Iconoclasta

No soy perfecto; pero la virgen me ha dicho que le hubiera gustado que su hijo fuera como yo.
“Es que era un agonías, tan blandito y depresivo… Tan Jesucristo y mártir que me deprimía”.
No he podido consolarla porque tenía razón.
Me he encendido un cigarro y le he dicho ¡Bye!
Pobrecilla…
De tal madre, tal hijo. El padre vete a saber quién cojones podría ser.
Los bastardos siempre dan problemas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s