas de expresión del rostro; es el método más eficaz para evitar que los españoles entre sí, pudieran criticar el nuevo régimen nazi, o hacerlo en menor medida. Y por otra parte, llevar bozal es inculcar el miedo en la población y hacerla sentir que la rodea la muerte. El miedo es la otra herramienta más eficaz. La que queda, la humillación es la más obvia; un pueblo humillado es la prueba de sumisión a su amo. Sin lugar a dudas, el bozal (vulgarmente mascarilla) es el saco de alfalfa del burro (la población) y sus riendas: no deja hablar, no permite donde ir libremente.
El Nazismo Español es líder mundial en prohibir la respiración y con ello enfermar a su población que respira sus propios deshechos biológicos en todo momento. Un resfriado se convierte así, automáticamente en coronavirus o algo peor.
Y ahora, los que se abrazaron acobardados a las rodillas del Nuevo y Normal Caudillo, no pueden dar marcha atrás en su indigno y mezquino desprecio a la libertad, ya que fueron también los primeros en aplaudir al dictador en las tardes de los días de prisión que siguieron al golpe de estado nazi: la policía acudía a los barrios para jalear a la población a que eufemísticamente, aplaudiera a los sanitarios y a sus mismísimos carceleros como protectores de sus vidas. Fueron tantos los que aplaudieron que era imposible esconderse de la vergüenza que luego llegaría y conduciría a sentir un odio feroz hacia los no vacunados (como los alemanes a los judíos) porque aquellos les delataban con su libertad, la miseria y cobardía de servidumbre profesada al nuevo régimen instaurado.
Esa vergüenza de la cobardía y sumisión de una sociedad mayoritariamente decadente en su cobardía e infantilismo, la Nueva Normalidad Nazi gracias sobre todo a una potente y e inescrupulosa red nacional y regional de jueces corruptos, la combatió psicológicamente con el pasaporte sanitario-veterinario de vacunación de coronavirus. A la mayoría se la dotó de una nueva identidad y su código que les permitía, tras mostrar con orgullo patriótico su obediencia al régimen, acceder a lugares vetados a los disidentes o no vacunados (por la razón que fuera). Un “pasaporte” que es ni más ni menos que la copia de la cartilla de razonamiento y cupones de ahorro del franquismo. Si no estabas de alguna forma inscrito en el sistema franquista, no podías acceder al alimento o su ahorro. Simplemente cambia el formato de analógico, al actual digital mediante teléfono móvil.
Y así, nuevamente, se creó una moral que canibalizó todo asomo de ética, como ocurrió con la Santa Inquisición y sus festivas torturas y cremaciones de personas en las plazas de los pueblos y ciudades, atiborradas de mezquinos sedientos de muerte.

Tal vez, en un futuro no muy lejano, el pasaporte sirva también para reclutar con diligencia y precisión individuos aptos para las próximas guerras que se avistan en el horizonte. Porque realmente, en el momento en el que se escribe esta historia de la Nueva Normalidad, la geopolítica está tendiendo hacia un controlado y motivado belicismo (expulsar de sus poltronas a viejos dictadores ineficaces en el nazismo sanitario) para reajustar a los Nuevos y Normales Caudillos a una nueva organización mundial más eficiente.
No tan notoria, dura y millonaria en seguidores como en España; pero así se relata la vuelta al nazismo de las democracias, sobre todo europeas y occidentales.
Al final la Unión Europea se ha convertido en una federación de dictadores y la todopoderosa OMS (la Sanidad Nazi Mundial), es el órgano de arbitraje y recursos para la implementación del nazismo del coronavirus; así mismo reparte proporcionalmente (más o menos, según la amistad) el botín monetario de los contratos con las farmacéuticas inventoras de las vacunas entre los dictadores guardándose su comisión. Usa recursos como, por ejemplo, hacer de los que han optado por no vacunarse los monstruos que buscan la perdición de la humanidad. Y de los vacunados, los mártires beatos que han dado incluso su vida por los demás (el Papa elevó a acto de fe y santidad la vacuna y prometió el cielo a los vacunados a mediados del 2021), es literal, así como suena. Los vacunados forman ya una gran hermandad que cree profundamente ser auténticos ángeles protectores de la humanidad (es necesario este ejercicio de fe para distraer la atención de una mansedumbre y cobardía indigna mostrada a sus líderes nazis); como si vacunarse no fuera un acto personal y único de protección que protege al vacunado y a nadie más; se ha elevado a rango de filantropía beata. La OMS sabe cómo hacer las cosas y vender su saber hacer a los líderes fascistas adscritos a ella.
Negar estos hechos ya históricos sería (ahora sí, con todo academicismo) negacionismo.
