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Debo lamentar un hecho dramático en mi familia: Justo, mi primo lejano por parte de madre, ha pasado por uno de los momentos más temibles de su vida.
Solo se quitó la mascarilla unos segundos para echar un trago de la lata de cerveza durante el desayuno.
Un instante que fue decisivo en su vida.
A los veinte minutos, mi pobre Justo, sudaba copiosamente debido a una repentina fiebre. Y tosía hasta sangrar, la mascarilla (que se la puso heroicamente a pesar de no poder respirar) se anegó de sangre.
No solo perdió el olfato camino del hospital (anduvo los cinco kilómetros a pie para no contagiar a nadie en el transporte púbico; es muy buena persona, mi buen Justo), también perdió el sentido del oído.
Cuando llegó a urgencias hospitalarias, le confirmaron que era coronavirus tras meterle un palito de algodón de medio metro de largo y observar el color de sus mocos. A Justo se le saltaron las lágrimas y el personal sanitario le aplaudió con mucho cariño.
En los peores momentos, hombres y mujeres sacan lo mejor de sí mismos.
Respecto a la sordera, los médicos (eran cuatro por paciente debido a la extrema gravedad y lógica alarma social) dijeron que se debía a que el coronavirus había colonizado los pabellones auditivos y creado un denso cerumen absolutamente atestado de bolitas erizadas de púas: la dichosa covid 19.
Le observaron detenidamente las manos y, al cabo de unos interminables minutos, le dieron la buena noticia de que no era necesario amputarlas.
Se comunicaban escribiendo en el tablet ya que Justo no se coscaba de nada.
Le administraron ibuprofeno y paracetamol y lo sondaron analmente para que al toser no ocurrieran accidentes no deseados.
En dos horas la fiebre remitió y dejó de toser; solo carraspeaba con mucho cuidado esperando que le quitaran la sonda.
Mi primo es un tipo que practica mucho deporte, creo que eso le salvó de morir.
Tan solo sentía una comezón en el ano que no acababa de desaparecer. Los médicos decían que por tener coronavirus, el culo dolía más; algo completamente normal.
Sin embargo, la sordera persistía peligrosamente para su vida.
Le amputaron las orejas y tras veinticuatro horas en observación, le dieron el alta con una bolsa reciclada del Mercadona llena de comprimidos de paracetamol y una mascarilla autoadhesiva como un posit (pobre Justo sin orejas…). Le avisaron por medio del tablet de que, si quería evitar problemas con el ejército, con la guardia civil, con la policía nacional, con la policía autonómica, con la policía local, con los de protección civil, con los paramédicos en ambulancia, con los barrenderos, con el vigilante del aparcamiento de zona azul, con la cajera del súper y con el vecino; que guardara diez días de cuarentena en casa.
Señaló sus conductos auditivos cubiertos por gasas y esparadrapo reciclado (esos pedazos que han usado para fijar en la papada de los pacientes los tubos de los respiradores), seguía allí el cerumen, no podía oír nada aún.
El médico le escribió que esa cera, letalmente atiborrada de covid 19, caería fácilmente ahora que no tenía orejas. Cosa que le daría una mejor calidad de vida, porque con solo inclinar la cabeza a un lado, la cera se deslizaría fácilmente por la mejilla evitando colonizaciones indeseables.
Han pasado los diez días y se ha puesto ya en contacto con la familia (le previnieron que no usara el teléfono, porque el virus permanece en el micrófono y el auricular durante una semana plena y letalmente activo), por eso he conocido esta desgracia de mi pobre primo hace apenas unos minutos. Le he pedido por guasap, que por favor, cuando se quite las gasas me envíe una foto para poder conocerlo por la calle si sobrevivimos a esta pandemia.
Por el amor de Dios: no os quitéis jamás el bozal; sería el peor error de vuestra vida.
Por vuestra vida y vuestro culo, obedeced las consignas de nuestro gobierno, de nuestro presidente, de nuestro epidemiólogo, del ministro de sanidad, de los programas de televisión, de la prensa y de los memes de los usuarios de las redes sociales que padecen el horror paralizante al apocalipsis que es esta terrible pandemia. Sin todos ellos, estaríamos muertos ya.

