La aberración de un dios

La idea de un dios es un concepto aberrante para la razón y la ética; pero consuela la pusilanimidad y el oscurantismo de la ignorancia ingenua. También ayuda a los que conocen absolutamente la vida en toda su magnitud (los menos), con una sabiduría cuasi “einsteniana”.
Ante todo, consuela del miedo a la muerte. Porque si te mueres no mueres, sea en el infierno o en el cielo, seguirás existiendo.
A pesar de que los que han muerto no aparecen jamás, es aceptado el hecho de que morir es comenzar a vivir en otro “plano”.
Es un temible acto de fe que requiere de toda la ingenuidad que el cerebro puede crear.
No hay misterio alguno en el mito de un dios, no hay mensajes ocultos.
Tan solo hay delirios en los creyentes y sus sacerdotes o santones.
Y sin embargo, siento admiración por esa ingenuidad pueril de la que hacen gala las personas cultas capaces de desarrollar lógicas y conceptos tangibles, medidos, calculados y probados; porque han elegido la fe escrupulosamente. Con toda su significación, aceptando el sarcasmo de la existencia de un todopoderoso y omnipresente a pesar de todo lo que ocurre y lo que no. Es una extraña disciplina que se han impuesto. Tal vez un intento de aplacar una vida llena de banalidades e imperfecciones que no les llena y los conduce vertiginosamente a la nada.
Porque al final, mejor vivir con optimismo que como yo.
Si existiera alguna deidad todopoderosa, sería un ser absolutamente degenerado, enfermo mental e imbécil.
Porque dios ayuda al violador, le proporciona el momento y a la niña o mujer que ha de violar. Luego, si hay suerte castigará al violador. Sin embargo, con toda probabilidad, dejará herida o incluso muerta a la víctima.
Dios proporciona personas a las que decapitar y a las que llenar de oro sin ningún criterio, insultando a la justicia.
Dios ayuda al ladrón y hunde en la miseria a la víctima.
Dios ayudó a los alemanes a extinguir a millones de judíos.
Cuando hay un dios de por medio, es así en toda situación, en todo momento: las víctimas piden por su salvación, pero los dioses han escuchado primero a los asesinos.
Te pudre una pierna y hay que darle gracias porque te ha salvado luego la vida.
—Gracias a dios lo has podido contar —dijo ella con voz conmovida cuando desperté de la anestesia.
—Dios me ha querido matar durante un año entero y no ha podido. No doy gracias por ello a nadie —le contesté harto de tonterías con la boca seca y la molestia de una sonda metida en la polla.
—Tú ya me entiendes —afirmó mirando a la ventana ignorando la blasfemia.
—Claro que te entiendo. Eres tú la que no comprende nada. Ese cobarde servilismo religioso me pudre más que la gangrena y el cáncer. Estoy vivo por mis cojones.
Y lloró. A mí me importó una mierda y encendí un cigarro en la cama del hospital.
El conflicto ético, el insulto a la inteligencia lo resuelven por medio de la inescrutabilidad divina.
Dios premia con muerte a las víctimas y al asesino “condena” a una longeva y rica vida. Quien crea en Dios, debe aceptar con resignación que todo es obra suya ¿no?
Precioso…
¿De verdad nadie se da cuenta de la manipulación?
La indignidad del miedo a morir es espantosa. Hace mierda la vida.
Si dios es un delirio enfermizo que ofende la ética, la justicia y el buen humor; los ignorantes crédulos son auténticos fetichistas de penes y vaginas hambrientas y temerosos. Flojera espiritual…
Es la naturaleza de la gran mayoría de la humanidad no tiene demasiado sentido reflexionar porque acabas con dolor de cabeza. Ha pasado demasiado tiempo y la estulticia se ha hecho gen en el ADN humano. Por ello, no se debería reprochar, insultar o menospreciar a la serpiente, al gusano, o al cerdo porque se arrastren o se revuelquen en sus excrementos. Nacieron así, como el ser humano.

