«El animal que yo llevo dentro, no me ha dejado nunca ser feliz,
me roba todo, hasta el café,
me vuelve esclavo de mis pasiones.»
«El animal que yo llevo dentro, no me ha dejado nunca ser feliz,
me roba todo, hasta el café,
me vuelve esclavo de mis pasiones.»

El ferrocarril y yo somos parecidos, funcionamos a lo largo del tiempo sin alardes cibernéticos. Solo acero insensible, o tendones y nervios enterrados en la carne que lo parecen: férreos y ajenos a lo humano.
El próximo cambio de agujas se presiente oscuro como boca de lobo.

Ho-ho-ola, soy Forrest, Forrest Pablo. Y mi mamá dice que tonto es el que dice tonterías.
(Mierda, he caído en mi propia trampa, intentemos arreglarlo).
Soy el obsceno rey de las bestias del bosque (¿eso es un oso?). Y digo: el que dice tonterías es un hijoputa con poco cerebro y mucho tiempo libre (coincido conmigo mismo solo en lo de libre).
Buen sexo.

No existen pasados mejores, en todas las épocas la frivolidad ha sido el vómito ensangrentado de los inquietos. Siempre fuera de lugar.
Afortunadamente, aunque duela, aunque mate.

Le entiendo, le creo, lo sé.
El amor es tragedia, aunque creamos reír.

«En un minuto hay muchos días.»
(Shakespere)
Exactamente. Es una putada; pero es así. No pasan los minutos cuando estás con un idiota.
Por otro lado, Shakespeare debía estar muy aburrido. Porque es lo mismo de ingenioso su minuto, que yo diga que una ballena es grande.
O un elefante.
Esto no es serio, así no hay quien folle.

«Afortunado es el hombre que tiene tiempo para esperar».
(Pedro Calderón de la Barca)
Pues sí; pero sobre todo paciente. Porque esperando tiempos mejores y promesas maravillosas para futuras generaciones, siguen llevándose cargados cucharones de mierda a los labios los pacientes y los que tienen tiempo (es retórica facilona y redundante, quien tiene tiempo, indica que tiene paciencia, como yo para escribir esto).
Intelectuales… Siempre tan comedidos.

Cómo me tranquiliza verte… Me da paz tu grito.
Larga vida, sobrevíveme, eres fascinante majestuosa mía.
«Protecgi no sub umbra alarum tuarum».
(Protégenos bajo la sombra de tus grandes alas).