¡Pues ya está!
Una vez publicada en las redes sociales mi mentira institucional, a esperar a ver si hay suerte y me dan trabajo de redactor en El País, El Periódico, La Vanguardia, el ABC o en cualquier cadena televisiva. Van necesitados de mentiras durante las veinticuatro horas.
Incluso el ministerio de sanidad ha creado su propio departamento de prensa para inventar más noticias y filtrar las no deseadas.
Hay muchísimas oportunidades de trabajo intelectual.
En el peor de los casos, si envías tu mentira por email, te la pagan por ¡palabra!
Vale la pena perder veintitrés segundos en inventar una buena mentira.
Si algo tiene de bueno la nueva normalidad del fascismo español del coronavirus, es que las mentiras se han convertido en la mejor inversión para el gobierno y por ello dedican grandes sumas de dinero a su creación y publicación en todos los medios posibles.
¡Bye! Y buen sexo si podéis.

Iconoclasta

Quién iba a decir que serían los jueces los verdaderos demócratas, los que plantan cara al gobierno cobarde fascista español y sus caciques autonómicos, auténticos talibanes contra la libertad.
Quién iba a decir que un juez sentenciara que la cobardía desmesurada no justifica estrangular las más básicas libertades, entre ellas la salud. Las mascarillas son la forma más vil y rastrera de minar la libertad y la salud pública.
Ahora el juez de Ciudad Real, debería dictar orden de prisión contra los políticos fascistas cobardes y las familias colaboracionistas en el robo de las libertades.
Debería dictar prisión contra el gobierno español y los presidentes autonómicos por el genocidio cometido durante la prisión que decretaron como confinamiento y que mató a miles de personas que precisaban atención médica por afecciones mucho peores que un simple coronavirus.
Bravo por el juez, su decencia y sentido común libre de la cobardía que infecta a España como el peor virus.

Todo ha sido un cuento para conseguir la obediencia, la fe ciega del pueblo en el estado y el control 5G de la población.
El tiránico robo de las libertades, eufemísticamente llamado confinamiento no ha servido para contener la epidemia, ni siquiera estaba pensado para eso.
El único fin, y lo ha logrado el nuevo fascismo global; ha sido hacer de la población un rebaño manso, servil y anodino con sus mascarillas salvavidas. Que se siente temeroso, enfermo y dependiente de los grandes timadores que han sido los responsables de la epidemia del coronavirus.
Los contagios crecen y muchos son pura sugestión (al estado le va muy bien que los cobardes hipocondríacos cuenten como infectados), y siguen muriendo los débiles.
Nada ha cambiado tras meses de prisión domiciliaria; excepto que ya no hay drama porque la chusma está sometida y obediente bajo sus mascarillas y el control policial; pero sobre todo asfixiada por una crisis que los gobiernos mundiales han impuesto.
La han impuesto de la forma más descarada, grotesca y evidente que nadie se pudiera imaginar. Si salvas a un cobarde que piensa que puede morir, la crisis es un buen pago por ello. Así que ni siquiera ningún jefe de estado, como el caudillo Sánchez de España, se escondía de decir que lo peor estaba por venir, lo declaraba con orgullo y con fascista amenaza.
La cobardía anula cualquier especulación que no esté relacionada con la salud.
Es la gran estafa, inmensa, grandiosa y sin necesidad de inteligencia. Para atacar con lo más básico: el miedo a una enfermedad, no se necesitan grandes estrategas ni jefes de estado inteligentes. De hecho, ni jefes de estado se necesitan para realizar semejante timo.
Por supuesto, hay países que lo han sabido hacer bien, y otro como España, que no sabe aún como crear una gran y devastadora crisis y tener el control de ésta.
También se puede encontrar información sobre la mortandad por hambre: debería estar informado todo el mundo en estos asuntos, porque las crisis traen hambre y más enfermedad.
Respecto a los cobardes/as que tienen una fe ciega en su mascarilla por orden de sus timadores amos: si no mueren de coronavirus, morirán de cualquier otra infección que se desarrollará en su sistema respiratorio por lo insalubre de la respiración, incluso envenenados por su propio aliento.
Y si aún sobrevive alguno, las balas los matarán, porque al final estas cosas acaban en guerra.
El coronavirus es solo eso, un gran timo a escala planetaria y la vergonzosa evidencia de una decadente sociedad débil y ya prácticamente muerta.

