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Otra más de aquellas noticias con las que los estados fascistas climatológicos inundaron la prensa en el verano apocalíptico 2022.
Lo más lógico es pensar que el estado vertiera veneno en el agua para aumentar la cuantía de impuestos con los que están desangrando a los trabajadores.
Piensa mal y acertarás, y más aún en estos tiempos de dictaduras climatológicas, energéticas, sanitarias y homosexuales.
El fascismo ya es una moda ampliamente aceptada y aplaudida.
Y como ya no quedan verdaderos intelectuales… Todos y todas a lamer los genitales a sus líderes nazis.

“Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte”
(Ojalá, de Silvio Rodríguez)

Se va un trovador y nos quedamos un poco más solos en una sociedad decadente donde la cultura y la razón están sometidas al fascismo de la ignorancia, el miedo, la indolencia y la cobardía.
Bueno, pues eso, la palabra es ya un emoji en manos de gente que no sabe bien qué hacer con ella.
Y un maestro menos.
Que una luz cegadora, lo guíe allá donde hubiera soñado estar, si existen semejantes sitios.
Bye, don Pablo.

El mismo fascismo que asfixia la libertad, la biología y el sustento vital como el de España con su gobierno homosexual sanitario, se extiende y radicaliza. Pretende infectar también todo deporte y obligar a que todo futbolista se identifique como homosexual.
Nadie te puede obligar a llevar un símbolo, seas o no homosexual; salvo los fascismos como el de Hitler, en los que portar el brazalete nazi era la prueba de fidelidad al führer; o como ahora el pasaporte covid o la banderita arcoíris cuando es el día mundial de los homosexuales.

Y ahora la homosexualidad fascista (gobiernos como el español) quiere a costa de la sanción y fracaso de unos deportistas imponerse y de paso, si así lo consigue, que sea expulsado un jugador para condecorarlo como mártir homosexual ante el mundo.

Porque consigues no sé de qué forma, desviar mi flujo sanguíneo que va al cerebro, hacia el pene.
Tal vez sea esa la causa del mal de amores, de la locura de estar enamorado. Yo no recuerdo haber descendido tan profundamente a la primitiva lujuria desde que conocí tu existencia.
O tal vez borraste mis recuerdos porque las cosas extraordinarias cubren las mediocridades, las abandonan en un desván enterrándose en polvo.
¿Y para qué quiero un cerebro si estás tú? Amar no requiere de intelecto.
Tú sabrás qué hacer conmigo, qué hacer de mí.
Confío en tu sabiduría como en tu piel. No quiero pensar cielo, estoy cansado de este humo que me sale de la cabeza.
Pareciera que las tostadas se han quemado.
Y los huevos hierven.
Mi corazón late, mis brazos son operativos para abrazarte, mis labios se mantienen hidratados con los tuyos… Tengo lo necesario para vivir.
Sé que amarte es duro (y debe serlo), que cuando me acerco a ti, debo hacer alarde de hombría quiera o no; pero me gusta ese sacrificio. Sobre todo cuando está en tu mano. ¿Ves? Soy un completo derroche de obscenidades.
Podría decir que mi cerebro se ha secado. Y así, no sé cuál de tus dos pares de labios he de besar primero.
Esta es la máxima inquietud intelectual que puedo desarrollar cuando iluminas mi día con tan solo una palabra.
Y ahí está el secreto, no se lo digas a nadie porque tengo que conservar mi carisma de hombre zafio y tosco (de hecho me sudan copiosamente las cejas con este derroche de palabrería): tan solo necesitaría de ti una palabra y poder así asomarme al vertiginoso acantilado de tu mente. Asomarme a tu alma.
Bueno, dejaré la metafísica para los inteligentes, estaba hablando de follarte y de la cremosidad de mi glande que fácilmente resbalará entre tus dedos sin ningún problema.
Estoy en celo.
Se podría decir que soy el resultado evolutivo de tu selección natural.
Lo hombres no hablan de almas, solo de follar.

