Eso no es nada y aunque el gobierno no lo proponga, seguirán llevando su mascarilla a la que tan bien se han acostumbrado. Respiran de nuevo lo que se debería expeler, (es una conclusión erudita que he desarrollado por la observación del uso fanático del bozal entre la cobardía ciudadana) un aire enrarecido e insano que los sume en esa dulce idiocia que no es del todo narcosis; pero crea adicción.
El bozal lo seguirán llevando hasta para masturbarse, como esa especie de estrangulación sexual en las películas de sexo blandito.
La sombra perfecta es la que nada la interfiere, se recorta perfectamente en su insignificancia y nada la perturba en la cercanía, ninguna otra sombra humana. Te convierte en cosa negra en el páramo, se prolonga desde ti y en ti se extingue. Es exactamente igual que tú, sin perturbaciones, sin adulterar, tu sombra es exactamente lo que eres, lo que la luz ve de ti. Porque en medio de la soledad, no eres nadie. Y es perfecto. Si fuera medianamente translúcida, estarías muerto. ¿Lo sabes, verdad? Si como individuo no existes, no existes, estás muerto, no tienes sombra. Solo lo sólido, solo lo rudo, solo la hostilidad, solo lo que sangra, solo lo que duele, da una sombra perfecta. No está mal, soy una buena oscuridad, una buena y tangible nada. Felicitaciones a los padres que parieron algo tan oscuro. El color me da jaqueca.
El Nuevo y Normal Gobierno Fascista Español del Coronavirus no se fía de sus jueces corruptos, y les dice a sus caciques autonómicos: “Tranquilos, que si alguien os tumba vuestra dictadura, yo (el Caudillo) os regalo un decreto que se lo va a tener que meter por el culo el tribunal supremo”. El Fascismo Español ya no tiene límites, los campos de concentración, gulags o guetos del coronavirus están garantizados por tiempo indefinido. El día que el Caudillo o un Cacique autonómico se levante con cierto humor por alguna disfunción cerebral u hormonal, dispondrá para sus cabestros españoles un nuevo encarcelamiento nocturno o diurno, según le plazca porque así le apetece, con la impunidad que da el miedo de un pueblo cobarde y manso. Recordad, borregos que: “Libertad, en España, es enfermedad”. Y los jueces, a cobrar para hacer absolutamente nada. Que viva México (corrupción) en la Península Ibérica (sin la más elemental libertad).
Y es que pierden el trabajo fácil e incluso divertido de acosar y abusar de gente inocente con la impunidad de una dictadura que los alimenta, enriquece y protege. Que no se preocupen tanto por seguir reventando las más mínimas libertades, la corrupta legalidad española pronto dictará nuevas órdenes de prisión nocturna e incluso diurna y así podrán seguir disfrutando de su mierda.
No soy perfecto; pero la virgen me ha dicho que le hubiera gustado que su hijo fuera como yo. “Es que era un agonías, tan blandito y depresivo… Tan Jesucristo y mártir que me deprimía”. No he podido consolarla porque tenía razón. Me he encendido un cigarro y le he dicho ¡Bye! Pobrecilla… De tal madre, tal hijo. El padre vete a saber quién cojones podría ser. Los bastardos siempre dan problemas.
Todos los actores acaban trabajando en las intrascendentes e informáticas películas de héroes de la Marvel. Es un auténtico hachazo al cadáver del cine, porque está muerto de hace años. Asesinaron el cine de adultos hace mucho más tiempo atrás para dejar paso a la bazofia actual. Solo existen películas para un nivel intelectual no superior a los seis años. Sus actores se asemejan a las extintas marionetas de Jim Henson más que a ninguna otra cosa. Si quieres ver estupidez, mediocridad, banalidad y ante todo aburrimiento extremo, saca una entrada de cine y verás como sales con la mitad de cerebro. El séptimo arte, ha pasado a ser el palomitero de los fascismos de un nuevo y normal oscurantismo.
Esto es un ejemplo de noticia que China le da al nuevo y normal gobierno fascista español del coronavirus, sobre el tipo de bulo que debe propagar entre su población. El fascismo español corría demasiado culpando a los jóvenes del coronavirus y ahora a los inmigrantes. China le dice que despacito y buena letra, que comience por los hámsteres y vaya subiendo el tono. Es que el entusiasmo voraz del fascismo español no tiene límites.
