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Ataque alienígena

Mi viejo amigo y colega Gerardo Campani, me envió una genialidad. Uno de sus elegantes sarcasmos, o tal vez desengaños.
Quisiéramos que de verdad nos visitaran seres de otro planeta, es una buena ilusión, no puede hacer daño. Pero se impone la realidad y todo buen escritor sabe cuando salir de las fantasías; porque es la mediocre realidad lo que permite crear otras. Si te instalas en las leyendas urbanas y los chismorreos de prensa sensacionalista, estás perdido y ya no puedes recurrir a ese sarcasmo y crítica tan necesarios para imaginar mundos y situaciones mejores o peores; pero siempre más interesantes.
Tuve un desengaño muy parecido al que el describe en el final de este texto; pero no lo voy a contar, porque el suyo es infinitamente mejor. A lo que iba, es que lo comprendo. Maldita ingenuidad.
Un abrazo querido amigo, poeta Gerardo.
Disfrutadlo.
Iconoclasta.

 

FRAGMENTO DEL REPORTAJE A UN AVIADOR, EN UN PROGRAMA DE TELEVISIÓN (1993) DEDICADO AL FENÓMENO DEL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS. BLOQUE FINAL.

P. ¿Sabe Ud. lo que es el Triángulo de las Bermudas?
R. Por supuesto.
(Silencio incómodo.)
P. Cuénteme, por favor, a qué se dedica.
R. Soy piloto comercial.
P. Voló alguna vez en esa zona?
R. Sí, claro, durante treinta y cinco años.
P. ¿Treinta y cinco años?
R. Sí, hasta que me jubilé. Prácticamente, toda una vida.
P. ¿Habrá visto muchas cosas, entonces, no?
R. Bueno, claro… en tantos años…
P. ¿Cosas raras?
R. No.
P. ¿No?
R. No.
P. Pero Ud, sabrá lo que se dice de esa zona, ¿no?
R. Sí, claro, tengo noticias por las revistas, los libros…
P. ¿Y Ud. nunca vio nada?
R. No, nunca. Fenómenos naturales sí, claro, muchos, pero nada más.
P. ¿Nunca tuvo una experiencia… digamos… inexplicable?
R. No, nunca. Temporales, fallas del motor, solamente esas cosas.
P. ¿Y nunca le contaron…?
R. Vea, tengo muchos miles de horas de vuelo en esa zona, precisamente, y nunca vi nada, ni me contaron de primera mano nada, tampoco.
P. ¿Colegas suyos, dice?
R. Sí. Ningún aviador de la compañía, que cubría todas las Antillas, vio nada raro, que yo sepa. Eso sí, algunos contaron que le contaron, pero nada más. De primera mano, nada.
(La expresión del periodista era de incredulidad. El reportaje, espontáneo, resultó insólito.)

 

FRAGMENTO DEL REPORTAJE A UN ASTRÓNOMO DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA, EN UNA RADIO DE ROSARIO (1997)

P. ¿Qué opina Ud. de los OVNIS?
R. No opino nada en especial: el mismo nombre lo dice todo.
P. ¿Puede especificar un poco más eso?
R. Sí, claro, un satélite artificial, por ejemplo, para quien no sabe de qué se trata, puede considerarse un objeto volador, aunque no vuele, precisamente, y si el que lo ve no tiene noticia, es no identificado para él.
P. Pero un satélite artificial no cambia bruscamente de dirección.
R. No, absolutamente no.
P. Sin embargo mucha gente ha visto ese tipo de fenómeno.
R. Sí, eso dicen.
P. ¿Y Ud, nunca vio nada por el estilo?
R. La verdad que no. Tengo sesenta años, y desde los veinte que observo el cielo nocturno, a simple vista, con el telescopio del Observatorio, con instrumental muy complejo, y nunca vi ni registré nada que me haga tener en cuenta esa hipótesis.
P. Entonces… ¿la descarta de plano?
R. No, no la descarto, pero me resulta muy sospechoso que ni yo ni ninguno de los operadores de otros observatorios con los que me comunico hayan jamás registrado nada.