A los mal llamados negacionistas que no se han vacunado, que son disidentes por definición (el negacionismo que proclama como herejía el nazismo del coronavirus es una grosera ostentación de analfabetismo) les espera el hambre o que sus cadáveres aparezcan en las cunetas de las carreteras secundarias con un tiro en la nuca (la OMS calla los datos que pueda haber al respecto), como ocurría en las carreteras franquistas.
Porque todo fascismo vive inevitablemente gracias al asesinato, el hambre y la analfabetización de la población.
Solo hay que leer la historia; pero los hay que en lugar de leer (la inmensa mayoría que ha votado al Nuevo y Normal Caudillo como votarían a Hitler) han preferido aplaudir los simplones mensajes de la catequesis nazi del coronavirus, su profilaxis y sus consignas de “libertad es enfermedad” y con un bozal (vulgarmente llamado mascarilla por el régimen) en la boca, besar la mano del Caudillo con un pinchazo en el brazo de una vacuna que no vacuna y necesita muchas, muchas más dosis de refuerzo semestralmente.
Vacunarse debería haber sido un acto tan cotidiano y relajante como no vacunarse; pero en cuestiones de fascismos, es necesario demonizar a unos y santificar a otros, según le vaya bien al Caudillo en el momento que crea oportuno: crea sectas y vencerás. Y así ha sido fácil y de una lógica fascista aplastante, implantar una segregación racial (por la brutalidad) contra los disidentes.
El Neonazismo del coronavirus se ha globalizado gracias a una prensa y medios de comunicación prostituidos y absolutamente volcados a la implementación del cariño y sumisión a los líderes de un nazismo homicida que exhibe un rancio paternalismo, al que han llamado Nueva Normalidad. Un fascismo tan dañino, moralista, represivo y asesino, que incluso ha sublevado los ánimos de la ultraderecha.
Valga decir por último que el viejo nazismo, el de Hitler, tardó casi quince años en implantarse. La Nueva Normalidad Nazi, se ha implantado tan solo en veinte meses. Los golpes de estado a las libertades comenzaron globalmente a mediados de marzo del 2020.
Y está ya tan arraigado en las decadentes sociedades occidentales que solo una gran y devastadora violencia podría devolver las mínimas libertades biológicas que han sido robadas.

Iconoclasta

El Nuevo y Normal Nazismo del Coronavirus se extiende a idéntica velocidad y proporción que la cobardía humana y su connatural ignorancia.
La sociedad ha vuelto dócil y alegremente (con aplausos) a la época en la que se quemaba gente inocente acusada de brujería; un espectáculo hipnótico para una sociedad podrida.
Realmente el nuevo nazismo es el coronavirus.
Y como todo fascismo sienta sus bases fundacionales militares y legales en su propio analfabetismo y endogamia. El fascismo florece entre las castas humanas genéticamente defectuosas y corrompidas sanguíneamente, abanderando la envidia hacia libres pensadores y creadores y, líneas genéticas limpias.
Es de cajón: si eres un tarado necesitas extinguir a los buenos individuos para que no destaque tu podredumbre genética y por lo tanto, intelectual.
Y en esta fase se encuentran ahora las pseudo democracias mundiales que han adoptado ese aforismo fascista de “nueva normalidad” a su gobernanza de control ganadero y veterinario de la población. Es un momento histórico idéntico al del esplendor de Franco, Stalin, Hitler, Mussolini, etc… Pero con una población sumamente decadente, cobarde e infantilizada. Y por supuesto, el Nuevo y Normal Nazismo Mundial posee además con la potencia del 5G, una cobertura impensable para aquellos artesanos genocidas dictadores ya mentados; para propagar su catequesis de la obediencia ciega, el miedo, la extorsión, el acoso, el encarcelamiento y la ruina de sus habitantes. La avalancha de noticias diarias de decretos de prisión y acoso contra la población suman cientos de miles diarias bombardeadas a cada segundo contra el imaginario patético de sus habitantes. Noticias de prensa, internet y televisión que son auténticos loas o libelos de amor y sumisión a los actuales líderes políticos nazis en el poder.
Ahora cabe esperar cuando, oficialmente, será declarado extinto el último ser humano libre y decente. El que afea a millones de indecentes.
Y esto no es una previsión, es una crónica de rigurosa actualidad, a tiempo real y a pleno 5G (eso dice el teléfono que me muestra continuamente las noticias del nazismo).
Cualquier titular de prensa y cualquier decreto de un gobernante de cualquier país elegido al azar lo corrobora.
Y sobre todo, los muchos millones de humanos que lucen con orgullo patrio ante los camareros o gorilas de discoteca, su brazalete nazi o pasaporte covidiecinueve con pauta completa.
La libertad es enfermedad y todos temerosos, enfermos y obedientes por igual; son las directrices básicas ideológicas de la “nueva normalidad” del Nuevo Nazismo del Coronavirus.
