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Catalunya una nueva nación una nueva guerra civil

España y Cataluña van camino de una guerra civil motivada por la independencia de Cataluña.
Lo que me maravilla, lo sorprendente; es que la gente, el pueblo de ambos bandos piensa que el asunto de la independencia es una fiesta. Una anécdota pueril.
Es como si todo lo que ha ocurrido en la historia, no hubiera dejado huella. Los humanos son insectos con una mínima capacidad de entendimiento y con una memoria del carajo.
Una región o estado de una nación, no puede independizarse sin guerra, sin muertes; puesto que la supervivencia de cualquier ejército (el dinero que ganan) depende de la unidad de la nación. A menos ciudadanos, menos impuestos, menos dinero.
Hace miles de años, eran los militares quienes mataban y nombraban césares en la vieja Roma.
Los militares en España decidieron derrocar la república provocando la Guerra Civil Española en el siglo pasado.
La creación de una nación escindiéndose de otra a la que pertenecía, se resuelve de una forma u otra con muerte, con guerra, con violencia y con represión. El que más mate y el que más reprima al pueblo, gana.
Hay una historia muy reciente de ello en Europa del Este, a finales del siglo pasado: la guerra de Bosnia, Sarajevo y Herzegovina.
Allí murió gente, que no se crea nadie que se saldó con una fiesta de tomates maduros.
La historia me ha enseñado que el gobierno que pretende la independencia de Cataluña, ha pactado con la región militar de Cataluña para hacer frente al eventual ataque del ejército español.
Es lo lógico en una secesión: un ejército se declara en rebeldía y apoya a sus futuros y nuevos gobernantes, el otro ejército responderá.
Guerra civil es el enfrentamiento de dos pueblos y dos ejércitos, antes unidos.
Es lógico que esto ocurra (la historia y mi inteligencia son infalibles e impecables en su lógica y su experiencia) si el resultado del próximo referéndum catalán de Octubre 2017, es: “Sí a la independencia”.
No será una fiesta, sería de ingenuo y deficiente mental pensar que se saldará con himnos, hurras y pirotecnia.
Se pagará con miseria y sangre. La humanidad no ha evolucionado tanto como para hacer las cosas sin asesinatos e imposición.
El rey español es el general del ejército y considerará que el gobierno catalán se ha declarado en traición y rebeldía.
Pudiera darse el caso (cosas ridículas que pueden ocurrir a pesar de que parezcan imposibles) que el gobierno catalán no disponga del apoyo del ejército o una fuerza armada para erigirse en gobernantes y jefes de una nueva nación; creyendo con una impensable ingenuidad, que la independencia catalana se puede resolver mediante negociaciones políticas.
Yo no puedo creer esto, no puedo asimilar que un político o alto funcionario sea tan ingenuo de ponerse a debatir con otro, leyes que ninguno de los dos bandos cree ni respeta o respetará.
En el dudoso caso de que el resultado del referéndum sea: “No a la independencia de Cataluña” (cosa que me parece imposible, porque los políticos catalanes ya tienen el resultado de la votación de antemano; de lo contrario, no hubieran montado este teatro); todos estos políticos y funcionarios dejarán de tener credibilidad, deberán pagar con inhabilitaciones y prisión su rebeldía y los gastos ocasionados. Y además, alguien de fuera de Cataluña, impondrá un nuevo gobierno menos democrático y con las manos más fuertemente atadas. Mucho menos independiente.
Esta opción del “no”, sería vergonzosa; es imposible con la experiencia de la historia y la del conocimiento del ser humano, que los que hoy se quieren proclamar como jefes de una nueva nación, dentro de unas semanas pudieran ser juzgados y privados de sus actuales privilegios.
La ambición se paga con las vidas del pueblo.
No era necesario vivir o atisbar una nueva guerra; pero la ambición y la negligencia de los políticos y funcionarios, nunca ha conocido límites.
Y si los catalanes son ambiciosos, los españoles también. Nadie se queda atrás, es un pulso entre iguales.
Napoleón, Franco, Hitler, Stalin, Mussolini…
Grandes ambiciosos que usaron cadáveres para escalar al podio del poder y mantenerse en él.
Ahora, en los anales de la historia del presente siglo, es necesario renovar; mejor dicho, ampliar la lista de ambiciosos y asesinos que usan cadáveres y miseria para subir al poder. Nuevos ambiciosos en el listado, es necesario que la historia no se detenga. Es una ley no escrita.
Si esto no ocurre (la guerra), es que el gobierno catalán y el español, simplemente se han dedicado a hacer una pantomima con la que distraer al ignorante y feliz pueblo de algo realmente malo que están preparando.
Pudiera ser, lo maquiavélico nunca pasa de moda.
Danton dijo: “Seamos nosotros terribles para evitar que el pueblo lo sea”.
El hijo de puta ambicioso tenía razón, aunque no era inteligente; porque sin frases grandilocuentes, es lo mismo que yo pensaba de pequeño con solo conocer a los profesores de mi escuela.
Los hay que por algún error nacemos listos, sabiendo más de lo que nos gustaría conocer.
Eso sí, lo llevo con cierta vanidad, a veces me soplo las uñas con suficiencia y les saco brillo con el pecho pensando en el poderoso procesador que tengo en este cráneo pesado y voluminoso.
Buen sexo y feliz Independence Day, o lo que toque.

