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Libro de los Jueces Avaladores.

Capítulo 1, versículos 1 al 4 (Jue Av 1, 1-4).

1/: Dios está muerto, aunque nunca existió. Es por ello que locos, bastardos e hijos de ramera ocupan su lugar.

2/: Y decretan y prohíben.

3/: La noche es del coronavirus: que los locos, bastardos e hijos de ramera, nos asistan y protejan del mal.

4/: Nosotros los Jueces avalamos y santificamos sus podridos y salvadores mandamientos.

Iconoclasta

Notas previas, situación histórica y social de la aparición de la nueva biblia del Coronavirus.
Una nueva biblia que se escribe sola a tiempo real gracias a la red 5G, el colaboracionismo de las llamadas redes sociales (sectas del pensamiento único) y los temibles y fuertes algoritmos de control censor, la prensa prostituida al nuevo régimen pandémico neonazi y los informativos televisados como pura catequesis.
Obedecer nunca ha sido creer hasta que inventaron el coronavirus y los políticos se convirtieron en los sumos obispos de una Nueva y Normal Santa Inquisición Sanitaria. Y la multitud se arrodilló ante ellos, obedientes, con una ferviente fe. Tan ferviente era su fe en los líderes neonazis, que fascinaría a un antropólogo que no estuviera en esos momentos liando o fumando un porro de marihuana. O bien, esnifando los bastoncillos de algodón de los test de coronavirus.
Se obedece por miedo y por coacción; pero por fe como empezó a ocurrir en marzo del 2020, solo tiene el parangón de la Alemania de Hitler. Hay que tener en cuenta que esta pandemia de nazismo, es planetaria; mucho más invasiva y extendida (por número de creyentes y naciones) que el Tercer Reich del pasado siglo.
Aquellos judíos o israelitas de hace miles de años, los protagonistas del Viejo Testamento de la Biblia, obedecían por hambre y por ser esclavos en tierra ajena; no importaba creer, importaba comer y vivir. Matar en el nombre de Yahveh y ocupar.
El concepto de fe en la actualidad, es mucho más psicológico, más profundo en el pensamiento emocional de una sociedad acomodada, infantilizada y decadente; necesitada de gurús que los guíen por el hastío que gobierna sus días en las ciudades granja donde sus angustias se reflejan en lo que necesitan consumir, donde la comida es cosa secundaria. Donde olvidaron que son mujeres y hombres para convertirse en seres estabulados y medicalizados para un control óptimo por parte del poder: la Nueva y Normal Santa Inquisición Sanitaria del Coronavirus (NNSISC)

Libro del Génesis del Neo Nazismo (Nueva y Normal Santa Inquisición Sanitaria del Coronavirus) en La Tierra. Periodo: marzo del 2020 a diciembre 2021)

Capítulo 1, versículos 1 al 19 (Genzi 1, 1-19):