Si un policía te ve comer por la calle cualquier cosa, con toda seguridad se sentirá ofendido y posiblemente te pida documentación (lo sé por experiencia) porque no demuestras estar suficientemente acobardado.
Y mientras tanto, solo queda verlo venir, esconderse de la policía cuanto sea posible y escribir porque es mi placer y mi inteligencia convertida en tres dimensiones, en el papel, con una costosa y lujosa pluma que marca la diferencia con la vulgaridad, fuera de todo alcance del nazismo que todo lo ve.
Luego diré: este mensaje se autodestruirá en cinco segundos y pulso “publicar”.
¿Habéis visto como no he negado nada? Soy un “afirmacionista”.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Vivir en Cataluña es volver a los 50 y 60 del siglo pasado, donde en Berlín, circulaba la peligrosa Stasi, la policía política hermana de la KGB soviética.
Por mucho que le quieras echar romanticismo no hay encanto alguno, con esa policía circulando lentamente, silenciosa y con perfidia buscando con avaricia ciudadanos sin el bozal (vulgarmente mascarilla) obligatorio del régimen fascista español y catalán. Es el juramento, la aceptación del Nuevo y Normal Estado Penitenciario Fascista Español del Coronavirus.
Debes llevar bien visible el brazalete nazi de identificación (un certificado veterinario de vacunación) para entrar ya en muchos lugares. O mejor ni acercarse a ellos para no ser identificado y ser deportado a un campo de exterminio.
Pero sobre todo, sus noches de prisión masiva, son las más grises del mundo. Cuando sales a pasear de madrugada, debes ser muy cauto con la Stasi: porque la noche es prohibida, la noche es del fascismo catalán; para que sin testigos, puedan cometer sus actos indignos de acoso y asfixia a la población.
Debes ser muy cuidadoso con los balcones y ventanas, hay ciudadanos cooperando con el régimen para delatarte en nombre de la Sanidad Nazi que todo lo pervierte y todo lo prohíbe.
De hecho, Cataluña ya es un lugar de destino turístico para gente que quiere emociones fuertes y vivir una dictadura como las de hace decenas de años que no se vivían. Unos van a Chernobil y otros se deciden por el Nuevo Berlín Este: Cataluña.
Pero maldita la gracia cuando vives todos los días en la penitenciaria catalana, tener que pasear controlando a la pasma continuamente.
Bueno, es lo que toca. Cuando algo se prohíbe, no se debe obedecer si tienes un mínimo de amor propio. Cueste lo que cueste, porque al final, podrías morir con esa sucia sensación de haber sido humillado y no hacer nada por quitarte la mierda de encima.
Sería una mala forma de morir.
Si obedeces te conviertes en esa cosa amorfa que mira temblorosa la ciudad desde una ventana, con una cortina mal ocultándola.
Un roedor cobarde e inquieto…

Iconoclasta

Ciudadano -1 se despierta, consulta en el móvil la predicción del tiempo y cagando, da un repaso a las noticias.
Es día de elecciones generales. No hay avisos de una mutación nueva del coronavirus. Y decide que irá al colegio electoral pronto, una vez haya desayunado.
Y en efecto, tras elegir una mascarilla oscura estampada con copos de nieve (es invierno), sale de casa para dirigirse al colegio electoral. Durante el recorrido revisa que su brazalete nazi o certificado de vacunación veterinaria del coronavirus, luzca en verde el código QR.
Porque para acceder a la sala de votación, primero debe presentar el brazalete nazi antes de cruzar las rejas del colegio y las alambradas de espinas de seguridad.
Dos soldados con máscaras herméticas antigases y armados con subfusiles protegen la reja de entrada al colegio y tras ellos, se encuentra el presidente de la mesa electoral, que con su móvil en la mano, da el visto bueno o no a los ciudadanos que presentan su brazalete nazi y los soldados se separan o no para permitir o negar el paso al interior del colegio.
En una zona de aparcamiento adyacente al colegio, hay una tienda de campaña militar con una cruz roja, es un centro de vacunación móvil rápida para los votantes cuyo brazalete nazi esté caducado o luzca rojo.
El Ciudadano -1, tranquilo y orgulloso de que su brazalete esté en orden y su bozal sea el correcto según las especificaciones del Gobierno Penitenciario Autonómico de su Región Militar, se acerca hasta los dos soldados armados.
El presidente de la mesa electoral asoma la cabeza entre los subfusiles que mantienen en alto los militares:
–Muestre su brazalete nazi, por favor.
Ciudadano -1 eleva el móvil hasta la altura del rostro del presidente electoral que con su propio teléfono móvil escanea el código QR.
–Su brazalete nazi no está actualizado con la última pauta.