 

ic666 firma
Iconoclasta

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Nueve largas e interminables horas en una ciudad de mierda, ¿y cuál no lo es?
Nueve horas… Ese número de horas no es mágico, es lógico. El número oficial y oficioso para agotar el cuerpo trabajando; pero por encima de todo, para agotarlo bailando, metiendo en sangre el suficiente licor para despreocuparse de que hay un ejemplar de ganado porcino esperando en la casa, tras las puertas del antro.
Me gustan las guarras borrachas con vestido corto que meando entre dos coches con las bragas en las rodillas, se caen sobre su propia orina riendo como subnormales.
Nueve horas es el tiempo perfecto para beber, cantar, bailar y rozar los cuerpos hasta quedar sexualmente satisfecho, o con las pollas y los coños debidamente lubricados.
Nueve horas que son las necesarias para asentar los fracasos, las carencias y las frustraciones de las parejas que nunca llegaron a amarse. Solo frustrados soñadores con pretensiones de amor ultra terreno. Nueve horas marcan el ridículo y la vergüenza entre gritos, copas y música mala y aburrida solo para idiotas.
¡Chum-chunga, chumba, chum! Y así infinitas veces.
El borracho saca su ridículo pene del pantalón para mear en las ruedas de un contenedor de basura en las sombras de una calle.
Nueve horas son las justas y necesarias, para que el ser despreciado sepa que causa repulsión, nueve horas son las necesarias para librarse de algo que no quieres y romper las cadenas de un amor que no lo es, viciado de terceros amantes, de ascos y decepciones.
Nueve horas para fumar veinte cigarrillos y toser sangre y mierda puta.
Un coche con cuatro borrachos ensangrentados, humea contra un pilar de hormigón, la muerte no siempre es romántica, suele ser muy aburrida también.
De seis de la tarde a nueve de la noche, los falsos amantes y sus mentiras prensadas con besos secos y sexos desganados, se relajan. Se olvidan en una descendente y suave curva, la basura que son, la tontería que han hecho durante años juntos, la porquería a medio construir que no pueden acabar.
De nueve de la noche a las doce, los impostores del amor se embriagan con copas de alcohol y bailes sensuales que creen realizar, para olvidar completamente lo que les espera al salir de ese antro encajado entre las calles de una negra, sórdida y aburrida ciudad. Como ellos… Ellos lo saben en el fondo de sus pequeños cerebros.
Se empeñan en ser indiferentes a lo que les espera en el mierdoso hogar, en la novena hora.
Hay vulvas sudadas y empapadas sentadas en las plásticas sillas, gotas de rancio sudor en escotes atrevidos, penes con restos de orina manchando los calzones y los pantalones. Hay una música estridente que alimenta el ridículo y la lástima en las tardes y las noches de las ciudades de los amores muertos.
De las doce de la noche a las tres de la madrugada, sus coños y penes están tan resbaladizos de deseo y de roces con otros cuerpos como ellos de miserables, que acaban follando o mamando los sexos de otros que no desprecian como lo que volverán a ver cuando sean las tres y un minuto.
El apestoso y mentiroso hogar…
Nueve horas son las justas para que miles de idiotas intuyan y asimilen con sus mentes ebrias, la vida fecal que se han creado.
Solo unos pocos elegidos, entienden que esas nueve horas son una liberación a un infierno de vulgaridad, cotidianidad y cobardía. Para ellos, el nueve, la novena hora , se convierte en un número mágico.
Como una bomba que estalla en esa hora tras haber estado corriendo el temporizador durante años. Reventando el techo de una caverna formada por rocas de decepciones, tristezas y amores que no pudieron ser.
Amores que intentaron ser suplantados con otros falsos en un ciclo vicioso cada vez más desalentador.
Cavernas con suelo inundado de guano; eligieron las menos malas dentro de lo malo. No tuvieron valor para aguantar la soledad el suficiente tiempo.
La novena hora tiene dos filos…
Nueve horas para los frustrados y mediocres que rozan sus cuerpos cuasi clones en danzas animales para consolarse en rebaño.
Nueve horas para la liberación de una larga prisión que pudre la confianza, el cariño y la tranquilidad.
Nueve… Un número de mierda y un número sagrado para percibir la realidad y escapar del engaño y la ponzoña.
Nueve horas pueden destruir un calvario si eres hábil.
Son las tres de la madrugada: ¿tendréis inteligencia y valor? ¿O volveréis con vuestras embriagadas y deficientes mentes al apestoso agujero del que salisteis para rozaros y emborracharos al son de una música patética en el antro del plástico y los humores rancios?
Solo sé, con una precisión absoluta, que tendréis hijos que harán lo mismo. Y vuestros nietos serán otros enfermos de vulgaridad y falacias.
Son las tres de la madrugada y algunos miramos la liberadora luz de la caverna, con el rostro lleno de mierda.
Como odio esa metralla asquerosa…
¡Bum!

