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¿Errores? ¡Ja!
Publicado: 29 octubre, 2016 en Absurdo, Conclusiones, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,
Pensándote
Publicado: 25 octubre, 2016 en Amor cabrón, Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Pensándote mientras me harta, me cansa y me duele el mundo.
Pensándote aspiro el humo de un cigarro en un ejercicio de ingenuidad, creyendo que es tu alma y yo soy el diablo que te la ha arrebatado. Y por ello el humo da calor y paz a mi vieja sangre y mis pulmones antiguos.
Pensándote sueño en posibilidades que me arrancan de esta realidad sin misterios ni magia que inocula aburrimiento en mi organismo.
Pensándote caigo en una trascendental desdicha.
Soy un romántico fuera de tiempo. Soy tragedia pura.
Por ello, pensándote, me tranquilizo al saber que moriré mucho antes que tú. Soy un F-1 desesperado por llegar a una meta letal.
Y sonrío al apagar el cigarro, porque toda esta cadena de pensamientos ha tenido un final feliz: no es viable el mundo sin ti.
Lagartijas e ingravidez
Publicado: 24 octubre, 2016 en Absurdo, Conclusiones, fotografía, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

La lagartija camina sobre una superficie absolutamente vertical y pienso que si yo pudiera hacerlo, no lo haría.
Bastante complicado es todo como para hacerlo más difícil todavía.
Los retos me los paso por el culo, estoy cansado de tanta prueba de mierda. Superar tantas metas para llegar a ninguna parte.
Qué mierda.
Otra cosa sería flotar ingrávido, sin control; como un trago de cocacola (o una bolsa de orina en las pelis de risa) flota en una estación espacial cuando los astronautas se aburren.
Como el globo que se escapa de las manos de un papá negligente.
Eso sí me gustaría, fluir y que me aparten a una lado si les molesto y cambie mi rumbo dulcemente.
Joder, yo y mi divagar…
Tengo el cerebro podrido.
No soy nadie
Publicado: 24 octubre, 2016 en Absurdo, Conclusiones, fotografía, Humor, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

No existe mi rostro.
Solo las consecuencias de no ser.
Soy un conjunto compacto y blasfemo de frustraciones e ira.
Y la ira es la que me mantiene vivo, tenso.
Si me relajo soy cadáver.
Algún documento firmé a ciegas al nacer, que me condenó a la hipertensión del pensamiento.
Morir solos
Publicado: 22 octubre, 2016 en Cine, Citas, Conclusiones, ReflexionesEtiquetas:ensayo, exposición, reflexión, muerte, cine, citas, miedo, incomprensión, creencias, superstición, Iconoclasta, Ultrajant, Pablo López Albadalejo,