Iconoclasta

🤬☠️👿🙃

Iconoclasta

Siguiendo con el precepto del gobierno penitenciario fascista español homosexual sanitario, sigo repasando la memoria histórica, solo que yo digo lo que ocurrió sin inventarme nada como hace el estado español fascista chino.
El verano fascista español 2022, fue un tormento de bulos para llevar a la chusma a arrodillarse ante los genitales del Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario para que les salvara de morir achicharrados por un rayo de calor.
Y así vistieron a un cabestro de cartero, con más años que la tos y le pusieron en su boca: “Es tremendo…” y bla, bla, bla…
Si la chusma se lo cree, gustosamente donará todo su salario al estado fascista estafador español para salvar su vida. Y como prensa y medios de comunicación españoles, son propiedad del nazismo sanitario homosexual español…
También cuenta que, con el chollo del “quédate en casa”, un eufemismo para dar alegría al golpe de estado y encarcelamiento que decretaron el caudillo y su vice caudillo penitenciario fascista español homosexual sanitario (ambos) con la estafa china del coronavirus; muchos no encajaron bien volver a trabajar, sobre todo los teletrabajadores funcionarios.

Ocurren crímenes contra todo lo que vive en China excepto con sus funcionarios y jerarcas, porque la política criminal de mierda de covid 0 de los burócratas fascistas comunistas, es una auténtica masacre contra la libertad, la dignidad y la vida misma.
Eso de coger chinos a paletadas para meterlos en campos de exterminio o de prisión, es absolutamente genocida y delictivo, y mucho menos una “posibilidad”.
Así que menos eufemismos como esos “posibles”.
¿Cómo no cometerán crímenes peores contra otras “minorías” (si en China hubiera semejante cosa)?

¡Joder! Pues en España y sus taifas autonómicas nazis, si no llevas el consolador en el culo te lo meten a la fuerza. Y otro en la boca si eres trabajador o colegial y vas en metro, tren o autobús. Le llaman… ¿Cómo le llaman los nazis a eso? ¡Ah, sí! Le llaman mascarilla y hace exactamente lo mismo que el que llevamos en el ojete a full time: dar por culo.
Qué envidia me dan los árabes sauditas.
Siempre me tocó nacer en lo más malo. Qué aciago destino el mío.
Si no es Franco es el Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario; siempre te la están metiendo en España.
Respecto al titular, el pseudo periodista que lo ha redactado debería ir a clases nocturnas para adultos y así aprender a leer y escribir, porque en la noticia de la tipa (si existe ella y el suceso) donde dice: “Llevaba puesto en juguete anal”. Debe decir: “Llevaba metido el juguete anal”. ¿Será que el figura del pseudo periodista no sabe lo que es un consolador aún y lleva uno metido como todo españoleto todo el puto día? Más tonto y nace de plástico como Ken, el novio de Barbie (si el redactor del panfleto es hembra, no importa, se cambian los nombres del muñeco de plástico, solo eso, porque macho y hembra tienen culo).
Realmente, lo que debió ocurrir es que al ser australiana uno de los países más cobardes y fascistas de La Tierra (como si fuera española, pero menos pobre) ya ni notaba llevarlo metido. Un poco más escalofriante me parece lo del asunto de las cenizas del novio ¿las usaba como lubricante o era simple parafilia fetichista? Lo jodido es que quien le haga un beso negro, se va a comer también a su novio. ¡Qué asco!

Y de cerca un tumor.
Con la brillante luz una dorada esperanza
al atardecer un amarillo hepático.
Con el rocío de la mañana un dorado erótico
en el ocaso una tristeza marchita.

El otoño es la melancolía que propaga el planeta para que todos recordemos que hemos de morir.
Que nadie se engañe.
No tiene por qué estar reñida la belleza con la muerte.