Iconoclasta



Ya no cometeré ningún error jamás. He aprendido:  ya sé como empieza, como sigue y como acaba.

Lo juro, porque pongo mi voluntad en ello. Algunos dicen que no se debe decir “nunca” porque la vida da muchas vueltas.

Yo lo puedo decir, porque además de mi voluntad, ya no hay tiempo.

Mi férrea determinación y la edad se encargarán de que ya no cometa errores.

Yo hago y deshago como Dios.

Y es un descanso, se acabó todo, se acabaron las ilusiones, las expectativas y el futuro de mierda lleno de emociones y novedades. Me siento tranquilo y seguro con el tiempo a mi favor, liberado de todo tipo de responsabilidad.

Nunca debió ocurrir…

Sueñas, amas y aterrizas en un lugar con un buen decorado, pero tras el telón y entre las tramoyas  hay seres que interfieren, hay amores y deseos insatisfechos, lascivias secretas que nada tienen que ver contigo. Caes en ese paraíso falso y sin darte cuenta cargas con todas las miserias y todas las melancolías de una vida que realmente no te importa. Que de hecho no importó nunca, solo era un mal momento en el que te enamoraste.

Culpas, errores y hambres ajenas es lo que encuentras.

Un montón de gente que la ama más que nadie y ella se convence de que es así, hasta que le lamen el coño y no sabe a rosas ni es maná. El amor y el deseo acaban aburriendo cuando el deseo es falso, da igual lo hermosos que sean los amantes.

Estoy seguro de que el hombre elefante follaba.

Se me da bien  encontrar basura en el mundo, de hecho no he visto nada limpio, nada despejado de suciedad.

Es un atrezzo lleno de hipocresía, mentiras convincentes y convenientes.

La virtualidad jamás debió convertirse en realidad, se ha deformado, roto…

Una masa que se desliza lentamente por la pantalla del ordenador como un excremento viscoso.

Un sueño abortado.

Hace años que nació la era internet, de las falsas comunicaciones, de los deseos inmaduros, del afán de engordar las vanidades que una vida mediocre no puede llenar.

Y los que llevamos una vida mediocre, por muchas emociones que escondamos o dejemos salir, somos mediocres.

Las actrices actúan siempre y los escritores nos enamoramos.

Las actriz arrastra su erótica mediocridad en conjunto con sus amigos y confidentes, saben más de ella, de sus anhelos sexuales y de su coño que el amante que soy yo.

Yo no era un amante, solo un follador  casual. De eso te das cuenta enseguida.

Me masturbo en solitario recordando las video charlas con ella, no me masturbo evocando cuando se la meto. Es curioso, el espejismo aún ahora tiene una buena intensidad, al menos literaria.

La que amé tiene demasiada chusma a quien querer y su vanidad no deja descansar su coño ni su mente repleta de cariños de la infancia, de la juventud, de los que le hacían el coño agua y los que la hacían llorar. Necesita la fama y ser amada por todos.

Necesita el dolor para restar banalidad a los minutos del día.

Los escritores somos solitarios e introvertidos, fue una mala elección, una mala combinación.

Fue mi error, mi gran error, no lo quise ver porque amaba cada gesto de ella como si fueran dedicados a mí. Fue bonito el juego.

Le enseñé mi polla y me masturbé ante ella en la webcam mientras ella se acariciaba su raja, era el sexo en solitario más intenso. Era vulgar a grandes rasgos, pero cuando haces eso, no piensas en los cientos de miles que hacen lo mismo, como no piensas al follar, en los cientos de miles que lo están haciendo. El amor nos hace exclusivos, o debería hacerlo.

En nuestro caso, la exclusividad era papel higiénico en un portarrollos mugroso. La exclusividad la tenía con ella y con veinte más.

Fui en su busca y a la salida de aduana  del aeropuerto, me esperaba cogida de la mano de su compañero de reparto en la película. ¿Los amigos se llevan de la mano y se comen la polla y el chocho? ¿Los amigos se aman de mierda? Pensé que el actor nos ayudaría a follar, que mantendría las piernas abiertas de mi hermosa actriz para que se la metiera  sin problemas. Sus manos abrirían los labios de su coño para que yo pudiera irritarle el clítoris a lengüetazos.

No tenía que estar de su mano, si quiere ir de la mano de muchos seres que se vaya a una guardería. A mí me jodió.

Y me di cuenta en ese instante que dejé de amarla. Allí no había complicidad mierdosa. No había el gran amor y el deseo incandescente de dos, era mierda en bote.

Me enamoré de una actriz de moda, de una gran belleza que enloquecía a su público, que llenaba las salas de los cines . De alguna forma le gustó mi podredumbre mental, de alguna forma me gustó su sensualidad directa y aparentemente sencilla.

Y mi polla se enamoró de ella, pero su coño, no del todo.

Mientras la amaba, cada vez menos por minutos, la follaba. Siempre va bien follar, y además me gusta ser mi propio personaje de un relato retorcido como un sarmiento seco. Acabé pensando que mejor era tirarse a la actriz que follar con una puta y pagar demasiado dinero.