 

FRAGMENTO DEL REPORTAJE A UN OPERADOR DE UN AEROPUERTO PATAGÓNICO, EN UNA RADIO DE BUENOS AIRES (1981)

P. Bueno, ¿qué me cuenta de lo del martes?
R. El martes fue un día normal. Me enteré de la invasión marciana el jueves, por los diarios.
P. ¿No es verdad que en el radar del aeropuerto se registraron objetos no identificados?
R. No. En absoluto. Puede preguntarle a cualquiera de los que estuvimos allí esa noche. Además, están los registros a disposición de cualquier periodista que se acredite.
P. ¿Y el apagón?
R. El apagón fue solamente en el sector sur de la ciudad. Se debió a un desperfecto en un generador. El aeropuerto en ningún momento tuvo problemas de suministro.
P. ¿Así que no se registró nada ni se vio nada?
R. Nada de nada. No sé de dónde salió esa macana.
P. ¿Macana? Pero hay decenas de testimonios.
R. Vaya a saber. Justamente yo vivo en la zona en donde se produjo el corte, y ni mi mujer ni mis vecinos vieron nada, tampoco.
P. Algunos dicen que ustedes tienen órdenes de no hablar.
R. Pero qué disparate, Dios mío. ¿Quién podría haber dado esa orden? ¿Y por qué habríamos de obedecerla? Es absurdo.
P. ¿Y cómo explica el hecho de que hay tantos testimonios?
R. Mire, no lo tome a mal, pero quien debe explicarlo es el periodismo, no yo.
P. Es lo que estoy intentando, Señor…
R. Bueno, le propongo algo, una idea, nomás. Cite a cincuenta personas que no vieron nada y a cincuenta que dicen que vieron. Observe si los cincuenta que no vimos nada tenemos pinta de conspiradores, y si los cincuenta que dicen que vieron tienen un perfil de delirantes. Y saque sus conclusiones.
P. ¿Está acaso prejuzgando?
R. No, no se trata de prejuicios sino de juicios. Personalmente, ninguna persona razonable de mi confianza le da crédito a esas cosas; y he conocido algunos ufólogos… que… la verdad…

º º º

Nuestra vida es tan chata y monótona que, aunque seamos escépticos, abrigamos muy profunda e involuntariamente, un ansia de sobrenaturalidad, magia, o como se llame.
Una noche tarde, tirando ya a madrugada, caminaba solo por calle España rumbo a San Luis. Hacía frío, el aire estaba muy húmedo y el silencio era sepulcral. No había un alma en la calle. De pronto vi en el cielo encapotado unas luces como nunca había visto antes: rayos que se proyectaban girando sobre las partículas de vapor y smog suspendidas en el cielo, al tiempo que una sirena (como esas que anteceden a los ataques aéreos) ululaba como venida de otro mundo.
—Cagamos —me dije, derrotado—, era cierto. Nos invaden los extraterrestres.
Mantuve la compostura, sin embargo, y llegué hasta San Luis. Allí el ulular misterioso se escuchaba más como lo que era: una alarma antirrobo, activada seguramente por alguna falla. A un muchacho con el que me crucé le pregunté señalando el cielo:
“—Che, ¿qué son esas luces?
—Ah, los reflectores del Carrefour, hacen eso todas las noches. Como publicidad.
—Me cago en la mierda. Yo pensé que nos atacaban los marcianos.
—Sí, parece eso, ¿no? —dijo amablemente, siguiendo en su derrotero.
Claro, esa publicidad del Carrefour era la primera vez que yo la veía. Además, la alarma, que en San Luis era reconocible, desde calle España se oía distorsionada, misteriosa.
Ay, qué vida de mierda la mía. Por un momento sentí el vértigo de ser tal vez abducido hacia Ganímedes, por lo menos. Y de repente: nada. Un pelotudo que activa una alarma antirrobo por torpe; los hijos de puta del Carrefour jugando con los reflectores. Y yo, desencantado, esperando el ómnibus que me lleve a casa, a tomarme una ginebra reparadora e irme a dormir como un infeliz.
En la espera solitaria, fumando, canté bajito ese tango que dice:

¿Cómo querés que te quiera
una minusa moderna
que busca un muchacho pierna,
si vos sos un pajarón?

