
In umbra alarum tuarum protege me maiora sequar.
(Ocúltame entre las sombras de tus grandes árboles)

In umbra alarum tuarum protege me maiora sequar.
(Ocúltame entre las sombras de tus grandes árboles)

¿Qué es el sincronismo?
Un huevo colgando, y el otro lo mismo.
Nota: Morf. Aplíquese a los testículos humanos.
Enciclopaedia Iconoclasta. Ultrajant Editores, Oct. 2016.
Asesor cientifista: Pablo López. Fotografía: Fondo Iconoclasta.
(Viejo chiste de no sé quién.)

A veces soy absurdo y me da por pensar que si no existen platillos volantes: ¿Cómo es que tengo uno en mi frente?
Entonces por algún error en mi sistema nervioso, se me queda congelada una estúpida sonrisa en mi bello rostro.
Intento desconectarme con el mando a distancia y ocurre que:
1. No tiene baterías.
2. El ovni interfiere los infrarrojos con un escudo de fuerza.
3. No tengo cerebro alguno que apagar. Estoy vacío.
Lo que ha empezado como una broma acabará mal. Porque una navaja de afeitar no necesita baterías para borrar una sonrisa de fracasado.
¿A que soy gracioso de mierda?

Si hay cierto romanticismo en montar a caballo, hay cojones para montar en bici con una pata quebrada.
No me gustaría que un animal de cuatro o dos patas cargara conmigo.
Conmigo y mi dolor.
Ya hay demasiados abusos e injusticia.
No voy a aportar más de ello. No soy un hijoputa. Bueno… No de esos.

Hay momentos de una sorprendente belleza, hay momentos por los que vale la pena reventarse caminando.
Ahí en medio del campo, pierdo importancia y el burro parezco ser yo.
Porque sus ojos, sus miradas están llenas de pensamiento, de sensaciones.
No hay nada que me convenza de que no es así. De que la irracionalidad solo les pertenece a ellos. Yo soy sumamente más irracional, mi mirada pesa menos en ese medio.
Me parece bien, es justo. Es acertado.
Burros más que burros… Yo rebuzno.

La decepcionante ventaja de cojear tan lentamente, es que puedo fotografiar mi futuro inmediato. Aún así tengo esperanzas de romper la monótona tristeza de unas piedras polvorientas: podría caer, astillarse mi podrida tibia y fotografiar algo con más color y alegría, como la sangre y la cerúlea tonalidad de un hueso astillado emergiendo de la carne.
Pequeños pasos, pequeñas truculencias.
Sé como divertirme a pesar de todo.

Cielo y montaña han dado un toque de queda. Y tres rezagados permanecemos a la sombra de su amenaza.
Tanto espacio y tan vacío…
Si me partiera un rayo en ese momento, moriría en el paraíso.

Hay momentos en que no sabes como llenar los brazos ansiosos y vacíos de ella.
Te encuentras en esa zona purgatoria del amor y el odio indiscriminado.
Un animal en celo y hostil.
Bestias enamoradas, psicópatas románticos…
Están locos los que aman, son peligrosos.

Después de tanta vida me resumo en un café, un cigarro, una foto y una estilográfica que no cesa. Hemorrágica…
El hombre-cosa soy yo.
Pensar tiene consecuencias.
Y está bien.