Fue solo un juego, ella quería captar la atención de un escritor maldito y el maldito acabó entre sus piernas que olían a deseo y semen viejo de otros. A desánimos y euforias de amantes y amigos. O amantes-amigos, de esos deficientes mentales que aún creen en los reyes magos porque es bonito mantener la ilusión. Comparaba medidas y orgasmos, porque era necesario para su inocente vanidad, porque en verdad, su vanidad era inocente hasta el punto de que me convertí en la causa de su depresión.

Fui el personaje de mi propia locura literaria. Y me encontré con todos los idiotas del planeta, hechos carne y hueso a mi alrededor. ¿O alrededor de la actriz?

Como búfalos cafre de la sabana africana, la protegían de mí rodeándola. No sé de que la protegían, porque no quedaba en mí el interés por desear estar a solas con ella ni un minuto al día.

No deseaba ni siquiera gritarle, ni lanzarle mis reproches.

Solo me ha salvado del ridículo mi incapacidad de amar como un patán, a pesar de ofrecerme su coño y sus más preciosas actuaciones he sabido mantener una tranquila indiferencia.

La mano de su amigo entrelazada en la suya, en el aeropuerto, fue la prueba de mi error.

Aunque las veces que he follado con ella, lo convierten en un error menor cuando has dejado de querer.

Tengo una facilidad espantosa para dejar de amar y ahora estoy aquí esperando el desenlace, como si de un aburrido libro se tratara, sin emoción alguna. Jugando a la hipocresía, esperando el momento propicio para desaparecer sin una sola palabra, ya tranquilo y con ganas de irme con mi soledad y mis malditas letras a un lugar donde ya no se repetirá el mismo error, soy viejo.

Así que con algún resto de amor de esos que ella tiene, nos besamos y nos decimos delicadezas de mierda. Cortesías de los que follan o se lamen  el sexo.

Y mientras folla con otro, yo soy su molestia. Soy aquello que jamás hubiera querido tener cerca,  porque le amargo su romance.

Cuando llega a casa y nos encontramos, miro su coño con descaro y fijeza, más que nada por si le veo alguna mancha de semen y fluido de cuando acaba de follar.

Ella siente insectos en los pies. Ha desarrollado un pleno rechazo hacia a mí; pero de todas formas jodemos, es algo puramente funcional…

Yo no la rechazo, simplemente me da igual.

Así que soy paciente, disfruto el momento, ella sabe que yo sé de sus amigos-follantes, de sus amigos confidentes y de sus amigos-de-la-infancia-de mierda y no puede sentirse cómoda. Siente que algo huele a podrido en Dinamarca al no ser la protagonista del próximo drama de celos que sus amigos interpretan tan bien.

 No tienen que protegerla, no corre peligro conmigo. Tal vez nadie se crea que alguien puede sentir tanta indiferencia.

Espero el momento propicio. Cuando se la haya metido profundamente  en el coño y la haga gemir de placer en un intenso orgasmo y escupa toda mi leche con un ronquido, saldré de su vida en silencio, sin una sola palabra. Sin un adiós.

Y la olvidaré tan pronto como en el instante que la dejé de amar, cuando la vi de la mano de aquel idiota.

Me pregunto si soy humano. No peleo por recuperar el amor, peleo por no ser demasiado rápido sintiendo indiferencia, lucho por intentar amar, por conservar lo que pudo ser hermoso.

Intento enmendar errores, pero no puede ser. Me aburro de amar, me aburro de intentarlo y  al final acabo deseando estar solo en algún lugar cómodo del mundo.

Me aburro de sentir curiosidad y me aburro de esperar a nadie.

Y no doy nada por nada. Cristo murió sin un solo benficio. Yo no soy un estúpido beato.

Mi cinismo es mi gran defecto, mi gran defensa. La fuente de mi ingenio.

Soy un escritor maldito y me gusta enterrar todo lo que pueda parecer bello, todo el amor y todo el odio, es una forma de combatir mi mediocre vida. Los escritores malditos navegamos en un mar de tempestades sin que se nos apague el cigarrillo que cuelga de nuestros labios. Asistimos a todo tipo de muerte y sufrimiento con la firme decisión de hacerla importante con nuestras palabras en nuestras mentes.

Asisto a mi propio error de amor en la red como si de un relato se tratara. Soy ponzoñoso hasta conmigo mismo.

Convierto errores mediocres en sucesos importantes, trastoco la puta realidad para hacerla densa y trascendente.

La mierda esplende con luz propia en mi mente y va más allá de lo que jamás sentiré por nadie.


 

Me la he follado en la madrugada, le he atado las pies y las manos, la he convertido en mi Cristo femenino en la cama. Le he mordido los pezones, he lamido su estómago, su ombligo y he bajado por el vientre hasta la raja de su coño. Y me he detenido en el clítoris castigándolo con la dura punta de mi lengua hasta que sus piernas no podían estarse quietas por el placer.

La he penetrado hasta que mi polla se ha mojado completamente, hasta el punto de correrme, y se la he metido en la boca donde le he soltado mi lefa. He salpicado sus ojos, sus labios y sus tetas.