Es la última vez que reproduzco una comedia producida por Amazon.
Es desolador el mundo que escenifican, como si no fuera ya malo sin forzar guiones.
Ya sé que es mandamiento religioso o mística de la igualdad (aunque no sé a qué viene lo de igualdad) que deban aparecer, encajen o no en el guion, toda suerte de homosexuales de los dos sexos que existen, por ejemplo en la especie humana: hembra y macho.
Me sentía triste, tal vez por el otoño o por la mierda que cobro.
Y me dije: “Voy a ver una comedia para que me arranque una sonrisa de mi ancestral rostro curado por el tiempo, la desgracia y la dictadura. Y juro que nunca más volveré a pasar hambre y bla, bla, bla…” Y pulsé reproducir en el icoñito de una comedia confeccionada primorosamente por Amazon y que decía ser primicia.
En apenas quince aburridos y mediocres minutos, se desplegó la cuota de homosexualismo como es habitual. Un personaje supuestamente ingenioso según los cánones morales actuales, neuróticamente graciosillo y de verborrea aguda; el arquetipo de homo de las series de televisión y cine de las comedias amables sin riesgo alguno para ninguna edad.
Hay que recordar que las compañías de películas y series de pago como Netflix, HBO, Disney +, AMC, etc… Son muy rigurosas con su obediencia eclesiástica hacia el mandato de inclusión maricona en toda producción audiovisual, ya sea de temática de boxeo o de las apariciones marianas de Fátima.
Pero lo de Prime Video (Amazon) es pura paranoia inquisitorial. Es la Torquemada de todas las compañías.
Aún no recuerdo como ocurrió y que motivo había (hace ya casi treinta segundos que detuve la película) para que en una escena que transcurría en plena calle se juntaran en un encuadre seis machos y ¡todos maricas! ¡Seis!
Ni siquiera cabían, era demencial…
En los pocos segundos que atisbé aquella distopía del presente de mi vida, pude entrever un negro marica, un hindú marica, un árabe marica, un par de blancos maricas, un hispano marica, y no pude verlo; pero presentía que había allí un esquimal marica al que seguramente, por ser bajita su raza y dada la densidad demográfica del encuadre, lo ocultaban sus compañeros de reparto. Seguro que estaba allí y cobrando.
Los seis emitían sonidos y risitas en una cacofonía gallinácea diabólica, estorbando a los figurantes paseantes en su caminar hacia ningún lado, como almas en pena.
De verdad que no cabían en la pantalla, coño.
Se me cayó el cigarro de la boca y me quemé los huevos.
Aquella distopía… Seis de seis. Era más potente que la escalera de color del póquer.
Y yo sin saber el origen de aquel tumulto de “género”, pobre de mí.
Llenaban tanto la pantalla, que imagino lo mucho que tuvo que padecer el director de fotografía (si lo hubiera) para colocar al cámara en la distancia y ángulo adecuado para que cupiera esa muchedumbre de cuota homosexual en el fotograma.
No sé a que se debió; pero en ese mismo instante me sobrevino jaqueca, un dolor intenso. Y decidí volver a ver Bone Tomahawk película ingeniosa donde las haya, inteligente, de diálogos cultos, violenta y gore hasta tener que apartar la mirada en alguna escena.
Todo ello sin pagar cuota homosexual.
Y que conste en acta (y que tome nota el cabrón del notario que para eso cobra una pasta), que uno de mis villanos favoritos, además del de El silencio de los corderos (el modisto de las polillas); es el pistolero homosexual asesino de El tren de las 3:10, brillantemente interpretado por Ben Foster. Un personaje tan carismático como despiadado y eficaz en su trabajo.
Es la última vez que elijo una comedia cometida por Amazon, es igual que asistir a una de esas misas en las que un telepredicador suelta sus fanáticas e histéricas arengas con sus largas y despeinadas cejas polvorientas, sucias de farlopa.
Así de sectario es Amazon en el pago de cuota a la Iglesia Ortodoxa de la Divina Igualdad del Corazón Televidente.
De verdad, que no cabían en el televisor.
Una pesadilla.

Iconoclasta