 

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Yo quiero ser inglés

¿No es una ostentosa y evidente alianza de hipocresía, usura y negligencia la Unión Europea? Con sus delincuentes de trato privilegiado tan bien arropados y protegidos en su Bélgica salvadora.

Si tienes mucho dinero y has sido político o empresario importante, no importa lo que robes o los delitos que cometas: en Bélgica (sede de la Unión Europea) serás amparado y por ti cuestionarán la judicatura de otros países de segunda categoría como España. Es razonable que el Reino Unido haya abandonado semejante coalición (que no es por eso, no soy tan ingenuo; simplemente quería más dinero y poder en la organización europea).

Al final, la UE solo actúa como cobradora de IVA e intermediaria de las transacciones comerciales entre países; pero en modo alguno es democrática; y si tuviera polla, se la sudaría la libertad y derechos humanos de nadie. Es usura pura, ni más ni menos que una negligente oficina de cobros de impuestos y un nido de eurodiputados (burócratas simplemente) que no tienen utilidad alguna.

Y si no, que le pregunten a Grecia y Portugal también.

Así se trata como personalidad importante a un tiranillo de tres al cuarto como es Puigmamón I rey de Cataluña (Carles Puigdemont), un delincuente que era alcalde metido en asuntos de corrupción, y presidente golpista de la Generalitat de Cataluña que ha hecho del parlamento catalán su cortijo con el dinero de los ciudadanos, que debería haber revertido en mejoras sociales. Por lo tanto, ha estafado millones de euros.

¿Y por semejante chorizo Bélgica cuestiona la ley española? La ley de un país miembro cuyos ciudadanos pagan el puto IVA como los alemanes, franceses o italianos.

¿O tal vez es que Puigmamón (Puigdemont) les ha pagado mejor a los jueces belgas-europeos con el dinero de los catalanes?

La Unión Europea es un nido de víboras, otro paraíso para los delincuentes privilegiados que dicen ser perseguidos por sus ideas y del bolsillo de la chaqueta les asoma una Visa Platino.

A un ladrón que no tiene sus orígenes en la riqueza o burguesía empresarial o política, la policía europea lo devuelve a su país de origen a la velocidad de la luz.

Si Puigmamón hubiera cometido sus delitos en Francia o Alemania, con solo pisar el suelo belga, lo hubieran tirado al suelo y con una rodilla en la espalda lo esposarían. En dos horas estaría viajando al país que robó.

Bueno, ahora se muestra en todo en su esplendor el flamante error de pertenecer a la Unión Europea.

Es que pises donde pises, te hundes en mierda, coño.

Yo quiero ser inglés, porque ellos sí que tienen huevos (a grandes rasgos, para algunas cosas, claro) y demuestran que no necesitan formar parte de esa banda de extorsionadores de factura diplomática, a los que se les llena la hipócrita boca con libertades y derechos civiles.

 