Hay momentos en los que siento que me falta algo. Y me niego a pensar de que se trata. Tener plena conciencia de lo que se carece es echar leña al fuego de la frustración. Esa certeza provocará un nudo en la garganta que imposibilitará respirar decentemente. Si a una determinada edad te falta algo, tienes ya la certeza de que morirás sin ello. No es necesario darle más vueltas y es mejor que la ignorancia lo suavice. Así que busco en Amazon algún producto inservible en oferta flash y distraigo toda esa tristeza de una forma banal e incruenta para acto seguido, convencerme de que no eres tú quien me falta, que no me falta nadie. Es un pequeño conato de paz durante unos minutos, hasta que llega la sensación de que he tirado el dinero. Entre que me pregunto como puedo ser tan imbécil y de que me puede servir la cosa que he comprado, no pienso en ti. Lo juro. Porque la otra opción sería sopesar largarse de aquí, de este lugar, de este momento, de este planeta; y creo que sería excesivo. La desesperación es mala consejera. Mejor confiar en Amazon y sus baratas frustraciones en oferta.
Imposible resumirlo sin recurrir a, cuando los cerdos prueban la sangre ya no quieren otra cosa. El gobierno fascista español y sus caciques autonómicos, ya no necesitan ni siquiera una mentira vestida de la legalidad corrupta española. Anulan el estado de alarma para ejercer directamente la represión, el acoso y la ruina en la población. Los próximos cuarenta años, van a ser del mismo color gris que el pasado franquismo. Y es que nadie se cuestiona de que a pesar de las prisiones dictadas contra los ciudadanos de España, las libertades arrebatadas, el acoso de la policía política en todo momento, la obligación a debilitarse y enfermar por el uso de la mascarilla, la ruina a la que han abocado a tantos parados, los muertos que han causado por no atender sus graves enfermedades con la estafa del coronavirus y la instauración de casi un año entero de ignorancia en los colegios y universidades; a pesar de todas esas medidas dictatoriales y criminales, el coronavirus ha seguido “contagiando” (hipocondríacos, catarros y gripes bajarían el nivel de contagios del coronavirus, sin mentiras, a un cuarenta por ciento) y matando a tantísima gente. Y no ha sido desobediencia, veo cada día a los cabestros con su bozal en el hocico. Y tan bien puesto, incluso en su propio coche a pesar de ir solos, que me hace pensar que, si follaran lo harían con su bozal de mierda. Y los toques de queda y prisión se respetan cosa mala, puedes ver que no sale ni una rata a la calle a partir de las nueve de la noche, sobre todo en Cataluña. Así que se ha obedecido a todas las tiranías que han perpetrado y el virus se curará cuando todos se hayan contagiado por fin. Toda la miseria, robo y crímenes que ha cometido el nuevo y normal fascismo español, no ha servido para nada. Y nadie lo ve, España es un país tan cobarde como ignorante y ciego.
En España alguien grita: ¡Fuego! y los cabestros ponen sus orejas tiesas, unos entienden: “¡Mascarillas gratis!” y el resto: “¡Vacunas!”. Aprovechando el tirón de la ignorancia y la cobardía generalizadas por el Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus, en estrecha colaboración con la prensa prostituida o sobornada por el régimen, han conseguido mediante sus habituales bulos, fijar en el imaginario popular de la cobarde población un importante latiguillo surgido de esa gran campaña de publicidad del fascismo (chino-comunista más exactamente), pro-vacuna de la trombosis contra el coronavirus. Si por un casual cruzas alguna palabra con cualquiera de los idiotas elegido al azar entre los millones que hay en el territorio español y sus taifas; y afirmas: “Yo no me pongo la puta vacuna para que se me haga un trombo en la punta del nabo”. El idiota te responderá con una velocidad increíble con el lema publicitario doctrinal del fascismo español nuevo y normal, con voz estúpida a través del bozal: “Pues los medicamentos que tienes en tu casa, tienen efectos secundarios más graves, como la aspirina” (sic). Acto seguido esperará una caricia en la cabeza de su amo fascista, que no llegará; porque el gobierno fascista solo decreta prisión, acoso y ruina; no caricias ni ayudas de los fondos europeos (a pesar de que es obvio, los cabestros en su ignorante inocencia, siempre esperan una recompensa por ser mansos y obedientes). Al escuchar el memorizado dogma doctrinal del fascismo, es normal que te lleves la mano al sobaco buscando una pistola que no tienes para descerrajarle un tiro en la cabeza. Y acto seguido te sumes en la profunda tristeza de que te encuentras en un territorio tan fascista, que jamás permitirán que puedas comprar un arma de fuego para defenderte de tanto estúpido asfixiante. Es talmente, como si los subnormales cotizaran en bolsa compitiendo dramáticamente con Amazon. Yo como no hablo con imbéciles no he tenido que soportar que me soltaran el nuevo y normal dogma fascista español, pero sé que se prodiga entre los cabestros con bozal como saludo de buenos días o para pedir el pan en la mesa. Hay generaciones y generaciones y generaciones y generaciones que jamás deberían haber nacido por un bien del futuro genético de la humanidad.