 

De Gerardo Campani, 23 abril 2012.

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extraterrestre

Hoy me he olvidado de disfrazarme de humano, el cerebro superior y el inferior no se han puesto de acuerdo.
Tal vez estaban pensando en un sexo duro y sudoroso, en una piel humana y hermosa que acariciar.
De ahí mi lengua ávida.
Con dos cerebros es difícil no ser inhumano.
Hay humanas que desquician mis polipensamientos.
Y ahora sé que alguien se estará preguntando con sarcasmo, si tengo dos penes.
No pienso desvelar semejante grosería, estoy en este planeta para follar, no para que me hagan un reconocimiento anatómico.
Solo puedo decir que mis gafas protegen a las hermosas terrícolas que analizo de mis rayos de erotonium, que las harían gritar orgasmos en plena calle con absoluta impudicia.
Un día pienso quitármelas.
Soy un extraterrestre un poco cabrón si me lo propongo.
Por otra parte, no me preocupa ser absurdo, al fin y al cabo, no soy de aquí, solo estoy de paso.
Hay bebés con dos cabezas que ahora tienen una justificación.
Soy débil…

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Iconoclasta
Foto de Iconoclasta

 

Vidafaro, de Iconoclasta

Publicado: 5 octubre, 2015 en Lecturas, Libros
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Vidafaro promoción Issuu

Novela de ciencia ficción de Iconoclasta. En Issuu.

Ganchos promoción

Relato de ciencia ficción, en Issuu.

Sexo en el Sistema Solar, de Iconoclasta

Publicado: 29 septiembre, 2015 en Humor, Lecturas, Libros
Etiquetas:

Sexo en el Sistema Solar

Sexo en el Sistema Solar, el Probador de Condones y su odisea espacio sexual. En Issuu.

Un campo de energía

Entre tú y yo hay un campo de fuerza que no permite el paso de los besos.
Tu humedad se escurre entre los muslos desangelados y mis erecciones son un puntero que indica la dirección hacia lo inalcanzable y lo imposible.
A pesar de que existes y estás en algún lugar.
Hermosa y amada hasta la agonía.
Somos reflejos atrapados en espejos enfrentados.
Fluidos que se escurren por una infranqueable pared de nada y labios aplastados contra un cristal.
Palabras sin sonido que parecen morir apenas nacen de los labios.
“Te amo, mi vida”.
Y las palabras se convierten en ceniza que cae sobre mi pecho y tu mirada triste al otro lado me retuerce las entrañas. Tu tristeza es mi tormento.
Almas apresadas a las que nadie presta atención, porque nuestra atmósfera es sorda e incompatible con la de ellos, los otros.
Tus manos se apoyan en lo infranqueable y lanzas miradas de socorro que me doblan con una náusea.
Figuras mudas que nadie ayuda…
Yo no recuerdo haber hecho algo especialmente malo.
Tal vez es tu condena la que me arrastra.
¡Mentira! Intento bromear para no llorar como un crío. No puedes haber hecho algo malo. No puedo aceptar esa idea, es inconcebible.
A menos que poseer la voluntad de un hombre sea delito.
Algo así puedo imaginar, que sin pretenderlo, hayas usurpado el trabajo de Dios al hacer de mi alguien que te adora.
Y ahora pago las culpas por ser alguien que pende de ti, arrastrado por tu pensamiento y el deseo por tu piel.
Alguien hizo ciencia-agonía de la ciencia-ficción.
Somos dos amantes apresados cada uno en un capítulo de una novela del futuro.
No puedo abrazarte ni besarte. No puedo consolarte.
Solo escribir y buscar el método, el sortilegio para romper esta condena.
Asesinar al autor.
Este maldito campo de energía…

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Iconoclasta

Autodestrucción

Publicado: 12 agosto, 2015 en Terror
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Autodestrucción