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En tu cabeza

No sé bien como escribir todas estas obscenidades que se me ocurren con tu mente. Porque seamos sinceros, si no tuvieras ese maravilloso pensamiento, tu belleza sería vacía y no te vería, serías invisible.
Soy absolutamente insensible a la banalidad.
Tengo sueños en los que te jodo revolcándonos en una tierra empapada de sangre fresca aún, parece aceite cálido y forma un barro suave. Es la sangre de los que no quiero, de los que no necesito conocer ni compartir nada. Es la sangre vacía, la que al pudrirse tiene la peculiaridad de ser el abono de la tierra, nada más. No es respetable.
Hay tantos litros de vulgaridad… Y por ello, estar dentro de ti es refugio.
Eres absolutamente táctil, al ser absolutamente visible. A tu alrededor el aire se hace elipse como si fueras planeta. Y reacciono en cuerpo y alma. Las erecciones que me haces sufrir no son funcionales, no son meramente instintivas.
Si fuera así, pensaría en la reproducción y el celo; pero no. Deseo estar en tu cabeza, dentro de tu pensamiento. Por tu coño acceder a él.
Sin hijos, sin instintos primarios.
Razonada, fría y obsesivamente amarte de fuera a dentro.
Y convertirme en parte de ti, que sea imposible separarnos sin cirugía neurológica.
¿Sabes por qué eyaculo en tu monte de Venus? Porque es obra de arte cuando extiendes mi semen con lasciva satisfacción, sin darte cuenta.
Y mis dedos sobre los tuyos, sintiéndonos en esa viscosidad que no dejamos enfriar. Que evaporamos con cada jadeo, colapsados de follar.
Mi dedo se apoya en tu clítoris aún pulsante, y cierras los muslos en un acto reflejo y tierno. Divertido… Me gusta que me llames cabrón con esa sonrisa, con ese cansancio sexual.
Porque sé que estoy dentro de ti, lo más profundamente que se puede estar.
Lo demuestra el café que tomamos a la mañana, comienza el día contigo, con pequeñas palabras tranquilas e intrascendentes. Con cómodos silencios.
Con tu sensualidad vestida con poca ropa, despeinados y despreocupados.
Estamos bien…
No.
Podríamos estarlo en un planeta que nos aceptara, que nos diera la gracia de permitirnos ser lo que deseamos.
Donde en la mesa hubiera dos cafés esperándonos al amanecer.

 

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Ingenuo

“Si no vivimos como pensamos, pronto empezaremos a pensar como vivimos”.

Vale, pero para vivir como pienso yo, sería necesaria una distancia de confort con otros humanos de 3 Km.
Eso sin contar el dinero que me faltaría para llevar a cabo mi utopía.
Está bien ser optimista y positivo; pero Fulton es de una espantosa ingenuidad.

Olores

Me gusta el viento, desencadena una sensación de frescor en el olfato que lleva a mis pulmones una aromatizada añoranza de lo que fue, lo que es y lo que no será. Es renovación, esperanza y certeza. Huele a clorofila. Lo detecto cuando estoy de pie y detenido sobre la tierra pura y libre.

Mi nariz reconoce los nuevos aires y los entrañables.
Y los detestables.
Soy una bestia olisqueando el aire.
En mi nariz se crean aromas que puedo definir con precisión.
A veces no puedo definir la tristeza, concretarla. Me preocupa formando un nudo en la garganta e intento ignorarlo respirando como si nada pasara.

El olor de los sueños es el de un fruto ácido, como una naranja, con un toque dulce que me lleva a aspirar más profundo. Tiene la particularidad de cerrar mis párpados asolados. Arrastra las dudas, aunque no tiene fuerza para llevarse el dolor y la vergüenza de lo que soy y lo que no. Lo bueno que fue, lo que podría ser, lo que espero aún. Sucede cuando paseo por pequeñas y estrechas calles.

El olor de la nostalgia es de la leña vieja y quemada. Como un moho seco que calienta la nariz por dentro. Tiene la particularidad de girar mis ojos al suelo, buscando la intimidad del centro de la tierra para aislarme junto con los que murieron; yo, el pequeño Pablo incluido. Suele ocurrir cuando estoy cansado y sentado en un banco, fumando. Los suaves vientos del otoño, lo hacen más intenso; no lloro porque se secaron las lágrimas tiempos ha.

Hay un olor que se crea cuando abre sus piernas. Emana de su coño. Huele a excremento viejo y caliente. Es el olor del hastío, del engaño, de la mediocridad. Del desamor total. Tiene la particularidad de obligar a que los ojos huyan de ella, de su rostro marchito. Y de dejar que lo que está agonizando, muera de una puta vez.
Se crea en la cama, cuando la follo sin deseo, como una bestia que no tiene otra cosa que hacer más que llenar un agujero por una necesidad instintiva. Quiero que sepa que la jodo sin deseo, con desprecio.