Luego he succionado su clítoris hasta que se ha corrido mordiéndose los labios y clavándose las uñas en las palmas de las manos.

Cuando la he desatado se ha dormido instantáneamente.

Se ha ido pronto al rodaje de su nueva película. 

Yo he preparado un par de maletas con mis cosas. Llevo el billete de avión en el bolsillo, lo compré hace dos meses. Jugueteo con el pasaporte en la mano, como si fuera el fetiche que me protege de mis errores, el que conjura los falsos amores electrónicos.

El viaje en taxi ha sido maravilloso, a medida que me alejo de ella, me siento  mejor.

El avión está medio vacío, hay poco ruido, hay tan pocos vulgares que no siento esa necesidad de salir deprisa de los lugares con demasiada concurrencia humana.

Mi teléfono está apagado y lo enciendo.

Hay mensajes que no he leído durante el trayecto en taxi al aeropuerto.

Me pregunta donde estoy, que esta noche vendrá pronto y que le gustaría ir a cenar al Caesar’s, un restaurante propiedad de una amiga suya, con  la que se ríe de mis cuernos como si yo fuera un idiota incapaz de comprender sus risitas cómplices de deficientes mentales.

El avión se va a estrellar en el mar, un fallo repentino del sistema eléctrico ha apagado los motores,  no hay forma de tomar el control. El mar es un muro de hormigón que se acerca a una velocidad de vértigo.

Enciendo el celular para enviarle un mensaje de despedida, pero lo descarto. No siento necesidad de despedirme ni de la vida ni de ella. Las mentiras tienen su momento y ahora no lo es.

Lo dije: el tiempo no me daría tiempo a cometer un nuevo error.

Y mi próximo relato muere conmigo.

Errores de amor en la red que no son errores, solo fraudes sin la menor intención de ir más allá de una sonrisa hipócrita.

La vida es ahora un montón de gritos, de agua y metal.

La vida entra por mi nariz y mi boca. Mis pulmones intentan sacar aire de ella, pero no puede ser, entre otras cosas porque el apoyabrazos del asiento de delante se ha clavado en mis intestinos.

No me equivocaré nunca, estoy a salvo.

No me gusta  el mar, debería escribir de…












Iconoclasta



Nunca se agotarán las ideas o el pensamiento, al menos el mío y el de uno o dos más que hay en el planeta, en proporción a la cantidad de monos parlantes.

Lo único que se agotará y que prohibirá será el papel y los objetos de escritura, para que nadie pueda perpetuar su pensamiento, si fuera capaz de hacerlo.

El espacio físico donde la idea adquiere tres dimensiones, color, olor y tacto. Con ello existencia.

El sistema triunfa y apenas se usa papel más que para limpiarse el culo, los mocos o el semen de la polla o la vagina. Los han criado idiotas, incapaces de escribir bien, avergonzados de sí mismos y de su caligrafía; para que no escriban y conviertan en algo tangible y duradero lo que piensan.

Si piensan, claro.

El poder se ahorra así mano de obra y tiempo en romper ideas y negar autorías a seres que son más inteligentes e inquietos que la gran mayoría.

El poder corrupto quiere virtualidades que se puedan borrar con un “del” o editar con un “copy paste”. Sin autógrafos incómodos.

Para que solo quede lo que ellos escriben, dictan y ordenan escribir.

Es por ello que solo encuentro en las librerías noveluchas baratas como Crepúsculos, Juegos del Hambre y misterios milenarios y esotéricos sin base ni fundamento histórico real. Esoterismo de feria barata. Se encuentran hasta en la sección de hortalizas de los supermercados.

Se pretende que humanos que han sobrepasado ya la adolescencia, continúen leyendo la basura adolescente que los hará subnormales y cobardes eternamente.

La peste de Camus, llegará a prohibirse, como El Exorcista dejó de editarse porque ponía de manifiesto que era peor la religión, el analfabetismo y la sanidad pública que el diablo si existiera.

Me ensucio los dedos al ojear las páginas de los libros de autoayuda: come mierda, da gracias por ello y sé feliz.

Toda esa basura está en la estantería nombrada como imbecilidad y cobardía, en todas las librerías, en todas las pescaderías del mundo.

Por ello el papel  se está prohibiendo, para que nadie pueda escribir nada más que eso.

Mientras la chusma lee cuentitos sin peso ni profundidad, hay una horda de retrasados mentales asesinando gente en un pueblo durante nueve horas sin que aparezca nadie, ni un policía, ni un político. Apenas una reseña un tanto incómoda que anunciar (en Guerrero, México un día antes de la fiesta de la bandera en el 2014, para ser más exacto).

Y así, como en la edad media, cuando el analfabetismo era el arma del poder, ahora lo es la escritura electrónica y la literatura infantiloide y cobarde.

Otras formas de analfabetismo encubierto.

Y si se piensa bien, la humanidad no se merece otra cosa más que trabajar y ser exterminada por corruptos gobiernos en un emotivo día de banderas de mierda.