Iconoclasta

La cobardía no es algo de lo que sentirse orgullosos. Es una tara mental, es indignidad.
En marzo del 2020 millones de personas entraron en pánico y se ocultaron en sus casas esperando que unas decenas de miles les salvara de morir por coronavirus o “la covid 19”, como el gobierno español decidió bautizarlo para suavizar la palabra virus y en femenino además, que es más inclusiva de mierda para una población envejecida, decadente, perezosa; pero ante todo cobarde.
El gobierno español en un descarado giro al fascismo rápido como el rayo, calcó los medios del genocida gobierno chino para contener la epidemia. Decretó la prisión domiciliaria para todos los españoles y cerró las residencias geriátricas con cadenas para que se murieran dentro los viejos. Todo ello, comprando los medios de comunicación y prensa que operan en España para instaurar su filosofía de encarcelamiento y persecución policial al ciudadano.
Durante los tres meses de represión china en España, las televisiones tenían la obligación de emitir todos los partes de contagios y muertos, usando para ello a personajes que al final calaron hondo en el imaginario de la cobarde población. Como el indigente Simón, el anodino Illa o el ex astronauta ministro de no sé qué. Sin olvidar por supuesto, el institucional y patético momento diario de aplausos a la autoridad y los sanitarios.
Mientras avanzaba el tiempo, se perdían miles de empleos, los enfermos se curaban como de cualquier otra enfermedad y los que morían podrían ser los mismos que mata la gripe. Con la salvedad de que la represión más dura del mundo contra el ciudadano, la española, mataba a más gente que ninguna otra debido al empobrecimiento físico de la población reclusa en sus casas.
A finales de junio, cesó el estado de alarma; pero impusieron el uso de mascarilla al aire libre. La ciudadanía española, cobarde como en ningún otro país, las usó de forma masiva prohibiéndose a sí mismos un aire necesario para reforzar los pulmones y por tanto el organismo. Si un país es cobarde, puedes apostar lo que quieras a que también es ignorante y desconoce totalmente el concepto de sentido común.
Los cobardes mueren antes y sufren más.
No sirvió de nada la mascarilla de mierda, surgieron brotes de coronavirus entre individuos de menor edad que en marzo, gente que había quedado debilitada inmunológicamente por tres meses de encierro e inactividad.
Los caudillos Sánchez e Iglesias, delegaron autoridad en los caciques de las distintas comunidades autónomas para que procedieran, según su criterio, con la represión que tan buenos resultados les había dado durante tres meses.
Arruinada España, ya en una profunda recesión; los países europeos que no hicieron gala de la cobardía y salvaje represión a la española, avisaron al dictador Sánchez que buscara soluciones económicas con sus propios medios.
Empresas importantes como Airbus o Nissan, han anunciado su cierre dejando decenas de miles de personas sin trabajo.
En definitiva, muchos países no están dispuestos a sufragar la cobardía y la desidia de un país de marcada índole fascista que quiso ser hermano de la dictadura china. Y el capital, necesario para que un país pueda avanzar económicamente, huye de los lugares donde reina la cobardía, la desidia y la ignorancia.
El mentado Sánchez tuvo que mendigar un fondo de rescate durante días.
Ahora España está al borde de la ruptura total sin haber erradicado la enfermedad.
¿Qué hubiera pasado con España si hubiera tenido que, igual que otros países, vivir con enfermedades endémicas como la malaria?
Definitivamente, los cobardes mueren antes que los valientes. Y la inmovilidad es enfermedad.
Los nuevos enfermos más jóvenes demuestran sin lugar a dudas el empobrecimiento orgánico provocado por el nuevo fascismo español.
Y los países europeos con un carácter más demócrata, piden que sus ciudadanos no hagan turismo en España, con toda razón. Un lugar en el que es necesario respirar con mascarilla las veinticuatro horas del día, es veneno puro.
Es la historia de la reciente España sin los detalles aburridos, solo los esenciales: enfermedad, muerte, tiranía, ignorancia, cobardía, represión y ruina.
El único récord del que puede alardear el fascismo español es el del número de muertos por habitante que ha provocado su particular “la covid 19”.
Cecilia compuso y cantó “Mi querida España”, no sé si hubiera podido cantar lo mismo en este año de la era de “la covid 19” y la vergonzosa nueva normalidad española 2020. Quiero pensar que no, que se hubiera sentido ofendida hasta en lo más profundo de ver lo que es España.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Eso de la “nueva normalidad” es un término retórico alevosamente infantil y ridículo del fascismo de los gobiernos del coronavirus.
Es el lenguaje del buenismo infra intelectual y del miedo. El vocabulario que hoy se usa para contentar a los adultos subdesarrollados intelectualmente y adoctrinar a la infancia y juventud en la obediencia al gobierno que les ha salvado su vida de mierda.
Si a la chusma cobarde tras haberla sumido en el miedo a morir y la prisión domiciliaria, le dices que le espera una nueva normalidad (basada en la regresión de la libertad individual y la imposición de controles en la vida diaria con métodos fascistas o comunistas); se sentirán esperanzados.
Cuando ignorantes y cobardes se enfrentan a algo “nuevo” como esa normalidad repugnante y pueril, creen que será bueno. Después de tanto encierro, sobrevivir y una nueva etapa de miseria económica, lo nuevo para ellos es motivo de alegría.
Apoyados los gobiernos por una prensa prostituida y una internet que es un auténtico coladero de dogmas-memes, videos y cuentos infantiles para imbéciles adultos y niños, han convertido las viejas y eficaces dictaduras del pasado en “nuevas normalidades”.
El concepto de “nueva normalidad” lleva grabándose en la población sin cerebro durante meses: perderéis vuestro trabajo, el poder adquisitivo, iréis con el rostro cubierto enmascarillado porque sois débiles y cobardes, os enfermaréis por ello; se acabaron las manifestaciones (a menos que seáis lgtbi o policías). Pero lo más importante: gracias a nosotros (el gobierno) estáis vivos.
Dentro de la nueva normalidad hay que destacar el gran número de hombres y mujeres de paja (héroes de una hipocresía y una indecencia descarada) que se han convertido en el rostro y la voz de la esperanza de los millones de inmóviles cobardes. Chusma que encerrada en sus casas no tenía otra cosa que hacer además de debilitarse y empobrecerse, que escuchar las idioteces de los jefes de gobierno y sus estúpidas marionetas (algunas elevadas sin pudor a rango de expertos y héroes) dando ruedas de prensa amañadas.
El que empresarios y trabajadores hayan compartido el mismo miedo y la misma fe en los corruptos y facinerosos gobiernos, no es normalidad, es accidental; todo volverá a su lugar laboralmente hablando: el empresario arriba y el esclavo abajo.
Sin embargo, en lo que a ideas políticas se refiere, los cobardes radicales de ambos bandos tienen una cosa en común: el bozal, cosa que psicológicamente los acerca.
Y bueno, también veremos a esos televisivos “irreverentes” con la cultura de un gusano (los graciosillos colaboradores de sus amos poderosos); seguir triunfando sin ningún mérito ni gracia más que, el que millones de pusilánimes descerebrados borrachos o no, los observan desde el televisor porque no tienen nada en que pensar, ni podrían hacerlo.
La nueva normalidad es otro de esos grandes insultos a la inteligencia y timo que pasará a la historia. Y qué vergüenza me daría ser un rostro en esa entrada de la enciclopedia de la Historia Universal, capítulo España.