El olor de la que amo evoca la crema de pastelería, es dulce, es azúcar y me hace sentir como un niño obsceno que acaricia una muñeca que siempre ha soñado. El olor de la que amo, cuando separa sus muslos, me hace salivar como un animal en celo y preguntarme hasta cuánto es posible amar sin estallar.

El olor de la infancia huele a calles viejas de deficientes alcantarillados y a pan viejo, y aun así recién hecho. Se filtraba por las ventanillas abiertas del coche que mi padre conducía.
“Yo recuerdo algo de aquí, yo estuve aquí hace mucho tiempo” pensaba.
Dejé de sentirlo a medida que crecía. Sin embargo, en el ocaso de la vida, ha resurgido y me pregunto si es la antesala de morir.

El olor del planeta, en el lugar deseado, cuando no necesitas conocer nada más huele a resina de pino, es caliente. Me envuelve durante unos segundos y me dice que yo seré en ese lugar una savia ambarina que gotea de una rama. Pronto… Cuando camino con esfuerzo.

El olor de la basura acre y ofensivo, es el de las calles que detesto. Aquellas que marcaron y marcan mi imposibilidad, las que me dicen que estoy prisionero. Da igual la colonia que use, nada es capaz de consolarme cuando me encuentro andando por la ciudad-vertedero y su fetidez casi me dobla en una náusea, en una desesperación.

El olor a óxido es el del odio y la frustración, es pesado y picante. Suelo presionar las fosas nasales para que no penetre; pero siempre llego tarde.
Es traidor.

Hay tantos olores que a veces vivo intranquilo por la incertidumbre de lo que tendré que respirar.
Es que hay días en los que soy más fuerte que otros. En los que me siento un tanto indefenso de mí mismo.
Y no quiero correr el riesgo de saber a qué huelo yo mismo.

 

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Foto de Iconoclasta.

Kyla Cole

En Telegramas de Iconoclasta.

Responsabilidades lógicas de la Vaga de País de Cataluña

Espero que con este asunto de la huelga general (Vaga de País) en Cataluña, para pedir la libertad de los encarcelados por el golpe de estado y traición a la constitución española, y a la mitad de la población que pasa de chorradas de repúblicas; hagan las cosas bien.
O sea, los organizadores deberían disponer de un seguro de responsabilidad civil para cubrir las muertes que se deriven de este paro, ya que las ambulancias, bomberos y otros elementos de auxilio, están o han estado inmovilizados y detenidos en las inmensas retenciones que provocan.
El deber de la policía sería identificar a los individuos/as que forman los grupos de presión o piquetes, para que respondan a las posteriores reclamaciones por muerte o daños en las que pudieran incurrir. Y eso no lo veo en las noticias, hablan con la peña exaltada; pero no les piden identificación.
No basta con el “pacifismo”, hay que tener responsabilidad.
No es suficiente consuelo que a los muertos los celebren como mártires, sobre todo, si no habían pedido morir por unos millonarios con ansia de poder que han sido encarcelados por este timo caprichoso de la independencia.
Estoy seguro de que esas grandes organizaciones independentistas que tienen tanto dinero lo tendrán previsto; y en la medida de lo posible dispondrán de medios económicos y seguros, para de alguna manera, indemnizar a los familiares de los muertos o quien quede con secuelas por falta de asistencia médica ante el corte de las vías de comunicación que son pagadas por todos los ciudadanos sean o no independentistas.
Porque los chalecos de fosforito que visten de uniforme los militantes de las “asociaciones culturales”, no curan una mierda.
Una cosa es aguantar a “pacifistas” con cierta paciencia y resignación; y otra muy distinta que te maten un padre o un hijo “festivamente”.
El que no permitan que los productos de primera necesidad puedan llegar a los comercios, es un mal menor; pero que no dure mucho.
Y si no, que le pregunten lo que opina de la jodía Vaga de País, a quien está esperando su pedido de Amazon.