Apenas un extraño caso de seres que ocupan el papel con su pensamiento entre cientos de miles que follan borrachos y leen basura y ven mierda en la televisión. Todos esos cientos de miles de retardados, se adjudican el intelecto de dos o tres que saben escribir.  Se adjudican capacidad intelectual, cuando solo hay una excepción inteligente cada sesenta años.

Y a medida que escribo mi pensamiento con tinta marrón que resalta contra la blancura del papel como una mancha de diarrea en la sábana blanca o en la santa, llego a la conclusión de que nueve horas de exterminio en una ciudad no son suficientes, es muy poca cosa.

Se requieren turnos de veinticuatro horas asesinando monos parlantes para que la subnormalidad deje de reproducirse a este ritmo ratonil.

Cuando yo muera y descubran los kilos de pensamiento que he escrito y acumulado y los quemen, alguien pensará: menudo hijo de puta era este tipo.

Solo que será demasiado lerdo para darse cuenta de que es incapaz de escribir ni una sola frase de más de tres palabras en una simple carta. Al igual que los más de siete mil millones de habitantes del planeta.

Hay chimpancés que desarrollan un mayor nivel intelectual que un pueblucho con miles de habitantes, a los que matan sin que nadie preste atención.

Y es que la selección natural se abre paso como sea, aun que los retrasados mentales que son los medios para llevarla a cabo, no sean conscientes de lo que son. Tal vez, ni sepa lo que están haciendo, si no es de un modo tan básico como el instinto reproductor de las ratas.

En pocos años, cuando alguien no tenga teléfono para escribir un mensaje, se tendrá que meter un dedo en el ano para escribir con mierda su saludo de subnormal en una pared.

Y luego se lo limpiará chupándoselo.

Buen sexo y feliz imbecilidad.

Y sobre todo, paciencia.


Iconoclasta

No siempre, tal vez nunca…
El amor es la efímera crisálida
(se prometen amor eterno
en un ejercicio de ingenuidad,
es el juego)
de una necesidad perentoria.
Una oruga que se hace rata
y roe lo que una vez fue bueno.
Los roe a los dos hasta
que duele estar cerca.
El uno del otro…
El amor es un embarazo
de soledad y arrebato
de frustración.
Una placenta de tristeza…
Un escape a la desesperanza,
un consuelo mal comprado.
Es un alumbramiento
que a veces es aborto.
Muchas veces…
Más de lo que debería ocurrir
ante las vidas tan cortas.
Se idealizan ergo se equivocan
los amantes más sentidos y sufridos.
Se equivocan tanto
(su coño está húmedo y no por él)
que la vergüenza los asfixia
(su pene no se hace duro ante ella)
 y recurren a nuevos errores
(Sueñan con lágrimas con lo que
se les escapó de las manos)
para cubrir los que ya son historia.
Se acuchillan con engaños
las espaldas se hieren
y arrugan cartas con vergüenza
mojadas de lágrimas en su manos.
Los errores son los zombis
del amor hambriento y voraz.
Ya cadáver…
Buscan romances de nuevo
(los nuevos amantes creen llenar huecos
donde hubo amor.
Un error sobre otro error y sumando…)
los desesperados y necesitados
amantes.
Amores que mutan en errores
de nuevo, a velocidad de cometas.
Los aquejados de soledad
los necesitados de ternura
carecen de memoria histórica
se preñan de nuevo de amores
que se corromperán, porque
necesitar no es amar.
Nuevos errores…
Nuevas vanas esperanzas.
Tal vez sea la forma de no volarse la tapa de los sesos y seguir viviendo unas miserable vidas. El engaño y el drama son alicientes para la vida.

Amar se sobrevalora en función de las carencias de cada cual.

Iconoclasta

Nada es perfecto, ni siquiera la enfermedad.

En una pata podrida lo lógico sería que también los nervios estuvieran llenos de gusanos.

No es así y el dolor va al cerebro pasando previamente por los cojones.

Menuda novedad…

A veces lo podrido se cae, y con ello todos esos putos nervios vivos.

Eso espero; pero parece que no se desprende nunca, que no hay consuelo.

Es mejor ponerse en movimiento e irse, huir de los lugares ya monótonos y sin esperanza para conocer otros diferentes y distraer este dolor chirriante de una rodilla infecta.

Pero creo que el error es la pierna, y ya me he cansado de llevar esta mierda colgando de mí.

Un hachazo y que el miembro fantasma haga de las suyas: doler de la nada; pero lo hará sin corrupciones. Es un desahogo, es bueno.

Aunque sigue sin ser perfecto.

Es que no me gusta el dolor, soy alérgico.

A mí me gusta que me la chupen.

Y a pesar de todo, aprieto el cinturón hasta que pienso que no puede circular más sangre por ahí.

Muerto el perro se acabó la rabia.

Y la morfina es una diosa que me acaricia los huevos para acabar masajeando mi glande.

Porque los nervios que recorren un cáncer y una carne tumefacta lo pudren todo: el pensamiento, el semen y el amor si alguna vez lo hubo.

El dolor te hace cobarde e insoportable a ojos de cualquiera. E incómodo, porque una pierna negra es una avance de la muerte, de lo corrupto, de lo finito.