Iconoclasta

Es imposible de soportar si tienes un mínimo de inteligencia y criterio propio.
Es increíble ver las noticias en la televisión. Su nivel de adoctrinamiento y prostitución al Régimen Español al emitir sin tregua y enmascarados de bondad y buenismo, los grandes abusos, acosos y corrupción en la crisis del coronavirus.
Que nadie se pierda las telementiras, son una auténtica diarrea mental.
O cualquier artículo de la prensa española, que esos sí que se han prostituido bien al Régimen Español junto con las grandes empresas alimentarias. Aquel famoso periódico del franquismo, la Hoja del Lunes, comparada con los principales periódicos actuales, parece un panfleto comunista.
Es absolutamente asfixiante para cualquier persona con una inteligencia decente, leer la prensa escrita y su colaboracionismo con el fascismo español. El adoctrinamiento de obediencia y bondad del Régimen Español, causa vergüenza ajena por su burdo y torpe paternalismo y buenismo; que se convierten ambos en un burdo descaro que hacer reír a cualquier país demócrata del mundo.
Todo son grandes ventajas para los que han perdido su puesto de trabajo porque así son conscientes de que también sirven (si encuentran otro trabajo) para fabricar mascarillas y embolsar guantes en cualquier fábrica cutre y pirata. Según las televisiones del gobierno del Régimen Español, es puro enriquecimiento personal. Y sonríen como repugnantes beatos cuando los presentadores recitan la bazofia.
Y para los que están “confinados” (la gran mentira de la represión dictatorial del Régimen Español, ya que es la represión más obsesiva y paranoica desde que el marrano de Franco murió), no hay día sin aplausos para sus carceleros y acosadores. No hay día en el que no les digan, que lo peor está por llegar, que cuando les den permiso para salir con libertad de sus casas, comerán mierda; pero que con los años conseguirán superarlo si venden a sus hijos desnudos a empresas de pornografía en internet.
O cuando los presentadores babean pestañeando al cantar las excelencias de los menús de caridad para los nuevos indigentes del coronavirus; que el Gran Régimen Español que cuida de todos ellos, ofrece con celeridad y palabras amables, aunque detrás de la cámara atizan con una porra de madera y extienden multas a cuatro manos.
La farisea democracia del Régimen Español es el más grande insulto a la dignidad y a la inteligencia. El adoctrinamiento ha superado con mucho al fascismo del comunismo soviético. De largo.
No jodas, qué asco.
Si a la mañana enciendes la tele, ve con cuidado, te puede salir la presentadora-hiena contando alguna historia conmovedora y riendo con trozos de carne podrida entre los dientes.
Es lo más bajo que he visto en mi vida.