1/: He aquí que los sumos obispos de las sagradas y falsas urnas, insuflaron en las narices de la multitud el hálito de la peste del Coronavirus. Porque la humanidad era plaga difícil de controlar.
2/: Y les ordenaron con sacerdotes policías, sacerdotes soldados y armas: Quedaos en casa, no tendréis sustento, no tendréis libertad. Porque en verdad os decimos que la libertad es enfermedad (primer salmo de la NNSISC).
3/: Y se quedaron en casa. Y cantaron el salmo sagrado: Yo me quedo en casa, quédate en casa (segundo salmo de la NNSISC).
4/: Y les ordenaron: Aplaudid a vuestros carceleros y seréis benditos por siempre.
5/: Y encerrados en sus casas desde las ventanas y balcones aplaudían y cantaban al atardecer a los sacerdotes de patrullas de luces azules y a los de batas blancas.
6/: Y les ordenaron: Reveladnos a los que faltan a la ley.
7/: Y observaban pérfidos, sedientos de las caricias de sus amos, desde sus balcones y ventanas buscando a quien acusar ante los sumos inquisidores, a aquel que ejercía su enfermiza libertad.
8/: Y les ordenaron respirar a través de una máscara de obediencia. Y al toser y estornudar tragaban sus miasmas con la cabeza gacha y un caminar débil.
9/: Y las máscaras se convirtieron en su nuevo rostro. No se desprendieron de ella, aunque respiraban de nuevo sus propios fluidos de deshecho durante horas y horas, incluso a cielo abierto. En su intimidad. Un sacrificio que los llevaría al cielo.
10/: Y les ordenaron: Desconfiad entre amigos y amigas, padres e hijos, madres e hijas, abuelos y abuelas; pues ellos son portadores de la enfermedad. Porque prevalece el derecho a la vida sobre vuestra dignidad y libertad, mantendréis la distancia sagrada (tercer salmo, de los Jueces Avaladores de la NNSISC).
11/: Y desconfiaron con fe beata entre abuelos, padres, hijos y amigos. Separaron las mesas y compartieron el miedo con la distancia correcta, con la máscara de la obediencia en sus rostros cuando no comían o bebían.
12/: Y les imprecaron: La vacuna es vida (cuarto salmo de la NNSISC).
13/: Y se vacunaron en masa, en tropel, con miradas esperanzadas en los sacerdotes blancos y el bozal húmedo de baba. Ofreciendo sus brazos en sacrificio.
14/: Y odiaréis la aspirina, decretaron de nuevo los Sumos Obispos del Coronavirus.
15/: Y cantaron el salmo de la Nueva y Normal Santa Inquisición: La aspirina es mala, tiene más efectos secundarios que la vacuna de nuestros amos (quinto salmo de la NNSISC).
16/: Los sumos obispos decretaron de nuevo: Llevaréis un brazalete que diga quien sois y si sois merecedores del cielo.
17/: Y se lo ciñeron al brazo. Lo mostraban beatamente a los sacerdotes policías, a los inspectores camareros, a los sacerdotes médicos e inspectores monitores de gimnasia para acceder a los lugares de privilegio.
18/: Y los sumos obispos maldijeron: Malditos sean los de brazo incircunciso, los no vacunados. Serán desterrados de la faz de La Tierra (salmo sexto de la Nueva y Normal Santa Inquisición).
19/: Y los de brazo incircunciso fueron condenados al hambre, a la violencia y la caza.