“Este hombre se autodestruirá en diez segundos.”
Si es más, es porque el software no ha sido suficientemente depurado.
Y el chip no se activa.
“Soy un error pegado a un error.
Y lo que nace de errores, son errores al cuadrado, al cubo, a la enésima…”
El chip solo ha liberado la droga de la culpa, que sume al suicida en un depresión veloz como un rayo.
“Y es desesperanzador, es un callejón sin salida, hasta que te aplasta el peso de las potencias.”
El hombre salta a las vías del tren. Las ruedas le amputan la pierna izquierda, la mitad de la derecha y un hombro. Muere desangrado en quince minutos. El video está en Yutup.
Este fue el primer caso del chip Autodestrucción implantado en humanos. Fallaba mucho, el tiempo y la temperatura elevada del cuerpo, provocaba serios deterioros en la electrónica.

“Voy a autodestruirme, soy un hombre moderno, soy de los primeros implantados con el Chip Infartivo.”
Así comienza la publicidad del Chip Infartivo, la evolución segura y sin fallos del anterior chip Autodestrucción.
Es un rompecorazones, si antes lo que se instalaba eran los marcapasos, ahora nadie los quiere y se instala lo contrario.
La gente sufre tanto estrés y frustración, que este aparato se ha hecho popular con el eslogan: “Tú tienes la última palabra”.
Así que si un día te despiertas y te sientes tristísimo, tecleas una contraseña en tu móvil y el miocardio a la mierda.
La grandeza de este sistema de eutanasia o autodestrucción, es que antes del infarto, libera una dosis de heroína. Una dosis tan elevada, que nadie se entera del trauma del corazón cuando revienta por la activación de una pequeña cápsula que contiene un compuesto cuyo principio activo es la nitroglicerina; pero mucho más estable gracias a un elemento que protege el núcleo explosivo. Este elemento es el secreto mejor guardado junto con la fórmula de la cocacola.
Por otra parte, también tienen la opción de configurar la subida automática del video de su muerte a Yutup.
La droga para sumir en la depresión al suicida, fue otro error, porque pocos querían morir con tristeza. No hubiera tenido éxito comercial. La heroína ha sido lo que realmente ha hecho popular el chip.
Actualmente hay más de ocho millones de hombres, mujeres y algunos niños que psicológicamente han pasado las pruebas de madurez, que disponen de esta salida de emergencia alojada en el corazón.
Ya no es necesario (si tienes tarjeta de crédito) esconderse, idear un plan, pasar miedo, dudas finales y dolor.
Hay pocos seres humanos capaces de realizar un trauma directo contra su cuerpo: lanzarse desde una gran altura, cortarse las venas, envenenarse…
El suicidio suele ser muy doloroso. El más suave de los casos, cortarse arterias profundas como las de las muñecas, es más brutal de lo que muchos se piensan, un tendón cortado y que se retrae, es un auténtico tormento.
Y no hablemos ya de lanzarse desde una gran altura.
Ahora tenemos más de ocho millones de cobardes alardeando de que no les da miedo morir y que ellos eligen.
Soy un hacker y dentro de siete minutos, van a morir en el mismo instante ocho millones, trescientos treinta y seis mil ochocientos trece seres humanos.
Yo no pretendía sacar beneficio con esto, se trataba de simple diversión. Un reto personal que me puse como meta; pero todo tiende a perfeccionarse y pensé que una vez muertos, el dinero no les hace falta, y lo más importante: no van a ir a una comisaría a denunciar que sus cuentas bancarias han quedado en blanco.
Lo que más destacará de estas emocionantes horas que les quedan de vida, es que morirán felizmente todos.
Lo que más me llena, es que morirán cuando yo lo disponga. Me meo en el eslogan: “Tú tienes la última palabra”.
Mi padre y mi tío están entre ellos, pero no puedo ser selectivo, y de todas formas, ya están mayores. Y si se implantaron el Chip Infartivo, por alguna razón sería ¿no?
Dentro de unos minutos, las televisiones van a empezar a emitir los especiales informativos, os lo pasaréis bien viendo testimonios y entrevistas idiotas.
Con el Chip Infartivo, todos ganamos.
Es una maravillosa sociedad si sabes como matar con eficiencia.
Pulsando “intro”.

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Iconoclasta