«Todas las criaturas de este mundo mueren solas». Película Donnie Darko, 2001.
Donnie Darko fue un fracaso comercial en cines; sin embargo, con el tiempo se ha convertido en película de culto. Para que una película sea de culto ha de cumplir los requisitos de ser: absurda, llamativa, musicalmente atractiva y metafísica (incomprensible). Para mí siempre ha sido una gran película, perfectamente comprensible; pero la gente, en su gran mayoría, no la entiende; captan algo que no saben sintetizar. Todos se dan bofetadas por aportar su explicación.
Desde el mismo instante que vi la película, me llamó poderosamente la atención la frase citada. Y me ciño a ella en esta exposición emocional.
Me fascina esta sencilla frase porque es tan engañosamente obvia, como discutible. Como prismática, facetada, de múltiples interpretaciones según teologías, filosofías, miedos y valentías.
Hay tantas formas de morir que, someramente, existe una gran probabilidad de no cumplir con esta sentencia fílmica. Morir en compañía, consolados… A esta posibilidad le temería especialmente.
Porque morir tiene que ser más íntimo que follar y no quisiera que nadie me jodiera el gran momento acompañándome. Dándome un consuelo que se puede meter en el culo.
La gran verdad es que siempre se muere en soledad, te importa poco o no te enteras si estás acompañado cuando falla el corazón o ya no llega aire a los pulmones. Porque se vive una agonía que te aísla de todo. Un dolor, un terror de un minuto es toda una vida. Y cuando vas a morir, estás demasiado entretenido en arrancar un latido más al corazón o aspirar una bocanada más de aire. Cosas físicas, instintivas. El cerebro está demasiado ocupado en gestionar toda esa muerte que se le viene encima.
Podría significar para los optimistas: es un viaje que tienes que hacer solo.
Pero ni así puedo asimilarla.
La frase tiene más virulencia de lo que aparenta: dice que la muerte es un viaje a ningún lado. Nadie te puede acompañar a la nada, a un lugar que no existe.
Está diciendo que es el negro final sin lugar y sin tiempo.
No es posible que en un futuro o en un pasado, un ser querido te acompañe el tiempo que necesites para acomodarte. «Te acompaño hasta que conozcas a alguien y cuando empieces a pudrirte me vuelvo».
No.
Niega toda posibilidad de existencia ultra terrena.
El viaje lo haces solo. Y no es un viaje, porque no hay lugar, no hay destino.
Lo horrible para la inmensa mayoría de la humanidad, es que morir acompañado, tomado de la mano y teatralmente rodeado de los seres queridos, no es suficiente. A lo que temen es que no habrá encuentros.
Esa es la auténtica negación de la frase, lo que inquieta y no acaban de encajar los que no la entienden.
La obviedad, al final, no es tal y la afirmación es profunda como una sima.
Explica perfectamente mi forma de entender la muerte. Da sentido a lo que soy: un viajero solitario que así ha decidido ser.
Sin consecuencias, sin miedos a cruzar solo ese río inexistente.
Para los optimistas, los que creen que la muerte es un tránsito, hay otra frase encantadora de la novela Legión, de William Peter Blatty (secuela de El Exorcista): «Los muertos deberían de callar si no tienen nada que decir». Añádase cierto hartazgo por esos gemidos de ultratumba y algo de aburrimiento al pronunciarla, y se tendrá la sensación de que morir, en efecto, es seguir viviendo.
Pero hay muertos en el cementerio que no han aparecido por ningún lado, no hay señales, no hay manifestaciones. Solo mentiras y trucos de prestidigitación barata.
Más películas…
Todas las criaturas de este mundo morimos solas; es el eufemismo.
Dejamos de existir, es la afirmación rotunda, concreta e imbatible que esconde.

Iconoclasta
Cumple años Blanca Suárez
Publicado: 21 octubre, 2016 en Conclusiones, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,
Felicidad…
Publicado: 21 octubre, 2016 en Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,
Burro yo
Publicado: 20 octubre, 2016 en Conclusiones, fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Hay momentos de una sorprendente belleza, hay momentos por los que vale la pena reventarse caminando.
Ahí en medio del campo, pierdo importancia y el burro parezco ser yo.
Porque sus ojos, sus miradas están llenas de pensamiento, de sensaciones.
No hay nada que me convenza de que no es así. De que la irracionalidad solo les pertenece a ellos. Yo soy sumamente más irracional, mi mirada pesa menos en ese medio.
Me parece bien, es justo. Es acertado.
Burros más que burros… Yo rebuzno.
Toque de queda
Publicado: 18 octubre, 2016 en Absurdo, Conclusiones, fotografía, Lecturas, Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Cielo y montaña han dado un toque de queda. Y tres rezagados permanecemos a la sombra de su amenaza.
Tanto espacio y tan vacío…
Si me partiera un rayo en ese momento, moriría en el paraíso.
El cielo divertido
Publicado: 17 octubre, 2016 en Conclusiones, Humor, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Como si un jardinero muy arriba y oculto, limpiara el cielo con un colosal rastrillo.
Y pienso que en la tierra, alguien debería hacer lo mismo con un rastrillo de acero al rojo vivo. Cauterizante.
Unos dirían en trance místico que es el Rastrillo de Dios, yo le otorgo al cielo y al viento su veleidosa travesura. Su divertida volición.
Los dioses le roban la magia a todo, aburren.
No me engaño, no hay hechizo, no hay duende.
Pero tengo tiempo y espacio para admirar y soñar.
Es mejor mirar el cielo que los rostros que no cambian. Inmutables, previsibles.
Y camino y fumo bajo el rastrillo que se disuelve y con él, mi breve momento para la ilusión.