Iconoclasta

(recorte de La Vanguardia)

Y como en todo buen gobierno fascista, a la cobardía hay que sumar una pasmosa ignorancia.
Otros países reconocen que es necesario oxigenar la sangre y ejercitar los pulmones para enfrentar el coronavirus.
La cobardía de España y su fascismo viejo como el yugo y las flechas de José Antonio Primo de Rivera es la vergüenza y el hazmerreír de Europa.
Y la condena de miles de españoles al encarcelamiento y la enfermedad.
El acoso y el abuso policial es el de un cártel del narcotráfico.
El pusilánime gobierno socialista/comunista, es lo peor que existe para la salud y la libertad.
Y lo mejor que hay para alentar el hambre y la miseria.
Es la peor combinación que pueda existir: fascismo y cobardía.
No podía ser peor vivir en España.

Dale a un idiota un poco de autoridad y se convertirá en el puto Idi Amin Dada.
Los celosos perros corruptos se dedican a revisar compras de los ciudadanos.
Y dejan pasar toneladas de droga cuando no hay alarma por coronavirus.
Incluso el ministro ha pedido que dejen de ser tan hijoputas.
España es un mal lugar cuando te has de topar con la “autoridá competente” (competente es retórico).
Por lo visto los corruptos policías envidiosos no pueden soportar que alguien compre cerveza o refrescos y multan.
Esto ya es México.

La dependencia de Cataluña

Hoy pretenden declarar la independencia de Catalunya.
Será la independencia más vergonzosa, cobarde y mediática de la historia.
Basada en tal fanatismo, que los niños han sido los grandes protagonistas por la cobardía de sus padres usándolos de herramienta de chantaje, como pequeños escudos humanos en manifestaciones y colegios “electorales”.
No debería llamarse independencia, esto es y será una dependencia de unos fanáticos a las órdenes de una burguesía ambiciosa y racista (porque de verdad creen que el catalán es una especie de raza o algo así).
Usar niños para escudarse con ellos (por consignas de sus líderes) ante la policía, llevar a tus hijos a un lugar potencialmente peligroso, es la más alienante forma de fanatismo.
Cualquier padre, cualquier persona formada mentalmente y con criterio propio, sabe muy bien que la policía es un instrumento institucional que obedece solo a la voz de sus jefes.
Si un padre o una madre son capaces de obviar este hecho, la asistencia social debería quitarle a sus hijos y darlos en adopción a otras familias que puedan cuidar de ellos.
Ha llegado a tal punto la decadencia social, que la ignorancia y la falta de criterio y valor de los padres, dona a sus hijos a un poder fascista a todas luces, con el flagrante delito de la inmadurez y la ingenuidad impropias de un adulto.
La decadente e increíble ingenuidad de un sector de la población catalana, es tan peligrosa o más que las fuerzas nacionalsocialistas de la antigua Alemania nazi.
Todo lo demás de esta “independencia” basada en “tuits”, mentiras mediáticas y añejo adoctrinamiento, no es más que otra forma de ambición que no destaca del resto de golpes de estado en cualquier república bananera.
Todo ha sido tan previsible y falso como era de esperar por cualquiera que tenga cierta libertad de pensamiento.
Sea cual sea el resultado o lo que ocurra tras la declaración de independencia de la “República” de Catalunya, no tiene mayor trascendencia ética; porque lo malo, lo vergonzoso ha ocurrido.
Los padres de la independencia han usado a sus hijos en una falsa y aberrante festividad donde sabían y deberían saber si no fueran unos fanáticos, decadentes, acomodados e ingenuos ciudadanos ignorantes; que la policía cuando ha de cumplir una orden, puede haber violencia y daños.
Eso lo sabe hasta mi gato, lo sabe cualquier persona con un mínimo de decente criterio.
Salga o no adelante la inservible, aburrida y peligrosa independencia del fanatismo; la cobardía y una patética ingenuidad va a formar parte de la historia negra de Cataluña, de la historia vergonzosa.
Son los restos que van a quedar flotando siempre en el aire, como un hedor persistente.
Mierda.
Buen sexo.

