Malditas

Mujeres hermosas que ponéis a prueba mi sosiego, que lo rompéis en mil pedazos con vuestras voluptuosas formas y volúmenes.
Yo os maldigo, malditas hermosas mías.
Os deseo el infierno entre mis brazos, el húmedo y ardiente infierno dentro de vosotras, profundamente clavado entre vuestros muslos lamibles.

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