Está tan negra como el amor…

Bueno, el amor no duele cuando se pudre, ya tengo bastante con la pierna.

Y si he de ser sincero, a estas alturas del dolor, me importa una mierda el amor.

Las mentiras siempre han sido una constante, para la esperanza de la pata podrida, para el amor y el cariño. Pero se está bien entre ellas, lo malo son las verdades que no es necesario conocer si no aportan un mínimo de comodidad.

La verdad emerge como una repugnante y tóxica medusa quieras o no.

Voy a vomitar…

Cuando se observa bien al cojo, resulta antipático, porque el dolor a veces tuerce sus sonrisas y follar no es del todo cómodo y placentero con una pierna-mierda.

Hay que tener cierta agilidad para disfrutar de una buena follada.

Aburre a cualquiera ser jodida y joder con una pierna así; más que nada porque es difícil mantener la hipocresía de una sonrisa o amor ante quien vive la miseria de la podrida carne.

Aunque esos nervios operativos de la carne casi corrupta, no son solo los responsables. Tal vez hagan de antena y capten las ondas de falsedad que los rodean.

Tal vez mi podredumbre y yo, somos receptivos a la mierda.

El hastío, el aburrimiento, los errores, las mentiras, el amor falso… Todo eso sube por los nervios aún vivos de la pata podrida y lo empeora todo.

Hay que romper con ello…

Ya habrá tiempo para una buena mamada después, hay mujeres que disfrutan con los muñones, con el fetichismo de la ortopedia. Aún puedo follar y pagar.

Tal vez me debería haber tatuado un corazón (para que hubieran creído que he llegado a creer en el amor), una tarta de cumpleaños (por aquello de la diversión) y un beso tan de plástico que nadie creería en él (por un asunto de provocación y esas cosas de escritor).

Mejor no la adorno, además, la estoy cortando y ya no tendría gracia.

Cuando me deshaga de esta pata asquerosa, lo demás se convertirá en una pesadilla más, en unos errores cuya vergüenza se diluirá con el tiempo, o tal vez con el resto de mis tejidos en un ataúd.

Si algo aprendí es a inyectarme; es lo más fácil de todo y la morfina hasta me hace reír cuando corto la carne. Es una buena risa, sincera, aunque no es perfecta tampoco: le falta cordura.

Cortar el hueso es un poco más penoso, se me han partido ya tres hojas de sierra y me cago en la virgen.

He tenido que caminar con la pata arrastrando para encontrar otro cinturón con el que frenar la sangre.

No hay nada fácil.

No hay nada perfecto.

El mendigo que rebusca en las basuras apenas hace caso de la pernera de mi pantalón chorreando sangre cuando me acerco dando saltitos sobre la pierna sana, ayudado de mi bastón con mango de plastimierda.

—¿Va a tirar esta pierna aquí?

La llevo bajo el sobaco, como quien lleva una barra de pan. Pesa mucho lo podrido, y sudo.

—Está podrida, ya no la quiero.

—No es lugar para tirar estas cosas. Las ratas lo infestan todo.

—Tampoco pedí nacer y aquí estoy de mierda. Métetela en el culo si no te gusta —le respondo muriendo un poco.

No sé en qué momento siento frío y debilidad, no sé si he caído o el mundo ha girado noventa grados a la derecha. El puto mendigo me ha tirado la pierna encima con desprecio.

Y a mí me suda la polla, ya no duele y por fin estoy solo y no mal acompañado.

Me río como un deficiente mental, seguramente por la morfina, cosa que me parece bien.

Seguramente porque me importa una mierda morir.

Los hombres con un par de cojones, no lloran. Y que yo sepa, no me los he cortado.

No es perfecto nada lo ha sido en la vida; pero este momento se asemeja a un buen sueño.

Iconoclasta

Ahora floto en lo corrupto, en mi ansiado aislamiento.

He llegado tras un descenso impetuoso de un río desbocado. Y elegí no ir al mar, estoy ahíto de amor, cariño y compañía.

Durante el descenso atisbé una charca de agua estancada con peces flotando de lado, muertos. Maloliente y opaca; pero sobre todo, nadie quiere llegar aquí. Mi soledad perfecta… Habito allá donde todo el mundo repudia.

Me masturbo con imágenes del pasado. Yo la follaba; pero ella imaginaba que era la lengua de otro, la polla de él, sus uñas lacerando su piel, no las mías.

En esta charca inmunda me confieso yo también corrupto, no deberían existir seres como yo.

Se la metía usurpando el lugar de otro, eyaculaba en su coño sabiendo que otro semen deseaba mi esposa.

Y empezó a ser perfecto porque lo que quedó de mi amor se convirtió en una perversión. Y cuanto más amaba al otro, más dura me ponía la polla.

Las aguas muertas me acogen en una soledad utópica y cálidamente putrefacta. No era necesaria una cabaña en un inhóspito paraje de montaña.

Solo ella amando a otro y yo jodiéndola por detrás.

El amor, la pasión y los sueños que un día nos unieron, solo eran un caudaloso río con más espuma que agua. Una canoa que conforme descendía, ganó demasiado peso. El amor no es para tres.