Ciudadano -1 observa el código QR ahora en rojo.
–Le aseguro que hace menos de tres minutos, estaba en verde.
–Acaba de decretarse la 9ª revacunación de invierno –responde el presidente de la mesa electoral indicándole con la cabeza que se dirija al centro militar de vacunación.
Ciudadano -1 se apresura como perro de ocho patas hacia el centro de vacunación veterinaria militar para evitar que entre alguien antes, tiene prisa para acabar el trámite del Buen Ciudadano.
Al cabo de veintiocho segundos vuelve a la entrada del colegio con el móvil en alto.
Por un momento los soldados le han apuntado el pecho hasta cerciorarse de que solo alzaba un teléfono.
El presidente de la mesa, escanea de nuevo su brazalete nazi.
–Perfecto, yasvotao.
–Oiga, ni siquiera he entrado en el colegio –replica -1 sudando copiosamente por la reacción de la vacuna.
–Sí que ha votado. La novena vacuna tiene efectos secundarios como breves lagunas mentales, amnesia. Nada grave.
– ¿Y a quién he votado?
–No lo sé, su voto ha sido secreto.
– ¡Oh! Está bien. Adéu!
–¡Eh, Ciudadano! ¿Acaso no quiere votar? –le increpa el presidente de la mesa electoral cuando -1 comienza a alejarse.
– ¡Pero si ya he votado! Me lo acaba de decir.
–Yo no –le responde el presidente con semblante serio.
–Me acabo de pinchar la novena vacuna del invierno.
–No señor, eso fue ayer, en las pre elecciones. La vacuna, con toda probabilidad, le provocó un fuerte shock.
Ciudadano -1 respira agitadamente por ansiedad, y le muestra temblorosamente el brazalete nazi al presidente para que lea el código QR.
–Está caducado –le responde malhumorado el presidente de la mesa electoral–. Vaya al puesto de vacunación y haga lo que cualquier ciudadano ejemplar del régimen haría.
Ciudadano -1, de nuevo se encamina confuso hacia el centro de vacunación militar. Es un día soleado, aunque la periferia de su visión forma una zona oscura que parece hacerse más grande por momentos.
Una vez pinchada la décima vacuna, se acerca de nuevo al acceso de entrada al colegio electoral.
–Ya tengo la pauta completa de la vacuna –le dice al presidente de la mesa electoral mostrándole el brazalete nazi.
El presidente escanea de nuevo.
– Molt bé! ¡Yasvotao!
– ¿De verdad? ¿A quién?
–A nuestro Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista del Coronavirus.
–Yo pensaba votar a Unidas Jodemos…
El presidente con displicencia le muestra en su móvil un video de una mujer votando al Nuevo Caudillo Fascista.
–Esta era usted hace apenas quince minutos.
– ¡Es una mujer!
–Exacto, era usted con los efectos secundarios de la décima dosis.
–¡Vale! –exclama con cansancio y desánimo Ciudadano -1– Adéu!
Ciudadano -1, aturdido camina paralelo a la valla del colegio electoral, dirección a su casa. Cuando de repente tose.
Los micrófonos unidireccionales instalados en la valla, recogen el sonido de su tos. De la tienda médica militar, emerge un soldado con un fusil de precisión con mira telescópica. Apunta cuidadosamente a la nuca del Ciudadano -1 y dispara.
Al presidente de la mesa electoral se le escapa una risotada al ver el impacto de la bala en la nuca de -1.
Cuando su rostro toca el suelo, no queda nada de conciencia en él.
La mascarilla se ha rasgado con el impacto. Junto al tejido textil y cerebral, en el suelo, en forma de estela, se puede también observar restos de huesos, parte de la nariz, medio labio y varios dientes, algunos rotos. Hora de la muerte por coronavirus: 11:14.
Las noticias de las 11:15 anuncian a través de mensajes a móviles, radio, televisión y boletines impresos con urgencia por los ayuntamientos que, en pleno día de elecciones generales en la Nueva y Normal España Penitenciaria Fascista del Coronavirus, se ha detectado la primera víctima mortal por coronavirus kappa (-1) -en honor al primer ciudadano que ha muerto infectado e intubado en un hospital militar con esta nueva variante o cepa del coronavirus-.
Se decreta el uso indefinido de la triple mascarilla en exteriores y el encarcelamiento diurno y nocturno por estado de alarma en toda España y sus taifas autonómicas. Se prohíbe así mismo y se castigará severamente cualquier acto por procurarse el sustento vital mediante ejecución pública con un disparo en la cara.
El Nuevo y Normal Tribunal Sanitario Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, avala la destrucción de los mínimos derechos biológicos y sociales (año 13 de la Nueva y Normal Era de la Dictadura Penitenciaria Fascista Española del Coronavirus).

Iconoclasta