 

ic666 firma
Iconoclasta

La perfecta y angelical República de Catalunya

Imaginemos que a Puigdemont no lo meten en el trullo o no se escapa a algún país sin tratado de extradición.

Una vez el Puigdemont sea coronado Rei Puigdemont I de la “República” de Catalunya (conocido en España y el resto de Europa como Lex Luthor, con las variantes: Lex Puigdemont o Carles Luthor), no hace falta más que haber vivido un par de años en este lugar donde hombres, mujeres y niños son uno solo pensando exactamente lo mismo y con los mismos gustos por todo. Donde nadie discute y todos son prácticamente seres celestiales como en las mejores películas Disney. ¿Quién dijo que eso era una utopía?
Como decía, con un par de años de experiencia, si no eres demasiado estúpido, puedes deducir los actos más inmediatos que Puigdemont I y su Gestapo (Ómnium Cultural) cometerán.
1º Traducción obligatoria de nombres y apellidos de todos aquellos catalanes que estén españolizados. Puigdemont I, en una de sus homilías habituales, explicará que será un proceso democrático y conciliador. Tan solo una necesidad logística, puesto que los ordenadores e impresoras “de nuestra (mía) “República” de Catalunya” carecen de tipografía española.
Se dirigirá a la Comunidad Europea y a la prensa internacional, afirmando muy serio él: “No es una medida de represión, es pura concordia”. Ya luego, publicará uno de sus beatos y pacíficos tuits.
2º Todos los documentos oficiales (incluidas las escrituras de propiedades y testamentos) deberán corregirse y adaptarse al idioma oficial de la “República” de Catalunya, aunque conlleve un gasto de miles de euros para muchas familias; pero todo el mundo pagará feliz y contento regalándole al cajero un clavel.
3º La Gestapo Catalana (Ómnium Cultural), hará un estudio genealógico de aquellos catalanes que no sean puros.
Como en todas sus homilías, Puigdemont I, insistirá en que es una medida de control pacífica para cuidar de este pueblo catalán que es uno solo.
4º Los que no resulten puros, serán colocados ante dos puertas iguales sin indicación alguna. Tendrán capacidad para elegir por cual salir. Una llevará a España y otra a un horno crematorio.
Puigdemont I, volverá a declarar internacionalmente lo democrático de este método donde los ciudadanos pueden elegir libremente y culminará su enésima homilía de manos cruzadas ante la barriga, con un tuit que muestra la foto de un charnego (español inmigrante o hijo de inmigrantes) disfrazado y en posición de “cagané”(figurita navideña de un pastor catalán defecando) sobre una senyera (bandera catalana). “Hay que evitar estos actos antidemocráticos que atentan contra nuestra pacífica convivencia”, dirá dicho tuit.
También explicará que es un montaje, una mentira ese video tuiteado que circula por ahí. Donde dos mossos (policía catalana) en plena calle y ante una coro de catalanes felices y sonrientes cogidos todos ellos de la mano, le están metiendo un ramo de rosas de Sant Jordi por el culo a una vieja que ha dicho “mierda” (español) en lugar de “merda” (catalán) al tropezarse con el escalón de entrada al banco Santander.
“Espanya solo quiere desprestigiarnos; pero no podrá con nosotros que somos uno solo”, explicará el beato rey.

Puede que no sea así, puede que llueva mierda, pudiera ser que los cerdos (los de cuatro pezuñas) hablaran, pudiera ser que de haber existido Jesucristo vomitara sangre al morir…
Lo único que me importa es pasarme por el culo las ideologías y a sus pacíficos e iluminados mesías.
Disfruto mi genialidad, sinceramente.

 

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Iconoclasta