Y la soledad es solo para uno. Me quedé con ella, con la soledad y mi polla dura.

Olí la descomposición y salté a las aguas muertas.

Ellos ahora están en su océano de amor y yo me baño entre algas podridas y cuerpos hinchados de animales que se mecen en la superficie de la inmundicia a mi alrededor. Más abajo, en lo invisible hay otras cosas que giran y se meten por entre mis piernas llevados por algún movimiento acuoso que no sé de donde viene. Un sapo con su espalda obscenamente cubierta de huevos, me observa parpadeando tranquilamente, no pondrá sus huevos en mi reino venenoso.

Aguas ponzoñosas como mi pensamiento y mi vida.

Ni siquiera las alimañas quieren estar aquí.

Mi mano se agita serenamente dentro del agua, acariciando el pene. Mi glande descapullado roza cosas ignominiosas que no quiero saber que son.

Ella acuna a su amante en la noche, lo desea y despierta a cada instante con una luz de esperanza brillando frente a sus ojos. Y yo no siento pena ni amor, solo deseo metérsela por el culo y mentirle que la amo, con mi polla dentro de ella, con su verdadero deseo frustrado y empujado por mi carne dura.

Hace tiempo que no es mía, hace tiempo que descendiendo por las salvajes aguas del amor y la vida, subió otro a nuestra canoa.

Me la follaba disfrutando, sabiendo que pertenecía a otro. Era pútridamente poderoso.

Me aburrí o sentí asco con el tiempo. No sé, no importa, solo son elucubraciones de las aguas muertas. Mi pensamiento, mis dudas, mis carencias… Son mi compañía fiel.

Y llegó mi momento, como una llamada en la oscuridad sentí la necesidad de ser solo una unidad, de no ver más de todo lo que ya sabía y conocía.

Decidí que la descomposición era mi sitio, mi lugar. Nadie querría venir aquí y enturbiar mi perfecta soledad.

Ya nada me sujetaba a nadie y me zambullí. Las aguas muertas no dejan ver mi cuerpo de tan sucias y oscuras, solo siento mi pene y mis miembros balancearse entre carnes muertas y mierda.

Mi semen sale despacio y sin fuerza, tan muerto como estas aguas; pero el placer es mil veces más intenso. Mana lentamente por el meato, como una crema que forma filamentos en esta agua venenosa y estancada. Y mi jadeo profundo que nace de lo más solitario, da cuenta de un placer que crece lentamente y se prolonga en el espacio y el tiempo. Una paja en la aguas muertas, es enésimamente más placentera que lo que he conocido. No existe mamada, ni vagina que prolongue el orgasmo con tal fuerza.

Todo ha sido pérdida de tiempo, tantos años…

La punta de mis dedos rozan pieles, huesos, cosas duras y cosas blandas. El asco está vencido y no tengo miedo. A veces vienen ratas heridas a morir aquí.

Tal vez sea una rata herida, pero me siento joven, me siento bien. Pareciera que la suciedad verdosa que esplende el agua en la que vivo, tiñe la atmósfera también de oscuro y me siento a salvo de la luz.

No echo de menos mi polla en su boca, ni el tacto de su piel. Echo de menos invadirla cuando su alma estaba con él. Tomar posesión de su cuerpo y hacerla mártir del amor que sentía por otro.

Estoy podrido como las aguas muertas; solo yo he podido convertir la infidelidad en mi paranoica perversión.

Convierto lo malo en peor. Soy el superlativo de la miseria humana.

En algo tenía que destacar, era imposible ser tan mediocre.

Es una charca pequeña, no puedo nadar; pero me basta con mi pensamiento, con mis recuerdos.

Ellos nadan en aguas limpias, porque los deshice en ácido en la tina tras matarlos con un bate de béisbol en la habitación donde follaban. Sus cabezas reventaron para luego ir deshaciéndose con cada golpe. Perdieron facciones, belleza e identidad. El bate era un amasijo de cueros cabelludos.

La muerte no es un buen cosmético.

En mis orejas se acumulan las moscas y los escarabajos juegan con mi pelo. Los mosquitos me pican los párpados. Y si el agua no fuera tan pútrida, las sanguijuelas se alimentarían de mis ingles. Aún así, no me atrevo a llevar la mano entre mis nalgas, me conformo con pensar que es una alucinación y no hay algo vivo buscando mi ano abriendo paso con pequeños mordiscos en los glúteos .

No los odiaba, simplemente me molestaban para desaparecer, para llegar aquí. Existen trámites por los que no quería pasar, tenía prisa por marchar hacia el aislamiento. Me aseguré que no me buscaran para cosas banales.

Todo es silencio, todo es oscuridad en esta charca del pantano.

Por alguna razón que desconozco, sigo vivo tras una semana aquí, solo como los insectos que se meten en mi boca y bebo esta agua repugnante cuando me duermo y sin querer mi boca se llena de ella. A veces he sentido el acre sabor de mi propio semen en la boca.

No puede quedar mucho de vida.

Lo bueno si breve dos veces bueno…

Y una mierda.

Vivo en aguas muertas, y no me hace gracia morir. Ahora no…

Iconoclasta