Iconoclasta

Una vez consiguieron la infraestructura necesaria para la localización y control de la población por medio de las nuevas redes 5G, los gobiernos de las naciones del planeta ya disponían por fin de una potente herramienta de control humano para crear una gran ola de terror planetario por medio de peste coronavirus, represión y ruina.
Una vez conseguido el encierro del ganado humano y su exhaustiva represión y clasificación según su estado viral, se procede a la implantación del uso de mascarilla bajo pena de costosas sanciones y presidio en campos de concentración en caso de no seguir la norma dictada por las nuevas “repúblicas” del coronavirus.
Hay realidades que divertidamente concuerdan, cuadran con hipótesis mucho más apasionantes que la vulgar y decepcionante realidad. Y da gusto vivir una película de ciencia ficción distópica, es emocionante.
La red 5G ya en funcionamiento. Las manifestaciones por cualquier cosa por banal que fuera, se convirtieron en una cotidiana celebración festiva en todo el planeta y ahora han cesado de una puta vez, por fin… Cesado no, prohibidas.
La implantación a nivel genital de los ordenadores, teléfonos y relojes inteligentes. La cobardía que se ha hecho tumoral en el cerebro de las reses humanas viciadas y, esperanza ciega en el retórico y falso paternalismo de sus líderes políticos y religiosos. Centenares de falsas amistades y sexo de mentira en las redes sociales. La solidaridad y tolerancia facilonas sin criterio como formas de hipócrita educación en lugar del pensamiento crítico. La fe ciega en los científicos ambiciosos con ansias de notoriedad. Creer con vergonzosa ingenuidad que es primero la salud que el dinero cuando en una sociedad capitalista, no hay salud sin dinero o trabajo que lo proporcione.
El exceso de viejos y sus pensiones de jubilación… La tan cacareada insostenibilidad de las pensiones en la envejecida sociedad occidental, sobre todo en la decadente, vieja y pequeña Europa; se resuelve con un virus muy certero que mata a viejos en un rango de edad muy determinado, con gran precisión y eficacia.
La decadente, inmadura y vergonzosa ingenuidad de la chusma adulta hacia la fe en las medidas de protección de su gobierno, como una paga por su inmovilidad y prisión domiciliaria y por la que perderán su trabajo definitivamente; ingenuidad muy parecida a la de los judíos de la Segunda Guerra Mundial que afrontaban su encierro en los campos de exterminio sin apenas resistencia.
La misma ingenuidad que lleva a los más lerdos (la aplastante mayoría) a aplaudir desde sus casas-prisión a sus policías carceleros.
Delatores colaboradores voluntarios de las fuerzas de represión, tarados mezquinos que creen llevar a cabo una misión religiosa, sin mencionar el miedo que los convierte en gusanos agitándose en sus casas; denunciando a los que caminan por la calle, a los que pudieran entrar en su segunda residencia. A los fracasados la envidia se los come, con la voracidad que sus madres lamen sus genitales, orgullosas de haber parido a tan preciosos hijos de puta delatores de la Gestapo. Como aquellos buenos tiempos en los que los vecinos denunciaban a otros vecinos más agraciados de brujería, de judaísmo, de rojos comunistas o de capitalistas traidores corruptos para que los mataran y conseguir trato de favor, una parte del expolio o simplemente para dar de beber a su repugnante envidia.
Toda esa cobardía eficazmente programada e inducida en las reses sin cerebro, ha hecho posible que se les obligue, sin rechistar siquiera, a llevar mascarilla por los siguientes objetivos: robarles dinero, obligarlos a ser un bulto de carne irreconocible convirtiéndolos simplemente en cosas productoras con baja autoestima y sobre todo, para que desconfíen entre ellos y se sientan enfermos y amenazados a todas horas del día, tristes como los perros con bozal.
Se crearán dos nuevas clases sociales: infectados e inmunes.
Debido a la miseria generalizada, los gobiernos y las grandes corporaciones serán los que digan qué, cuando y como debe consumirse y que alimentos serán mejores para la salud de los productores de la colmena. Los estados y sus filiales, las grandes corporaciones, serán los Grandes Hermanos que velarán por la salud de su chusma racionándoles todo.
Es casi perfecto, solo que los mandatarios de los países no son personas inteligentes, son tan idiotas como sus votantes, solo juegan con la suerte y tienen más dinero para apostar más tiempo.
La suerte dura poco y la destrucción no tardará en llegar.
Eso espero ferviente e impacientemente.
Ahora que me voy a morir, empieza lo divertido, coño.
Gracias a la informática y sus redes, la historia real que se leería en los libros dentro de cincuenta años, se puede documentar hoy a tiempo real. Me jode como a Cristo no poder rascarse los cojones crucificado que, los perros policía acosen a cada momento; pero estoy disfrutando del momento histórico.
Esta sociedad, merece desaparecer, extinguirse.
Y me gustaría de verdad asistir a ello, aunque me joda.
Es una buena y genial novela en la que participar.
Mientras se hace toda la mierda realidad, yo me entretengo en soñar con mundos mejores, más violentos, ergo más intensos. Si algunos pequeños detalles, no ocurren, mala suerte.
El miedo que se lo metan ellos con un supositorio por el culo.
Además, tener un cáncer te inmuniza contra el miedo a una mierda de coronavirus.
Cada uno es como la vida lo hace, si tiene cojones, claro.
De lo contrario, eres un mierda como esos que miran con sus infectos ojos delatores a los que se mueven por la calle.
Sí, ya era hora de que sufrieran y temieran millones y millones de humanos acomodados y decadentes hasta el vómito.
Como Nerón hizo arder Roma.
Que adrenalínico…
Justicia pura y dura.
Buen sexo.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.